Valencia

Geografía valenciana. Historia. Reino. Lengua. Literatura. Región. Economía. Desarrollo. Independencia. Demografía. Sociedad. Agricultura. Industria. Comercio. Relieve. Geomorfología. Edafología. Ríos. Fluvial. Clima. Trasvase

  • Enviado por: Miriam
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 172 páginas

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TEMA 1.

INTRODUCCIÓN. Configuración histórica.

* El territorio valenciano no tiene un marco natural que lo defina en su totalidad ya que físicamente se encuentra diferenciado por dos marcos, los cuales forman parte de otros grandes conjuntos físicos de la península Ibérica.

Dentro de la península Ibérica encontramos diferentes unidades morfológicas, las cuales definen y diferencian unos territorios tales como las depresiones, las llanuras interiores, los Pirineos, etc.

La región valenciana forma parte de dos grandes conjuntos morfológicos, por su extremo NO el conjunto ibérico y por su sector sur el extremo septentrional de la Cordillera Bética. Por tanto la región valenciana se define por su dicotomía morfológica, entre el mundo Ibérico y Bético.

* El segundo aspecto a resaltar es el eje costero (desde Vinarós hasta Pilar de la Horadada), con predominio de la llanura, tierras bajas, y frente al sector costero encontramos un interior montañoso.

* Un tercer aspecto a remarcar es el climático, pudiéndose diferenciar dos unidades, un interior con invierno meteorológico e islas de humedad (mayor precipitación por el efecto orográfico), y otra costera, seca, árida y sin invierno meteorológico.

* Si interrelacionamos relieve y clima pues encontramos una hidrología opuesta, así los cursos fluviales más importantes tiene su cabecera fuera del territorio valenciano, estos ríos son el Millars, Turia, Xúquer y Segura. Frente a estos ríos encontramos los ríos autóctonos definidos como ramblas, barrancos o torrentes, y los cuales a causa de la continua aridez permanecen buena parte del año seco y tan solo funcionan coincidiendo con episodios de lluvias intensas, aunque los ríos Palancia y el Serpis tienen cierta identidad.

La región valenciana se inscribe en tres cuencas hidrográficas, la del Ebro (área de Els Ports), Segura (campo de Orihuela) y Xúquer (resto de la región).

* En cuanto a la biogeografía valenciana encontramos un sector costero y otro interior. Por lo tanto podemos afirmar que la unidad político - administrativa valenciana se debe a los hechos humanos, que dibujarán la configuración del territorio.

Las primeras líneas valencianas se remontan al s. XII coincidiendo con los primeros intentos de Reconquista.

Tras el s. XIII, cristalizada la conquista de Valencia y posteriormente Murcia, se empieza a definir administrativamente la región valenciana entorno a la ciudad de Valencia.

La conquista de la ciudad de Valencia por Jaume I tuvo lugar el 9 de octubre de 1238, incorporándose a la Corona Catalano - Aragonesa la mitad septentrional del actual territorio valenciano, y por primera vez aparece el llamado Reino de Valencia. Al poco tiempo Alfonso X el Sabio conquista Murcia (llegando hasta Denia) pero tuvo numerosos problemas para repoblar esta área y entonces Jaume I entró victorioso en Murcia y reivindicará las tierras costeras a través del Consulado del Mar de Barcelona.

El límite administrativo del Reino de Valencia se definió por medio de varios tratados, que trazaban la línea divisoria entre la Corona de Aragón y Castilla.

En el año 1151 se firmó el Tratado de Tulinem entre Aragón y Castilla y se decide que la conquista de la Taifa de Tortosa y de Valencia sea aragonesa y las taifas de Denia y Murcia para Castilla.

En el año 1179 Alfonso II de Aragón y Alfonso VIII de Castilla firmaron el Tratado de Cazorla y se cita que el límite entre Castilla y Aragón se establezca entre la sierra de Aitana y el penyó d´Ifach, así las tierras al norte de dicho límite serán aragonesas y las del sur castellanas.

En el año 1244 se firmó el Tratado de Almizra (Camp de Mirra) entre Jaume I y Alfonso X el Sabio, estableciéndose el límite en la línea Biar - Xixona - Busot - la Vila Joiosa, así se dejaba en manos castellanas todas las tierras situadas al sur de esta línea, como Villena; el valle de Ayora y la meseta de Requena habían sido conquistados años antes por las tropas de Fernando III y su hijo Alfonso X.

En el año 1281, ya conquistada Murcia, se firmó el Tratado de Campillo entre Pedro III de Aragón y Alfonso X el Sabio y establecieron el límite en el río Montnegre o Seco.

En el año 1296,y aprovechando las luchas internas por la sucesión de la Corona de Castilla, el rey Jaume II conquistó las tierras de Ayora, el valle medio y bajo del Vinalopó, Alicante y Orihuela, pues con la conquista se siguió una inmediata política de asentamientos repobladores en toda esta área. Las tierras de Utiel y Requena quedaron en manos de Castilla y fueron repobladas por gentes venidas de Cuenca, Guadalajara y Soria.

Por el Tratado de Torrellas, en 1304, la Corona de Aragón alcanzó la costa del mar Menor y por tanto el límite entre Castilla y Aragón se sitúa desde Biar hasta las sierras de Abanilla y Salinas, quedando en manos castellanas la zona de Villena, Utiel y Requena.

En el año 1833 Javier de Burgos concreta la nueva división administrativa de España, creando el mapa de provincias, así la provincia de Valencia incorporará las tierras de Utiel y Requena y Los Serranos. En el año 1851 dicha propuesta será retocada así las tierras de Villena y Sax se incorporarán a la provincia de Alicante (recordamos que el Marqués de Villena tenía en gran poder político y mandaba incluso sobre Murcia).

El territorio valenciano se ha configurado a raíz de unas decisiones políticas iniciadas en el s. XIII, posteriores anexiones en el s. XIX y confirmada como tal con la Constitución de 1978.

La cuestión política también ha sido concebida en distintas guerras, así en el s. XVIII en la Guerra de Sucesión los campesinos apoyaron al archiduque Carlos y los nobles a Felipe V. Tras la victoria de Felipe V en la batalla de Almansa se decretó la supresión de los fueros del Reino de Valencia (1707).

Con el modelo de Javier de Burgos el territorio valenciano quedó compuesto por tres provincias, las cuales deberán organizarse y por tanto aparecerán dos nuevos poderes en cada provincia:

  • en primer lugar el gobernador civil de la provincia (imitación del modelo francés) pero sustentados desde el poder central

  • en segundo lugar las diputaciones que complementarán las actuaciones realizadas por el gobierno central.

Con la propuesta de Javier de Burgos las provincias de Castellón y de Alicante no se definieron totalmente ya que se encontraban subordinadas por otras, así la provincia de Castellón se encontraba a caballo entre Barcelona, Tortosa (poder eclesiástico) y Valencia; y la provincia de Alicante entre Valencia y Murcia, aunque Orihuela cuenta con una personalidad eclesiástica. Por tanto se tuvo que fomentar en Alicante y Castellón la idea de provincia.

A partir de la segunda mitad del s. XIX, coincidiendo con un desarrollo económico e industrial la idea de provincia empieza a cuajar, aunque todavía en la provincia de Alicante la zona de Alcoi y Denia miran hacia Valencia.

En el s. XX, elaborándose el Estatuto de Autonomía, en Alicante se produjo una rebelión contra Valencia ya que se veía minorizada en su desarrollo económico e industrial a causa de la competencia de Valencia, y se dio la idea de crear en la provincia de Alicante una autonomía, es decir, una comunidad autónoma monoprovincial, independiente de Valencia, pero dicha idea nunca llegó a aplicarse.

La región valenciana actual se consagrará administrativamente con la Constitución de 1978, cuando el territorio español queda dividido en 17 comunidades autónomas, una de ellas la valenciana.

La región valenciana quedó dividida en tres provincias, que ya fueron creadas por Javier de Burgos: ALICANTE, VALENCIA y CASTELLÓN. Por tanto nuestra región se convertirá en una unidad administrativa descentralizada, cuestión reflejada en el Estatuto de Autonomía acaecido con la Ley orgánica 5/1982 del 1 de julio, pudiéndose hablar, sin ninguna preocupación, de una unidad político - administrativa.

Esta actual unidad administrativa no coincide con el antiguo Reino de Valencia ya que se incluyen los territorios de Los Serranos, Ayora, Requena y Utiel, Ademuz, y Villena y Sax, y por tanto el territorio valenciano tiene una extensión aproximada de 23.000 km2.

El territorio valenciano de norte a sur (desde Pilar de la Horadada hasta Zorita del Maestrat) tiene más de 300 km y de oeste a este más de 125 km. Se sustenta de unas destacadas llanuras costeras justificadas por las aportaciones fluviales (ríos Turia, Xuquér y Segura) y un interior muy abrupto y con unas condiciones climáticas más extremas. Así por ejemplo el profesor Rosselló define un sector valenciano útil haciéndose coincidir con el área costera, y un sector inútil que coincide con el interior.

El sector costero representa tan solo 1/3 de la superficie valenciana, pero por el contrario localiza buena parte de la actividad económica y de la población.

* Nombre y símbolo de la región valenciana.

Ya hemos citado que a principios del s. XVIII se produjo la famosa Guerra de Sucesión, donde Catalunya y Valencia apoyaron a Carlos III, pero los vencedores fueron las tropas de Felipe V (batalla de Almansa) y como represalia, además de quemar la ciudad de Xàtiva, se anularon los fueros existentes en la Corona de Aragón (derecho a corte,...).

Los fueros anulados por el gobierno de Felipe V, entre ellos Mallar y posteriormente Cavanilles, configuraron dos sociedades: por un lado los dirigentes centralistas y por otro el pueblo, y además se acuñaron dos nuevos términos, “els maulets” y “els botiflers”, pues los primeros eran partidarios de Carlos III y los segundos valencianos centralistas que apoyaron a Felipe V. Por lo que respecta “els maulets” tras la victoria de Felipe V se refugiaron en la montaña y donde cayeron en el vandalismo.

Entre 1978 y 1982, en plena elaboración del Estatuto de Autonomía que atorgaba una autoadministración sobre la base de la Constitución de 1978 tuvo varios problemas.

Los principales problemas en su elaboración no fueron los sociales ni los económicos, en teoría los más cuestionados, sino en la denominación de la nueva unidad territorial, su símbolo y la lengua.

Por lo que toca a su nombre pues encontraremos una denominación monárquica como Reino de Valencia (incluyendo las nuevas anexiones), en cambio los intelectuales universitarios que rechazaban lo monárquico hablan de País Valencia siendo una terminología muy útil pero se observa que en Catalunya surge un movimiento que reivindica una nación totalmente independiente de España y que se sustentaba en los antiguos territorios de la vieja Corona de Aragón, y que esa unidad nacional pasaría a llamarse “Països Catalans”.

Otro hecho es que la ciudad de Valencia, desde la Guerra de Sucesión, se había reconvertido en borbónica, viendo su independencia de Barcelona y potenciando su propia personalidad y cuya pieza clave será su puerto. Actualmente el puerto de Valencia quiere convertirse en el primer puerto español, crear un hinterland que abarque buena parte del interior peninsular, Catalunya y el SE ibérico, y por tanto encontramos una feroz competencia entre los puertos de Valencia y Barcelona.

Entonces tras multiples discusiones se alcanza un acuerdo y nuestra región será llamada COMUNITAT AUTÓNOMA VALENCIANA.

En cuanto a su símbolo la actual bandera es de cuatro bandas amarillas y cuatro rojas y la franja azul. Para alcanzar dicha forma también hubo multiples discusiones, así las banderas de Catalunya, Aragón y Balears son cuatribarrada y la Comunitat Valenciana quería diferenciarse (algunos sí y otros no).

Pues la actual senyera valenciana, según las crónicas, tiene una curiosa justificación, pues de tantas veces que se manejó la bandera empezaba a descoserse del mástil y una tal Maria dio un remiendo con un trozo de tela azul, pues dicha costura azulada a permanecido hasta hoy y todo gracias a “Maria la blava”. Por tanto la bandera valenciana se diferencia de la aragonesa o catalana en la franja azul.

El tema de la lengua también fue muy discutido, pues las lenguas oficiales serán el castellano y el valenciano.

El castellano está impuesto por la Constitución de 1978, aunque también recoge que el valenciano será oficial en nuestra región aunque tenemos que considerar que algunos puntos de la Comunitat Valenciana, y que antiguamente no formaban parte de Reino de Valencia, el valenciano no será obligatorio como ocurre en el Rincón de Ademuz o Los Serranos.

Y otra cuestión a considerar, a pesar de algunos, es que el valenciano es un dialecto del catalán.

TEMA 2.

LA COMUNITAT VALENCIANA EN EL CONTEXTO NACIONAL Y EUROPEO.

· Superficie: 23.255 km2

· Población (Censo 2001): 4.162.776 hab.

· Densidad de población: 179 hab / km2

· Tasa bruta de natalidad: 10´10 por mil.

· Tasa bruta de mortalidad: 9´12 por mil.

El territorio valenciano representa el 4´6 % del total español, en cambio su población representa un 10´20 %. Así por ejemplo la superficie de la región valenciana es ¼ de toda Castilla y León, en cambio su población es casi el doble a la castellano leonesa. Por tanto la región valenciana es la cuarta más poblada de España, tan solo por detrás de Andalucía, Catalunya y la comunidad de Madrid.

* Causas que han favorecido a la gran densidad demográfica.

· Físicas: la Comunitat Valenciana cuenta con una larga fachada marítima, siendo muy vital en el actual contexto económico. Además se añade unas condiciones geomorfológicas concretas.

· Movilidad humana durante el s. XX (región receptora).

· Cuestiones climáticas: el llamado “confort climático”, haciendo referencia a su fachada marítima con unas excelentes condiciones climáticas, es decir, inviernos suaves y veranos cálidos y poco lluvioso. Estas condiciones han conllevado unas importantes producciones agrarias y muy peculiares que se han traducido en una buena alimentación, pero estas producciones han necesitado el elemento agua, muy escaso en nuestro territorio.

Dicha contradicción ha sido superada gracias a los cursos fluviales que tienen sus cabeceras en las montañas del interior peninsular y que el hombre ha sabido aprovechar al máximo y conllevando la aparición de una gran agricultura intensiva en los tramos bajos de estos ríos, estos cursos son el Milllars, Turia, Xúquer y Segura.

La Comunitat Valenciana se ha mostrado muy dinámica en ciertas actividades como el turismo ya que posee una excelente costa, las aguas cálidas del mar Mediterráneo y una costa con pocos relieves, es decir, una costa baja fruto de la colmatación de antiguos golfos, allanamiento provocados por los ríos

Por tanto podemos hablar de una costa baja especializada en un turismo estival. Debemos añadir que el relieve actúa de pantalla protectora e impide el paso de las borrascas.

La fachada marítima valenciana se sitúa a poniente del conjunto ibérico, dentro del llamado “Arco Mediterráneo” y por tanto dentro de los grandes ejes de desarrollo europeo.

Esto se fundamenta en la recuperación de la antigua vía Augusta romana, reconvertida en la autopista A7 y que una Valencia con Catalunya y Europa, y con Andalucía y África. A esta gran infraestructura se debe añadir la autovía A3 que nos une con el interior peninsular y para el 2007 se sumará el AVE, tren de alta velocidad que unirá Madrid con la Comunitat Valenciana.

Por tanto los pilares de la región valenciana son:

  • su fachada marítima,

  • su “confort climático”,

  • su infraestructura viaria, ferroviaria, aérea cristalizada con los aeropuertos de l´Altet, Manises y el futuro aeropuerto de la provincia de Castellón y portuarios donde sobresalen los puertos industriales de Castellón, Sagunt, Valencia y Alicante,

  • la posición del relieve.

Con lo citado se puede justificar la expresión de “Levante feliz” de la década de los 20, y por su actual prosperidad económica ha merecido la denominación de “California ibérica”.

Actualmente la Comunitat Valenciana tiene una renta per cápita que se sitúa en el cuarto puesto del ranking autonómico, tan solo superada por Balears, Catalunya y Madrid y muy similar a la renta de Euskadi.

Aunque podemos afirmar que la riqueza se encuentra mejor distribuida en la región valenciana que en la comunidad de Madrid y tan solo es mejorada por Balears. La renta per cápita de la Comunitat Valenciana supera los 15.000 dólares.

Otro rasgo a significar es su histórica vocación exportadora, así durante la época romana exportó cereal, vino entre otros productos; en la baja edad media la seda, y a partir del s. XVIII exportará productos industriales, iniciándose en la Renaixença valenciana sobre las ciudades de Valencia, los valles de Alcoi y Albaida.

En el ranking de las exportaciones por regiones españolas la valenciana ocupa el tercer puesto y tan solo superada por Madrid y Catalunya.

Así en su comercio exterior sus importaciones suman unos 13.500 millones de euros y las exportaciones los 15.800 millones de euros

La Comunitat Valenciana representa:

  • el 53 % de las exportaciones de cuero y zapatos españoles,

  • el 19´5 % del textil y confección (Catalunya el 47´6 %),

  • en madera y corcho el 18´5 %,

  • las exportaciones hortofrutícolas representan 1/3 de las exportaciones españolas y acapara el primer puesto.

  • También sobresale los materiales de construcción (azulejos en Castellón y mármoles en el Vinalopó) y la investigación cítrica.

En la cuestión exportadora se impone el hecho de la competencia extranjera

  • en el azulejo castellonense posee un escaso desarrollo tecnológico y la maquinaria es importada de Italia,

  • en cuanto al mármol alicantino ya supera a las producciones italianas pero la competencia china es abismal debido a la mano de obra muy barata y con importantes yacimientos pero el mármol alicantino compite por su calidad

  • en la cuestión de los cítricos encuentra competencia del norte de África y en su investigación de Israel.

La citricultura valenciana data del s. XIX pero en España ya en la centuria anterior se introdujeron los primeros cítricos por Galicia aunque su exportación se inició en les illes Balears y posteriormente Carcaixent y Orihuela.

Los cítricos penetraron a la península Ibérica en el s. XVIII por el Algarve luso y desde aquí ascendieron fachada atlántica hasta Galicia. Dicha cuestión se justifica por la gran necesidad de humedad del producto pero por el exceso de humedad se introdujeron en la cuenca mediterránea, especialmente en las huertas de Murcia, Orihuela, Elche, Alicante, Valencia y Mallorca. Nuestros actuales cítricos renacen de China.

* En los años 30 se introdujeron nuevas variedades cítricas, tratadas con anterioridad en el laboratorio, así por ejemplo la naranja Washington.

* Pero a partir de la década de los 60 y 70 el Instituto de Investigación de Cítricos iniciará su gran labor con la aparición de la naranja nável late y posteriormente la valencia late.

Por tanto el mundo cítrico español se define por la calidad de sus productos, por exportar el producto y por exportar investigaciones científicas relacionadas con los cítricos, investigaciones muy superiores a las realizadas por Israel y California.

En cuanto a la exportación hortícola en España cuenta con una particularidad, la producción se realiza también durante el invierno mientras que Europa en el invierno sufre un paro biológico (no produce a cauca del frío).

Encontramos determinadas hortalizas que necesitan unas condiciones térmicas concretas (que la temperatura no descienda de los 10º C) y ello hará buscar unos espacios específicos como el abrigo orográfico del campo de Alicante o la huerta de Almería.

De ahí la expansión del tomate durante la década de los 60 en varios municipios alicantinos como El Campello, Busot, Mutxamel o la Vila Joiosa, y todavía activas en el área de Busot (tomates Boni). Y recientemente se añade la expansión de los invernaderos especialmente en la comarca del Baix Segura.

En el tema de los invernaderos españoles a diferencia de los holandeses e italianos.

* El invernadero español es tan solo un cobertizo que cubre y protege a la planta debido a que los inviernos son muy suaves en el SE ibérico y en pocas ocasiones el termómetro desciende de los 5º C, por tanto será poco necesario el aporte de energía calorífica

* En puntos de Almería, Murcia y Alicante tienen una media de luz solar entre noviembre y abril superior a las 1.100 horas, hecho importante para la floración de la planta que depende de la función clorofílica relacionada con la luz solar (fotosíntesis) .En cambio en Holanda no sobrepasan las 500 horas.

Por tanto en la región valenciana se produce a bajo coste, importantes volúmenes y de buena calidad, entonces las hortalizas consumidas en Europa durante el invierno proceden de las huertas del SE ibérico.

Cuando España ingresa en el año 1986 en la CEE a los productos hortícolas de Alicante, Murcia y Almería les impusieron unos aranceles debido a que Francia, Italia y Holanda no podían hacer frente a la competencia española. Dichos aranceles se prolongaron durante una década. Posteriormente los agricultores galos intentaron bloquear los productos españoles cortando las autopistas, saqueando los productos entre otros métodos ilegales.

Por tanto podemos afirmar que la región valenciana es la principal productora hortofrutícola de España y Europa, pues además numerosas firmas valencianas se han expandido hacia Murcia y Huelva.

Otro hecho a remarcar es que el regadío valenciano no recibe ninguna subvención comunitaria en cambio el secano como el olivo o el cereal y los productos agrícolas industriales como el girasol o el tabaco sobreviven gracias a los aportes económicos de las arcas europeas.

En cuanto a la producción industrial donde sobresalen los materiales de construcción, zapatos, mármol, el mueble, el turrón,... se han desarrollado gracias a una intensísima iniciativa privada, es decir, que no ha sido una decisión político - administrativa sino una decisión privada, y por tanto escasa ayuda estatal.

En la Comunitat Valenciana ha habido una clase empresarial que sin ayuda estatal ha potenciado el sector industrial, así por ejemplo:

* la industria del zapato importa la materia prima de Brasil, Chile y Argentina,

en los materiales de construcción se extrae mármoles y granitos de Brasil o Galicia,

* el mueble de Valencia importa la madera desde el s. XIX de África y América,...

* la porcelana de Castellón, la industria textil de los valles de Alcoi, las alfombras de Crevillent, el turrón de Xixona, el juguete de Ibi,...

También debemos mencionar las grandes industrias impuestas por el Estado, de ahí la “Ford” en Almussafes donde el 80 % de la producción se exporta, la fábrica de tabaco de Alicante, la refinería de Castellón, la central termonuclear de Cofrentes o los antiguos altos hornos de Sagunt.

Por tanto podemos afirmar que la actividad industrial valenciana no se concentra en un punto concreto de la región sino que se encuentra distribuida por toda ella, y ello gracias a una intensa iniciativa privada que ha sido muy emprendedora.

Dentro de la economía valenciana debemos añadir a partir de la segunda mitad del s. XX el turismo, que actualmente es la principal actividad económica de España y la cual invierte la balanza económica negativa ya que España importa más que exporta.

En el ranking español la región valenciana ha ocupado tradicionalmente el tercer puesto en visitantes, por detrás de Balears y Catalunya; pero en la actualidad ha sido superada también por Madrid (turismo cultural) y por Canarias (sol y playa), y entonces ocupa el quinto puesto en el número de visitantes.

El territorio valenciano desde 1982 puede crear sus propias ordenaciones, planificaciones (hasta la fecha por el Estado), y que estas planificaciones han incidido directamente sobre el medio.

* Actuaciones:

· Infraestructuras: viarias, ferroviarias, portuarias, aeropuertos, obras hidráulicas, soporte energético,... La misión será vertebrar la región internamente para darle mayor funcionalidad.

· Ordenamiento urbano: a través de las leyes se ha creado una normativa urbanística a cumplir. Los planes de ordenación para el espacio costero,...

· Sanitarias: ambulatorios, hospitales, investigación médica,...

· Educativas: escuelas, institutos,...

A partir de 1986 la forma de actuar valenciana se verá interrelacionada no solo por decisiones regionales y estatales sino también de la Comunidad Europea, ya que ésta impondrá sus normas, pero ayudará económicamente a la región valenciana.

Nuestra comunidad cuando empezó a formar parte de la CEE la renta per cápita no alcanzaba el 75 % de la media europea, y por tanto la CEE ayudaron económicamente a estas regiones con una renta inferior a la media comunitaria para que se desarrollaran, así ha potenciado ayudas agrícolas, sociales, industriales,...

Actualmente la Comunitat Valenciana continua siendo Región Objetivo 1 (aquellas que la renta per cápita no alcanza el 75 % de la media comunitaria), pero cabría preguntarse si en realidad lo es.

La respuesta seguramente sea negativa ya que se produce un efecto estadístico, además el consumo valenciano es superior a la media europea.

Posiblemente para el año 2004 la Comunitat Valenciana dejará de ser Objetivo 1, y ello significará la no llegada de ayudas económicas y probablemente se vivan unos momentos difíciles, además la renta media de la Unión Europea descenderá con la entrada de diez países de la Europa del Este (actualmente con una renta muy inferior a la comunitaria)

Por tanto la Comunitat Valenciana tendrá una renta muy superior a la futura media de la Unión, de 25 países, pues se producirá un efecto estadístico con la incorporación de los nuevos diez países, entre ellos Polonia, Hungría, países Bálticos, Eslovenia o Chipre.. Todo ello empezará a caminar a partir del año 2007.

* Previsiones:

Para la Unión Europea España representará la huerta (solventando el problema del agua) y un espacio turístico. En cuanto a la industria sobrevivirán aquellas que se reconviertan cualificadamente, otras como la del automóvil con la futura ampliación de la Unión Europea contará con una gran competencia con los nuevos países ya que se definen por una mano de obra barata, abundante y cualificada.

La región valenciana forma parte del llamado “Arco Mediterráneo” (desde Almería hasta Nápoles), espacio potenciado y ayudado por las arcas comunitarias, aunque tendrá que desarrollar las grandes infraestructuras viarias (carreteras, ferrocarriles, puertos,...), En cambio las mejoras sociales serán subsanadas por las arcas valencianas ya que no será Región Objetivo 1.

Debemos decir que la Comunitat Valenciana es la región más endeudada de España, y por tanto no podrá invertir en toda su medida en la mejora social ya que deberá hacer frente a su gran deuda, entonces podemos hablar de una etapa difícil.

Su salida de esta etapa crítica, con mucha probabilidad, será rápida gracias al importante tejido empresarial privado, aunque habrá problemas en cuestiones sanitarias, educativas, entre otras si el estado español o Europa no alargan la mano de la bondad económica.

Pero otra solución será subir los impuestos pero esta medida está muy mal vista por la sociedad. Por tanto las cuestiones sociales vivirán una etapa difícil que, con mucha probabilidad, será ganada aunque con cierta dificultad.

La citricultura valenciana sobrevivirá a causa de su gran competitividad, en cambio el secano permanecerá gracias a las ayudas económicas, las cuales tiene un gran interés por Alemania y Francia.

Por tanto la región valenciana continuará siendo una de las locomotoras de la economía española, así lo demuestra su aportación al PIB, representando el 10´2 % del PIB español, y tan solo superado por Catalunya (18´8 %), comunidad de Madrid (16´9 %) y Andalucía (13 %).

TEMA 3:

LOS RELIEVES VALENCIANOS

El titulo nos plantea la primera cuestión básica desde el punto de vista físico en la Comunitat Valenciana. El territorio valenciano no tiene un marco físico que lo defina ya que se asienta sobre un territorio que pertenece a otras unidades geomorfológicas que también se expanden por otras regiones españolas.

Se trata por un lado del Sistema Ibérico al que pertenecen la Comunitat Valenciana, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Catalunya y La Rioja.

Por otro lado, la Cordillera Bética a la que pertenecen la Comunitat Valenciana, Balears, Castilla-La Mancha, Murcia y Andalucía.

El estar a caballo de las dos provoca la primera dicotomía del territorio valenciano. Por lo tanto el primer elemento que genera la división del territorio en dos es el relieve, es la terminación de la Ibérica sobre el mediterráneo y la terminación nororiental de las Béticas.

La siguiente cuestión a resolver es cuando emergen y se configuran esos territorios montañosos desde el punto de vista geomorfológico.

Surgieron en el Terciario con los movimientos alpinos que los levantan, estructuran y compartimentan para que luego la geodinámica externa del cuaternario los retocará hasta la actualidad. La duda que se plantea es que si existieron territorios emergidos antes del Terciario.

En el Mesozoico o Era Secundaria no existieron tierras emergidas. Pero cabe indicar que algunos sectores estuvieron afectados de alguna manera por varios macizos hercinianos por lo que existe cierta probabilidad de que existieran tierras emergidas.

El primero denominado Macizo Meseteño afectaría a la parte occidental del territorio valenciano, se encontraba inclinado hacia el Este por lo que realmente no existían tierras emergidas en el territorio valenciano. Además hay que señalar que desde el Pérmico hasta la orogénesis alpina en la parte oriental de este macizo se dieron transgresiones y regresiones marinas hasta el meridiano de Toledo, con lo que queda demostrado que el territorio valenciano estuvo en este sector siempre cubierto por las aguas del mar dándose un proceso sedimentario sobre el zócalo paleozoico durante el Mesozoico. Posiblemente existiera una plataforma continental marina.

El segundo que afectaría al territorio valenciano es el llamado Macizo Bético-Rifeño. Es el único del que se tiene alguna evidencia de tierras emergidas durante el Mesozoico aunque también estuvo afectado por transgresiones marinas.

En el extremo sur, en las sierras de Orihuela y Callosa a causa de los movimientos alpinos emergen materiales pérmicos con un recubrimiento de poco espesor de materiales triásicos (calizas de 200 metros de espesor) lo que da la posibilidad de que hubiera existido algún territorio emergido de la orogénesis herciniana.

El tercer macizo que probablemente afectó al territorio valenciano al norte de la provincia de Castellón, entre Oropesa y Vinaroz, es el llamado Macizo Catalano-Sardo-Balear. En la actualidad este sector descansa sobre un bloque hundido del macizo que en era secundaria pudo estar emergido pero no quedan restos salvo les illes Columbretes que son volcanes de era terciaria formados sobre sustrato paleozoico en el momento de su hundimiento. Estos vestigios podrían verificar que al nordeste de Castellón existieron tierras emergidas.

En conclusión, con anterioridad a los movimientos alpinos el territorio valenciano estuvo ocupado por las aguas del mar de Thetis, que con canales se comunicaba con el Atlántico. Por lo tanto existiría una plataforma continental en el borde de la Meseta (no emergida) y restos de los macizos Bético-Rifeño (sierras de Orihuela y Callosa) y Catalano-Sardo-Balear (illes Columbretes) emergidos.

Otra cuestión a resolver seria que estaba ocurriendo sobre el territorio valenciano en Era Mesozoica.

En el Secundario se daban procesos de sedimentación marina que constituirán los relieves que los movimientos alpinos crearan en Era Terciaria. Los procesos sedimentarios tienen lugar en los geosinclinales.

Podemos afirmar que esos materiales sedimentarios secundarios serán muy variados, desde sedimentación abisal (mayor profundidad), batial (profundidad media), hasta la nerítica o epicontinental (profundidad de menos de 500 metros). Las diferencias están apoyadas en la riqueza faunística sedimentada.

Por lo tanto las que tienen mayor cantidad son las neríticas (menos profundidad y más luz), en el resto decrece la riqueza orgánica. Podemos encontrar residuos de materiales terrestres aportados por los arroyos y ríos.

En los geosinclinales el paquete sedimentario que los rellena provoca empujes hacia el fondo induciendo movimientos de subsidencia que afectan a la débil capa de sial que descansa sobre el sima produciéndose agrietamientos e inyecciones de sima (magma) en el fondo del geosinclinal que penetran el los materiales sedimentarios abisales. Ese paquete estratigráfico profundo abisal será el Trías.

Este vulcanismo encuentra materiales de arcillas y margas mezcladas con sales marinas y yesos. Esos materiales entran en contacto con el magma caliente provocando su cristalización y metamorfización dando origen a rocas metamórficas (en sur de la provincia de Alicante los mármoles).

Las transgresiones continuaran hasta el Mioceno que es cuando la orogénesis Alpina eleva los materiales mesozoicos. En el Mioceno la orogénesis alpina afecta a todos los relieves emergidos de la península Ibérica. Lo más interesante para el territorio valenciano ocurre con el Macizo Meseteño, el Bético-Rifeño y los geosinclinales que se situaban entre ambos macizos.

