Violencia de género en medios de comunicación

Problemas sociales. Prensa escrita y audiovisual. Tratamiento sensacionalista de información. Propuestas preventivas y educativas. Abusos y maltratos. Mujeres

  • Enviado por: Durga
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

CURSO “JUICIOS RÁPIDOS, VIOLENCIA DOMÉSTICA Y DELINCUENCIA DE MENORES”

INTRODUCCIÓN

Me ha parecido interesante abordar el tema de la violencia de género y su tratamiento desde los medios de comunicación ya que, en el mundo en que vivimos estos medios juegan un importante papel en los procesos de socialización.

Un gran número de personas utiliza la televisión para ocupar sus ratos de ocio, incluidos los niños, por lo que me parece fundamental que los medios de información adquieran la responsabilidad de tratar temas tan importantes como los malos tratos y otras manifestaciones violentas, dando una visión educativa y preventiva. Sin embargo, en los últimos años, parece ser que los medios se preocupan más en vender las desgracias ajenas y alimentar la curiosidad y el morbo de los espectadores.

Este trabajo pretende analizar este tratamiento de la información desde los diversos medios (prensa escrita, publicidad, televisión...) y exponer visiones y alternativas existentes al modelo informativo actual.

LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Para comenzar creo que es importante dar una visión global de a qué nos referimos cuando hablamos de violencia de género.

La violencia de género se refiere a todo acto de violencia que se ejerce contra la mujer por el simple hecho de serlo y que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual, psicológico o emocional, ya sea en la vida pública o en la privada.

La violencia ejercida contra las mujeres es la más antigua, la más fuerte, variada y la más extendida del planeta. En el Estado español es la principal causa de mortalidad prematura de las mujeres antes que el SIDA, los accidentes de tráfico y el cáncer de mama.

Esta violencia es uno de los efectos colaterales del sistema patriarcal y androcéntrico en el que hemos nacido mujeres y hombres.

Podríamos señalar como características de la violencia de género las siguientes:

-Está basada en las normas y valores socioculturales imperantes en nuestra sociedad, por eso la sociedad intenta minimizar y normalizar esta violencia. Ejemplo de ello son frases tales como “mi marido me pega lo normal”.

-Colabora al mantenimiento del orden social imperante, por eso genera menor rechazo social que otros tipos de violencia como pudiera ser el terrorismo.

-Inmotivada, los motivos aducidos por los agresores son nimios incluso para ellos.

-No se busca el anonimato, el agresor, en general, comete la agresión en la propia casa o en sitios públicos y después se entrega.

-Excesiva: uso de instrumentos extravagantes y muy lesivos.

-Es extendida, no sólo porque afecta a las mujeres de todos los países y culturas, sino porque afecta a las personas (hijos, madres, hermanos...) que aman y a objetos que aprecian.

LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

LA TELEVISIÓN

En una encuesta a la población europea y española, a la pregunta sobre el origen de la información que poseen sobre el tema el 97% responde que de la televisión, el 49,7% de los periódicos, el 51,8 de la radio y sólo el 16% de los libros, el 14% del trabajo y el 4,2 de formación propiamente dicha.

Esto nos da idea de la importancia que los medios de comunicación tienen en la formación de opiniones y la responsabilidad que ello conlleva a la hora de tratar esta cuestión social tan grave.

Sin embargo, el tratamiento informativo resulta sumamente perverso.

Mientras el número de víctimas sigue aumentando, los medios de comunicación parecen perdidos en una red sensacionalista donde, más que en el análisis y la información de este asunto, parecen centrarse en el simple morbo y en la crónica amarilla.

La televisión está mostrando su faz más carroñera en la cobertura informativa de la violencia de género. Se seleccionan aquellas imágenes en las que abunda la sangre, la destrucción, la muerte en directo. Ofrecen como gancho la visión de una mujer recién acuchillada o con la cara hinchada y amoratada en la cama de un hospital.

El respeto al género humano debería poner fin a la venta y consumo de mercancías tales como sangre, dolor, lágrimas, sufrimiento...pero no interesa, en nuestro país las televisiones se han dado cuenta de que el maltrato vende.

No han podido resistirse a las rentables audiencias que proporcionan los paseos de algunas famosas supuestamente maltratadas por sus ex por los platós de los programas de entretenimiento. Este maltrato nunca se sabe si es cierto o no. En ocasiones, son parejas que han roto y deciden vengarse en público del otro además de llenarse el bolsillo.

Juegan con un tema tan serio como el maltrato y la televisión les da carta libre para ello.

