Valores deontológicos

Ética y deontología personal. Ideología. Discurso ideológico. Poder y mando

  • Enviado por: El remitente no desea revelar su nombre
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 22 páginas
publicidad

La inteligencia del universo es social. Ha hecho a los inferiores para beneficio de los superiores, y a los superiores para que se adapten unos a otros.

Marco Aurelio

Introducción

IDEOLOGÍA Y DISCURSO PARA MANTENER EL PODER

La idea central que transita por éste ensayo es la de que toda ideología articula una serie de mecanismos para fabricar un discurso que amarre los pies del poder a la voluntad de un grupo dominante. Para entender cómo es que el poder está zurcido a un discurso, a la vez que éste a una ideología, es necesario empezar por definir cada uno de éstos elementos y tener muy presente que el poder nunca es estable, es decir, que no está destinado a descansar en un individuo o grupo por siempre. Por el contrario, es volátil y los que aspiren a él deberán en la conciencia y en la memoria del andamiaje social para encontrar una ideología que actúe a manera de mecanismo de contrato social. De ésta manera, la ideología engendra normas y valores como discursos que interiorizamos y que en última instancia, van a amagar o a alimentar determinados sentimientos y pensamientos, que puedan ir en contra o a favor de cierto grupo. “No se dice lo que se quiere.”, apunta Reboul (1980); “Una ideología determina no solo nuestra manera de hablar sino también el sentido de nuestras palabras.” La ideología también es el lenguaje que utilizamos en la construcción de discursos. Aunque es muy claro que la retórica juega un papel fundamental para que el lenguaje hablado sea vehículo más claro para la difusión de un mensaje ideológico.

Por otro lado, los discursos con su respectiva ideología como médula, legitiman el poder, es decir, envisten a un individuo o grupo específico con el derecho al poder. La intención del discurso es la de evitar castigos, cárceles, fortalezas y crímenes para sostener a un grupo existente en el poder o aflojar la tierra para que germine y florezca otro. Es aquí donde aparece de nuevo la retórica como un brazo armado del discurso para matizar los toques de violencia que eventualmente tiene el ejercicio del poder. Así entonces tenemos que estos tres conceptos están entrelazados y en función unos de los otros. Juntos forman una cadena que se entreteje a través de las relaciones sociales y su dinámica, donde finalmente se librará una batalla histórica entre diversos grupos por alcanzar el nivel hegemónico y así de ésta forma implantar un sistema de verdad que le permita permanecer en ese sitio privilegiado de poder.

La Ideología, Tejido De Concepciones Y Creencias

Dentro de la teoría política y sociológica, la ideología se desenrolla como un sistema de creencias sobre el hombre y la sociedad que impulsa el encarrilamiento de un programa sociopolítico de actuación. Hablamos de una compleja amalgama de ideas que vienen a nutrir una serie de concepciones sobre el orden del mundo. La ideología es un sistema cognitivo que despliega las representaciones compartidas por un grupo y que controla sus actitudes e interviene en la construcción de sus modelos mentales. Así, permite a los grupos sociales diferenciarse de otros a través de los códigos que se crean de tal manera que sean únicos e identificables. Por lo consiguiente y resumiendo un poco lo anterior, la ideología es un complejo de ideas y creencias, creencias que se relacionan con ciertas ideas y de ideas que nutren esas creencias. De acuerdo a Reboul (1980), una ideología tiene como función el cubrirse con la piel de un código implícito que le permita a una sociedad expresar sus experiencias, justificar sus acciones y sus conflictos. En sí, la ideología cristaliza una visión del mundo característica de una sociedad y se manifiesta de diferentes maneras.

“...a través de las cosas: por ejemplo, la estructura de una escuela, una prisión, de una ciudad. También mediante actos y prácticas: la manera de tratar al subordinado, a un superior, a una extranjero, etc. Por instituciones: parlamentarias, administrativas, judiciales. Por símbolos: emblemas, ritos, urbanidad, vestimentas...” (Reboul, 1980:34)

Si bien lo expuesto anteriormente tiene que ver con la cultura y la identidad que crea un pueblo, ya que la cultura es la forma en la que se adapta un grupo al ambiente y modifica éste en su beneficio, es la ideología la que lo va a guiar para lograr sus objetivos de supervivencia y también es la que legitimará eventualmente al grupo hegemónico.