En cuanto al Macizo Meseteño en la orogénesis alpina sufre una gran convulsión pero no desaparece. Tiene interés para el territorio valenciano debido a que se produce la vasculación de la Meseta. Por lo tanto, lo antes hundido ahora se levanta con los sedimentos que las transgresiones marinas depositaron sobre el sector oriental (actual territorio valenciano).

El Macizo Bético-Rifeño se fractura en 2 bloques y afecta al territorio valenciano parcialmente; en el borde norte se produce un gran hundimiento dando lugar a la fosa Intrabetica (en dirección NE-SO) que afecta al territorio alicantino y será invadida por las aguas del mar. Solo en su parte meridional se levantan algunos horst que formalizan las cordilleras Béticas cuyo extremo oriental afecta a la sierra de Orihuela, Callosa y del Cristo.

Por su parte el Macizo Catalano-Sardo-Balear se hundió totalmente en la parte correspondiente al territorio valenciano.

Tambien son interesantes los sedimentos que se precipitaron entre el Macizo Bético-Rifeño y el Meseteño que debido a los movimientos alpinos se levantaran dando lugar a estructuras plegadas y falladas. Todo el material del geosinclinal se plegó contra el Macizo Meseteño (tanto los materiales del geosinclinal Catalano-Sardo-Balear como los del Bético-Rifeño) lo que dará lugar a una barrera de penetración a la Meseta.

Por lo tanto la configuración de los relieves valencianos con los movimientos alpinos dará lugar a la división del territorio valenciano en 2 sectores.

  • Por un lado el interior montañoso con fuerte orografía

  • por otro lado el litoral bajo y accesible.

Esto provocara que por cuestiones físicas el hombre se instale en la franja marítima y no ocupe el interior por la difícil orografía. De ahí que se afirme que el valenciano mire más al mar que al interior debido a que es donde existen más posibilidades de ocupación en el litoral valenciano (sobretodo en las provincias de Castellón y Valencia, algo menos evidente en la de Alicante).

Con los movimientos alpinos los macizos hercinianos se hunden, fracturan o levantan. Pero lo más interesante es que los materiales sedimentados en la fosa Valenciano-Aragonesa y el geosinclinal Bético se levantan y pliegan dando lugar a cordilleras plegadas con direcciones contrapuestas.

Los materiales de la fosa Valenciano-Aragonesa se pliegan contra el borde SE de la Meseta que ya se estaba levantando. El resultado es una cordillera de dirección NO-SE que presentara estructura plegada en los estratos superiores donde se apoya sobre una estructura germánica del sustrato Paleozoico sobre el que se depositaron y plegaron.

Se origina una cordillera de estilo Sajónico (de pliegue y falla), ésta cordillera será la Ibérica que afectará al territorio valenciano desde La Costera hasta Els Ports.

Los materiales de la fosa Valenciano-Aragonesa se pliegan al borde de la Meseta. Este borde ya se estaba fragmentando y se produce la superposición de las formas plegadas a los bloques que se están fracturando.

En contacto con la Meseta, la ondulación se pierde y se acontece la distribución homogénea de los sedimentos (tabulación). Las estructuras configuradas estarán dispuestas de NO-SE y luego hacia el NE para ponerse en contacto con la Cordillera Costero-Catalana. De este modo desde la llanura Valenciana la cordillera se convierte en un murallón montañoso que aísla del oeste e impide la penetración hacia el interior.

En lo que concierne a la cordillera Bética, los materiales del geosinclinal Bético se plegaron siguiendo un rumbo NE-SO configurando una estructura plegada con valles sinclinales. Se trata de estructuras plegadas simples pero con fracturas debidas a los pliegues de deslizamiento. Se pliegan contra los horst de las Béticas.

El contacto del Paleozoico y el Mesozoico se realiza en la fosa Intrabética, dejando vales sinclinales dispuestos en dirección NE-SO. Ello significa que desde el punto de vista de la ocupación humana a diferencia de Valencia y Castellón, en Alicante es fácil penetrar en el interior gracias a pasillos longitudinales.

Además existe la particularidad de que tanto en el Paleozoico como en el Mesozoico y Terciario se producen líneas de fractura perpendiculares al eje de la cordillera (ríos Guadalest, Algar, Amadorio, Seco, Vinalopó) que comunican los valles sinclinales del norte con la fosa intrabética. Hay por lo tanto accesibilidad NE-SO y N-S.

Otro aspecto físico también incide en la ocupación humana, debido a que en esas líneas de fractura se producen ascensos díapíricos que favorecen el metamorfismo y las inversiones estratigráficas que luego darán lugar a un aprovechamiento de las rocas como los yesos y mármoles por la industria. En esta Era continúan sin emerger la zona costera litoral y la Fosa Intrabetica que se hallarán bajo el mar hasta el Mioceno.

La geodinámica externa Pliocena, Pleistocena y Holocena (Cuaternario) rebajan los relieves interiores y esos materiales los deposita en las zonas bajas rellenando los piedemontes del golfo de Valencia y la Fosa Intrabética (sedimentos pliocuaternarios) dando lugar a la superficie ondulada y más allanada del territorio valenciano que además se sitúa cerca del mar Mediterráneo beneficiándose así del clima más benigno y de las aguas procedentes del interior.

Esos sedimentos depositados van colmatando los espacios vacíos, su peso provoca movimientos de subsidencia que todavía hoy son funcionales. Por lo que las zonas más próximas al mar todavía presentan hoy áreas lacustres (antes emergidas pero ahora colmatadas que se ven sometidas a hundimientos y entrada del mar). Este es el caso de la Albufera de Valencia y la d'Elx.

Los sistemas morfogenéticos responsables de los retoques que se produjeron en el territorio valenciano durante el Pleistoceno y el Holoceno afectaron a la Península Ibérica excepto el Glaciarismo. Análisis de los distintos sistemas morfogenéticos que afectan al territorio valenciano:

1. El Glaciarismo no afectó al territorio valenciano ya que las condiciones que se debían de dar no eran óptimas. La causa fue la situación oriental y la carencia de altitudes superiores a los 2.000 metros.

Pero algunos autores afirman que en la sierra de Javalambre existen restos de pequeños glaciares. Aunque hay que indicar que la superficie a la que pudo afectar este modelado fue muy reducida y no se puede admitir que el modelado glaciar haya sido el responsable de arrancar los materiales depositados en las partes bajas.

2. Uno de los sistemas morfogenéticos más importantes como responsable del arranque de materiales en época cuaternaria es el Periglaciar.

Los fenómenos de hielo y deshielo sobre rocas superficiales en épocas glaciares casi actuarían a nivel del mar (por debajo de los 500 metros). En la actualidad este proceso todavía es visible a partir de los 1.100 metros de altitud. La acción del hielo logra cuartear la roca y el material detrítico, por gravedad, se trasladara hasta los piedemontes donde la arroyada será la encargada de configurar los llanos y los conos de deyección.

3. Debemos añadir los procesos de Modelado Cárstico debido al origen calcáreo de la mayoría de los materiales del territorio valenciano. Es otro gran responsable del modelado de las rocas valencianas en superficie.

Además el sistema morfogenético biótico unido al Periglaciar y el cárstico producirá la deflacción en las partes altas dando lugar a materiales detríticos para que el sistema morfogenético fluvial-semiárido transporte desde las partes altas hasta los piedemontes del Golfo de Valencia y la fosa Intrabetica dichos materiales.

No solo se colmata con estos materiales sino que también los procedentes de territorios de Andalucía, Murcia o La Mancha a más de 200 Km. de distancia a través de los cursos del Segura, Guadalentin y Xuquer.

Estos materiales calizos son debidos al levantamiento de los materiales sedimentados en los geosinclinales por la orogénesis Alpina. Además de los materiales calizos es necesario el agente erosivo de la humedad cargada de ácidos (CO2 procedente de la fusión de las nieves precipitando sobre la calizas). Tuvo importancia en zonas de montaña donde se acumuló la nieve durante largos periodos del año. Estos procesos se dieron por encima de los 600 metros.

En la actualidad el fenómeno se sigue dando pero los fenómenos de nieve se han reducido a los sectores con altitudes por encima de los 1.500 metros (Aitana, Sª de Javalambre, Maestrat, Penyagolosa o Gudar). Este proceso también se relaciona con los ácidos húmicos procedentes de la putrefacción de la materia orgánica proporcionada por la vegetación. Era necesaria una buena cobertura vegetal que existió en la mayor parte de las tierras bajas valencianas (bosque frío boreal) en era glaciar.

En la actualidad se da entre los 600-1.400 metros donde existe vegetación espesa. Incluso en las zonas bajas nos encontramos con zonas de relleno de coluviones de partes altas pese a que no hay calizas.

* En las Béticas (sur del territorio valenciano) hay escasas formaciones cársticas ya que es un medio mas árido donde la vegetación no es espesa y las precipitaciones son escasas.

* En la Ibérica en contacto con Aragón y La Mancha predomina el Karst mientras que en las Béticas son más habituales sobre los 500 metros. En el modelado Cárstico pueden diferenciarse dos formas: exógenas y endógenas.

a) Las formaciones exógenas (lapiaces, pohnor, dolinas y poljes): se encuentran a más de 1.000 metros.

Ejemplo en el territorio valenciano son el Fondó dels Frares o el Fondó de les Neus que son poljes rellenos de glacis, o las dolinas en las sierras de Aitana, Bernia, Maigmó o Mariola. Los cañones Cársticos (fruto de la tectónica alpina y del retoque de las aguas) como los del Cabriel o el Xúquer.

En este proceso la fracción residual que queda de la disolución de las calizas es grosera (cantos) que pueden ser transportados por la arroyada y también son los óxidos de hierro y manganeso dan lugar a suelos arcillosos con gran cantidad de minerales (Terra Rossa) en los fondos de los poljes y las dolinas muy fértiles con materiales orgánicos de la vegetación.

Esa Terra Rossa de las cumbres se deposita en las áreas bajas, incluso en el mar tapizando gracias a la arroyada todo el fondo del Golfo Marino valenciano. De este modo se explica que esté formado por arcillas procedentes de la disolución de la caliza. Es un elemento básico para las actividades agrícolas además del agua ( huerta del Xúquer).

b)Las formaciones endógenas (simas, estalactitas, estalagmitas): como las cuevas de Canelobre o de la Vall d'Uxó tienen un gran interés turístico.

En este proceso la circulación de las aguas sobre los paquetes calizos los convierte en esponjas. Es interesante saber el volumen de agua que son capaces de almacenar y la forma de soltarlas, por los laterales, al exterior. Esa surgencia Cárstica alimenta la circulación hídrica superficial como las de los ríos Senia, Cérvol, Millars, Palancia, Cabriel, Xuquer, Turia, Serpis, Vinalopó o Algar. Pero con la aparición de las motobombas elevadoras de aguas a gran profundidad se atacó a los Karst internos explotándolos y agotándolos.

De este modo los acuíferos valencianos inician un periodo crítico donde serán explotados por el hombre para obtener el recurso agua, los mas afectados son los Karst del Baix Maestrat, La Plana de Castelló, el Marquesat, La Marina y el Valle del Vinalopó. Esto provoca un agotamiento y la propia destrucción del mismo ya que se provoca el hundimiento al desaparecer parte de las estructuras por la extracción de las aguas.

Por otro lado los Karst próximos a la costa cuyas aguas antes ejercían una presión lateral, en la actualidad las aguas marinas penetran más hacia el interior del acuífero salinizandolo (por ejemplo los acuíferos de La Marina, La Plana de Castellón y el Marquesat).

Esto ha sido debido a la especulación por el desarrollo económico (urbanización turística necesita más agua y se sobreexplotan los acuíferos) y por el aumento de la superficie de regadío. Así en la Plana de Castelló es la agricultura y la industria de la cerámica los causantes de esa sobreexplotación, en el Valle de Vinalopó son el mármol y la vid, en La Marina y El Marquesat el turismo y la especulación urbanística.

Este uso irracional de los acuíferos ha dado lugar a una situación crítica con lo que los gobiernos han planteado varias propuestas para solucionar este problema. El gobierno del PP plantea el Plan Hidrológico Nacional (PHN) que consiste en un macrotrasvase desde el Ebro hasta las cuencas del Xuquer, Segura y Sur. Este plan ha abierto un conflicto entre las distintas autonomías sobretodo entre la región Murciana y la Comunitat Valenciana contra la de Aragón.

La solución más lógica seria el uso racional del recurso racionalizando y ordenando las aguas subterráneas. En el caso del rió Xuquer que nace en la serranía de Cuenca transcurre por el Karst de La Mancha donde aportan numerosas surgencias pero con la actual sobreexplotación a causa de la puesta en cultivo de miles de hectáreas de regadío ha conllevado el progresivo descenso de los niveles piezométricos. Los cálculos realizados han datado las perdidas en 300 Hm3/año (lo que se pretende trasvasar desde el Ebro).

Por lo tanto el territorio valenciano se ha configurado por la interacción de los sistemas morfogenéticos Periglaciar, Cárstico, Biótico y Fluvial-Semiárido. Estos son los responsables de rellenar y colmatar las fosas. Los materiales al llegar a la costa se sedimentan de forma ordenada por su granulometría. Los más gruesos al interior y los finos en la costa, las gravas y los cantos en los piedemontes y los limos y arcillas en la costa donde son movidos por la deriva marina que es la encargada de distribuirlos.

La interacción de la geodinámica continental y marina genera cordones de playas bajas y arenosas que harán contacto entre las llanuras litorales y el mar. De este modo las actuaciones antrópicas sobre la retencion de colectores, mediante la regulación de cuencas hidrográficas(a través de embalses), ha cortado el aporte de materiales de la escorrentía interior.

Esto ha causado que la deriva marina no pueda distribuir los materiales con lo que se ha visto obligada a utilizar los de la propia costa provocando regresiones de playas.

Este proceso se acrecienta con los periodos de fuertes temporales que afectan al litoral valenciano y que impiden la auto regeneración de nuestras playas por la ya comentada inexistencia de aportes fluviales a causa de la ya comentada regulación fluvial. Ante esta situación nuestros políticos han optado por la construcción de diques y espigones para mantener la arena de las playas, pero la realidad que impera es el proceso natural imparable que debido a los temporales y la deriva marina siguen provocando la reducción de las playas.

4. Sistema morfogenético Biótico: (erosión de la vegetación)Aunque de la impresión que no es así la vegetación ejerce una importante labor erosiva comparable con la del Karst y el Periglaciar ya que contribuye a la trituración de las rocas.

Su limite de acción más intensa está en torno a los 1.500 metros donde disminuye debido a que el porte arbóreo y su densidad la hacen en estas latitudes muy rala y escasa. Salvo en la sierra de Javalambre y Penyagolosa la mayoría del espacio valenciano queda bajo ese limite y la erosión vegetal es importante.

La acción de la la vegetación es la de arrancar y triturar los materiales mientras que los procesos de transporte y deposición no los provoca. La vegetación introduce sus raíces por las diaclasas y los poros de las rocas provocando por osmosis la toma de humedad a su vez, provocando una desionización de las rocas y la ruptura del equilibrio de la roca.

La humedad a su vez alimenta a la planta, esta crece y aumenta su volumen provocando una acción de cuña(erosión mecánica). Esa misma malla de raíces a su vez impide que ese material detrítico sea transportado.

Si el hombre destruye la vegetación favorece el transporte de los materiales. Todos los relieves valencianos están muchas veces recubiertos de regolitas y material detrítico procedentes de los procesos Periglaciar, Karst o erosión Biótica esperando ser transportados por la arroyada.

5. Sistema morfogenético semiárido: cuando se producen precipitaciones de fuerte intensidad horaria se produce la arroyada cuya capacidad de transporte está relacionada con 2 parámetros, el volumen de agua y la pendiente.

Por lo tanto a mayor volumen y pendiente mayor capacidad de barrido tiene la arroyada y más volumen de material detrítico transporta. Conforme pierde pendiente y no aumenta el volumen disminuirá el poder de transporte y se iniciará la deposición. Esta se estructura por el tamaño de los materiales, los mas groseros quedan al principio (los que mas pesan) y son los cantos rodados mientras que los mas alejados son los finos que al pesar menos son transportados a mas distancia.

De este modo la arroyada genera depósitos con homogeneidad granulométrica pero graduados en tamaño. La arroyada se encarga de transportar los materiales de los otros sistemas morfogenéticos. El agua no erosiona(solo en la desembocadura) ya que necesita los cantos para que los lechos fluviales situados entre la cuenca de recepción y el cono de deyección es donde se encuentran mas encajados debido a la erosión.

Por lo tanto son los 3 primeros sistemas morfogenéticos los encargados de triturar las rocas, mientras que es la arroyada la que los barre, transporta y deposita en los piedemontes(200 metros) donde aparecen conos de deyección, glacis, terrazas aluviales y playas. En el Golfo de Valencia se han ido rellenando a través de conos de deyección y glacis. Es el proceso de arroyada el que completa el proceso de sedimentación en tierras valencianas.

6. Sistema morfogenético eólico: el viento soplando con cierta intensidad y con la misma dirección favorece el transporte de materiales detríticos, sobretodo el fino( arenas y arcillas) procedente de otros sistemas morfogenéticos. Da lugar a la formación de depósitos eólicos.

Suelen ser acumulaciones de arenas sobre las laderas montañosas. Los mas importantes son las dunas, se localizan en las costas( donde mas sedimentos finos hay es donde los vientos de levante los generan) el mas conocido es el que se extiende desde la albufera d'Elx y el cap Cervera(dunas de Guardamar). Tambien existe l'arenal de Petrel en el interior. Pero hay que remarcar que la erosión eólica en tierras valencianas es mínima.

7. Sistema morfogenético marino: las derivas marinas en función del viento recogen los materiales detríticos que la arroyada deposita en la costa y los traslada y deposita formando restingas y barras arenosas.

Es el que genera todo el litoral bajo desde la sierra de Irta al cap de la Nao y desde El Campello hasta el cap Cerver. El resto del litoral es acantilado fruto de las morfoestructuras en las que se muestran efectos de la erosión marina pero poca. Al no existir plataforma submarina a poca profundidad, con gravas y cantos, el oleaje no puede erosionar.

En la desembocadura de algunos ríos con temporales de levante son los detritos levantados y estrellados contra la costa provocando erosión marina (Monnegre, Gorgos, Guadalest). La única erosión es química por las aguas salinas con escasa mecánica. En el sur del territorio valenciano en el cap Cerver el glacis que llega a la costa si es atacado por la erosión.

8. Agente erosivo antropogénico: se trata de la erosión antrópica. En el territorio valenciano no existe ningún espacio sin ser atacado por el hombre.

En consecuencia hablar de paisajes naturales en el territorio valenciano no estaría correcto sino que deberían denominarse paisajes culturales ya que el hombre ha actuado sobre ellos.

La acción antrópica se inicia en el Neolítico, (2.000 a.d.C.) con la aparición de la agricultura y la ganadería que provocará la primera ruptura del espacio natural ya que el hombre roturará el monte(deforestación) favoreciendo el transporte erosivo de las rocas ya trituradas por la vegetación.

Durante época romana la agricultura se hace más intensiva ya que se procurará mantener la humedad en el suelo y se decide crear los abancalamientos(o aterrazamientos de laderas) rompiendo la arroyada normal.

Durante los siglos XV, XVI, XVII se intensifica el desmonte alicantino con una justificación energética, se amplían las terrazas de cultivos mediante la toma de sedimentos de los barrancos e impidiendo que estos alcancen el litoral. Es en esta época cuando se regulan los primeros ríos como el Monnegre (presa de Tibi), el Amadorio (presa de Relleu) o el Vinalopó (presa d'Elx), cuya agua será almacenada para soltada en periodos secos.

Durante el siglo XIX los abancalamientos alcanzan las cumbres de las laderas siendo abandonadas en el siguiente siglo retomando la vegetación el área perdida y la arroyada destruirá los antiguos muretes. El retroceso de la agricultura en las ultimas décadas se ha visto acompañada con el incremento de la urbanización(mucho más intenso en el litoral) que impermeabiliza el terreno además modificar las formas naturales por el trazado de infraestructuras. De este modo se impide la precolación del agua provocando la laminación y el incremento de la escorrentía.

En el territorio valenciano esto se acrecienta por la existencia de grandes ciudades y un litoral bajo con antiguos restos de albuferas, marjales, etc. (recordar la riada de Septiembre de 1997 en Alacant).

Actualmente en las playas también se encuentra la acción del hombre a través de la construcción de diques o espigones con el fin de mantener la arena de las costas debido a que la regulación de los cursos de agua ha frenado la llegada de sedimentos al mar. Esto ha provocado que la deriva marina tienda a recoger los sedimentos de las playas con lo que estas comienzan a retroceder( se ha optado incluso por la regeneración artificial).

Un caso a mencionar es el de las dunas de Guardamar cuyo mayor crecimiento se debe a la actuación humana. En el siglo XVIII debido a la construcción de un nuevo canal de desembocadura para el rió Segura se produjo un mayor aporte de sedimentos al litoral que fueron aprovechados por la acción eólica para generar las dunas.

Este avance de las dunas provocó que los habitantes de la zona optaran por la instalación de vegetación para protegerse del continuo avance de las dunas con el objetivo de mantenerlas.

El resultado final de estas interacciones entre la orogénesis Alpina y la geodinámica externa es la estructuración que hoy presenta el territorio valenciano. Se pueden así distinguir 2 áreas diferenciadas:

  • Tierras interiores: se encuentran los relieves mas abruptos fruto de la orogénesis alpina. Los relieves alcanzan casi los 2.000 metros de altitud. Es un sector con una altura media de 1.000 metros y fuertes pendientes.

  • Tierras bajas: realizan la conexión entre los retablos montañosos y la costa. Este sector desciende suavemente desde la montaña hasta alcanzar el mar. Esta configurada por unas planicies inclinadas fruto de la geodinámica externa. Se trata de conos de deyección y glacis en el contacto de las montañas con las llanuras aluviales costeras fruto de la intensa sedimentación cuaternaria. La altura máxima ronda los 400-500 metros(altitud media menos de 200 metros).

  • En lo que concierne a los retablos montañosos estos se dividen en 2 áreas en función de los materiales y el tipo de distribución de los relieves:

    1. En el norte del territorio valenciano se localiza el área del Sistema Ibérico. Se trata de un relieve en disposición NO-SE aunque cerca de la costa de Castellón cambia a dirección N-S. Las estructuras son de tipo Sajónico. Es considerada una muralla natural que impide el contacto entre el Golfo de Valencia y La Meseta.

    El principal conjunto de sierras viene constituido por las Montañas de Morella, el Maestrat, Penyagolosa(1.812 m), Serra d'Espadà, Javalambre(2.020 m), pico Calderona, Los Serranos, Sª de Utiel, serra del Martell y el Macizo de Carotx(1.126m).

    2. Se localiza en el área meridional del territorio valenciano al sur del Cap de la Nao. En el conjunto Subbético la disposición de los relieves es contraria a la del sistema Iberico, en este caso es de SO-NE.

    En este sector hay que destacar la presencia de valles sinclinales en sentido del eje de la cordillera y los ejes transversales a la cordillera cristalizándose en los ríos Vinalopó, Monnegre, Amadorio o Guadalest que tienen una gran importancia al permitir que la costa sur del territorio valenciano tenga buena comunicación con el interior meseteño y a través de la fosa Intrabetica y los valles sinclinales con Andalucía Oriental y el Valle del Guadalquivir.

    Las sierras mas destacadas son la sierra de Crevillent, de Salinas, del Maigmó (1.297 m), la Carrasqueta, Mariola, Aitana (1.558m), Bernia o el Montgó (753 m).

    A la hora de articular los ejes de comunicación entre la costa y el interior resulta muy complejo debido a lo abrupto del relieve; En cambio por la costa ya desde época romana se realizó el eje de la vía Augusta que unía Roma con el sur peninsular a través de Tarragona, Sagunt, Valencia, Xàtiva y desde La Costera el vial continuaba por Almansa o por el corredor del Vinalopó hasta alcanzar Elx.

    * La vía Augusta optó por la zona de La Costera (Xàtiva) aprovechando el pasillo abierto entre la Bética y la Ibérica y que a su vez se comunica con el Vinalopó y la Meseta.

    * El murallón Iberico por su parte no ha sido superado hasta finales del siglo XX. Pese a que el puerto más cercano a Madrid es Valencia los complejos montañosos dificultaban su contacto, por lo que se optó como alternativa el puerto de Alicante gracias al corredor de Almansa y el eje del Vinalopó. De ahí que el primer gran ferrocarril español unió Madrid con Alicante con lo que las disputas desde entonces entre Alicante y Valencia han ido incrementándose.

    Por lo tanto el relieve Iberico realiza la función de retablo montañoso y barrera.

    Con el estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana y la llegada del PSOE al gobierno no actúan geoestrategicamente para la planificación territorial del Área Metropolitana de Valencia ya que la barrera montañosa impedía aun entrada la década de los 90 su unión con Madrid.

    Pero es la llegada del PP cuando puso hincapié en la autovía Madrid-Valencia(A-3) que tuvo problemas para su realización como la construcción de un viaducto en el embalse de Contreras. Por lo tanto la orogénesis Alpina condicionó, condiciona y condicionará la vertebración del territorio en la Comunidad Valenciana.

    La zona costera esta formada por los relieves debidos a la geodinámica externa.

    * Son los llanos costeros y piedemontes.

    * Es el espacio útil costero. Se trata de toda la zona litoral de relleno de aportes continentales y aportes marinos.

    * Se divide en 2 partes debido a que las Béticas han constituido un obstáculo orográfico en su extremo.

    * Presenta una topografía planada y baja altitud con sedimentos finos en la costa movidos por la deriva marina.

    * Es un espacio en continuo movimiento.

    * Van a aparecer tanto al norte como al sur zonas de marjales. Son zonas donde la disputa continente-mar todavía está vigente en algunos sectores. Alguna vez la colmatación los hace desaparecer pero la subsidencia los vuelve a hacer emerger. Existe abundancia de materiales finos limosos constantemente movidos(zonas costeras arenosas).

    Se distinguen 2 aspectos:

    * por un lado las costas acantiladas que aparecen al norte del territorio valenciano donde el Maestrat llega a la propia línea de costa desde el cap d'Oropesa hasta Vinaroz( norte de la serra d'Irta), además de Penyiscola.

    * Por otro lado está la costa baja arenosa, de marjales debido a que es un viejo golfo marino que se está colmatando. Por el sur existen acantilados desde las estribaciones del Montgó hasta el Campello(Cabeçó d'Or).

    Solo aparecen calas matizadas por playas de materiales continentales como Xabia, Calp, Benidorm, La Vila o El Campello. Al sur de El Campello hasta las ultimas estribaciones de las Béticas(cap Cerver) en el norte de Torrevieja aparece un litoral bajo arenoso, con aguas lacustres como l' Albufera d'Elx o el Bajo Segura con procesos de colmatación.

    Desde el cap Cerver hasta el limite con la región de Murcia aparece una zona acantilada, donde los cantiles no son restos de montañas que caen al mar sino que son formaciones pliocuaternarias colgadas 20-50 metros sobre el nivel del mar. Son glacis que caen desde las béticas y que regresiones marinas del Holoceno han dado lugar litoral un poco acantilado diferente a los del norte de Castellón y norte de Alicante que son formaciones tectónicas.

    TEMA 4.

    LOS CLIMAS VALENCIANOS

    Para iniciar este epígrafe partiremos de unos datos de temperatura y precipitación de varios observatorios valencianos, así la temperatura media anual de Villena ronda los 14º C y la de Elche los 19º C.

    En cuanto a la precipitación media anual Tormos supera los 900 mm, Fredes ronda los 700 mm, Utiel los 400 mm, Relleu los 385 mm, Nules los 550 mm, Sagunt sobre los 450 mm, Altea los 400 mm y Pilar de la Horadada menos de 290 mm.

    El concepto de “clima valenciano” nos resultará incorrecto por que no se puede separar del clima dominante de las latitudes medias y en nuestro caso del ámbito mediterráneo.

    Aunque dentro de las directrices generales del territorio Mediterráneo occidental se puede hacer matizaciones entre los distintos comportamientos atmosféricos que afectan a la Comunitat Valenciana y ello nos ayudará a diferenciar unos climas costeros y otros de montaña e interior, es decir, efecto altitud y continentalidad.

    Cabe hacer una distinción entre los territorios del norte y del sur de la Comunitat Valenciana, debido al efecto de la dinámica atmosférica como la latitud y sobretodo el condicionamiento de las Cordilleras Béticas sobre la circulación de las masas de aire, especialmente sobre los vientos del norte y NO.

    La montañas Béticas en el territorio meridional valenciano:

    * actúan de murallón y por tanto las coladas frías del norte de Europa no repercuten con tanta intensidad, así las tierras valencianas septentrionales serán algo mas frescas. Así por ejemplo la temperatura media anual de Almassora es de 16´5º C y la de Guardamar del Segura de 18º C.

    * actúa sobre la circulación general del oeste, así la humedad se reduce a sotavento (efecto Föhn), entonces no sorprende que el observatorio de La Mata sea el polo seco de la Comunitat Valenciana.

    Por tanto podemos afirmar que hay una mayor aridez en las tierras meridionales que en las septentrionales.

    A dicha aridez se añade el factor litológico, pues al norte de la Comunitat Valenciana encontramos áreas con mayores precipitaciones y su paisaje se dibuja con rasgos áridos, tal efecto es visible en puntos interiores de Els Ports y El Maestrat.

    Entonces la litología juega un papel destacado en la aridez. Margas miocenas y mesozoicas extreman el efecto de la aridez y por eso necesitan unas mayores precipitaciones para encontrar una apariencia húmeda.

    Por tanto muchas áreas valencianas presentan dichas características litológicas, que con precipitaciones y evapotranspiración similar al ámbito calcáreo presentan unos rasgos de aridez más extremos, influencia directa de la litología margosa, pues este aspecto es también visible entre El Campello y la Vila Joiosa, cuyos paisajes son muy áridos.

    Los centros de acción y flujos sobre la península Ibérica y el Mediterráneo occidental se encuentran en la banda templada. Las masas de aire que se dejan sentir en el territorio valenciano son:

    · Masa de aire ártico o polar continental: procedente de los anticiclones térmicos invernales del espacio euro siberiano, con exigua humedad específica y temperaturas invernales en superficie muy bajas, hasta -20º C en Morella, Ademuz y Villena.

    La llegada de estas masas se produce a través de vaguadas de evolución retrógrada. Su presencia se manifiesta durante el invierno con un acusado descenso térmico e importantes nevadas, aunque en verano también puede presentarse conllevando un suavizado térmico.

    · Masa de aire ártico marítimo: tiene su fuente en el océano Glacial Ártico. Cuando el aire ártico marítimo pierde latitud, a favor de una circulación meridiana muy acusada, es habitual fuerte inestabilidad atmosférica en el territorio peninsular y fuertes nevadas y un importante descenso térmico.

    · Masa de aire polar marítima: tiene su origen en el espacio comprendido entre Islandia e islas Británicas y con una elevada humedad específica.

    Su llegada a latitudes peninsulares se produce a través de vaguadas de gran amplitud o circulaciones de tipo zonal, la situación atmosférica en superficie registra la penetración de borrascas de estructura frontal que se desgastan en la travesía del territorio peninsular.

    · Masa de aire tropical marítima: tiene su origen en el anticiclón de las Azores, es una masa de aire cálida y húmeda. La masa de aire tropical marítimo llega a latitudes peninsulares mediante dorsales o circulación zonal SO - NE. El patrón atmosférico en superficie está condicionado por la instalación del anticiclón de las Azores.

    En verano ocasiona un incremento acusado de las temperaturas durante varias jornadas, con valores entorno a los 33º - 35º C, y en invierno suaviza el ambiente con unos 18º C en puntos costeros.

    · Masa de aire tropical continental o sahariano: su hogar es el desierto del Sahara. Es una masa de aire muy cálida y seca. El aire sahariano accede a tierras ibéricas mediante crestas sur - norte en altitud y configuraciones de baja presión en superficie. En verano esta masa de aire conlleva las temidas olas de calor que se traducen con un acusadísimo ascenso térmico, con temperaturas máximas entorno a los 44º y 45º C.

    A veces estas invasiones saharianas, muy secas e hipercálidas, se produce a favor de la existencia de un talweg que determina circulación meridional y en cuyo seno, después de las horas de más calor, se cierra alguna isobara.

