Vamos a calentar el sol; José Mauro de Vasconcelos

Literatura hispanoamericana contemporánea. Siglo XX. Narrativa. Novela juvenil. Argumento

  • Enviado por: tRiNiSs
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 6 páginas

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Capítulo 1: “La metamorfosis”

A Zezé se le aparece, a los pies de la cama, un sapo - cururú llamado Adán, de risa bondadosa, feo pero con ojos que solo inspiran bondad y confianza y con una gran suavidad. Zezé se aterroriza, incluso hubiera preferido que en vez de un sapo, Adán hubiera sido una víbora (lisa y linda) o un yacaré (elegante nado) pero Adán es muy amistoso.

Zezé se conmovió de su humildad que casi llorar. El niño era algo débil y sensible. El cuerpo del sapo era grotesco pero sus ojos brillaban mansamente. Zezé le da su apellido porque Adán no tenía (Vasconcelos).

Zezé ya no es un niño y se volvió una persona triste y sin ternura. Adán vino para ayudarlo a no sufrir, a defenderse en la vida, a proteger su corazón, a enseñarle una vida nueva y ano tener más tristeza. Él vivirá en su corazón: se hizo muy pequeñito e ingresó por el pecho del niño a su corazón pero no dolió nada.

A Zezé no le gusta mucho tocar el piano. Él es flaquito y Adán muy gordo. Asiste al colegio Marista.

Capítulo 2: “Paul Louis Fayolle”

Zezé se despierta enfermo. Su padrastro es doctor por lo que le dice que tiene neumonía (ojos congestionados, náuseas, fiebre, debilidad). Le hicieron una inyección dolorosa. Adán dice que no puede contar nada de él a nadie, excepto a Fayolle. Descubren que pueden hablar con el pensamiento.

Fayolle era pelirrojo y se desempeñaba como secretario del director. Era muy dulce con Zezé. Su nombre completo era Paul Louis Fayolle pero todos lo conocían como el Hermano Feliciano. Él era el único que lo llamaba “Chuch” a Zezé. Se interesaba por sus problemas, lo consolaba y protegía.

Zezé le contó a Fayolle de Adán. Él le cree, no duda de nada de lo que el niño le dijo. Espera que el sapo le enseñe todo lo que es bueno y que conserve su corazón siempre honesto. A Adán le cayó bien.

Capítulo 3: “Maurice”

El piano de Zezé se llamaba “Joãozinho”. Siempre tenía olor a nuevo y era de marca Ronish.

Si la madre daba 1 golpe de pe estaba extrañada por la demora, 2 golpes era que tenía que recomenzar todo y 3 golpes era la alarma general. Sino, descendía para averiguar la causa de su desconcentración.

En el transcurso del día, Zezé tocaba mucho el piano.

A veces, su padre los llevaba a la playa. A Zezé le encantaba, nadaba como un pez. Eran 20 minutos de baño de mar e intentaba disfrutarlos tanto como sea posible.

A las 2, él iba al cine. Le dijeron que vaya al cine Carlos Gomes pero decidió ir al Royal a ver una película del actor Maurice Chevallier.

Zezé le contó a Adán que en el 1º año del bachillerato, le llevó la lista de libros a su padre y él le dijo que no valía el precio de esos libros y que en casa le iba a dar el dinero. Él cree que se lo dijo porque no es su hijo verdadero.

Adán dice que él no muere nunca pero puede ser que algún día, cuando Zezé no lo necesite más, se vaya.

Zezé le confiesa a Adán su deseo de que Maurice sea su padre, alegre y de ensueño y le pide que lo ayude a cumplirlo.

Capítulo 4: “Risa de gallina”

El único amigo de Zezé se llamaba Tarcisio Medeiros, su compañero de banco. Era calmo y hablaba pausadamente. Lo único que no le había perdonado fue cuando Zezé tuvo un gran ingenio y una gran deshonestidad la vez que uno de los Hermanos le dio una estampita de un santo por “su buen comportamiento” (lo cual era mentira).