Ahora bien, vayamos con los aspectos que matizan a cualquier ideología. Primero, toa ideología es partidista debido a que está inserta en una comunidad específica y limitada. En ésta forma, se recubre de parcialidad y choca con otras ideologías. La ideología alberga un espíritu combativo y por ello, se alza en un campo de batalla frente a otras ideologías. Lucha por subsistir y vencer y por ello se arma no solo de razones y pruebas, sino también de presión, y no en poco casos de fuerza: “...puede ir de la seducción hasta la violencia, pasando por la censura y la ocultación de los hechos...” (Reboul, 1980:19)

Esto implica por obligación que nuestro concepto en cuestión apele al hecho de dividir grupos por medio de la exclusión. En otras palabras, la ideología segmentará a la sociedad en fracciones que medirán fuerzas en pos del poder y por consiguiente nos lleva a pensar que “La Ideología” será distinta según el grupo que la defina. Así entonces, el rasgo partidista de la ideología consistirá básicamente en partir a grupos grandes en otros más pequeños que entrarán en pugna por la obtención del poder.

Segundo, tenemos que una ideología siempre respira dentro de una colectividad sin que los miembros tengan conciencia de ello. La ideología se pasea de incógnito y por ello, es algo que los miembros de una sociedad creen pero no piensan. En “un discurso sin autor” que se reproduce junto con los que la acogen. Su naturaleza no es cuestionada debido a que se mezcla con la sangre que corre por las venas de los sujetos. La ideología determina al individuo sin que éste se percate. Es anónima y por lo tanto permea cada acto desde el nacimiento mismo del individuo. Es la voz omnisciente que gobierna los cielos de los pueblos y los conduce con la mano invisible en cada acto. A diferencia de la cultura que tiene que ver con los quehaceres de una sociedad, la ideología va a validar dichos actos según actúen en beneficio de su propia subsistencia. Cabe señalar que el rasgo de colectividad también se refiere al hecho de que una ideología no pertenece a sujetos aislados e individuales, sino que alberga en su seno a más de una persona.

Tercero, una ideología maquilla los hechos que la contradicen, por lo que Reboul la llama “necesariamente disimuladora”, ya que oculta sus fallas y araña las buenas razones que puedan tener las ideologías adversarias. En éste sentido es manipuladora ya que , como se dijo anteriormente, su carácter de anonimato le permite pasearse entre el imaginario colectivo de tal manera que cualquier atentado contra la integridad de sus “súbditos” estará disfrazada de buenas intenciones. La ideología en su nivel de inmanencia estará emparentada con el hecho de esconder algo que se tiene y no se quiere descubrir, de ahí su carear disimulador. Su propia naturaleza de ideología será su tesoro más preciado y oculto, ya que si se descubriera esto se destruiría y desaparecería por velar su esencia.

Una ideología procura exhalar racionalidad. De ésta manera, al combatir a ideologías adversarias adopta una postura crítica e intenta hacerlo mediante argumentos, racionales. Cuando recurre a alguna autoridad lo hace porque la considera razonable.

De éste modo las instituciones estarán a su servicio, así mismo los estatutos y leyes que de ellas vengan. Esto es posible gracias a que crea una estructura tal de legislaciones y argumentos que la validen. Por lo tanto una ideología siempre tendrá la razón ya que se vale del poder que tiene para acomodarla a su antojo y conveniencia.

Quinto, toda ideología es escudero del poder. Escuchemos a Marx diciendo: “Las ideas de la clase dominante son ideas dominantes.” De ésta manera, el poder que ciñe a un grupo queda legitimado por una ideología, por lo que ésta no puede negar su aspiración de dominación. Así, la ideología va a servir para que un grupo social ejerza poder sobre otros. De cualquier forma la preservación del poder será el principal fin de toda ideología y también su fin. Si el poder no tuviera la necesidad de preservarse, la ideología no tendría sentido práctico. Así entonces, llegamos a la noción de que la razón de ser de una ideología es precisamente ayudar al poder a mantenerse en su pedestal.

La meta del hombre es el Superhombre (que se determina por la voluntad del poder; el hombre cuya creencia es lo que se quiere desde la voluntad del poder).

