Vía Chilena al Socialismo

Ensayo. Socialismo. Definición. Ideología. Características

  • Enviado por: Yomara
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 14 páginas
publicidad
publicidad

“Vía Chilena al Socialismo, definición, ideología y características”

Integrantes:

Gladys Cerda.

Camila Gómez.

Nathalia Pérez.

Curso: 4ºA

Asignatura: Historia y Ciencias Sociales.

Profesora: Daysi Villalobos.

Fecha de Entrega: 25 de Septiembre del 2007.

Mientras el panorama mundial se veía afectado por constantes conflictos bélicos, como son la Segunda Guerra Mundial y todos los conflictos que ésta desencadeno. La guerra civil española, la invasión de Hitler a Rusia, el ataque japonés a la base Norteamericana Pearl Harbor (Hawai), el lanzamiento de la bomba atómica sobre las ciudades de Hiroshima y luego en Nagasaki, la realización de genocidios, los ataques lanzados contra la población civil, el exterminio de judíos, gitanos, homosexuales y otros grupos llevado a cabo por la Alemania nacionalsocialista (nazi), entre otras catástrofes. Al finalizar este gran conflicto armado, se generó en el mundo entero una situación bastante tensa en materia política-económica a raíz del enfrentamiento de dos ideologías que querían ser implementadas en los distintos países por las potencias mundiales de ese entonces, es decir, EE.UU. que proponía el Capitalismo formulado por el economista Adam Smith y la U.R.S.S. que planteaba el sistema Socialista, creado por el filósofo Karl Marx.

Podemos decir que Latinoamérica estaba viviendo una etapa de recuperación económica en la que el principal promotor fue EE.UU. con Truman en la presidencia, quien creó una política denominada “ayuda mutua”. Es importante también mencionar la creación de otras organizaciones como la O.E.A. (Organización de Estados Americanos), se firmó el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), entre otras decisiones promovidas mayoritariamente por el Estado Norteamericano en beneficio propio para garantizar su hegemonía mundial.

Por otro lado América Latina estaba en un proceso de sustitución de importaciones y notables avances de los movimientos políticos llamados populistas, los cuales vivieron un increíble proceso de democratización. En América Latina se vivió el fenómeno inesperado de dos países considerados por EE.UU. como esfera natural de su dominio y como punto esencial de estrategia militar: Cuba y Nicaragua, desafiando el poder imperial y proclamando a todos los vientos su derecho a determinar libremente su destino. Por esta razón es importante mencionar que en el año 1959 se vivió la llamada Revolución Cubana, hecho que convirtió a Cuba hasta el día de hoy en un país socialista liderado por Fidel Castro.

También es importante mencionar la creación de la denominada Alianza para el Progreso, que fue una política norteamericana impulsada por los EE.UU. durante los años sesenta con el objetivo de prevenir la repetición de experiencias similares a la Revolución Cubana en el continente americano.

Todos estos fenómenos sociales, políticos y económicos no significan por si solos la construcción del socialismo tanto a nivel mundial como nacional, pero son el paso previo e indispensable para llegar a e1.

Dentro del contexto nacional daremos a conocer a modo de ejemplo unas palabras de Eugenio Gonzalez (socialista chileno), escritas el 22 de enero de 1925: “Si no somos un pueblo decrepito, irremediablemente perdido, dentro de poco habrá en Chile una revoluci6n. Hay que agitar el pensamiento y la voluntad de esa revolución. Cuando el horizonte político se cierra, como hoy día, no queda otro recurso ni otra esperanza. La oligarquía latifundista y bancaria se ha adueñado del Estado para detener, quizá por cuanto tiempo y por que medios, el progreso emancipador del pueblo. Es preciso hacer un esfuerzo máximo, llegar, si es necesario, hasta el sacrificio, para derrocar, de una vez por todas, a los viejos explotadores de la nacionalidad y abrir vías anchas y libres al desenvolvimiento de la justicia. A la violencia se debe responder con la violencia. Queremos un movimiento del pueblo, que comience en torno a un programa mínimo de beneficio colectivo, y vaya en el transcurso de los hechos, encontrándose con proyecciones nuevas y perspectivas insospechadas”.

Desde fines del siglo XIX, Chile constituyó un tipo de capitalismo dependiente caracterizado como una economía de base minera, centrada en la producción y exportación de salitre en su primera etapa y cobre a partir del primer cuarto del siglo veinte, lo que contribuyo a un rápido crecimiento urbano en algunas ciudades de Chile dando origen a un importante sector intermedio de funcionarios estatales, técnicos y profesionales, una pequeña burguesía, los cuales se agruparon en torno al Partido Radical. Con respecto a los sectores populares, los obreros o también llamado proletariado, fueron estas personas las que dieron origen al Partido Comunista fundado en diciembre de 1920 y el Partido Socialista fundado en abril de 1933, son estos tres partidos políticos populares los que forman parte del denominado Frente Popular, ya que también se le sumaron a los antes mencionados partidos políticos, los sindicatos obreros agrupados en la Central de Trabajadores de Chile (CTCH), la Federación de Estudiantes de Chile (FECH) y el movimiento mapuche organizado en el Frente Único Araucano, conformando un amplio bloque de izquierdas.

