Verdugo y Schalock; El concepto de calidad de vida en los servicios humanos

Autodeterminación. Calidad de vida. Discapacidad. Bienestar

  • Enviado por: Rehoward
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 2 páginas
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  • Referencia bibliográfica

    • Verdugo, M.A. y Schalock, R.L. (2001): “El concepto de calidad de vida en los servicios humanos”, en Verdugo, M.A. y Jordán de Urries, F. de B. (coords.), “Apoyos, autodeterminación y calidad de vida. Actas de las IV Jornadas Científicas de Investigación sobre Personas con Discapacidad”. Salamanca, Amarú. (pp. 105-112)

  • Breve resumen de la lectura

Entender el término “calidad de vida” (Verdugo y Schalock) ayuda a mejorar las condiciones de vida y bienestar, no sólo de las personas con discapacidad, sino de todos los individuos. La calidad de vida se ha convertido en el indicador más adecuado para el desarrollo de políticas de actuación social, relacionando las esferas de participación social e individual como objeto de análisis y estudio, siendo todas éstas determinantes para alcanzar adecuadamente la igualdad de oportunidades.

  • Ideas principales

  • En las últimas décadas ha habido un cambio significativo en el modo en que vemos a las personas con discapacidad, reflejado en términos como inclusión, apoyos, autodeterminación y capacidades.

  • El concepto de calidad de vida, en lugar de orientarse hacia los sistemas, se orienta hacia las personas. Define todo en función de los avances que se deben producir en cada individuo concreto.

  • La importancia del concepto de calidad de vida es de tal grado que se ha sugerido que es una extensión y a la vez una superación del concepto de integración, pues permite mejores posibilidades de ser medido y analizado.

  • En el año 2001 se desarrollan cinco principios conceptuales básicos, que es necesario tenerlos en cuenta a la hora de considerar la utilidad del concepto de calidad de vida (consultar, página 107).

  • La calidad de vida no es algo que pueda medirse en un momento dado, es más bien un concepto global, holístico, con un significado abstracto, esencialmente subjetivo y que hace referencia de manera sumativa a diferentes aspectos de la vida de cada persona.

  • Por ello, la calidad de vida debe entenderse desde perspectivas multidimensionales relacionadas con necesidades fundamentales: bienestar emocional, relaciones interpersonales, bienestar material, desarrollo personal, bienestar físico, autodeterminación, inclusión social y derechos.

  • En definitiva este modelo o concepción consiste en un enfoque multidimensional compuesto por ocho dimensiones diferentes, que a su vez se hacen operativas en la formulación de indicadores diferenciados, los cuales son determinantes para poder evaluar adecuadamente la calidad de vida y sirven para hacer más operativa la definición y las dimensiones (consultar indicadores, p. 109).

  • A este modelo se añade un nuevo planteamiento que se basa en la teoría de sistemas y en el que se propone el pluralismo metodológico para la medición.

  • Ésta teoría de sistemas propone que las dimensiones e indicadores se estructuren de acuerdo a un triple sistema: microsistema (aspectos personales del individuo), mesosistema (aspectos del ambiente que le rodea) y macrosistema (indicadores sociales).

  • El pluralismo metodológico se refiere a que la estrategia de evaluación y de investigación propuesta debe combinar procedimientos cuantitativos y cualitativos para medir la perspectiva personal.

    • Reflexión personal

    Me alegra que se haya propuesto esta temática para la reflexión personal, pues bien es cierto que la mayoría de las ocasiones evaluamos la “calidad de vida” sin ver más allá de nuestra propia nariz, planteando únicamente desiderativas o mejoras a nivel individual, sin tener en cuenta aquello que podemos hacer para el beneficio de los demás. Como bien apuntábamos en la práctica anterior, la mejora colectiva y preocupación altruista por el bienestar de los otros, desemboca en una mejora general de la que todos podemos beneficiarnos.

    Al hablar de calidad de vida nuestra mente suele ocuparse con pensamientos que anhelan una buena casa con amplias e iluminadas habitaciones, trastero, jardín y garaje donde podamos aparcar el coche; un trabajo distendido donde gozar del tiempo y donde las relaciones con los compañeros sean ideales; una familia unida por el cariño, que comparte el tiempo de ocio y resuelve adecuadamente todos los contratiempos,… Todos estos pensamientos son comprensibles y se basan en la necesidad del ser humano por encontrar la estabilidad, tanto emocional, afectiva, laboral o económica. Pero, ¿dónde se materializan las actitudes que defienden la igualdad de oportunidades para la consecución de esas aspiraciones? Todos somos conscientes de que la calidad de vida es un detonante potencial de la felicidad. Pensamos en aquellas personas que mueren de inanición en poblados marginales de países subdesarrollados y, aún siendo conscientes de que eso “no es vida”, no cambia nuestra actitud hacia aquella situación. Aunque es posible que este ejemplo resulte un tanto lejano, es adecuado para el propósito con el que desarrollo esta reflexión. Como nosotros disfrutamos de una vida bastante cómoda no empatizamos de manera directa con las situaciones de aquellas personas que encuentran verdaderas dificultades para hacer de su vida un lugar apropiado donde desarrollarse.

    Como apuntó en su momento Aulo Persio: “Vive dentro de ti mismo y verás cuán corta es tu riqueza”. Me resulta enormemente triste que cada vez más las personas midan su calidad de vida por las adquisiciones de carácter material que poseen. Bajo mi percepción, los adolescentes de hoy en día están desarrollándose en mundo que poco hace por concienciarles de la necesidad de valorar la calidad de vida en términos del desarrollo personal, de relación para con los demás y de disfrute adecuado del tiempo libre.

    Se hace necesaria una convivencia más natural y directa con las personas para conocer cuáles son sus capacidades, cuáles son sus limitaciones, cuáles son sus deseos, de modo que en la medida de lo posible atendamos también a sus peticiones. Comencemos por valorar el bienestar de nuestros seres más allegados: padres, hermanos, novia, amigos,… de modo que pensemos en todos ellos cuando tratemos de buscar nuestro bienestar. Se dice que cuando alguien hace un bien a los demás, ya ha hecho el suyo propio.

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