Vida de Cristo

Cristianismo. Jesús de Nazaret. Dios. Creencias. Cristianos. Apóstoles. Traición. Crucifixión. Resurrección. Mesías. Eva y Adán. Caín y Abel. Abraham y Joseph

  • Enviado por: Lydia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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  • m. Religión cristiana: el cristianismo está basado en la persona y las enseñanzas de Jesús de Nazaret.

  • La palabra cristianismo procede de la transformación de la palabra Cristo:

      • La palabra "cristo" proviene del griego jristos y es un título, equivalente al término hebreo messiah , mesías, que significa "el ungido". Se aplica a Jesús como el ungido quien nos libra del pecado. En este sentido, solamente Jesús es propiamente el Cristo, tanto que el título se emplea hoy indistintamente como su nombre propio. Como Cristo, Mesías, o Ungido, Jesús tiene tres oficios: Profeta, Sacerdote y Rey. Como Profeta es el vocero de Dios (Mat. 5:27-28) y representante de Dios ante el hombre. Como Sacerdote, Jesús representa al hombre ante Dios, y restaura la comunión entre ambos por haberse ofrecido a Sí mismo como el sacrificio que quita el pecado de todos cuantos se salvan. Como Rey, El gobierna sobre Su pueblo, y se halla sobre toda criatura. En virtud de que Jesucristo creó todas las cosas (Juan 1:3; Col 1:16-17), y de su triunfo en la cruz, tiene el derecho de reinar.

    2.

    3.La vida de Cristo como Dios:

    En el principio Dios creó el Cielo y la tierra. Y la tierra no tenía forma. Estaba vacía, cubierta de oscuridad y de agua. Entonces el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas y dijo Dios, "Sea la luz: y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena: y apartó Dios la luz de las tinieblas.

    Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche: y fue la tarde y la mañana el primer día.

    Y dijo Dios: "Haya expansión de aire en medio de las aguas, y separe a las aguas de abajo de las aguas de arriba."

    Y llamó Dios a la expansión "Cielos." Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

    Y dijo Dios: "Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase la tierra seca:" y fue así.

    Y llamó Dios al suelo seco Tierra; y a la reunión de las aguas llamó Mares: y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: "Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género," y fue así. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

    Entonces dijo Dios: "Que haya lumbreras en los cielos." Y que sean para señales y para estaciones, y para días y años." Dios hizo dos lumbreras: el sol para que alumbre en el día, y la luna para que alumbre en la noche. Él hizo también las estrellas.

    Y las estableció todas en los cielos, para alumbrar sobre la tierra, y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.

    Y dijo Dios: "Produzcan las aguas criaturas vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra." Y creó Dios grandes ballenas y todos los seres que viven en el agua, y toda ave alada-todos produjeron según su género y especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo diciendo: "Reprodúzcanse y multiplíquense." Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

    Entonces dijo Dios: "Produzca la tierra seres vivientes." E hizo Dios animales de la tierra, el ganado, y todo animal que anda arrastrándose sobre la tierra--todos reproduciéndose según su especie y vio Dios que era bueno.

    Y dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza." Y formó Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, Y alentó en su nariz el aliento de vida; y el hombre se convirtió en un alma viviente.

    Y creó Dios al hombre en su imagen, a imagen de Dios los creó; y los creó varón y hembra. Dios nombró al primer hombre Adán; y después Adán llamó el nombre de su mujer, Eva.

    Y creó Dios al hombre en su imagen, a imagen de Dios los creó; y los creó varón y hembra. Dios nombró al primer hombre Adán; y después Adán llamó el nombre de su mujer, Eva.

    Y dijo Dios: "El hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer: y los dos serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban."

    Y vio Dios todo lo que El había hecho, y todo era muy bueno. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

    Y fueron acabados los cielos y la tierra. Y acabó Dios en el día séptimo su obra. Y bendijo Dios al día séptimo y lo santificó. Y había Jehová Dios plantado un huerto en Edén. El hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista y bueno para comer.

