Veinte poemas de amor y una canción desesperada; Pablo Neruda

Simbolista. Antología poética. Amor. Obras. Tema. Poesía y lírica. Literatura hispanoamericana contemporánea. Poetas chilenos. Estructura

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Índice

  • Biografía del autor 3

  • Obra

    • Características

    • Etapas 4

    • Libros más importantes 5

  • Veinte poemas de amor y una canción desesperada

    • Características 6

    • Comentarios

      • Poema 16: En mi cielo al crepúsculo eres como una nube 7

      • Poema 19: Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas 9

  • Bibliografía

    • Libros

    • Páginas web visitadas 12

Biografía del autor

Poeta chileno, considerado uno de los más importantes del siglo XX. Su nombre real era Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto. Hijo de un ferroviario, y huérfano de madre cuando solo había vivido un mes, escribía poesía desde muy joven (el seudónimo comenzó a usarlo cuando apenas tenía dieciséis años).

Gabriela Mistral lo inició en el conocimiento de los novelistas rusos, que el poeta admiró toda su vida. Estudió para convertirse en profesor de francés, sin llegar a lograrlo.

Su primer libro, cuyos gastos de publicación pagó él mismo con la colaboración de amigos, fue Crepusculario (1923). Al año siguiente, su Veinte poemas de amor y una canción desesperada se convirtió en un éxito de ventas (ha superado el millón de ejemplares), y lo situó como uno de los poetas más destacados de Latinoamérica. Entre las numerosas obras que le siguieron destacan Residencia en la tierra (1933), que contiene poemas impregnados de trágica desesperación ante la visión de la existencia del hombre en un mundo que se destruye, y Canto general (1950), un poema épico-social en el que retrata a Latinoamérica desde sus orígenes precolombinos. La obra fue ilustrada por los famosos pintores mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Falleció en Santiago el 23 de septiembre de 1973. Como obra póstuma se publicaron, en el mismo año de su fallecimiento, sus memorias, con el nombre de Confieso que he vivido.

Poeta enormemente imaginativo, Neruda fue simbolista en sus comienzos, para unirse posteriormente al surrealismo y derivar, finalmente, hacia el realismo, sustituyendo la estructura tradicional de la poesía por unas formas expresivas más asequibles. Su influencia sobre los poetas de habla hispana ha sido incalculable y su reputación internacional supera los límites de la lengua.

En reconocimiento a su valor literario, Neruda fue incorporado al cuerpo consular chileno y, entre 1927 y 1944, representó a su país en ciudades de Asia, Latinoamérica y España. De ideas políticas izquierdistas, fue miembro del Partido Comunista chileno y senador entre 1945 y 1948. En el año 1970 fue designado candidato a la presidencia de Chile por su partido y, entre 1970 y 1972, fue embajador en Francia.

En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura (siendo el tercer latinoamericano en obtenerlo) y el Premio Lenin de la Paz. Antes había obtenido el Premio Nacional de Literatura (1945).

Obra

Características

El poeta intenta conquistar a través de la palabra. En todos sus poemas podemos observar la relación que él establece entre el presente y el pasado. Estos dos conceptos se forman por medio de crepúsculos, es decir, cuando Neruda habla del mar nos quiere dar a entender algo que es infinito, que no es alcanzable. En cambio, el presente lo adquirimos a partir de verbos en 2ª persona del singular. Se muestra una acción dinámica entre el yo y el tú, está en presente de indicativo.

El mensaje que nos quiere transmitir es impreciso, transmite emociones y sentimientos, pretende explicar lo que recuerda. Los sentimientos siempre pasan en el alma, es una travesía que no tiene final, nos dice que su vida es inútil, porque ama lo que no tiene y siente distancia.

Es una poesía muy simple, describe un estado de ánimo, un sentimiento, no sabemos quién es el tú y no hay interpretación.

A menudo utiliza figuras retóricas, enumeraciones, metáforas, anáforas y comparaciones que constituyen un elemento importante.