En nuestro país, en un comienzo, la vía chilena al socialismo fue llevada a cabo por los Gobiernos Radicales quienes mejorarían la economía realizando un Modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (modelo ISI) o de un Estado Benefactor (crecimiento hacia adentro), desarrollando políticas comerciales proteccionistas, puesto que fue recomendado por la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), las cuales aumentarían el valor de los impuestos a los productos extranjeros que ingresarán al país, de esta manera disminuirían las importaciones, aumentaría la producción nacional de productos básicos como vestuario, calzado y alimentos, también se incrementaría el consumo, se generarían una mayor cantidad de empleos, habrían aumentos salariales y se activaría la economía nacional. En el ámbito social se generaría una ampliación de los servicios de asistencia social, se reconocieron los sindicatos, se dictó la Ley de Sueldo Vital (salario mínimo).

Es así como desde 1938, nuestro país con la presidencia de Pedro Aguirre Cerda, quien luego de enfrentar los efectos catastróficos del terremoto de Chillán el mismo año debía llevar a cabo un proyecto de industrialización en el país con el fin de lograr la reconstrucción material y económica de la zona afectada, en el cual sería el Estado el motor, gestor y motivador de esta iniciativa. Es entonces cuando el gobernador crea la “Corporación de Reconstrucción y Auxilio” y del mismo modo también logrará la creación de la CORFO (Corporación de Reconstrucción y Fomento de la Producción) cuya institución estaría encargada de elaborar y realizar un vasto plan de fomento productivo destinado a elevar el nivel de vida de la población chilena, y también realizó una fuerte inversión en tres grandes sectores productivos: la energía, la agricultura y la producción de acero. Es importante mencionar también que en el ámbito de la enseñanza promovió la educación técnico industrial.

Tiempo después en el año 1942 Juan Antonio Ríos asume la presidencia de Chile, el cual en esencia sigue la acción de Pedro Aguirre Cerda y creó durante su gobierno la ENDESA (Empresa Nacional de Electricidad) pilar fundamental para el desarrollo de la industria nacional, la CAP (Compañía de Acero de Pacífico S.A.), en la agricultura promovió la asignación de créditos para la modernización y mecanización de ésta, en educación fue un defensor de la educación técnica industrial y minera. Es en este periodo en que Chile pone fin a la neutralidad que había mantenido hasta el momento y apoya a los países de la Triple Entente (aliados) no abasteciendo de tropas militares, sino que manteniendo un bajo precio del cobre (producto muy demandado debido a las circunstancias del panorama mundial).

Finalmente en el año 1946 al finalizar la segunda guerra mundial, llega a la presidencia Gabriel González Videla quien formó un gabinete de unidad nacional con bastante apoyo de radicales, liberales y comunistas, esta unión benéfica en primera instancia tiempo después logro complicaciones, ya que el presidente tras recibir apoyo económico de EE.UU. a Chile decide la salida de los comunistas de su gabinete. Posteriormente se aprobó la Ley de Defensa de la Democracia (Ley Maldita) en la que se postulaba la prácticamente expulsión del Partido Comunista. A pesar de la tensa situación política, en el ámbito económico se creó la Siderúrgica de Huachipato en 1950, en el sector de la educación se creó la Universidad Técnica del Estado y la Escuela de Artes y Oficios, y desde un punto de vista social, el hecho más importante fue la incorporación del voto femenino a las elecciones presidenciales.

Hacia fines de los Gobiernos Radicales, Chile vivía una crisis económica, derivada de la decisión de mantener a un bajo precio el cobre durante la segunda guerra mundial, el fracaso del modelo de Sustitución de Importaciones, ya que Chile no era un país industrial y la mano de obra no era bien calificada y porque se generó un periodo de inflación, debido a que el Estado Benefactor gastó mucho dinero en la realización de las mejoras en los servicios sociales públicos, tales como educación, salud, vivienda, obras públicas, etc.

Es entonces, cuando el país evidencia claramente un desorden social y económico el que deberá ser reestructurado desde el año 1952 bajo el gobierno de Carlos Ibáñez Del Campo, quien planteaba una reducción del aparato estatal, pretendía aplicar políticas anti-inflacionarias; lo que generó un nuevo problema, disminuyó la producción industrial y como consecuencia aumento el desempleo.

Años después, desde 1958 hasta 1964 la presidencia del país fue asumida por Jorge Alessandri Rodríguez, quien venció al representante del Frente de Acción Popular, el socialista Salvador Allende en las elecciones, ya que estaba ligado políticamente a partidos de la derecha y se vio fuertemente vinculado con el sector empresarial. En su gobierno se realizarán profundos cambios como la moneda de peso a Escudo, promoverá la construcción de obras públicas y de viviendas, aprobará las primeras Leyes de Reforma Agraria, creando así el INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario). En general, Chile mantenía una actividad económica estable, hasta que comenzaron a haber efectos negativos con el aumento de las importaciones, ya que se generó desempleo y alzas de precios.

