Vino

Enología. Composición. Contenido alcohólico. Acidez. Extracto seco. Color. Viticultura. Cata

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ESCUELA DE AGRONOMIA

CONTROL DE CALIDAD

ANALISIS EN VINOS

ANALISIS DE ALCOHOL

El vino es una bebida moderadamente alcohólica. El alcohol del vino procede del proceso natural denominado fermentación y se realiza a costa del azúcar de la uva, dando cada 17,5 gramos de azúcar un grado de alcohol, que es un uno por cien en volumen.

El alcohol del vino es el etanol o alcohol etílico.

Los vinos se hallan entre valores de alcohol de 10 a 14° (diez a catorce grados). Los vinos tintos suelen estar comprendidos entre 12 y 13° y los blancos y rosados entre 10 y 12°. La cuestión no es simple para los blancos y rosados. Hace años gustaban estos vinos con 13° y envejecidos en roble. Hoy este tipo de vino es minoritario, para consumidores limitados, mientras el mercado demanda blancos y rosados de menor grado. No obstante, se detecta una tendencia a la vuelta a los blancos con crianza en madera.

El consumidor no pide un valor de alcohol estricto, sino que pide o bien vinos de 2cuerpo" y larga vida, y ello se consigue con uvas que den cerca de 13° de alcohol, o bien pide vinos ligeros y frescos, en blancos y rosados, y estas características las dan las uvas de 11 grados.

Para el mercado de los vinos, el alcohol tiene un valor comparable a riqueza fiscalizadora, como el oro. Sin embargo, el vino es mucho más que alcohol, aunque esté sujeto a estos controles.

Para vino tinto del año puede ser suficiente un valor de 12° de alcohol, mientras que para un vino tinto de gran reserva ha de ser de 12,5 a 13,5°. Un vino de 14° puede resultar grosero.

Por estas razones, el análisis del alcohol del vino es importante. Los métodos son diversos y, desde luego, no es fácil determinar por cata el alcohol de un vino.

Generalmente, considerando las diferencias entre el alcohol y el agua, se establecen los métodos.

El agua tiene de densidad 1,000 y el alcohol 0,793. Cuanto más alcohol tenga un vino más baja será su densidad, pero intervienen los ácidos, azúcares y color que es preciso separar. Para ello se estila el vino, quedando como residuos sin destilar los ácidos, azúcares y color, y pasando al destilado sólo el alcohol y agua. En este destilado se introduce un densímetro calibrado en grados de alcohol, el cual nos da el grado del vino. Este tipo de densímetro se denomina alcohómetro y es un elemento de precisión contrastado. Sus medidas expresan hasta décimas de grado.

El agua tiene densidad 1,000, un vino de 12° tiene en su destilado 0,984 y uno de 13° 0,9828. Si no realizáramos la destilación no podría desarrollarse esta determinación.

Otro método se basa en la temperatura a que hierve el agua y el alcohol. Se llama método ebullimétrico y no es tan exacto como el anterior, pero es de valor práctico. El agua hierve a 100°C y el alcohol del vino a 76°C. Cuanto más alcohol tenga un vino, a más baja temperatura hervirá. Sin embargo, existe una leve complicación. No siempre el agua hierve a 100°C. Depende de la altitud y de la climatología: a mayor temperatura en tiempo de alta presión, como heladas, y a menor temperatura en tiempo revuelto o baja presión, como en borrascas. Pero la variante principal se debe a la altitud, pues al nivel del mar hervirá a 100°C, teóricos, y en Haro (450m.) a unos 98°C. Por lo tanto, cada día que se ponga en práctica este método es preciso comprobar la temperatura a que hierve el agua. Este método no precisa destilación, pero no sirve para vinos dulces.

El grado alcohólico de un vino se expresa con el grafismo "°", que significa grado y separa unidades de décimas, y también se expresa "G.L.", como abreviatura de su instaurador, el físico francés Gay Lussac.

La expresión frecuente de un vino, según la normativa CE, es el alcohol adquirido, que es el alcohol en grados que tiene en ese momento. Pero también exista la expresión de alcohol total que supone el grado que tendría ese vino si su azúcar se transformara también en alcohol.

ANALISIS DE ACIDECES

La uva es una fruta ácida y, como consecuencia, el vino es una bebida ácida.

La uva forma numerosas sustancias ácidas, generales en el mundo de las frutas, pero los ácidos principales de la uva son:

Tartárico: prototipo de ácido de uva. Puede existir en maduración hasta 7 gr./Kg.

Málico: es el ácido típico de la manzana. La uva verde tiene mucho y la madura muy poco.

Al fermentar la uva, estos ácidos pasan al vino, pero además, se forman otros beneficiosos y alguno negativo como:

Láctico: es el gusto ácido del yogurt y es beneficioso.

Succínico: también beneficioso.

Acético: es el ácido del vinagre y es negativo. Una buena elaboración debe dar un mínimo acético.

