Vida y obra de Juan Ramón Jiménez

Literatura española contempránea del Siglo XX. Poesía modernista. Premio Nobel. Exilio. Hipersensibilidad

  • Enviado por: Vanessa
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

(LITERATURA ESPAÑOLA - OPTATIVA)

LA LITERATURA ESPAÑOLA DEL SIGLO XX

ANTES DE LA GUERRA

  • La primera generación del siglo impulsos renovadores en lo estético. Preocupación por el problema de España. Modernismo y Generación del 98.

  • La generación de 1914 Novecentismo. Movimiento superador del Modernismo. Afanes nuevos de solidez intelectual.

  • A caballo entre esta generación y la siguiente movimientos de Vanguardia, que culminarán con el Surrealismo en los años 20.

  • La generación del 27 grupo de poetas, nueva Edad de Oro, truncada por la Guerra Civil.

DESPUÉS DE LA GUERRA

  • Los primeros años de posguerra son de desorientación y de búsqueda.

  • Hacia 1955 prevalecerá lo social, enfoque realista.

  • Años 60 se deriva hacia una literatura experimental, renovación de las técnicas y del lenguaje.

  • Hacia 1975 cierto retorno a temas y formas tradicionales, pero con orientaciones muy variadas.

EL MODERNISMO

Al principio se llamó modernistas a los escritores con impulsos renovadores, pero posteriormente el término se destinó sólo a quienes se preocupaban especialmente por la estética y adoptaban posturas ESCAPISTAS.

Generación del 98 otros autores que se interesaban más por contenidos humanos y que analizaban con actitud crítica los problemas de España.

Los primeros signos de renovación poética se dan, a finales de s.XIX, tanto en España como en Hispanoamérica, pero la primacía corresponde a los autores americanos (Rubén Darío).

Se presta atención a otras literaturas, especialmente a la francesa:

  • Parnasianismo se interesa sobretodo por la belleza, EL ARTE POR EL ARTE. Se busca la perfección formal y los versos pulidos, más que los contenidos humanos (frente a la poesía romántica). Preferencia por ciertos temas mitológicos, la evocación de tiempos pasados o de ambientes exóticos, como los orientales.

Rubén Darío

  • Simbolismo no se contentan con la belleza externa ni con la perfección formal (aunque no las desprecian). Se proponen ir más allá de lo sensible: la realidad esconde significaciones profundas o afinidades inesperadas con los estados de ánimo.

El símbolo es una imagen física que sugiere algo no perceptible físicamente (una idea, un sentimiento...).

Ocaso decadencia o muerte. Camino vivir...

Rubén Darío, Antonio Machado, JRJ.

    • En España, Bécquer fue el precursor del Simbolismo.

ESTÉTICA MODERNISTA

  • El Modernismo hispánico realizó una síntesis entre el Parnasianismo (gusto por los versos pulidos, temas exóticos, valores sensoriales) y el Simbolismo (símbolos y musicalidad).

  • Otras influencias y fervor por antiguos poetas como Manrique, Bécquer o Rosalía de Castro.

  • El Modernismo está presidido por la búsqueda de lo bello.

LOS TEMAS

Dos campos diferentes aunque no opuestos:

  • La exterioridad sensible ESCAPISMO, la evasión en el tiempo o en el espacio para soñar mundos bellos lo clásico, lo medieval o lo exótico. Del mundo contemporáneo se prefiere lo cosmopolita (devoción por París).

  • La intimidad del poeta a veces vitalista, sensual; a veces marcada por la tristeza, la melancolía, la nostalgia. Se sienten frustrados en el mundo en que viven. Gusto por lo otoñal y lo crepuscular, o por lo decadente. La intimidad dolorida del poeta se proyecta sobre paisajes que son símbolos de los estados de ánimo.

  • EL ESTILO

    Profunda renovación del lenguaje poético. Se amplían los recursos expresivos. Brillantez, grandes efectos, pero también delicadeza y levedad. Utilización del color y de la musicalidad. Riqueza de valores sensoriales.

    Recursos estilísticos caracterizados bien por su poder sugeridor, bien por su valor decorativo.

