Victor Hugo

Literatura Universal del siglo XIX. Autores del Romanticismo. Narrativa y novela romántica francesa. Vida. Obras

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VICTOR MARIE HUGO.

Escritor francés nacido en Besancón 1802- París 1885. Las campañas Napoleónicas obligaron a su familia a constantes desplazamientos: de 1802 a 1809 los Hugo vivieron en Italia, y de 1811 a 1812 en España. En París a partir de esta última fecha. Asistió a continuas desavenencias de sus padres, y después de prepararse para ingresar en la escuela politécnica decidió consagrarse a la literatura. En 1817 obtuvo una mención de la Academia Francesa y dos años más tarde la más alta recompensa de los juegos florales de Toulouse; pero su primer libro poético, Odas y Poesías diversas no apareció hasta 1822. En el mismo año contrajo matrimonio con Adèle Fouchet, sin contar con más ingresos que la pensión de mil francos que Luis XVII le había concedido por su entusiasmo borbónico. En pocos años publicó una serie de obras: Poemas como los de Nuevas Odas, las Baladas, novelas, como Han de Islandia y Los últimos días de un condenado.. En 1825, Carlos X le concedió la cinta roja de la legión de honor, pero el poeta- considerado ya como una de las primeras figuras del joven movimiento romántico- cada vez se sentía más alejado de la causa legítima; su drama histórico Marion Delorme fue prohibido por el gobierno, mientras otro drama- Cromwell- con su famoso Prefacio, y la recopilación de las orientales marcaban su nueva orientación. Víctor Hugo educado sin religión dejó de llamarse católico, y se hizo liberal. También por estas fechas se produjo una crisis en su matrimonio- 1830- que debió de conducirle en febrero de 1833, al inicio de su larga unión con Juliette Drouet, que duro hasta la muerte de ella en 1833.

En 1830 comenzó una etapa de continua actividad literaria; en el teatro conoció los éxitos de Hernani, Marion Delorme, El rey se divierte Lucrecia Borga y Maria Tudor, Angelo y Ruy Blas, en poesías fueron los años de las Hojas de Otoño, Los cantos del crepúsculo, Las voces interiores y Los rayos y las sombras. Por otra parte una larga novela histórica, Nuestra Señora de París fue también muy bien acogida. Siguió un periodo de estancamiento. La tragedia familiar que representó la muerte de su hija mayor Leopoldine no logró arrancarle de la inercia de una vida fácil colmada de honores; había empezado una ambiciosa comedia que tenía el título provisional de Las miserias, pero no tenía prisa por terminarla, ya que suponía que podría causar mala impresión en los círculos de la corte, y en el fondo esperaba llegar a ser una especie de eminencia gris de la regencia, cuando muriese el monarca.

Los acontecimientos de los años1848-1851 constituyeron para él una gran conmoción espiritual; fue diputado, primero en la asamblea constituyente y luego en la legislativa, en estos meses decisivos, conoció una gran crisis ideológica y rompió con el partido del Orden precisamente en vísperas de la dictadura, haciéndose republicano en el momento del hundimiento de la republica. Se opuso con todas sus fuerzas al golpe de estado de Luis Napoleón, y en enero de 1852. el mismo año de su violenta diatriba Napoleón el Pequeño- fue incluido en la lista de proscritos. Marchó primero a Bruselas; de allí pasó a Jersey, de donde fue expulsado, En 1859 rechazó la amnistía que se le ofrecía y no volvió a Paris hasta septiembre de 1870, después de la caída del Imperio, tras diecinueve años de destierro.

A partir de esta fecha su obra se hizo más grave y profunda y adquirió una decisiva voluntad de testimonio. Las violentas sátiras de Los castigos, la madurez expresiva y conceptual de Las contemplaciones, el ambicioso intento épico de La leyenda de los siglos y el virtuosismo de las Canciones de la calle y de los bosques señalaron la culminación de su obra Poética. En el dominio de la novela la culminación de Los miserables representó un éxito de primer orden.

En 1871 fue elegido diputado de la asamblea constituyente, y aunque no aprobó la Comuna, defendió a los communards, cuando se produjo la violenta represión que siguió a su derrota, enajenándose así las simpatías de la prensa conservadora, que desencadeno violentos ataques contra él. Tras dimitir como diputado fue elegido senador y en junio de 1878 sufrió una congestión cerebral que le impidió casi por completo seguir escribiendo, los últimos años de su vida fueron casi estériles, pero entre 1852 y 1878 había escrito tanto, que cada año pudo seguir publicando libros.

Póstumamente se publicaron aún numerosas obras inéditas.

Escritor de obra tan copiosa como desigual, cuya talla gigantesca domina buena parte de la literatura francesa de su siglo. A su producción literaria hay que añadir sus numerosos dibujos- en su mayoría conservados en los museos Víctor Hugo de Paris y Guernesey, así como en el Louvre.

Para demostrar el favor que el público demostró a las obras de Víctor Hugo, bastará citar este dato: en un periodo de cinco años, 1855 a 1890 produjeron sólo en París un beneficio líquido de 8.377.000 francos.