Hubo problemas en el colegio. Zezé llevó lo de la “risa de gallina” (principalmente hecho anteriormente por los niños de la escuela pública en Río), así bautizada por sus compañeros, y la cosa creció tanto que terminó en desastre. Todos los Hermanos sabían que él había sido la causa.

Arquímedes, el alumno con más poder en el colegio, lo llama a Zezé y lo lleva con el Hermano Manuel. Éste le impone de castigo estar todas las tardes de una semana con los brazos cruzados y parado al frente. Además, el que soltara una risa de gallina sería expulsado

De todas formas, Zezé charló con el Hermano Feliciano, que habló con el Hermano Manuel y le quitó el castigo. Además, Fayolle le sugirió que no hable de la comparación que hizo de la hostia y que no hable de Adán a nadie.

Zezé le cuenta a Fayolle de sus deseos de que Maurice sea su padre, ya que no quiere al suyo y llora.

Capítulo 5: “Soñar”

Zezé odiaba las visitar porque no quería parecer amable ante gente que no le era simpática.

Maurice lo venía a visitar cada noche. Siempre estaba muy elegante. Se interesaba de todo acerca del niño, le besaba el rostro y comenzaba a preguntar.

Zezé le cuenta a Maurice de su “Portuga” y de la “Guerra del uniforme, en la que él se había puesto rebelde y se desabrochaba el uniforme porque daba mucho calor, falta de aire y dolor de cabeza. Los Hermanos estudiaron el caso y resolvieron no castigarlo sino que permitirían que cada alumno lo use como quiera y el año siguiente sería rediseñado.

Zezé había robado un poco de veneno porque muchas veces sentía deseos de morir. Fayolle le dice que le dé la piedra a cambio de muchos caramelos holandeses con figuritas. Fayolle lo llamaba, además de Chuch, “Coeur d´or” (corazón de oro).

Maurice avisa a Zezé que por 1 semana no podría venir a visitarlo. Maurice lo llama “Monpti” que es la abreviatura de Mon Petit (mi pequeño).

Capítulo 6: “Vamos a calentar el sol”

Adán invita a Zezé a calentar su sol, el que nace en el corazón de cualquier hombre. El sol de la esperanza y el que entibia nuestros sueños. Lo hace porque el sol de Zezé es uno triste, cercado de lágrimas, débil, medio tonto. Para hacerlo sólo debe querer, descubrir que la vida es linda y que el sol fue dado por Dios para aumentar todas esas bellezas.

Zezé le cuenta a Adán que en la Misa, en el medio del canto, se durmió el Hermano José. Despertó cuando todos estaban arrodillados y comenzó a cantar con un gran vozarrón. Todos se rieron menos Fayolle (al cual Adán le dice que es “ángel”).

El padre de Zezé será operado y su familia se irá a Río por 2 meses. En ese tiempo, Zezé quedaría internado en el Colegio de San Antonio y nadie controlaría sus estudios. Además, el niño decidió NO estudiar más piano, por lo que la madre le dijo que nunca más podría abrirlo.

Capítulo 7: “El adiós de Joãozinho”

Zezé leyó todos los libros de su padre de medicina sin que él lo supiera y ahora quiere leer el libro de un autor que ese día iría a cenar. El libro se llama “Poeira do Diablo” (Polvo del diablo). Zezé descubrió la cueva de los misterios de su casa en la que le esconden todo lo que no puede ver.

La cena con el autor fue infernal.

Maurice volvió después de su semana de ausencia. Él le aconsejó a Zezé que se opere de las amígdalas que las tenía siempre inflamadas pero éste tiene miedo.

Zezé extraña a Joãozinho por lo que va y toca un poco a pesar de la prohibición de su madre. Por desgracia una señora lo escuchó toda la tarde y se lo dijo a su madre. Ella no dijo nada pero él enrojeció, confundido.

Zezé ahora extraña su piano. Siente un vacío en su alma.

