Valladolid 1808-1864

Demografía. Catástrofes demográficas. Inmigración. Economía. Comunicaciones. Comercio. Finanzas. Industria. Agricultura. Ganadería. Desamortización urbana. Sociedad. División social

  • Enviado por: Artancheran
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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El enmarque entre estas dos fechas, 1808 y 1864, es porque entre ellas discurre un periodo en el que se pueden distinguir tres etapas desiguales y que se corresponden a una fase decadente (1808-1840), otra expansiva (1840-1863) y un momento final crítico en 1864.

  • DEMOGRAFÍA

  • Hay dos fenómenos que destacar: el primero es el nulo o incluso negativo incremento de la población por medio de los propios nacimientos y defunciones, y el segundo es la inmigración que permite un crecimiento acelerado de la población.

    1.1 Evolución natural de la población

    Hay un primer momento de decadencia, que aunque se agrava en las primeras décadas del siglo XIX, es en buena parte una consecuencia y herencia del Antiguo Régimen. Este hecho también se va a manifestar en la demografía. Mientras que en 1787 Valladolid contaba con algo más de 21.000 habitantes, ya en el siglo XIX, concretamente en 1803 no se llega a esa cantidad, dándose una leve caída que se agudiza entre este año y 1813. A partir de entonces entramos en una etapa de estancamiento. En los años finales de los cuarenta, se produce un ligero aumento, que prepara la expansión de la década de los cincuenta y primeros años de la de los sesenta. Así, entre 1848 y 1860 se pasa de 21800 a 43400 habitantes, es decir en doce años la población se duplica, lo que supone un crecimiento enorme. En los primeros cuatro años de la década de los sesenta la población sigue aumentando a buen ritmo ya que alcanza en 1864 la cifra 50000 habitantes. Pero a partir de esa fecha, probablemente como consecuencia de la crisis, se puede observar un frenazo, ya que doce años después, en 1876, tan solo ha crecido la población en una cantidad algo superior a los 2000 habitantes más. Se trata de un crecimiento vegetativo y no excesivo por lo que se puede casi asegurar que se ha dado un frenazo a la inmigración. Había una elevada mortalidad hasta 1845, e incluso en los años posteriores lo normal era que las defunciones superaran a los nacimientos. Todo nos indica que estamos ante un tipo de demografía propia del Antiguo Régimen, aunque no hay elementos que nos hagan ver que estamos ante el inicio de la “Revolución demográfica”. Este régimen demográfico que se dio fue consecuencia de un urbanismo con malísimos servicios, tanto de alcantarillado, agua y limpieza como de sanidad, que mantenía a la población indefensa ante el gran número de epidemias y enfermedades que había.

    1.2 Catástrofes demográficas

    En algunos momentos se dan auténticas catástrofes. Todavía en 1808 se sufren las consecuencias de la crisis de subsistencias de carácter nacional que en Valladolid se refleja fundamentalmente entre los años 1803 y 1805, en los que disminuye la natalidad y aumenta la mortalidad debido sobre todo al hambre . La propia Guerra de la Independencia supone también un freno al aumento de la población por las dificultades de todo tipo que plantea además de las muertes por acciones bélicas. Todo esto fue muy negativo en la ciudad de Valladolid. En 1802 murieron en la ciudad más de 14000 personas, muriendo habitualmente cada día entre 30 y 40 personas.. Queda claro que no todos ellos, ni aún la mayoría, eran vecinos de la ciudad, sino que formaban parte de los ejércitos acantonados en ella o heridos traídos a los hospitales existentes, que resultaban insuficientes, por lo que fueron habilitados como tales, y de manera provisional, los conventos del Prado, Filipinos, Carmen Calzado, san Ambrosio y las casas del Conde Albareal, Poletinos y otras.