    Dios puso en el centro del Jardín dos árboles: El árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

    Y Jehová Dios puso al hombre en el huerto de Edén para que lo labrara y lo cuidara.

    Y mandó Jehová Dios al hombre: "De todo árbol del huerto comerás; pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal no comerás.

    Tú nunca comerás de ese árbol; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás." Mostró Dios su amor para Adán y Eva, dándoles todo lo que necesitaban, y aun más, para que disfrutaran de la vida plenamente.

    Él les dio también la habilidad de tomar decisiones. Y le dio a estos antepasados de la Humanidad la oportunidad de usar correctamente esta habilidad. Dios deseaba que Adán y Eva le demostraran respeto, obedeciendo su único mandato, de que únicamente no comieran del árbol prohibido. Todas las demás cosas eran para que las disfrutaran.

    Para vivir en paz y ser felices en su hermoso jardín, Adán y Eva sólo necesitaban confiar en la sabiduría de Dios y respetar Su autoridad sobre ellos. Ellos deberían estar agradecidos por la vida y felices en su libertad, pero la libertad de hacer decisiones no trae felicidad si se toman malas decisiones.

    Mucho antes que Dios creara los humanos, Él creo a los ángeles y les dio la libertad de elegir. Dios deseaba ser honrado, por los ángeles que habitan la región de los espíritus y también por la humanidad.

    La mayoría de los ángeles eligieron obedecer a Dios, y aun ahora estos ángeles adoran al Señor y cumplen Sus órdenes ayudando a los hombres en muchas formas. Pero otros ángeles eligieron mal, rechazaron el amor de Dios, eligieron a Lucifer, el más hermoso de los ángeles, como líder. Por su arrogancia y orgullo Lucifer perdió su posición ante el trono de Dios.

    Lucifer cayó del cielo por su rebelión, porque él retó a Dios, diciendo en su corazón, "Yo elevaré mi trono por encima de las estrellas de Dios: Yo seré como el Dios Altísimo."

    Lucifer, conocido también en La Biblia como el Diablo o Satanás, desea la adoración que sólo pertenece a Dios. Satanás engaña a la humanidad para recibir adoración, aun disfrazándose como un hermoso ángel de luz, pero sus mentiras y falsas religiones causan dolor, sufrimiento y destrucción.

    Por eso Dios sentenció a Lucifer diciendo, "Tú serás arrojado al Infierno, hasta el fondo del Abismo."

    La caída de la humanidad

    En el jardín nuevo y hermoso, donde habitaban Adán y Eva, Satanás, como una serpiente, se le apareció a Eva.

    Esta serpiente era más astuta que otros animales creados por el Señor Dios. Y la serpiente dijo a la mujer: "¿Es cierto que Dios les dijo a ustedes que no deberían comer de ninguno

    de los árboles del jardín?"

    La mujer contestó: "Nosotros podemos comer la fruta de todos los árboles del jardín, sólo del fruto del árbol en medio del jardín no podemos comer. Acerca de él Dios nos dijo: 'Ustedes no deben comer de ese árbol. Si lo hacen, morirán.'"

    Entonces la serpiente le dijo a la mujer: "Ustedes no morirán; Dios sabe que el día en que ustedes coman este fruto, sus ojos se abrirán y ustedes serán como dioses, conociendo el bien y el mal."

    La Biblia dice que Satanás es el Padre de Mentiras, y naturalmente--él trató de engañar a la mujer--y le mintió acerca de Dios.

    Cuando la mujer juzgó que los frutos del árbol eran buenos para comerse, que se veían bien y, sobre todo, que también podían darle sabiduría, tomó uno de sus frutos y comió y también le dio a su marido, el cual también comió.

    Inmediatamente, sus ojos fueron abiertos y sus espíritus murieron. Ellos vieron que estaban desnudos, y cosieron hojas de higuera juntas para vestirse.

    Entonces, cuando oyeron la voz del Señor que se paseaba en el huerto durante la hora fresca del día, Adán y su esposa se escondieron de la presencia de Dios entre los árboles del huerto. Porque ellos confiaron en su propio razonamiento en lugar de las palabras de Dios, murieron espiritualmente y perdieron la comunión con Dios.

