Valores Espirituales

Análisis antropológico. Países orientales. Hindúes. India. Vaca. Libros sagrados. Nueva Guinea. Cerdos. Pueblos primitivos. Mujer

  • Enviado por: Sara
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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En los países orientales los valores espirituales son más apreciados que la vida misma. Pero al ser gente tan diferente a nosotros no los podemos entender.

La vaca es, para los hindúes, la madre de la vida. Este culto a las vacas está haciendo que los hindúes vivan en la más absoluta pobreza. Esta situación es consecuencia de las irracionales doctrinas hindúes.

Los hindúes consideran a las vacas como miembros de la familia

Este amor a las vacas se puede entender de esta manera: los agricultores necesitan a los bueyes para arar la tierra y para el transporte y si sus bueyes caen enfermos o se mueren tienen que pedirlos prestados o conseguir que nazca uno, para cuya situación necesitan a una vaca, es decir, no les conviene matar a las vacas, además los bueyes son animales muy resistentes a temporadas secas o frías y se recuperan rápido de las enfermedades, por lo tanto pueden estar más tiempo trabajando la tierra. Los campesinos hindúes explotan a sus bueyes hasta el momento antes de morir porque no se pueden permitir el lujo de estar sin buey.

Los bueyes, por lo que acabamos de ver, sirven para trabajar en el campo y para el transporte de personas o de otras cosas, pero sin embargo las vacas no trabajan en el campo, las vacas únicamente pastan, y puede que algunas den leche, pero esta vacas no dan apenas leche, ni siquiera pera terminar de amamantar a sus crías y los hindúes intentan aprovechar hasta la última gota de leche que puedan dar hasta que se quedan casi desangradas, en ese sentido si las maltratan

En los países desarrollados, los campesinos han pasado de los bueyes a los tractores los cuales, si se estropean, solo hay que llevarlo a que lo arreglen y ya esta, no se cansan ni enferman. Pero los hindúes no pueden permitirse el gasto que conllevan los tractores, las factorías (donde fabrican los tractores), etc...

Pero a parte de la leche otra utilidad que se le puede sacar a las vacas son sus excrementos, los cuales, se utilizan para la cocina, para abonos, y mezclados con agua sirven para hacer los suelos de las casas... Los excrementos que se quedan en el campo son los que después de muchos siglos se convierten en el petróleo tan deseado por las empresas de combustibles de los países industrializados para los automóviles, tractores, aviones, etc...

En la India pasan grandes épocas de sequía y hambre y esto les tenta a vender sus vacas para conseguir dinero para comer; pero no es así. Los hindúes piensan a largo plazo: si venden sus vacas, cuando vuelvan las lluvias no van a poder arar el campo; a largo plazo no les conviene ni venderla ni matarla para comérsela, “el agricultor indio prefiere morirse de hambre antes que comerse a su vaca”. Los hindúes solo se comen la carne de vaca cuando ésta muere de “vieja”.

Para los hindúes la vaca es un elemento más que esencial en la vida, viven con y para las vacas.

Dejando el tema de las vacas entramos en el odio y el culto a los cerdos, otro animal que en los libros sagrados aparece como impuro, sucio y perjudicial para todo el que lo come; pero que sin embargo hay otras poblaciones que lo adoran.

El odio o condena a los cerdos recibe el nombre de porcofobia. Este odio suele darse en los judíos e islámicos. Odian a los cerdos porque según ellos el cerdo es un animal sucio e impuro. Al parecer odian esta carne porque los dioses como Yahvé y Alá ordenaron no comerla por las enfermedades que podían contraer o porque en su origen eran una especie divina, y la condenaron para que al hombre no le tentara comerla. La hipótesis más barajada de porque los dioses condenaron esta carne es la de que al no haber medicinas capaces de detectar una enfermedad, las personas se muriesen por las enfermedades que por entonces acompañaban a la carne de cerdo.

Los cerdos no pueden vivir en zonas muy calurosas porque se mueren si las temperaturas son excesivamente altas (no resisten bien el calor) y si son un poco más altas que su temperatura corporal se vuelven sucios porque necesitan bañarse en el barro para refrescarse y a veces también en su propia orina. Además no están capacitados para recorrer largas distancias ya que se cansan con facilidad, por lo que no sirven para el pastoreo o para pastores completamente nómadas. Éstas son algunas otras causas por las que los libro hablan mal de los cerdos.

