Violencia escolar

Sociología. Violencia escolar. Bullying. Acoso escolar. Violencia. Agresores. Víctimas. Humillación. Mediadores sociales. Maltrato

  • Enviado por: Nerea
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 18 páginas

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  • OBJETIVOS GENERALES

  • Conocer y asimilar las principales manifestaciones de conducta violenta en el aula.

    • OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  • Informar qué es la violencia escolar

  • Conocer las causas de la violencia escolar

  • Conocer los tipos de violencia

  • Distinguir el prototipo de alumno violento

  • Tomar conciencia sobre el acoso y violencia

  • Apreciar el valor de la convivencia

    • CONTENIDOS DEL TEMA

  • Conceptuales:

      • ¿Qué es la violencia escolar?

La violencia escolar, según el diccionario, se define como: conductas de maltrato, intimidación, agresión o violencia entre niñas, niños y adolescentes, en establecimientos educacionales o en los itinerarios o momentos inmediatamente anteriores al ingreso o posteriores al egreso de los mismos, siempre que no configuren delitos que generen, de oficio, la promoción de acciones penales.

En nuestra opinión, se pueden distinguir los tipos de comportamiento antisocial:

  • Disrupción en las aulas

  • Problemas de disciplina (conflicto entre profesorado y alumnado)

  • Maltrato entre compañeros.

  • Vandalismo y daños materiales.

  • Violencia física (agresiones y extorsiones)

  • Acoso sexual.

La disrupción en las aulas son situaciones de aula en que tres o cuatro alumnos impiden con su comportamiento el desarrollo normal de la clase. Este es el fenómeno que más preocupa al profesorado en el día a día de su labor y el que más gravemente interfiere con el aprendizaje de la gran mayoría de los alumnos.

Los problemas de disciplina son conductas que implican una mayor o menor dosis de violencia desde la resistencia o “boicot” pasivo hasta el desafío y el insulto activo al profesorado que pueden desestabilizar por completo la vida cotidiana en el aula.

Los maltratos entre compañeros son los procesos de intimidación y victimización entre iguales, esto es, entre alumnos compañeros de aula o de centro escolar que acosan o intimidan a otro a través de insultos, rumores, vejaciones, etc.

El vandalismo y la agresión física son ya estrictamente fenómenos de violencia; en el primer caso contra las cosas; y en segundo contra las personas.

El acoso sexual es el fenómeno o manifestación “oculta” de comportamiento antisocial. Es una forma particular de maltrato al compañero.

Otro concepto importante a tener en cuenta en este tema es el Bullying. Resulta complejo definir el fenómeno "bullying", y más aún traducir literalmente este vocablo inglés al español. Implica muchas veces el agredir físicamente a otros compañeros de clase, hacer burlas, etc. Dichas situaciones resultan bastantes comunes en los centros educativos (colegios e institutos), y pueden llegar a ser muy dañinas para quienes las sufren, generalmente en silencio y en soledad.

La palabra "bullying" (pronunciada aproximadamente como: "bulin") se utiliza para describir estos diversos tipos de comportamientos no deseados por niños y adolescentes, entre los que destacan bromas pesadas, ignorar deliberadamente a alguien, ataques personales, e incluso abusos serios. Quien hace el "bullying" puede ser un individuo o un grupo (pandilla).

El término surge de la palabra en inglés "bull" que significa literalmente toro; de ahí se deriva que es una criatura fuerte y que atropellar a otros más débiles y pequeños.

Lo más importante no es la acción en sí misma, sino los efectos que produce entre sus víctimas. Nadie debe subestimar el miedo que un niño, niña o adolescente intimidado puede llegar a sentir.

Por tanto, estas situaciones de acoso, intimidación o victimización son aquellas en la que un alumno o alumna está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que llevan a cabo otros compañeros.

Por acciones negativas entendemos tanto las cometidas verbalmente o mediante contacto físico, como las psicológicas de exclusión.

No hay que confundir estas situaciones con los típicos altibajos que se producen en las relaciones entre los alumnos, especialmente a lo largo de la etapa de la adolescencia y pre-adolescencia.

  • Procedimentales:

      • Causas de la violencia.

Desde la perspectiva ecológica vamos a estudiar los distintos contextos en los que transcurre la vida durante la infancia y la adolescencia, con el objetivo de conocer las condiciones de riesgo de violencia y las condiciones que protegen de este problema.