    Prodigioso manejo del idioma:

    • Recursos fónicos aliteración, o repetición de ciertos sonidos; la armonía imitativa, o correspondencia entre fonemas y sonidos naturales.

    • Léxico se enriquece con términos cultos, exóticos y evocadores. Adjetivación ornamental y plástica o cargada de valores sentimentales.

    • Imágenes símbolos. La preeminencia de lo sensorial se manifiesta en sinestesias (asociación de sensaciones diversas, como “sol sonoro”).

    LA MÉTRICA

    La búsqueda de la musicalidad lleva a ampliar los ritmos y las formas métricas.

    Es característico el abundante uso del alejandrino. Y se acude a versos antes poco usados, como el dodecasílabo (6+6) o el eneasílabo.

    AUTORES

    Seguidores de Rubén Darío en España grandes poetas modernistas como los hermanos Machado y Juan Ramón Jiménez (en su poesía anterior a 1915).

    JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

    VIDA Y TALANTE

    • Nació en Moguer (Huelva) en 1881.

    • En 1900 va a Madrid a “luchar por el Modernismo”. La muerte de su padre le produjo una honda crisis que le obligó a un largo retiro en Moguer.

    • Vuelve a Madrid en 1912. En 1916 se casa con Zenobia Camprubí. Con la guerra civil se exilian a América; fue profesor en varias universidades.

    • 1956 - se le concede el Premio Nobel, la noticia coincide con la muerte de Zenobia.

    • El poeta murió en Puerto Rico en 1958.

    • Fue hombre de temperamento depresivo y sensibilidad exacerbada. Poeta consagrado por entero a su obra, cada vez más despegado de los detalles materiales de la existencia.

    POÉTICA

    Para JRJ, la poesía responde esencialmente a tres impulsos: sed de belleza, ansia de conocimiento y anhelo de eternidad.

    • Ante todo, Poesía es Belleza.

    • Es un modo de conocimiento, que permite profundizar en la esencia de la realidad.

    • Y expresión de un anhelo de eternidad, posesión inacabable de la Belleza y la Verdad.

    Aguda exigencia estética. Ejemplo del poeta miroritario: “A la minoría, siempre”. Su poesía es de creciente dificultad.

    Su obra abarca libros, ensayos, artículos y miles de poemas.

    TRAYECTORIA

    • Por edad, JRJ pertenece a la generación de 1914 (o novecentista). Pero, por su precocidad, comenzó militando en las filas modernistas. Pronto superó el modernismo hacia nuevos horizontes.

    Él mismo señaló su evolución en POESÍA, de “Eternidades” (1916-1917). * Antología de Austral pág. 308.

    Según el poema, se distinguen estas etapas:

  • Poesía “pura”, en el sentido de “sencilla”, con la influencia de Bécquer Arias Tristes (1903).

  • “Ropajes” modernistas: valores sensoriales, ritmos amplios... El modernismo de JRJ es de tipo intimista La Soledad Sonora, Sonetos espirituales ... (1908-1915). Libro de prosa poética Platero y yo (1914).

  • Su afán de renovación le lleva hacia una “poesía desnuda”: desaparecen el léxico modernista, la adjetivación sensorial o los ritmos sonoros, para dejar paso a la concentración conceptual y emotiva. Poesía personalísima. 1916: Diario de un poeta recién casado. Eternidades, Piedra y cielo (1916-1936).

  • Última etapa, posterior a 1936: poesía cada vez más profunda, que desemboca en lo metafísico, incluso en cierto misticismo (diálogo con Dios, que él identifica con la Naturaleza o la Belleza Absoluta). En el otro costado (1936-1948), en el que figura el poema en prosa ESPACIO, y Dios deseando y deseante (1948-1949).

  • Sus últimos poemas resultan herméticos por su densidad de expresión y la complejidad de sus conceptos.

    Actitud éticas (espiritualidad) y trabajo estético (pureza artística).

    La pérdida de la fe religiosa

    El poeta había perdido su fe en cualquier sistema filosófico o religioso y se afiliaba incondicionalmente a la religión de la Belleza, enunciada a finales de siglo XIX por el simbolismo europeo.