NIETZCHE

Legitimación Del Poder A Través Del Discurso Ideológico

En “Hermenéutica del poder” (1998), Zamitiz define el poder como:

“...la capacidad de acción fundada en el monopolio de la violencia y del conocimiento que tienen algunos individuos para coaccionar, influir y dirigir a otros, con el fin de tomar e imponer decisiones sobre las personas, las cosas, sus jerarquizaciones, combinaciones y sus modalidades de uso: es decir, su distribución del cuerpo social...”

Así, nosotros veremos al poder como un mecanismo que amarra fuerzas de diversa índole. El poder es un elemento vivo y cambiante que se renueva en cada lucha. Es circulante, según Foucault (1976), no funciona sino en cadena. El poder no se está quieto en un solo individuo o grupo, sino que transita por las diversas células de una sociedad que intentan asirlo y consagrarse como el sector dominante. Las tácticas y estrategias que se van hilando para retener el poder pos el mayor tiempo posible, van de acuerdo a la época en que éste está enraizado. El poder es sólo uno y su dinámica consiste en la lucha que se dé por él. Cambiarán las situaciones y los poseedores pero en el trono de la hegemonía, siempre estará él mismo. La ideología y el discurso son consecuencias de dicho proceso cíclico del poder. Alguno lo tiene y trata de preservarlo con la instauración de una ideología que utilizará el discurso para validarse. Del otro lado estarán otros grupos que a través de la contraposición de sus ideología con la hegemónica buscarán la forma de obtener el escaño de poder en la sociedad. Esto tiene que ver con formas violentas o bien con sutilezas tales como la persuasión para ganar la contienda. Sobre éste sentido se puede decir que el conocimiento es un actor determinante para sustentar y validar el poder. Ya que es a través de éste que se puede llegar a verdades, y éstas serán las que validen la creencia en una ideología y por consiguiente cuidarán del poder.

De acuerdo con la revisión que Couzens hace de Foucault,

“...las técnicas sobre el poder, presentes en cada nivel del cuerpo social y utilizadas por las instituciones muy diversas (la familia, el ejército, la escuela, la policía, la medicina individual y la administración de los organismos colegiales, etc...) actuaban como factores de segregación y jerarquización social...garantizando relaciones de dominación y hegemonía.”

Así, el vivir en una sociedad implica ser un engrane más de la máquina del poder. Porque el poder está anclado en su sin fin y es desde todos éstos que se ejerce. Para entender cómo se organiza y qué técnicas y tácticas de dominación utiliza es necesario: Cogerlo “en sus extremidades, en sus confines últimos, allí donde se vuelve a capilar, de asirlo en sus formas e instituciones más regionales, más locales, sobre todo, allí donde saltando por encima de las reglas de derecho que lo organizan y lo delimitan, se extiende más allá de ellas, se enviste en instituciones, adopta la forma de técnicas y proporciona instrumentos de intervención material, eventualmente violentos.” (Foucault, 1976:142)

Para que éste poder siga latiendo, es necesaria una ideología que lo lleve a ser algo más que un destello de ocasión y que transforme sus posesiones en propiedades y la dominación de momento en “autoridad de derecho”. Hablamos de una ideología que asegure la docilidad de una sociedad y que dote al poder de una armadura para hacer frente a otros poderes en ocasión de polémica, la cual brota de las desigualdades que se dan entre poderes y luchan por la hegemonía. Ya que el poder no es lo mejor distribuido en el mundo. Las fibras de una ideología servirán para fabricar una coraza que pretenderá proteger y retener el poder en manos de un determinado grupo. Esta coraza se llama discurso. Al respecto podemos decir que el discurso será el brazo armado de la ideología. Pues así como ésta permite al poder legitimarse, el discurso será quien hable por la ideología. Por otra parte servirá como bastión de las estrategias que utilice la ideología para legitimar poder y también para excusar cualquier acto de violencia o represión en su favor.

Hacia La Fabricación Del Discursos Ideológico

De acuerdo a Foucault (1976) el discurso ideológico pretende disimular el hecho de la dominancia, a través de los derechos legítimos de la soberanía y la obligación legal de la obediencia. Es en éste patio donde se juega el ejercicio del poder, donde el discurso traduce la razón y la lucha de las ideologías por la dominación y donde se orquesta un ordenamiento racional de la vida social. Se articula un discurso haciendo uso de un lenguaje porque:

“...el dominio privilegiado de la ideología, aquel donde ejerce directamente su función específica, es el lenguaje. Por el lenguaje la ideología le ahorra al poder el recurso de la violencia, suspende el empleo de ésta...y legitima la violencia cuando el poder tiene que recurrir a ella, haciéndola aparecer como derecho, como necesidad, como razón de Estado, disimulando su carácter de violencia...”