    Estas fallas demográficas pueden explicar el bajón que se observa en las cifras de la población durante la Guerra de la independencia y la lenta recuperación que hay en los años posteriores en la que también influiría sin duda la gran peste de viruela de 1819 en la que murieron muchos niños. En cuanto a pérdida de población, un hecho espectacular y llamativo va a suponer una enorme catástrofe por lo que en torno al diez por ciento de los habitantes de Valladolid morirán en un solo mes. Este hecho al que nos referimos es la peste de cólera que sufrió la ciudad en verano de 1834. La primera víctima de esta desgracia murió el día 24 de julio, y a partir de ese día fueron aumentando el número de personas que se morían, especialmente entre el 8 de agosto y el 20 del mismo mes. Desde ese día fueron disminuyendo poco a poco el número de muertos, y el día final del mes eran pocos ya los que murieron de esta peste. Había por entonces una población aproximada de 23000 habitantes, de los que se calculan que murieron 2000. En estos días de la epidemia la ciudad presentaba un ambiente tétrico, las calles estaban desiertas y no eran transitadas más que por personas que iban en busca de curas, médicos, y de los que conducían a los hospitales en camillas y sillas al efecto de los coléricos , en el mejor de los casos o , en el peor, salían, ya cadáveres, en cuatro carros destinados a llevar a tantos muertos que legalmente sólo podían permanecer en sus casas dos horas como mucho, lo cual a veces era imposible pues los cuatro carros resultaban insuficientes. Los carros de los muertos daban pánico. Aunque muchas de las familias privilegiadas que vivían en nuestra ciudad, salieron de esta intentando huir de la peste, esta peste no hacía acepción de personas y de ella se contagiaban tanto ricos como pobres, en definitiva cualquier persona. El pueblo ni aún en estas malísimas circunstancias pierde el buen humor, ya que por ejemplo cantaban al ver pasar el carro de los muertos. Así, se puede decir que se produce una clara mortalidad diferencial que afecta con mayor intensidad a las mujeres, con un porcentaje de un 58,7%, probablemente debido al hecho de que el cólera se transmitía esencialmente por el agua, elemento muy usado por la población femenina. Asimismo, la epidemia afecta en un mayor grado a los sectores más humildes de la población y a los que disponen de un menor número de recursos.

    1.3 Inmigración

    Es posible que nos preguntáramos como es posible que la población crezca y además que lo haga en una proporción tan elevada, con catástrofes presentes y todo. La explicación está en la relativamente alta tasa de inmigración debida al desarrollo económico de Valladolid en las décadas de los cuarenta, los cincuenta y los sesenta. Basándose en el padrón municipal de 1863, podemos llegar a una conclusión: El número de inmigrantes con respecto a la población activa es de más el 64%, lo cual quiere decir que la mayoría de los trabajadores con sus familias son inmigrantes. De los inmigrantes que forman parte de la población activa de Valladolid, el 65% de ellos llegaron a Valladolid entre 1851 y 1863, mientras que otro 20% llegó en la década de los cuarenta. Sin embargo, en las décadas anteriores, y de manera regresiva, el porcentaje fue menor, con un 8% entre 1831 y 1840, y el 6% entre 1800 y 1830. Con respecto a la procedencia de los inmigrantes, el aporte mayor es de la propia región donde está asentada la ciudad de Valladolid ya que en efecto el 72% proceden de Castilla la Vieja y León, y concretamente el 33% vinieron de los pueblos de la provincia. Castilla la Nueva proporcionó cerca del 6% de los inmigrantes , algo más del 5% Galicia, y por su parte el País Vasco y navarra llegaron al 3%así como casi el 3% de Andalucía, con porcentajes decrecientes y menores del 3% están las regiones Asturiana, Levantina, Murciana, Baleares, Aragonesa, Catalana y Extremeña, y solamente un 0,1% Canarias y las posesiones españolas en África. Por el contrario, un 22,5% de los inmigrantes se dedicaron al sector primario, otro 32% al secundario y el otro 44,5% al sector terciario. Los inmigrantes tuvieron los más diversos cometidos. Algo más del 51% son patronos, profesionales liberales y jefes de servicio, casi un 20% se establecen como trabajadores independientes y el restante 65% son trabajadores asalariados o intermedios. En conclusión podemos decir que el peso mayor del desarrollo económico de Valladolid en el que período que tratamos en este trabajo fue llevado por personas nacidas fuera de Valladolid y que llegaron a ella como inmigrantes.

  • ECONOMÍA

  • Después de una fase declinante se va a producir crecimiento de la economía vallisoletana que situará a la ciudad al principio de los años sesenta del siglo XIX en uno de los principales núcleos financieros, industriales, comerciales y de producción agraria de España. Ello se debe a una serie de causas como son la propia situación geográfica de Valladolid, la articulación de una red de comunicaciones y transportes que permita el comercio de granos, el nacimiento y desarrollo de una industria moderna, el proteccionismo, etc. Todo ello sin olvidar el factor humano: la llegada de empresas capaces de poner en marcha industrias, entidades financieras o casas comerciales y el paralelo aflujo de la mano de obra necesaria en el sector servicio o industrial. Este desarrollo sin embargo no pudo resistir la integración de mercados que se pone de manifiesto con la llegada del ferrocarril. Paralelamente ha de sufrir las consecuencias del hundimiento financiero que sobreviene con la crisis de 1864. Además, ni la industria, ni la comercialización de productos agrarios tenían bases competitivas sino que más bien operaban con el dominio del mercado regional en el primer caso y con el proteccionismo del mercado colonial en el segundo.