La perspectiva más adecuada para conceptualizar la complejidad de las causas ambientales que incrementan o relucen el riesgo de que surja la violencia es la planteada desde el enfoque ecológico y su diferenciación en cuatro niveles:

  • El microsistema, o contexto inmediato en la que se encuentra una persona, como por ejemplo la escuela y la familia.

  • El mesosistema, o conjunto de contextos en los que se desenvuelven la comunicación entre la familia y la escuela, representa una condición protectora contra el deterioro producido por numerosas condiciones de riesgo de violencia.

  • El ecosistema, estructuras sociales que no contienen en sí mismas a las personas pero que influyen en los entornos específicos que sí las contienen, como la televisión o la facilidad para acceder a las armas.

  • El microsistema, conjunto de esquemas y valores culturales del cual los niveles anteriores son manifestaciones concretas.

        • Cómo romper el ciclo de la violencia

    Según algunos estudios, los adultos que fueron maltratados en su infancia y que no reproducen el problema con sus hijos difieren de los que sí lo hacen por una serie de características que pueden, por tanto, ser desarrolladas para romper el ciclo de la violencia:

  • El establecimiento de vínculos afectivos no violentos, que proporcionen experiencias positivas acerca de uno mismo y de los demás. Tienen importancia en este sentido:

  • Una relación afectiva segura (no violenta) con uno de los padres.

  • Una relación afectiva estable y satisfactoria durante la edad adulta ( con una pareja no violenta)

  • Y una relación terapéutica eficaz

  • La conceptualización de las experiencias de maltrato sufridas como tales, reconociendo su inadecuación y expresando a otras personas las emociones que suscitaron.

  • El compromiso explícito de no reproducir con los propios hijos lo sufrido en la infancia.

  • Y el desarrollo de habilidades que permitan afrontar el estrés con eficacia, resolver los conflictos sociales de forma no violenta y educar adecuadamente a los hijos. El riesgo de trasmisión varía en función de la interacción que se establece en la familia y entre ésta y el resto de la sociedad.

    • Actitudinales:

    • Apreciar el valor de la convivencia.

    • Tomar conciencia sobre el acoso y violencia.

    Perfil del agresor y reacción ante los ataques

    El porcentaje de alumnos que se declara agresor asciende al 7,6% según algunas encuestas. El 44% de las víctimas afirma haber sido agresor alguna vez mientras que el 83,6% de los agresores afirman también haber sido víctimas. En general, los agresores son aficionados a las actividades de riesgo (59%) películas y juegos violentos (41%) y es frecuente que alberguen sentimientos de odio hacia los demás (39,3%). Precisamente una de sus características es una percepción distorsionada de la realidad, por la que consideran que su ataque es una defensa frente a una agresión o supuesta provocación de la víctima (hasta un 70,5% lo piensa). Por este motivo suelen necesitar asistencia psicológica además de la lógica sanción. Otro dato interesante es que el 57,4% de los chicos que se confiesa agresor participa uniéndose a un compañero que ha agredido a otro, es decir, como secuaz.

    El 55,7% de agresores afirma que los profesores intervienen ante un acto de violencia y el resultado, según el 36,1% de ellos, suele consistir en una sanción (expediente o expulsión) cuyo principal efecto es que se controlan más. Por parte de las víctimas, la reacción más común ante el ataque suele ser la de aguantar (50%) seguida de los insultos (36,2%) o la respuesta física (pegar) que se da en un 19,8% de las ocasiones, exactamente el mismo porcentaje que decide “hacerle lo mismo”. Unas proporciones que varían cuando de acoso se trata, donde la respuesta más frecuente es la de insultar (40%), seguida de aguantar (35%) o hacerle lo mismo (35%). Finalmente, 25 de cada cien optan por pegar al agresor.

    En cuanto a la intervención de los profesores ante estos incidentes, según los datos de dichos estudios el 46% interviene en la agresión frente al 39,7% que “no intervienen porque no se enteran”. Por lo que hace referencia a los testigos, la mayoría de ellos (71,5%) dice intervenir de alguna manera y en los casos en que no lo hacen, el motivo más alegado es que “no les interesa”. La principal razón para intervenir, por otro lado, suele ser amistad con la víctima.

    • ¿Cómo se produce?

    La violencia en las aulas nace de una situación muy concreta. Cuando un profesor entra en contacto con un grupo de alumnos automáticamente se establece una cierta tensión dialéctica. El docente intentará, por una parte, establecer unos límites que los alumnos no deberán rebasar mientras que éstos, por otra, querrán ver hasta dónde pueden llegar. Es precisamente de la forma en que se desarrolle ese tira y afloja de donde nacerá el clima que se establecerá en la clase. La dificultad estriba en determinar el mejor método para crear una buena relación, ya que no está claro que una actitud de cooperación e interacción laxa sea siempre un buen método, pues en ocasiones y dependiendo de las circunstancias, puede hacer que al profesor se le escape la situación de las manos.