(Reboul, 1980:34)

Y, es a través del discurso, que la ideología materializa su principal finalidad: la de engendrar prácticas colectivas que sirvan para retener un poder el mayor tiempo posible. Por ello, debe prepararse para el inminente colapso no sólo con otros discursos, sino para amagar los peligros que surjan y darle una explicación y tratamiento a los acontecimientos aleatorios que vayan brotando en el suelo de una sociedad. Hablamos de diversos mecanismos y procedimientos que van armando un discurso que permita que quienes en ese momento detentan el poder, puedan sortear las adversidades.

Si bien un discurso en primero instancia pretende jalar y atar simpatías y ser la palabra de una colectividad “que se exprese a través de ella y la constituya así como colectividad” (Reboul, 1980:92), en segunda se retuerce por descalificar otros discursos cuando choca con ellos. Dentro de estos principios de descalificación que se hilan en una mala apretada para la sociedad, el más ampliamente esparcido es el de la prohibición que adopta forma de “tabú del objeto, ritual de la circunstancia o derecho exclusivo o privilegiado del que habla”, (Foucault, 1970:70) es decir, del que abraza el poder.

Otro principio más de exclusión está dado por el rechazo y la concepción de un discurso que Foucault habría de bautizar con “locura”. Su discurso, por naturaleza, va en contra del discurso dominante, atenta contra su integridad y quien lo proclama es visto como un “loco”. De ésta manera, en la sociedad queda injertado el rechazo hacia ciertos discursos alternativos, por hacer crecer dentro del paraje de la “locura” de acuerdo con el discurso dominante. Cuando aparece uno de éstos discursos, “cargado de terribles poderes”, la forma de reprimirlo es censurándolo, alegando que se inscribe en los confines de la demencia. Lo anterior denota claramente el carácter de racionalidad que lleva consigo la ideología. Esto sucede al tomar ésta como “locura” los argumentos de un discurso que vayan en contra del poder. La razón entonces estará del lado de quien posea el discurso dominante y sea dueño de los argumentos necesarios que como se dijo antes, estarán enmarcados por mecanismos creados para la preservación de dicho poder. Esto nos suena familiar si tomamos otro rasgo de la ideología que es el hecho de que se presenta disimuladora.

Desarrollo del Tema

ÉTICA EMPRESARIAL

La empresa es una de las partes fundamentales para la construcción del la sociedad civil. La sociedad civil es, impensable sin considerar los aspectos explícitos dentro de la misma. Es a través de éstos asuntos comunicativos que la sociedad civil logra las áreas de diálogo y los consensos necesarios que garanticen su supervivencia.

Una intención crucial del diálogo y el consenso es la sujeción de valores comunes. Los valores, en general, se manifiestan en los discursos comunicativos. Sin consenso sobre los valores, no es posible la unidad del discurso y por lo tanto la unidad de la comunicación dentro de la sociedad. Y, viceversa, sin unidad del discurso no es posible lograr consenso sobre los valores.

Por ende, un aspecto significativo del compromiso social de la empresa reside en la construcción de sus propios discursos, racionales y pacíficos. Los diversos diálogos empresariales (empleador-empleado; empleador-sindicato; superior-subalterno; empresa-proveedor; empresa-cliente; etc.) no sólo tienen que ser, cada uno de ellos por separado, racional y ético sino también afines entre sí con respecto a los valores que emiten y manifiestan.

El Sentido De La Etica Empresarial

Actualmente, se podría decir que un negocio ha sido bueno no solo porque se han beneficiado ambas partes sino porque una de ellas ha sacado mayor provecho que la otra. Se podría decir que un buen negocio, en el sentido moral, es un mal negocio, en el sentido económico, debido a que en el sentido moral se busca un convenio provechoso honesto para ambas partes, y en el sentido económico se busca sacar una ventaja desde el punto de vista de la perspectiva.