Etapas

Los comienzos de su poesía muestran un claro influjo romántico y modernista: Bécquer y Rubén Darío son sus puntos de referencia; a este momento pertenece Crepusculario. A partir de Veinte poemas de amor y una canción desesperada empieza a notarse en Neruda un acento propio, entre el sentimiento y el drama, que le distinguirá para siempre. En esta obra, incluso el amor es expresión de un dolor radical; la mujer representa para el poeta el frustrado espejismo de algo seguro y permanente. En el libro aparecen los signos característicos de la poesía de Neruda: símbolos, metáforas, símiles, imágenes surrealistas.

Su obra más ambiciosa fue Canto general, que surgió de descubrir la grandeza de la lucha del pueblo chileno y la emoción que le causó a Neruda la contemplación de las ruinas de Machu Picchu, donde descubrió las raíces de la historia americana. El poeta no experimenta la fascinación de la arqueología como testimonio de un pasado glorioso, sino como la vinculación íntima entre el hombre de un tiempo pasado y el hombre de hoy. En esa misma línea optimista están las Odas elementales, versos de aproximación a la naturaleza en los que rescata para la poesía todo aquello que es aparentemente apoético: “Oda a la cebolla”, “Oda a la sandía”, “Oda a unas flores amarillas”.

Libros más importantes

Crepusculario (1923). Fue su primer libro, lo publicó con su dinero y con la colaboración de amigos. Lo empezó a escribir en 1920 con dos obras que planea publicar: "Las insulsas extrañas " y "Los cansancios infantiles", las cuales terminan integrando esta obra. Por aquel entonces colaborada con las ediciones de la revista Claridad, revista oficial de la Federación de Estudiantes del Pedagógico de Santiago. En el mes de agosto de 1923, se publicó la edición original del libro por Ediciones Claridad.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924) ha sido el más vendido (ha superado el millón de ejemplares), y esta Obra lo llevó a destacarse entre uno de los mejores poetas de Latinoamérica. La mayoría de sus obras en verso correspondientes a Veinte poemas de amor y una canción desesperada, escritas antes de los veinte años, muestran la exquisitez de su vena lírica y una marca romántica posmodernista. Destacan un amor dolido y ausente, personas esperanzadas y soñadoras tratando de que sus amadas escuchen sus palabras llenas de poesía y ternura, personas que recuerdan un gran amor perdido, amores que quedaron clavados en su corazón como una espina hiriente.

Residencia en la tierra (1933). Libro de contenido y de intención materialista y de expresión deliberadamente turbulenta y caótica, a través de la cual el poeta quiere reflejar su visión de un mundo en descomposición.

Canto general (1950). Poema en quince cantos que va desde la evocación de la América de antes del descubrimiento hasta la exaltación política actual, pasando por los descubridores, los liberadores y los explotadores, todo esto mezclado con episodios autobiográficos.

Odas elementales (iniciadas en 1954). Aquí Neruda dejó de banda la grandilocuencia y el tono épico para cantar, de una manera afable y cordial, con una gran agilidad expresiva, las cosas más elementales, simples, cotidianas, domésticas.

Cien sonetos de amor (1960). Allá por 1957 comienza a escribirlo y para el 5 de diciembre de 1959 se edita por Losada en edición privada por suscripción y el 18 de diciembre de 1960 sale a luz la edición definitiva por Editorial Losada.

Confieso que he vivido (1973). Obra póstuma; en el mismo año de su fallecimiento, se publicaron sus memorias.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Características

Este libro representa el comienzo de la madurez poética de Pablo Neruda. Una madurez precoz: el autor cuenta solamente veinte años en el momento de la publicación. Pero ya encontramos aquí muchas de las características que marcarán, a lo largo de años de fecundidad creadora, toda su obra.