    La pérdida de su fe religiosa coincidió con su ingreso en la Universidad Hispalense en 1896. Es el punto de partida para la búsqueda de un dios personal a través de toda su vida, en el mundo de la imaginación hasta 1911, en la visión caótica de la alta mar en 1916, o en la depuración o la recreación de la Obra misma y de su propio ser inspiradas por el arrecife y los paisajes de Florida durante sus últimos años.

    Las poesías de Ninfeas (1900) demuestran una voz pesimista, que rechaza por parte de JRJ cualquier posibilidad de hallar verdades absolutas por medio de la fe o la razón y adopta una visión nihilista. El desasosiego metafísico y el sentido de pérdida de ideas-guía revelan que el joven poeta había concebido un mundo que carecía de valores filosóficos, religiosos y humanos. El mundo no tenía ningún sentido, intención ni significado. Esta herencia romántica representa, así, el punto de partida para su búsqueda poética y para encontrar nuevos valores, nuevas interpretaciones vitales.

    Junto con Ninfeas, también Almas de violeta, en términos de una nueva visión poética, en sus temas y en su marcado tono de melancolía e idealismo, representaron un profundo cambio y renovado punto de partida en la literatura española. Destaca el idealismo, que a menudo se manifiesta en el mundo mágico de sus ensueños, y un profundo dolor y hondo sentido de vacío. También un marcado enfrentamiento con los valores de la sociedad burguesa, y la simpatía para con los marginados. Y abierta evocación a temas sexuales con elementos perversos e inmorales.

    En julio de 1900, muere el padre del poeta. JRJ sufre un colapso nervioso. La crisis que había empezado con la pérdida de la fe religiosa se agrava. Es enviado a un balneario y posteriormente a un sanatorio en Burdeos. Esta crisis le llevó a “depurar” sus versos y a cambiar la orientación de su estética.

    Rimas (1902) representó la vuelta al estilo y al tono menor de varios poemas tempranos, se advierte un notable cambio hacia la manera simbolista (herencia de su estancia en Burdeos) y hacia una poesía triste y autocontemplativa, poesía de ensueño y presagios con marcados tonos románticos. Las obras de este período: Arias tristes (1903), Jardines lejanos (1904) y Pastorales (1905) representan la aclimatación del simbolismo europeo en las letras españolas, aunque matizado con elementos populares del romance y de la canción popular.

    Durante estos años, JRJ cree que el medio hacia una mejora nacional, social y moral habría de venir no tanto de los políticos como de los poetas y artistas. El poeta volvió a su pueblo natal en 1905 “con una gran enfermedad del corazón, perdida toda esperanza”.

    La lucha interior

    En los 7 años que residió en Moguer hasta 1912, vivió en un aislamiento deliberado. Es la típica figura intelectual progresista de finales de siglo: el hombre voluntad, aspirante a reformador e idealista, y el hombre reflexión, soñador melancólico visionario solitario y decepcionado. Es un JRJ suspendido entre el afanarse optimista y los ideales frustrados y también lleva el peso de la lucha entre un extremado sensualismo y el deseo de una vida ascéticamente espiritual.

    Por eso la poesía escrita entre 1900 y 1912 recoge la historia de estas luchas interiores que acabaron por socavar la creencia simbolista de que al poeta se le confía la misión de expresar la relación inefable entre el Hombre y lo Absoluto. Le obsesiona su posición precaria entre la fantasía y la realidad, por eso volvió su conciencia poética sobre sí mismo.

    La Residencia de Estudiantes y el viaje a Nueva York

    En diciembre de 1912, JRJ decide volver a Madrid y se instala en la recién fundada Residencia de Estudiantes, un importantísimo centro intelectual. Trataba diariamente con el filósofo e intelectual José Ortega y Gasset, tuvo contactos con Unamuno y volvió a sus lecturas de filosofía alemana, especialmente, a Friedrich Nietzsche.

    En 1913 conoció a Zenobia Camprubí de Aymar, puertorriqueña y norteamericana. Pese a la oposición de los padres de Zenobia, decidieron casarse. En 1916 viajan por mar a Nueva York, donde iban a contraer matrimonio. Estas nuevas circunstancias vitales le obligaron a redefinir su experiencia de la realidad.