El hacer honradamente el propio trabajo, es una de las exigencias del hombre en todas las culturas, es decir, es éticamente bien visto. Sin embargo, en el terreno de la competitividad empresarial no se aplica una visión ética. En contraste, la competencia es brutal y para conseguir éxito, se edifican tergiversadas estrategias de impacto. Esto es una acción de guerra, donde el consumidor es el campo de batalla.

La buena acción ética es paralelamente una buena acción profesional. La ética empresarial es una exigencia de cada persona, cualquiera sea cual sea su trabajo. La ética empresarial, supone que sus principios son iguales a los de la moral universal.

Actualmente la mayoría de las empresas están sumergidas en la competencia y los trabajadores constituyen su recurso humano. Lo anterior puede interpretarse al menos como la substitución de sujetos en recursos (con las implicaciones éticas que esto conlleve). Así, una vez que el recurso se ha gastado, puede ser reemplazado por otro. Este es el proceder de las empresas que interactúan en condiciones de competitividad. La ética empresarial, por otro lado, significa proceder en un ambiente que procura el respeto y la dignidad de sus empleados y la buena reputación de la empresa frente a la sociedad, con el fin de intervenir en el bien social.

Panorama Actual

Actualmente muchas empresas tienen políticas formales de ética empresarial. Esta práctica viene de tiempo atrás: en 1958 la American Management Assotiation publicó un informe en el que se analizaban “credos” de 103 corporaciones, al la vez que recopilaba varias declaraciones satisfactorias sobre su buen funcionamiento (citado por Benson, 1989: 306). Sin ambergo, la implantación masiva ha tenido lugar en los últimos veinte años (Benson, 1989: 314; Berenbeim, 1992; Center for Business Ethics, 1992; Weaver, 1993: 46; Murphy, 1995: 729; Weaver, Treviño y Cochran, 1999a).

Una investigación reciente entre las 1000 empresas de Fortune esclarece que el 98% de las empresas que habían respondido tenían algún documento de este tipo y el 78% tenía un código de ética empresarial (Weaver, Treviño y Cochran, 1999a). Según ese estudio, numerosas empresas divulgan crecidamente estos documentos en la organización.

Aparentemente, parece indudable que conservar códigos de conducta y otras políticas de ética empresarial debe ser positivo cuando tantas corporaciones lo han hecho. Sin embargo, ya no lo es tanto si consideramos que en Estados Unidos una norma jurídica de la U.S. Sentencing Commission's Guidelines for organizational defendants, promulgada en 1991, confiere un trato benévolo, con dictámenes condescendientes o menores multas en caso de infracciones, a las empresas que tengan este tipo de documentos y ejecuten acciones para la formación ética de sus empleados (U.S. Sentencing Commission, 1994, 1995; Rafalko, 1994) y muchos códigos fueron implantados tras la publicación de la llamada norma jurídica (Weaver, Treviño y Cochran, 1999a). Por tanto, si se pretende conocer su efectividad, más allá de las ventajas legales es preciso basarlo mejor.

Politicas De Ética Empresarial

Motivos Para Introducir Políticas De Ética Empresarial

La introducción de políticas de ética empresarial puede responder a diversos motivos, de los que da cuenta diversas fuentes bibliográficas (Opinión Research Corporation, 1980; Molander, 1987; Brooks, 1989; Benson, 1989; Raiborn y Payne, 1990, y otros). Estos motivos pueden incluirse en los siguientes categorías:

- Proteger la alta dirección de riesgos y posibles penalizaciones.

- Responder a presiones de grupos de interés.

- Reforzar el cumplimiento normas prohibitivas.

- Contribuir al desarrollo de la excelencia humana de los empleados.

Estrategias Para Programas De Ética Empresarial

Paine (1994) distingue dos estrategias posibles para implantar programas

de ética empresarial, que responde a dos enfoques políticos:

- Enfoque basado en el cumplimiento. Esta orientado a evitar comportamientos que puedan perjudicar la empresa, ya sea por implicarla en procesos judiciales o perdiendo la buena reputación.

- Enfoque basado en la integridad. Con este enfoque se pretende desarrollar el autogobierno de los empleados de acuerdo con las normas que se han elegido.

- Enfoque basado en la excelencia humana. Añade al anterior la búsqueda de la mejora como seres humanos, lo cual exige actuar de acuerdo con los bienes humanos y las normas correspondientes, en lugar de elegir una norma por cualquier otro motivo.

