Vida religiosa, cultural y social en la Alta Edad Media

Cristianismo. Historia. Iglesia Visigoda. Vida monástica. Decadencia del Monacato. Cluny. Feudalismo

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  • Idioma: castellano
  • País: España España
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VIDA RELIGIOSA, CULTURAL Y SOCIAL

EN LA ALTA EDAD MEDIA

“Vosotros me llamáis Maestro y decís bien, porque lo soy.»

La misma paciencia y amor que tuvo Jesús en la educación de sus discípulos, la muestra la Iglesia en la civilización y cristianización de los pueblos de Europa.

En esta obra educativa juega un papel importantísimo la vida monástica: cada monasterio era un potente foco de luz que disipaba las tinieblas de la ignorancia y de la barbarie.

  • ESPLENDOR DE LA IGLESIA VISIGODA

  • El siglo VII fue para la Iglesia española un siglo de esplendor, sin rival en las naciones cristianas de su tiempo.

    Esta prosperidad fue obra sobre todo de magníficos obispos:

    • SAN LEANDRO de Sevilla, alma de la conversión del pueblo godo y de toda la vida española hasta el año 600.

    • SAN ISIDORO (hermano de S. Leandro), Padre de Concilios y educador del pueblo, fue el hombre de mayor influjo en la nación.

    Entre sus muchas obras descuellan sus 20 libros de las Etimologías, en los que resume todo el saber de la época.

    • SAN BRAULIO de Zaragoza, consejero de obispos y de reyes.

    • SAN ILDEFONSO de Toledo, defensor de la virginidad de María Santísima. La tradición nos cuenta la aparición que la Virgen le hizo, vistiéndole una preciosa casulla.

  • ACCIÓN EDUCADORA DE LA IGLESIA

  • La labor de la Iglesia fue conservar y transmitir la cultura antigua en medio de los trastornos de las invasiones y la formación de los nuevos Estados.

    • Sólo los sacerdotes y religiosos se dedicaban al estudio, por lo que se hizo sinónimo "clérigo" y "persona culta".

    • Los párrocos añadían al catecismo otras enseñanzas, formándose así las escuelas parroquiales.

    • Asimismo en los monasterios y catedrales se crearon otras escuelas que alcanzaron gran esplendor.

    • Las materias de estudio eran el Trivium (Gramática, Retórica y Dialéctica) y el Cuadrivium (Aritmética, Geometría, Música y Astronomía).

    • Y luego la Filosofía, Leyes, Medicina y Teología.

    • Formaron riquísimas bibliotecas en que recogieron todo el saber de la antigüedad y las enseñanzas de los Santos Padres.

    • Estas escuelas alcanzaron gran fama en Inglaterra en tiempos de S. BEDA EL VENERABLE y de ALFREDO EL GRANDE. Y luego en Francia en el período carolingio con los célebres maestros ALCUINO, PAULO EL DIÁCONO y el español TEODULFO DE ORLEÁNS.

    • El Siglo de Hierro (X) fue una época de oscuridad y decadencia para la cultura. En él sólo resplandecen los mozárabes españoles SPERAINDEO, S. EULOGIO, ALVARO PAULO y el capellán de Otón III, GERBERTO (más tarde SILVESTRE II), educado en las escuelas españolas.

  • VIDA RELIGIOSA EN LA ALTA EDAD MEDIA

  • La religión de Cristo penetra cada vez más íntimamente en el alma popular, si bien no logra desarraigar algunas de sus supersticiones.

    Se extienden las parroquias por las aldeas, y con los diezmos y primicias socorren a los pobres y levantan templos dignos a Dios.

    • El pueblo asiste a Misa y a los oficios litúrgicos de la tarde y de la noche, pero va dejando cada vez más la comunión frecuente.

    • Observa los ayunos con rigor, absteniéndose aun de diversiones en las épocas y días de penitencia.