    Entonces el Señor Dios llamó a Adán diciendo: "¿Dónde estás?"

    Adán respondió: "Oí Tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí."

    Entonces Dios le preguntó: "Quién te hizo saber que estabas desnudo? ¿Has comido del único árbol del cual te mandé que no comieras?" Adán respondió: "La mujer que Tú me diste, me dio de esa fruta y yo la comí."

    Y el Señor le dijo a la mujer: "¿Qué es lo que has hecho?"

    La mujer respondió: "La serpiente me engañó, y yo comí de esa fruta."

    Entonces el Señor dijo a la serpiente: "Por haber hecho esto, maldita serás entre todos los animales; sobre tu vientre andarás, y comerás polvo todos los días de tu vida: Y yo pondré enemistad entre ti y la mujer y su descendiente te aplastará la cabeza."

    Esta maldición contra Satanás es donde primero se menciona en el libro de Dios que un día Él enviaría un Salvador, nacido de una mujer, para vencer a Satanás.

    A la mujer Dios le dijo: "Yo aumentaré en gran manera tus pesares. El dar a luz te causará dolor; y tu marido te gobernará."

    Y dijo a Adán: "Por cuanto obedeciste a tu esposa y comiste del árbol prohibido, la tierra queda maldita. Desde ahora, todos los días de tu vida, sólo con dificultad podrás obtener de ella tu alimento.

    Ella producirá espinas y cardos, y con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra. Te hice del polvo y al polvo regresarás."

    Las hojas de higuera no cubrieron la desnudez de Adán Y Eva, así que el Señor Dios hizo vestidos de pieles para cubrir a Adán Y a su mujer. Dios tuvo que matar un animal para darles abrigo a ellos dos. Así pues, el pecado y la muerte entraron al mundo, a través de Adán.

    Este método--de cubrir la desobediencia de la humanidad con la muerte de un inocente, fue el plan de Dios, aun antes que Él creara al mundo. Él sabía que la humanidad rechazaría Su dirección y fracasaría al tratar de ser dios de sus propias vidas. Dios le llama a este rechazo "pecado."

    Pero, por el amor de Dios para toda la humanidad, El planificó enviar a un Salvador que moriría para proveer el perdón por los pecados de toda la gente.

    Así que, el Señor expulsó a Adán y Eva del huerto de Edén, y colocó ángeles, llamados querubines, al oriente del jardín, y una espada de fuego girando en todas direcciones, impidiendo el acceso al Árbol de la Vida.

    En el momento que Adán pecó, toda la humanidad estuvo sentenciada a morir. Pero en el plan de Dios, aún hay esperanza.

    Cuando Eva, la mujer de Adán concibió, tuvo un hijo. Y Eva dijo, "He recibido un varón del Señor." Y le llamó Caín.

    Ella tuvo otro hijo, al que llamó Abel. Este decidió ser un pastor de ovejas, y Caín fue un agricultor. En el tiempo establecido por Dios, Caín trajo, de los frutos de su cosecha, una ofrenda al Señor, pero Abel trajo un cordero. Y al Señor le agradó la ofrenda de Abel, pero el Señor no aceptó a Caín y su ofrenda.

    Caín estaba furioso, y Dios le preguntó, "Caín, ¿por qué estás enojado?" Dios le recordó a Caín que para el sacrificio se requiere la muerte de un animal. Así como las hojas de higuera no cubrieron el pecado de Adán y Eva, una ofrenda sin sangre, de plantas y vegetales, nunca cubriría los pecados.

    Dios dijo que el rechazo del sacrificio de un animal demostró la rebelión de Caín, porque no estaba adorando a Dios en la forma que Él había mandado. La Biblia dice que el sacrificio de Abel mostró confianza en las palabras de Dios, pero el sacrificio de Caín, no. En todas las Escrituras Dios nos da a conocer que sin derramamiento de sangre no se obtiene perdón de pecados.