El libro está compuesto por una serie de poemas que, desde perspectivas y talantes diferentes, convergen hacia un único punto: el encuentro amoroso. A veces, es el canto sereno a la presencia de la amada. Otras, la angustia de la ausencia. Pero con más frecuencia el impulso amoroso se nos presenta como drama, como contradicción consigo mismo. El lenguaje se exaspera y se adensa para expresar un ansia arrolladora que nunca halla su sosiego en la paz del encuentro. Entusiasmo y melancolía, deseo y tristeza, van trenzándose y mezclándose en una misma sustancia. Se ha dicho a menudo que, en estos poemas de Neruda, la mujer parece recoger en sí todos los elementos de la naturaleza, que se convierten en signos de celebración del amor y del deseo. Pero en algunos momentos tenemos la impresión de que ocurre lo contrario y de que la amada es una más entre las cosas del mundo. Si ocupa un lugar central es porque en ella se evidencia de una forma más punzante lo que representa para el poeta la realidad exterior en su conjunto: objeto de un anhelo de totalidad que se angustia en lo confuso y lo inabarcable; límite doloroso en donde se estrella el oleaje de sus impulsos vitales y en donde la propia existencia se siente amenazada de destrucción. El retorcimiento del lenguaje, la opacidad del sentido y las crispaciones el ritmo, que encontramos en muchos de los poemas, serían los signos más expresivos de este conflicto.

El poema número veinte, el más conocido y quizá el más hermoso de todos, representa, además de un final que, junto con la Canción desesperada, confiere al conjunto del libro la forma de una historia, un cambio sustancial desde el punto de vista poético. El esplendor verbal en que se resolvían los poemas anteriores es relativizado en los versos iniciales. Al final del libro el lenguaje deja de justificarse a sí mismo y parece que comienza a iluminar un melancólico vacío que se abre detrás de las palabras.

Comentarios

Poema 16: En mi cielo al crepúsculo eres como una nube

Paráfrasis a R. Tagore

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube

y tu color y forma son como yo los quiero.

Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,

y viven en tu vida mis infinitos sueños.

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,

el agrio vino mío es más dulce en tus labios:

oh segadora de mi canción de atardecer,

cómo te sienten mía mis sueños solitarios!

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa

de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.

Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo

estanca como el agua tu mirada nocturna.

En la red de mi música estás presa, amor mío,

y mis redes de música son anchas como el cielo.

Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.

En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

La métrica de esta composición está formada por versos tridecasílabos y alejandrinos. La rima, al ser asonante, no acabo de descifrarla, pero pienso que es así: la primera y la segunda estrofa son dos silvas, porque si la rima fuera consonante sí que serían serventesios. Así quedan ABAB y CDCD. Las dos últimas estrofas podrían ser dos romances heroicos, pero tampoco estoy segura, y quedan -E-E y -B-B. La métrica de los poemas de Neruda me parece muy complicada para lo que hemos dado, por eso no estoy convencida de que sea la correcta.

El tema del poema es la descripción de una muchacha a la que el poeta ama y siente suya.

En cuanto a la estructura externa creo que no tiene ninguna separación. No creo que el poema se pueda dividir en partes porque, aparte de que es una composición de sólo cuatro estrofas, todas ellas hablan de la chica, de su carácter y de qué siente el yo poético. No hay ninguna que se dedique únicamente a desarrollar uno de estos aspectos.

Pasemos a la estructura interna. Neruda inicia el poema haciendo referencia al yo poético y a la chica. Pone en primer lugar el punto de vista del yo poético con un hipérbaton (“En mi cielo...”) y el momento (“...al crepúsculo”) y hace una comparación de la mujer con una nube de su cielo. Entre este verso y el siguiente hay un encabalgamiento y continua diciendo que el cuerpo de la mujer (la nube) es como le gusta y lo quiere, para él es perfecta. Da un énfasis especial al hecho de que la chica está con él con la repetición de “eres mía” y alude a ella con un apóstrofe donde habla de sus labios (acompañados del epíteto “dulces”). Acaba la estrofa con un hipérbaton diciendo que en la vida de la mujer es donde se encuentran sus ilusiones, sus “infinitos”(epíteto) sueños, él pone sus esperanzas en esa mujer que ama.