    2.1 Comunicaciones

    La articulación de un sistema de comunicaciones moderno era básico para el impulso de una economía con gran potencial en la producción agraria y una posible industria. Además de los caminos y carreteras que conectaban Valladolid con el resto de la Meseta y de España, destacan dos nuevos sistemas viarios, como son el ferrocarril, y el Canal de Castilla, a los que se unirá el telégrafo.

  • Carreteras y caminos

  • Se pueden señalar dos períodos que coinciden con el de decadencia y con el de expansión. El primero viene marcado por una previa red viaria que ha sido transformada y mejorada en los años finales del siglo XVIII con el reformismo borbónico. Ahora, en los primeros años del siglo XIX, estas tímidas transformaciones se van a paralizar desde la Guerra de la Independencia. La depresión que sigue durante el reinado de Fernando VII acentúa el mal estado de las principales calzadas. A partir de 1822 se toman algunas medidas para remediar tal situación, aunque la falta de fondos irá demorando las obras, reparándose solo los “socavones” más profundos. El período de expansión en sus años iniciales se detecta por el deseo de impulsar una mejora de caminos y de carreteras. Haciéndose portavoz de ese deseo , el Ayuntamiento desde 1844 pedirá la actuación del gobierno en este sentido, aprovechando también al propicia situación que representará la Década Moderada para las obras públicas. El gobierno financiará las mejoras de las carreteras de importancia nacional, y exige que el propio Ayuntamiento de Valladolid se haga cargo de sus caminos vecinales y de las principales entradas a la ciudad. Así se van construyendo nuevas calzadas hacia Salamanca y hacia Madrid por Olmedo. Se mejoran también las comunicaciones con Aragón, la carretera a León por Medina de Rioseco aparece transformada en su totalidad y los caminos vecinales reciben interesantes reformas, trazándose incluso una nueva carretera a Renedo y un nuevo ramal para comunicar la carretera de Madrid a Burgos. A pesar de todas esta modificaciones, las condiciones de la red viaria que parte de Valladolid a principios de la década de los setenta no son buenas, y es a partir de 1862 cuando se hacen los planes de la nueva red arterial de Valladolid. Según este plan (tomado de El norte de Castilla) de la ciudad partían las carreteras Adanero-Valladolid-Gijón, Valladolid-Santander por Palencia, Valladolid-Soria y Valladolid-Salamanca. La vitalización económica y esta mejora de carreteras van a permitir que las diligencias se generalicen en las décadas de los cuarenta, cincuenta y sesenta. Al menos desde 1849, hay diligencia diaria con Madrid y al principio de la década de los sesenta hay coches habituales con las principales ciudades del país y pueblos de la provincia.

    B. El Canal de Castilla

    Se proyectó en el s.XVI, y aunque no se llevó a cabo, nació un nuevo proyecto en 1751.Las obras se paralizaron en 1799, cuando se habían construido 22 leguas.

    Las previsiones eran de tres ramales:

    -Norte: Desde Alar del Rey a Calahorra

    -Campos: Desde Calahorra hasta Rioseco

    -Sur: Desde El Serrón hasta Valladolid

    Hasta el 19 de Diciembre de 1836 la navegación no fue posible. En principio sólo existirían 17 barcazas para el ramal vallisoletano, en 1849 se contabilizan 130, y en 1860, 365.

    Este medio de transporte tuvo una enorme importancia para Valladolid y se convirtió en el principal mercado de trigo para Castilla. Esta importancia empezará a perder peso en los años sesenta, entre otras cosas, por la incidencia del ferrocarril, que en buena parte sustituía al canal como medio de transporte.

    C. El Ferrocarril

    El Ferrocarril fue adjudicado en 1844 al Marqués de Remisa, aunque dejó caducar esta concesión por dificultades de realización, y en 1849 pasó a la Compañía de Isabel II.

    Aunque la primera locomotora procedente de Burgos llegó a Valladolid el 8 Julio de 1859, no comenzó a circular habitualmente hasta 1860 por el primer tramo que entró en servicio oficialmente, el de Venta de Baños.