SEGUNDA PARTE: La hora del diablo

Capítulo 1: “La decisión aplazada”

Zezé adoraba las aventuras de Tarzán.

Él está triste porque cuando lo internen en el colegio, Maurice no lo podrá ir a visitar por esos 2 meses. Está preocupado por la operación de su padre y se empieza a dar cuenta que lo quiere un poco. Hablará con Fayolle por su operación de garganta. Maurice se despide de él.

Fayolle le dice a Zezé que cuando sus padres vuelvan, lo acompañará al médico y combinarán la operación.

Fueron los 2 meses más felices. Hizo todo lo que quería, era libre. Incluso Fayolle le daba dinero para ir al cine los domingos.

Se armó él solo una familia de todos los actores que le gustaban.

El padre del niño salió bien de la operación. Regresó pero Zezé se quedó 1 semana más de interno en el colegio.

Capítulo 2: “El dolor de una injusticia”

Zezé crece repentinamente como consecuencia de su operación de garganta.

Lo que más amaba era nadar y era muy bueno en eso.

Zezé tiene buenas notas y solo está un poco flojo en matemática.

En su casa lo dejaron tener un amigo. En este caso era el vecino de enfrente, que era uno de los más ricos. Era criado por sus tías. Se llamaba João Galvão de Medeiros (Joãozinho, como el piano).

Un día, mientras jugaban, encontraron una gatita abandonada. A Joãozinho no lo dejaban tener animales por lo que Zezé lo guardó en su casa en la habitación de las valijas con ayuda de Dadada. El padre lo descubre y le prohibe acompañarlo en la ambulancia a ver los rayos X (que el niño tanto había esperado)

Capítulo 3: “El corazón del niño olvida, pero no perdona”

Zezé esta tristísimo por lo sucedido y le pide a Fayolle la piedra del veneno. Por supuesto él le dice que no porque ya no existe.

Zezé charla con el Hermano Ambrosio y él lo reta y le grita. El niño confiesa que comulga con rabia porque sino pierde la playa y el cine. Además le dice que el cree en el olvido (vuelve a recordar muchas veces) y no en el perdón (con el que olvida todo).

El Hermano Ambrosio le dice que se está convirtiendo en un niño muy orgulloso.

Zezé le habla de cuando se confiesa y comulga, que cree que es una obligación.

Capítulo 4: “El tiburón y la fracasada guerra de las galletas”

Zezé tiene en su cuarto un sillón feo que se llamaba Orozimba y luego le pone el apellido de Maurice (Chevalier).

Zezé recibe una carta en la que dice que su hermana Godóia tuvo un accidente de automóvil y quedó deformada. Ella era la que él más quería.

El niño sigue enojado con su padre que hasta no quiere ir a la playa por él. Pero inesperadamente el padre le trae un cinturón negro de regalo, el cual Zezé no quiere usar nunca.

El Hermano Amadeo lo deja ir a nadar por única vez, una vez más en esa semana. Zezé tenía 2 ídolos donde iba a nadar: el doctor Renato y Ebezener. Éste último preguntó quiñen lo quería acompañar a ir a nadar hasta el muelle del Puerto que queaba lejor. Zezé acepta el desafío junto a su compañero Lelé. Pero Ebezener grita ¡Melón! Los 3 corrieron a un barco diferente. Zezé se negó a bajar y se quedó allí mientras los otros se iban. Ya se estaba haciendo de noche y tenía mucho miedo. De pronto vino el doctor Renato en un bote a remos y lo buscó y lo llevó nuevamente a la superficie. El niño le cuenta a Fayolle que estaba muy preocupado.

A Zezé, en su casa, lo hicieron mandar de internado y para él era un paraíso.

A todos los daban 3 galletas duras como rocas en el colegio. Se las guardaban en el bolsillo y luego de que el Hermano Luis caminaba 15 minutos para ver si todos estaban dormidos, estallaba la guerra. Un ir y venir de galletas. Obviamente lo culparon a Zezé pero no lo castigaron y uno de los Hermanos dio una charla general. No se tomó medida alguna.