Al finalizar el gobierno de Alessandri Rodríguez, llega a la Moneda, Eduardo Frei Montalva en el año 1964, quien nuevamente vence al socialista Salvador Allende, Frei es un presidente que aspiraba realizar profundas transformaciones, pero evitando incorporar elementos extremos del marxismo. Creó el Ministerio de Vivienda y CODELCO (Corporación del Cobre), lo que le permitió aumentar los ingresos del Estado y del mismo modo el gasto social, modernizó el sector agrario con el uso de nuevas tecnologías, bajo el auspicio de la inversión extranjera, convierte el sistema productivo más dinámico ligado a la fabricación de artículos electrónicos, suntuarios, automóviles y la petro-química, pero a diferencia del modelo anterior, totalmente subordinado al gran capital internacional, además realizó la adquisición del 51% de las acciones de la Gran Minería del Cobre, proyecto más conocido como la chilenización del cobre, se produjo también durante su gobierno la creación de ENTEL (Empresa Nacional de Telecomunicaciones), se creó el Aeropuerto Pudahuel, realizó bajo su mandato reformas al sistema educacional, e incentivó a la población nacional a participar en la toma de decisiones políticas por medio organizaciones políticas menores como sindicatos, juntas de vecinos, centros de madres, clubes deportivos, etc. Un factor destacado dentro de los objetivos de la democracia cristiana consistía en lograr la organización de los campesinos para consolidar una base populista de apoyo que le permitiera respaldar sus iniciativas políticas. Como resultado a lo anterior se comenzará a realizar en el país una radicalización de los discursos y posiciones del pueblo, entonces se creará el MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitario) y el MIR (Movimiento Izquierdista Revolucionario), de esta manera los sectores populares comenzaron a alzar la voz y a exigir más al Estado, lo que formó un ambiente de alta tensión social y política. Importantes fueron los esfuerzos realizados en este sentido por el Estado a través de la sindicalización campesina, aunque el gobierno comenzó gradualmente a perder popularidad entre este sector debido a la lentitud y falta de voluntad de las autoridades para agilizar la expropiación de la tierra y la política regresiva salarial que perjudicaba cada vez más sus ingresos. Lo anterior se combina a la vez con una serie de acciones de tipo legales e ilegales realizadas conjuntamente por los sectores de pobladores sin casa en tomas de terrenos y contingentes estudiantiles exigiendo reformas universitarias drásticas.

Sin embargo, el proyecto económico requería de condiciones laborales ideales, las cuales permitieran aumentar las tasas de ganancias al aumentar los niveles de consumo y así concentrar que el excedente económico se obtuviera. En países dependientes como Chile, estas metas se han logrado a través del aumento de las tasas de explotación de los obreros, proceso conocido como superexplotación del trabajo. El efecto de esta política salarial se tradujo en una disminución del poder de compra de los trabajadores, repercutiendo más intensamente en los sectores ligados a la industria tradicional, quienes para continuar operando en forma regular requerían de un mercado relativamente estable. La carencia de tecnología moderna y lo limitado de su producción impedían que la industria tradicional chilena pudiera competir en el mercado internacional. Por su parte, el declinamiento de la demanda y el consumo interno por parte de la población generó una grave crisis de acumulación que afectó seriamente al sector industrial tradicional, el cual, a su vez, los llevó a aumentar la tasa de explotación de sus obreros a niveles extremos para mantener alguna cuota de ganancia. Lo anterior se complicaba debido a la escasa ayuda recibida por parte del Estado, quién, por el contrario, se había volcado totalmente hacia la industria dinámica a través del otorgamiento de créditos, préstamos, facilidades para importar equipos, y otras medidas similares. Esta política del gobierno de Eduardo Frei terminó arrinconado a los empresarios industriales nacionales del sector tradicional, quienes debieron cerrar sus fábricas o terminar completamente supeditados al capital extranjero. Así, los grupos empresariales nacionales y extranjeros vinculados al sector dinámico industrial, se beneficiaron enormemente con las ventajas ofrecidas por la administración Frei, creando un gran desconcierto y malestar entre el resto de los empresarios nacionales y las fuerzas productivas del país.

Las dificultades durante el gobierno de Frei no sólo agravan las contradicciones entre las fuerzas del proletariado y sus aliados con el gobierno sino que, a la vez, se profundiza la crisis al interior de los sectores dominantes mismos. El conflicto observado al interior de las clases dominantes no se limitó simplemente al sector industrial ni político, sino que también se extendió hacia los sectores vinculados a la agricultura, sector que desde antes se presentaba enfrentando también una grave crisis productiva y de acumulación. Este elemento de crisis interna constituye el elemento primordial que facilitará y permitirá el triunfo electoral de Salvador Allende y la Unidad Popular el 4 de septiembre de 1970, el cual será analizado posteriormente.

Definiremos Socialismo como un sistema de organización social, político y económico basado en la socialización de la propiedad y administración estatal (parcial o completo) de los medios de producción y la distribución de los bienes,lo que se opone frontalmente a los principios del capitalismo, con los argumentos de que explotaba a los trabajadores, los transformaba en ´´máquinas o bestias`` que venden su fuerza de trabajo, lo que permite a la clase superior incrementar sus rentas y fortunas, estableciendo de esta manera una marcada diferenciación socio-económica en la sociedad. Los seguidores de esta ideología defienden también que el liberalismo económico era un sistema ineficaz e irracional para desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad, ya que esta pasa por periodos de superproducción o escasez de consumo. Aunque los activistas socialistas concebían la propiedad estatal como un primer paso hacia la abolición del capitalismo, las nacionalizaciones tenían por lo general objetivos más prácticos, como rescatar empresas capitalistas débiles o ineficaces, proteger el empleo, mejorar las condiciones de trabajo o controlar las empresas de servicio público.