    El ferrocarril tendrá a la larga una influencia muy beneficiosa para la ciudad, aunque supuso en los primeros años un duro golpe para la primera generación de industrias no preparadas para la competencia.

    D. El telégrafo

    Telégrafo óptico (1844): Sus aplicaciones eran muy limitadas, fundamentalmente de tipo político y defensivo.

    Telégrafo eléctrico (1857): Tuvo mucha más importancia que el óptico. Tenía funcionamiento diurno y nocturno, y aumentó considerablemente los ingresos hasta 1864.

    2.2 Comercio

    En la segunda mitad del s.XVIII y principios del s.XIX, Valladolid tiene un comercio urbano para el abastecimiento de la ciudad y comercio regional.

    - Comercio urbano: Existen dos tipos de comerciantes:

    Comercio de los obligados: Consistía en el contrato entre el Ayuntamiento (que municipalizaba el abastecimiento de los principales productos) y un comerciante; éste, a cambio de una cantidad como arrendamiento, se consideraba como proveedor, oficial y único, de un producto de primera necesidad (pescado, carne, vino, etc.), al mismo tiempo que se comprometía a que no faltase en el mercado y de esta manera se unificaran los precios.

    Comerciantes libres: Vendían las mercancías de que surtían los “obligados”, y otras como tejidos, libros, productos alimenticios, etc.

    • Comercio regional y exterior: En el s.XVIII dependía casi exclusivamente de los Cinco Gremios. Su esfera era regional y también vendían productos en la ciudad, de la que parte eran abastecedores. Hacia el exterior, la aportación primordial de Valladolid eran los paños.

    Entre los años cuarenta y los sesenta, destaca el aumento del número de personas que se dedican al comercio; en total sumarán 460, dividiéndose en tres grupos según la cuota que pagan:

    -56 comerciantes, almacenes de primera y mercaderes de segunda

    -64 droguerías, cafés, especuladores de granos, abastecedores de carnes y almacenes de madera

    -Otros 340 serían pequeños comerciantes de poca entidad en su mayoría

    El principal producto comercial ya no son los paños, sino que las mejores condiciones de los transportes (Canal de Castilla) y la caída de las fábricas textiles han cambiado las cosas. Ahora el tráfico principal es el de cereales; Valladolid se convierte en un centro importante del comercio de granos, recobrando su antiguo protagonismo en la Meseta Norte. Según señala Lena Saladina Iglesias, esta actividad va a dar lugar a un grupo (comerciantes-negociantes-industriales), que vienen a ser los que podemos denominar harineros.

    2.3. Finanzas

    A finales de los años cincuenta se ponen en marcha varias entidades de crédito, que sitúan a Valladolid entre las primeras plazas financieras de España. Estas entidades adoptaron la forma de sociedades anónimas. Son cinco:

    -Banco de Valladolid (1856): Formado por comerciantes y harineros, que pretendían aumentar el prestigio del banco entre los labradores ricos.

    -Crédito Castellano (1862): Se convirtió rápidamente en el más importante. Tomó parte en un contrato para la construcción del ferrocarril de Isabel II y emprendió obras como el puerto de Bilbao y la construcción de caminos vecinales.

    -Unión Castellana de Valladolid (1864): Tenía como fin enriquecer a sus promotores por medio de la especulación de sus propias acciones.

    -Asociación del Crédito Mutuo (1864): Nace en el momento de mayo expansión del Crédito Castellano

    -Sociedad del Crédito Industrial, Agrícola y Mercantil [SCIAM] (1864): Paticipan financieros e industriales hispano-franceses, vascos, catalanes, madrileños, entidades como el Crédito Mobiliario y algunos inversores locales.

    La crisis financiera de 1864

    Lo que ocurrió en Valladolid en octubre de 1864, fue la consecuencia de una larga cadena de acontecimientos debidos a la falta de experiencias y escrúpulos de los medios financieros y a la falta de rentabilidad del sistema ferroviario.

    Comienza con la creación del Crédito Castellano afectando al Banco de Valladolid.

    Las entidades SCIAM y Unión Castellana se fusionaron para apoyar al Crédito Castellano. Todas estas entidades desaparecieron como consecuencia de la crisis que afectó también a las demás instituciones de la ciudad.

    2.4. Industria

    Hasta los años treinta, Valladolid era simplemente un centro administrativo con funciones derivadas de capital provincial y regional. Es una industria de tipo antiguo, donde destacaban las de estameñas que en el s.XVIII habían sido de gran importancia por la cantidad en su producción.