    • Estima muchísimo las reliquias de los santos, cayendo incluso en exageraciones. Y emprende largas peregrinaciones para visitar Tierra Santa, Roma y más el sepulcro de Santiago en Galicia.

    • Se temen mucho las penas eclesiásticas, de modo que con frecuencia son las únicas medidas que doblegan la maldad y pertinacia de los poderosos. Estas penas son: la excomunión y el entredicho: la primera, que aparta del culto y los sacramentos a una persona. La segunda, por el que se prohíbe el culto en un territorio.

  • VIDA MONÁSTICA

  • Los monjes fueron los hombres providenciales para la cristianización y civilización de los nuevos pueblos bárbaros de Europa.

    • Dieron ejemplo de vida evangélica: humilde, obediente, trabajadora y pura.

    • Enseñaron las artes útiles de la agricultura e industria.

    • Conservaron mediante el trabajo constante y meritorio de los copistas los tesoros de la cultura antigua.

    • Sobre todo misionaron el país manteniendo la fe y las costumbres cristianas.

  • DECADENCIA DEL MONACATO

  • Mas, por desgracia, también a los monasterios les alcanzó la decadencia. En parte, se debió a las incursiones de normandos y húngaros. Pero la pausa principal fue el relajamiento en el cumplimiento de la Regla originado por la acumulación de riquezas.

    Los seglares poderosos pretendían apropiárselas, y veían que el medio más corto era hacerse nombrar abades, aun sin vocación. Luego, vivían como cortesanos y guerreros, escandalizando con su mal ejemplo y su falta de disciplina religiosa.

  • CLUNY

  • A principios del siglo X se funda en Francia una abadía ejemplar que ha de ser luz y guía de otras muchas en Europa: la de Cluny.

    • Está exenta de toda jurisdicción civil: sólo depende de Roma.

    • Los monjes tienen libertad para elegir abad: sus nombres gloriosos son: SAN BERNON, -fundador; SAN ODÓN, SAN ODILÓN, etc.

    • La obra de los monjes cluniacenses preparó la fecunda reforma de la Iglesia que efectuó San Gregorio VII y sus sucesores.

  • LA VIDA SOCIAL: LA IGLESIA Y EL FEUDALISMO

  • Los señores feudales lograron una independencia casi absoluta del Rey o del Emperador. Hombres bárbaros y belicosos, refugiados en sus castillos, no tenían otras ocupaciones que la caza y la guerra. De modo que hacían imposible una vida tranquila.

    La Iglesia, ante la dificultad de desarraigar de golpe todas estas costumbres, procuró moderar sus inconvenientes.

    Impuso, bajo pena de excomunión:

  • La paz de Dios, que exigía a los caballeros juramento de no atacar a los pobres, a las iglesias, a los mercaderes y peregrinos; no arrasar los campos ni robar a los aldeanos.

  • La tregua de Dios, o prohibición de luchar el Jueves, Viernes, Sábado y Domingo en memoria de la Ascensión, Pasión, Sepultura y Resurrección del Señor. Lo mismo en todo el Adviento, Cuaresma, Semanas de Pascua y Pentecostés y fiestas de la Virgen.

  • El derecho de asilo, o impunidad para todos los que se acogieran a algún edificio sagrado; con ello se salvaban infinitos inocentes perseguidos y cedían los ímpetus de venganza.

  • La prohibición de los desafíos o luchas inútiles y criminales entre dos, con pretexto de vengar agravios o lavar el honor.

  • Trató de suprimir las ordalías o juicios de Dios, en que se tentaba al Señor pidiéndole un milagro que demostrara la culpabilidad o inocencia de los acusados.

  • RESUMIENDO

    CONTESTA

    1.- ¿Quiénes fueron los educadores de España visigoda? Di algunos nombres.

    2.- ¿Es justo llamar a la Iglesia “oscurantista”?

    3.- ¿Qué diferencia hay entre “excomunión” y “entredicho”?

    4.- ¿ Qué función educativa tuvo la Iglesia? ¿Cómo la ejerció? ¿ Qué enseñaban?