Capítulo 5: “Tarzán, el hijo de los tejados”

Zezé le pide al Hermano Luis su hora de estudio para leer los libros prohibidos de su casa, como lo de José de Alentar que escribe sobre la selva como nadie. Le dice que sí porque Zezé ya tenía todo bien planificado.

El Hermano Luis se llama, en realidad, Waldemar.

Al leer tantos libros, Zezé se colgaba de todos lados como Tarzán (se ganó ese apodo). Se colgaba hasta de techos y de la campana de la Catedral. Lo retaban mucho y también amenazaban por esto.

En el colegio inventaron la “guerra de las toallas” (pero no fue Zezé), la cual consistía en pegarle a alguien con la toalla mientras se distraía. Nadie se animaba a hacérselo a Arnobio, un alumno muy musculoso. Zezé se animó y Arnobio lo salió a correr por todos lados. Luego de una larga persecución, al final Zezé se encontró con el Hermano Esteban (“Frankestein”). Le dijo que iba a tener un castigo muy severo.

El Hermano Luis lo llevó a “aquella funestan sala de mesas colocadas en círculo”. Le dijeron su castigo y le preguntaron algunas cosas.

TERCERA PARTE: “Mi sapo - cururú”

Capítulo 1: “La casa nueva, el garaje y doña Sevéruba”

Zezé y su flia se mudaron de casa, a una casona enorme en Petrópolis, Natal.

El perro Tulu se recuperó y corría como cualquier perro que nunca había sido atropellado.

En el garaje de la nueva casa, Zezé encuentra una pila de neumáticos desinflados y un inflador. Se propuso que todos los días inflaría neumáticos y así haría ejercicio.

Adán le puso nombre a la bomba: “doña Celeste”. Zezé llamó “doña Maneca” al garaje.

Las cosas mejoraban con su padre. Incluso tuvieron una corta conversación.

Zezé le enseñó a Tulu a caminar sobre la pared.

Los vecinos de la izquierda eran un matrimonio con una hija y del otro lado vivía una inglesa con un carácter horrible, llamada “doña Sevéruba”. Es muy egoísta. En su patio posee muchas guayabas rojas y Zezé robó algunas. Las robó con una punta y un clavo, una por una.

A Zezé le gustaban mucho los circos. Imaginaba que participaba en uno con trapecios y muchas otras cosas.

El árbol de Zezé se llamaba “doña Gustava” y el perro de doña Sevéruba se llamaba León.

Zezé miraba con impaciencia a su vecina que no arrancaba el mamón ya maduro. Entonces, a la noche se escapó y lo robó. Al día siguiente doña Sevéruba estaba muy enojada, furiosa. De noche Zezé se comió el mamón.

La “Vocecita” (conciencia) lo incitó a que deje las cáscaras en el patio de la vecina y así armaría un gran lío. Adán no lo pudo convencer de lo contrario pero de todas maneras nadie se enteró que él fue el culpable.

Capítulo 2: “El bosque de Manuel Machado”

Maurice, Fayolle y Adán estaban disconformes con la idea de que Zezé trabaje en un circo por lo que decidió desistir de esa idea.

La vocecita acarreó a Zezé hacia el bosque de Manuel Machado que “lo atraía como un imán”. Fue (incluso cuando ya era de noche) varias veces. Además, le habló acerca de las almas de otro mundo y de volverse una de ellas. Lo hizo hacer que parezca que hay un alma en el bosque, gimiendo muy feo.

Todos comentaban los gemidos oídos. Todos tenían miedo. Fayolle tiene sospechas de Zezé y éste le miente negando su culpabilidad.

Una noche, Dadada descubre a Zezé en el bosque y se da cuenta de que él había hecho todo. Fue la última noche porque Dadada le hizo jurar que nunca más lo haría.

Capítulo 3: “Mi corazón se llamaba Adán”

Maurice estaba muy ocupado y no tenía mucho tiempo para ir a ver a Zezé.