    Pero Caín aún así se negó a obedecer a Dios y no trajo un animal para sacrificarlo. En cambio, culpó a Abel, su hermano, por el problema y cuando estaban los dos en el campo, Caín atacó a Abel y lo mató.

    Entonces el Señor le pregunto a Caín: "¿Dónde está Abel, tu hermano."

    Caín le respondió: "Yo no sé. ¿O es que soy yo el guardián de mi hermano?"

    Dios le dijo: "¿Qué es lo que has hecho? Yo oigo la voz de la sangre de tu hermano, clamando a Mí, desde la tierra. Desde ahora, maldito serás sobre esa tierra que bebió la sangre de tu hermano que tú mismo derramaste con tus manos."

    Caín se fue de la presencia del Señor. Su rebelión contra Dios fue la causa del primer asesinato y la primera destrucción de familia.

    Pero, Dios bendijo a Adán y Eva, y tuvieron muchos otros hijos e hijas.

    Con el pasar de los años, los descendientes de Adán y Eva comenzaron a llenar la tierra. Pero cuando Dios vio que la maldad de la humanidad cubría la tierra, y que cada intención de ellos era solamente maldad--le entristeció al Señor.

    Abraham a Joseph

    Aproximadamente cuatrocientos años después del Gran Diluvio, Dios le apareció a un hombre nombrado Abraham que vivió en el Medio Este en una ciudad llamada Ur.

    Dios le dijo, "Deja a tu país y tus parientes, y viaja a una tierra que yo te mostraré.

    Allí yo haré una gran nación de ti, y yo te bendeciré, y haré crecer tu nombre; yo bendeciré aquéllos que te bendicen y maldeciré aquéllos que te maldicen: y a través de ti todas las familias de la tierra serán bendecidas."

    Así que Abraham partió, como el Señor le había instruido, y entró en la tierra de Canaan.

    Y de nuevo el Señor le apareció a Abraham, y dijo, "yo le doy esta tierra a tus descendientes; Mira hacia el cielo, y cuenta las estrellas si tu eres capaz. De la misma manera, tus descendientes serán innumerables."

    Aunque Abraham y su esposa, Sarai, no tenían ningún niño, Abraham le creyó a Dios; y Dios contó la fe de Abraham como rectitud.

    ¿Entonces Abraham dijo, "Señor Dios, cómo puedo saber que yo heredaré esta tierra?"

    Y Dios le contestó a Abraham, "Pasará así.

    Tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no es de ellos, y ellos serán maltratados por cuatrocientos años. Una nación los usará como esclavos, pero yo juzgaré esa nación, y después tus descendientes saldrán con una gran riqueza, y por la cuarta generación ellos regresarán a esta tierra."

    Pero Sarai, la esposa de Abraham, todavía no tenia ningún niño, y ya estaba envejeciendo. Así que Sarai dijo a Abraham, "le ruego que tenga niños por mi sirvienta egipcia, Hagar, y yo consideraré sus niños como míos."

    Abraham estaba acepto el plan de Sarai. Aunque él amó al Señor, Abraham no creyó que Dios le daría un niño a través de su esposa. Así que Hagar le dio a Abraham un hijo nombrado Ishmael.

    Trece años después, cuando Abraham tenía noventa y nueve años, el Señor le apareció de nuevo a él, y dijo, "Yo soy el Dios Omnipotente; camina ante mí. Yo estoy dándote el nuevo nombre de Abraham que quiere decir 'Padre de Multitudes' y Sarai se llamará Sarah que significa 'Princesa.' Ahora yo bendeciré a Sarah y también te daré un hijo de ella, y ella será una madre de naciones."

    Entonces Abraham le suplico a Dios, "O que Ishmael podría vivir ante Usted."

    Dios contestó, "En cuanto a Ishmael, yo te he oído: Mira, Yo también lo he bendecido, y multiplicaré a sus descendientes; y yo le haré una gran nación." Dios cumplió su promesa a los descendientes de Abraham e Ishmael a través de la nación árabe.

    Dios dijo entonces, "Pero con el hijo de Sarah, y con sus descendientes después de él, yo estableceré mi pacto que es eterno."