    En 1914-1916 los ritmos establecidos de su vida y de su pensamiento se vieron desbaratados. El viaje y la visión caótica de las fuerzas naturales de las olas, le revelaron una nueva relación entre el poeta, el mundo y la palabra poética. El mar se mostró como una metáfora de la conciencia poética del escritor. Si el mundo se le aparece sin sentido, al poeta le queda la posibilidad de dotar de un sentido a esos elementos caóticos. Anteriormente, había creado un mundo mágico de la imaginación. Ahora se enfrenta con la realidad. El Diario de un poeta recién casado (1917) recrea este proceso nuevo de ver el mundo.

    Las teorías de la evolución aprendidas en su juventud, junto con sus lecturas de Nietzsche, le llevaron a las nociones claves de esta época: sucesión y transición. Concibió la idea de que, aunque los elementos del mundo real cambian, el todo queda estático: éstasis dinámico. La poesía de este período ofrece una creación personal. Busca la posibilidad de concebir un artefacto verbal (el verso, un poema) que, expresaría la totalidad de la creación cósmica. Deseaba apasionadamente una comunicación con toda la creación para que nada quedara fuera de la conciencia del poeta más allá de su experiencia. El poeta había dado el paso necesario hacia una nueva forma, hacia la poesía “pura”.

    La búsqueda de “la palabra exacta”, “la palabra mía”, la “palabra eterna”, “la cosa misma” o “el nombre exacto de las cosas” se armonizó con la gran preocupación europea con la lengua y la naturaleza de la lengua. En el contexto de una época de crisis religiosa, su tentativa por restablecer lo divino en su arte es una empresa que fue descrita por JRJ como “la razón heroica”.

    El exilio

    Cuando estalló la Guerra Civil en julio de 1936, el carácter hipocondríaco de JRJ no pudo soportar, sin embargo, los constantes peligros y la anarquía reinante en Madrid, de manera que la pareja decidió salir de España rumbo a Nueva York. Se hundió en una nueva crisis personal, agravada por su separación casi definitiva de España.

    Estuvo depurando y trabajando incansablemente para terminar su Obra definitiva, una serie de libros que llamaría Destino. Terminó La estación total (1943), publicó la primera parte de Dios deseado y deseante y Animal de fondo (1949). Cada vez realizada más audaces experimentos. Y surgió su gran obra final, el poema en prosa Espacio. La poesía madura de JRJ es una especie de libro de Génesis en el cual el dio que da la palabra es el poeta mismo.

    Por lo que escribe JRJ en Animal de fondo, la única manera en que el poeta, que representa la humanidad, pueda comunicarse con lo que queda fuera de sí, es por medio del acto creativo, por el constante renombrar del mundo para sí mismo y para los demás. Cuando los demás lo comprendan y lo adopten, esos nombres ya no serán individuales, personales, y el poeta se incorporaría en la conciencia colectiva del mundo y de la humanidad, única forma de trascender las limitaciones temporales. Los últimos versos tienen un aspecto marcadamente filosófico, aforístico o mesiánico.

    Temas de su obra poética

    Temas clave:

  • La crisis espiritual y la pérdida de fe frente a un mundo que no tiene sentido; la Belleza como único baluarte de valor absoluto y como la única revelación de un dios posible personal (romanticismo).

  • El mundo de la imaginación como único medio para tomar contacto con un ideal trascendente (simbolismo).

  • Idea de la evolución, tanto poética y personal como humana (institucionismo).

  • Idea de una evolución constante en el cual el fluir temporal continuo y caótico se ordena en una unidad (evolucionismo).

  • Concepto de “depuración”.

  • El poso romántico

    En sus primeros libros encontramos los principales temas del romanticismo tardío, la importancia del mundo de la imaginación, sentido de pérdida (Ninfeas). JRJ expresa su deseo de remontar la imaginaria escala hacia el reino del Ideal en términos de la Eucaristía mezclada con el amor. Lo que desea y evoca es el mundo del Ensueño, el de la imaginación. Rechaza valores humanos y teológicos en favor del nuevo Ideal: la mujer imposible / la Belleza / la Poesía. Tono de lamentación y de autocompasión. Contraste entre una pasada alegría y el presente dolor, con énfasis sobre éste. Se lamenta de su felicidad perdida.