    5.- Di algunos grandes maestros de Inglaterra y Francia en la Edad Media.

    6.- ¿Recuerdas algún texto del Evangelio en el que Jesús encarga a la Iglesia que enseñe?

    7.- ¿Qué ventajas procuraron los monasterios? Enuméralas.

    8.- ¿Recuerdas algún templo románico que hayas visto? Descríbelo.

    9.- Di algunas características de la vida religiosa en la Edad Media.

    10.- ¿Cómo influyó la Iglesia en la vida social medieval?

    11.- Di lo que sepas de Cluny. ¿Por qué se habían relajado los monasterios?

    PIENSA Y DECIDE

    1.- ¿Por qué es justo que la Iglesia exigiese de sus fieles la contribución con diezmos y primicias?

    2.- ¿Qué ventajas ves en las peregrinaciones?

    3.- ¿Por qué decayeron los monasterios? Relaciona este hecho con la frase evangélica “Buscad primero el reino de Dios y su justicia...”. ¿Qué propósito práctico te sugiere personalmente?

    4.- ¿Qué ventaja trajo a Cluny el depender directamente de Roma?

    LECTURAS

    San Isidoro de Sevilla

    Biblioteca amplia. Pergaminos, rollos, volúmenes se apretujan ordenadamente en los anaqueles. Todo el saber de la antigüedad se halla recopilado.

    Junto a la biblioteca, el escritorio. En medio de un absoluto silencio hierve el trabajo: “Sólo se oye el rasguear de los cálamos, el gemir de los pergaminos rotos por las tijeras, y a intervalos, pausada y claramente, la voz del dictante.” En los muros hay severas amonestaciones para los escribas: “El que estuviere aquí media hora ocioso, sea suspendido y reciba dos azotes.”

    En edificio contiguo hay una escuela de estudios superiores. A ella acude lo más granado de la juventud estudiosa de España.

    Al frente de todo este emporio se halla Isidoro, obispo de Sevilla.

    “Es un hombre extraordinario, tanto por su belleza varonil como por su inteligencia; su manera de hablar tiene tal gracia, tal facilidad y un hechizo tan profundo que causa estupefacción a cuantos le escuchan, y aunque repita las mismas cosas, nunca se cansan de oírle” (San Ildefonso, discípulo suyo).

    San Isidoro es de una familia de santos, celosos amantes de su patria. Sus hermanos, San Leandro, San Fulgencio y Santa Florentina, habían dejado las tierras levantinas, invadidas por los bizantinos, para instalarse en Sevilla.

    “De todas las tierras que hay desde el océano a la India -exclama entusiasmado San Isidoro-, tú eres la más hermosa o Hispania Sagrada, madre siempre feliz de príncipes y pueblos. Tú eres la gloria y el ornamento del orbe, la reina de las provincias, la más ilustre de la tierra, la que fue amada por el poderío de la gente goda...”

    Dos años antes de morir, presidió el cuarto concilio de Toledo con setenta Obispos y otros magnates. Era tanta su autoridad que sus colegas no hacían sino asentir a sus proposiciones. De esta asamblea surgieron medidas importantísimas para el porvenir de España: organización de la Iglesia española, uniformidad en la liturgia, relaciones amistosas y de mutua ayuda entre la Iglesia y el Estado, fundación de seminarios y aun centros de estudios en cada diócesis, a semejanza de la de Sevilla.

    Este concilio fue modelo y norma de todos los siguientes y de las Cortes Españolas que se reunieron durante la Edad Media.

    El año 636 moría, entre el dolor de sus feligreses y discípulos, revestido de cilicio y cubierto de ceniza, pidiendo perdón a todos con humildad conmovedora.

    El monasterio medieval

    Se preparaba instalar la nueva fundación «en un lugar apartado de toda sociedad humana, lleno de paz, de soledad y de reposo, que parecía en cierto modo imagen de la soledad del cielo». La idea era permitir la observancia de la regla benedictina en toda su pureza, a base de oración y trabajo, en un ambiente de absoluto silencio.