También proliferan otro tipo de programas en la tarde en los que se recogen los lamentables testimonios de las “víctimas de la violencia doméstica” (como gusta presentarlas). Mujeres anónimas dispuestas a relatar su historia y regalar a los morbosos oídos del público detalles escabrosos que, por innecesarios, hieren en muchos casos la sensibilidad.

A veces, a la invitada le brotan las lágrimas impidiéndole seguir, es entonces cuando la “solidaria” presentadora se aproxima a ella con gesto conmovido, le hace una caricia y le ofrece un vasito de agua. Me refiero a programas tales como “Sabor a ti” y a su presentadora Ana Rosa Quintana (también conocida por estafar a sus seguidores con un libro sobre violencia doméstica que resultó no haber sido escrito por ella).

Otra de las características de los llamados “reality shows” es entrevistar en la calle a vecinos del agresor cuyo testimonio muchas veces roza la verdulería además de no ser nada fiable ya que es muy probable que en la sociedad en la que vivimos ni siquiera se saludaran en la escalera.

Por otro lado, quienes construyen las informaciones sobre violencia de género saben perfectamente que la mejor manera de que las cosas sigan igual es informar sobre la violencia sexista como si se tratara de una suma de “dramáticos” sucesos personales en vez de cómo un problema ideológico y colectivo, fruto del sistema patriarcal en el que nos educamos mujeres y hombres.

Seguir utilizando términos como “crimen pasional” o “compañero sentimental” o frases como “seguía enamorado de ella y no quería perderla” es, además de una grave ofensa, una manera de justificar el uso de la violencia de los hombres contra las mujeres, de dar carta de normalidad a los asesinatos de mujeres.

Además, se narra el suceso pero no el problema, se exhibe el efecto pero se esconde el motivo de fondo. Nunca se acude a fuentes conocedoras y estudiosas de la violencia de género.

LA PRENSA ESCRITA

Desde el nacimiento del periodismo moderno, los medios de comunicación se han llenado de noticias de sucesos. Con este nombre se conoce a las informaciones relativas a asesinatos, homicidios, violaciones, robos, agresiones, accidentes, etc. Es incuestionable que este tipo de hechos, que suelen combinar morbo, psicología, sociología y negros ecos literarios son tan llamativos para el público como la política o el deporte.

Algunas publicaciones especializadas como, por ejemplo, “El Caso” fueron en su época auténticos éxitos.

Las personas que crean corrientes de opinión desde las páginas de los diarios banalizan muchas veces el problema de la violencia de género o se permiten el lujo de asegurar que se exagera cuando se habla de este tipo de violencia. El recurso más utilizado es culpabilizar a la víctima, eximiendo de responsabilidad al agresor. La búsqueda de justificación a los actos violentos es una constante en muchos artículos de opinión e incluso de información de los periódicos. Así, podemos encontrarnos casi diariamente con artículos que atribuyen la agresión a un problema mental o a algún tipo de adicción.

Si analizamos la prensa escrita podemos encontrarnos con las siguientes características:

-Motivos inexactos como causas de las agresiones.

-Contradicciones entre el titular de las noticias y el cuerpo de las mismas.

-Estereotipos y prejuicios que justifican las agresiones y normalizan el comportamiento violento masculino.

-Utilización de tópicos, refranes y dichos populares.

-Tratamiento familiar y coloquial al referirse a las mujeres.

-Minimización de las agresiones e incidencia en la mal llamada “pasión amorosa” como causa de las lesiones.

Es decir, muchas noticias insisten en presentar la agresión como un hecho aislado, como si fuera una consecuencia de la pasión amorosa de algunos sujetos, y no como un atentado a los derechos fundamentales de las víctimas.

La mayor parte de los medios de comunicación proponen este tratamiento sensacionalista y morboso, fragmentado, sin análisis ni seguimiento. Todo esto lo que hace es narcotizar a los lectores y por este camino la violencia aparece trivializada y minimizada.

NUEVAS TECNOLOGÍAS: INTERNET

En cuanto al ciberespacio hay un dato esclarecedor: si se escribe “mujer” en el buscador, la mayor cantidad de páginas que aparecen son pornográficas.

Hay 67.000 buscadores de sexo a partir de los cuales se abren 2.890.000 páginas de sexo, 41.700 para sexo y niñas y 66.500 para sexo y adolescentes. De este modo, el uso, consumo y circulación de los cuerpos sexualizados de las mujeres suscribe la organización y reproducción del orden social, en el que ellas nunca han participado como sujetos.