La segunda estrofa empieza con la metáfora de que la luz del alma del yo poético da color al cuerpo, a los pies, de la mujer. No se bien que podría significar esta frase; puede que sea el amor del poeta que sonroja a la mujer, pero no estoy segura. En el siguiente verso también encontramos otra metáfora acompañada del epíteto “agrio”: “vino mío”, que se torna dulce cuando besa a la mujer. Este vino quizá sea la saliva del poeta o su carácter malhumorado. Tampoco lo sé con exactitud. Después, con un apóstrofe a la chica en tono exclamativo que dura hasta el último verso de la estrofa, el poeta dice que ella es como la inspiración, la que cultiva su “canción de atardecer”, en el que se encuentra situado el poema, que es una metáfora que se puede tomar como sus sueños, ilusiones, esperanzas. Vemos en el verso que viene a continuación que sí, que ella se encuentra en sus sueños (seguidos del epíteto “solitarios”), es como la protagonista, el eje de su fantasía.

La tercera estrofa vuelve a retomar el énfasis que ponía a la frase “eres mía”, e incluso más ahora porque explica que lo grita en esa tarde, lo desea, lo quiere. Continua explicando que el viento se lleva sus palabras (“voz viuda”), sus solitarias palabras que anhelan la mujer. La describe en el siguiente verso como chica que le ha dejado atrapado, hechizado y que ese hecho se refleja en su mirada de ojos negros. Para esto utiliza una comparación (“estanca como el agua”), la metáfora del “robo” y el epíteto “nocturna” que sigue a “mirada”.

En la última estrofa, con un hipérbaton, el yo poético explica que la mujer se encuentra atrapada en su “música”, metáfora que podríamos interpretar como su vida, sus sueños, etc. Hace referencia a la mujer con el apóstrofe “amor mío” y sigue detallando que sus “redes de música” (fantasías, sueños) son muy grandes, tanto como el cielo (comparación). Para acabar el poema, el yo poético cuenta que su alma emerge de los ojos negros de la mujer y que es ahí donde él empieza a soñar. En estos dos versos encontramos metáforas (“la orilla de tus ojos de luto”) y una repetición al final del primero y al principio del último de “ojos de luto”, que sirven para dar importancia al lugar exacto donde sucede.

En conclusión, ésta es una composición formada por cuatro estrofas, dos de las cuales son silvas y las otras romances heroicos. Vuelvo a repetir que no estoy muy segura de esta clasificación, pero sí de que se trata de versos tridecasílabos y alejandrinos que riman en asonante. Todo el poema es la descripción de una mujer y de los sentimientos que siente el yo poético hacia ella (está enamorado). Las figuras retóricas que más utiliza Neruda para crear un ambiente tranquilo e idealizado son las metáforas referidas a los sueños del yo poético y a las descripciones de la chica, los epítetos para resaltar algunas diferencias entre los dos protagonistas, los hipérbatos y algunos apóstrofes y exclamaciones.

Poema 19: Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas

Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva,
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.

La métrica de este poema es un poco extraña; encontramos que se trata de versos alejandrinos en cuatro estrofas de cuatro versos que riman en asonante, pero las rimas se encuentran muy mezcladas. En la primera estrofa riman el primer, el segundo y el cuarto verso, mientras el tercero corresponde a otra rima (AABA). En la segunda estrofa riman los tres últimos versos con la segunda rima y el primer verso es de la primera rima (ABBB). En la tercera estrofa se recupera la primera rima de nuevo y aparece una nueva (ACAC). Finalmente, la última estrofa recoge todas las rimas que han salido a lo largo del poema (BACA). Después de analizar la métrica del poema, no sé decir con exactitud qué tipo de estrofa puede ser pero lo que creo más probable es que sea una silva.

El tema es la descripción de una chica morena a la que el yo poético ama.

La estructura externa es la siguiente: el poema se divide en tres partes; las dos primeras estrofas corresponderían a la descripción física de la muchacha, la tercera estrofa hace referencia a su carácter y la última parte, correspondiente a la cuarta estrofa, la describe desde los dos puntos de vista y el poeta declara que la ama. Aún teniendo en cuenta esta clasificación, podemos encontrar algunos detalles mezclados entre las diferentes partes.