Políticas Y Programas Formales Y Actuaciones Informales

Con las estrategias de ética empresarial y los programas que las desarrollan

se institucionaliza la ética en la empresa. Los programas formales de ética empresarial representativamente contienen diversos elementos de los siguientes, o todos ellos (Weaver, Treviño y Cochran, 1999: 41-42: códigos de ética, comités de ética, sistemas de comunicación para la ética empresarial, directivos de ética, programas de formación ética y procesos disciplinarios.

Los programas formales de ética son parte de la estructura formal de la empresa. Weaver et al (1999b) los asimilan a procedimientos de control en general, los cuales, según Simon (1957: 100), consienten formar perspectivas estables acerca de conductas individuales y de grupo bajo unas condiciones especificadas. Sin embargo, como se sabe, junto a la organización formal se halla una organización informal que acostumbra tener gran importancia práctica. Existen hábitos de conducta no escritos, considerablemente aceptados en una organización que pueden fortificar o falsear la formalización ética o provocar un comportamiento ético, aunque no exista ningún tipo de documento formal. Lo anterior incluye corrupción, lavado de dinero, explotación, etc. En relación con las políticas formales concierta también destacar que hay empresas que las tienen, o al menos afirman tener códigos u otros documentos, pero que se “hacen de la vista gorda” con las exigencias que prescriben los mismos.

Estas realidades suelen darse cuando se actúa únicamente con panoramas a las relaciones públicas y los códigos no son más que un elemento protocolario. En ocasiones, ocurre que la presión por los resultados puede hacer olvidar las exigencias ética propuestas. Lo anterior remarca la importancia del elemento informal para la realidad de la ética en la empresa.

Documentos Formales

Dentro de las políticas formales de ética empresarial, destacan algunos documentos. Pueden distinguirse grandes tipos de documentos formales (Murphy, 1995, 1998):

- Declaración de valores. Suelen ser expresiones sucintas: descripciones de los valores que se pretenden vivir generalmente acompañados de breves explicaciones. Empresas como Hewlett Packard, McDonalds, General Mills y Seat cuentan con este tipo de documentos.

- Principios de actuación o credos de empresa. Generalmente expresan la posición ética de la empresa y las responsabilidades hacia los grupos implicados que asume la empresa. Uno de los credos más conocidos es el de Johnson & Johnson que se refiere a cuatro grupos implicados: consumidores, empleados, comunidades en las que opera y accionistas.

- Códigos de conducta. A diferencia de los dos grupos anteriores, los códigos de conducta suelen detallar bastante comportamientos que han de ser evitados y el modo de resolver determinados conflictos que se presentan a los empleados. Algunas empresas implantadas en muchos países, como Caterpillar (Melé, 1997), tienen gran amplitud de 7 normas que les permiten afrontar una gran diversidad de situaciones y contextos culturales.

Estos documentos, de alguna forma pueden facilitar la conducta ética de los empleados y ser un significativo elemento educativo dentro de la empresa. Sin embargo, tienen substanciales limitaciones que han sido recalcadas.

Críticas Y Respuestas A Los Documentos Formales

- Críticas a declaraciones de valores y credos

A las declaraciones de valores se les ha criticado que componen unas expectativas que son difíciles de realizar. También debido a que se afirma que, esos valores tienen poco impacto en el diario proceder de la organización y que, además, pueden entrar en conflicto con los valores subjetivos de los empleados. A los credos se les critica por ser poco precisos para compañías transnacionales que operan en entornos muy diversos y poco efectivos si no se comunican ampliamente o no se insiste en su vigencia y aplicación.

- Críticas a los códigos en general

Los códigos no pueden abarcar todos los problemas éticos que se presentan. Hay problemas que los códigos no pueden resolver por requerir decisiones prudenciales. La calidad ética de los códigos depende de sus autores.- El cumplimiento de los códigos no es suficiente para mejorar a las personas.

- Críticas a códigos particulares.

Las principales críticas son las siguientes:

  • Hay algunos códigos y otros documentos que únicamente se han diseñado con vista a las relaciones públicas o para evitar problemas legales (Berenbeim, 1987; Wartzman, 1987).

  • Hay grandes variaciones en las exigencias prescritas por los diferentes códigos.

  • No prestan atención a las responsabilidades sociales de la empresa.

  • Sus bases intelectuales son deficientes.

  • Son excesivamente legalistas y rígidos.