    Algunos piensan que la tantas veces mencionada presencia de la violencia en los medios (televisión, cine, videojuegos, cómics e incluso ciertos tipos de música) constituye una explicación demasiado simplista. Otras teorías hablan de una excesiva permisividad de los padres o de un estilo de vida individualista y competitivo cuyo principal valor es el “yo”, dejando al prójimo a un segundo lado. La respuesta, probablemente, es que sea un mezcla de todo esto.

    Las medidas que los especialistas aconsejan para templar el clima en las aulas comienzan por impeler a padres y educadores a hacer respetar las normas desde la primera infancia. Ello incluye huir de una permisividad excesiva, evitar comportamientos tales como desautorizar a un profesor delante del alumno o la tolerancia cero frente a actitudes como la burla, el desprecio o los comentarios despectivos frente a cualquier persona, especialmente a las consideradas “diferentes” (la violencia, en ocasiones, puede presentar un componente racial o sexista)

    Otra de las recomendaciones es evitar que los niños y jóvenes se vean saturados con los mensajes agresivos presentes en los medios de difusión. Por el contrario, hay que hacer hincapié en la inculcación de valores como la solidaridad, la tolerancia o el respeto al prójimo, tan poco frecuente en nuestros días. Los centros docentes, por su parte, como responsables de prevenir y combatir comportamientos violentos, deben adoptar medidas encaminadas a su prevención, tales como el establecimiento y comunicación de una política y una mayor formación del profesorado sobre cómo abordar este tipo de fenómeno.

    La violencia tiene dos facetas, la física y psicológica, pudiendo definirse como comportamientos que implican faltas de respeto, agresiones físicas o verbales y ataques. Aparte del alumnado, dichos comportamientos pueden provenir de padres y otras personas ajenas al centro docente, y afectar no sólo al profesorado, sino a personal auxiliar como limpiadores, cocineros, administrativos o ayudantes e incluso a los propios alumnos.

    Las consecuencias de los episodios de violencia en las aulas pueden traducirse en daños físicos y emocionales, estrés, desmotivación, bajas por depresión, aumento del absentismo, desmotivación y en los casos más graves, estrés postraumático de los afectados.

    • METODOLOGÍA

    La metodología de este trabajo es investigativa a través de actividades en grupo y cuestionarios.

    • ACTIVIDAD DE INICIO:

    Se escribe en la pizarra:

    “María encuentra a Antonio llorando en el aseo del colegio”

    Los alumnos deben contestar a la pregunta de porqué está Antonio llorando en el aseo.

    • ACTIVIDAD DE PROCESO:

    Dividir la clase en grupos. Dentro de cada grupo, unos defienden la postura de acosadores y otros la contraria. Pasado un tiempo se cambian los roles.

    • ACTIVIDAD FINAL:

    Cuestionario. (anexo 1)

      • TEMPORALIZACIÓN:

    Este trabajo constará de tres sesiones de una hora cada una.

    La primera sesión se explicará conceptos básicos y se hará la actividad de inicio. En las dos sesiones siguientes se realizarán las otras actividades.

      • RECURSOS

    Se podrían distinguir entre dos tipos de recursos:

    • Humanos: los recursos humanos en este trabajo seríamos nosotros mismos en la parte teórica (explicaciones), y los alumnos en la realización de las actividades.

    • Materiales: Utilización de test

      • ESPACIOS

    Los espacios que se utilizaran en la realización de las distintas sesiones son: en la primera sesión se utilizará el aula-clase; y las dos restantes en el patio del colegio para que todo sea más dinámico.

    • EVALUACIÓN

    Se contará en la evaluación con:

    • 20% asistencia

    • 50% participación

    • 30% interés en las actividades

    Instrumentos para la evaluación: pasar lista y observar al alumnado tomando notas de sus acciones.

    • BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

    • BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

    • CONCEPTOS CLAVES DEL TEMA

    Violencia

    Acoso

    Maltrato

    Agresor

    Víctima

    Humillación

    Mediador

    Conflicto

    Estrés

    • CONCLUSIÓN

    Con frecuencia llegan a nosotros casos de violencia familiar. Los niños son víctimas de violencia o testigos de violencia.