    Después de eso, Sarah dio a nacer el hijo de Abraham y le nombraron Isaac. Ahora cuando Isaac había crecido, el Señor le pidió a Abraham que demostrara su fe.

    Dios dijo, "Abraham": y él contestó, "Sí, yo estoy aquí." Y Dios dijo, "Toma a tu hijo, tu único hijo Isaac quien tu amas, y entra en la tierra de Moriah; y ofrécelo allí como una ofrenda quemada en la montaña que yo te enseñaré."

    Entonces Abraham se levantó temprano en la mañana y tomó a Isaac su hijo, cuando Dios le había dicho. Entonces, en el tercer día, Abraham vio en la distancia el lugar designado.

    Así que Abraham hizo que Isaac cargara la madera para quemar la ofrenda. Y él tomó una antorcha en su mano, y un cuchillo; y ellos dos subieron la colina juntos.

    Entonces Isaac le preguntó a Abraham, "Padre; ¿Nosotros tenemos el fuego y la madera, pero dónde esta el cordero para quemar en la ofrenda?"

    Abraham dijo, "Mi hijo, Dios ofrecerá El mismo un cordero para quemar en la ofrenda."

    Así los dos continuaron juntos hasta que llegaron al lugar dónde Dios le había dicho a Abraham que fuera. Allí Abraham construyó un altar y puso la madera en orden.

    Entonces él ató a Isaac y lo puso en el altar en la madera.

    Y Abraham estiró su mano con el cuchillo, preparándose a matar a su hijo.

    Entonces el ángel del Señor convocó del cielo, diciendo, "Abraham, Abraham."

    Y él contestó, "Aquí estoy". Y el Señor dijo, "no pongas tu mano en Isaac ahora Yo se que temes a Dios, porque no me negaste a tu único hijo."

    Y Abraham alzó su cabeza y vio, y allí, detrás de él, estaba un carnero enredado en un arbusto por sus cuernos. Así que Abraham tomó el carnero para quemarlo como ofrenda en lugar de su hijo.

    La Biblia dice que Abraham sabia que Dios cumpliría Sus promesas sobre Isaac, aunque Dios tuviera que levantar a Isaac de la muerte.

    Entonces por la fe de Abraham, Dios dijo, "Yo te bendeciré. Yo multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo; Y a través de tu descendencia, Serán bendecidas todas las naciones de la tierra; porque tu has obedecido mi voz."

    Entonces Abraham se regocijó cuando él entendió que el Salvador, prometido mucho tiempo antes en el Jardín, vendría de sus descendientes.

    La prueba de Abraham por Dios también ilustró cómo, un día, Dios, el Padre celestial, ofrecería a Su único hijo amado como un sacrificio para todo el mundo.