    Desde 1840, hasta principios de los sesenta se produce un cierto auge industrial; se instalaron unas treinta fábricas de cierta envergadura y de carácter moderno. Según García Fernández, el hecho de este auge industrial se debe, no a la iniciativa de una potente burguesía, sino al simple factor de su situación y a la puesta en servicio del Canal de Castilla, que revaloriza su situación convirtiéndola en el primer centro de comercios de trigos de Castilla.

    2.5. Agricultura y Ganadería

    Se caracteriza por una creciente roturación a la que sigue una expansión de los cultivos, lo que permite un aumento de la producción de cereales. La mano de obra era relativamente barata, mientras que el abonado artificial y la mecanización, salvo excepciones, estaban fuera de la mente de los propietarios y labradores.

    El proteccionismo impulso la expansión (a veces en tierras no excesivamente buenas) a costa de la intensificación y el cultivo más selectivo.

    De este modo, se puede hablar de un desarrollo de la agricultura, en cuanto a que hay mayor producción en términos absolutos, una mejor comercialización (Canal de Castilla) y un enriquecimiento de los propietarios e intermediarios. También influyó la subida del precio del trigo y el influjo de la desamortización de la tierra.

    2.6. La desamortización urbana como elemento transformador

    Los fines que se desamortizaron en Valladolid fueron 537, de los que 469 eran viviendas, seis conventos, cinco molinos y otros 57 edificios y solares de uso variado.

    SI tenemos en cuenta que el número de casas en 1831 era de 2571 y los antiguos propietarios desamortizados ya las poseían en esa época, hemos de concluir que solo algo más del 20% de los edificios estaban en “manos muertas”, que si bien es una cantidad apreciable, es menor de lo que se pensaba.

    Además se produce un impulso constructor, debido a la inmigración y favorecido por la desamortización.

    Hay que señalar, que muchos de los compradores eran miembros de las clases bajas que con frecuencia, tenían arrendadas las casas a los antiguos propietarios y que aprovecharon la desamortización, para, con un enorme esfuerzo, adquirir las casas que ya habitaban y pasar a ser propietarios. Otros compradores, algunos de ellos también arrendatarios de las casas, eran miembros de las clases altas o medias. Se trataba de terratenientes, comerciantes y grupos de especuladores y constructores, a quienes se deben fundamentalmente las reformas aludidas.

    Otro hecho importante, será la construcción de una nueva ciudad, ganando terreno en espacios que hasta entonces, estaban muy débilmente ocupados por grandes conventos ( San Francisco y La Trinidad Calzada) que, a través de la desamortización, son adquiridos por personas emprendedoras y que construirán barrios enteros, hoy, parte del centro de Valladolid.

    Así pues, como afirma García Fernández, “la desamortización privó a Valladolid de un ensanche moderno y planeado, pero remodeló de un modo importante su plano y su fisionomía”

    3.SOCIEDAD

    La población se caracteriza por una calidad de vida que mayoritariamente era cercana a la pobreza y esto se debe al escaso nº de personas productivas. Hay un predominio de los servicios, aunque, en gran parte propios del Antiguo Régimen. Hasta 1840 se detecta un inmovilismo social, debido a los escasos cambios en la estructura económica. A partir de la década de los 40 hay unas transformaciones paralelas a la economía y a la demografía. Aumenta la población como consecuencia de la inmigración atraída por la demanda de trabajo que genera las nuevas industrias y los nuevos servicios. Hay un aumento de la población activa, y un aumento del sector secundario con trabajadores industriales de nuevo cuño y hay una disminución de la población dedicada a la artesanía y a las viejas industrias. Los servicios crecen paralelamente a la población. Estos cambios estructurales suponen globalmente una mayor producción que significa una mayor riqueza, aunque ésta no repercuta igualmente en todas las clases sociales. Externamente no hay problemas sociales que se manifiesten en violencia. Hay problemas reales derivados del levado nº de personas “dependientes”, de un bajo nivel de vida y de una desigual distribución de la renta, pero falta la conciencia de clase impide cualquier tipo de acción, aunque a veces la crispación social aparece , “Motín del Pan” de 1856.

    3.1 Estructura socio-profesional en las primeras décadas del siglo

    En 1813 12destaca la escasa población activa (27%). Por sectores, el sector servicios supone el 56% de la población activa. El sector secundario representa el 28% y el primario el 16%. Es una ciudad claramente de servicios, con escasa industrialización, una relativamente escasa población dedicada a la artesanía y una pequeña incidencia del sector primario. El sector servicios es de tipo arcaico ya que el 38% se dedica al servicio doméstico y el clero supone el 19% del sector. El porcentaje indicado del sector secundario no supone la existencia de una industrialización moderna, sino que se trata en su mayoría de artesanos.