    Se consagraban a la oración largas horas del día y de la noche. Meditaban las Sagradas Escrituras y, sobre todo, cantaban y salmodiaban. «Cuando los hermanos estaban reunidos en el oficio, parecía que se encontraban en el coro de los ángeles en presencia de su divina Majestad».

    Diariamente tenían dos misas solemnes. En la segunda, la de difuntos, se rezaban en Cluny y sus miles de monasterios adheridos, oraciones especiales por los reyes de España.

    El trabajo es variadísimo según las aptitudes de los monjes. Hay jardineros, sastres, zapateros pergamineros, copistas, miniaturistas...

    «La abadía se ha convertido en el centro de la vida económica industrial, religiosa y nacional. Las chozas de paja de los primeros solitarios han sido reemplazadas par las grandes construcciones: iglesia, claustro, capítulo, dormitorio, cuadras, talleres, dependencias, que le daban el aspecto de una pequeña ciudad» (P. Urbel).

    En las posesiones del monasterio viven los siervos, los colonos y los vasallos, dando lugar can esto al establecimiento de nuevas poblaciones.

    En el monasterio siempre se dedican parte de los beneficios al sostenimiento de los pobres, cuidado de los enfermos y viajeros. Y, sobre todo, nunca faltan las escuelas donde se forman misioneros, obispos, papas y santos.

    Estilo románico

    En los siglos XI y XII se propaga en Europa una nueva manera de construcción de iglesias, influida por el arte oriental: es el estilo románico.

    El artesonado de madera se sustituye por una bóveda semicircular de piedra. Esto obliga a engrosar los muros y pilastras y achicar los huecos de ventanas.

    Se divide la planta en 3 o 5 naves, que se prolongan por el ábside en una girola o deambulatorio; estas naves adquieren mayor esbeltez; se añade un campanario, luegos varios, y sobre la bóveda una cúpula poligonal.

    Se adorna la entrada con puerta en archivolta abocinada. Sobre el frontón, un Cristo majestad, sentado en actitud de juez. A veces, con el “Apostolado” en torno suyo.

    Las columnas están rematadas por capiteles historiados o de asunto variadísimo. Las paredes pintadas al fresco, con escenas evangélicas o de vidas de santos aunque todavía en figuras rígidas y poco expresivas.

    Este estilo es como un símbolo de la nueva época en que entraba la Iglesia con sus características de unidad, fuerza y armonía.

    Los más célebres monumentos son: catedrales de Pisa (Italia) y Worms (Alemania), Monasterios de Cluny (Francia) y María Lacht (Alemania), y en España: San Isidoro (León), Ripoll (Gerona) y, sobre todas las del mundo, la catedral de Santiago, con su famoso Pórtico de la Gloria.

    El siglo VII fue de brillo extraordinario en la cultura visigótica, destacando: S. Isidoro y S. Leandro de Sevilla, S. Ildefonso de Toledo y S. Braulio de Zaragoza.

    Durante la Edad Media la Iglesia es educadora de Europa.

    • Gracias a las escuelas parroquiales, monásticas y catedralicias en las que se enseñan el trivium, el cuadrivium y otras ciencias.

    • S. Beda en Inglaterra y Alcuino en Francia son los grandes promotores de la cultura en Europa.

    La vida cristiana empapa cada vez más el alma popular.

    • Se intensifica la asistencia a los divinos oficios, las prácticas de piedad y las peregrinaciones.

    • Se acrecienta el temor a las penas eclesiásticas (excomunión y entredicho).

    La Iglesia logra imponer a los señores:

    • La tregua de Dios.

    • La paz de Dios.

    • El derecho de asilo.

    • Y suprime poco a poco las ordalías y los duelos.

    Los monasterios son el foco principal de evangelización y civilización de Europa.

    • Durante el siglo IX decae el fervor monástico.

    • Pero gracias a Cluny se restaura a principios del siglo X.