    Por tanto las masas de aire continental extreman las temperaturas

    * los masas de aire polar y ártico ofrecen un riguroso frío invernal

    * las masas tropicales dibujan días estivales muy cálidos.

    Otro rasgo es que las masas de aire polar y ártico pueden presentarse en verano suavizando las temperaturas y las masas de aire tropical durante el invierno templando el ambiente.

    La mayor o menor intensidad de un centro de acción se reflejará en los tipos de tiempo, que a su vez coinciden con el ámbito del Mediterráneo occidental.

    El verano y el invierno valenciano se define por el anticiclón de las Azores (convergencia en altura) que se traduce en una estabilidad atmosférica. Sin embargo existirán unas diferencias térmicas justificadas por las horas de insolación.

    * en invierno la insolación representa 1/3 del día

    * en verano se invierten pues la insolación representará 2/3 del día.

    Este es un primer factor que justifica la diferencia térmica entre el invierno y el verano. En invierno las noches son más largas y se produce una fuerte irradiación.

    Otro factor a diferenciar es el plano de la eclíptica

    * durante el invierno el planeta Tierra se encuentra más alejada del sol, y por su inclinación los rayos solares deberán recorrer más distancia . De ahí que las temperaturas diurnas en invierno sean suaves y por la noche tan frescas.

    En invierno la masa de aire en contacto con la superficie terrestre se enfría por la noche, especialmente en el interior valenciano, y ello conlleva las nieblas en las zonas bajas y por tanto la irradiación por el día disminuye y provoca descenso térmico.

    • Si consultamos los observatorios del interior valenciano se observará que durante el día las temperaturas máximas pueden rondar entre los 8º y 12º C y las mínimas pueden descender de los 0º C (puede helar).

    • En el sector costero valenciano el invierno no es tan frío como en las tierras interiores gracias a la influencia del mar Mediterráneo (que se enfría más lentamente que la superficie terrestre) y que actuará no mas allá de 15 km tierra adentro.

    Si atendemos a sus temperaturas máximas pueden alcanzar los 16º y 17º C y las mínimas situarse en los 6º C. Por tanto encontramos diferencias térmicas notables entre los pueblos costeros y los interiores.

    Ejemplos: Temperatura media del mes de Enero.

    · Sinarcas: 5´5º C · Alcoleja: 6º C

    · Denia: 11º C · Burriana: 9´5º C

    Aunque la situación más general sea la enunciada en invierno nos puede visitar alguna masa de aire, como el aire polar continental cuando el anticiclón de las Azores se retira hacia el oeste y nuestra región queda en el borde oriental del anticiclón, pueden llegar masas de aire frías de Centroeuropea, Escandinava e inclusive de Siberia, y se traduce con un acusado descenso térmico en todo el territorio valenciano.

    Podemos recordar la invasión de aire polar continental del NE en febrero de 1956, donde esta colada fría se cristalizó en -20º C en Villena, Ademuz y Morella, -7º C en Valencia y -4´5º C en Alicante. La colada ártica del año 1956 produjo numerosos daños en la agricultura valenciana.

    En cambio el verano, al igual que el invierno, se define por el anticiclón de las Azores, aunque las horas de insolación en verano son más elevadas y por tanto una menor irradiación nocturna y el calentamiento de la tierra será mayor.

    En cuanto al plano de la eclíptica los rayos solares alcanzan la Comunitat Valenciana de manera más perpendicular (menos recorrido por la atmósfera) y la radiación toma un mayor impulso y paralelo ascenso térmico. Es una estabilidad atmosférica con escasas perturbaciones, y al igual que en invierno la altitud es sinónimo de menos calor, así en las partes más bajas habrá más calor y esto por que la irradiación nocturna estival es inexistente.

    Pues tomando en consideración un descenso térmico por altitud de 0´65º C / 100 m y sin movimiento de aire:

    * A unos 500 m se produce un desfase de unos 3º C respecto a la base.

    * En los puntos costeros donde la influencia del mar Mediterráneo es directa y éste se calienta más lentamente que la tierra conlleva una suavización de las temperaturas y por tanto los meses estivales se hacen más llevaderos.

    Por tanto las temperaturas máximas estivales en los pueblos costeros pueden sobrepasar los 28º C y las mínimas situarse en los 21º C, en cambio en los pueblos de montaña las temperaturas máximas pueden rondar los 23º - 25º C y las mínimas sobre los 16º C.

    Un rasgo característico del estío valenciano es la ausencia total de precipitación, salvo alguna tormenta en puntos interiores.

    Ejemplos: Temperatura media del mes de julio.

    · Sinarcas: 23º C · Alcoleja: 24´5º C

    · Denia: 25º C · Burriana: 23´5º C

    Aunque la situación general sea la influencia directa del anticiclón de las Azores también puede darse la visita de alguna masa de aire. Así cuando el anticiclón de las Azores se desplaza hacia la península Itálica y por tanto la región valenciana se encuentra en el borde occidental del anticiclón, se produce la invasión del aire sahariano, con vientos cálidos y secos del sur y conllevará un acusadísimo ascenso térmico que en algunos observatorios puede alcanzar o sobrepasar los 45º C.

    Estas temidas olas de calor conlleva importantísimos daños en los cultivos. En cambio cuando la masa de aire proviene del mar y algo más fría se cristaliza con una inestabilidad atmosférica traducida en tormentas muy localizadas.

    Y por último debemos decir que los altos porcentajes de humedad que se registran en las zonas próximas al mar hacen que la sensación de calor, incluso de bochorno, sea mucho más acentuada que en las tierras secas del interior.

    Entre otoño y primavera, o tiempo perturbado, se definen con instalaciones ocasionales de un centro de acción ciclónico.

    Así encontramos las borrascas atlánticas que afectan poco a nuestras comarcas salvo si se centran en el golfo de León o entren por la llamada ruta de Gibraltar.

    Esto es, las penetraciones del oeste apenas inciden en el ámbito mediterráneo por su situación a sotavento porque cuando alcanzan a la Comunitat Valenciana, tras cruzar todo el territorio peninsular (desgaste de la perturbación), llegan muy debilitadas y secas (sin humedad).

    Las borrascas atlánticas cuando sobrepasan las cordilleras Béticas e Ibéricas alcanzan nuestra región sin humedad, es decir, con una adiabática seca que conlleva una escasa precipitación y dependiendo de la estación puede producirse un ascenso térmico como ocurre a finales de verano o un descenso térmico en invierno.

    Las lluvias en la Comunitat Valenciana se dibujan cuando las borrascas penetran por vías poco habituales como por el golfo de León o por el estrecho de Gibraltar.

    • Cuando penetra por el golfo de León la perturbación toma un rumbo meridional y con su giro ciclónico envía vientos de levante (llevants) a las costas valencianas.

    • Cuando la perturbación penetra por el golfo de Cádiz y se instala en el mar de Alborán enviará vientos del SE (llebeig) hacia la región valenciana y provoca las máximas precipitaciones en el área norte de la Comunitat Valenciana.

    Otra situación peculiar es cuando la perturbación entra por el sur del Atlas . Al acunarse una masa de aire fría al norte del Sahara, y con un ascenso norte, se recarga de humedad en el Mediterráneo, traduciéndose en las altas capas de la atmósfera con una masa de aire rica en arenas y arcillas que provocan la condensación y favorece la formación de la gota de agua.

    Además si coincide con una masa de aire fría en altura, una masa marina, mas o menos, cálida y las instalaciones montañosas se traduce en la temida gota fría, que es más probable en otoño.

    Por tanto la gota fría ocurre cuando el aire húmedo coincide con una gran inestabilidad atmosférica y una advección de aire del este. La convección forzada por un embolsamiento de aire frío en altura y favorecida por las altas montañas próximas al litoral, puede provocar precipitaciones locales por encima de los 200 mm.

    Cantidad suficiente para que se produzca un desbordamiento de ramblas y ríos, así el 2 de octubre de 1957 en la localidad de Xàbia se recogieron 870 mm, y el 3 de noviembre de 1987 se alcanzaron los 817 mm en Oliva.

    El término de “gota fría” tiene su difusión popular a partir de octubre de 1982 coincidiendo con la pantanada de Tous, y donde se decidió estudiar las causas y las consecuencias de estas lluvias torrenciales.

    Si observamos las precipitaciones medias anuales de los pueblos valencianos sus valores no sobrepasan los 500 mm aunque se observa que en la Marina Alta y La Safor las precipitaciones sobrepasan los 800 mm, y puntos elevados del interior de la provincia de Castellón supera los 600 mm.

    El profesor Juan Piqueras clasifica como “clima de litoral lluvioso” a los observatorios de la Marina Alta y la Safor (Tollos, Tárbena, Pego, Gandia, Simat de la Valldigna,...) y justifica estas mayores precipitaciones a la posición del relieve, ya que la línea de costa cambia de rumbo dominante con el resto del país y queda expuesta a los vientos del NE.

    El elevado contrafuerte montañoso interior muy próximo a la costa provoca la elevación rápida de las nubes. Entonces cuando las borrascas cruzan toda la península y alcanzan el mar Mediterráneo éstas se recargan y vuelven a funcionar, y en este sector valenciano por su disposición facilita de nuevo la precipitación (efecto ciclogénico).

    Por tanto podemos afirmar que las precipitaciones y las temperaturas se encuentran subordinadas por la posición a sotavento de la Comunitat Valenciana.

    Esta posición a sotavento de los flujos zonales del oeste justifica los escasos valores pluviométricos, como media regional unos 425 mm/año. Así tenemos:

    * pues unos sectores favorecidos por el efecto orográfico

    * y otros desmejorados por ser áreas llanas y bajas, donde se recogen en algunos puntos menos de 300 mm/año.

    Otro tema importante de la precipitación es su distribución temporal, pues en líneas generales se observa un reparto irregular. Lo ideal sería una precipitación regular, repartida homogéneamente todo el año, para el sector agrícola dedicado al regadío que ganaría competitividad y todavía sería mejor si existiese un máximo en primavera.

    Pero la realidad es que las lluvias se concentran en el otoño y más concretamente en los meses de octubre y noviembre, el invierno suele ser relativamente seco, la primavera algo lluviosa y el verano totalmente seco.

    Así por ejemplo el observatorio de Ciudad Jardín de Alicante su precipitación media anual es de 357 mm y se reparte de la siguiente manera: invierno (21´3%), primavera (26´0%), verano (9´9%) y otoño (42´8%).

    Con esta lluvia otoñal el hombre tendrá que subsistir durante todo el año (regulación en embalses,...), la vegetación aprovechará esta lluvia al máximo, así en algunos observatorios estas lluvias otoñales pueden representar hasta el 50% de la precipitación anual.

    Otro hecho a considerar es su precipitación irracional, pues en otoño las lluvias se definen por su fuerte intensidad horaria, especialmente en octubre, pudiéndose superar los 50 l/h y esto implica varios problemas tales como que la superficie, ya sea antrópica como natural, no se ve capacitada para absorber tanta agua y ello provoca unas escorrentías muy rápidas y feroces que se traducen en inundaciones.

    Por tanto si esta agua torrencial no puede ser absorbida por el suelo difícilmente se recargarán nuestros acuíferos, pues para que nuestros acuíferos se beneficien las precipitaciones deberán ser débiles y mansas.

    Otro aspecto a citar de la precipitación es su modalidad, ya sea precipitación líquida, nieve o granizo. El granizo y las lluvias torrenciales tienen un efecto negativo, en cambio la nieve repercute positivamente en el suelo. El granizo ocasiona importante daños al medio natural y al antrópico (campos de cultivo, ciudades,...).

    En el conjunto valenciano predomina la precipitación líquida aunque también son destacadas las granizadas y por último la nieve a partir de los 1000 m de altura, especialmente en el interior de la provincia de Castellón.

    Ya es conocido el refrán “Año de nieves, año de bienes”, pues las precipitaciones nivales representan importantes reservorios de agua ya que con el deshielo se produce una paralela infiltración.

    En la Comunitat Valenciana, a nivel general los procesos de nivación son cortos, menos de una semana, salvo en el interior de la provincia de Castellón, Los Serranos y el rincón de Ademuz (área limítrofe con la provincia de Teruel)

    Se producen importantes nevadas en los picos altos del sector ibérico como Penyagolosa, pico Calderón, pues la mayor altitud, la mayor latitud y el efecto de la continentalidad invitan a una mayor nivación y por tanto una recarga del subsuelo destacada.

    Cos grandes temporales de nieve la red de carreteras del territorio valenciano sufre cortes de tráfico por cierre de puertos de montañas o carreteras de interior en contacto con la meseta

    Los primeros puntos afectados son el port de Torre Miró, coll de Ares, Vistabella del Maestrat, Benassal, Vilafranca, Morella, Fredes, el corredor de la Font de la Figuera y el puerto de Almansa, Aras de Alpuente, Sinarcas, el Rincón de Ademuz, Ayora, el port de Tudons, la Carrasqueta, Confrides, Benifallim, la Torre de les Maçanes o Penáguila.

    El granizo suele afectar a la Comunitat Valenciana con cierta frecuencia. El granizo otoñal tiene consecuencias muy negativas para la agricultura y para las ciudades ya que este granizo otoñal suele tener un cierto volumen y por tanto machacan toda la vegetación. A raíz de nuestras condiciones climáticas nuestros agricultores aseguran sus cosechas por episodios de fuertes o tardías heladas y granizadas.

    En el territorio valenciano se ha llegado a cuantificar granizos de hasta 200 gramos.

    Las tormentas de granizo desarrolladas entre mayo y octubre deben su origen a procesos termoconvectivos ya que la presencia de aire frío en altitud junto a importantes acumulaciones de calor sensible ocasiona estos episodios de granizo.

    Como ejemplo, la granizada acaecida el 31 de agosto de 1995 sobre la Ribera Alta y Baixa y La Safor que provocó importantísimos daños en los cítricos.

    En cuanto a la precipitación líquida en la Comunitat Valenciana

    • el polo húmedo se encuentra entre las comarcas de la Marina Alta y La Safor, con mas de 800 mm anuales

    • el polo seco se encuentra en La Mata con menos de 200 mm/año.

    Son principalmente lluvias otoñales que tienen un carácter torrencial a causa del efecto orográfico, los vientos de levante, el mar Mediterráneo y una masa de aire frío en altitud. Pues esta combinación se traduce en las temidas lluvias torrenciales de otoño, es decir, la llamada gota fría.

    Los fenómenos kársticos tiene cierta importancia al norte de la provincia de Alicante (sector más lluvioso de la región), pues encontramos el nacimiento del riu Serpis o la marjal Pego - Oliva.

    Retomando el aspecto térmico, la temperatura media anual de la región valenciana se sitúa en unos 15º C, pero debemos hacer una distinción entre el espacio costero y el interior.

    Interior

    Cuando la temperatura media mensual es inferior a 6º C es un mes invernal meteorológicamente hablando, pues encontramos invierno meteorológico en el espacio interior, donde la temperatura media del mes más frío puede descender de los 5º C,

    Por ejemplo la temperatura media de enero en Utiel ronda los 4º C, pues este aspecto se justificará por una mayor altitud y el efecto de la continentalidad y se cristaliza en el espacio montañoso bético e ibérico.

    Costa

    Sin invierno meteorológico, cuando la temperatura media del mes más frío es superior a los 6º C. Así por ejemplo la temperatura media del mes mas frío de Silla ronda los 10º C, y se justifica por la cercanía del mar, una menor altitud, por tanto en áreas de piedemonte, llanuras costeras o espacios que puedan percibir influencia marítima.

    Aunque es cierto que en áreas sin invierno meteorológico las temperaturas mínimas pueden descender de los 5º C, pero las máximas se sitúan por encima de los 10º C (salvo en episodio de fuerte colada ártica).

    Si analizamos las temperaturas mínimas extremas en la Comunitat Valenciana, éstas se han registrado en los observatorios interiores como Villena, Ademuz o Morella, llegando hasta los -20º C, pues el punto más frío de la región valenciana se encuentra en Villena por que el aire frío se queda estancado sobre el llano.

    En el estío las temperaturas máximas en algunos observatorios del interior han sobrepasado los 35º C como en Villena a causa del efecto de la continentalidad, aunque las temperaturas máximas absolutas se han situado entorno a los 45º C y se han registrado en Xàtiva o San Miguel de Salinas.

    La mayor amplitud térmica absoluta se encuentra registrada en el observatorio de Villena con unos 62º C, pues Villena se define por un invierno muy frío y un verano muy tórrido.

    * ¿Cómo repercuten las cuestiones climáticas en la sociedad?

    En el sector costero, sin invierno meteorológico, el clima repercute positivamente para el aprovechamiento agrícola y el turismo, pues las temperaturas invernales se encuentran suavizadas por el mar Mediterráneo.

    La huerta valenciana cultiva todo el año, en cambio en el interior valenciano se produce un paro productivo durante el invierno a causa por el mayor riesgo de heladas.

    Las comarcas valencianas litorales se definen por una gran productividad agrícola, pues se cultiva los 365 días del año, aspecto no visible en Europa (salvo en el SE ibérico), y por tanto los productos agrícolas valencianos invaden el mercado español y europeo durante el invierno sin ningún problema.

    Por tanto se deberán desarrollar importantes medios de transporte (carreteras, ferrocarril, portuario, aeropuertos), pues la región valenciana se ha convertido en un importante punto agrícola ya que durante el invierno no tiene ninguna competencia agrícola salvo la del norte de África.

    Por tanto en invierno se cultivan productos propios del área mediterránea y además se han aclimatado cultivos tropicales y subtropicales como la naranja o el tomate.

    En cuanto al sector cítrico, éstos maduran entre el otoño y la primavera y se exportan durante el invierno y primavera, y se encuentran beneficiados por las excelentes condiciones térmicas que ofrece el espacio costero valenciano.

    En la actualidad España es el primer exportador de cítricos del mundo, superando a Brasil, China y EUA, en cambio en producción se sitúa en el puesto octavo.

    Pero esta cuestión se justifica por:

    * la proximidad de un gran mercado de consumidores de cítricos que es Europa, especialmente Francia, Alemania y Holanda

    * porque ese comercio intenso de España ha sido seguido por un proceso de selección y experimentación de cítricos (investigación científica).

    Actualmente España exporta unos 2´3 millones de toneladas de cítricos, la superficie cítrica española representa unas 300.000 Ha, 2/3 son valencianas. La Comunitat Valenciana comercializa casi la totalidad de la exportación citrícola española, además exporta investigación científica relacionada con los cítricos.

    Los cítricos han sido el motor económico de la Comunitat Valenciana hasta fechas recientes, pues en la actualidad han perdido importancia ya que han aparecido nuevas producciones económicas que aprovechan el “confort climático”.

    Entonces la mitad meridional tendrá una nueva actividad económica, es decir, el “turismo de sol y playa”, y ahora no solo se valora el turismo estival sino también el turismo invernal, especialmente en la Costa Blanca con inviernos suaves y poca inestabilidad, e importante insolación, pues muchos tour operadores han llegado afirmar que si en la estancia en Benidorm o Torrevieja salen unos días malos se les devuelve el dinero, es decir, “si no quedas satisfecho de devolvemos el dinero”.

    La cara negativa de la Comunitat Valenciana es la escasa o nula ordenación territorial y nos hayamos en manos de los tour operadores.

    En cuanto a la insolación en el territorio valenciano existen puntos con mas de 3.000 horas de sol anuales, condición aprovechada por los cítricos (función clorofílica que repercute en los azúcares, y a una mayor calidad del producto), y por los turistas

    Otro tema interesante es el ambiente poco húmedo de buena parte de la Comunitat Valenciana, justificado por su situación a sotavento; ello beneficia a:

    • los enfermos de asma (pues muchos asmáticos vienen a curarse en las costas valencianas),

    • las producciones citrícolas ya que los controles fitosanitarios serán negativos con una humedad excesiva, y de ahí que la producción valenciana sea limpia y de calidad (riego a goteo) y por tanto se exportará hacia los mercados más estrictos como Japón y EUA.

    Pero la cara negativa de la escasa humedad y unido a una deficiente planificación hidráulica es la escasez hídrica y los conocidos problemas de agua, pues la Comunitat Valenciana se define por un importante déficit hídrico, especialmente en la provincia de Alicante, es decir, la demanda hídrica supera los recursos existentes.

    Otro tema climático a considerar es el viento, pues en general se define por su poca violencia salvo los conocidos temporales de levante.

    La cuestión eólica ha sido decisiva para la elección de la ciudad de Valencia como sede de la Copa América de 2007, gracias a los vientos del SE (xaloc) que suelen soplar con cierta intensidad en época estival.

    Por tanto podemos concluir diciendo que el clima valenciano se define por un clima costero (sin invierno meteorológico) y un clima interior o de montaña (con invierno meteorológico). Pero esta simple división puede ser matizada tomando en consideración el relieve y la latitud, así tenemos :

    • el clima valenciano costero del norte y del sur

    • el clima valenciano interior del norte y del sur

    Por tanto encontramos hasta cuatro variedades climáticas y que se fundamentan en la distribución de las lluvias siendo más importantes en el norte que en el sur (salvo el sector de la Marina Alta y La Safor), y la diferencia térmica entre los pueblos costeros y del interior.

    La Comunitat Valenciana se asienta a sotavento de las montañas béticas e ibéricas, y por tanto los pueblos costeros tienen unos inviernos suaves, y las perturbaciones se justifican por la llegada de vientos de levante y el murallón orográfico, y apenas tienen incidencia los frentes que provienen del Atlántico

    __________________________

    · Clima interior del norte: Morella, Vilafranca, Barracas, Sinarcas, Castielfabib,...

    · Clima interior del sur: Bocairent, Alcoi, Villena, Salinas,...

    ·Clima costero del norte: Vinarós, Benicàssim, Nules, Sagunt, Silla, Cullera, Gandia,...

    · Clima costero del sur: Denia, Calp, El Campello, Torrevieja,...

    TEMA 5:

    LOS PAISAJES VEGETALES VALENCIANOS

    Los paisajes vegetales valencianos no son exclusivos del territorio valenciano sino que se dan también en otras áreas de la península ibérica, Europa y Mediterráneo, incluso tenemos especies vegetales propias de zonas próximas a los trópicos.

    En territorio valenciano hay que distinguir entre vegetación clímax o primitiva y la vegetación actual:

    1. La vegetación clímax:

    La vegetación clímax es una vegetación cuyas formaciones en su desarrollo normal han desaparecido. Tan solo quedan restos de esa vegetación gracias a que el hombre los ha conservado. La causa es por intereses debido a su valor o porque han persistido en áreas donde la mano del hombre no ha llegado (zonas abruptas o pantanosas del territorio). Estas especies que han perdurado nos sirven para hacer reconstrucciones de cómo seria aquella vegetación antes de la ocupación humana intensiva del territorio valenciano.

    Así podemos distinguir entre formaciones vegetales adaptadas a las condiciones climáticas (vegetación climatófila) y vegetación adaptada a las características del suelo (vegetación edáfica).

  • La vegetación climatófila se encuentra en :

  • * formaciones de bosque mediterráneo (situado en todo el sector valenciano Iberico y Bético donde se superen los 300-400 mm de precipitación y por lo tanto seria el 80 % de la superficie del territorio valenciano),

    * formaciones de bosque subhúmedo (es parecido al Atlántico, aparecería como formaciones residuales a favor de la alta humedad del Maestrazgo y las cumbres subbéticas próximas al Mediterráneo en umbría -Aitana-, posee una superficie muy escasa)

    * formaciones vegetales de áreas semiáridas (donde las precipitaciones descienden de los 300 mm, se localiza en la parte sur del territorio valenciano Bético- desde La Vila Joiosa hasta el Sur-, en las partes bajas y no en las elevadas donde el efecto orográfico incrementa la humedad).

  • La vegetación edáfica se encuentra condicionada por los suelos. Encontramos cualquiera de las formaciones climáticas matizadas por el factor edafológico.

  • Hay especies características de suelos silíceos (en la Ibérica) y el resto son típicas de suelos calcáreos. Dentro de ellas también hay matizaciones tanto en el bosque mediterráneo como en las formaciones semiáridas donde la aparición de margas y arcillas impermeables impide el crecimiento de árboles y que solo lo hagan los matorrales. Esto ha inducido a que algunos tratadistas hayan afirmado que existen procesos de desertificación, pero son los cambios laterales de fácies los que provocan la diferenciaciones en la vegetación y no solo las precipitaciones.

    Se puede hablar también de formaciones de humedales en las zonas costeras, fondos de ríos y ramblas, áreas lacustres o saladares donde la circulación hipodérmica permite abundante humedad que favorece la aparición de especies vegetales amantes de la humedad y de la sal (vegetación halófila).

    La vegetación del Bosque Mediterráneo tiene 2 características.

    La primera de ellas es el ser un bosque Heliófilo (amante de la luz ya que necesita mucha luz para su crecimiento), son formaciones que soportan periodos de sequía prolongados.

    Es un bosque perennifolio con hojas pequeñas y puntiagudas para evitar la evapotranspiración. El bosque crece repartiéndose el territorio dejando espacios vacíos. Tiene poco sotobosque.

    Las especies fundamentalmente son el Quercus ilex (encina o carrasca) y las coníferas como el pino carrasco o Pinus halepensis (hasta los 1.000 metros de altitud a partir de donde es reemplazada por el pino albar o Pinus sylvestris).

    En función de los suelos pueden aparecer otros tipos,

    * en suelos arenosos hay algunas confieras como el pino piñonero (Pinus pinaster), Por su parte el matorral que convive con el bosque en los espacios sin arboles es la Garriga formada por la Tristacea lentiscus (Lentisco), el Quercus coccifera (Coscoja), el Rosmarinus oficinales (Romero) y distintas variedades de Thymus sobre suelos calizos.

    * en suelos ácidos y poco húmedos se da el Quercus uber. En estos suelos ácidos pueden aparecer las especies típicas del material ácido como la Retama mezcladas con Rosmarinus officinales, etc.

    La vegetación del Bosque Subhúmedo se sitúa en los espacios elevados del territorio Iberico Valenciano como el sector de El Maestrat. Podemos encontrar restos de Roble (Quercus robus) y en las umbrías puede aparecer el Haya (Fagus silvatica).

    La vegetación semiárida se encuentra formada por especies del matorral de bosque mediterráneo en formaciones más abiertas acompañadas de especies típicas de estepa como el esparto (Stipa tenacísima) o el albardín (Ligeum spartum). Incluso de forma esporádica en zonas con grandes acumulaciones de materia orgánica y mas humedad en el subsuelo aparecen especies de coníferas (Pinus halepensis y Pinus pinaster).

    Hay que resaltar la existencia de especies muy Termófilas (exigentes de altas temperaturas y que no soportan el frío) que se dan en los espacios costeros donde no hay invierno. Una de esas especies característica es el Palmito (Chamaerops humilis), otra especie parecida es el algarrobo que también aparece en los sectores costeros ya que no resiste el invierno ni el riesgo de heladas.

    Además existen otras especies que se adaptan a los fríos que se dan en las cimas de las montañas sustituyendo el bosque mediterráneo, es la Sabina albar o el Enebro.

    Tambien existen otras especies características que se adaptan a los suelos salinos y exigen un grado de humedad y temperatura elevada, es el caso del Taray que se situa junto a las ramblas y las zonas semipantanosas. Tambien es de destacar la aparición del Carrizo (Carrizo australis) que invade las zonas pantanosas bajas (marjales) y las Salicornias en los espacios bajos salinos.

    Podemos por lo tanto afirmar que existe una dualidad litoral-interior, con criterios corológicos se reconocen hasta 4 sectores litorales y 2 continentales que pertenecen a 2 provincias de la región corológica valenciana (la iberolevantina y la almeriense). La vegetación valenciana se puede simplificar en 4 pisos bioclimáticos donde influyen la variación térmica y pluviométrica:

  • Piso termomediterráneo. Definido por unas temperaturas medias anuales superiores a los 16 ºC y ocasionales heladas invernales. Predominan las carrascas sobre suelos pardocalizos. En una sucesión regresiva pueden haber evolucionado hacia formaciones degradadas de coscojares con lentisco, romero, brezos o haber sido sustituidas por campos de cultivo. En la actualidad en las tierras domina el pino carrasco y el matorral subarido.

  • Piso mesomediterráneo. Con temperaturas medias anuales inferiores a los 16 ºC. Reúne condiciones muy favorables para la colonización de la carrasca sobre suelos básicos y el alcornoque sobre suelos ácidos. Estas formaciones boscosas han retrocedido por la expansión de la superficie cultivada o han sido sustituidas por la coscoja, lentisco o aliaga. Por degradación del territorio y abuso de las plantaciones con confieras predomina el pino carrasco en suelos calcáreos.

  • Piso supramediterráneo. Se desarrolla en puntos con temperaturas medias anuales inferiores a los 12 ºC. Sobre suelos calcáreos se desarrollan los enebros y las sabinas albares. Los quejigares ocupaban importantes masas en determinados enclaves entre los 1.000 y 1.300 metros y actualmente muy dañados por talas y explotaciones abusivas.

  • Piso oromediterráneo. Se sitúa en las partes altas del interior Ibérico valenciano con el dominio del pino albar. Se desarrolla a partir de los 1.500 metros con temperaturas medias anuales inferiores a los 10 ºC. Se encuentra en el macizo del Penyagolosa.

  • Los paisajes valencianos se encuentran totalmente alterados ya sea por incendios, tales y practicas agrícolas. La perdida de vegetación potencial origina etapas de sucesión, con la aparición de comunidades secundarias. Cuando cesa la acción destructiva la vegetación tiende a recuperar las características originales mediante sucesivas etapas evolutivas. Por tanto la ocupación humana ha sustituido la vegetación natural de valles, llanuras y muchas vertientes de cultivos.

    Las principales acciones humanas en el territorio valenciano son:

    -los carrascales constituyen la vegetación mediterránea mas representativa sobre suelos calcáreos. En condiciones optimas, la formación arbolada muestra una buena estructura, con estrato arbóreo dominado por la carrasca y un estrato subarbustivo mas adaptado a las condiciones costeras o del interior. Muchos carrascales valencianos fueron sustituidos por cultivos.

    -los coscojares conforman la orla y primera etapa de sustitución de los carrascales como la vegetación potencial de los dominios semiáridos. Cuando se encuentran estructurados como monte bajo domina la coscoja acompañada de especies termófilas en el litoral como el lentisco y el palmito. Se expande por el sector meridional del territorio valenciano.

    -los alcornocales sobre los suelos ácidos y espacio húmedo se encuentran acompañados de una orla de brezos y jaras. Son visibles en las sierras de Calderona, Garbí, Desert de les Palmes y Espadá.

    -los sabinares son formaciones abiertas de confieras frecuentes en las zonas altas del interior valenciano. En el estrato arbóreo se encuentra la sabina albar, con un sotobosque de matorrales continentales.

    -los Quejigares constituyen un bosque de semicaducifolias actualmente en regresión. Dominan en quejigo y el arce. Pero diversos espinales forman la primera etapa de sustitución. Los mejores quejigares se conservan en las montañas interiores de las provincias de Valencia y Castellón.

    -los pinares de pino albar se desarrollan por encima de los 1.600 metros y tan solo se adaptan en el Penyagolosa y puntos altos del Racó de Ademuz.

    -en cuanto a los márgenes naturales de los ríos perennes están colonizadas por sotos y bosques riparios compuestos por bandas paralelas de vegetación eurosiberiana. En contacto directo con el agua se desarrollan sauces, por detrás siguen las choperas o alamedas y por ultimo los olmos.

    -En los cauces de las ramblas de dominio calcareo se instalan bosquetes de adelfas (baladres) acompañados de cañas, zarzas y mirto. En los lechos de las ramblas de cuencas margosas semiáridas se desarrollan los Tarayares.

    -en espacios lacustres interiores y costeros son característicos los suelos cargados de sales con laminas de aguas someras y fluctuante que permiten el desarrollo de prados en un entorno mediterráneo. Como plantas mas características cabe citar el carrizo, la enea y la mansega.

    -por último la vegetación de fachada marina se define por las condiciones de oleaje, salinidad y abrasión cólica. Tambien citamos la vegetación de acantilados, playas de cantos y playas arenosas, etc.

    2. Las formaciones culturales o antrópicas.

    Todas las formaciones climácicas anteriores pueden ser encontradas ocupando espacios amplios como consecuencia de la actuación del hombre. Es debido a que el hombre dispone que el territorio tiene que dedicarse a una producción maderera, pastos, leñas o fibras.