    En 1822 la población activa representaba el 27,5% y la población dependiente el 72,5%. Por sectores, el 22% se dedica al sector primario, el 28% al secundario y el 50% al terciario. La estructura profesional apenas cambió entre 1813 y 1822. Lo más resaltable de la dinámica social es el aletargamiento.

    3.2. Estructura socio-profesional en 1840

    En 1840 13 nos encontramos con una sociedad arcaica y sin apenas evolución con respecto al Antiguo Régimen. Es una sociedad donde no hay apenas conflictividad social, pero hay problemas reales derivados del desequilibrio.

    Desequilibrio entre los grupos sociales, nacido de la mala distribución de la riqueza, dónde la mayoría de la población se encuentra en niveles de pobreza o muy próximos a ella.

    Desequilibrio cuyo primer origen está en una riqueza global escasa, debido a la poca actividad económica, productiva y de comercialización dónde una enorme masa de población “dependen” de una minoría de “activos”.

    Desequilibrio entre sectores, con un sector terciario, en parte falsamente activo, que hace que el 34% de los “activos” sean improductivos, suntuarios o de ocupación marginal, entre los que destacan los miembros del servicio doméstico que predominan sobre cualquier otra profesión. El 17% de la población soporta el desmesurado peso económico del 83% sobre sus espaldas. Además trabajan con unos medios y sistemas arcaicos, con un escaso rendimiento. Es una sociedad desequilibrada y empobrecida.

    Desequilibrio en las ramas productivas que nos habla del carácter extensivo y nada especializado de la estructura socio-económica. Una agricultura que no se corresponde en su importancia económica con el medio específicamente agrario

    en el que se ubica. Una industria en la que la piel y la rama textil alcanzan un 46%, por reminiscencias del artesano y la industria del Antiguo Régimen; algunos indicadores son hablan de la inexistencia de una nueva industria: gran nº de artesanos, escasísimo nº de trabajadores manuales asalariados, siendo éstos más numerosos en el sector primario que en el secundario. Unos servicios que no son reflejo de una buena dotación administrativa, asistencial, docente, sanitaria, financiera, etc, sino consecuencia de los desequilibrios, por lo que buena parte de ese 545 de activos es un excesivo apéndice viejorregimental ya que está compuesto casi en su mitad por el servicio doméstico.

    Desequilibrio en la propiedad de los medios de producción, que concentra exageradamente la escasa riqueza, que está en manos de una minoría de los activos, mientras que gran parte de la población se puede relacionar con el mundo de los trabajadores.

    Desequilibrio social, que se manifiesta en una desproporción entre los distintos grupos y clases sociales, cuyo sector fundamental el nº, el 83% de los activos, se puede incluir entre las clases bajas, sin que halla un inicio de tomas de posición de clase, puesto que aún no aparece la realidad obrera de la sociedad industrial urbana. Tampoco hay una consolidación de las “clases medias” y de una fuerte burguesía de negocios. Los “privilegiados”, muchas veces son sucesores de los que fueron el más genuino Antiguo Régimen, tienen una sólida estructura que los sustenta.

    Desequilibrio en la estructura urbana en la cual se refleja una zona centro, dominada por los servicios, dentro de la cual, en un pequeño sector, vivían la mayoría de los adinerados de la ciudad. La población dedicada a la agricultura se concentra en los barrios periféricos, dónde vive la población más pobre. Los artesanos y los trabajadores de las viejas industrias se encuentran dispersos por toda la ciudad, aunque se note la concentración de algunas ramas. Se trata de una estructura urbana de tipo antiguo en descomposición, sin que aún hayan aparecido indicios de una nueva configuración industrial.

    - Población activa y población “dependiente”

    El porcentaje de la población activa respecto al total de la misma es del en el 31 o 32%. Esto se explica porque la mayoría de las mujeres no trabajan. En los barrios más ricos prácticamente sólo trabajan las mujeres que por ser viudas son al tiempo cabezas de familia y algunas solteras. En los barrios modestos bastantes mujeres trabajan, la mayoría en el servicio doméstico, lavanderas, criadas, etc. Pero la mayoría no trabajan fuera del hogar y se dedican a las labores domésticas. El otro grupo más numeroso entre los inactivos es el de los menores de edad.