Empecemos con la estructura interna. La primera estrofa se inicia con el eje de todo el poema en forma de apóstrofe: la niña. Ésta va acompañada de dos epítetos, “morena” y “ágil”, que son los que nos dan la información principal sobre la chica. Cuando ha llamado la atención de la niña, el poeta explica que el sol, que tiene diferentes funciones como hacer crecer la fruta, el trigo y las algas (utiliza una enumeración), fue también el encargado de crear el cuerpo, los ojos y la boca de la muchacha. Todas estas partes de su cuerpo van acompañadas de un epíteto que resaltan la belleza de la chica y en el caso de la boca, Neruda personifica el agua cuando dice que la niña tiene su sonrisa.

La segunda estrofa continua siendo la descripción física de la chica. Empieza definiendo el negro de su pelo, que es como un sol de este color, personificado (“ansioso”) y que le cubre toda la melena cuando la niña estira los brazos. Parece ser que hay un encabalgamiento entre el primer y el segundo verso. Neruda, en el siguiente verso, habla del carácter de la chica utilizando una comparación cuando dice que igual juega con el sol como con un charco. Vuelve a nombrar sus ojos, ahora detallándolos más que antes, cuando suponemos que, por el juego que lleva la muchacha con el sol, éste la recompensa dándole unos ojos negros como lagunas.

Entramos en la descripción excepcionalmente psíquica con el mismo apóstrofe dirigido a la niña que el poeta utiliza en la primera estrofa: “Niña morena y ágil”. A continuación, el yo poético usa dos hipérbatos para explicar que se encuentra alejado de la chica, que no puede estar con ella, comparándolo con el mediodía. En el tercer y cuarto verso, Neruda describe a la joven como una chica vital, con fuerza, alocada personificando la abeja, la ola y la espiga. Esto, a la vez, es una enumeración.

Finalmente, en la última estrofa, el poeta, valiéndose de un hipérbaton, dice que su corazón, aunque no sea como la muchacha, sigue buscándola. Utiliza el epíteto “sombrío” para destacar las diferencias entre él y la niña. En el siguiente verso dice qué ama de la chica, que es su cuerpo y su voz, otra vez reforzándolo con epítetos de la misma línea que los anteriores referidos a ella. Para acabar el poema, usa una metáfora (“mariposa”) para referirse a la niña por última vez y también comparaciones y epítetos, todo relacionado con elementos de la naturaleza que sirven para continuar idealizándola.

En conclusión, se trata de una composición escrita, probablemente, en silvas compuestas por versos alejandrinos, con rima asonante. En ella aparece la descripción de una chica, de la cual el poeta está enamorada aunque cree que no la puede conseguir. El poema se estructura en: descripción física (las dos primeras estrofas), descripción psíquica con un apunte de los sentimientos del poeta (tercera estrofa) y descripción de lo que siente el yo poético hacia la niña (cuarta estrofa). Las figuras retóricas que más usa Neruda son los epítetos, las comparaciones, los hipérbatos y algún que otro apóstrofe y metáfora.

Bibliografía

Libros

  • Amorós, Andrés; Gómez Torrego, Leonardo; Navarro, Pilar; Páez, Enrique. Contexto: Lengua castellana y literatura. Madrid: Ediciones S. M, 2003. “Literatura-bloque 8: unidad 4”, p. 492-495.

  • Neruda, Pablo. Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Cien sonetos de amor. Col. Obras Maestras de la Literatura Contemporánea. Barcelona: Seix Barral, 1983.

  • Gran enciclopèdia catalana. Vol. 16, 2ª reimpresión. Barcelona: Enciclopèdia catalana, 1989.

Páginas web visitadas

  • Biografía Pablo Neruda [en línea] <http://www.mundolatino.org/cultura/neruda> [Consulta: 21/02/04]

  • Biografía Pablo Neruda [en línea] <http://www.geocities.com/Paris/Arc/9906/vida.htm> [Consulta: 21/02/04]

  • Biografía Pablo Neruda [en línea] <http://www.buscabiografias.com/cgi-bin/verbio.cgi?id=1605> [Consulta: 21/02/04]

Enrique Moreno Castillo. “Prólogo”. Dentro: Pablo Neruda. Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Cien sonetos de amor. Barcelona: Seix Barral, 1983. P. 7-8.