    Entonces en la actualidad los espacios boscosos que hoy encontramos con esas especies climácicas no son fruto de una evolución natural del territorio sino una evolución antrópica. Las principales intervenciones han sido:

    - El hombre ha necesitado madera y ha ordenado los bosques para realizar la explotación maderera, la saca de maderas de forma periódica que incluso llega a acompañarse de repoblaciones forestales para mantener el tapiz vegetal. Por esto muchos de los bosques mediterráneos del territorio valenciano son fruto de la intencionalidad del hombre.

    Las umbrías de las sierras pobladas por Pinus halepensis son fruto de la repoblación y conservación, en Guardamar las arenas están pobladas por pinos para su protección y evitar el avance.

    - Las fibras obtenidas del monte semiárido son debidas al esparto. Hoy los montes se ven cubiertos de esparto pero no es la formación vegetal climática sino que ocupa una parte. El hombre ha quitado el resto de especies para favorecer el crecimiento del esparto de dedicación industrial.

    - En otras ocasiones los montes están cubiertos por herbazales al haber sido transformadas en zonas de pasto por el hombre favoreciendo el crecimiento de especies rentables para la ganadería. El hombre al ordenar el monte también aprovechaba las leñas ya que eliminaba las especies que no le servían en forma de leñas hasta el siglo XIX. La mayoría de las formaciones vegetales que cubren el territorio valenciano son culturales apoyadas en las climácicas pero obra del hombre.

    - Plantas aromáticas. Cuando el hombre favorece el crecimiento de romero, los Thymus, el espliego para obtener esencias aromáticas para las colonias. Tambien son aprovechadas para la apicultura colocando las especies de Lavanda y Romero que producen gran numero de flores.

    Los espacios vegetales en sus distintas percepciones conceptuales son entendidos de diferentes maneras. Aquí surge el principal problema y discusión. La ordenación del territorio en cuanto a la vegetación cultural valenciana no es tan catastrófica como la pintan varios tratadistas, aunque existen puntos críticos y negativos.

    Actualmente el hombre cuenta con avanzados medios para actuar sobre el territorio pudiendo deforestar rápidamente un monte. El hombre en el territorio valenciano ha sido conscientemente destructor ya que ha invadido el territorio con una finalidad de recreo y ocio aprovechando las condiciones vegetales y faunísticas. En ese afán de proteger ha acotado distintos espacios valencianos con una importancia biológica con el objetivo de conservarlos (ejemplo de la Font Roja el Alcoi).

    El hombre como especulador del medio (sobretodo el litoral y el piedemonte) llevado por el afán de estar ocupando los medios naturales provocara que al final desaparezcan debido a las transformaciones. Es en este punto donde entran los pirómanos influenciados por los urbanizadores los que provocan incendios devastadores para los montes valencianos.

    El hombre en las décadas pasadas reconvirtió los espacios vegetales naturales en nuevas formas productivas como la agricultura o la ganadería. Pero a partir de los años 50-60 esas prácticas agrícolas se han ido abandonando.

    Por esta razón se puede afirmar que la superficie forestal del territorio valenciano ha aumentado y la causa hay que buscarla en el abandono de los secanos marginales tras ser ocupados en el siglo XVIII y XIX a causa de la aparición de nuevas actividades económicas.

    Tras ese abandono la vegetación espontánea los ocupa beneficiándose de los suelos removidos y la gran acumulación gracias a los abancalamientos.

    Por esta razón a estos espacios vegetales fruto del abandono de la actividad agrícola se les denomina paisajes culturales ya que la acción humana ha sido un factor de su aparición. De este modo en apenas 50 años se han vuelto ha originar las garrigas y los pinares.

    El hombre también se ha preocupad por el medio ya que el bosque en épocas pasadas era sinónimo de fuente de energía. Es el hombre del siglo XV el que comenzó a pensar en proteger el monte y los bosques. Este cuidado fue creciendo e intensificándose sobretodo en el siglo XIX cuando aparecen las primeras voces de repoblaciones forestales con la finalidad de combatir con el segundo acto de la erosión (el transporte).

    En 1799 Cavanilles ya aludía a la necesidad de reforestar los montes del territorio valenciano ya que estos se encontraban totalmente pelados en esa época, como por ejemplo el Maigmó que fue totalmente deforestado por los pueblos de la Foia de Castalla.

    Actualmente observamos nuestros montes tapizados de una densa cubierta vegetal que es fruto de las repoblaciones forestales que fueron iniciativa de las autoridades locales, regionales o estatales.

    Estos movimientos a favor de las repoblaciones forestales se intensificaron en los primeros lustros del siglo XX (años 10 y 20) coincidiendo con la aparición de los Boys Scouts que también se llamaron monjes de los árboles. Se pueden señalar repoblaciones tanto en el interior (umbrías del Maigmó con pino carrasco) o del sector costero (dunas del Guardamar del Segura y de El Saler con finalidad preventiva para inmovilizar las dunas).

    Las repoblaciones se cristalizaron con pino carrasco y no con la encina. Posiblemente esta cuestión fue la acertada ya que con el paso del tiempo de forma natural la encina ha aprovechado las condiciones medioambientales que ha generado el pino ya que son muy exigentes edáfica y climatológicamente. En un futuro no muy lejano podrá desplazar totalmente al pino.

    En la actualidad la evolución muestra un aumento de las formaciones vegetales excepto en las zonas costeras, piedemontes y zonas pantanosas donde la urbanización y la especulación han destrozado buena parte del monte bajo.

    En el área litoral la causa ha sido el turismo

    En los espacios lacustres costeros o zonas pantanosas han desaparecido debido a la reducción de las aguas subterráneas que han hecho descender la lámina de agua con la paralela reducción de la vegetación. Además en estos espacios pantanosos costeros hay que incluir también la especulación humana situada en sus alrededores como causantes de su desaparición ya que el hombre los ha desecado y construido sobre ellos (ejemplo de L' Albufereta en Alacant, Salinas de Calp, Marjal de la Plana).

    Antes se desecaban ya que eran áreas insalubres o para obtener tierras para el cultivo del arroz, por ejemplo en el Bajo Segura se desecaron unas zonas lacustres denominadas Pias Fundaciones para reconvertirlas en espacios agrícolas (más de 20.000 Ha).Otro ejemplo es la Laguna de Villena, o la marjal de Pego-Oliva, la Plana de Castellón, las marjales de la Huerta de Valencia.

    El hombre actúa en estos espacios húmedos con el fin de urbanizarlos comenzando por sus bordes y posteriormente mediante los depósitos sólidos urbanos los rellena y colmata el área lacustre. Ante estas practicas irracionales hay que buscar una causa y es en este caso la especulación.

    En cuanto a los incendios forestales estos pueden ser originados de forma natural a partir de tormentas secas estivales y los fuertes vientos de ponent.

    * Tras el incendio natural la vegetación reaparece al poco tiempo.

    * Los incendios intencionados ya sean accidentales (colillas mal apagadas) o por atentado (pirómanos). Los pirómanos actúan con intereses económicos ya que suelen ir a sueldo.

    En el territorio valenciano los incendios forestales suelen tener una finalidad urbanística como en el Montgó entre Denia y Xábia. Una vez incendiado el terreno deberían crearse legislaciones para impedir su urbanización durante bastante años, en la Comunidad Valenciana este periodo está marcado en 10 años (poco tiempo ya que debería ser para siempre).

    A pesar de estos riesgos loas estadísticas, la fotografía aérea y las imágenes de satélite de la superficie forestal valenciana actual gracias al abandono agrario y ganadero es superior a hace 50 años debido a la reaparición espontánea de la vegetación.

    TEMA 6.

    LA HIDROLOGÍA en la Comunitat Valenciana.

    La Comunitat Valenciana cuenta con unos ríos relativamente importantes no por su longitud y superficie de la cuenca sino por sus caudales que a pesar de su irrelevancia son los que mantienen las formas productivas del tejido valenciano.

    La Comunitat Valenciana es un territorio relativamente pobre en corrientes fluviales y los ríos valencianos son mas ríos - ramblas o inclusive ramblas. Las ramblas son cauces fluviales por donde circula el agua en momentos de lluvia y el resto del año están secos, es decir, son corrientes de agua estaciónales y eventuales, pues esta cuestión es el matiz clave de la hidrología valenciana.

    La hidrología valenciana se define entre los colectores autóctonos y los ríos alóctonos.

    Los colectores autóctonos drenan los dominios más cercanos al litoral, caracterizados por una marcada homogeneidad climática y una fragmentada disposición de pequeños acuíferos, los caudales son escasos, irregulares y buena parte del año son ríos secos, excepto durante las espasmódicas avenidas.

    Son reducidas cuencas hidrográficas, con pendientes muy acusadas. Ramblas y barrancos son las denominaciones más usuales para denominar los colectores autóctonos. Estos cursos están interrelacionados por el relieve próximo a la costa y el clima.

    Los ríos alóctonos nacen en el interior, mas allá de la estricta región climática litoral, es decir, sus cabeceras se sitúan fuera del territorio valenciano. En cabecera los sistemas fluviales reciben precipitaciones más cuantiosas que, a veces llegan a ser de nieve. Dichos cauces también drenan descargas subterráneas de acuíferos más extensos. Sus caudales de base tienen cierta regularidad.

    Los ríos alóctonos registran cortas y espasmódicas fases de aguas altas durante las repentinas riadas. Estos ríos funcionan entre otoño y primavera y destacado estiaje durante el verano, pero en general sus caudales son importantes.

    Los ríos alóctonos son el Millars, Turia, Xúquer (Júcar) y Segura, y son los que apoyan el avance socioeconómico de la Comunitat Valenciana.

    * Los factores hidrológicos que delimitan la escorrentía de los ríos valencianos: climáticos, orográficos, líticos, biológicos y antrópicos.

    · Factores climáticos: siendo los elementos más significativos la precipitación y la evapotranspiración. Ya es sabido que el territorio valenciano se encuentra a sotavento de las circulaciones del oeste y por tanto llueve poco y paralela alimentación hídrica escueta.

    * Los ríos autóctonos tienen unos caudales mínimos y sobretodo irregulares, así las lluvias son otoñales y ello se traduce en los hidrogramas naturales de los ríos, es decir, sus máximos caudales son otoñales.

    * En cambio en los ríos alóctonos, cuyas cabeceras son más lluviosas y con precipitaciones nivales (deshielo en primavera) tienen unos caudales entre octubre y mayo mas o menos regulares y en verano tiene un destacado estiaje.

    En el territorio valenciano la precipitación nival es mínima salvo en los puntos más altos del interior de la provincia de Castellón y Valencia. Las cabeceras de los ríos alóctonos, a más de 1500 metros de altura, tienen unas precipitaciones nivales muy destacadas y ello repercute en una mayor alimentación hídrica de los acuíferos gracias al deshielo.

    Pues las cabeceras de los ríos Turia, Millars y Xúquer en el Sistema Ibérico se encuentran bien alimentadas, con precipitaciones superiores a los 800 mm.

    Por lo que toca al verano las lluvias son escasas y los ríos valencianos se definirán por un acusadísimo estiaje, especialmente los ríos autóctonos, que están totalmente secos. En los ríos autóctonos se ha citado un intenso estiaje en verano, pero se añade un estiaje secundario en invierno.

    En general los ríos valencianos cuando llegan a sus cursos bajos se introducen en áreas de gran evapotranspiración, cuestión justificada por la posición a sotavento de nuestra región y entonces las masas de aire son desecantes (absorben humedad) y también una mayor temperatura. La evapotranspiración estival es muy elevada y se traducirá en unos lechos totalmente secos.

    Si observamos los hidrogramas naturales de nuestros ríos encontramos un máximo en los cursos medios, y a partir de aquí lo normal sería un aumento de caudal, pero en los hidrogramas se observa un descenso de caudales en los tramos bajos, cuestión justificada por la mayor temperatura y la mayor evapotranspiración

    Así por ejemplo en los comportamientos naturales del río Segura el módulo medio por Cieza es de 28 m3/seg y por Guardamar desciende a 5 m3/seg.

    · Factor orográfico: aspecto que incide directamente en el comportamiento fluvial, pues el aspecto de la altitud repercute directamente en la alimentación hídrica, así si la cabecera se encuentra a mayor altitud su alimentación será mayor.

    Otra cuestión es la exposición u orientación de la cabecera, pues una posición en umbría la alimentación será más importante que en la solana, también citar una posición a barlovento o a sotavento, pues una posición a barlovento se define por una mayor humedad;

    Así por ejemplo la cabecera del río Serpis tiene su cabecera a unos 1000 metros de altitud, a barlovento y en umbría, entonces sus caudales son significativos. Pero la cabecera de la mayoría de los cursos valencianos se sitúan a cierta altitud pero en una posición a sotavento y solana.

    Otro hecho a significar respecto a la altitud es la mayor o menor proximidad de la línea costera y ello se traduce en una mayor o menor pendiente.

    * Así los ríos autóctonos tienen sus cabeceras a unos 1000 metros de altitud y un recorrido corto y por tanto dibujan unos cauces muy cortos, con unos descensos muy acusados y bruscos, y ello conllevará cierta torrencialidad, así cuando llueve de manera intensa se producen grandes convergencias, un desagüe muy elevado y un mayor aporte en sedimentos.

    * Los ríos alóctonos cuando penetran en la Comunitat Valenciana ya tienen un carácter de llanura y un discurrir más lento pero ello no impide sus crecidas y avenidas.

    Hace un siglo el hombre vivía cerca de los ríos autóctonos pero no se producían tantas desgracias como en la actualidad en episodios de intensas lluvias ya que había un sistema de comunicación competitivo. Así en la Ribera Alta vigilaban el río Xúquer y en momentos de crecida a través de los campanarios anunciaban el devenir de la ola de crecida a los pueblos de la Ribera Baixa.

    Actualmente con una mayor presión urbana y una menor conciencia del peligro cuando se producen las temidas lluvias torrenciales las desgracias humanas y materiales se multiplican.

    · Factor lítico: en la naturaleza del suelo valenciano se distinguen dos tipos, por un lado suelos calcáreos y pedregosos que son muy permeables y por otro suelos arcillosos muy impermeables.

    * Los suelos calcáreos, tras las lluvias la caliza tiene una importante capacidad de absorción y en un complejo sistema de karst subterráneo evita las crecidas y actúa sobre los ríos aportando esos caudales más tarde.

    * Por su parte los suelos arcillosos y margosos cuando llueve el agua no se retiene y acelera la escorrentía, además otro aspecto a considerar es el tamaño de los materiales, pues en episodios de lluvias torrenciales el transporte de sedimentos es muy importante.

    Por ejemplo en el año 1982, coincidiendo con un episodio de lluvias intensas, el barranc de les Ovelles (cuenca margosa) transportó muchísimos sedimentos. Por tanto a la hora de estudiar la escorrentía tiene cierta importancia el hecho litológico.

    · Factores biológicos: la vegetación no incrementa el volumen de agua que pueda percibir una cuenca pues retarda la llegada de la humedad en el suelo, rompe la escorrentía por que actúa como paraguas en la caída del agua sobre el suelo.

    La vegetación ha creado un suelo muy poroso y contribuye a la mayor percolación del agua y por tanto favorece la escorrentía interna. Además la vegetación rompe la escorrentía superficial con sus desechos orgánicos que serán movidos lentamente y crearán pequeñas charcas en forma de media luna en sentido contrario a la escorrentía, esta pequeña charca favorece la percolación.

    · El factor antrópico: ya es sabido que el fluir natural de los ríos se subordina por los factores climáticos, orográficos, litológicos y biológicos, así estos justifican la escorrentía y el río.

    Las actuaciones humanas se centraron en la ordenación de los cauces para su interés y necesidad, pues en este sentido hablaremos de hidrogramas antrópicos, es decir, cuando el río está subordinado por el hombre.

    Sus formas de actuar sobre los lechos fluviales se remontan al Neolítico, pues desde el Neolítico hasta la actualidad el hombre ha modificado notablemente los ríos, pues nuestros ríos verán en sus lechos construcciones antrópicas como grandes presas para almacenar agua durante varios años. Las mayores transformaciones sobre los ríos valencianos se produjeron a partir del s. XX.

    Los embalses pueden modificar la circulación superficial de un río durante un amplio espacio temporal, es decir, un río sin ningún embalse o presa el agua fluirá de manera natural (lluvia, nieve, deshielo, surgencias, estiaje,...)

    Ahora con los embalses se impide el fluir natural del agua, así por ejemplo durante el invierno la agricultura no necesita agua, pues se produce una parada biológica, entonces las lluvias invernales serán almacenadas para el verano donde coincide con una escasez pluviométrica y una mayor temperatura y por tanto una mayor demanda hídrica por parte de la agricultura.

    Estos reservorios hídricos permiten salvaguardar los periodos secos, y los ríos durante el verano podrán llevar agua, es decir, menguar los fuertes estiajes (antropizar el fluir del río).

    Entonces todas estas actuaciones humanas conllevan una transformación de los hidrogramas naturales de los ríos. Y para hacer la cuestión más irracional se ha acuñado el término de “caudal ecológico”.

    El término “caudal ecológico” es muy defendido por muchos tratadistas que afirman que los ríos deberán tener un fluir hídrico mínimo durante todo el año, pero la realidad natural es que los ríos valencianos durante el verano se secan

    Por tanto los términos de “caudal ecológico” e “hidrograma natural” no son sinónimos, así el primer concepto en su actual comprensión es sinónimo de un río antropizado, regulado su caudal.

    Así por ejemplo antes de la regulación del río Turia durante el verano en su tramo final estaba totalmente seco, pues actualmente el río Turia por la ciudad de Valencia durante el verano lleva agua y tal efecto se justifica por la regulación humana.

    * Actuaciones humanas en los ríos valencianos.

    Ya hemos citado que se remontan al Neolítico, pero las mayores transformaciones se darán a partir del s. XX.

    · Antes de 1900: ya se ha indicado que la escorrentía se acelera en los montes deforestados.

    En el Neolítico el hombre pasa de depredador a agricultor y ganadero, es decir, se produjo la llamada “revolución Neolítica”. Para conseguir los primeros campos agrícolas se deforestaron los primeros montes, así los pueblos de la Edad de Bronce (Algar,...) ya practicaron la agricultura.

    Esta cultura fue sustituida por la sociedad íbera que recibía la influencia de los griegos y cartagineses, así se habían establecido factorías comerciales en la costa.

    Tras la II Guerra Púnica la romanización se expandió por todo el territorio valenciano. Los romanos construyeron el primer sistema de canales de riego en las zonas de huerta, desarrollaron el cultivo de la vid y el olivo, así por ejemplo el terrazgo agrícola de Elche tiene un origen romano (Ilici). De época romana se pueden citar los pantanos, aun activos, de Mérida (Extremadura) o el acueducto de Segovia.

    El monte, hasta décadas pasadas, se percibía como fuente de energía y material de construcción. Dicha deforestación favorece una mayor escorrentía, y por tanto en episodios de lluvias intensas la onda de crecida se verá potenciada y conllevará aspectos muy negativos como:

    * la pérdida de suelo (a causa de la inexistencia de la vegetación)

    * aumento de los procesos sedimentarios en los puntos bajos, especialmente en áreas costeras (mayores aportes de sedimentos por parte de los ríos).

    Aunque también se puede retardar la escorrentía a través de la práctica agrícola, con el laboreo del suelo, conllevando una mayor porosidad y por tanto una capacidad de absorción mayor; pero a nivel general se afirma que sin fuertes pendientes el agua percolará con mayor facilidad, y si hay acusadas pendientes se producirá una destacada pérdida de suelo.

    Para paliar esa acusada pérdida de suelo en sectores abruptos sé aterrazó el monte y se crearon los emblemáticos “abancalamanets agrícoles” y este modelo permite la obtención de suelo agrícola rompiendo la pendiente natural y entonces el agua de lluvia queda retenida, percolará y entonces retarda la escorrentía.

    Las terrazas de cultivo fueron ideadas por los romanos pero su intensificación tuvo lugar en el s. XIX, así muchos pueblos de la Montaña de Alicante (Relleu, Sella, Tárbena, Gorga,...) cuentan con suelo agrícola gracias a las terrazas agrícolas sobre sus laderas montañosas.

    Además se ha construido un amplio sistema de regadío, pues cabrá desviar volúmenes hídricos del río al terrazgo agrícola (ya sea próximo o lejano al cauce).

    Así podemos destacar las boqueras que consisten en la instalación en el lecho de las ramblas de una pequeña presa, generalmente de mampostería, que provoca la intercepción de una parte de la arroyada, la cual es desviada hacia un canal lateral al que, propiamente se denomina boquera.

    Su distribución se realiza mediante una malla de canales o colectores, que distribuyen el agua entre las diversas parcelas. Las boqueras tienen un origen romano.

    Otro elemento destacado son los azudes, que tienen origen árabe (as-sudd).

    Todas estas obras hacen que los ríos lleguen secos a su desembocadura, y a ello se añade la pérdida natural por la evapotranspiración.

    * Las primeras infraestructuras hidráulicas datan de muy antiguo, así Jaume I dio permiso para construir la “Sèquia Reial del Xúquer” (acequia), que desvía aguas del Xúquer hacia el río Turia ya que este último por Vilamarxant ya solía estar seco.

    * Otras infraestructuras antiguas son el pantano de Tibi (s. XVI) sobre el río Monnegre y las presas de Elche (río Vinalopó) y de Relleu (río Amadorio), ambas del s. XVII.

    Por tanto podemos afirmar que los ríos valencianos han sido secados, en un primer momento para abastecer hídricamente a las extensiones agrícolas, y actualmente se añade el uso urbano e industrial.

    · Después de 1900: se produce una intensa construcción de embalses o presas, así actualmente todos los ríos valencianos se encuentran regulados. Estas presas serán capaces de almacenar agua para varios meses y las presas más grandes de los ríos Turia, Xúquer y Segura para varios años.

    * Así la presa más grande del río Xúquer es la de Alarcón capaz de almacenar 1.112 Hm3,

    * en el río Cabriel destaca la presa de Contreras con 852´4 Hm3,

    * en el río Turia la presa de Benagéber con 221´3 Hm3 y

    * en la cuenca del Segura destacan las presas del Cenajo y Fuensanta.

    Estas grandes presas se encuentran en tierras manchegas, así el pantano de Alarcón fue construido con capital de agricultores valencianos, y se construyó en territorio conquense aprovechando sus mayores precipitaciones y sobretodo por su excelente posición. Con el pantano de Alarcón los agricultores valencianos podrán salvaguardarse de la sequía estival y los periodos secos.

    Otra importante cuestión es la transformación del fluir natural de nuestros ríos, pues hoy en día se dice que el río es deficitario de agua.

    Esta expresión totalmente economicista esconde una realidad, pues un territorio es deficitario de agua desde un punto de vista económico y humano pero no natural, pues para el uso agrícola los recursos hídricos valencianos son insuficientes, y a medida que se crezca económicamente y se desarrolle nuestra región el déficit hídrico será mayor, pero el río no tiene ningún déficit (a mayor desarrollo socioeconómico mayores demandas hídricas).

    Este déficit hídrico será suplido por los trasvases:

    Así en el s. XV la sociedad ilicitana intentó desecar la laguna de Villena, ideó el trasvase Xúquer - Vinalopó, pues la desecación de la laguna de Villena no se cristalizó hasta el s. XVIII, y recientemente se ha puesto la primera piedra del trasvase Xúquer - Vinalopó, que desde el pantano de Cortes II se desviará agua hacia el Vinalopó (Villena).

    Cabe citar también el trasvase Tajo - Segura (a través del pantano de Alarcón) que funciona desde 1978 y donde anualmente se trasvasan desde los pantanos de Buendía y Entrepeñas más de 200 Hm3 a la cuenca del Segura;

    Desde 1999 aprovechando la infraestructura existente, desde el pantano de Alarcón se desvían unos 10 Hm3 al pantano del Amadorio, pues se tuvo que construir urgentemente una tubería para unir los depósitos de Rabasa con el pantano del Amadorio y paliar el déficit hídrico existente en los municipios costeros de la Marina Baixa (Altea, Benidorm y la Vila Joiosa).

    Y por último se añade la depuración de las aguas residuales y recientemente la desalación del agua marina, pues las aguas depuradas tienen un uso agrícola y las aguas desaladas en su mayoría un uso urbano.

    Por tanto hablar de un caudal ecológico es un tópico, pues nuestros ríos están totalmente ordenados y las únicas aguas que circulan son las residuales (de ahí los actuales problemas de contaminación) y en todo caso las aguas recicladas.

    Por tanto debemos diferenciar entre un río natural y antrópico, pues en la Comunitat Valenciana los ríos son totalmente antrópicos, han sido ordenados para dar cobijo a una mayor demanda urbana (especialmente los pueblos costeros).

    Por tanto dicha ordenación se justifica desde un punto de vista económico, pues es cierto que el desarrollo de una sociedad no debe paralizarse y deberá contar con los recursos necesarios, por tanto ¿la política del Plan Hidrológico Nacional deberá tener una visión económica o ecológica?

    * Régimen natural de los ríos alóctonos.

    Los ríos alóctonos tienen sus cabeceras fuera del territorio valenciano, y cuando alcanzan el espacio administrativo valenciano cuentan con unos importantes caudales.

    · Río Millars (o Mijares): nace en la Moratilla (sierra de Gúdar) y desagua en la Plana, junto a la playa de la Torre de Almassora, después de drenar las escorrentías procedentes de Javalambre, Penyagolosa y Espadà.

    La cuenca, de unos 4.000 km2, recibe afluentes de cierta categoría (río Villahermosa, Montán o la rambla de la Viuda). Tiene una longitud de unos 104 km y su régimen es pluvial mediterráneo de gran irregularidad.

    En cabecera tiene un módulo aproximado de 3 m3/seg, por Onda asciende a 10 m3/seg y en Vila Real a 12 m3/seg. En su hidrograma natural se observa un máximo de caudal en otoño y un máximo secundario en primavera, y dos estiajes, especialmente acusado el veraniego.

    Destaca su irregularidad interanual, pues en el año 1921 a su paso por Almassora alcanzó un módulo absoluto de 2891 m3/seg (caudal medio del río Rhin en su desembocadura), esta riada provocó numerosos daños materiales aunque las desgracias no fueron tales a causa de la escasa ocupación humana.

    · Río Turia: nace en la cara sur de la Muela de San Juan, próximo al municipio turolense de Guadalaviar, de ahí que también se llame río Guadalaviar. Tras el tramo de la serranía de Albarracín, donde predominan hoces y cañones, entra en la depresión de Teruel y recibe el caudal del Alfambra.

    Seguidamente el río Turia se encamina al Rincón de Ademuz para encajarse después en los estructurales cañones de la comarca de Los Serranos, y donde ha recibido los aportes del río Ebrón. Tras cruzar Los Serranos, y a partir del municipio de Gestalgar el Turia empieza a aplanar su valle hasta transformarse, ya cerca de Valencia, en una llanura de inundación funcional. Cuando desagua en el mar el río Turia suma casi 6.200 km2 de cuenca.

    La cabecera del río Guadalaviar recibe una precipitación media anual en torno a los 1000 mm y registra importantes nevadas, pues el módulo del río Guadalaviar por la ciudad de Teruel es de 5 m3/seg; en su valle medio la precipitación media anual desciende a los 500 mm, pues el módulo del río por su paso por Vilamarxant es de 10m3/seg, a partir de aquí el río Turia pierde agua a causa de una mayor evapotranspiración.

    En general el río Turia tiene una cuenca muy mal alimentada, así el caudal relativo de la cuenca (modulo medio / Km2) es de 1´90 l/km2 y en la cuenca del Millars de 4.

    El río Turia en su hidrograma natural ofrece un máximo otoñal y un máximo secundario en primavera, y un fuerte estiaje durante el verano, pues el río en su tramo bajo solía secarse durante el verano.

    El río Turia se caracteriza por una gran irregularidad interanual, pues en el año 1956 registró un módulo absoluto de mas de 3.000 m3/seg por Valencia y ello provocó una gran riada que ocasionó hasta 86 muertos; y para evitar otras nuevas riadas se decidió desviar el río por el sur de la capital valenciana.

    Ya es sabido que el río Turia es el río de la ciudad de Valencia y su área metropolitana, y este río tiene que abastecer a más de 1´5 millones de personas, pues esa fuerte demanda no puede ser cumplida.

    El río Turia es incapaz de abastecer a Valencia y su área metropolitana, y por eso en la década de los 60 se desarrolló el primer trasvase de aguas en la Comunitat Valenciana, pues Valencia se abastecerá, también, de las aguas del pantano de Tous.

    El río Turia o Guadalaviar tiene una longitud de 243 km y tiene un régimen pluvial mediterráneo.

    · Río Xúquer (o Júcar): nace en el cerro de San Felipe, próximo al municipio conquense de Tragacete, con una altitud que ronda los 1.700 metros y drena aportes de muelas y parameras de la Serranía de Cuenca, donde destacan las hoces del modelado fluviokárstico.

    Su tramo alto se caracteriza por la altitud de la cuenca y la gran pendiente y notable caudal, alimentado por altas precipitaciones pluvionivales.

    Después se encamina a la llanura terciaria de La Mancha, por donde meadrizante transcurre encajado en hoces verticales mientras gira a levante hacia tierras valencianas. En este tramo manchego de la denominada fosa del Júcar, la descarga subterránea procedente de los Llanos de Albacete asegura la regularidad del caudal base del río.

    El caudal del río Xúquer por Jalance (antes de su confluencia con el río Cabriel) es de 33 m3/seg.

    En Cofrentes el río Xúquer incorpora los caudales del río Cabriel, su principal afluente, y su caudal pasará a 59´7 m3/seg. Aguas abajo, se encaja en un cañón que bordea el macizo del Caroig hasta alcanzar el llano de inundación litoral de la Ribera, pues por Sumacárcer el módulo del río ronda los 60 m3/seg.

    Pues a partir de este punto el módulo del río decrece y ello se debe a una mayor evapotranspiración y al regadío. Así por Alberic su módulo es de 28 m3/seg y en Cullera ha descendido a 10 m3/seg, es decir, tan solo vierte al mar 1/6 de las aguas existentes en el tramo medio, pues la pérdida de gradiente en este último tramo costero marcan las cambiantes geometrías aluviales de la plana de inundación. En este tramo final recibe las aguas del río Magro (por Algemesí).

    El río Xúquer tiene una longitud de 498 km y tiene una cuenca de unos 21.600 km2, pues es el segundo río de la vertiente mediterránea española.

    Su caudal relativo es de 2 l/km2 ya que su cuenca baja se encuentra muy mal alimentada. Su hidrograma natural dibuja un máximo otoñal y un mínimo estival.

    Otro aspecto interesante es su irregularidad interanual, pues el río Xúquer ha tenido importantísimas crecidas, pues en sus crecidas puede llevar módulos superiores a los 4.000 m3/seg en su tramo final, pues en periodos de lluvias intensas el río Xúquer se desborda por su tramo final y para evitar estas avenidas se construyó la presa de Tous.

    En el año 1982 la presa de Tous, que fue construida para luchar contra las avenidas torrenciales, no soportó las lluvias torrenciales del 20 de Octubre, donde en algunos puntos se sobrepasaron los 800 mm, y conllevó una gran crecida, con un módulo de 5.000 m3/seg.

    La presa de Tous se construyó para hacer frente a módulos de crecida de unos 2.000 m3/seg, y dicha presa era de escollera (obra hecha con piedras al fondo del agua para formar un dique de contención).

    El 20 de octubre de 1982, las fuertes lluvias registradas hicieron fallar los mecanismos de electricidad y por tanto las compuertas (que se abren de manera eléctrica) no se pudieron abrir, y además los equipos de electrógeno tampoco funcionaron. El agua se fue almacenando en el vaso de la presa y como las compuertas no se abrieron las aguas saltaron por encima, al ser la presa de escollera no soportó tal presión, por lo que las aguas acabaron por sesgar la presa (la cortó y no la reventó), y una gran cantidad de agua bajo por el río (agua almacenada en la presa y la avenida torrencial).