La pornografía, basada en la compraventa del cuerpo de las mujeres y la consideración del cuerpo como objeto y su sexo como mercancía, muestra a una mujer consentidora y manipulizable.

Por otra parte, en la red podemos encontrar juegos donde los participantes van sacando parches al cuerpo de una mujer que luego violan. En este mismo esquema se pude citar el caso de un hombre que, para vengarse de su mujer, puso su imagen en internet transformándola en actriz sadomasoquista.

Con internet asistimos pues al nacimiento de nuevas violencias sumada a la ya conocida violencia de la desigualdad.

Pero también podemos encontrar aspectos positivos. Se pueden citar muchos ejemplos de grupos que producen información independiente, alternativa, llena de contenido y de verdades a veces ocultas a la opinión pública. Así, hemos podido informarnos, por ejemplo, del femicidio de Juárez, tan estratégicamente cubierto por los gobiernos responsables de la impunidad en la frontera mexicano-estadounidense. Esta información ha funcionado como herramienta para el cambio político, despertando movilizaciones, marchas, acciones, articulando la voz de las mujeres.

Otro ejemplo de esto es la creación de una red internacional de mujeres y economía solidaria, cuyo objetivo es alentar y promover los intercambios de conocimientos entre mujeres de diferentes continentes, implicadas en actividades de economía solidaria.

LA PUBLICIDAD

La Ley General de Publicidad de 1988 prohíbe todo anuncio “que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores o derechos reconocidos en la Constitución, especialmente en lo que se refiere a la infancia, la juventud y la mujer”. Sin embargo, a la vista de los datos ofrecidos por el Instituto de la Mujer y las numerosas denuncias presentadas cada año por asociaciones de mujeres, de consumidores y sindicatos, los anunciantes no se toman la ley demasiado en serio.

Se pueden distinguir varios tipos de publicidad discriminatoria.

En muchos casos se utiliza nuestro cuerpo como reclamo sexual para vender un coche, una bebida, un perfume, etc. Además, nos muestra un cánon de belleza difícil de seguir, lo cual puede convertirse en un mensaje discriminatorio para aquellas personas que no se ajusten al mismo cuando se presenta como un requisito necesario para triunfar en lo social en lo sexual.

En ciertos casos, la imagen de la esbeltez se presenta totalmente distorsionada, llegando al extremo de mostrar a mujeres muy delgadas quejándose de un exceso de peso. Esto puede ayudar al aumento del número de jóvenes anoréxicas.

Otro tipo de violencia en este ámbito es la llamada violencia identitaria, asociada a la construcción del estereotipo masculino en la publicidad. Se trata de la forma más tradicional de violencia publicitaria, y durante años ha dominado en una gran variedad de anuncios, desde el alcohol a los automóviles.

La violencia intimidatoria es la utilizada sobre todo en campañas institucionales destinadas a conseguir que no se haga algo. Se encuadran aquí pues los anuncios de prevención de la violencia doméstica. Muchas investigaciones señalan que ante este tipo de campañas la angustia bloquea cognitivamente al espectador y provoca, en ocasiones, un efecto contrario al que pretendía.

Debemos tener en cuenta que la publicidad y la ficción son los géneros comunicativos con más influencia entre los ciudadanos; influencia que, en el caso de la publicidad, no se limita únicamente a condicionar las decisiones de consumo, sino que también influye en la creación de estereotipos y prejuicios y en la conformación de actitudes, valores y conductas de carácter psicosocial.

NUEVAS PROPUESTAS INFORMATIVAS PARA EL TRATAMIENTO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

-Se defiende la conveniencia de utilizar la expresión “violencia de género”, ya que es la abstracción cultural a través de la cual se define con intencionalidad ideológico-política la discriminación funcional de las mujeres. Su uso en este ámbito fue pactado en el seno de Naciones Unidas, con motivo de la cumbre de la mujer de Pekín (1995).

-La violencia contra las mujeres es una violencia ideológica, ejercida por aquellos varones que las consideran un objeto de su propiedad. Se deben evitar adjetivaciones y eufemismos para describir lo que no son sino atentados contra la libertad y la dignidad de las mujeres en vulneración de sus derechos humanos.

-Es necesario huir del sensacionalismo y la frivolidad, evitando las descripciones detalladas en exceso, las imágenes escabrosas e impactantes, las figuras, que no aportan datos relevantes a la información pero producen más dolor a las víctimas y a sus allegados.