  • Tienen un tono paternalista o autoritario.

  • No son tan efectivos para mejorar la empresa como otras acciones.

  • Les falta efectividad por defectos en su diseño, promulgación, implantación y refuerzo.

Efectividad De Las Politicas De Ética Empresarial

Existen estudios sobre políticas de ética empresarial que consiguen llevar a la confusión, pues presentan resultados engañosamente contradictorios. McCabe, Treviño y Butterfield (1996) hallan una buena correspondencia entre el empleo de códigos formales de conducta y la disminución de comportamientos no-éticos. Al contrario, otros, como Badarracco y Webb (1995) y Toffler (1991), sugieren que esos códigos y los programas formales apenas intervienen en el comportamiento ético de los empleados.

Es importante señalar la trascendencia de los códigos formales de ética en las empresas. Lo que es necesario hoy en día, es realmente tener la intención de revestir a la empresa de un ambiente ético desde sus dirigentes hasta los empleados y afectados por la empresa en general, no solo implantarlos por conveniencias públicas. Lo anterior es complicado especialmente por la competencia económica y el marco social que vivimos. La discrepancia entre los códigos de ética y la ética realmente efectuada en las empresas ha llevado a que se den conferencias magistrales como la que describimos a continuación.

Recientemente (5 y 6 de septiembre del 2002), se llevó a cabo, en Buenos Aires, la Conferencia Magistral del Premio Nobel Amartya. Se dieron cita en éste evento Eminentes personalidades convocadas por BID, UBA, Gobiernos de Francia y Noruega y CAF. El tema principal fue una exhortación a la reflexión sobre las relaciones entre economía y ética para encarar decididamente los desafíos éticos de América Latina y el Caribe.

“Es necesario reintegrar plenamente a la reflexión y a la práctica de los esfuerzos por el desarrollo una dimensión ética”, dijo. “Esta presencia multitudinaria indica lo atenta y receptiva que está América Latina a la convocatoria que hemos lanzado para debatir en conjunto con las escuelas de economía y gerencia de la región el fortalecimiento de la formación ética”, afirmó Iglesias (presidente del Banco Interamericano de Desarrollo) ante una audiencia de 1,700 personas.

           

“En momentos de grandes problemas urgentes es necesaria una reflexión profunda sobre los valores éticos. La realidad demuestra que cometemos un grave error si no nos detenemos a hablar sobre los temas trascendentales”, sostuvo Iglesias ante la audiencia que contaba con 750 académicos de universidades de toda la región, pensadores, políticos, empresarios, representantes de la sociedad civil y ciudadanos interesados.

            En la reunión se analizaron aspectos innovadores vinculados con los valores éticos tales como la relación entre ética y economía, la ética en el diseño de las políticas de desarrollo, la responsabilidad ética de los distintos participantes de la sociedad, la responsabilidad social de la empresa privada, la potenciación del voluntariado y el papel de la universidad para promover una cultura de valores éticos.

           

El Premio Nobel de Economía Amartya Sen previno oportunamente que “la economía se ha empobrecido mucho por su divorcio de la ética” y que los valores éticos de los empresarios y los profesionales de una sociedad son parte de sus activos productivos. En un mensaje especial para el encuentro, Sen reiteró la pertinencia de los planteamientos éticos y la necesidad de instituciones y reglas de comportamiento demostrada por los recientes escándalos en grandes empresas norteamericanas o el costo en vidas y el terror económico en la Rusia post-soviética por desconocerse estas demandas. Resaltó la necesidad de profundizar el debate sobre ética y desarrollo para que movilice voluntades y tenga un impacto duradero.

Sen retomó conceptos de Adam Smith acerca de que el interés propio y el deseo de intercambio no son suficientes para el comportamiento ético y agregó que se requieren instituciones para las disposiciones legales, para el monitoreo, para las auditorías y la contabilidad.

“Los comportamientos normativos pueden inducir a la gente a actuar honorablemente” más allá del estrecho concepto de interés propio con prudencia, agregó al referirse a la importancia de la perspectiva de largo plazo acompañada de reflexiones sobre la moralidad y las normas.

           

“El tema no es tanto la introducción de la ética en la gestión mundial del desarrollo sino hacerla más abarcativa, más inclusiva y con más impacto en la miseria humana y más sensible a los pobres y desposeídos del mundo.”