    Ello ocasionó la inundación de toda la Ribera, inundó las ciudades de Alzira, Alberic, Algemesí, Beneixida, entre otras; y además la autopista A.7. actuó como muro, incrementando así el nivel de desastre en los pueblos de la Ribera. La pantanada de Tous ocasionó 38 muertos.

    Una red de canales y acequias riegan la vega de Cofrentes y la Ribera. Las principales acequias son las de Escalona, Antella, Carcaixent y Reial del Xúquer, que riegan en conjunto unas 27.000 Ha. Cerca de la desembocadura, las acequias de Sueca y Cullera riegan 10.000 Ha de arrozales.

    Los principales afluentes del río Xúquer son los ríos Cabriel, Canyoles y Magro; pues el río Cabriel nace en el Puntal del Corzo (sierra de Albarracín) y con un rumbo NE-SO, y tras recorrer mas de 100 km se une al río Xúquer en el embalse de Cofrentes, aportando unos 24 m3/seg.

    · Río Segura: nace en la sierra del Segura, dentro del conjunto Subbético, tras cruzar de oeste a este las provincias de Albacete, Murcia y Alicante desemboca en la costa meridional de esta última.

    Su régimen es pluvionival mediterráneo, determinado básicamente por las precipitaciones de su elevada y lluviosa cabecera. El régimen de su tramo alto se caracteriza por su elevado caudal absoluto (20 m3/seg) y un caudal relativo de 16´5 l/km2.

    En su tramo alto sus principales afluentes son los ríos Mundo y Taibilla, con una cabeceras muy lluviosas (más de 900 mm/año).

    En su tramo medio y último el río empieza a perder caudal, pues se debe a una mayor evapotranspiración, las aportaciones espasmódicas y a menudo brutales de sus afluentes como el río Guadalentín que ha registrado bruscas crecidas.

    * El módulo del río Segura por Cieza es de 28 m3/seg, en Murcia ha descendido a 22 m3/seg, por Orihuela a 21 m3/seg, y en Guardamar del Segura a 6 m3/seg;

    * El caudal relativo en Cieza es de 3 l/km2, en Murcia de 1´9 l/km2, por Orihuela 1´2 l/km2 y en su desembocadura de 0´5 l/km2. Por tanto el río Segura cuando penetra en la región murciana empieza a perder caudales a causa de la mayor evaporación.

    Su hidrograma natural describe un máximo otoñal y un mínimo muy acusado en verano, pues el río suele secarse en su tramo final. El río Segura configura una cuenca de casi 16.200 km2 y tiene una longitud de 225 km.

    También se define por su acusada irregularidad interanual (superior a 4). El río Segura ha ocasionado importante avenidas, pues el 15 de Octubre de 1879 se calcula que el río Segura por Orihuela tuvo un módulo absoluto superior a los 5.000 m3/seg, pues el río inundó toda la vega de Orihuela (desde la sierra de Orihuela hasta la del Cristo) y configuró un extenso lago interior que costó mucho desaguar. El río no contaba con ninguna presa. Este episodio de lluvias intensas se conoce como la “riada de santa Teresa”.

    En el año 1973 el río Segura por Orihuela alcanzó un módulo de 2000 m3/seg, pues el río ya se encontraba regulado en cabecera, y también estaban ordenados sus principales afluentes como el Guadalentín.

    La última gran riada tuvo lugar en noviembre de 1987 donde por Orihuela el río Segura alcanzó un módulo de 700 m3/seg e inundó toda la vega. Para evitar las crecidas del río Segura por Orihuela se ha canalizado, es decir, se ha artificializado su lecho, pero dicho cauce tan solo puede hacer frente a un módulo máximo de unos 400 m3/seg.

    Actualmente el río Segura es el lecho más contaminado de España, pues en él vierten todas las aguas sucias de la región de Murcia, y el río Segura por Orihuela transporta además de las aguas sucias, una mala olor, es decir, se puede afirmar que el río Segura por Orihuela es una verdadera cloaca.

    Para ello se han creado varias plataformas para salvar el río, pues se han construido varias depuradoras sobre la cuenca que han hecho disminuir los vertidos al río, aunque todavía queda mucho por hacer. A partir de 1978 la cuenca del Segura se abastece, además de sus exiguos recursos, de las aguas del río Tajo.

    Antes de artificializar el río Segura por su tramo final, su desembocadura en el s. XIX configuraba un espacio deltáico, muy similar a las marismas del Guadalquivir.

    El balance hídrico de la cuenca del Segura es de 700 - 800 Hm3/año, pero sus demandas superan los 1.300 Hm3/año, esa deficiencia hídrica será suplida por el trasvase Tajo - Segura.

    La sobreexplotación de los acuíferos, conlleva un acusadísimo descenso hídrico en su cabecera, pues se extrae más agua de la que se recarga naturalmente, ello hace disminuir el nivel freático y por tanto las surgencias disminuyen significativamente, y al final la alimentación hídrica decrece y se crea una cadena viciosa cuya salvación dicen que será el Plan Hidrológico Nacional (trasvase del Ebro).

    Los únicos ríos autóctonos con cierto caudal son:

    * el Sénia que drena las descargas subterráneas de un sector kárstico de la Tinença de Benifassà, además este río sirve de límite entre Catalunya y la Comunitat Valenciana.

    * El río Palancia cuya cabecera sigue un trazado complicado pero de gran interés estructural y ambiental desde El Toro hasta Jérica y registra en Sot de Ferrer un módulo de 2´2 m3/seg.

    * El río Serpis con cabecera en las vertientes calcáreas que coinciden con el sector más lluvioso de la región valenciana, es decir, la umbría de la Font Roja, cuyas precipitaciones nivales son destacadas, y tiene un módulo de 2´60 m3/seg.

    En cuanto a los embalses valencianos sobresalen:

    En el río Xúquer los de Alarcón (1110 Hm3), Contreras (870 Hm3), Tous y Cortes II.

    En el río Turia sobresalen los de Benagéber y Lorigilla.

    En el río Millars destacan los pantanos de Arenós (130 Hm3) y Sitjar.

    En la cuenca del Segura destacan los embalses del Cenajo y Fuensanta.

    En el río Palancia tan solo existe el pequeño embalse del Regajo.

    Y en el río Serpis sobresale el pantano de Beniarrés (30´8 Hm3).

    Y por último los pequeños embalses de Guadalest, Amadorio, Ulldecona, Isber, Benitandús entre otros, repartidos por los llamados ríos autóctonos.

    LOS RECURSOS DE AGUA

  • Unas disponibilidades de agua limitadas v desigualmente repartidas.

  • La distribución de recursos de agua, la gestión de la demanda y la planificación hidrológica tienen como escala de referencia básica la establecida por las Confederaciones Hidrográficas.

    El territorio valenciano está compartido por la Confederación del Xúquer, a la que se adscribe el 91,2 % de su superficie, seguida de las Confederaciones del Segura (5,3 %) y Ebro (3,5 %) respectivamente. Por tanto, es la Confederación del Xúquer, con 21.320 kmz, la que concentra el ámbito territorial de planificación y gestión del agua más importante de la región.

    El Libro Blanco del Agua en la Comunidad Valenciana (1985), evaluó los recursos hídricos renovables de la región en 4.650 hm 3/año, de los cuales 3.300 serían superficiales y 1.350 hm 3 subterráneos. E1 río Segura aportaría 302 hm 3/año, el Xílquer

    unos 1.530 hm 3, el Túria 489 hm 3), y el Millars (299 hm3).

    En total los cursos alóctonos aportaban 2.650 hm3/año, es decir, un 80 % de los recursos totales disponibles, frente a una demanda global que, en el año 1985, ascendía a 2.890 hm'/año. En el Programa Operativo de la Comunidad Valenciana (1995) todas las estimaciones del Libro Blanco del Agita (1985) cambiaron sustancialmente, ya que las demandas ascendían a 3.304 hm3/año y los recursos disponibles a 3.148 hm3/año (ver cuadro n' l).

    Pese a no corresponder con el mismo ámbito territorial, estas cifras se aproximan bastante a las contenidas en el Plan Hidrológico del Xúquer con recursos cifrados en 3.437 hm;/año. De dicho volumen, unos 1.211 hm3 /año son recursos regulados, 1.716 hm3/año aguas subterráneas, 413 son retornos de riegos y el resto aguas residuales y aportes externos. Las demandas ascienden en el Plan del Xúquer a 3.217 hm3/año, con amplio dominio de las agrícolas con 2.284 hm 3/año, seguidas de las urbanas con 563 hm3/año, industrial con 115 y caudales ecológicos con 255 hm3/año

    2.1. Importancia estratégica de los ríos alóctonos y de los trasvases de aguas.

    Los ríos alóctonos, con cabecera en otras regiones españolas, revisten valor estratégico para los usos del agua en la Comunidad Valenciana. La intensa regulación y el aprovechamiento exhaustivo de las aguas superficiales de estos ríos permitieron la configuración de regadíos históricos como los del Bajo Segura, Horta de Valéncia, Riberas del Xúquer y Plana de Castelló.

    Son colectores con regímenes fluviales intensamente antropizados y con alto grado de regulación. El Xíiquer, por ejemplo, aguas abajo de Alarcón, presenta los mayores módulos de mayo a octubre, con pico en julio y agosto, hecho que resulta posible gracias a:

    * las funciones de regulación del hiperembalse de Alarcón con 1.100 hm3,

    * del complejo hidroeléctrico de La Muela-­Cortes de Pallás con 140 hm3,

    * y finalmente, antes de su entrada en la Ribera, a las funciones que está desempeñando la nueva presa de Tous, concebida como una presa de laminación de avenidas, con un aliviadero superior de 20.000 m3 /s, que cuenta además con un vaso receptor que supera los 350 hm 3 de capacidad.

    La suma de todos ellos es capaz de regular todas las aportaciones normales del Xuquer, que el Libro Blanco del Agua en la Comunidad Valénciana estimó en 1.530 hm 3/año.

    También sobresalen otros grandes reservorios de agua como:

    * Contreras (880 hm 3) en el Cabriel,

    * Benagéber (228 hm3) y Loriguilla (71 hm3) en el Turia,

    * Fuensanta (200 Hm3) y Cenajo (472 Hm') en el Segura,

    Destacan sobre otros muchos que se construyeron sobre estos mismos cursos y sus afluentes, y otros ríos autóctonos. Los recursos de agua de los colectores alóctonos han motivado seculares peticiones para acceder a ellos, como lo demuestra el hecho de que los habitantes del Vinalopó llevan desde 1420 esperando a que las aguas del Xúquer lleguen a esta comarca valenciana, donde se padece un grave problema de sobreexplotación de acuíferos desde finales del siglo XIX.

    Por el aprovechamiento de los ríos alóctonos también se han planteado duros enfrentamientos entre comunidades autónomas, como sucedió con la pugna entre agricultores manchegos y valencianos en torno al aprovechamiento del Xúquer.

    2.2. Los trasvases Tajo-Segura y Xúquer-Túria: infraestructuras vitales para el desarrollo regional valenciano.

    Los viajes de aguas se iniciaron de forma temprana en territorio valenciano.

    * En 1898 la ciudad de Alacant, por ejemplo, accede a las aguas subterráneas del Alt Vinalopó

    * En enero de 1923 se empezaban a elevar sobrantes del río Segura (5.100 1/s) a las lagunas del Hondo para el riego de 25.000 ha de secanos del Baix Vinalopó.

    * A Elx y a Alacant llegaron las aguas del Taibilla en 1958.

    * Son viajes muy anteriores al año 1979, en que las aguas del Tajo alcanzan la cuenca del Segura tras concluir el túnel del Talave, o al trasvase Xúquer-Túria concluido en las mismas fechas, que constituyen las transferencias más destacadas.

    El trasvase Tajo-Segura, que ya fue concebido como una pieza clave en el I Plan Nacional de Obras Hidráulicas de Manuel Lorenzo Pardo (1933), no fue culminado hasta el año 1979. Consiste en un canal de 286 kilómetros de longitud y 33 m3/s que se inicia en el pantano de Bolarque (35 hm3) en el Tajo, aguas abajo de los hiperembalses de Entrepeñas (804 hm3) y Buendía (1.638 Hm3).

    Desde Bolarque, tras la impulsión de Altomira, el agua es situada en el embalse de la Bujeda (884 m. de altitud), desde donde parte el canal del trasvase hacia el hiperembalse de Alarcón, sobre el Xúquer, y desde allí al embalse de Talave en el río Mundo, principal afluente del Segura.

    La obra fue diseñada con el objetivo final de trasvasar 1.000 hm3 en dos fases, con una primera de 600 hm 3/año, y una segunda de 400 hm3/año adicionales. Se preveía la transformación en regadío de 90.000 ha y la redotación de 46.816 deficitarias, es decir, un total de 136.816 ha de las provincias de Murcia, Almería y Alacant.

    A la provincia d"Alacant correspondían 39.196 ha asignadas a Riegos de Levante, margen izquierda, y otras 14.500 ha que se adscribían a la llamada Comarca Meridional (Box Amorós, M. 1988). Los 600 hm3/año calculados para la primera fase se repartían entre riegos (400 hm3/año), abastecimientos urbanos (110 hm3/año) y unas pérdidas estimadas en 90 hm 3/año.

    La Mancomunidad de los Canales del Taibilla, para atender las demandas de una población que supera los dos millones de habitantes, accede en la actualidad a un volumen que supera los 120 hm3/año, es decir, más de un 10% de la asignación originaria.

    El promedio de agua trasvasada desde 1979 a 2000, asciende a 301 hm 3 /año, de los cuales una tercera parte se destinan a abastecimientos de agua potable y consumo agrícola en las comarcas alicantinas del Bajo Segura, Baix Vinalopó y Camp d"Alacant.

    La sequía de la primera mitad de los años noventa, que también afectó al Alto Tajo, provocó una reducción del volumen trasvasado, sobre todo durante el año hidrológico 1994/1995, con 185 hm3, de los cuales 130 fueron para uso urbano, y de estos, 64 hm' fueron destinados a abastecer a los 32 municipios de la provincia d"Alacant y al aeropuerto del Altet, conectados en alta a la Mancomunidad de los Canales del Taibilla (Rico Amorós, A.M., 1998).

    La recuperación de reservas embalsadas en Entrepeñas y Buendía, a raíz de los inviernos lluviosos de 1995 a 1997, permitió alcanzar un volumen máximo de agua transferida, con 490 hm3 durante el año hidrológico 1998/1999 (Morales Gil, A. 2001).

    Otro de los trasvases con valor estratégico para la Comunidad Valenciana es el trasvase Xúquer-Túria y, en particular, en el abastecimiento de agua potable (unos 100 hm3/año) de Valéncia y de su área metropolitana, beneficiando a unos 40 municipios y a más de un millón de habitantes.

    Con referentes en el I Plan Nacional (le Obras Hidraaílicas de 1933, esta infraestructura no sería realizada hasta finales de la década de los años setenta, coincidiendo así con la finalización del trasvase Tajo­Segura.

    Destaca, como pieza clave, la nueva presa de Tous cuya capacidad se ha incrementado a 350 hm 3 tras "la pantanada" del 20-21 de octubre de 1982.

    Al pie del embalse parte un canal en forma de artesa, abrazando la isohipsa de 80 metros, con una capacidad de 32 m 3/s, superior por tanto a la Acequia Real del Xúquer (28 m3/s) que también nace cerca de Tous, en el azud disimétrico de Antella (Morales Gil, A. 1988).

    Paralelo a la costa, y atravesando la Ribera Alta, el canal se dirige con dirección norte a unirse con el Tíiria, una vez superado Manises y antes de la derivación de la Acequia de Moncada (Domingo Pérez, C. 1988).

    E1 trasvase Xúquer-Túria ha tenido como principales objetivos:

    a) garantizar el suministro de Valéncia y su área metropolitana con un caudal de 6 m3/s, que se potabiliza en las plantas de Picassent y Ribarroja;

    b) otros 16 m3/s han servido para dotar una extensión próxima a 20.000 hectáreas, repartidas en más de 26 términos municipales;

    c) sustituir con aguas del Xúquer los riegos de 1"Horta de Valéncia que hasta ese momento dependían de aguas del Túria, y de esa forma facilitar la transformación en regadío de unas 30.000 ha de secanos del Campo de Túria, repartidas en los municipios de Lliria, Villar del Arzobispo, Losa del Obispo, Benisanó y Bétera.

    2.3. Un problema grave de ámbito regional: la salinización de acuíferos costeros y continentales.

    El carácter limitado de los recursos de agua superficiales ha determinado que la principal vía para satisfacer los incrementos de la demanda durante las últimas décadas haya consistido en la explotación de sistemas acuíferos.

    Hasta mediados del siglo actual, el número de ciudades o los regadíos atendidos con caudales subterráneos alumbrados mediante cimbres, galerías y minados de distinto tipo, pozos artesianos, norias de tracción animal, molinos de viento y bombas mecánicas, eran relativamente poco importantes.

    A partir de los años cincuenta, esta situación cambió por entero merced a la rápida difusión de bombas de eje vertical y electrobombas sumergidas de gran potencia, capaces de alumbrar aguas alojadas en capas freáticas a centenares de metros de profundidad.

    Con dotaciones de 6.100 y 4.000 m3/ha/año las Confederaciones del Xúquer y Segura respectivamente, suman algo más de 290.000 ha de regadíos dotados exclusivamente con aguas subterráneas, lo que significa un 42 % de la extensión total existente en España, con un consumo de 1.470 hm3/año.

    La Comunidad Valenciana también ocupa una posición de liderazgo en territorio peninsular en la proporción de población abastecida con aguas hipogeas. Muchos municipios costeros, capitales de provincia incluidas, disponen de sistemas de abastecimiento que distribuyen aguas subterráneas, de las cuales dependen unos 2 millones de habitantes, con un consumo anual cifrado en 243 hm 3 y un promedio de gasto diario de 330 1/hab/día.

    Desde principios de la década de los años ochenta, abundan los acuíferos, detríticos o calcáreos, costeros o del interior, que padecen extracciones muy superiores a las entradas. En muchos acuíferos valencianos no son extraños altos contenidos de nitratos, cloruros, sulfatos, carbonatos, etc, que superan los límites establecidos para las aguas de uso público.

    El Libro Blanco de las Aguas Subterráneas (1995) valoró la sobreexplotación que sufren los acuíferos españoles en 710 hm3/año, de los cuales destacaba la contribución del Guadiana con 240 hm3/año, Segura 216 hm3/año, y Xúquer con 120 hm3/año.

    Estas estimaciones pueden pecar por defecto en las cuencas del Segura y Xúquer, más todavía en períodos de sequía como el padecido durante los años noventa, donde la sobreexplotación ha podido superar los 600 hm3/año (Rico, A. 1998).

    Las posibilidades de explotación que ofrecen los acuíferos valencianos resultan muy desiguales, debido a factores hidrogeológicos y climáticos:

    a) En las unidades del Prebético d´Alacant, aunque globalmente se registran entradas de 340 hm3 anuales y salidas de 313 hm3, dominan los sistemas sobreexplotados sobre los que se hallan en estado de equilibrio. Dentro de estos últimos se encuentran los acuíferos de:

    • Almirante-Mustalla, con entradas de 40 hm3/año y salidas de 11 hm3/año,

    • Sierra Mariola, con entradas cifradas en 15 hm3/año y salidas de 7 hm 3/año.

    Dentro de la categoría de sobreexplotados abundan tanto los acuíferos detríticos situados en la costa como los calcáreos y dolomíticos ubicados en el interior.

    Entre los costeros, uno de los casos más graves es el acuífero de la Plana de Gandia­Dénia de 240 km 2 de extensión, con unas entradas de 50 hm3/año pero con unas salidas de 88 hm3/año que han favorecido su salinización.

    La cuenca alicantina del Vinalopó padece la situación de sobreexplotación de acuíferos continentales más grave de España. De sus sistemas acuíferos, explotados intensamente desde finales del siglo XIX, depende el abastecimiento de agua potable de unos 800.000 habitantes de las provincias de Alacant, Valéncia, Murcia y Albacete, con ciudades tan destacadas como Alacant, Elda-Petrer, Elche, Villena, Novelda o Aspe.

    También se han desarrollado usos agrarios de gran transcendencia socioeconómica, con unas 30.000 hectáreas dedicadas al cultivo de hortalizas, frutas y a la "Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó". De la fase subterránea del ciclo hidrológico se aprovechan unos 150 hm 3/año, de los cuales unos 90 hm 3 corresponden a reservas no renovables.

    En la Serra de Crevillent, hacen falta electrobombas sumergidas de 1.000 CV de potencia para alumbrar el agua almacenada a 600 metros de profundidad. No son extraños costes de 60 u 80 ptas/m3, por un agua con alta salinidad (2.500 mg/1); con una dotación anual de 4.500 m3/ha se aplican a los cultivos más de 11 toneladas de sal, lo que a corto plazo suele provocar la muerte de la planta y la salinización del suelo (ver figura n" ).

    b) La provincia de Valéncia, además de los recursos del Xúquer y del Túria, también dispone de acuíferos con posibilidades de aprovechamiento como las unidades hidrogeológicas de:

    * El Macizo del Caroig que alberga grandes recursos, ya que las extracciones rondan los 60 hm3/año y las entradas 295 hm3, con una importante descarga en el río Xúquer (206 hm3/año).

    * La Plana de Valéncia, con unas extracciones de 200 hm~!año y entradas de 430 hm 3/año, procedentes de la infiltración del agua de lluvia (90 hm 3 /año), retorno de regadíos (210 hm3/año) y alimentación subterránea de otras unidades (139 hm 3 /año).

    En los acuíferos de la Plana de Valéncia, Plana de Sagunt y Plana de Castelló se han dado indicios de metales pesados vinculados con las actividades industriales de la galvanotecnia, cerámica y vidrio (ITGE, 1995).

    E1 problema se agrava cuando concurre la contaminación difusa por nitratos y por invasión de frentes de agua marina, como sucede en:

    * Plana de Sagunt con entradas por lluvia de infiltración (10 hm3/año), excedentes de riego (20 hin 3/año) y transferencias de otras unidades subterráneas (20 hm3/año). La alimentación de 50 hm3/año, es insuficiente para atender unos bombeos que superan los 70 hm3/año.

    * Otro acuífero con su equilibrio comprometido por un balance negativo es el de Llíria-Casinos, con una alimentación de 75 hm3/año y bombeos que ascienden a 86 hm3/año.

    c) Los acuíferos de la provincia de Castelló también presentan marcados contrastes locales. Los costeros, suelen padecer problemas de sobreexplotación muy graves como evidencian los acuíferos de

    • la Plana de Vinarós-Peníscola, con bombeos de 53 hm3/año y entradas de 39 hm 3 /año.

    • Más grave es el balance de la unidad de la Plana de Orpesa-Torreblanca, con 20 hm3/año de entradas y bombeos de 30 hm3/año.

    En todos ellos se registran procesos de intrusión marina y de contaminación difusa por lixiviados de fertilizantes y pesticidas agrarios, que impiden su empleo como aguas para consumo humano.

    En Vall d"Uixó, Borriana, Betxi, Benicassim, Nules o Villavieja las aguas subterráneas suelen superar los 100 0 los 200 miligramos/litro de nitratos disueltos, cuando el límite establecido está en 50 mg/1 (ITGE, 1995).

    Por su parte, los acuíferos del interior provincial como Javalambre, Maestrat y Nlosqueruela, tienen grandes áreas de alimentación que superan los 1.000 kmZ y disponen de recursos considerables que alimentan importantes surgencias kársticas. Las entradas en esas unidades ascienden a más de 350 hm3/año, y en cambio, los bombeos tan sólo suman 21 hm3/año.

    2.4. Los recursos no convencionales: reutilización de residuales depuradas y empleo de aguas desaladas.

    La escasez de agua que provocaron las sequías de las décadas de los años ochenta y noventa propició toda una serie de actuaciones para la obtención de recursos no convencionales, que incluye la reutilización de residuales y la producción de aguas desaladas.

    El empleo de residuales está determinado por la disponibilidad de aguas depuradas conforme a unos requisitos de calidad y por la existencia de infraestructuras de captación, distribución, almacenamiento y consumo adecuadas para su manejo.

    Referencias obligadas son la Directiva Marco de Aguas 2000/60/CE y la Directiva Comunitaria 271/91 sobre saneamiento y depuración.

    En la región valenciana se depuró en 1999 un volumen de 363 hm 3/año, o que la sitúa junto a Cataluña, Madrid y Baleares entre las primeras regiones españolas en el cumplimiento de la Directiva Comunitaria 271/91 sobre depuración.

    La implantación de un Canon de Depuración (Ley 2/1992), que se factura junto al recibo del agua potable emitido por empresas y ayuntamientos, ha permitido financiar las actuaciones previstas en el Plan Director de Saneamiento (1992). Esta vía de recaudación ha permitido grandes avances, de forma que el número de estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) se ha duplicado hasta superar las 320 EDAR, que ofrecen cobertura a más de 4.250.000 Habitantes Equivalente. También se ha incrementado la capacidad de reducción de carga contaminante, lo que ha favorecido que en 1999 las depuradoras eliminasen del agua 90.491 Tm. de sólidos en suspensión y 109.545 Tm. de materia orgánica biodegradable (Sanejament d"Aigües, 2000).

    En el apartado de reutilización la Comunidad Valenciana ocupa lugar destacado en España, por delante de Canarias, Baleares o Murcia.

    En la actualidad se reutilizan unos 130 hin 3/año, destacando la provincia d"Alacant con 70 hm'/año que se emplean en regadíos intensivos, campos de golf, jardines y medianas de carreteras, mientras que en las de Castelló y Valéncia el empleo de residuales es exiguo.

    1. En la provincia de Castelló ha sido usual el vertido de residuales al mar, aunque también se emplean para recargar el freático de las marjales costeras. Durante los últimos años se han acometido proyectos de reutilización en Castelló, Vall d"Uixó y Vila-real.

    2. En la de Valéncia, donde la disponibilidad de aguas residuales supera los 195 hm3/año merced a los caudales generados en el área metropolitana, es muy poco lo que se reutiliza, destacando el área de Sagunt y los 1.000 1/s que se sirven desde la depuradora de Pinedo a la Comunidad de Regantes del Oro, para el riego de unas 1.100 ha dedicadas al cultivo del arrozal, surgido en el siglo XIX entre el sur de la ciudad de Valéncia y el norte de la Albufera.

    La reciente ampliación de la depuradora de Pinedo, con incorporación de tratamiento terciario, pretende aumentar el volumen de reutilización en los regadíos de 1"Horta y, sobre todo, alimentar el Parque Natural de la Albufera de Valéncia con aguas depuradas de calidad, al igual que se está haciendo en otros humedales de Cataluña (Rico y otros, 1998).

    2. En la provincia d"Alacant, el volumen reutilizado puede superar los 70 hm, 3/año, sobre todo durante situaciones de sequía, con empleo en los regadíos del Vinalopó, Camp d"Alacant, Marina Baixa y Bajo Segura.

    Desde 1980, gracias a una serie de infraestructuras financiadas por el IRYDA para aliviar los problemas de sobreexplotación de acuíferos en el Vinalopó y Camp d"Alacant, los regantes vienen utilizando las concesiones de la depuradora de la ciudad de Alacant (Rincón de León). Se precisan varias impulsiones para alcanzar las áreas de riego de Agost y Monforte del Cid, con un desnivel máximo de 400 metros que aumenta el precio del agua a más de 30 pts/m3.

    E1 uso de aguas desaladas es otra de las fuentes no convencionales con gran interés para afrontar suministros de agua en usos consuntivos rentables como la agricultura de ciclo manipulado y, sobre todo, en abastecimientos urbanos, turísticos e industriales que pueden afrontar costes de producción próximos a las 100 ptas/m3.

    En abastecimientos de agua potable, cuentan con desaladoras los núcleos de Dénia (16.000 m3ldía), Benitatxell (4.000 M3 /día) y Teulada (6.000 M3 /día) que, junto a las de Jávea (26.000 M3 /día) y Alicante (50.000 M3 /día), en fase de construcción, sumarían una capacidad de producción cercana a 38 hm3/año.

    Para usos agrarios es el Bajo Segura la única comarca valenciana que cuenta con aguas desaladas, gracias a la ejecución del Plan de Aprovechamiento y Distribución de Aguas Depuradas y Salinas (PAYDES), por parte de la Consellería de Agricultura. Las 16 plantas existentes han supuesto una inversión próxima a 4.000 millones de pesetas para desalar agua salobre procedente del acuífero detrítico de la Vega Baja, con un caudal total de agua permeada que asciende a 470 1/seg, es decir, unos 14,8 hm3/año para el riego de unas 10.000 ha. de cultivos hortícolas y frutícolas de ciclo manipulado (Rico, A. y otros, 1998).

    3. Frente a unos recursos de agua limitados, unas demandas en permanente crecimiento.

    Las estimaciones de recursos de agua cifran los recursos renovables de la región en 3.148 hm 3 /año, 1.456 en superficie, 1.350 subterráneos, 119 de la reutilización de residuales y 160 aportados por el trasvase Tajo-Segura.

    El territorio valenciano recibe por tanto unos 767 m3/habitante/año, muy inferiores a los 2.829 m3/habitante/año de la media española.

    Esta disponibilidad de agua supone el 24 % de la media de la Unión Europea, y está también muy por debajo de países como el Reino Unido (2.491 m3/habitante/año), Bélgica (1.183) o Alemania (1.153) (López Palomeque, F. y otros, 2000).

    Frente a esta oferta de agua se situaba, para 1995, una demanda global de 3.304 hm3/año, lo que suponía entonces un déficit de 156 hm3/año, tras contabilizar los excedentes existentes en los sistemas Xúquer-Túria (+199 hm3), Els Ports (+43 hm3) y Marina Alta (+24 hm 3) y los déficit de Vinalopó-Alacantí (-182 hm3), Vega Baja del Segura (-83 hm 3), Vinarós-Peníscola-Orpesa-Torreblanca (-59 hm3), Serpis-Xeraco (-40 hm 3) y Marina Baixa (-35 hm3).

    El segmento de demanda agrícola acapararía un 80 % (2.641 hm3/año), mientras que el resto del consumo, que agrupa los abastecimientos urbano, industrial y turístico sumaría el 20 % restante.

    3.2. Los usos del agua urbanos y turísticos: unos sistemas de abastecimiento basados en trasvases de aguas.

    Los fuertes contrastes existentes en la distribución espacial del poblamiento valenciano, provocados por el desigual vigor de los procesos de urbanización, industrialización, desarrollo turístico y difusión de la agricultura de regadío moderna, han determinado que las áreas de uso que mayores cantidades de agua demandan se encuentren en las comarcas costeras, donde se concentra más del 77 % de la población.

    La gestión en alta del agua potable incluye la distribución desde las fuentes de suministro (ríos o acuíferos) a los depósitos municipales.

    1. En territorio de Castelló, las principales áreas de uso urbanas se hallan en la Plana Baixa, y en municipios costeros de las comarcas de la Plana Alta y Baix Maestrat.

    La empresa privada más destacada se denomina FACSA (Sociedad de Fomento Agrícola Castellonense S.A.), que ha asumido la gestión delegada del abastecimiento de agua potable de los ayuntamientos de Castelló de la Plana, Alcalá de Xivert, Benicarló, Benicassim, Cabanes, Orpesa, Peníscola y San Mateo.

    A1 igual que sucede con los suministros en alta realizados por los ayuntamientos, las aguas que distribuye esta entidad privada son siempre de origen subterráneo, alumbradas a profundidades superiores a 100 metros, y con un alto contenido en nitratos y en sales disueltas.

    De los 18 pozos que tiene en propiedad esta entidad para garantizar el suministro de agua a Castelló de la Plana, tan sólo 7 ofrecen agua apta para el consumo, ya que los restantes tienen altas concentraciones de nitratos (Rico Amorós, A. 1998).

    2. En la provincia de Valéncia, la distribución en alta registra la dura competencia planteada entre dos grandes empresas con fuerte participación de capital francés, como son Aguas de Valencia S.A. y su filial Omnium Ibérico por un lado, e HIDRA por otro.

    En la primera, los principales accionistas en 1996 eran la multinacional francesa SAUR (37,80 °,%) y el Banco Central Hispano (16,30 %).

    La segunda es filial del grupo AGBAR (Aguas de Barcelona) que, a su vez, lo es de Lyonnaise des Eaux.