    Desde nuestro lugar de maestros podemos acompañar a las familias en la búsqueda de soluciones, podemos orientarlas. El éxito de la intervención requiere de una acción coordinada de todos los que intervienen en el problema. El trabajo en equipo es imprescindible.

    A nuestro alcance está la tarea de prevención de la violencia. Prevención primaria que significa promover acciones dentro de la comunidad de donde se tome conciencia de la magnitud del problema; informar a la comunidad de los riesgos y buscar especialistas que den charla sobre la temática.

    En lo que se refiere a la violencia escolar también podemos llevar a cabo acciones que nos posibiliten prevenir el surgimiento de la misma en la institución escolar.

    La prevención no es otra cosa que la puesta en marcha de las medidas apropiadas para impedir la aparición de interacciones violentas en los individuos y en la comunidad general.

    La auténtica educación tiene como fin el desarrollo integral de la persona; por eso debe proporcionar, además de conocimientos, valores, creencias y actitudes frente a distintas situaciones.

    Si deseamos encarar esta tarea debemos estimular la comunicación y erradicar a todos aquellos aspectos que no la hacen posible en todas sus formas.

    La comunicación es prevención porque nos posibilita encontrar un espacio, ser protagonistas, el aprender a respetar el otro, ayuda a formar el espíritu crítico; posibilita la capacidad de aceptar el error como incentivo para la búsqueda de otras alternativas válidas y ayuda a superar las dificultades porque la carga se reparte. La primera tarea será efectuar un diagnóstico de la situación que permita evaluar las necesidades sentidas y los recursos existentes en la comunidad. A partir de allí se pondrá en marcha la estrategia de acción adecuada; no existe una receta única, cada comunidad recorrerá su camino para arribar a una solución.

    Acciones e intervenciones que se pueden realizar desde la escuela.

    • Concienciar a la comunidad acerca de la violencia familiar entendida como problema social.

    • Proporcionar modelos alternativos de funcionamiento familiar más democráticos y menos autoritarios.

    • Proponer modificaciones en los contenidos del sistema de Educación Formal.

    • Promover la creación de programas de tratamiento y recuperación de las víctimas.

    • Desarrollar programas de prevención dirigido a niños de distintas edades, con el objetivo de que reconozcan las distintas formas de abuso y se conecten con modelos alternativos de resolución de conflictos.

    • Promover la creación de una red de recursos comunitarios para proveer apoyo y contención a las víctimas de la violencia.

    • Tener en cuenta las necesidades y recursos reales con que se cuenta para lograrlo.

    • Descentralizar las responsabilidades para que sea real el protagonismo de los involucrados en la tarea.

        • Título de la lectura: Educación investiga un presunto caso de acoso escolar en un colegio de Chamberí.

    • Palabras clave de la lectura: agresión, agresores, víctima, acoso escolar.

    • Resumen:

    Ha habido una agresión a un niño de 12 años por parte de cinco compañeros de 14 y 15 años. La directora del centro concertado ha negado los hechos aludiendo que los niños, a veces, tienen problemas entre sí y que en estos casos los padres son demasiado protectores

    • Referencias básicas para profundizar el tema:

        • Título de la lectura: Uno de cada cuatro escolares, acosado.

    • Palabras clave de la lectura: víctimas, acoso, agresiones, agresores.

    • Resumen:

    Los alumnos que sufren este tipo de acoso, son niños de edades comprendidas entre 7 y 18 años. Motes, collejas, patadas,… este tipo de infierno es por el que pasan los niños que sufren acoso. Los riesgos de suicidio crecen, como en el caso de Jokin que se suicidó con 14 años tras las continuas agresiones que sufría. Esto ocurre ya que lo primero que hace un niño acosado es lo que se llama la ley del silencio.

    • Referencias básicas para profundizar el tema:

        • Título de la lectura: Interior y Educación firman un acuerdo para prevenir y erradicar la violencia escolar.

    • Palabras clave de la lectura:.Acoso escolar, convivencia escolar, agresiones

    • Resumen:

    Los Ministerios de Interior y de Educación han firmado un documento el cual se basa en la prevención y erradicación de la violencia en el entorno escolar.

    En enero empezó el plan policial contra el menudeo de drogas en los colegios lo cual quiere decir que habrá policías en el entorno de los centros para controlar el tráfico de drogas.

    En marzo, se firmó un acuerdo estatal de Convivencia Escolar donde se garantiza la defensa de las víctimas de violencia.

    • Referencias básicas para profundizar el tema:

    Teorías e Instituciones contemporáneas de la educación

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