Es una ideología que busca establecer un orden social justo, su pensamiento era fundamentado en decidir y actuar de acuerdo al bien común de la sociedad, sin privilegiar el interés privado, y rechazando rotundamente las desigualdades sociales.

Sus bases fueron planteadas por el filósofo alemán Karl Marx (1818-1883), es por esta razón que pasó a denominarse marxismo o socialismo científico, ya que según su creador los socialistas sostenían que las relaciones capitalistas irían eliminando a los pequeños productores hasta que sólo quedasen dos clases antagónicas enfrentadas, los capitalistas y los obreros. A raíz de esto es que postula la conocida frase: “La lucha de clases es el motor de la historia”; lo que explica que la historia de la sociedad, es la historia de las luchas entre los explotadores y los explotados, es decir, entre la clase social gobernante y las clases sociales oprimidas. Aunque su pensamiento político era radical, no podía calificarse de comunista. Los estudios de filosofía, historia y ciencia política que realizó le llevaron a adoptar el pensamiento de Friedrich Engels, ya que ambos habían llegado de manera autónoma a las mismas conclusiones sobre el origen de los problemas revolucionarios.

Marx postuló que la clase capitalista sería derrocada y suprimida por una revolución mundial de la clase obrera o la dictadura del proletariado, la que culminaría con el establecimiento de una sociedad sin clases. Se dedicó durante su vida a alentar la creación de un movimiento comunista internacional, sin embargo, no ejerció una gran influencia en vida, fue después de su muerte cuando su pensamiento comenzó a destacar dentro del movimiento obrero. Elaboró importantes obras que fueron constituyendo la base de la teoría comunista. Entre ellas se encuentra su ensayo más importante, El capital, un análisis histórico y detallado de la economía del sistema capitalista, en el que desarrolló la siguiente teoría: la clase trabajadora es explotada por la clase capitalista al apropiarse ésta del `valor excedente' (plusvalía) producido por aquélla.

Era fundamental analizar los cambios políticos, sociales y económicos que ocurrieron al interior de la sociedad chilena desde comienzos del siglo XX para comprender los diversos factores que contribuyeron al triunfo de la Unidad Popular el año 1970, es por esta razón que anteriormente realizamos una breve reseña histórica de lo que fue el comienzo de la vía chilena al socialismo desde los Gobiernos Radicales, en donde gobernaron el país Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos y Gabriel Gonzalez Videla hasta finalizar el gobierno central de Eduardo Frei Montalva en el año 1970.

Los primeros escritos del socialismo chileno que conocemos provienen del publicista Víctor José Arellano Machuca, cuyos textos poseen un carácter académico y polémico, pero que no determinan la acción de un partido político ni tampoco la de organizaciones obreras. Arellano actuó como un defensor de la ideología socialista a través de la prensa y el folleto, y salio al combate para reivindicar sus ideales frente al ataque sufrido a causa de la pastoral antisocialista de Mariano Casanueva, Arzobispo de Santiago, producto de su postura anarquista y contraria al partido Conservador.

A continuación profundizaremos lo que fue el intento por instaurar un sistema socialista por la vía democrática en nuestro país desde el año 1970 durante el gobierno socialista de Salvador Allende Gosens, lo planteamos de esta manera debido a que fue el primer político socialista y marxista que llegaba al gobierno a través de la votación popular en la historia, lo que causó gran expectación mundial en medio de un contexto a nivel mundial de Guerra Fría, es por esta razón que el gobierno norteamericano capitalista decidió utilizar todas las armas necesarias con el objetivo final de derrocar al gobierno socialista chileno.

El triunfo electoral de la Unidad Popular es producto de la crisis de dominación que se genera al interior de las clases dominantes chilenas a partir de los factores mencionados anteriormente. La victoria popular de Salvador Allende contribuye a incrementar dicha crisis originando nuevos puntos de confrontación dentro de las clases dominantes mismas y el movimiento popular. Durante este período se agrega el factor que los antagonismos entre los sectores empresariales y el movimiento popular chileno se acentúan debido al nivel de organización de estos últimos, seguidos por una elevación de los niveles de conciencia social que los empuja a introducir cambios drásticos en las estructuras de la sociedad chilena. Así, la Unidad Popular se apodera del aparato político del Estado a través de un proceso electoral limpio y constitucional. En otras palabras, el triunfo de Salvador Allende se genera dentro de las reglas del juego establecidas por los mismos sectores de la clase dominante, el proletariado.

La Unidad Popular llega al poder utilizando un programa de reformas radicales basada en 40 medidas, las cuales consideraban una transición para alcanzar el socialismo a nivel nacional. Esta estrategia contenía una serie de mecanismos que a juicio de la Unidad Popular le permitirían incrementar el apoyo popular para luego atacar gradualmente las bases de sustentación de las clases dominantes y el control extranjero de la economía nacional. Basados en esta interpretación, el programa de gobierno de Salvador Allende más que destruir el sistema de dominación chileno se proponía modificarlo gradualmente a través de lo que se designaba como la revolución por etapas.