    Son muchos los ayuntamientos, sobre todo los costeros, que han delegado en estas entidades la gestión integral del agua. En esta provincia se han requerido fuentes de suministro alternativas a las tradicionales.

    La distribución en alta de Valéncia y su área metropolitana depende del trasvase Xúquer-Túria, que aporta a las plantas potabilizadoras de Picassent y Ribarroja un caudal de 6.000 litros/segundo, ampliable con aguas del Tíiria y de pozos.

    En otras comarcas valencianas como la Plana de Sagunt, la Ribera Baixa, o la Safor, los usos urbanos del agua dependen de recursos subterráneos con graves problemas de contaminación, como ocurrió en Sueca o en Cullera que tuvieron que abandonar varios sondeos por la intrusión marina y por los altos contenidos en nitratos.

    3. En la provincia d"Alacant, la escasez natural de recursos de agua ha determinado que las ciudades más importantes distribuyan a sus habitantes aguas potables captadas a veces a cientos de kilómetros de distancia, como sucede con los recursos que aporta el trasvase Tajo-Segura a la Mancomunidad de los Canales del Taibilla.

    Esta entidad es la responsable del suministro de agua potable en alta a más de 2 millones de habitantes de las regiones de Murcia, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana. De los 76 municipios que atiende, hay 35 que se encuentran en las comarcas alicantinas del Bajo Segura, Baix Vinalopó, Camp d'Alacant y Marina Baixa, destacando el suministro, entre otros, del aeroport d'Alacant, la capital provincial y de núcleos urbanos como Elche, Orihuela o Torrevieja.

    Labor destacada en la gestión de agua potable es también la realizada por Aguas Municipalizadas d"Alacant y por el Consorcio de Aguas de la Marina Baixa.

    * Las Aguas Municipalizadas d"Alacant tiene encomendada la distribución en alta de la capital provincial y su área metropolitana. Aprovecha las aguas que le suministra la Mancomunidad de los Canales del Taibilla y las subterráneas procedentes del acuífero de Jumilla-Villena, que nutren la capital provincial desde el año 1898, aunque a diferencia de entonces dicho sistema es objeto, desde julio de 1987, de una declaración de acuífero sobreexplotado que habrá de paliarse con el trasvase Xúquer-Vinalopó.

    * E1 Consorcio de Aguas de la Marina Baixa, creado en 1977, al amparo de la Ley de Bases de Régimen local y que agrupa a ocho municipios entre los que se encuentra Benidorm, ha podido atender el fuerte incremento del consumo de las dos últimas décadas, que se ha elevado de 9 hm3 en 1980 a unos 22 hm3 en 1997.

    El sistema de suministro está basado en la explotación del sistema de aprovechamiento conjunto de las Fuentes del Algar, embalses de Guadalest y Amadorio y pozos ubicados en Callosa d"En Sarriá, Beniardá, Sella, y Polop.

    Para acceder a aguas limpias, el Consorcio ha establecido acuerdos con los usuarios agrarios a cambio de compensaciones económicas y de aguas depuradas servidas a coste cero para el riego de nísperos y cítricos en el ámbito del Canal Bajo del Algar.

    Por otro lado, los sistemas de distribución en baja incluyen la conducción y gestión de agua potable desde los depósitos municipales a los domicilios e industrias conectadas a la red.

    1. En la provincia de Castelló, los municipios de Vinarós, Torreblanca, Almenara, Borriana, Moncófar, Xilches, Nules y Orpesa tenían en 1997 sistemas gestionados por sus ayuntamientos, mientras que la empresa privada controlaba suministros importantes como los de Castelló o Benicássim.

    Los recursos proceden siempre de pozos propios o de captaciones pertenecientes a entidades de regantes, admitiéndose pérdidas en red superiores al 30 %, aunque también hay municipios como Benicássim, donde la diferencia entre volumen facturado y caudal inyectado a la red arrojaba pérdidas inferiores al 19 %.

    En cuanto a facturación del servicio, los precios no resultaban elevados, como ocurría en Vinarós, donde una familia compuesta por cuatro miembros y con un gasto de 200 1/hab/día, asume un precio de 74 ptas/m'.

    En cuanto a deficiencias en la gestión del recurso, destaca el problema de la calidad sobre todo por las elevadas concentraciones en nitratos, que incumplen la Directiva 91/676/CE sobre protección de las aguas contra dicho contaminante agrario.

    La estacionalidad también se hace notar en muchos municipios costeros, que reclaman más depósitos reguladores para atender los consumos en urbanizaciones turísticas.

    2. En la provincia de Valéncia, resulta creciente la penetración de entidades privadas en la gestión delegada del servicio de agua potable, aunque en 1997 todavía era realizada por algunos ayuntamientos como Sagunt, El Puig, Pobla de Farnals o Massamagrell.

    En estos últimos municipios era habitual encontrar urbanizaciones en las zonas de playa, que se abastecían con pozos propios con aguas de alta salinidad y nitratos.

    Es habitual encontrar pérdidas en red superiores al 30 %, como sucedía en Oliva y Cullera, frente a otros municipios como La Eliana, donde la compañía concesionaria (HIDRA) lograba facturar más del 90 % del caudal inyectado en la red.

    La empresa Aguas de Valencia, que gestiona el suministro de 440.679 abonados de la capital regional, inyectó 101 hm 3 en una red arterial de 1.478 km, facturando tan sólo el 75 %.

    3. En la provincia d"Alacant, la mayoría de ciudades de mediano y gran tamaño conocen la gestión delegada del servicio de agua potable por parte de empresas especializadas, destacando las filiales del grupo AGBAR (Aguas de Barcelona).

    Suelen alcanzarse altos niveles de eficiencia, a excepción de algunos municipios de la Marina Alta como Xábia o Dénia, que padecen problemas en la garantía y calidad del suministro.

    Por incidencia del turismo, muchos municipios registran elevados índices de estacionalidad, de forma que en agosto o julio se duplican y triplican los niveles de gasto de febrero o enero, lo que exige abundantes depósitos de almacenamiento de agua y controladores de presión para dominar núcleos urbanos y conjuntos residenciales dispersos.

    Uno de los instrumentos que se emplea para racionalizar el gasto, consiste en incrementar con tarifas progresivas los bloques superiores de consumo. Hay municipios como Benitachell o Calpe que gravan los altos consumos domésticos; así, una unidad familiar compuesta por 4 miembros que exceda de 56 m3 al bimestre, es decir, unos 240 1/hab/día, afrontaría un precio de 1.000 ptas/m3.

    El papel desempeñado por las compañías de aguas en el control de fugas se ha traducido ya en muchos casos en ahorros apreciables. De hecho, en los últimos años las tendencias de consumo en baja de ciudades muy dinámicas como Benidorm o Alacant, se han contenido gracias al control de fugas, que se situarían en estos momentos por debajo del 10 %.

    Idénticas mejoras, extensibles también a la facturación, se han producido en el Bajo Segura, en municipios como Orihuela, Pilar de la Horadada o Guardamar, que a principios de los años noventa ofrecían pérdidas en red cercanas al 50 % (Vera Rebollo, J.F. y Rico Amorós, A.M. 1995).

    En territorio valenciano, los sistemas de distribución en alta y en baja de agua potable también ofrecen cobertura a las demandas turísticas, sobre las cuales se tiene una imagen estereotipada que se vincula al derroche y a los consumos excesivos. A ello se une que el turismo está llamado a convertirse en una de las principales actividades económicas de la Comunidad Valenciana.

    De hecho, en 1997 representaba ya del orden del 9 % del producto interior bruto y proporcionaba directamente el 11,5 °ó de los puestos de trabajo.

    En la actualidad se tienen contabilizadas más de 1.525.000 plazas turísticas, de las cuales tan sólo unas 80.000 son hoteleras y otras 69.792 corresponden a campings. Esta distribución convierte a la oferta extrahotelera, a la basada en apartamentos y viviendas de diversa índole, en la más abundante.

    Uno de los municipios que concentra la oferta de alojamiento turística más importante de la Comunidad Valenciana, el de Benidorm, ha precisado durante los últimos años 12 hmj/año para satisfacer, entre otras demandas, las necesidades de 126 establecimientos hoteleros, con una capacidad de alojamiento que supera las 32.000 plazas.

    Esta oferta, está activada durante gran parte del año, con una capacidad para generar unos ingresos que, por término medio, pueden superar las 8.500 ptas/día por turista alojado.

    Así, con un nivel medio de ocupación anual que ronda el 80 %, los turistas, con fuerte presencia de extranjeros, que eligen como destino Benidorm, repercuten en la economía de esta localidad con unos ingresos que, según estimaciones, pueden ascender a más de 80.000 millones de pesetas.

    A ello se une la elevada capacidad de creación de empleo en este tipo de municipios, a los que acompaña una abundante oferta complementaria de ocio, restauración y comercio.

    E1 riego de campos de golf también se suele esgrimir como ejemplo de despilfarro de recursos hídricos, cuando lo cierto es que las 35-40 hectáreas de un campo de 18 hoyos requieren 500.000 m3 al año que, en muchos casos, empiezan a ser suministrados por depuradoras.

    Así, los 18 campos de golf existentes en la Comunidad Valenciana en 1999 generaban un consumo de 9 hm'/año, que equivale a la dotación necesaria para el riego de una extensión de 1.200 ha de cítricos.

    Es de notar, además, que un campo de golf puede determinar la creación de más de 1.000 empleos directos en las propias instalaciones y en la oferta complementaria que se crea. Estimando este conjunto de variables se puede afirmar que los usos turísticos del agua en la Comunidad Valenciana generan un consumo cercano a 60 hm 3/año, incluidas las necesidades del Parque Tématico de Terra Mítica en Benidorm.

    3.3. Profundos contrastes y diferencias en la satisfacción de las demandas agrarias.

    Los regadíos valencianos ocupaban en 1999 unas 377.537 hectáreas, que configuran áreas de uso concentradas en planas costeras, llanos de inundación y en algunas fosas tectónicas del interior.

    1. De los regadíos alicantinos El Bajo Segura, el Vinalopó, la Marina Alta y Baixa y el Camp d"Alacant concentran más del 90 %.

    2. En la provincia de Valéncia esa agupación lo es a favor de ambas Riberas, Camp de Túria y 1'Horta. En la de Castelló ocurre lo mismo con el Baix Maestrat, Plana Alta y Baixa. La expansión de los regadíos durante el periodo 1950/1999, fue protagonizada por una serie de cultivos de vocación exportadora como los cítricos, que ocupan hoy unas 191.000 ha, las hortalizas con unas 84.000 ha, frutales de hueso y pepita con unas 16.000 ha o el viñedo de mesa con 11.500 ha.

    3. En la de Castelló, las principales áreas de uso agrarias están orientadas claramente a la producción de naranjas y mandarinas, que ocupan más de las tres cuartas partes (43.900 ha) del regadío total existente (59.360 ha) en esta provincia.

    Las especies hortícolas, más adaptadas a las tierras próximas a la franja costera por la proximidad del nivel freático, ocupan unas 9.000 hectáreas, entre las cuales se encuentran las 1.200 ha ocupadas "la Alcachofa de Benicarló" con denominación de origen.

    La distinción que se hace en esta provincia, entre el término "horta" para referirse a los regadíos históricos dotados con aguas epigeas, y el "secá" para referirse a las tierras puestas en regadío con aguas elevadas, evidencia las diferencias existentes entre los regadíos con recursos del Millars y de la Rambla de la Viuda, y los dotados con aguas subterráneas (Sancho Comins, J. 1979).

    Las aguas del Millars son distribuidas a través de cuatro acequias mayores que fertilizan unas 10.500 ha de "I "Horta de la Plana", es decir, los regadíos históricos de los siglos XV y XVI de Borriana, Vila-real, Almassora y Castelló. Las acequias distribuyen las aguas almacenadas en el embalse de Sitjar de 52 hm; de capacidad, y son administradas por 7 Comunidades de Regantes agrupadas en torno a la Junta de Aguas de la Plana (Quereda Sala, J. y Ortells Chabrera, V. 1993).

    Las áreas de uso agrarias de mayor extensión de Castelló se han originado durante las tres últimas décadas sobre antiguos secanos de los piedemontes ibéricos, a partir de la explotación de aguas subterráneas.

    En el llano de Vinarós-Benicarló a las explotaciones agrícolas de regadío se las denomina "sér2ies", en alusión a las norias de principios de siglo que se han empleado hasta hace un par de décadas para elevar el agua subterránea. Estos artilugios han sido reemplazados por potentes electrobombas sumergidas, capaces de extraer un caudal mucho mayor para el riego de hortalizas, alcachofa sobre todo, y cítricos.

    * En la provincia de Valéncia, también existen notorios contrastes entre los regadíos históricos y los nuevos regadíos. A principios del siglo XX, agotadas las posibilidades de ampliación mediante la desecación de marjales para cultivar hortalizas en bancs y con la reducción de la Albufera de Valéncia a costa del arrozal, esta provincia sumaba ya unas 101.000 ha.

    De dicha extensión, tan sólo unas 11.500 ha se regaban con aguas elevadas con motores de gas pobre y máquinas de vapor, que habían permitido la transformación en naranjales de pequeñas áreas de los municipios de Carcaixent, Alzira, Pobla Llarga, Gandia (Romero González, J. y Tortosa Pastor, F.1991).

    En la expansión de nuevos regadíos producida a partir de mediados del siglo XX resultó fundamental la incorporación de nuevas técnicas de extracción de aguas subterráneas y la construcción de embalses en el Xúquer y en el Túria.

    E1 proceso de nuevas transformaciones de regadío para el cultivo de cítricos no se ha detenido a pesar de la sequía de los años noventa, de forma que la provincia de Valéncia incrementó en unas 20.000 ha su superficie de regadío, a costa de la explotación de aguas subterráneas.

    Así, el paisaje citrícola, que constituye un monocultivo en muchas comarcas, ocupaba en 1999 unas 109.000 ha, de las cuales unas 51.000 corresponde a mandarinas, que se hallan en permanente expansión durante los últimos años.

    Otros usos agrarios del agua con grandes implicaciones sociales y económicas son los propiciados por los cultivos hortícolas, con unas 34.500 ha, entre los cuales destacan la alcachofa, cebolla, lechuga, sandía y melón, col y repollo, bróculi, flores y ornamentales en el Camp de Túria, 1"Horta de Valéncia, Ribera Alta y la Vall d"Albaida.

    Los métodos tradicionales de cultivo, con un alto consumo de agua para riego, tienden a ser sustituidos por técnicas muy sofisticadas que incluyen cultivos bajo plástico y riegos localizados.

    Las dotaciones de riego más elevadas del territorio valenciano, con unos 18.000 m3/ha/año, corresponden al arrozal existente en la Ribera BaiYa y 1 "Horta Sud que ocupa unas 15.000 ha y desempeña un papel fundamental en la conservación del Parque Natural de la Albufera.

    Los regadíos históricos del Xúquer y Turia, ocupan una extensión aproximada de 55.000 ha. Se adscriben a una veintena de comunidades de regantes, con áreas de riego identificadas por las conducciones de riego que distribuyen por gravedad generosas dotaciones de agua.

    Los del Xúquer se dividen en dos tramos, uno desde Tous a Antella, y otro desde esta localidad a desembocadura.

    * E1 primero de esos tramos comprende las presas de Escalona, Acequia Particular de Antella, Acequia de Carcagente y Acequia Real del Xúquer, que riegan cerca de 25.000 ha (Gual Camarena, M. 1979).

    * E1 segundo tramo agrícola, comprende las presas de Corberá y Cullera que abarcan un área de regadío de algo más de 15.000 ha.

    De todas estas infraestructuras destaca la Acequia Real del Xúquer, cuya construcción data de finales del siglo XIII, con toma en el azud disimétrico de Antella, de 54 kilómetros de longitud y con una capacidad de 28 m3/s, destinados al riego de más de 20.000 ha ubicadas en su mayor parte en su margen derecha.

    Todo el sistema de distribución lo es por gravedad, a cielo abierto, revestido de mampostería, en cemento o en tierra, con tomas llamadas fesas, dantells, rollos, o boqueras en la acequia madre, de dimensión y tiempo de apertura variable que en ocasiones, si se están atendidas por privilegios concesionales, pueden estar abiertas durante todo el año, independientemente del uso, si es que lo hay, a que van destinadas las aguas, lo que explica dotaciones medias que pueden superar los 14.000 m3/ha/año.

    * En la provincia d'Alacant la situación actual de los usos del agua agrarios es muy diferente a Castelló y Valéncia, ya que muchos de sus regadíos deben ser adscritos a la categoría de deficitarios. Así, y a diferencia de lo sucedido en las otras dos provincias valencianas, los años noventa se saldaron con una reducción neta de más de 2.000 ha de regadíos y con otras 33.000 ha de tierras en barbecho por la falta de agua.

    La citricultura, que ocupa unas 38.600 ha, está bien representada en el Bajo Segura, Marina Alta, Marina Baixa y Baix Vinalopó, donde destacan unas 17.000 ha ocupadas por el naranjo, 13.900 ha por el limón y 7.000 ha de mandarinas.

    Los usos agrarios del agua más rentables social y económicamente corresponden a las 41.000 ha de hortícolas intensivos existentes en las comarcas del Alt Vinalopó, Baix Vinalopó, Bajo Segura y Camp d'Alacant. Cultivos de menores exigencias en agua, como el almendro con 10.000 ha y la uva de mesa embolsada con algo más de 10.500 ha, han padecido notables reducciones de superficie por la sequía, al igual que las hortalizas, que ocupaban 10.000 ha en 1999 frente a las 14.000 de 1995.

    En todas las comarcas alicantinas, pero sobre todo en las meridionales, al disminuir las disponibilidades de aguas epigeas y las del trasvase Tajo-Segura, la sobreexplotación que sufren los sistemas acuíferos se ha visto agravada.

    Se han producido descensos de los niveles piezométricos, que oscilan desde:

    * 5 metros por año del Camp d'Elx, a los

    * 60 metros en el acuífero sobreexplotado de la Serra de Crevillent en el Vinalopó Mitjá, que sitúan la profundidad de extracción del agua a casi 600 metros, por debajo ya del nivel del mar (ver figura n° ).

    Las dotaciones de agua para riego también han mostrado fuertes variaciones durante los años noventa, sobre todo en las comarcas con dependencia hacia los recursos del Río Segura, trasvase Tajo-Segura o acuíferos sobreexplotados como los del Vinalopó.

    En el Bajo Segura y Baix Vinalopó, durante los años 1994 y 1995 no se dispuso de dotaciones medias superiores a 1.100 m3 /ha, que apenas bastaba para un riego de supervivencia en cultivos arbóreos.

    En hortalizas, los agricultores no se arriesgaban a su plantación si no disponían de aguas residuales depuradas, pozo propio 0 de recursos adquiridos en un mercado negro muy activo esos años.

    Este contexto de escasez explica los esfuerzos realizados por los alicantinos en tecnificación de riegos, reutilización de residuales o producción de aguas desaladas que los sitúan en los primeros lugares de España por volumen aprovechado.

    La provincia d'Alacant ocupa el primer de la región por superficie implantada, con casi 54.000 ha, lo que supone el 40 % de sus regadíos; los riegos localizados también han progresado notablemente en las de Valéncia (49.069 ha) y Castelló (19.272 ha), abarcando al 26,5 % y al 32,4 % de sus regadíos respectivos. (Ver cuadro n° 4 ). Con ello, este método de riego sumaba en el año 2000 unas 122.000 ha, es decir, el 32 % de la superficie regada de la región

    Cuadro n° 4. Evolución de la superficie de riego localizado (ha) en la Comunidad Valénciana. 1992/2000

    Hectáreas de Riego Localizado por Provincias

    Periodo

    Alacant

    Castelló

    Valéncia

    Comunidad

    Valenciana

    A 31/12/1992 *

    32.995

    7.323

    9.937

    50.255

    1993-97

    41.661

    12.610

    25.160

    79.431

    1998

    45.088

    14.246

    33.807

    93.141 I

    1999

    50.651

    15.372

    43.686

    109.709

    A 31/12/2000

    53.984

    19.272

    49.069 ~

    122.325

    Fuente: (*) Datos de 1992 obtenidos de Ramón Morte, A. (1.995). El resto de años procede de informaciones facilitadas por Vicente Paños Callado, Conselleria de Agricultura, Delegación de Alacant.

    La necesidad de ahorrar en mano de obra y en otros costes, explica la introducción de riegos localizados en medianas y grandes explotaciones hortofrutícolas, mientras que en zonas de minifundismo su expansión está supeditada a la concesión de ayudas a las entidades de regantes para favorecer sistemas colectivos de riego a presión.

    Las inversiones necesarias para implantar riego localizado oscilan entre 350.000 y 500.000 ptas/ha, pero dicho coste se amortiza a medio plazo ya que se propicia una racionalización del consumo de agua y de fertilizantes en comparación con el riego tradicional o por inundación.

    A1 disminuir las pérdidas por evaporación y por infiltración los cultivos con riego por goteo aprovechan más del 90 % de caudal aplicado, frente al 65 % del sistema tradicional.

    También se valora el ahorro de costes en mano de obra y la posibilidad de lograr aumentos de productividad y calidad en las cosechas, además de no exigir nivelaciones del terreno. Resulta una técnica imprescindible en cultivos de ciclo manipulado, más aún en hortalizas, flores y ornamentales bajo plástico, al generar un microclima de humedad controlada (Ramón Morte, A. 1995).

    En hortícolas, el ahorro de agua oscila del 25 al 50 %, de manera que los consumos pueden reducirse a volúmenes de 3.000-5.500 m3/ha/año.

    4. La Titularidad Pública del Agua y el Plan Hidrológico Nacional.

    Se ha hecho notar que la escala básica de planificación hidrológica con mayor incidencia en territorio Valénciano es la establecida en los planes de cuenca del Segura y del Xúquer respectivamente, aprobados por el Real Decreto 1664/1998, de 24 de julio.

    La cuenca del Segura, que incluye la mitad meridional d'Alacant, es la única que ha merecido consideración de "estructuralmente deficitaria", en la Ley 10/2001 del Plan Hidrológico Nacional, a los efectos de la asignación de recursos procedentes de transferencias externas.

    En esta cuenca los recursos disponibles suman 1.553 hm 3/año, frente a unas demandas totales de 2.013 hm 3/año, lo que arroja un saldo negativo de 460 hm'/año. Con la premisa de no incrementar las demandas en las cuencas receptoras, las aportaciones foráneas se destinarán a paliar la sobreexplotación de acuíferos, garantizar suministros urbanos y agrarios existentes, y garantizar caudales ambientales.

    Uno de los grandes cometidos del Plan Hidrológico Nacional habría de ser la coordinación entre los diferentes planes de cuenca, para la corrección de problemas de déficit o de gestión de la demanda, para lo que se contempla una inversión de 3.835.278 millones de pesetas.

    Al igual que sucedió en 1993 con el Anteproyecto de Plan Hidrológico Nacional, los "grandes trasvases" han suscitado la denominada "guerra del agua" que, con marcado carácter regional, enfrenta a los gobiernos autonómicos que habrían de ceder agua con las comunidades y gobiernos beneficiarios de dichas transferencias.

    La mayoría de opciones de trasvase previstas ya se consideraban en el Anteproyecto de 1993, pero el debate se ha reducido a 4 opciones con diferente grado de viabilidad, de las cuales tan sólo ha merecido opinión favorable la del Bajo Ebro que tendría un coste total de 700.000 millones de pesetas.

    E1 trasvase tendría origen aguas abajo de Flix, ya en tierras catalanas, y como destino Barcelona (190 hm3/año), cuenca del Xúquer (315 hm3/año), cuenca del Segura (450 hm3laño) y Almería (90 hm 3/año).

    Por parte del Ministerio de Medio Ambiente se ha aducido sus menores costes ambientales, económicos y la existencia de sobrantes, con más de 10.000 hm3/año vertidos al Mediterráneo.

    Para ello, además de cumplir con el Pacto del Agua suscrito en 1992 por las Cortes de Aragón, a donde se destinarán 418.295 millones de pesetas en inversiones hidráulicas, se deberá respetar un caudal ecológico de 3.150 hm3/año para el Delta del Ebro y desarrollar un Plan Integral de Protección que satisfaga las directivas comunitarias existentes sobre hábitats y, más aún, de evaluación de impacto ambiental.

    Conviene subrayar que la Ley 10/2001 del Plan Hidrológico Nacional desarrolla una ley de transferencias mínimas al Xúquer, Segura y Barcelona, muy inferior a todas las previstas inicialmente, para atender los déficits actuales.

    E1 trasvase del Ebro no constituirá, por tanto, una solución definitiva a los problemas de escasez o mala calidad del agua en las cuencas receptoras, sobre todo cuando se den situaciones de sequía. Además, su realización no se prevé hasta el año 2010.

    Por dicho motivo, la Comunidad Valenciana debe propiciar medidas rigurosas de control de las demandas y de diversificación de las fuentes de suministro de agua, con presencia de recursos no convencionales.

    Resulta obligada la adopción de sistemas de uso del agua más eficientes en regadíos, abastecimientos, industrias, aprovechamientos hidroeléctricos o en fines ambientales. La prohibición de nuevos regadíos debería apoyarse en otras medidas como la contención de los consumos urbano-turísticos, la educación ambiental sobre el agua, la participación responsable de las comunidades de usuarios en la gestión o la transparencia en la Administración del Agua en todos los niveles de decisión.

    Otro reto de gran transcendencia será afianzar el liderazgo que ocupa la región a escala nacional en la reutilización de residuales depuradas.

    Será obligado mejorar la calidad de los tratamientos de depuración y la implantación de mecanismos de solidaridad económica entre los usuarios urbano-turísticos y los agrarios para abaratar los costes de reutilización e incrementar su consumo, sobre todo en las ciudades.

    La desalación de aguas marinas, que en modo alguno constituye una panacea para la solución de déficits de agua, todavía requiere costes de producción superiores a 100 ptas/m3.

    Pese a ello, la Comunidad Valénciana debería crear un parque de desaladoras ubicadas en zonas de alto consumo para garantizar suministros estratégicos como los asociados al turismo. Éstos, entre otros muchos, son algunos de los retos de gestión que cabe plantear para la primera década del siglo XXI.

    TEMA 9: LA EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN Y LAS DINÁMICAS DEMOGRÁFICAS.

    La Comunidad Valenciana en el padrón de habitantes de 2003 tenía una población de casi 4,5 millones de habitantes. Esto nos indica que si se compara con los datos del 2000, la población valenciana en estos tres últimos años ha crecido, ha experimentado un aumento bastante aceptable con mas de 300.000 habitantes. Ese crecimiento poblacional hay que atribuírselo al hecho de la inmigración. La población valenciana no crece por un saldo vegetativo importante, sino porque se está convirtiendo en una zona receptora de población foránea.

    Los casi 4,5 millones de habitantes es un contingente importante que representa el 11% de la población total española, sobre un 6% de la superficie del país. La Comunidad Valenciana está relativamente poblada. La densidad de España es de 90 hab/km2 y en nuestra comunidad esta cifra asciende casi a los 200 hab/km2.

    En la distribución espacial de la población existen desequilibrios. Es el espacio costero el que concentra el mayor contingente poblacional valenciano en las tres provincias, pero en las provincias de Valencia y Castellón esta dicotomía se acentúa en relación con las áreas interiores. Esto se debe al confort climático, a la productividad agraria con un desarrollo de los regadíos y a que esa zona litoral está abierta a un intercambio comercial marítimo y a las vías de comunicación terrestres existentes.

    Etapas históricas en la evolución de la población

    En el Paleolítico se ocupó el territorio valenciano y se nos dejó huellas de ello muy claras con restos en algunas áreas de su asentamiento, aunque no sabemos mucho de él. El hombre del Paleolítico era cazador y recolector de frutos. Tenía una esperanza de vida no superior a los 35-40 años. Era de raza indo-europea, similar a la de toda la cuenca del Mediterráneo e incluso hasta la India por oriente. Una raza que existió incluso en el Círculo Polar Ártico en su borde más septentrional. Por el sur marcaron los desiertos las áreas de expansión (Sáhara y Arábigo) además de los océanos.

    En el Neolítico (7000-9000 a.C.), el hombre pasa a ser agricultor y ganadero, marcando un nuevo hito. Los poblamientos neolíticos en la Comunidad Valenciana ya son más numerosos pero todavía sin poder concretar en un número aproximado. El cambio de un modo de vida supone un aumento de la esperanza de que asciende a los 40 años. Había mucha mortalidad infantil y femenina en los partos.

    La cultura de El Algar, hace 4000 años, es una gran conocedora de la metalurgia y habita en el sur de la Comunidad Valenciana. Establecen los primeros intercambios comerciales con otros pueblos del Mediterráneo (fenicios).

    Los íberos que los suceden tuvieron numerosos contactos con griegos y cartagineses. Estos intercambios favorecen un fluido cultural y un enriquecimiento de la misma. Ningún poblamiento anterior a los romanos llegó a administrar de forma única la totalidad de la Comunidad Valenciana.

    La cultura ibera se caracterizaba por incinerar a sus muertos, pero dejaron huella en sus ajuares y en los poblamientos con prácticas agrarias y textiles avanzadas.

    Los historiadores greco-romanos explican fielmente el quehacer diario de los iberos. Así, formaron parte de los grandes ejércitos cartagineses y romanos. Los iberos aumentan su esperanza de vida en el s. III como consecuencia de la romanización hasta los 50 años, creando numerosas ciudades. Las ciudades ibero-romanas más importantes son Valentia, Xativa, Denia Lucentum, Illici... Solamente se conocen aspectos cualitativos de esta época.

    Todo el territorio valenciano, en esa época forma parte de la provincia romana de la Cartaginense. Con la caída del Imperio Romano (S. IV-V d.C.), los pueblos bárbaros ocupan nuestro territorio, son los visigodos los que pasan a tomar el control de esta zona. La mejor alimentación (vocación exportadora) y la adquisición de las costumbres higienistas romanas comportan un desarrollo de la población favoreciendo el aumento de la esperanza de vida. Por el contrario, hay dos grandes azotes que afectan al crecimiento de la población:

    -La fuerte mortalidad post-parto

    -La alta mortalidad infantil

    Estas dos características demográficas mantienen la población en un crecimiento lento que se ralentiza aún más con la llegada de los visigodos.

    Las mejores condiciones alimentarias fueron posibles por una expansión de la agricultura que favorecía la comercialización con el Mediterráneo oriental.

    La existencia de los catastros romanos, numerosos en la Comunidad Valenciana, dan fe de la existencia de nuevas colonias romanas siguiendo las centuriaciones. Se muestra claramente la delimitación parcelaria de la época. También se dotan de infraestructuras de regadío, asegurando su productividad. Un ejemplo de todo esto es la centuriación de Elche.

    La epigrafía romana nos muestra la edad y la causa del fallecimiento de la gente, pudiendo extraer numerosas conclusiones del modo de vida de los pobladores valencianos de la época. Con la ocupación visigoda, el comercio marítimo decae, produciéndose la decadencia y el estancamiento de la región.

    En el s.VIII se produce un hito positivo en la población romana, con la ocupación musulmana se experimenta un crecimiento de la población que se debe a que los musulmanes en el territorio valenciano amplían la extensión de los cultivos, sobre todo de los regadíos, siendo superior a la que se dispuso en época romana.

    Otro hecho importante es el dominio del comercio del Mediterráneo occidental por parte de los musulmanes. Las costas se abre al comercio (cereales, vino, aceite...).

    Los musulmanes marcaron también un hito al transmitir a Occidente el pensamiento y la ciencia de la cultura clásica griega y romana, incluyendo un mejor estado de la higiene. Todo esto implica el que haya un mejor aseo corporal que revierte en un aumento en la esperanza de vida como consecuencia de las mejoras sanitarias. Esto queda plasmado en la existencia de numerosos topónimos de origen árabe en la franja costera que había sido ocupada en épocas anteriores de forma muy aislada.

    A partir del s. XIII, la población parece ser que crece. En la Baja Edad Media se produce un periodo positivo. Jaime I procede a la colonización de nuevos espacios, repuebla con pobladores catalanes las tierras de la mitad sur de la comunidad. Para ello se apoya en un mantenimiento de las superficies agrarias e incluso las amplía. La construcción por parte de Jaime I de la Acequia Real del Júcar supuso la ampliación de la superficie de regadío hasta la Albufera de Valencia. Sus aguas sobrantes iban a parar a esta parque natural alimentando la pesca y la caza de esta zona. El Embalse de Tibi sobre el río Montnegre aumentó la superficie de cultivo de Busot, Muchamiel y La Condomina.