La acidez del vino no suele expresar como el contenido de cada ácido, sino como la suma de todos los ácidos y referida al más importante, que es el tartárico. Así, se analiza toda la actitud ácida del vino y se engloba expresándola en ácido tartárico. Este concepto es la acidez total que en Rioja suele ser de:

Blanco.............................5-8 gr./l.

Rosado.............................5.8 gr./l.

Tinto cosechero....................3-5 gr./l.

Tinto crianza......................5-7 gr./l.

Pero esta determinación no nos indica sólo lo bueno, ya que engloba también lo que es negativo, como es el ácido acético. Este, al ser evaporable, se llama acidez volátil. Por lo tanto, la acidez volátil es algo malo, que interesa sea mínimo, y el resto de la acidez, que se llama acidez fija, es positivo.

Por lo tanto, ya tenemos tres conceptos de acidez:
Acidez total que es la suma de acidez fija y acidez volátil.

La acidez volátil oscila desde 0,2 gr./l. hasta un gramo por litro en los vinos de Rioja. No se aprecia al paladar hasta ser más de un gramo por litro. Los valores normales son:

Valores en gr./l.

Nuevo

A un año

A tres años

A diez años

Blanco

0,2

0,3

0,35

--

Rosado

0,2

0,3

0,35

--

Tinto Cosechero

0,15

0,5

0,7

--

Tinto Crianza

0,3

0,4

0,45

0,6

Estos son los valores normales en vinos de 11 a 13° de alcohol. Para graduaciones superiores, las acideces volátiles son más altas.

Podemos decir que, de un modo general, los vinos se han valorado siempre por un factor positivo, el grado, y por otro negativo, la acidez volátil. Esto no ocurre en zonas de vinos de calidad, donde intervienen numerosos factores más.

Se preguntará el lector si siendo el acético un componente negativo y siendo volátil, por qué razón no se trasiega el vino aireándose para que se pierda. Sencillamente porque el ácido acético es volátil, pero menos que el alcohol. Si lo aireáramos intensamente, perderíamos más alcohol que acético.

Estos valores expuestos son normales en vinificaciones y conservación, pero un vino en barrica o en botella puede ser mantenido inadecuadamente por temperatura excesiva y subir su acidez volátil.

No existe ningún método eficaz ni legal para quitar acético del vino, por lo que es preciso extremar los cuidados para que no suba, ni en elaboración ni en crianza.

Los valores de acidez fija son la diferencia entre la total y la volátil.

La acidez volátil se expresa en gramos de ácido acético por litro, y la total en tartárico, así como también la acidez fija. Por esta razón, para realizar la resta es preciso hallar antes el equivalente del acético en tartárico para hacer una sustracción homogénea. Si un vino tinto de Rioja tiene un valor de acidez total de 5,4 y de acidez volátil de 0,4, para calcular su acidez fija hay que considerar que el 0,4 en acético equivale a 0,5 en tartárico, y así, ya homogéneas, la diferencia o acidez fija es de 4,9.

En tintos jóvenes, si su acidez fija es inferior a 4,5 gr./l. deben quedar como vinos del año. Si tienen entre 4,5 y 5,5 pueden ser de crianza, y entre 5,5 y 7 pueden ser de largo envejecimiento. Siempre considerando asociadamente un grado alcohólico no inferior a 12°.

El ácido málico de la uva da al vino un sabor áspero desagradable, tolerable en los blancos y rosados hasta cierto punto, pero no en los tintos. Por esta razón, la técnica aprovecha un proceso natural causado por microbios, llamado desacidificación maloláctica, que transforma el ácido málico del vino en ácido láctico, resultando el vino mucho más agradable al paladar. Se trata de una fermentación por bacterias que se desarrolla después de la principal o tumultuosa, entrando en el concepto de fermentación secundaria. Para este ácido, el málico, se utiliza un método de análisis muy simple para determinar cuándo ha desaparecido, transformándose en láctico.

  ANALISIS DE EXTRACTO SECO

En materia d análisis de los vinos existe un concepto interesante conocido como extracto seco y expresa la cantidad de materias disueltas que no se evaporan. Constituyen el extracto componentes como:

Acidos fijos..............................3-10 gr./l.

Glicerina..................................4-7 gr./l.

Azúcar residual............................1-2 gr./l.

Color natural............................0,5-2 gr./l.

Minerales de la uva........................1-2 gr./l.

Esto viene a totalizar unos 20 gr./l. en los vinos blancos, 22 gr./l. en los rosados y 25 gr./l. en los tintos. Es un concepto muy importante, ya que una pobreza en estas materias hace presentarse a los vinos como flojos y ligeros de paladar, y un exceso como ordinarios.

La determinación de este extracto seco es muy sencilla. Se puede llevar a cabo por dos métodos. Uno simple y exacto consistente en evaporar rigurosamente una cantidad de vino y pesar el residuo después de haber evaporado por completo a 100 °C.