-Respetar el derecho a las personas a no facilitar información ni responder a preguntas. No insistir ni acosar a las mujeres afectadas por la violencia o a sus familiares para obtener información o testimonios en contra de su voluntad.

-Guardar el anonimato de los lugares donde habitan, ya sean sus domicilio o casas de acogida.

-Sería interesante destacar el valor de las mujeres que denuncian malos tratos para no caer en la victimización.

-No considerar la violencia de género privativa de un grupo social, ético, cultural o económico.

-Renunciar, en debates, secciones y programas de opinión, a invitar a personas que no rechazen nítidamente la violencia de género.

-No propiciar directamente la noticia de casos particulares a través de los medios si no existe una denuncia previa ante los organismos oficiales pertinentes.

-Evitar que padecer o haber padecido violencia de género sirva como instrumento de autopromoción mediática y enriquecimiento personal.

-Difundir que la violencia de género es expresión de la dominación de los hombres sobre las mujeres basada en la división social de funciones entre ambos.

-Denunciar cualquier tipo de violencia de género en la publicidad y programación en los medios de comunicación y exigir la elaboración de un código ético que evite mensajes sexistas o permisivos con la violencia hacia las mujeres.

-Combatir el lenguaje sexista y la degradación de la imagen de las mujeres.

EL CINE

El cine, desde sus comienzos, ha filmado con mucha dureza la violencia, que se ha visto acrecentada durante las últimas décadas. La violencia filmada contra la mujer refleja una actitud real de la sociedad, un documento fehaciente de la conducta humana y al mismo tiempo una denuncia contra esa misma situación de indefensión psíquica, física y cultural. Si bien es cierto que todo se ha filmado, incluso la justificación de esa violencia, lo más normal es que el cine, con sus duras imágenes en muchas ocasiones, saque a flote una situación para que el espectador por sí mismo extraiga sus propias conclusiones, normalmente negativas al maltrato a la mujer en lo que ser refiere a la violencia física, no tanto, o mucho menos cuando la violencia es sexual o psicológica.

Otras veces, los mismos personajes de la película, defienden a la mujer, o ellas se vengan por sí mismas. El manantial de la doncella o Sin perdón son películas de castigo y venganza hacia quién maltrata a una mujer, en el primer caso una doncella violada y asesinada por unos bandidos, en el segundo caso basada en su totalidad en la venganza de unas mujeres que contratan a un pistolero por unas lesiones brutales producidas a una mujer en un burdel. Una película muy significativa es El color púrpura en el que varias mujeres, maltratadas por sus maridos o amantes, van liberándose paulatinamente gracias a su solidaridad, a la educación o a la lectura. En muchos casos es la propia mujer la que hace su propia justicia (Thelma y Louise) vengándose de los agresores e imponiendo sus propias leyes.

En cuanto a la violencia doméstica, el cine ha reflejado siempre lo que la sociedad de cada época ha vivido. El cine ha aceptado en ocasiones, como la propia sociedad, la figura decorativa o sumisa de la mujer, la dependencia de ella hacia el hombre. En otros casos, la mujer ha sido libre, dominante muchas veces, aventurera otras, malvada en muchas. La mujer en el cine ha tocado todos los papeles.

El cine ha reproducido también el lenguaje sexista, imponiendo la violencia que se transmite a través del lenguaje, cuando se reproducen los comportamientos de una sociedad en la que predomina la cultura y la ley del varón, cuando se presenta a la mujer como simple objeto sexual, expresando la relación de desigualdad entre hombres y mujeres, basando en la afirmación de la superioridad de un sexo sobre el otro; de los hombres sobre las mujeres, presentando a las niñas como personas que aprenden a ceder, pactar, cooperar, entregar, obedecer, cuidar… aspectos que no llevan al éxito ni al poder y que son considerados socialmente inferiores a los masculinos, quedando las mujeres reducidas al espacio doméstico de la familia.

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN..............................................................................1

LA VIOLENCIA DE GÉNERO........................................................2

LA TELEVISIÓN..............................................................................3

LA PRENSA ESCRITA....................................................................4

NUEVAS TECNOLOGÍAS: INTERNET........................................5

LA PUBLICIDAD............................................................................6

PROPUESTAS INFORMATIVAS..................................................7

EL CINE............................................................................................8

BIBLIOGRAFÍA..............................................................................10

BIBLIOGRAFÍA

www.cgt.es

www.clubdelas25.com

www.lapaginadefinitiva.com

www.latribunadealbacete.es

www.penelopes.org

http://www.nodo50.org/mujeresenred

www.paideiaescuelalibre.org

www.redfeminista.org