    Ofrece cierta distancia a la emoción, rasgo distintivamente modernista (simbolista decadente). Uso de imágenes exóticas o pintorescas, de palabras con asociaciones artísticas, de flores o abstracciones (siempre con mayúscula), el empleo de colores simbólicos, la experimentación métrica y prosódica con frases paralelísticas y ritmos marcados, las rimas consonantes, el empleo de rimas esdrújulas... son recursos empleados para crear un mundo artificial, de belleza cargada de emociones.

    Los jardines, los palacios y alcázares celestiales evocados en Ninfeas representan la versión juanramoniana de la “torre de marfil” modernista. Representan un refugio para sus penas, contra el acoso de la realidad y un lugar propicio para la autocontemplación. Se refleja siempre el estado emocional del poeta. En otras ocasiones expresa el contraste entre el pasado y el presente y mezcla realismo y romanticismo. Opone pasado y presente, evoca un tiempo de felicidad y lo contrasta con el momento del fracaso de sus ilusiones.

    El profundo impacto del romanticismo duró hasta Sonetos espirituales y la poesía de los años 20. En Arias tristes, uno de sus libros más simbolistas, hay todavía un fuerte dejo romántico. Trata de contener su emoción egocéntrica y su melancolía. Al rechazar el amor acepta la ausencia de ideales, el sentido de vacío, el fluir inexorable del tiempo y su soledad. El paisaje natural se revela como proyección de sus sentimientos interiores. Es marco para sus meditaciones. Ha creado un espacio interior dentro de un mundo interior evocado. Este espacio interior es, a la vez, físico (la alcoba o despacho) y emocional (el mundo interior del ensueño). Este recurso nos conduce al mundo del simbolismo.

    La naturaleza se ofrece como medio de autodescubrimiento, libre de contactos humanos, lejos de un mundo decepcionante. JRJ se dirige dentro de sí mismo hacia el mundo del ensueño y hacia las memorias infantiles.

    El temor a la nada

    Temor romántico del vacío, de la falta de un sentido vital y el reconocimiento implícito de que la visión del Otro o del Ideal por medio de la imaginación pueda no ser más que una ilusión.

    En Sonetos espirituales se pregunta también si el arte y la imaginación, la “torre de marfil” modernista, será suficiente para crear la necesaria paz con que enfrentar el “abandono” del mundo, si la voluntad creadora bastará para forjarse una nueva fe. “Esta nada” es un tema recurrente en el Diario de un poeta recién casado, a pesar del creciente optimismo de su poesía a partir de 1920. Al estallar la Guerra Civil, el poeta se hundió de nuevo en el pesimismo heredado de los románticos, por la nada, por la muerte y la pérdida de fe.

    Varias obsesiones románticas se convirtieron paulatinamente en obsesiones simbolistas.

    Simbolismo, platonismo y misticismo

    El escepticismo y la duda abundan también en muchos poemas de JRJ que afirman el anhelo de una fe que pueda suplir el vacío espiritual. La mezcla masoquista de placer y dolor es típicamente romántica, síntoma del decadentismo. Encuentra alivio en el gozo de su dolor y en la visión trascendente de un nuevo valor (la Belleza) frente a la pérdida de absolutos vitales. Siente tristeza porque no puede alcanzarlo ni describirlo.

    Como los místicos, JRJ rechaza la realidad en derredor para sumirse en un más allá, lejos del mundo físico. La naturaleza es un escenario propicio donde se desarrolla una concepción básicamente platónica. Para el platonismo, el mundo real es algo finito, incompleto, temporal, imagen pálida de un mundo más “real” o “auténtico”. El hombre nace en un mundo inferior pero, si es sensible, como el poeta, puede adivinar el mundo ideal que se esconde tras las apariencias.

    El creciente interés en la naturaleza como tema literario se fusionó con el neomisticismo. Esta visión formaba el núcleo de la poesía de la segunda promoción del modernismo en España después de 1901 (hermanos Machado y JRJ).

    El poeta necesita un lenguaje que pueda expresar esencias, el simbolismo europeo recurre al símbolo de una figura femenina desrealizada.