El otro sistema es indirecto y se basa en que de los tres grupos fundamentales de componentes de los vinos (agua, alcohol y extracto seco) el agua tiene una densidad fija que es 1. El alcohol tiene una densidad fija que es 0,793, y el extracto, al estar disuelto, sube la densidad del vino proporcionalmente a su cantidad. Por lo tanto, sabiendo la densidad de un vino y su grado alcohólico sabemos la densidad que tendría si sólo fuera agua y alcohol, y por la densidad del vino el valor del extracto. Estos cálculos se hacen con tablas y son muy sencillos. La densidad de los vinos también se determina sencillamente por aerometría, colocando vino en una probeta o introduciendo un densímetro, que es un aerómetro cuyo vástago está graduado en densidad desde 0.98 a 1,000.

Como puede considerarse lógicamente, estas medidas han de hacerse a temperatura muy definida, ya que varían, por dilatación y contracción, los volúmenes y, por lo tanto, las densidades.

Un componente importante del extracto es la glicerina del vino. La uva no tiene glicerina, pero ésta se forma de un modo natural en la fermentación. Es normal que se formen de 3 a 5 gr./l. , pero en los bueno tintos la cantidad formada llega a los 7 gr./l.

La densidad de los vinos está próxima a 0,994, lo cual significa que el vino contenido en una barrica de 225 litros no llega a pesar 224Kg.

Cuanto más alcohol tenga un vino menor será su densidad.

Los valores de extracto varían más ampliamente y pueden ser:

Extracto

En vino blanco

En vino rosado

En vino tinto

16 gr./l.

Vino muy ligero

--

--

18 gr./l.

Vino ligero

Vino muy ligero

Muy débil

20 gr./l.

Normal

Vino ligero

Sin "cuerpo"

22 gr./l.

Aceptable

Poco "cuerpo"

Ligero

24 gr./l.

"Pesado"

Normal "Pesado"

Aceptable en viejo

26 gr./l.

--

--

Normal

28 gr./l.

--

--

Normal en vino joven

30 gr./l.

--

--

Normal en muy joven

32 gr./l.

--

--

Vino basto

34 gr./l.

--

--

Dulce o de "prensa", no aceptable

ANALISIS DE COLOR

Las materias que suponen la coloración natural de los vinos pueden analizarse por sí solas, separadas, o bien globalmente, como sensación similar a la que percibe la vista.

Para el análisis global, se actúa con aparatos denominados espectrofotómetros. Antes eran sencillos colorímetros. El fundamento es simple: se mide la cantidad de luz que atraviesa el vino. Cuanto más color tenga menor proporción de luz pasará. Se trata, por lo tanto, de un foco luminoso que envía luz a un fotómetro y entre ellos se interpone una cantidad de vino exacta, generalmente de un centímetro de espesor.

No suele emplearse luz normal, sino la luz que en cada caso dé mayor precisión. Por lo tanto, ha de ser monocromática y opuesta al color que se quiere controlar.

Los vinos blancos tienen sólo color amarillo, pero los tintos y rosados tienen rojo y amarillo. Para controlar el amarillo se envía la luz opuesta, el azul, y para controlar el rojo se envía la luz opuesta, el verde. Técnicamente, estas luces se definen por su longitud de onda, el azul como 420 y el verde como 520.

Por lo tanto, los blancos los medimos sólo con luz 420 y los tintos con luz 420 y 520.

Cuanta más luz absorba el vino en este control, mayor será su color. Este se expresa como una cifra que es la suma de la luz que el vino absorbe. Orientativamente puede expresarse del modo siguiente, para un espesor de vino de 1 cm., en cubeta de cuarzo:

 

COLOR

Análisis del vino

Medida de color en vino blanco. La luz de medida es azul, absorbible por el amarillo del vino

Agua

0,00

Vino blanco muy pálido

0,03

Vino blanco pálido

0,05

Vino blanco pajizo

0,07

Vino blanco dorado

0,1

Vino blanco muy dorado

0,15

Vino rosado "abierto"

0,2

Vino rosado normal

0,3

Vino rosado alto de color

0,5

Vino rosado fuerte de color

1

Vino tinto muy "abierto" de color

1,5

Vino tinto "abierto" de color

2

Vino muy viejo

3

Vino tinto "lágrima" de cosechero

3,2

Vino tinto "reserva"

3,3

Vino tinto del año cosechero "medio"

3,5

Vino tinto Crianza

3,7

Vino tinto del año desgranado

4

Estos datos expresan cantidad de color, pero en los rosados y tintos es preciso, también, exponer la calidad de color, es decir, el tono, lo cual se logra considerando por separado, sin sumarlos, los datos de absorción de luz a 420 y a 520. Esta calidad o tono de color es la relación entre la absorción a 420 y a 520. Cuando el vino es joven, predomina el color rojo sobre el amarillo. La relación 420/520 es menos de uno. Si el vino es muy viejo, predomina el amarillo sobre el rojo y la relación sobrepasa el valor uno.

En lenguaje de laboratorio decimos color a 420 y a 520, significando el color amarillo (controlado por luz azul) y color rojo (controlado por luz verde).