El presidente Salvador Allende, junto a sus seguidores, estaba convencido de que el socialismo podía construirse sobre la base de las tradiciones democráticas chilenas. Sin embargo, los hechos demuestran que a finales de los años sesenta, tanto la estructura económica como la socio-política de Chile enfrentaban una severa crisis que impactó fuertemente a la clase dominante, la cual fue expresada claramente por medio de los crecientes conflictos sociales y las frecuentes interrupciones y acciones de militares en contra del gobierno chileno. En este sentido, el movimiento popular chileno demostrado en sus diversas organizaciones y partidos políticos optaron por la vía electoral para resolver los conflictos y enfrentar a las clases dominantes. Entonces podemos concluir que el esfuerzo del proyecto de la Unidad Popular durante este período se orientó hacia una mayor democratización de Estado, acompañado por profundas reformas socioeconómicas que permitieran la incorporación masiva de amplios sectores de la población al proceso.

Durante esta etapa, la base social inicial del gobierno era formada fundamentalmente por amplios sectores obreros, numerosos campesinos, los que componían una clara clase media y baja. Esta es la razón que explica entonces, que el programa económico de la Unidad Popular se concentrara alrededor de tres áreas productivas: social, mixta y privada.

La estrategia de la Unidad Popular se aplica a través de una política económica cuyos elementos principales pueden resumirse como: lograr en el corto plazo implementar una fuerte redistribución del ingreso a través de aumentos salariales y creación de nuevos empleos, acompañado por un incremento substancial del gasto fiscal. Con esto se pretendía no sólo reactivar la economía del país, sino que, a la vez, se esperaba que esta estrategia permitiera al gobierno acumular fuerzas sociales en el terreno político para llevar a cabo las reformas estructurales proyectadas. La implementación de un conjunto de reformas radicales tales como la nacionalización de las empresas extranjeras, especialmente el cobre, nacionalización de los bancos, expropiación de las empresas monopólicas y su incorporación al Área de Propiedad Social, aceleración de la reforma agraria iniciada en el gobierno de Eduardo Frei, más otras reformas que permitirían al gobierno reorientar la economía del país.

Esta política del gobierno de Salvador Allende tuvo un gran éxito durante el primer período de su gobierno y se demostró claramente en el aumento substancial de la votación obtenida por la Unidad Popular. Sin embargo, esta victoria electoral profundizó la crisis del capitalismo chileno al amenazar y desafiar abiertamente los intereses del gran capital extranjero, nacional y agrario, los cuales reaccionaron muy pronto. En efecto, mientras que la administración norteamericana desataba una fuerte ofensiva en contra del gobierno de Salvador Allende a través de bloqueos económicos, embargo de cargamentos de cobre en los puertos norteamericanos, cancelación de créditos y ayuda financiera por parte de las agencias internacionales, propaganda tendenciosa a cargo de los medios de comunicaciones en manos de las transnacionales de la noticia, entre otras medidas. Por otro lado, iniciaban un enfrentamiento directo con el gobierno, terrorismo y sabotajes financiados y facilitados por la C.I.A. a través de la embajada norteamericana en Santiago.

La sociedad chilena había alcanzado una etapa en la cual la agudización del proceso político la dividía drásticamente en dos sectores claramente antagónicos, por un lado, las clases dominantes tradicionales y sus aliados, y por el otro, los sectores obreros y populares. En otras palabras, el país vivía una etapa pre-revolucionaria. El movimiento popular, los obreros, los campesinos y especialmente los sectores más postergados de la ciudad y del campo, por su parte, muestran una cada vez mayor radicalización que se expresa a través de continuas tomas de industrias, predios agrícolas, movilizaciones masivas y otras acciones similares. Mientras esta situación va en aumento la crisis se agudiza rápidamente en la medida en que el gobierno intenta implantar una política de conciliación con los sectores no monopólicos, los cuales más que nunca comenzaron a identificarse con la oposición al gobierno de Salvador Allende.

Sin dudas, la estrategia de la Unidad Popular no funcionó de la manera como fue planificada por sus ideólogos y así, la concepción de la vía chilena hacia el socialismo llegó a poner en evidencia los errores en la evaluación del comportamiento histórico de las clases dominantes del país.

Durante 1972, diversos gremios paralizaron sus actividades; entre ellos, el transporte público. El desabastecimiento de artículos de primera necesidad y los persistentes rumores de golpe militar, contribuyeron a crear en la población una sensación colectiva de desgobierno.

El golpe de Estado por parte de las Fuerzas Armadas y Carabineros al Palacio de la Moneda, el 11 de septiembre de 1973 fue un duro choque para la unión del gobierno, quienes esperaban una salida pacífica, política y constitucional a la crisis de gobernabilidad que afectaba cada vez con mayor intensidad a la sociedad chilena. Para el movimiento popular la toma del poder por parte de las fuerzas militares significó la pérdida de la totalidad de sus conquistas sociales y económicas, como a la vez, la destrucción de sus organizaciones sindicales, federaciones y partidos políticos, con los cuales los sectores populares de todo el país se sentían fuertemente identificados.

Durante el momento del golpe militar, el presidente Allende resistió junto a sus más leales colaboradores, mientras era bombardeado por las fuerzas militares. A todos sus cercanos les había advertido que él moriría en el lugar donde lo había puesto el pueblo: como Presidente de Chile. Desde el Palacio de la Moneda dirigió sus últimas palabras, ya que a las dos de la tarde, antes de que los militares ingresaran en el Palacio, Salvador Allende se suicidó.