De pronto, una noche se aparece Adán fuera del corazón de Zezé, debajo de la cama y con una valija. Se va a ir porque su misión ya se cumplió: Zezé ahora es un niño decidido y sin miedos. Aprendió a defenderse. Zezé se entristece mucho. Se va a ir a algún lugar que Zezé no conozca, para que nunca lo pueda hallar.

Cuando se va, parecía todo un sueño. Zezé se despierta agitado, pero no había sido un sueño. Llega Maurice y Zezé le cuenta todo lo sucedido. Maurice además le dice que se irá cuando Zezé descubra el amor, y para eso le dice que falta bastante todavía.

Capítulo 4: “Amor”

Zezé tiene casi 15 años y ese mismo año terminaba el bachillerato y se iba a Río.

Zezé se enamora de Dolores, su vecina. Era blanca, de ojos castaños, con los cabellos rizados y rubios. La amaba. Su padre trabajaba en el Banco de Brasil y lo trasladarían a Fortaleza, por lo que ella se quedaría solo unos días más y luego partiría hacia Ceará.

Zezé le propone a Dadada que planche en el garaje y que si, mientras él estaba con Dolores, venía su madre, ella avise cantando.

A Dolores le gustaba Clark Gable (un artista que no se parecía en nada a Zezé) y para vengarse Zezé le dijo que a él le gustaba Kay Francis (una artista elegante, pero muy vieja).

Zezé llama a su hermana “Piraña” porque es muy mala. Ella odia a Dolores, la critica mucho.

Cuando pasa el tranvía, Zezé y su familia esconden los rosarios (cuando están orando) para no interrumpir ese momento de paz.

Dolores patinaba por la vereda y Zezé la miraba por la ventana. A ella no le gustaba Tarzán, porque ella no se parece a Jane (la novia).

Zezé espera con ansias ver a Maurice para contarle de su nuevo amor.

Capítulo 5: “Piraña del amor divino”

Los Hermanos se iban de retiro a Recife, pero Fayolle le dice a Zezé que ese año se haría más tarde. Le pide que le cuente todo. Entonces Zezé le cuenta que ahora le dan más permiso para ir a la playa y le cuenta de Dolores, el gran amor de su vida.

El Hermano Luis le cuenta a Zezé que 3 hermanos se han ido del colegio: los Hermanos Gonzalo y Antonio se fueron (para siempre) y el Hermano Manuel fue trasladado a Maceió (los hermanos hacen votos de castidad, obediencia y pobreza).

Zezé cuenta a los hermanos que la situación en su casa ha mejorado y que ahora fuma (a escondidas).

Zezé, antes de Dolores, cuando era más pequeño, había estado enamorado de 2 niñas más: María de Lourdes (flaquita que daba pena) y Valdivia (gorducha, revolviendo ojos todo el tiempo).

Zezé le cuenta a Fayolle que Adán se fue de su corazón. Además le confiesa su culpabilidad por lo de las almas del bosque de Manuel Machado.

Sólo faltan 14 días para la partida de Dolores. Zezé se preocupa mucho.

Capítulo 6: “La estrella, el barco y la nostalgia”

Faltan 3 días para la partida de Dolores y hubo un hecho estremecedor. Dadada comenzó a cantar lentamente la canción de alerta, y como Zezé y Dolores no la escucharon, y la piraña se acercaba a la ventaba cantó una canción casi gritando, pero era ofensiva. La piraña la retó mucho y la amenazó con contar todo.

Lamentablemente, los padres de Zezé se enteraron de todo lo que sucedía con Dolores. No podría ir al huerto hasta que Dolores se haya ido, lo dejarían ir a la playa porque no tendría tentaciones allí, podría dar unas vueltas antes de comer y después de cenar no sacaría un pie fuera de la casa.

Los padres de Dolores también la castigaron duramente. La habían abofeteado y algunas otras cosas más duras, hasta la partida se quedaría encerrada en su habitación y solo saldría para comer e ir al baño. Antes de ir a dormir, tenía que quedarse arrodillada con una silla en la cabeza.