    En 1270 se estima una población de 130.000 habitantes, pero son datos que pecan de exiguos, con lo que la fiabilidad de estos estudios dejan mucho que desear. Pero para el s. XV se habla de una población valenciana que rondaría los 300.000 - 400.000 habitantes, datos más aproximados a la realidad del momento.

    El s. XVII se inicia con un evento que va a provocar un gran retraimiento de la población española y, sobre todo, la valenciana: es la expulsión de los moriscos. Se calcula que la población valenciana va a perder entre 120.000 y 170.000 habitantes y que la población en esos momentos se reduce a alrededor de 300.000 habitantes, la misma que había en la Baja Edad Media.

    El problema no es que se pierda población en un momento dado, sino qué tipo de población se pierde. Es la población más joven y pródiga, son familias jóvenes con niños pequeños que significaban la esperanza de futuro. Se expulsa a la mano de obra barata con que contaba la Comunidad Valenciana en esos momentos. Es un retroceso cuantitativo y cualitativo. Las capacidades productivas se reducen con la expulsión de los moriscos.

    A todo esto se une un retroceso higiénico, estimándose para el s. XVIII una población inferior a la del s. XVII, 225.000 habitantes estimaba Cavanilles, pero la cifra parece muy reducida. Se estima una población que está entorno a los 300.000 - 400.000 habitantes. A final del s. XVIII se repobla la montaña alicantina con gentes de Ibiza.

    A partir del s. XVIII se experimenta un crecimiento continuo que se da hasta la actualidad con mayores o menores crecidas, pero siempre de orden positivo. A principios del s. XIX la población ascendería casi al millón de habitantes.

    Hasta mediados del s. XIX el único factor que retrae el crecimiento demográfico son las epidemias (cólera y fiebres). Se crean graves problemas, ya que el espacio costero y bajo se apoya fundamentalmente de las disponibilidades productivas asociadas al regadío. Son zonas aguanosas de irrigación y entre los cultivos que se practican está el arroz asociado a zonas encharcadas. El cultivo del arroz, siendo un cereal de verano, provoca la aparición del paludismo. A todo esto unimos la escasa higiene en las ciudades y la corporal pero, con todo ello, la población crece.

    Con el primer censo moderno de población (1860) la población valenciana asciende a 1,275.000 habitantes. Es un poco más de la cuarta parte de la población existente en la actualidad.

    Ese censo nos da ese aspecto cualitativo, pero la información cualitativa también se refleja: población por sexo y edades que muestra una base amplia de la pirámide de población, la esperanza de vida, las actividades que esa población genera por sectores (70% en el sector primario, 15% en el sector secundario y otro 15% en el sector terciario). Con los datos extraídos de este censo se estima en un 85% el índice de analfabetización, además de afirmar que la población valenciana es de carácter rural. Ahora se sabe más sobre la población valenciana.

    A partir de 1860 se ponen en funcionamiento los juzgados y los registros civiles. Se tiene un conocimiento más exacto de la población. La población va a poder ser seguida por los censos y los registros civiles, calculando los saldos vegetativos.

    Entre 1860 y 1900 la población valenciana pasa a crecer muy por debajo de la población española, llegando a 1,587.000 habitantes. Se calcula que para este periodo se deja de crecer en 100.000 habitantes, se debería haber crecido más. De esto se traduce una emigración importante debido a que ya había tocado techo en sus formas productivas agrarias. Hay un exceso de mano de obra y las condiciones no son propicias, la industrialización no se ha producido todavía. Se emigra internamente a Cataluña y Madrid y a finales del s. XIX se inicia la emigración de alicantinos al norte de Argelia, al Oranesado.

    El primer tercio del s. XX (1900-1930) nos muestra un crecimiento poblacional relativamente sustancioso. Se llega a casi 1.900.000 habitantes en 1930, que significa una consolidación de la población valenciana a pesar de que todavía se emigra. Se debió crecer unos 20.000 habitantes más de los que habían debido al factor negativo de la emigración.

    Esa desaceleración también tiene causa fundamental en la bajada de la natalidad. La mortalidad infantil y post-parto se reduce considerablemente. No hay políticas para el control de la natalidad, pero la población mediante ella misma retrae la natalidad del 40‰ al 25‰. Se entra en un ciclo demográfico nuevo, la transición demográfica.

    Hay un momento en el que la población valenciana nos llama mucho la atención, entre 1930-1940 la población crece por encima de su saldo vegetativo. Se pasa de 1.896.000 a 2.176.000 habitantes, justo coincidiendo con la Guerra Civil.

    Hay una inmigración elevada de madrileños y turolenses que huían de los frentes de la Guerra Civil. La Comunidad Valenciana en ese intercensal se convierte en zona de inmigración, pero no en la búsqueda de trabajo, sino que se debe sobre todo a la Guerra Civil. En la Comunidad Valenciana no habían frentes, lo que se tradujo en un saldo vegetativo positivo.

    El intercensal 1940-1950 nos muestra un crecimiento poblacional muy pequeño. Nos marca claramente el que se está produciendo los efectos de la reubicación de la población que se estableció en la Comunidad Valenciana y, por otro lado, una actitud conservadora en materia de fecundidad, la natalidad se controla.

    Se viven los efectos de una economía aislada, bloqueada. La población ascendía a 2.300.000 habitantes, hay un retraimiento de la natalidad. La II Guerra Mundial repercute en todas las poblaciones, no se vive directamente pero si de forma indirecta. La población controla en gran medida la natalidad, a pesar de la política pronatalista del Régimen y de la importancia que tenía el sector eclesiástico en nuestro país.

    Entre 1945-50, los vencedores de la II Guerra Mundial aíslan a los españoles comercialmente. Era un periodo de crisis galopante, con falta de alimentos y medicamentos que incide muy negativamente en el aumento de la mortalidad.

    El intercensal 1950-1960 muestra un crecimiento lento, pero también hay una pérdida poblacional, ya que la emigración todavía sigue existiendo, a pesar del fin del aislamiento en 1953. Las exportaciones agrarias de cítricos se incrementan a partir de esta época. Es también a partir de ahora cuando empiezan a llegar al litoral los turistas procedentes del extranjero. Se sientan las bases de lo que va a ser el despertar industrial de la Comunidad Valenciana. La pérdida de población se debe a los emigrantes que van a Cataluña, Madrid y emigrantes temporales que van a Alemania, Francia, Benelux o Suiza.

    El intercensal 1960-1970 nos da uno de los crecimientos poblacionales más altos de los que se recuerdan en la Comunidad Valenciana. En 1960 la población era de 2.480.000 y en 1970 la población alcanza la cifra de 3.073.000 habitantes. Esto significa que en sólo diez años la población valenciana crece en 500.000 habitantes.

    Se tiene una natalidad relativamente alta (20‰) y una mortalidad reducida a menos del 9‰, con lo que se obtiene un saldo vegetativo importante. Pero a pesar de ello, la población crece 300.000 habitantes más que el saldo vegetativo. La Comunidad Valenciana, por primera vez en su historia recibe de forma voluntaria la primera oleada de inmigrantes. Ya no se exporta mano de obra, la situación se invierte de forma radical con respecto al intercensal anterior.

    Esos inmigrantes proceden de Andalucía, Castilla -La Mancha, Murcia, Aragón, Extremadura y, en cierta medida, de Cataluña y de Madrid. En esos años, dos de los pilares de la actividad económica valenciana hacen un gran despegue:

    *La actividad industrial, en el entorno de Valencia y en las ciudades de la provincia de Alicante (Elche, Elda, Villena, la Hoya de Castalla, Xixona y Crevillente).

    *El sector turístico, necesita gran cantidad de mano de obra, para construir equipamientos y para la hostelería. La costa alicantina desde Santa Pola hasta Denia es la receptora de esta mano obra. Los dos destinos más importantes son Alicante y Benidorm-La Vila, en menor medida los otros municipios vecinos.

    Son inmigrantes que las diferencias con la población autóctona son mínimas, si acaso existen problemas lingüísticos. El mayor enfrentamiento que surge entre la población son las diferencias económicas y sociales derivadas por el poder económico. Pero todo esto viene derivado por una inversión cultural muy rápida, y más aún una inversión económica en la que los inmigrantes y sus hijos pasan a ser los nuevos industriales. El inmigrante aumenta su nivel de vida, social, económico y cultural.

    En el intercensal 1970-1980 se parte de una natalidad todavía alta y con un movimiento migratorio que todavía continúa, pero más en la zona de Valencia y de Castellón, asociado al turismo y a la industria.

    En el censo de 1981, la población crece 550.000 habitantes, llegando a los 3.646.000 habitantes. Se sigue en la línea de los años '60. la población inmigrante, que suele caracterizarse por ser joven hace que la natalidad siga manteniéndose en niveles altos. A pesar de ello, la tendencia empieza a frenarse, la inmigración ya no es tan fuerte como en la década anterior. También se deja notar los 8.000-10.000 inmigrantes que regresan del Oranesado.

    De 1960 a 1981, la población valenciana tiene el mayor crecimiento de su historia, 1.165.886 habitantes, de los que 548.937 son inmigrantes. Estos inmigrantes representan 1/6 de la población valenciana y si la unimos los hijos que tienen, vienen a representar 1/3 e la población total.

    A partir de 1981 la situación cambia. La población ya no crece al mismo ritmo, diez años después (1991) la población es de 3.857.000 habitantes. La población valenciana en 10 años crece 200.000 habitantes. Se dio una caída brutal de la natalidad. A partir de este momento se empieza a sufrir la crisis económica, los salarios no suben al igual que el coste de la vida. Se pasa a natalidades del 11-12‰, cuando antes estaban entre el 15-20‰. La mortalidad casi se mantiene en términos biológicos. La inmigración disminuye mucho.

    Los inmigrantes que ahora vienen son jubilados europeos y españoles. No recibimos prácticamente mano de obra, nos encontramos ante una crisis productiva. Hay dos sectores que presentan dinamismo como la construcción y el desarrollo turístico del sur de la provincia alicantina (Torrevieja), coincidiendo con que en 1979 llegan al sur de la Comunidad Valenciana las primeras aguas del Trasvase Tajo-Segura, con lo que se rompe la incertidumbre del abastecimiento de agua de las grandes ciudades. Con ello hay una mejora productiva de la agricultura con la llegada de agua del Tajo a las tierras del sur de la provincia de Alicante, con fuerte demanda de mano de obra. Esa agricultura se revaloriza con el Tratado de Adhesión con la CEE en 1985 y entrada en ella el 1 de enero de 1986, expandiéndose los regadíos debido al incremento de la demanda.

    En 1981 todos los estudios demográficos de cara al futuro apuntaban que en 1991, la población valenciana alcanzaría los cuatro millones de habitantes. Unos datos que se estimaban según las características de la población en esas fechas anteriores, siguiendo un ritmo igual al de la época anterior.

    En 1991 resulta que la población valenciana es de 3.857.234 habitantes. No se llegó por tanto ni a los 3,9 millones de habitantes. Hubieron 150.000 habitantes menos de lo que se estimaba una década antes.

    En este censo se hacen patente varios aspectos, ya que la natalidad en el intercensal 81-91 ha caído por debajo del 15‰, a menos del 12‰, con una natalidad baja, de las más bajas del mundo. La sociedad valenciana se hace claramente conservadora, se apuesta por el bienestar económico, al margen de ideologías y de creencias religiosas.

    El control de la natalidad que se llevaba haciendo desde los años '40 llega ahora a su máximo nivel. La baja mortalidad aguanta el crecimiento vegetativo.

    El factor inmigratorio se ve muy atenuado debido a la existencia de una crisis económica que afecta a las industrias manufactureras de las grandes ciudades (calzado, mueble, textil). Se cambian las formas productivas, se pasa a la fabricación en serie, perdiendo manualidad y las actividades que requieren mano de obra se deslocalizan.

    Los inmigrantes que ahora llegan a la Comunidad Valenciana son personas mayores que vienen a pasar sus últimos días con sus hijos que anteriormente llegaron por motivos laborales. También llegan personas de Europa occidental que se retiran en la Comunidad Valenciana buscando el confort climático. Ambos grupos son personas que ni se pueden insertar en el mundo laboral ni están en edad de procrear, con lo que contribuyen a envejecer al conjunto de la población.

    En la década de los '80, la población autóctona valenciana tiene la natalidad más baja, por debajo de la mortalidad. Las zonas donde vive la burguesía valenciana son las menos natalistas, llegando al 6-7‰. La población autóctona o se mezcla integrando a la población inmigrante o acaba por extinguirse. El crecimiento poblacional se debe en mayor medida a la procreación de los inmigrantes.

    Hay otros hechos que se han de analizar. La política gubernamental fue pronatalista (familia numerosa), pero no en la misma forma que en otro países europeos como Francia. La primera Ley del Aborto, con muchas limitaciones se aprueba a mediados de los '80, aspecto a tener en cuenta también. El aborto se practica normalmente en sociedades con mayor nivel cultural y económico.

    En el intercensal 1991-2001 se obtiene un crecimiento de mas de 250.000 habitantes. Se alcanza en el 2001 la cifra de 4.202.608 habitantes, es el último dato censal. En el padrón de 2003, utilizado para el censo electoral se obtiene una cifra de 4.470.885 habitantes.

    Las datos más fidedignos son los del censo del 2001, son los que se admiten, ya que de por sí, comparados con los del intercensal anterior se observa una desproporción. En el intercensal anterior apenas se creció, en contra de lo que ocurre con este último intercensal.

    La baja natalidad existente entre 1991 y 2001 es muy similar a la del intercensal anterior, o incluso se agrava. Se observa un repunte de la mortalidad con un 9‰. La mortalidad baja a los límites biológicos, produciéndose un envejecimiento de la población. Es una población que obtiene cerca de 10 años más de esperanza de vida y, si bien debieran haber fallecido en el intercensal anterior, es ahora cuando mueren, aumento por esta causa la tasa de mortalidad para este periodo.

    A todo ello se le suma que a finales de los años '70 y principios de los '80 llegan muchos inmigrantes ancianos y también del extranjero, lo que repercute en nuestros días en un aumento de la mortalidad.

    El crecimiento de población se debe casi exclusivamente al fenómeno inmigratorio del último lustro de los años '90. estos inmigrantes no provienen de otras regiones españolas, vienen del extranjero. Están estructurados en dos grupos muy bien diferenciados:

    - Son ancianos y jubilados europeos que buscan un confort climático.

    - Un importante contingente que sirve de mano obra barata para el sector primario y terciario. Vienen del norte de África (marroquíes, argelinos y subsaharianos). También procede de Ecuador, Perú o Colombia. Otro grupo son los que provienen del Este de Europa (polacos, lituanos, rumanos, ucranianos y rusos).

    -Los magrebíes presentan diferencias notables de tipo cultural con una lengua desconocida (árabe) y una religión distinta (Islam). Presentan una baja cualificación profesional y muy pocos están alfabetizados.

    -Los sudamericanos tienen una afinidad cultural, el idioma, además de ser cristiano, lo cual les ayuda a una mejor adaptación. Suelen estar alfabetizados pero sin grado de cualificación determinado.

    -La inmigración silenciosa, que es como se ha denominado al grupo de los inmigrantes del Este. Presentan afinidades étnicas con los valencianos pero diferencias culturales, a pesar de ser cristianos. Tienen una ventaja sobre los demás inmigrantes, tienen una alta especialización laboral.

    Si se tienen en cuenta los datos censales de 2001 y los comparamos con los del padrón de 2003 encontramos diferencias muy sustanciales. Lo que sucede es que no se consideran población de hecho ni de derecho a la hora de censarse, pero sí muchos de ellos se consideran población de hecho en los municipios. Para acceder a un contrato laboral y a la sanidad o la educación es necesario empadronarse en los municipios correspondientes. De ahí que exista tal diferencia entre estas dos fuentes estadísticas.

    Desde el punto de vista del empleo y generación de riqueza en este intercensal se observa un estancamiento en algunas formas productivas de la industria valenciana. Las industrias manufactureras del calzado, alimenticio, textil y del mueble están en continuo proceso de reconversión y afrontan crisis importantes. Surgen nuevos competidores para el sector del calzado desde Brasil o China, al igual que ocurre con el sector del mármol y de los azulejos.

    ¿Cómo se reparte la población valenciana?

    La población valenciana que distribuida siguiendo las pautas que hemos visto a través del análisis de las condiciones del medio físico. Hay una dicotomía con un litoral muy poblado con mas de 200 hab/km2 y un interior bastante vacío poblacionalmente salvo algunas comarcas alicantinas. Hay una acumulación de población en el litoral.

    Por provincias, de esos 4,5 millones de habitantes, 1,6 están en la provincia de Alicante, alrededor de 500.000 en Castellón y 2,3 millones en la provincia de Valencia. El espacio más densamente poblado es el área metropolitana de Valencia con mas de 1,5 millones de habitantes, siguiéndole el área de Elche-Alicante con unos 600.000 habitantes. También existen ciudades costeras muy pobladas como Gandía con más de 100.000 habitantes, además de ciudades en el sur de Alicante como Orihuela o Torrevieja o en el curso del río Vinalopó (Villena, Elda y Novelda).

    Una cuidad que creció hasta la década de los '80 presenta hoy un retraimiento brutal, es el caso de Alcoy, ya que la industria textil y papelera está desapareciendo o deslocalizándose.

    Año Pob. existente

    1860

    1.275.000 hab

    1900

    1.587.000 hab

    1930

    1.896.000 hab

    1940

    2.176.000 hab

    1950

    2.300.000 hab

    1960

    2.480.000 hab

    1970

    3.073.000 hab

    1981

    3.646.000 hab

    1991

    3.857.000 hab

    2001

    4.202.000 hab

    TEMA 14: LAS AGRICULTURAS VALENCIANAS

    Hay una serie de factores físico-ecológicos que han favorecido la expansión de los regadíos intensivos en el País Valenciano. Las llanuras aluviales del Palencia, del Mijares, del Túria, del Júcar, del Segura, del Vinalopó han acogido tradicionalmente regadíos dedicados al cultivo de hortalizas y frutales.

    A partir de mediados del siglo XX, los mejores técnicas aplicadas en la captación y distribución de recursos de aguas superficiales y subterráneos también favorecieron una gran expansión sobre suelos carbonatados ubicados en las planas costeras de Castellón, la Safor, la Marina Alta, la Vall d'Albaida, la Costera, la Hoya de Bunyol, el Campo del Túria, el Vinalopó y el Bajo Segura. Un factor ambiental decisivo es el climático, con medias anuales que rondan los 16 ºC, y temperatura media de las mínimas del mes de enero que no desciende por debajo de 4 °C.

    Todo el territorio valenciano supera las 2700 horas de insolación y se acerca a las 2900 en las comarcas más meridionales. Entre los meses de noviembre a marzo se disfruta de unas 850 horas de insolación, en el conjunto del territorio, y unas 930 horas en el Sur de Alicante.

    Estos factores permiten obtener producciones hortícolas y frutícolas durante todo el año, en algún caso se obtienen hasta tres cosechas sobre una misma parcela, propiciando el desarrollo de la llamada horticultura de ciclo manipulado, que se ha propagado sobre todo en las comarcas costeras, en ocasiones bajo plástico, como sucede en el Bajo Segura, Campo de Alicante, Ribera de Júcar y Huerta de Valencia.

    Algunas comarcas valencianas se benefician también de una posición de abrigo aerológico, que las protege de circulaciones meridianas. En algunas producciones de ciclo manipulado, sobre todo en hortalizas, cultivadas al aire libre, el agricultor reclama recursos de agua, pero no in situ, ya que el exceso de humedad propicia el desarrollo de enfermedades criptogámicas (hongos).

    Hay cultivos que están distribuidos geográficamente en virtud de las condiciones físico-ecológicas, por ejemplo, el naranjo, aunque es una especie de origen tropical, resiste temperaturas relativamente frías, lo que permite su expansión en comarcas costeras y prelitorales.

    En cambio, el limón no tolera temperaturas inferiores a -2 °C, lo que explica su mayor desarrollo en las comarcas alicantinas del Bajo Vinalopó y Bajo Segura.

    Los cultivos del tomate pueden morir con registros térmicos inferiores a -0,5 °C, sobre todo si se prolongan varias horas, de ahí que se desarrollen sobre todo en el Campo de Alicante y litoral del Bajo Segura.

    Las alcachofas pueden soportar temperaturas de hasta -6° C, lo que propicia su cultivo en comarcas septentrionales como el sector de Vinaroz-Benicarló en Castellón.

    Otras hortalizas, la especie de las umbelíceras, como la carlota, se han propagado en comarcas del interior como en el Alto Vinalopó, ya que resisten temperaturas de -7° C, y además las temperaturas frescas del invierno favorecen una mejor conservación del producto en la tierra.

    No obstante, también hay factores contrarios a la agricultura intensiva, provocados por vientos de gran recorrido, por heladas, aunque los daños más abundantes guardan relación con las sequías, con las inundaciones y las granizadas. La sequía de principios de los 90 provocó 55000 millones de pesetas, los daños de las inundaciones del 82, del 87, del 89 y del 97 han sumado más de 100000 millones de pesetas de pérdidas en la agricultura.

    Las exportaciones hortofrutícolas y la expansión del regadío.

    Los regadíos valencianos suman en la actualidad unas 370.000 hectáreas, lo que representa el 42,5 % de la SAU (Superficie Agraria Útil) de la Comunidad Valenciana. De esta extensión, unas 290.000 hectáreas pueden clasificarse de regadíos intensivos, desarrollados sobre todo en las planas costeras y en algunos valles interiores como el Vinalopó.

    Estos regadíos intensivos, gracias a los sistemas de ciclo manipulado, pueden satisfacer los mercados europeos desde el otoño a la primavera, sin que los factores físico- ecológicos que incidencia negativa sobre su productividad. También se cultivan hortalizas y frutales en las huertas tradicionales, de hecho el término huerta fue en otro tiempo sinónimo del paisaje agrario por excelencia de Murcia y Valencia.

    Estos regadíos pueden agruparse en frutícolas, que suman unas 222.000 hectáreas, y los hortícolas y herbáceos unas 100.000 hectáreas. El cultivo más destacado es con diferencia el de cítricos, con unas 191.000 hectáreas, y constituye prácticamente un monocultivo en la Plana de Castellón, Ribera del Júcar, la Safor o el Bajo Segura.

    Las producciones hortofrutícolas exportadas en el año 2000 se acercaron a los 325.000 millones de pesetas. No han dejado de crecer durante los últimos años, de forma de España exporta en estos momentos unos 6.100 millones de euros de frutas y hortalizas. En el caso valenciano, los principales productos exportados son los cítricos, con 225.000 millones de pesetas, los hortalizas con más de 60.000 millones, y otras frutas frescas con unos 38.000 millones de pesetas.

    Debe hacerse notar también que hay empresas productoras y exportadoras valencianas que poseen fincas o realizan compras en otras provincias como Huelva, Sevilla, Murcia y Almería.

    Estas producciones pueden ser transportadas a los almacenes ubicados en sus sedes valencianas, para su elaboración, generando con ello importantes efectos multiplicadores sobre los territorios en que se implantan.

    Estas producciones agrícolas apenas reciben ayuda económica de FEOGA, por ejemplo, en 1999 la Comunidad Valenciana tan sólo percibió unos 20000 millones de pesetas de la sección Garantía, de los cuales el sector de frutas y hortalizas tan sólo recibió unos 8000 millones de pesetas. En cambio, el conjunto de España recibe ayudas superiores al billón de pesetas destinados a las OCM con garantía total o parcial de precios: herbáceos, vacuno y lácteos, olivar, etc...

    La importancia de esta agricultura también se advierte en variables como la producción final agraria, que se sitúa alrededor de los 400000 millones de pesetas, de los cuales un 84 % corresponden a las producciones vegetales, sobre todo hortalizas y frutas.

    En cuanto a las repercusiones paisajísticas de esta agricultura, no cabe duda que las más destacas son las propiciadas por la expansión de los cítricos. Son árboles de origen tropical, bien adaptados a las condiciones del medio de las planas costeras valencianas y tienen ciclos de producción que abarcan desde principios del otoño hasta finales de la primavera.

    Con este calendario, el único frente de competencia que se abre está en el Mediterráneo, fundamentalmente en el sector oriental (Israel, Turquía, el Magreb y sur de Italia), aunque por el momento las producciones españolas están respondiendo con gran solvencia los frentes de competencia que se abren con esas zonas. Tampoco parece preocupar demasiado en estos momentos las amenazas competitivas de otras regiones como Marruecos, Sudáfrica, Uruguay y Brasil, ya que la distancia y el transporte marítimo es un coste a considerar, además de la merma de calidad organoléptica de estos productos.

    Durante los últimos años, en el sector de cítricos se ha producido una reconversión varietal dirigida a satisfacer los gustos de los consumidores. También se ha procurado buscar pies tolerante a virosis como la tristeza, a enfermedades criptogámicas y el tratamiento para plagas como la mosca del Mediterráneo, el minador o problemas como la pinyolà, que requerido una ordenación racional de las colmenas, que se sitúan a más de 5 kilómetros de las parcelas citrícolas.

    Los cítricos valencianos se dividen en una serie de grupos: las naranjas ocupan unas 84000 hectáreas, los mandarinos ocupan unas 90.000 hectáreas, el limón unas 14.000 hectáreas y los pomelos unas 200 hectáreas.

    Los sistemas de plantación tradicionales están siendo sustituidos por otros más modernos intensivos, gracias al empleo de riegos localizados, que permiten el cultivo en caballón o en suelo alomado y sin nivelar de diferentes variedades. Las naranjas han visto disminuir su rentabilidad debido en parte a la competencia de Marruecos, de Israel, de Sudáfrica o de Brasil, de donde se importa a veces zumo concentrado.

    En variedades como la navelina o la salustiana durante los últimos años se han alcanzado precios de venta de 450 pesetas/arroba e incluso en ocasiones este precio ha descendido por debajo de las 350 pesetas/arroba. Con unos ingresos medios de 32 pesetas por kilogramo a y si tenemos en cuenta que los costes de producción rondan las 25 pesetas, con una cosecha de 30000 kg por hectárea y año, se obtiene un beneficio de 210000 pesetas por hectárea.

    En mandarinos, del grupo de las clementinas, se ha alcanzado precios de 60 pesetas/kilogramo, y costes de producción de 32 pesetas aproximadamente. De esta forma, con producciones de 26600 kg/hectárea se logran beneficios superiores a las 700000 pesetas. Con esta adaptación de cultivos, las mandarinas son muy competitivas en los mercados europeos pero también se exportan a Canadá y Estados Unidos.

    Se distingue en dos grandes grupos, por un lado, las satsumas, que están en regresión desde los años 80 y se dedica sobre todo a la conserva de gazos, y en segundo lugar están las clementinas, con variedades sin semillas, que van ocupando los mercados desde finales del verano hasta bien entrado el invierno.

    En el limón se ha producido una fuerte reducción de la superficie de cultivos, cuyo motivo se centran en la falta de rentabilidad económica y por los efectos de la sequía de la primera mitad de los años 90. Esos factores han supuesto una reducción del 22 % de superficie en dicha década. Las variedades más cultivadas son el verna y el fino, que tienen una floración escalonada y permiten varias cosechas al año.

    El sector hortícola.

    Las hortalizas tanto al aire libre como sistemas bajo plástico se encuentran bien representados en el Bajo Maestrazgo, en el Campo de Turia, Huerta de Valencia, Campo de Alicante, Bajo Vinalopó y Bajo Segura. En la actualidad, las hortalizas ocupan unas 20.000 hectáreas, aunque esta extensión incluye el arrozal que no puede ser considerado un cultivo hortícola pro propiamente.

    Las 84000 hectáreas de cultivos hortícolas tienen la siguiente distribución: Alicante ocupa unas 41000 hectáreas, 34000 hectáreas en Valencia y de 9000 hectáreas tiene Castellón. En las comarcas del sur de Alicante se han propagado los invernaderos de plástico, dotados con las tecnologías más avanzadas en cuanto a dispositivos de control de temperatura, humedad o luminosidad. También se emplean polinizadoras y cultivos hidropónicos.

    Las hortalizas valencianas se benefician de ciclos de producción que se intensifican de otoño a primavera, lo que incrementa su competitividad frente a los productos de nuestros socios comunitarios y de terceros países. Un factor favorable de la accesibilidad, ya que una producción de hortalizas puede ser colocada en menos de 36 horas en el mercado final, de cualquier destino de Europa occidental.

    Las implicaciones económicas de esta modalidad de agricultura se dejan sentir en el producto interior bruto y en las dinámicas demográficas de las comarcas en que se practican. En algunos cultivos hortícolas se pueden alcanzar un empleo de mano de obra cercana a las 3 UTA por hectárea y por año.

    La mayoría de regadíos intensivos suele utilizar sistemas de riego localizado, que en estos momentos abarcarían alrededor del 70 % de la extensión cultivada del Bajo Segura, en sectores de nueva transformación, en las Riberas del Júcar, Campo de Turia, la Plana de Castellón o el vino loco. En cambio, los sistemas de riego tradicional todavía dominan en el los regadíos históricos del Mijares, del Turia, del Júcar y del Segura.

    Repercusiones desde el punto de vista paisajístico.

    Se pueden visitar una cierta especialización productiva y en términos paisajísticos en cada una de las comarcas valencianas, por ejemplo, las naranjas y mandarinas ocupan una mayor extensión (153000 hectáreas aproximadamente) en las comarcas del Golfo de Valencia, Plana de Castellón, riberas del Júcar, la Costera, la Safor y zonas de nuevas transformaciones en el Bajo Segura. Esta última zona, incluida dentro de la depresión prelitoral subbética, concentra otras 35000 hectáreas dedicadas a limón, a mandarinas y a naranjas.

    Estas comarcas también se ubican unas 70000 hectáreas de cultivos frutales dedicados a prunáceas, pomáceas, a caquis, nísperos, granados (algunos de ellos con denominación de origen) y uva de mesa embolsada. Finalmente en las tierras más protegidas frente a las heladas de inversión térmica y con mayor luminosidad se ubican unas 85000 hectáreas dedicadas a hortalizas.

    Los cítricos y las producciones hortícolas que se obtienen de otoño a primavera representan en estos momentos el mayor volumen y cuantía de las exportaciones valencianas.

    En cítricos se obtiene una producción de 5000000 de toneladas métricas, lo que supone el 6 % del total mundial. No obstante, en cuanto a volumen exportado, la Comunidad Valenciana exporta 2500000 de toneladas métricas, lo que supone el 40 % de la cuota del mercado mundial.

    La horticultura de ciclo manipulado es la que tiene una mayor vocación exportadora, ya que destina más del 80 % de la producción a satisfacer los mercados de la Unión Europea y de los países de Europa Central y Septentrional.

    La vocación exportadora de la agricultura intensiva se basa en su competitividad y alta de unificación y sobre todo en los cultivos hortícolas de ciclo manipulado. Uno de los ejemplos más notorios es el de la lechuga acogollada o iceberg, que tiene un ciclo de cultivo de 65 días. Se obtiene al aire libre, el terreno se iguala mediante técnica láser, se recurre a la siembra mecanizada, riego localizado y envasada directamente en la parcela de cultivo sobre unas plataformas móviles en las cuales se realiza en todas las tareas de clasificación.

    En ocasiones se pueden obtener hasta tres ciclos sobre una misma parcela, con lo cual se pueden alcanzar unos ingresos de 20,000.000 pesetas/hectárea, con un consumo total de agua de 8.100 m3/ha/año. En otros cultivos, los avances son más sofisticados, ya que se practican en invernadero, con gala factores, sistemas de control de la luminosidad, humedad, temperatura y sistemas de fertirrigación.

    Un invernadero de estas características puede costar 5.000 pesetas/m2. En el pimiento California se pueden obtener unos 5.000 kilogramos, que con un precio de venta de 250 pesetas/kilogramo supone unos ingresos de 20 millones de pesetas. Descontados gastos como la amortización del invernadero, el beneficio neto por ciclo de cultivo puede alcanzar un valor de 8,300000 pesetas por hectárea, es decir, con los ciclos de cultivo, los beneficios netos ascienden a 16 millones de pesetas.