A continuación presentamos una breve caracterización de las principales agrupaciones que fueron protagonistas del surgimiento político durante el período de la Unidad Popular.

Al interior del sistema institucional, y con la previa formación del FRAP (Frente de Acción Popular) se conformó la Unidad Popular (UP), la cual fue la asociación de partidos políticos de izquierda que apoyaron la candidatura presidencial de Salvador Allende el año 1970 y posteriormente su gobierno. La asociación era fundamentalmente conformada por los partidos Socialista (PS) y Comunista (PC), más otras pequeñas agrupaciones políticas. Entre estas podemos mencionar al Partido Radical (PR). Los tres partidos antes mencionados: PC, PS y PR, eran los partidos tradicionales de la Unidad Popular, y los que tenían mayor apoyo electoral. En las elecciones de 1969 el PS obtuvo un 12,2% para luego levantarse a un 18,4% en las elecciones de 1973. El PC en las mismas elecciones obtuvo un 15,9 y 16,2 por ciento. El PR el año 1969, concentró el 13% de los votos, mientras que el año 1973, disminuyó su votación a un 3,6%.

Entre las agrupaciones políticas más nuevas que conformaban la Unidad Popular, encontraremos tres partidos políticos. El primero de ellos fue el MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitaria), conformado hacia el año 1967 en lo que era el sector rebelde de la Democracia Cristiana, motivado fundamentalmente por el “frenazo” que el gobierno de Frei impuso en ese año al proceso de reformas sociales. El año 1969, este movimiento determinó su conformación como partido independiente de la DC, oficializó su ingreso a la UP y posteriormente su apoyo a la candidatura de Allende. Altercados fundamentalmente ideológicos produjeron una división del partido a comienzos del año 1973, lo que facilitó la conformación del MAPU OC (Obrero - Campesino).

El tercer partido de la Izquierda Cristiana que se incorporó a la UP fue conformado básicamente por sectores cristianos de la izquierda del Partido Demócrata Cristiano los que entraron en disputa con la directiva nacional de este último partido por la estrategia de oposición adoptada por este al gobierno de la UP. El resultado de estos partidos en las elecciones fue relativamente mínima, debido a que en las elecciones de 1973, el MAPU obtuvo el 2,5% de los votos, mientras que la Izquierda Cristiana apenas logró el 1,1.

Con un pensamiento orientado principalmente hacia la institucionalidad vigente, encontraremos al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. Esta agrupación se funda en 1965, a partir de la agrupación fundamentalmente universitaria de un sector de la Juventud Socialista de la ciudad de Concepción, los cuales tras las elecciones de 1964 creían que la vía electoral democrática ya no constituía una vía para acceder al poder. Este movimiento, que llegó a ser el más importante de la izquierda, estaba fundamentalmente inspirado en la Revolución Cubana, y representaba una tendencia marxista a la cual se le denominó “castrismo”. Sus principales líderes fueron Miguel Henríquez y Andrés Pascal Allende, sobrino de Salvador Allende.

Otro aspecto de la caracterización antes nombrada, tiene que ver con la configuración de las respectivas bases sociales de los partidos políticos que se generaron en este periodo histórico. Con respecto a este punto, debemos en primer lugar señalar que es en este período cuando la representación política de los distintos sectores sociales llega a su más clara expresión. Es decir, cuando existe la más clara correspondencia entre los distintos sectores sociales y los partidos políticos que representan sus respectivos intereses. En este mismo sentido, se podría presentar como el período de mayor agudeza del conflicto de clases en la historia de Chile.

En el caso del Partido Nacional como del Partido Comunista, tenemos una base social relativamente homogénea y simple. La base social del PN era eminentemente agrícola, este partido tendía a alcanzar sus mayores éxitos de movilización política en aquellas zonas donde el sector agrícola era predominante. Por otra parte, el núcleo de la base social del PC estaba constituido por la clase obrera industrial y por el proletariado minero. De la misma manera como sucedía con el PN, el PC lograba penetrar otros sectores económicos, en este caso, a la industria. En las grandes concentraciones obrero-industriales urbanas se daba este fenómeno de penetración del PC para los sectores de comercio y servicios. Por otro lado, a pesar de la preferencia derechista en las zonas agrícolas, el PC lograba una alta movilización en aquellas zonas con presencia significativa de agro-industria, lo que reafirma el carácter proletario de este partido.

El Partido Nacional y el Partido Comunista definían de esta manera lo que se podría llamar el eje clásico del conflicto en las sociedades capitalistas con cierto grado de industrialización. Por un lado tenemos entonces un partido como el PN, que representaba a los propietarios del sector industrial, financiero, comercial y agrario, y que hacía descansar su fuerza en la capacidad de movilizar una masa agraria, o en la hegemonía ejercida sobre los sectores agrarios de la población; y por otro lado, un partido como el PC, cuyo anclaje social básico era la clase obrera industrial y minera, el proletariado más clásico.

En el caso de los otros dos grandes partidos, el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Socialista, la situación es fundamentalmente distinta. Las bases sociales de ambos partidos presentaban un grado de complejidad bastante mayor debido a su alta heterogeneidad.