    - Sectores de producción

    El 54% se dedica al sector terciario. El 25% se dedica al sector secundario y el 20,5% al sector primario. Es una ciudad netamente de servicios, escasamente industrializada y con una escasa población dedicada al sector primario.

    Sector primario: hay un claro dominio de la agricultura (82,1%) sobre la ganadería y las actividades señaladas como de “fincas de recreo y huertas”. Este sector ocupa a menos población que el resto de sectores. Los tres tipos de personas dedicadas al trabajo directo del campo14 son: labradores, jornaleros y criados. Los jornaleros viven normalmente en los pueblos y sólo viven en la ciudad un pequeño sector de labradores y criados que trabajan las tierras15 de alrededor. La mayoría de los que se dedicaban a la agricultura eran jornaleros, y en menor medida, criados. Había 800 criados jornaleros del campo. También había 187 propietarios, 49 labradores, 9 cosecheros de vid, 11 ganaderos y 52 personas que trabajan para los ganaderos. Por último hay 147 personas que se dedican al cuidado de fincas de recreo y al cultivo de huertas.

    Sector secundario: Valladolid en 1840 es una ciudad escasísimamente industrializada. El 25% está en el sector secundario, pero eso no quiere decir industrial en el sentido contemporáneo de la palabra. La mayoría de las personas de este sector son artesanos u oficios caseros. La poca industria suele ser de carácter antiguo. La piel ocupa un 23,3% de las personas del secundario y es la primera rama de producción por el nº de trabajadores. Los textiles le siguen con un 22,8%. Un 12,7% se dedica a la madera. También hay otros sectores de menor importancia como la rama de la alimentación, mecánica y metalúrgica, el papel y las artes gráficas.

    Sector terciario: La mayoría se dedica a este sector. Pero se trata de servicios del Antiguo Régimen, en la que el 42,6% de este sector (1322 personas) es servicio doméstico. El comercio representa el 15,4%. Los incluidos en “varios” y “denominaciones genéricas” son un 10,4%. Los servicios municipales o del estado son un 8,4%. Hay un grupo de 206 personas (6,6%) que se dedican a profesiones liberales. El clero esta compuesto por 173 personas (6%). Luego hay otros grupos como el de confección, 160 personas (5,2%), los de transportes y posadas. Por último hay que destacar la poca cantidad de personas dedicadas a la enseñanza y a las actividades artísticas o de creación literaria.

    - División social

    El elemento clave es el trabajo, pero teniendo en cuenta la división en relación con la propiedad y las relaciones laborales. Hay varios grupos: empresarios, asalariados, autónomos, los intermedios. La sociedad presenta un fuerte desequilibrio y denota un escaso grado de desarrollo. El núcleo de las clases medias y altas (17%) son los privilegiados del Antiguo Régimen y otros pocos más. Sólo varios de los autónomos son propietarios. Algunos de ellos son la clase superior de las clases bajas cuyo grueso está formado por intermedios y asalariados (el 66% de la población activa. Hay una escasez de asalariados en el sector secundario.

    Clases medias y altas: son el 17,2% de la población activa, cifra bastante importante. Se pueden distinguir varios grupos: patronos industriales, jefes de servicios, propietarios agrícolas, profesiones liberales (el grupo más numeroso).

    Clases bajas: es el 82,2% de la población activa. Varios de los situados en las clases bajas pueden estar situados en clases medias. En las clases bajas hay varios grupos: autónomos, intermediarios16 y asalariados.

    3.3. La sociedad de los años 40 a los 60

    Hay una cierta modernización de la sociedad. Hay una tendencia al alza de la población activa en estos años. En 1854 la población activa representa el 36% de la población y en 1863 el 40%. Hay transformaciones internas en los sectores. Hay un crecimiento del sector secundario, que pasa del 25,35 en 1840 al 32,4% en 1863. El sector primario supone el 19,3% y el terciario el 49,3%. El aumento en el sector secundario es significativo puesto que disminuyen los artesanos y las personas que trabajan en industrias de tipo antiguo, y aumenta la población dedicada en las nuevas industrias instaladas. El sector terciario destaca el aumento de los comerciantes17, abogados18 y médicos19.

    3.4. División social por barrios

    La división administrativa de la ciudad corresponde a la división eclesiástica por parroquias. En función de los sectores productivos se puede dividir la ciudad en dos grandes zonas, en función del sector primario y terciario. La zona centro está dominada por los servicios. El sector primario domina en la zona periférica de Valladolid. En cuanto al sector secundario no hay una división tan clara en zonas, pues las empresas, centros artesanales y construcción están dispersas por toda la ciudad.