    Traición y Crucifixión

    Después de la cena, Jesús caminó al jardín Getsemani durante el tiempo de oración. Sus discípulos lo siguieron a este lugar apartado.
    Después de Su oración, los principales sacerdotes y capitanes del templo y los superiores llegaron allí, buscando a Jesús. Judas que acababa de comer con Jesús Iba dirigiendo el grupo. Judas se acercó a Jesús, saludándolo con un beso de traición.
    De repente, cuando Jesús se identificó a la chusma diciendo, "Yo SOY,"
    La muchedumbre se cayó de espaldas a la tierra.
    Después de eso, Jesús permitió ser atado y llevado a la casa del principal sacerdote.
    Los oficiales del templo en cargo de Jesús lo ridiculizaron y escupieron en Su cara. Y cuando ellos lo habían vendado, le dieron puñetazos y lo golpearon en la cara, y dijeron, "Profetiza santo varón. ¿Quién te pegó?"
    Temprano la próxima mañana, la multitud llevó a Jesús al gobernador Romano, Pilato. Y empezaron a acusarlo, diciendo, "Este hombre esta corrompiendo nuestra nación judía."
    Pero después de interrogar a Jesús, Pilato les dijo a los principales sacerdotes, los gobernantes y la gente; "Él no ha hecho nada digno de muerte. Yo ordenaré que sea azotado y liberado."
    Pero ellos convocaron juntos, diciendo, "Libérense de este hombre. Crucifíquenlo. Crucifíquenlo."
    Pilato, queriendo satisfacer a la gente, tuvo a Jesús brutalmente torturado, y lo sometió a ser crucificado.
    Los soldados Romanos hicieron una corona de espinas, y la pusieron en Su cabeza, y ellos pusieron una túnica púrpura en Él. Y dijeron, "Aclamen al Rey de los judíos!" Y le pegaron con sus puños.
    Después, ellos tomaron a Jesús y lo hicieron cargar una cruz de madera a un lugar llamado Calvario, también conocido como Gólgota, o el lugar de la calavera.
    Allí en la misma área dónde muchos años antes Dios le dijo a Abraham que sacrificará su único querido hijo Isaac, ellos clavaron a Jesús, el unico hijo amado de Dios, en la cruz.
    Cuando ellos hicieron esto, Jesús dijo, "Padre, perdónalos; ellos no saben lo que hacen."
    Mientras Jesús colgabá entre dos delincuentes que también eran ejecutados, los soldados tomaron Su ropa, sorteando Su túnica se cumplieron las palabras proféticas habladas por David.
    Por tres horas, la gente vio esto. Los gobernantes con ellos se burlaron de Jesús, diciendo, "Él salvó otros; que se salve El mismo si Él es el Cristo, el escogido de Dios."
    Entonces una oscuridad vino en la tierra que duró tres horas más cumpliendo las palabras del profeta: "El Señor puso los pecados de todos nosotros en Él."
    Jesús clamó entonces con una voz fuerte, diciendo, "Mi Dios, Mi Dios, por qué me has desamparado?" Jesús, sabiendo que todo estaba cumplido, cumplió las escrituras cuando Él dijo, "Yo tengo sed."
    Los soldados ridiculizaron a Jesús y le ofrecieron vinagre diciendo, "Si usted es el rey de los judíos, sálvese."
    Jesús probo el vinagre, entonces exclamó, "Está terminado. Padre, en tus manos yo encomiendo mi espíritu." Entonces Él bajó Su cabeza, y entregó Su espíritu.
    Cuando Él murió, el sol se oscureció y la tierra tembló, y el velo grueso del Templo se rasgó en la mitad de arriba abajo.
    Cuando el capitán Romano a cargo vio lo que pasó, él dijo, "Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios."
    Entonces los soldados rompieron las piernas de los dos ladrones colgados en las cruces al lado de Jesús.
    Pero cuando vieron que Jesús ya estaba muerto, ellos no rompieron Sus piernas. En cambio, uno de ellos agujereó Su lado con una lanza, derramando sangre y agua fuera de El.
    Todo esto pasó para que las Escrituras se cumplieran: "Ninguno de Sus huesos se romperá," y "Ellos verán a Él a quien ellos clavaron la lanza."
    Después, dos creyentes (José y Nicodemo) tomaron el cuerpo de Jesús, lo envolvieron en lino sepulcro, zambullido en especias, y pusieron Su cuerpo en una tumba. Y, pedido por los líderes judíos, la tumba fue sellada y patrullada por soldados Romanos.