En el caso de la Democracia Cristiana, su base social se caracterizaba por ser fundamentalmente pluriclasista, o sea, de muchas clases sociales. Sin embargo, ello no significaba que careciera de un núcleo social básico de apoyo, que en este caso eran los sectores medios urbanos, ligados a las tareas burocrático-administrativas en los sectores industriales, de comercio y servicios, tanto privados como estatales. La representación de esos sectores, que le otorgaban la identidad al partido, se expresaba en una ideología de sectores medios que enfatizaba el ascenso social, la movilidad, la educación, etc. A partir de esta ideología la DC penetraba a otros sectores, como los obreros industriales, campesinos y profesionales, sumando o agregando sus intereses. En este sentido, la DC durante el gobierno de Frei buscó reemplazar la influencia de la izquierda en los sectores populares, penetrando a sectores que desde su punto de vista no estaban influidos políticamente: campesinos, pobladores y mujeres.

En el caso del Partido Socialista, este presentaba en su núcleo básico de apoyo una cierta dualidad, un contingente importante de éste se encontraba en el proletariado clásico, lo cual le daba su carácter de partido obrero, semejante al PC. Pero por otro lado, el PS también representaba a una serie de otros sectores que no entraban en el tradicional esquema de clases bipolar del capitalismo. Estos eran sectores que presentaban una heterogeneidad de situaciones, lo que se expresaba en una multiplicidad de conflictos diferenciados unos de otros, lo cual a su vez les impedía crear una organización autónoma capaz de generar una plataforma común de intereses. Eran sectores más bien periféricos e insertos en situaciones económicas poco dinámicas del desarrollo capitalista. A modo de ejemplo, podemos mencionar a los obreros menos calificados en pequeñas y medianas empresas, las masas marginales urbanas y ciertos sectores medios pobres. El PS, a diferencia de la DC que sumaba intereses, se podría decir que sumaba o agregaba conflictos. Esta alta heterogeneidad en su seno constituía una de las causas de su alta tendencia al fraccionamiento, en tanto el PS, más que ser el partido representante de una determinada clase social, era una alianza social en sí mismo.

Como último punto de esta caracterización, presentamos una síntesis de las ideologías de las principales agrupaciones políticas y de las estrategias políticas que llevaron a cabo durante el período.

En el caso de la Izquierda politica, se expresó fundamentalmente en el desarrollo de dos estrategias para enfrentar el proceso de la Unidad Popular. Pero se expresó también a su vez, en la rápida radicalización de los sectores de la alianza de gobierno que no provenían del tronco marxista histórico.

El desarrollo de las dos estrategias mencionadas daba cuenta además de la existencia previa de dos tendencias históricas en la izquierda, una representada por el PC, y la otra por el PS.

La primera, que podría decirse era la estrategia más parecida a la visión de Allende sobre el proceso, suponía una transición pacífica y gradual al socialismo, a través de la denominada revolución por etapas empleada por los comunistas, que suponía el momento de una fase democrático-burguesa con características fundamentalmente antioligárquicas y antiimperialistas que prepararían el camino a la construcción del socialismo en Chile. Dicha estrategia descansaba, en el pensamiento del PC, en una alianza de clases entre sectores populares, sectores medios y algunos sectores burgueses, una alianza que los comunistas venían defendiendo desde mediados de los cincuenta a través de lo que ellos llamaban el Frente de Liberación Nacional. Esta postura fue la que finalmente permitió el ingreso de una sección del PR a la Unidad Popular, cuestión que era rechazada por los socialistas. Finalmente, la conquista del poder y la influencia era entendida por la conquista y apoderamiento progresivo del aparato del Estado.

La segunda estrategia, era defendida fundamentalmente por el PS y el MAPU al interior de la Unidad Popular, y por el MIR por fuera del sistema institucional. Esta estrategia, que podríamos denominar también rupturista, pero ahora en el caso de la izquierda, suponía la inevitabilidad del enfrentamiento armado con la burguesía. A partir del triunfo de Frei el año 64, al interior del PS se habría cimentado la sospecha del fracaso de la vía electoral. A pesar del triunfo de la UP el año 70, este sector mantendría sus explícitas sospechas sobre el proceso, y desacreditaría la posibilidad de una transición pacífica al socialismo.

Del mismo modo, señalaban la inutilidad de una fase democrático-burguesa como postulaban los comunistas, basados principalmente en lo que había sido la experiencia de la Revolución Cubana que había prescindido completamente de dicha etapa. Las reformas estructurales que debía emprender la Unidad Popular, por lo tanto, debían ir encaminadas hacia una implantación rápida del socialismo. Se abogaría, de esta manera, por una aceleración en las transformaciones de la estructura económica argumentando la “inestabilidad de la fase” en que se encontraba el proceso: la rápida creación del área de propiedad social e implantación del socialismo habrían de terminar entonces con dicha inestabilidad, por cuanto no le daría a los sectores de la burguesía y de la reacción la oportunidad para reagruparse y desestabilizar el proceso.