    La pugna por el lenguaje

    Preocupación por encontrar el lenguaje preciso que reflejara el pensamiento del poeta. En Arias tristes, por ejemplo, el motivo de la pluma que “se desliza suavemente ... sobre el papel” en la primera estrofa es repetido en la última: el poema está inscrito dentro de este marco. Representa ejemplos del proceso autocontemplativo del poeta tanto como de su introspección. Representa también al poeta contemplando su propia creación, es decir, a sí mismo.

    Los puntos suspensivos y las negaciones demuestran la inseguridad y las cavilaciones del poeta por dar con la palabra exacta que refleje su emoción.

    El paisaje interior

    Escenario propicio para su viaje imaginativo, para su “vida retirada” simbólica y neoplatónica que conduciría a su “noche oscura” artística. Evocación con rasgos muy decadentes.

    Dentro de este escenario aparentemente real aparece otro mundo esencial (“los países del sueño”). Evocación doble: plano real de la naturaleza y plano evocado (valle dormido que sueña, la tarde que sueña, dormida en la nieble). La evocación se expresa siempre en términos emocionales: triste paisaje, jardín melancólico... el paisaje sueña porque sueña el poeta. Es un “paisaje del alma”, evoca un espacio interior dentro de la realidad, evocado por su propia melancolía. Para acceder al valle (símbolo del alma) el poeta emprende a menudo un viaje simbólico. Este viaje de búsqueda casi mística de sí mismo desemboca en la autocontemplación y en un narcisismo destructor.

    En los poemas de esta época se muestra una vida incomplemta, la búsqueda del sentido profundo de la vida. La realidad que busca desde la “irrealidad” del presente en derredor se simboliza por la fusión del paisaje exterior e interior. Se simboliza por los efectos de humo, polvo, niebla, sombras, lluvia, que difuminan los objetos.

    La naturaleza real se convierte en campo bucólico o en jardines (símbolo erótico por antonomasia); aparecen alcobas o despachos con ventanas cerradas que el poeta puede abrir hacia el Ideal. Estos escenarios representan una metáfora de Arcadia, lugar de amor y música pastorales, paraíso del Arte.

    Mujer ideal e impulso místico

    Lucha entre el deseo erótico por una mujer de carne y hueso y el anhelo de una figura femenina idealizada, vaivén emocional característico de su época. JRJ se inclina por la mujer ideal, simbolizada a menudo por la luna, novia casta y espiritual. El poeta rechaza los besos de la “novia blanca” porque ésta le distrae de la acción (ensueño) que le exige su amada verdadera: la Poesía. Para llegar a ella tiene que desnudar su alma. La expresión mística y la lengua religiosa atraían a JRJ.

    Transición y permanencia. Platero y yo

    Durante este período en Moguer, JRJ empezó a escribir Platero y yo. En la obra se refleja una idea que ya apuntaba en 1899 y que ahora empieza a cobrar relevancia: la noción de que el ideal, la belleza, no se encontraban en un lugar arcano pero concreto, sino que se revelaba en un proceso de continuo cambio evolucionista.

    En esos años también comienza a adoptar un tono autocrítico, cansado ya de su actitud vital y estética. En sus poemas de 1911 expresa su repugnancia de sí mismo, un deseo de recuperar la fe perdida, un rechazo de los placeres sensuales que le habían asediado a través de los años.

    Un libro fundamental

    El renovado contacto con el institucionismo y, sobretodo, la relación de JRJ con Zenobia, determinan un nuevo rumbo. Con Diario de un poeta recién casado (1917) algunos críticos lo tildaron de vanguardista.

    El libro carece de unidad estética, explora nuevas posibilidades temáticas y revoluciona las estéticas. Se enfatiza el proceso de constante renovación, evolución y afirmación artística; experimenta con el verso blanco y libre y profundiza en la depuración del lenguaje, despojándolo de todo ornamento innecesario, ciñendo el concepto a la “palabra justa”.

    El símbolo del mar inquieto: desorientación del poeta, en busca de un ideal que vislumbra, pero para el que no encuentra todavía la expresión adecuada. Crea una conciencia en constante cambio y, al mismo tiempo, fiel a su propia identidad. En este libro, JRJ supo reorientar su arte, superó los experimentos vanguardistas.