En el teatro de la comedia Francesa, la obra “Ruy Blas”, estrenada en 1838, dio en las nuevas representaciones de 1878 unos cinco mil francos diarios de beneficio. El drama figuró en la cartelera cien noches seguidas, éxito sin precedentes tratándose de una obra ya conocida hacía cuarenta años. Durante el sitio de París, circunstancias poco propicias para invertir dinero en literatura el público agotó una edición de 10.000 ejemplares del libro “Los Castigos”. El éxito fue tan rotundo que algunas de las composiciones de esta obra eran recitadas en el teatro: sin embargo, el autor, muy lejos de aprovechar el éxito para enriquecerse, autorizó los recitados a condición que el beneficio obtenido de las localidades teatrales se destinara a obras de la defensa nacional.

Los homenajes se suceden a favor del poeta. En 1880 celebrase el quincuagésimo aniversario de Hernani, y la función dada en el teatro de la comedia Francesa fue una verdadera apoteosis. Un año después, París celebra a Víctor Hugo organizando una manifestación monstruo, y al año siguiente, en que el poeta cumplió los ochenta años, el entusiasmo popular no tuvo límites, la manifestación pública superó a la anterior.

En la actualidad Francia inicia las celebraciones del bicentenario del nacimiento del escritor.

El 25 de febrero de 2002 en Besançón el primer ministro socialista Lionel Jospin, pudo declarar abierto el Año Hugo sin que ningún líder de la derecha intentara recuperar la figura del artista para su bando. “El mensaje de paz y de unidad que nos ha dejado Víctor Hugo debe seguir inspirando el proyecto europeo”, afirmó Jospin.

Se recordó al Víctor Hugo europeísta en una jornada que marca el inicio de una larga lista de celebraciones que sólo en París contará con 102 representaciones, recitales, exposiciones o coloquios, así como las reediciones de su obra y la aparición de un buen número de biografías y ensayos sobre el autor.

Lionel Jospín recordó sobre todo al Víctor Hugo europeísta y cito un discurso de 1853 destinado a exiliados y proscritos. “ El continente será un único pueblo; las nacionalidades vivirán su vida propia en medio de una vida común, Francia pertenecera a Europa y Europa a la humanidad. Una moneda continental tomando como base todo el capital de Europa reemplazará las absurdas variedades monetarias de hoy, retratos de príncipes, símbolo de la miseria, diferencias que son otras tantas razones de empobrecimiento.

Lo más destacado entre lo programado entre los últimos meses puede que sea la exposición en la Biblioteca Nacional de sus dibujos y manuscritos, el nuevo montaje de Ruy Blas que se presenta en la Comedie Française en una puesta en escena de Brigitte Jacques-Wajeman, una reconstrucción radiofónica de lo que fue la la famosa Batalla de Hernani, el agitado estreno en 1830 de un texto que iba a convertirse en símbolo de la revolución romántica frente al conservadurismo neoclasicista, o el ciclo de cine basado en obras o en la vida de Hugo y qu organiza el Forum de Images de París.

De entre la marea de textos que acompañan el bicentenario, quizá el que a priori resuslta más atractivo sea la recopilación de la correspondencia entre el autor y la actriz Juliette Drouet, su amante y desafortunada interprete de alguna de sus obras. Ella fue su devota admiradora desde 1833 y vivió hasta su muerte una tormentosa historia de amor entrecruzada de infidelidades continuas y ternura sostenida.

Las obras de Víctor Hugo marcaron un decisivo hito en el gusto poético y retórico de las jóvenes generaciones de escritores franceses, y todavía es considerado como uno de los poetas más importantes de este país. Después de su muerte, acaecida el 22 de mayo de 1885, en París, su cuerpo permaneció expuesto bajo el Arco del Triunfo y fue trasladado, según su deseo, en un mísero coche fúnebre, hasta el Panthéon, donde fue enterrado junto a algunos de los más célebres ciudadanos franceses.

Victor Hugo

Víctor Hugo

Víctor Hugo pasa por ser la figura más destacada del romanticismo francés, caracterizado por la lucha contra las imposiciones literarias del neoclasicismo. Sus obras expresan la indignación del autor por las injusticias sociales y el sufrimiento.

Victor Hugo

Tinta sobre papel de Víctor Hugo

Dibujo a pluma y aguada o guache de Víctor Hugo que representa la casa de Vianden (Luxemburgo) donde el escritor vivió.

De Víctor Hugo, a quienes los amantes de las denominaciones grandilocuentes han llamado demasiadas veces patriarca, y aquellos que nacen para regatear la gloria ajena cosas un tanto peregrinas, se puede decir todo lo que se quiera menos regatearle su condición indiscutible de caudal literario. El hecho de que Chauteaubriand le considerase un niño sublime, y Rimbaud, uno de los padres de la poesía moderna subraya lo que en el autor de Las voces interiores hubo de inflacionario, de excesivo, de desorbitado en el plano retórico, al que tanto aportó sin embargo. No obstante, la defensa que el menos victorhuguesco de los escritores franceses, André Guide, hizo de su fuerza indiscutible el aviso de Henri de Montherlant, según el cual, “una antología de lo producido por su inteligencia causaría muchas sorpresas.”, Echan por tierra la opinión de Mauriac, para quien el extraordinario poeta francés resultaba el heroísmo de la banalidad, etc. Al situar en el plano que le corresponde , no a ese monumento nacional como el Panteón donde reposa, según lo definió Cléber Baedens, sino al gran poeta y pionero de la emancipación del hombre moderno, cuyo espíritu extraordinario ha sido siempre reconocido hasta por quienes no simpatizan con Los Miserables.