Además de estas diferencias con la estrategia utilizada por los comunistas, la tendencia liderada por el PS postulaba una alianza de clases radicalmente distintas, señalando que las alianzas al estilo Frente Popular ya estaban agotadas, y que las clases trabajadoras debían ser los exclusivos protagonistas del proceso revolucionario. Esta visión se expresaba en lo que el PS denominaba también desde fines de los años cincuenta como Frente de Trabajadores.

Ahora bien, la “vía chilena al socialismo”, así denominada por Allende, si bien se encuentra bastante más cercana a la estrategia del PC, en sí misma era más bien una mezcla, en tanto concedía al PS el carácter directamente socialista que habrían de tener las reformas estructurales de la Unidad Popular, en vez del carácter exclusivamente antioligárquico y antiimperialista que pretendían darle los comunistas.

Sin embargo, las discrepancias y contradicciones entre ambas tendencias nunca fueron resueltas, y para muchos analistas políticos en ese hecho reside una de las causas fundamentales del fracaso del Gobierno de la Unidad Popular los años setenta.

ANEXO.

*Canción interpretada por los sectores populares latinoamericanos, en medio de un contexto de Guerra Fría, en donde la lucha de la ideología socialista contra la capitalista era evidente.

La Internacional.

Arriba los pobres de este mundo

Arriba todos a luchar

Por la justicia proletaria nuevo mundo nace ya

Destrocemos todas las cadenas de esclavitud tradicional

Y quienes nunca fueron nada dueños del mundo hoy serán

A la lucha proletarios al combate final

Y se alcen los pueblos por la internacional

A la lucha proletarios al combate final

Y se alcen los pueblos con valor por la internacional

Ya no queremos salvadores que sirvan solo al capital

Vendrán adelante los obreros y pondrán su voluntad

Al burgués quitemos lo robado y todos juntos libres ya

Por el deber decidiremos y cada quien lo cumplirá

A la lucha proletarios al combate final

Y se alcen los pueblos por la internacional

A la lucha proletarios al combate final

Y se alcen los pueblos con valor por la internacional

Nosotros lo trabajadores en un ejército de paz

Debemos poseer la tierra que nos roba el holgazán

A la lucha proletarios al combate final

Y se alcen los pueblos por la internacional

A la lucha proletarios al combate final

Y se alcen los pueblos con valor por la internacional.

Comenzando el desenlace del informe desarrollado anteriormente, podemos concluir que los contenidos tratados en él son de bastante relevancia para nosotras y al curso como oyente de nuestra presentación, ya que nos facilitan la comprensión de la evolución política, social y económica que vivió nuestro país en el siglo XX. Asimismo son temas de gran importancia, que nos ayudan a analizar y debatir con otras personas, sobre la explicación de los hechos históricos sucedidos en Chile desde el comienzo de los Gobiernos Radicales hasta la toma del poder por el General Augusto Pinochet

Es evidente que gracias a la redacción del presente informe, ampliamos nuestros conocimientos cuantiosamente, ya que nos informamos del pensamiento de Karl Marx, gestor del socialismo, también profundizamos nuestras nociones sobre las obras y proyectos realizados durante los Gobiernos Radicales y el Gobierno de Salvador Allende.

A modo de reflexión grupal sobre la vía chilena al socialismo, creemos que la ideología Socialista que se intentó consolidar en nuestro país era beneficiosa para la población chilena, en especial para los sectores populares, ya que les brindaba igualdad en términos sociales, políticos y económicos, podemos mencionar como ejemplo la estatización del sistema educacional y empresarial, mayor accesibilidad a la salud, facilidades para adquirir viviendas y alimentos, lo que les ofrecía una mejor calidad de vida.

No obstante es importante mencionar que la oposición del sector alto no facilitó la implementación de un sistema socialista en el país, por lo que se interpuso de manera tajante, un claro ejemplo de esto es el golpe militar en el año 1973, ya que la llegada al poder fue demasiado violenta y no democrática, terminando así con este sistema.

Retomando el punto, de ser beneficioso, creemos que además de lo antes mencionado, esta ideología ayudo de sobremanera a la población, generando mayor cantidad de empleos con la creación de empresas nacionales estatales durante los Gobiernos Radicales, entre las cuales podemos mencionar ENDESA, IANSA, ENAP, ENTEL, entre otras.

También queremos hacer mención sobre la conciencia de clases que generó la ideología del socialismo, ya que gracias a esta los obreros y trabajadores de la clase media y baja lograron en ellos la motivación de querer recibir educación para alzar la voz y dar a conocer su pensamiento político, logrando a la vez la creación de sindicatos, centros de madres, pequeñas organizaciones políticas, las que con el pasar de los años alcanzaron su mayor manifestación con la creación del MAPU, MAPU OC, MIR, entre otros. Esta democratización de la sociedad chilena se vio reflejada en la creación de brigadas encargadas de realizar murales a lo largo de todo Chile con un fondo político y social, entre las mas conocidas podemos mencionar la Brigada Ramona Parra (BRP).

Complementando una mayor cantidad de fundamentos a nuestra postura positiva hacia el socialismo, indicaremos que el proyecto capitalista que hoy en día se lleva a cabo en nuestro país genera una marcada diferenciación social entre el empresario y el empleador, ya que es aquí donde se origina la desigualdad social en los chilenos, debido a que se genera una apropiación del trabajo ajeno, una perdida del honor de la persona dominada, el trabajador chileno.

Vídeos relacionados