    Arte y vida. La depuración poética

    En Piedra y cielo (1918), Belleza (1923) y Poesía (1923) se enfrenta con una realidad indiferente, que alarga la mano hacia la Verdad para crear y recrear el ser interno poético y poder así trascender la muerte y llegar, en una oleada de voluntad heroica, a su propia eternidad. Nos recuerda la voluntad del superhombre nietzscheano, pero muestra también la influencia de las ideas institucionistas.

    La reelaboración poética: el cambio o “sucesión”

    Paralelamente a este deseo de forjar un nuevo lenguaje poético, decide JRJ “depurar” la poesía anterior y escribir “nuevamente”. Hay una serie de poemas en libros anteriores que muestran el descontento con su poesía anterior. El rechazo de la actitud decadentista lo llevó a “revivir” y “depurar” sus versos.

    En la reelaboración de un poema incluído en Arias tristes, JRJ ha eliminado elementos desagradables, moribundos, macabros, ha eliminado el elemento emocional romántico. Rechaza el sentido de destrucción temporal en favor del deleite en el presente. Ya no se lamenta.

    JRJ rechaza tanto el romanticismo, con sus fuertes emociones, como el modernismo, con sus elementos sensoriales. Ya no siente nostalgia por el pasado sino que contempla el presente y las bellezas que el presente le ofrece.

    Un nuevo lenguaje para la búsqueda de esencias

    Después de 1920, se expresa este nuevo sentido de convertir en esencia. Se notan varios recursos que subrayan el significado conceptual del nombre o del nombre verbal (infinitivo) y sus resonancias asociadas. Proliferan los sustantivos, las repeticiones, los paralelismos; los sustantivos carecen de determinantes. Emplea frecuentemente las exclamaciones. Las palabras nuevas expresan una radiante claridad o sones musicales extremados. Los elementos negativos dan paso a los elementos positivos. Y los artículos determinados se emplean en un sentido totalizador y no con la función especificadora que les es propia.

    Nueva expresión de la felicidad antes las grandes fuerzas de la creación, fuerzas que quiere fijar y presentar en todos sus contornos claros y radiantes en un presente eterno. Verbos en tiempo presente, en ocasiones con valor de imperativo, y otras con valor de futuro de una aspiración infinita. Se inclina por la forma atemporal del infinitivo. En su afán de afirmación de esencias, a veces no emplea ningún verbo.

    Algunos poemas de Romances de Coral Gables (1948) reflejan la crisis personal frente a los efectos de la Guerra Civil, su reacción negativa frente al materialismo, su sentido de pérdida de raíces que le hace un “deslenguado”, y las consecuencias de una nueva crisis nerviosa.

    Son poesías de una complejidad conceptual. JRJ trata de explicarse más a sí mismo que al lector (son versos más bien personales o confesionales).

    El poeta-dios. Trascendencia de su poesía última

    El concepto básico es que el poeta se constituye en núcleo de la creación, acumulando en su propio ser la sustancia de la vida misma. Descifra los elementos naturales en lengua, ya que sólo mediante la lengua pervive el significado del mundo a través del tiempo. La conciencia expresada en lengua es la memoria del mundo y sólo el poeta le da significado.

    JRJ se presenta como un dios, dios de su propio universo, el universo en el cual se recrea (goza) y se re-crea (se regenera). Reminiscencia de San Juan de la Cruz.

    Y el lugar donde puede nombrar las cosas es dentro de sí mismo, en su propia conciencia o imaginación (“yo uno en mi centro”). Como metáfora para este centro escoge la luna, compañera constante en Arias tristes, o el pozo, símbolo también recurrente en Arias tristes y en Platero y yo. Es decir, de nuevo crea un marco dentro de un marco, el recurso simbolista por excelencia. Vuelve JRJ a la imagen narcisista del espejo que, a la vez, representa un túnel o un hueco que se dirige hacia abajo o a un fondo sin fin. JRJ todavía siente el pavor de la nada y de la extinción total en el olvido.

    LA GENERACIÓN DEL 27 Y JRJ

    La generación del 27 se adueña del concepto de poesía pura.

    JRJ habla de inspiración, de búsqueda de la esencia de la poesía, del poeta como ser inspirado; la G. del 27 habla de fabricación, de ingenio y fabricación de la lógica, de que el poeta se hace.

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