Después por los años 7.000 - 2.000 a.C. la carne de cerdo empezó a convertirse en un artículo de lujo ya que se criaba exclusivamente para su consumo porque tampoco daba leche.

Los cerdos eran muy sabrosos pero costaba mucho alimentarlos y refrigerarlos, por lo que muy pocos se dedicaban a la cría del cerdo.

Se podría decir que los dioses prohibieron algunos alimentos, en este caso el cerdo, porque eran difíciles de mantener o de encontrar en aquellas regiones, y para que no “salieran” a buscarlos lo prohibieron.

El amor a los cerdos se puede denominar porcofilia. También tienen su origen en la tradición. El amor a los cerdos incluye criarlos como miembros de la familia, dormir con ellos, acariciarles, hablarles, ponerles un nombre... Pero este amor a los cerdos se diferencia del amor a las vacas en que a estos cerdos está obligado sacrificarlos y consumirlos en acontecimientos especiales.

Algo curioso para nombrar aquí sería la manera de honrar al padre fallecido matando a palos a la cerda predilecta ante su tumba y asándola en un horno cavado en el lugar.

Los cerdos se alimentan de lo mismo que los humanos por lo que parte del alimento que es destinado para lo humanos tiene que darse para la alimentación de estos cerdos para poder criarlos bien y que sirvan para los sacrificios.

En las tribus de Nueva Guinea, las mujeres se tienen que encargar de criar el mayor número de cerdos para luego sacrificarlo en los banquetes, además de encargarse de la cría de sus hijos, de cultivar y cuidar los huertos de los que sale el alimento para su familia y para los cerdos, de atender el hogar, etc...

Hay algunas tribus que cada cierto tiempo hacen una guerra entre ellos y el ganador planta un árbol en símbolo de paz, que se arrancara cuando comience la siguiente batalla. Antes de la guerra organizan un gran banquete con todos a casi todos los cerdos que han conseguido criar durante ese tiempo de paz. Durante el tiempo de paz, las mujeres se dedican a criar el mayor numero posible de cerdos, habiendo más o menos en el banquete, un cerdo por persona. Esta cría de cerdos crea tensiones importantes entre los vecinos, la cual se soluciona con un nuevo banquete y batalla; en la que no debemos olvidar que suelen morir guerreros.

Nos puede parecer inútil estas batallas sin sentido cada cierto tiempo ya que nosotros estamos acostumbrados a luchar por un motivo, aunque haya veces que durante el conflicto no nos acordemos de porque luchamos. Pues bien, estas tribus explican la guerra describiendo los sentimientos y motivaciones personales que experimentan inmediatamente antes del desencadenamiento de las hostilidades.

Los pueblos primitivos emprenden la guerra por carecer de otras soluciones alternativas ante actos violentos.

Los “maring” la explican como venganza. Nunca se acaba, incluso al cabo de varios años.

Se preparan para la guerra con una fiesta. Los dos pueblos enemigos preparan el terreno y la batalla comienza el día acordado. La lucha tiene varias fases.

Cuando hay un muerto, se hace una tregua.

Los vencedores no ocupan de un modo directo las tierras de los vencidos.

Se he llegado a pensar que una causa de los ajustes territoriales puede ser la presión demográfica.

Quizá, si las guerras son provocadas por relaciones y condiciones prácticas, se puede reducir la amenaza modificando esas condiciones.

Los “maring” pueden casarse con varias mujeres. Si los hombres mueren, no hay problemas, porque son las mujeres las que proporcionan la subsistencia.

Sin embargo, la guerra provoca un control de crecimiento demográfico en beneficio de los varones.

No hay nada en la naturaleza biológica de los hombres y mujeres que por sí lo destine a los varones a gozar de privilegios mayores que los de las mujeres.

Las mujeres controlan la crianza y gracias a ello pueden controlar cualquier estilo de vida que las amenace.

Los hombres yanomamo son agresivos y desprecian a las mujeres. No muestran ningún respeto por ellas incluso las consideran causa de guerras.