    La resurrección a la eternidad

    Después de tres días, hubo un gran terremoto, y un ángel del Señor aparto la piedra de la puerta de la tumba. Con miedo, los soldados Romanos temblaron y corrieron lejos. Cuando los seguidores de Jesús Vinieron a la tumba y vieron la piedra movida, ellos estaban confundidos.
    De repente, dos hombres con vestiduras brillantes, estaban cerca, diciendo, "Por qué buscan entre los muertos al que vive? Él no está aquí, Él ha resucitado. Acuérdense cómo Él les dijo que debía entregarse en las manos de hombres pecadores para ser crucificado, y en el tercer día se levantaría de nuevo?"
    Entonces ellos recordaron Sus palabras.
    El mismo día por la tarde, Jesús visitó a los discípulos y se paro entre ellos y dijo, "Paz a ustedes."
    Pero ellos se asustaron, pensando que estaban viendo un espíritu.
    Así que Él dijo, "Miren mis manos y mis pies, realmente soy Yo: Tóquenme y vean; un espíritu no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo. Todo pasó como Yo les dije pasaría porque todas las escrituras que me describieron en la ley de Moisés, y en los Profetas, y en los Salmos, tuvieron que ser cumplidas."
    Entonces Él les abrió el entendimiento, diciendo, "Esta escrito en las Escrituras que Cristo debe sufrir y subir de la muerte el tercer día; y que el arrepentimiento y perdón de pecados sera predicado en Su nombre entre todas las naciones. Y ustedes han visto estas cosas."
    Jesús continuó apareciendo a muchas personas, demostrándoles que Él estaba vivo que dio prueba infalible de Su resurrección. Y Él instruyó a Sus discípulos, "Vayan en todo el mundo y prediquen el Evangelio.
    Al final de cuarenta días, Jesús anunció a Sus discípulos, "Ustedes recibirán el poder después que El Espíritu Santo los cubra, y ustedes le dirán a otros acerca de Mí, aún en Jerusalén, y en todo Judea, y en Samaria, y a las partes mas lejanas de la tierra."
    Cuando ellos estaban viendo, Jesús subió, y una nube lo sacó de la vista. Dos hombres en ropa blanca, dijeron "Por qué están de pie, mirando fijamente al cielo? Este mismo Jesús que ahora fue subido al cielo regresará de nuevo en la misma manera como lo vieron irse."
    Así que los seguidores de Jesús fueron por toda la tierra, predicando y bautizando, diciendo a todos que Cristo El Salvador fue resucitado de la muerte. Ellos mostraron en las Escrituras cómo por Adán el pecado y muerte vino, pero por Jesús Cristo el perdón y la resurrección de la muerte vinieron.
    Ellos dijeron cómo un día los nuevos cuerpos de aquéllos que han confiado en Dios y han creído en Jesús como Su Señor y Salvador se levantarán de la muerte y, con los que están vivos, se levantarán en las nubes para encontrar al Señor en el aire.
    El libro de Dios también dice que El cielo se abrirá, y Jesús regresará a la tierra como Rey victorioso y Juez virtuoso.
    Y el nombre escrito en su ropa será REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Y los ejércitos de el cielo lo seguirán en caballos blancos.
    Jesús estará de pie en la Montaña de Aceitunas (así como el profeta Zacarías dijo), y la montaña se dividirá. Y Cristo reinará por toda la tierra. Pero cuando mil años expirén, Satanás saldra una vez más a engañar las naciones, pero el fuego bajará de Dios y los devorará aquéllos quién siguen a Satanás.
    Entonces finalmente, Satanás, el engañador, Sera arrojado en el lago de fuego y se atormentará día y noche para siempre jamás.
    Y entonces, enfrente de un gran trono blanco, los muertos, pequeños y grande, se pararán ante Dios; y quién no se encuentra escrito en el Libro de Vida se tirará en el lago de fuego.
    Todos estaremos delante de Dios, el gran juicio del trono blanco. Quienquiera que no esté con su nombre escrito en el Libro de Vida será lanzado al lago de fuego.
    Pero en un nuevo cielo y una nueva tierra, Dios estará con Su gente. Y Dios limpiará todas las lágrimas de los ojos de ellos. Y no habrá más muerte, ni se aflijarán, ni llorarán, ni habrá más dolor; pués las cosas anteriores desaparecerán. Y no habrá necesidad por velas, ni la luz del sol; porque la gloria de Dios y el Cordero serán la luz; y Ellos reinarán para siempre jamás.
    Y el Árbol de Vida estará allí y la maldición en la humanidad se habrá ido.
    Jesús dice, "Permitanle venir a aquéllos que tienén sed. Permítanles beber libremente el agua de vida. Veán, Yo vengo pronto; benditos son esos que obedecén Mis palabras.
    Él que hoye Mi palabra, y cree en Él que me envió, tiene vida eterna, y no se condenará; pero ha pasado de la muerte hacia la vida."