Y a Dadada le prohibieron charlar con la sirvienta de la casa vecina.

Zezé nunca más vio a Dolores. Pero siempre supo que nunca la olvidaría, y tampoco ella a él.

El Padre Monte le había enseñado algunas constelaciones.

Capítulo 7: “Partir”

Con todo lo que implicaba ser adolescente, las notas de Zezé se redujeron, y a duras penas llegó al 2º lugar de la clase.

Zezé todavía no sabe lo que hará en su futuro, si estudiará medicina, abogacía o qué. Tarcisio estudiará abogacía.

De pronto, empezó a hacerse amigo de su padre y de su casa. Comenzó a comprender lo difícil de criar un niño como él.

Maurice volvió y le dijo que lo salude, que aunque sea un adulto siempre lo salude con un beso. Él había estado muy ocupado con muchos contratos y no había podido volver.

Zezé le cuenta todo: que las cosas mejoraron en casa, que Fayolle sigue siendo una buena persona, que se enamoró de Dolores y que fuma (1/2 paquete por día).

Pero Maurice le dice que el también debe partir, así como Adán lo hizo. Porque el le había dicho que cuando Zezé descubra el amor se iría. El niño lo descubrió, con Dolores. Maurice se despidió y partió.

Sucedió algo hermoso para Zezé: su padre le dio por primera vez las buenas noches

Capítulo 8: “El viaje”

La graduación de Zezé sería una verdadera celebración. Sería el 23/11 en el Teatro Carlos Gomes e iría el gobernador Rafael Fernandes. Pero estalló la revolución e 1935. Hubo ataques, bombas, ametralladoras. Duró 5 días de puro pánico. Incluso buscaron al padre de Zezé para llevarlo a curar heridos.

En la noche llovían las balas. Cuando los revolucionarios se fueron al interior del Estado Zezé pudo salir de la casa vecina al teatro en la que se había estado alojando.

En su casa había una cerradura rota y un vidrio de la terraza. Lo 1º que hizo fue ir a nadar. Pero se tardó mucho, y ya era casi mediodía cuando regresó. Se llevó una reprimenda muy grande.

La ciudad volvió a su calma normal.

Zezé fue a ver a Fayolle antes de su retiro a Recife. Zezé le cuenta que en menos de 15 días va a viajar hacia el Sur en el “Itahité”. Fayolle le dice que va a atrasar su retiro para poder ir a despedirlo.

Isaura (Dadada) también partió. Pidió su cuenta y se fue de la casa.

Zezé comienza a recordar todos los buenos momentos vividos.

Fue con su padre al barco un rato. Cuando sonó la sirena, Zezé se despidió de todos, especialmente de Fayolle. Y se alejó cada vez más hasta que no vio a nadie más.

Último capítulo: Mi sapo - cururú

Zezé se encuentra en el bar del Museo de Arte Moderno tomando whisky. Estaba en la ciudad de San Pablo. De repente apareció María, la hija del intendente. Se sentó con él y pidió su whisky favorito. Había otras personas en la mesa.

Zezé es escritor ahora. María le cuenta que va a ir a una Radio a ver el único espectáculo de Maurice Chevalier. Ese nombre le recordó algo a la infancia a Zezé.

María lo invita y él acepta. Incluso, al terminar el espectáculo, Zezé se conmueve mucho. Y María lo conmueve más al invitarlo a conocer a Maurice.

Pero Maurice no lo conocía y sólo lo saludo como a una persona más. No estaba enterado que había sido el padre de Zezé.

Zezé escucha voces mientras camina, pensante. Escucha a Adán, a Maurice y a Fayolle.

Zezé hizo un viaje a Natal a visitar su familia y de allí le escribió una carta a Fayolle. Había recibido una respuesta de Fayolle en la que le decía que estaba enfermo en Fortaleza. Lo fue a visitar y él estaba muy decaído.

Zezé recuerda a Adán, y quiere saber cómo calentar el sol nuevamente. Le empieza a cantar…