            A su vez, el decano de la Facultad de Ciencias Económicas Carlos Degrossi dijo que “la universidad tiene que ocupar una posición de vanguardia en la recuperación de las relaciones entre ética y economía e incorporar activamente a su currícula el análisis de los desafíos éticos en las diferentes áreas de formación y particularmente las económicas y gerenciales”.

           

“Facultades y escuelas de economía y negocios con una matrícula que supera los 500.000 alumnos tendrán un efecto multiplicador para la idea de impulsar en la región la importancia del capital social y de los grandes temas éticos del desarrollo”, dijo Bernardo Kliksberg, coordinador general de la iniciativa.

            Además de esta reunión, la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Ética y Desarrollo, recientemente establecida  por el BID, está realizando en alianza con múltiples organizaciones públicas y privadas actividades de amplio alcance destinadas a fortalecer las dimensiones éticas del desarrollo, movilizar el capital social y catalizar proyectos multi-institucionales de base ética.

Conclusión

ÉTICA EMPRESARIAL

A modo de conclusión, podemos observar que la ética es escasamente utilizada en las empresas hoy en día y datos alarmantes han hecho que organizaciones mundiales importantes se preocupen por esto. Podemos decir que las empresas se han dedicado a tener fines prácticos en vez de procurar fines morales. Incluso dentro de los códigos de conducta ética de las empresas se respira la intención por las cuales fueron creados que dista mucho de ser ética. Muchas empresas han mejorado las condiciones de trabajo y vida de sus empleados guiados por la teoría de Tyler (precursor de los principios administrativos) que sostenía que “un empleado satisfecho trabaja mejor”, lo que nos muestra que, incluso en un caso que parece lleno de valores morales, encontramos como fin la obtención de ganancias. Pero no todo está perdido, aún se pueden crear empresas basadas en la ética, comenzando con implantar códigos de ética que eviten los fallos listados anteriormente y dialogando con todos los elementos de la empresa para que lleguen a un mutuo acuerdo de valores a instaurar. Aunque lo anterior sea difícil, aún se puede lograr, y ya muchas organizaciones están viendo el modo de hacerlo en el menor tiempo posible y con la mayor efectividad.            

A continuación, a modo de resumen, se describen algunos valores éticos que son valorados por los teóricos de la ética empresarial.

Algunos Valores Éticos En El Marco Empresarial:

Las empresas, como vimos anteriormente, deberían estar formadas con designios responsables encaminados a la obtención de valores éticos para con la comunidad y los empleados. La acción empresarial de una organización afecta a numerosos grupos integrantes (distribuidores, socios, clientes, compradores, competencia, colectividad general, etc.). Por lo tanto, se exige de ella una actitud responsable para con la comunidad. Ser responsable significa administrar la empresa valorando el impacto de su acción en estos grupos, respetando sus derechos e intereses genuinos. Se exhorta evitar el engaño y la falta de información. La honestidad demanda de la rectitud y sinceridad con la información solicitada por la comunidad. La comunidad se fiará de la empresa, en la medida en que sus acciones sean honestas.

Esta confianza, a su vez, precisa del reconocimiento de compromisos implícitos en las promesas. La competencia leal y la conquista por la calidad real son parte de la seguridad. Su trasgresión perjudica directamente a todos.

  Se debe poner gran interés en actuar justamente, tanto en el consentimiento de oportunidades al interior de la empresa, como frente a aquellos grupos que tienen relación (directa o indirecta) con la tarea de la organización.

El actuar con integridad, es un valor muy importante dentro de una empresa. Supone una conducta leal frente a las obligaciones y tareas que se deben emprender. En su más perfecto sentido, se debe actuar conforme a los convencimientos y a los requerimientos morales, aunque presuponga un costo.

  El respecto, valor esencial, representa reconocer que los individuos sostienen relaciones fuera de la empresa, poseen autonomía, privacidad, dignidad, derechos y necesidades.

Resumidamente, el comportamiento basado en estos valores favorece a toda la sociedad, a la empresa y a la economía en la cual se encuentra implantada la empresa. Los principios forman la base de la confianza y la cooperación y contribuyen a la moral de los empleados. Es fundamentalmente importante el sentido de afectación por parte de los empleados en su productividad y actitud general, cuando conciben pertenecer a una organización que define los valores éticos como un estilo de vida.