    3.5. “El Motín del Pan” en 1856

    Existía una mala situación. Había una gran falta de alimentos. Los harineros almacenaban grandes cantidades de trigo y harina. Los precios del pan estaban por las nubes. Hay una riña entre una panadera y otra mujer. Otras mujeres se unen hasta que se produce el motín20, al que unen algunos hombres. Producen numerosos destrozos en el Ayuntamiento, amenazan al alcalde y al Gobernador. Se grita contra la escasez y la carestía. También destrozan fábricas de harinas y saquean casas de harineros. El motín es rápidamente sofocado por el ejército. Los que protagonizaron el motín fueron o condenados a penas de cárcel o condenados a muerte en los Consejos de Guerra y los Juicios posteriores. Los harineros después del motín abastecieron de trigo y harina a la ciudad. Estos acontecimientos fueron una de las causas que precipitaron el final del Bienio Liberal que produce la caída de Espartero.

    Pablo Marcos señalaba sobre esto que “existía una fuerte natalidad que solo en parte logra anular los efectos de una alta mortalidad”. Así mismo, el profesor García Fernández afirmó al respecto que” el movimiento demográfico natural de la población vallisoletana de esta época era negativo, incluso catastrófico y regresivo”

    Vid. G. ANES. Las crisis agrarias en la España Moderna, Madrid, 1976, págs. 401-423.

    J.M. PALOMARES IBAÑEZ. La asistencia social en Valladolid. El Hospicio de pobres y la Real Casa de Misericordia (1724-1847), Valladolid, 1975, págs. 169-170

    J. NADAL. La población española, Barcelona, 1976, pág. 131.

    Estos datos lo corroboran el testimonio de los enterradores de la ciudad de esa época

    H. SANCHO. “Diario de Valladolid” en Documentos curiosos acerca de Valladolid y su Provincia, 1808, págs. 81-82.

    C. GONZÁLEZ GARCÍA VALLADOLID, Valladolid: sus recuerdos y sus grandezas, Valladolid, 1900, pág. 464.

    “Muy a menudo se veía a un médico materialmente asaltado en medio de la calle y detenido en su birlocho, por golpe de gente, que hasta pistola en mano, le obligaba a ir a asistir a los moribundos” J. ORTEGA ZAPATA, El Valladolid de 1830 a 1847, Solaces de un vallisoletano setentón, Valladolid, 1895.

    José Ortega Zapata los describía diciendo que “eran una caja negra grande, sobre cuatro ruedas, en la cual se apilaban los cadáveres, tantos cuantos cabían, para su conducción al cementerio”.

    Una de estas canciones decía lo siguiente: “Arre, que te pilla el cólera morbo el que no perdona, ni a flaco ni a gordo”.

    RUEDA HERNANZ, G. “Un modelo de crecimiento urbano por inmigración: Valladolid (1800-1863)” en Estudios de Historia de España.. Homenaje a Manuel Tuñón de Lara,. Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Madrid, 1982. Págs 111-127.

    12 Mª Teresa de J. SANMARTÍN PÉREZ, Estructura socioprofesional de Valladolid en 1813, Valladolid, 1983.

    13 G.RUEDA HERNANZ Y P. CARASA SOTO, “Estructura socio-profesional y socio-económica de Valladolid en 1840-41 como prototipo de una ciudad de Castilla la Vieja” en Revista Internacional de Sociología nº 46 (1983), págs. 229-271.

    14 G. RUEDA HERNANZ, La desamortización...., págs. 221-287

    15 HUETZ DE LEMPS, A. Vignobles et vins Nord-Ouest de l´Espagne. Bordeaux, 1967, pág. 693.

    16 A. M. CALERO AMOR, “Estructura socioprofesional de Granada, 1843-1936” en Cuaderno de Geografía, nº 1 (1971), pág. 49.

    17 E. ARROYO FERNÁNDEZ, Los comerciantes en Valladolid (1808-1863)

    18 C. CAYON REVUELTA, Los médicos en la ciudad de Valladolid de 1808 a 1863

    19 C. ESTEBAN MARTÍNEZ, Los abogados en Valladolid (1808-1868)

    20 J. D. REBOREDO OLIVENZA, El Motín del Pan de 1856 en Valladolid, Palencia y Medina de Rioseco, Tesis de Licenciatura inédita, Valladolid, 1983.

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