    En los cultivos leñosos, además de los cítricos, también destacan otras producciones como la uva de mesa embolsada del Vinalopó, con denominación de origen, en la cual se pueden obtener unos ingresos brutos de 2 millones de pesetas por hectárea con una producción media de 21.500 y un precio de venta de 95 pesetas por kilogramo. Esto significa unas 600.000 pesetas por hectárea de beneficio.

    Un rasgo común a este tipo de agricultura es la creación de empleo que el progresivamente tiende a ser satisfecha por mano de obra inmigrante, del Magreb, del África Subsahariana, Ecuador, Polonia y Ucrania. Al traducir a mano de obra la superficie de cultivo ocupada por los regadíos intensivos se obtienen los siguientes resultados: las 84.000 hectáreas de hortalizas son capaces de generar unas 126.000 UTAs por año como mientras que los frutales junto con los cítricos, que suman más de 200.000 hectáreas, crean unas 117.000 UTAs por año.

    De esta forma, los regadíos intensivos pueden generar alrededor de 240.000 empleos directos, frente a los 51.000 empleos de la agricultura de secano. No obstante, las estadísticas oficiales indican que la población activa agraria de la comunidad valenciana apenas alcanza los 79.000 empleos.

    Es cierto que en el caso valenciano adquiere gran importancia la agricultura a tiempo parcial o el empleo de mano de obra que no se contabiliza en las estadísticas. Los jornales de los asalariados y temporeros alcanzan unas 7000 pesetas por día por 8 horas de trabajo, si bien en tareas especializadas como podar, injertar, estos jornales pueden subir a 9.000 pesetas por día. Teniendo en cuenta estos valores, se puede estimar que la agricultura valenciana podría requerir alrededor de 375.000 millones de pesetas en costes de mano de obra.

    Un factor explicativo de los procesos productivos y estructurales que experimentado esta modalidad de agricultura ha sido la concentración de la oferta a partir de cooperativas y sociedades agrarias de transformación (SAT), incluso se han creado organizaciones interprofesionales como intercitrus, que incluye a todos los operadores del sector citrícola en producción, comercialización e industria. Todos ellos en la campaña 2001-2002 tenían que pagar una cuota de 0,1 pesetas/kilogramo para la promoción del consumo en la Unión Europea.

    El cooperativismo está bastante implantado en la Comunidad Valenciana desde principios del siglo XX, sobre todo en la provincia de Valencia, donde existen más de 200 cooperativas dedicadas sobre todo cítricos que concentran el 50 % en la producción. También se haya extendido en Castellón; en cambio, es escaso en la provincia de Alicante, con la excepción de algunas cooperativas que operan en el sector de cítricos en la Marina alta, uva de mesa en el Medio Vinalopó, el níspero en Callosa d'en Sarrià, y hortalizas en el Alto Vinalopó, Bajo Vinalopó y Bajo Segura.

    Una de las cooperativas de segundo grado más importantes de España es anecoop, que integra a más de 150 organizaciones de productores, la mayoría de la Comunidad Valenciana.

    Durante la campaña 2000-2001 comercializaron más de 600.000 toneladas, de los cuales unas 330.000 correspondían a cítricos, por un valor superior a los 60.000 millones de pesetas. Exporta a Europa Occidental, a Estados Unidos, a China, Corea, y durante los últimos años ha logrado entrar en los mercados de Europa Central y Oriental, de hecho disponen de delegaciones propias en Polonia y en la República Checa.

    Esta cooperativa presta todo tipo de servicios a sus asociados, gracias a las economías de escala que genera. Dispone de un departamento propio para I+D, donde se investiga en materia de virosis, selección varietal, plagas, etc. Este tipo de entidades facilita a sus asociados todo tipo de tareas, desde la propia producción a la comercialización.

    Es habitual que muchos asociados deleguen en el personal de la cooperativa todas las tareas agroculturales relacionadas con la explotación, incluyendo la podar, el riego, el aclareo, la recolección y la fumigación.

    LOS SECANOS

    Las producciones típicas de los secanos valencianos incluyen la vid, el almendro, olivo, el algarrobo y los cereales, aunque la evolución que han experimentado estas producciones durante la segunda mitad del siglo XX ofrecen grandes diferencias.

    El viñedo.

    Uno de los sectores tradicionales del secano valenciano es el viñedo, aunque éste ha padecido una fuerte reducción de superficie durante las tres últimas décadas. Ocupa unas 80.000 hectáreas frente a las 175.000 que ocupaba en 1976. está fuerte reducción se debe a factores estructurales, a problemas de comercialización y a las repercusiones que tuvo a finales de los años 80 la ayuda comunitaria destinada al arranque definitivo de viñedo.

    Estas situaciones en el viñedo valenciano constituyen una constante histórica desde mediados del siglo XVIII. Fue a partir de entonces cuando adquirió el carácter de cultivo comercial y de vocación exportadora. En ese momento se multiplicó la demanda de aguardiente para abastecer a las flotas británica y holandesa. También creció espectacularmente la demanda de uvas pasas, que permitió configurar un área de producción de unas 30.000 hectáreas existentes a finales del siglo XIX en La Safor y la Marina Alta.

    No obstante, la mayor expansión de la viticultura valenciana tuvo lugar durante la segunda mitad del XIX, debido a la ruina de los viñedos franceses. Éstos se vieron afectados a mediados del siglo por la crisis de oídio, que es una enfermedad criptogámica, y a partir de 1868 por la plaga de la filoxera. En la comunidad valenciana, la filoxera no se padeció hasta 1904, lo que convertiría a nuestra región en la primera región del mundo en la producción de vino común.

    Las 100.000 hectáreas existentes a mediados del XIX crecieron a 260.000 a principios del XX. El viñedo desplazó a otros cultivos de secano y incluso de regadío, en ocasiones con espectaculares aterrazamientos de las laderas de las sierras. El comercio se producía a través de de ferrocarril y sobre todo a partir de los puertos de Valencia, Denia y Alicante. De hecho, la expansión del viñedo en el interior valenciano estuvo condicionada por la proximidad del ferrocarril, como sucedió con la línea MZA (Madrid-Zaragoza-Alicante) inaugurada en 1858, y con la línea Cieza- Alcoy, pasando por Villena.

    A principios de siglo se llegó a exportar un volumen de 4 a 5 millones de hectólitros por año y el sector permitió la acumulación de capitales en manos de una burguesía agraria y comercial que impulsó la expansión del modernismo en tierras valencianas.

    Esta tendencia se truncó en los años veinte debido a la recuperación de los viñedos franceses, a lo que se unió la caída de las exportaciones. Por otro lado, la pérdida de interés económico de viñedo propició la expansión de los cultivos de vocación exportadora, sobre todo los cítricos, provocando la práctica desaparición del viñedo en las comarcas costeras y su refugio en las del interior.

    La evolución de los últimos años sigue supeditada al carácter exportador, que perduró en gran medida durante gran parte del siglo XX. De hecho, el puerto de Valencia ha sido el principal puerto de expedición de vinos de España, gracias a la actividad que desarrolla la Asociación de Criadores y Exportadores de Vinos de Valencia, que está controlada por empresas suizas y valencianas.

    En este momento se exporta un volumen próximo al millón y medio de hectolitros, que se destina sobre todo a los países comunitarios, mientras se ha descendido la demanda en destinos tradicionales como la de Europa postcomunista y África ecuatorial. Durante los últimos años también se ha incrementado el peso de los vinos embotellados y una mayor presencia de empresas y bodegas que no pertenecen a la citada Asociación.

    Las comarcas del viñedo.

    Sin duda la más importante corresponde a Requena y Utiel, con unas 45.000 hectáreas, entre las cuales domina la extensión ocupada por la variedad bobal, que está muy bien adaptada al frío y a los terrenos calizos. Hay que tener en cuenta que la altitud media de este sector ronda los 700 metros. La comarca está especializada en vinos de mezcla, aunque de forma espectacular se están introduciendo vinos de crianza y espumosos cavas, con cierta calidad.

    Para atender a esta demanda se han introducido variedades francesas como la Marlón, o la Caverne-Souvignon en uvas tintas, o la Chardoneving, en uvas blancas. Las unidades de explotación suelen estar comprendidas entre 15 y 20 hectáreas, lo que obliga a sus titulares a agruparse en bodegas cooperativas para la elaboración y comercialización del vino.

    Otra de las comarcas destacadas en viticultura es el Vinalopó y su continuación hacia la fosa de Castalla, donde ocupan unas 17.000 hectáreas, que se cultivan en el seno de unidades de explotación que no suelen superar las cinco hectáreas y cuyos titulares suelen ser agricultores a tiempo parcial.

    La variedad más extendida es la Monastrell, aunque durante los últimos años también se están introduciendo variedades francesas, con las cuales se emprenden de elaborar vinos de calidad para crianza. No obstante, la Monastrell es una variedad muy apreciada por su alta concentración de taninos, de ahí que sea muy demandada para enriquecer otros caldos faltos de color.

    La tercera comarca valenciana con importancia con unas 8.000 hectáreas es la serranía y los piedemontes del Túria, donde se incluyen los valles altos y bajos del río en nuestra región. Así, las altitudes se superan a veces los 1000 m, lo que ha condicionado la presencia de una uva blanca de la variedad Merseguera, mientras que en sectores más bajos y de menos altitud....

    En la cuarta comarca vinícola es la Vall d'Albaida, con unas 14.000 hectáreas dedicadas a uva de mesa, mientras que para vinificación domina la Monastrell de los municipios de Onteniente, Fontanares, Fuente la Higuera o Mogente.

    La problemática del sector.

    Durante la última década se ha acometido un importante esfuerzo para modernizar las estructuras de producción tradicionales, tanto en el cultivo como en el proceso enológico. Había problemas tradicionales, como la escasa mecanización, marcos de plantación excesivos, escasa reconversión varietal y limitaciones relativas en la práctica del riego.

    Durante los últimos años todas estas cuestiones han sido objeto de mejoras, por ejemplo, se está imponiendo el riego localizado, nuevos marcos de implantación, introducción de otras variedades y tecnificación de prácticas agrícolas como la prepoda o la vendimia localizada.

    En la actualidad, el sector vitivinícola valenciano intenta afrontar los retos de unos mercados finales cada vez más exigentes. Ello plantea un dilema sobre la necesidad de conservar las líneas de especialización tradicionales en vinos de mezcla y el objetivo de introducir progresivamente vinos elaborados para satisfacer los gustos actuales de la demanda.

    Muchas bodegas cooperativas han realizado importantes mejoras técnicas en los procesos enológicos y de elaboración del vino, como las máquinas desvarilladoras, que separan el grano del raspón, maceradores automáticos, sistemas de control en frío de la fermentación y sistemas de almacenamiento con temperatura controlada. Algunas bodegas también empiezan a introducir los métodos de crianza para una parte de su producción.

    Otro de los inconvenientes que padece el sector es la fuerte competencia que se plantea con otro tipo de bebidas, lo que puede propiciar una disminución del consumo, especialmente entre la población joven.

    Otra limitación que adquiere grado de amenaza es la escasa incorporación de agricultores jóvenes, en parte debido a la ausencia de ayudas a la primera instalación y sobre todo a la creciente depreciación de las rentas agrarias.

    Los arbóreos tradicionales.

    El sector de arbóreos tradicionales incluye el olivo, el almendro y el algarrobo, que suman en la actualidad alrededor de 275.000 hectáreas. No obstante, la situación de estos cultivos tradicionales de secano es bastante diferente en unos casos y en otros.

    El almendro es el cultivo más extendido, con unas 120.000 hectáreas, que triplica de esta forma la extensión que ocupaba en los años 60. Ha tenido una fuerte expansión en los secanos interiores y en ocasiones en los regadíos litorales, todo ello debido a los siguientes factores:

    * ha aumentado la demanda interna de almendra, sobre todo para la industria del turrón y para repostería. También ha crecido la demanda para la exportación.

    * Otro factor favorable es que el almendro requiere un óptimo ecológico que cumplen sobradamente muchas comarcas valencianas.

    * Otro factor favorable del almendro es que permite la alternancia de los agricultores en las actividades principales, además de suponer un menor riesgo en la explotación agraria, en comparación con otras producciones. También permite la mecanización, sobre todo en las tareas de recolección y de pelado de la almendra.

    No obstante, el sector ofrece una serie de inconvenientes, como es el excesivo minifundismo de las explotaciones y en algunas comarcas la escasa adaptación de las variedades cultivadas a posibles riesgos climáticos, como las heladas. Es cierto que las ayudas de la Unión Europea al sector, a través de los llamados Planes de Mejora y de las Ayudas Directas a la Producción, han favorecido la creación de organizaciones de productores, sobre todo cooperativas, que les ha permitido tramitar la petición de dichas ayudas y acceder a productos y servicios prestados por la propia cooperativa.

    Por otro lado, el sector se enfrenta a la creciente competencia que se está planteando en el sector de frutos secos con países con un gran potencial de crecimiento como Turquía y Estados Unidos.

    El olivar.

    El olivar valenciano ha experimentado durante la segunda mitad del siglo XX una evolución con grandes contrastes. En 1962 ocupaba unas 122.000 hectáreas, y en 1992 unas 94.000 hectáreas.

    Es a partir de esta fecha, coincidiendo con la reforma de la PAC, y con las ayudas destinadas a la OCM del olivar cuando se inicia una recuperación de la superficie cultivada, hasta sumar en el año 2000 unas 110.000 hectáreas. Es cierto que en la reducción que tuvo lugar a principios de los años 60 incidió la helada de 1956, que arruinó gran parte del olivar de la Comunidad Valenciana.

    Además, en las décadas siguientes, la reducción de superficie se vio favorecida por el bajo precio del aceite, los costes elevados de recolección, las dificultades de mecanización de las tareas de cultivo, sobre todo en áreas marginales y espacios de montaña. Asimismo, también presentaba el inconveniente de la vecería en las plantaciones de secano.

    Durante los últimos años en el olivar valenciano se está imponiendo la adopción de sistemas intensivos de cultivos con marcos de plantación densos y con el riego localizado, lo que ayuda al agricultor a disminuir la vecería. Asimismo, no se puede olvidar que el olivar favorece la alternancia, es decir, a veces se práctica al tiempo parcial y la cosecha que se tiene en gran medida se destina al autoconsumo.

    TEMA 13: EVOLUCIÓN HISTÓRICA Y SITUACIÓN ACTUAL DEL SECTOR CERÁMICO EN LA COMUNIDAD VALENCIANA

    La actividad cerámica encuentra antecedentes en territorio valenciano desde el sexto milenio a. C. El término “cerámica” deriva del griego keramikós y significa arcilloso.

    No obstante, uno de los hechos históricos más importante guarda relación con la introducción del vidriado por parte de los árabes y el fuerte desarrollo que en la Baja Edad Media adquieren núcleos como Paterna y Manises, donde se aplican las técnicas herederas de los árabes hasta principios del s. XX.

    De la provincia de Castellón debe destacarse la fundación de la Real Fábrica de Alcora en 1727 por parte del conde de Aranda. En esta fábrica se contrató a dibujantes italianos y a ceramistas españoles, franceses y holandeses. Ello favoreció un fuerte desarrollo de la creación y la innovación en la cultura cerámica. Además, sirvió como estímulo a la propagación de la actividad hacia núcleos próximos como Castellón, Ribesalles y Onda.

    El s. XIX estuvo marcado por una fuerte atonía que no cedería hasta principios del s. XX, destacando en ese momento la actividad fabril de Onda, Ribesalles y de Manises. En 1932, la C. Valenciana acaparaba 64 de los 66 establecimientos de producción cerámica censados en España.

    A mediados del s. XX las técnicas heredadas de época árabe fueron progresivamente sustituidas por los hornos de cocción continuos y prensas mecánicas que multiplicaron espectacularmente la producción. La demanda también conoció un fuerte crecimiento, tanto para atender el mercado interno (años '50 y '60) como también el mercado exterior, sobre todo a principios de los años '70.

    En esta fecha, el 30% de la producción ya se destinaba a la exportación. Las dos décadas siguientes han consolidado la vocación exportadora del sector. A ello ha contribuido de forma decisiva la investigación en tecnología cerámica que se desarrolla en la Universidad de Castellón en el Instituto de Tecnología Cerámica.

    El sector azulejero incluye la totalidad de los pavimentos y de los revestimientos cerámicos. Al soporte cerámico se le aplica el llamado fritado, que es la fundición de una serie de esmaltes y sustancias que se vuelven insolubles en agua, facilitando su aplicación sobre el soporte cerámico de arcilla y su posterior vidriado.

    El soporte arcilloso es tratado previamente antes del vidriado a un proceso de extrusión y posterior prensado. Posteriormente puede pasar directamente en crudo a la línea de esmaltado y a continuación a la de cocción.

    En la actualidad dominan los llamados hornos monoestratos de ciclo rápido. La mayoría de las arcillas que se han utilizado en la Comunidad Valenciana son de pasta roja, de naturaleza ferruginosa y habitualmente del Keuper.

    La década de los '80 propició una fuerte expansión de la actividad, en gran medida con una respuesta a la crisis que sufrió el sector años antes. La estrategia consistió en invertir recursos financieros para la modernización y tecnificación del proceso productivo, por ejemplo, empezaron a utilizarse los hornos monoestratos de ciclo rápido y todo ello auspiciado por unos factores de localización muy favorables, especialmente en la provincia de Castellón destacando lo siguiente:

    • una amplia cultura industrial y empresarial

    • excelente accesibilidad a los mercados internacionales favorecido por el puerto de Valencia y por la A-7

    • abundancia de materia prima, sobre todo en el borde ibérico

    • disponibilidad de mano de obra y de técnicos cada vez más preparados. En ocasiones la mano de obra es más barata que en otros países competidores como Italia, pero más cara que en otros como Brasil o China

    • las inversiones en I+D (investigación y desarrollo) han permitido desarrollar estudios pioneros, sobre todo por parte del Instituto Tecnológico Cerámico.

    En la actualidad el sector también dispone de gas natural, lo que ha permitido abaratar el coste energético. Las empresas también recurren a alianzas estratégicas para favorecer economías de escalas y todo ello en permanente contacto con el ITC. Se han logrado avances técnicos espectaculares, por ejemplo, se ha sustituido el silicato de zirconio por otros materiales más baratos. Se recurre al empleo de tintas serigráficas.

    Se desarrollan nuevos productos como el mármol porcelánico o el gres envejecido y se ha avanzado de manera notable en la acreditación de diferentes parámetros de calidad mediante equipos de medición de la resistencia cerámica, plasticidad, etc.

    El sector cerámico valenciano se caracteriza por su vocación exportadora, de ahí que resulte muy sensible a los cambios que se están produciendo en los mercados internacionales en los cuales se registra una fuerte competencia con otros países como China, Italia, Brasil y Turquía.

    En el año 2002, China acaparaba el 36% del mercado mundial. Así, con una producción de 2.240 millones de m2 constituye el principal país productor del mundo. Hasta principios de los años '90, la producción de China se orientó al propio mercado interior pero, en la actualidad, las producciones chinas compiten con éxito con otros países como España, que es el segundo productor del mundo (651 millones de m2), con Italia (605 millones) o con Brasil (486 millones).

    En todos estos países se suelen establecer acuerdos entre grupos empresariales o también compras de pequeñas empresas por parte de las grandes multinacionales. Un ejemplo muy conocido en el sector es el del grupo italiano Marazzi, que tiene una facturación que supera los 600 millones de € y tiene empresas filiales en Castellón y en Turquía.

    Para afrontar la dura competencia que se da en los mercados internacionales, las empresas valencianas estás apostando por una mayor tecnificación e inversión en materia de I+D+I (investigación, desarrollo e inversión).

    Esto ha favorecido un fuerte aumento de la producción y ello a pesar de la reducción de mas de 100.000 empleos y 500 empresas que ha habido en la UE. El caso valenciano es muy parecido al italiano, ya que el sector cerámico reproduce el modelo de desarrollo de los distritos industriales que se caracteriza por iniciativas endógenas, muchas veces espontánea, con una población de empresas muy especializadas de pequeño y mediano tamaño que suelen tener origen familiar.

    Las empresas valencianas, en algunos aspectos, han seguido el modelo italiano, sobre todo en lo relativo a la concentración empresarial para generar economías de escala y adquirir un mayor tamaño productivo.

    Este proceso se ha hecho mediante dos vías: se construyen nuevas factorías o se amplían las existencias. Esto se lleva a cabo en ocasiones con nuevas marcas comerciales, como ocurre con el grupo Kerabén, que integra también a Gres de Nules. También se produce la adquisición de otras empresas, integrando a veces ramas afines como es la extracción de arcillas o la elaboración de fritas y esmaltes.

    A pesar de estos procesos de concentración más del 50% de las empresas valencianas tienen menos de 100 trabajadores, por ejemplo Porcelanosa genera 1.300 empleos y el grupo Gres de Nules - Kerabén emplea 600 trabajadores. En este último caso, esta empresa ha adquirido durante los últimos años otras tres factorías que ha integrado dentro del grupo.

    El sector estaría generando en estos momentos unos 20.000 empleos con una facturación superior a los 600.000 millones de pesetas de los cuales alrededor del 50% se destina a la exportación.

    TEMA 15: LAS INDUSTRIAS VALENCIANAS:

    LOCALIZACIÓN Y RASGOS BÁSICOS

    La industria valenciana ofrece una situación actual que, en gran medida, es el producto de un proceso histórico de desarrollo que se inicia en la segunda mitad del s. XIX. Los principales sectores industriales permanecieron con una serie de características que no han variado sustancialmente hasta los años '70 y '80.

    Esto se explica por el mantenimiento de una estructura industrial diversificada y distribuida en diferentes áreas con una gran especialización, es un modelo de desarrollo que a grandes rasgos se corresponde con el establecido por Marshall para los distritos industriales.

    Las debilidades de este sector industrial permanecen al descubierto durante épocas de crisis, especialmente en lo que se refiere a la fuerte dependencia de tecnología foránea, dependencia de los mercados exteriores, fragilidad de las estructuras financieras y de organización junto con una fuerte dependencia en algunos sectores hacia los factores de coste asociados a la mano de obra.

    El proceso histórico de industrialización puede dividirse en varios periodos.

    • En primer lugar, el periodo 1850-1930, que constituye la etapa de desarrollo, despegue e incluso génesis de los principales sectores industriales.

    • La segunda fase se inicia a mediados del s. XX y comprendería hasta la década de los años '80, en ella se produce el despegue de los principales sectores, tanto en productividad como en número de empresas, exportación y crecimiento del empleo.

    Uno de los factores más decisivos en el desarrollo histórico de la industria valenciana fue el auge que tuvo la agricultura comercial y de vocación exportadora que emergió desde mediados del s. XIX hasta principios del s. XX. Supuso el desarrollo de una burguesía agraria y comercial que impulsó la creación de cajas de ahorro y bancos.

    Hasta el desarrollo de la agricultura comercial, la actividad industrial se limitaba a pequeños centros y a mercados limitados, destacando los núcleos de Morella, el eje Alcoy-Bocairente en relación con la industria de la lana y el Bajo Vinalopó con la cordelería del cáñamo. El fuerte auge de la agricultura de exportación favoreció el aumento de los niveles de renta, un aumento de la demanda, sobre todo por el incipiente desarrollo humano, mejora de la accesibilidad gracias al ferrocarril y participación creciente en el comercio de vocación exportadora.

    A pesar de ello, las estructuras preindustriales tuvieron una reacción muy diferente según zonas:

  • Los secanos del interior o de la costa mal comunicados no propiciaron en su entorno ningún impulso industrializado.

  • Las áreas de secano con mejor accesibilidad si que permitieron iniciativas de industrialización favorecidas por la agricultura de exportación.

  • En los sectores de regadío también se desarrolló un sector preindustrial que evolucionaría hacia industrias básicas destinadas al suministro de manufacturas a los mercados locales.

  • La Comunidad Valenciana puede considerarse una región de reciente industrialización. Este hecho ha tenido ventajas competitivas en un espacio económico globalizado y sujeto a una creciente liberalización comercial.

    Por otro lado, se han configurado distritos industriales que se han especializado en diferentes ramas de producción en las cuales es decisiva la contribución de la mano de obra, la existencia de una cierta tradición artesanal o preindustrial, el aprovechamiento de recursos autonómicos, un gran dinamismo y versatilidad para asumir cambios y, sobre todo, la vocación exportadora.

    El modelo valenciano también se ha identificado por un carácter espontáneo y endógeno. El crecimiento de la actividad industrial se ha producido de forma extensiva a partir de la creación de pequeñas y medianas empresas, casi siempre con capital autóctono y al margen de los planes de desarrollo propiciado por el régimen franquista. No obstante, el sector industrial valenciano si que se vio muy favorecido por el Plan de Estabilización de 1959.

    En la década de los '70 se que tuvieron lugar algunas actuaciones promovidas por la administración para instalar algunos complejos industriales. Los ejemplos más significativos son los siguientes:

    -En 1972 se creó la cuarta planta siderúrgica integral de Sagunto, que tenía el objetivo de situar a la Comunidad Valenciana en la cuarta región industrial de España.

    -En 1974 también se ubica la empresa Ford en Almussafes y en 1976 la empresa IBM de la Pobla de Vaibona.

    -Durante los años '70 también destacó la penetración de inversiones directas extranjeras, como ocurrió con la creación de empresas mixtas para la exportación de calzado con capital español y americano.

    La crisis del petróleo de 1973 que tuvo grandes repercusiones en las economías occidentales no tuvo repercusiones en la Comunidad Valenciana hasta finales de los años '70. No obstante, a partir de esta fecha y hasta mediados de los '80, el empleo industrial cayó más de un 30% y el valor añadido bruto también cayó un 23%.

    En esa coyuntura se dejó sentir con especial intensidad la acusada especialización de la industria valenciana en producciones y en mercados de demanda débil, lo que favoreció una mayor exposición a la crisis internacional que en este tipo de producciones se estaba produciendo por la irrupción de nuevos países industriales como los dragones asiáticos. En este caso se perdían las ventajas comparativas existentes en mano de obra y, como hecho añadido, la escasa diferenciación de las producciones valencianas.

    Los resultados de esta crisis se dejaron sentir de la siguiente forma:

    -Fuerte reducción del número de empresas, especialmente en las unidades de producción con menos de 10 trabajadores.

    -Las empresas industriales que resistieron a la crisis lo hicieron apostando por diferentes fórmulas:

  • Una modernización del proceso de producción con el fin de ahorrar costes en mano de obra incluyendo más atención a la comercialización y a la calidad.

  • Los empresarios tuvieron que ampliar los mercados exteriores como estrategia para paliar la caída de la demanda interna en España.

  • Otra estrategia no tan justificada fue la sumersión de algunos factores de producción, sobre todo los relativos a manos de obra como ocurrió en el calzado y el trabajo a domicilio. Esta estrategia conocida por la administración evitó la muerte de muchas empresas, a pesar de su escasa eficiencia.

  • Otra de las características de la industria valenciana es su estructura flexible debido al dominio de la pequeña y mediana empresa. Este hecho va unido a unas tasas muy elevadas de natalidad y mortalidad de las empresas, lo que puede favorecer un proceso de renovación del tejido empresarial.

    Para superar la crisis de finales de los años '80 se acentuó todavía más el rasgo básico de las empresas industriales valencianas, es decir, la hegemonía de las pequeñas y medianas unidades de producción. De hecho, a principios de la década de los '90, existían en el Comunidad Valenciana 22.000 establecimientos industriales y de ellos, alrededor del 88% no superaba los 20 trabajadores. Por otro lado, tan sólo el 1'3% tenía más de 100 empleados.

    *La distribución espacial de la industria valenciana.

    En la actualidad, la estructura de la industria valenciana todavía está dominada por la contribución decisiva que tienen en términos de empleo los sectores tradicionales desarrollados a partir de los años '50, aunque hay sectores como el del calzado o el textil que ha perdido importancia, mientras que otros sectores emergentes como la cerámica, mueble, el mármol o la industria alimenticia se mantienen o ganan importancia.

    También se mantienen los emplazamientos tradicionales de algunos sectores, es el caso del calzado o del cuero concentrado en el valle del Vinalopó, también en el sector textil que se sitúa en el eje Alcoy-Onteniente. Ocurre lo mismo con el sector cerámico y el mármol, que se desarrollan preferentemente en la plana de Castellón y Vinalopó respectivamente.

    En cambio, hay otros sectores productivos que prefieren entornos metropolitanos como ocurre con la industria química, que se encuentra sobre todo en el área metropolitana de Valencia.

    Las principales zonas de producción.

    1.Área metropolitana de Valencia.

    Este sector valenciano se desarrollo sobre todo a partir de la década de los años '30. Fue decisiva la acumulación de capitales que permitió la agricultura de vocación exportadora de la huerta de Valencia y de la ribera del Júcar. El desarrollo agrícola permitió una acumulación de capitales y cierta diversificación económica que vino acompañada por un fuerte incremento del consumo y de la comercialización. En esa época, los sectores que más se desarrollaron fueron los productos químicos, productos de limpieza y fábricas de alimentos.

    La actividad industrial empezó a difuminarse desde la capital a municipios de la huerta como Silla, Masanasa, Alfafar y Catarroja. El proceso de desarrollo también se vio favorecido por otros factores.

  • En estos municipios periféricos se podía adquirir suelo agrícola y urbano a precios más baratos.

  • Hubo una mejora notable, sobre todo a partir de los años '60 y '70 del transporte interurbano. Por otra parte, la deslocalización de industrias ubicadas en Valencia procuraba encontrar ejes estructurantes con buena accesibilidad

  • La elevada inmigración de mano de obra.

  • En la actualidad se pueden distinguir tres zonas de fuerte especialización industrial en el área metropolitana valenciana:

    -La zona norte. Donde se constata una fuerte competencia entre la actividad agrícola tradicional con un fuerte desarrollo industrial y urbanístico, sobre todo en las proximidades de la N-III con un fuerte crecimiento de sectores como la alimentación, la cerámica y los bienes de equipo.

    -La zona oeste. Alberga municipios muy dinámicos como Quart de Poblet, Mislata, Torrent y Paterna. Estos municipios albergan las mayores dotaciones de suelo industrial que hay previstas en el área metropolitana. Cuenta con una gran ventaja competitiva como es la proximidad a la N-III y al “by pass”.

    En estos municipios se ha producido un fuerte desarrollo del sector químico, del mueble y de los transformados metálicos.

    -La zona sur. Se ha desarrollado aprovechando la N-340 y la N-332 con un fuerte auge del sector del mueble en municipios como Sedaví, Silla o Paiporta. En este sector también se ubica la factoría Ford en el municipio de Almusafes.

    2. Los corredores industriales interiores del textil.

    El sector textil valenciano se ha desarrollado y concentrado todo en las comarcas de L'Alcoià y El Comtat y la Vall d'Albaida, si bien tiene continuidad hacia el sur en dirección a la Hoya de Castalla con el sector juguetero.

    El textil es un sector que se desarrolló durante la segunda mitad del s. XIX aprovechando factores endógenos como la mano de obra, fuerza hidráulica y una tradición artesanal. Las principales manufacturas se orientan a productos de baja y media calidad. El objetivo era competir con otras regiones, especialmente con Cataluña, a partir de una mano de obra más barata.

    Durante los años '60 hubo una serie de cambios muy importantes en el sector.

    • En primer lugar, frente a las fibras tradicionales, empieza a introducirse la fibra sintética, lo que obliga a cambiar la maquinaria y los sistemas de producción.

    • En segundo lugar, conforme se eleva el nivel de vida, se fortalecen demandas más exigentes en la calidad de los productos textiles, lo que benefició sobre todo a Cataluña.

    Estos dos factores propiciaron el cierre de un gran número de empresas y una fuerte degradación de las áreas fabriles. El sector se caracteriza por el dominio de la pequeña empresa. De hecho, una gran mayoría de fábricas tiene menos de 50 trabajadores. Por otro lado, todo apunta a que este minifundismo puede llegar a incrementarse, sobre todo en el segmento de empresas con menos de 20 empleados. Esta estrategia he estado dirigida a superar la crisis y a sobrevivir a la competencia asiática y americana.

    Por otro lado, los empresarios también han intentado establecer sistemas de relaciones entre las empresas, apostando a veces por una mejora en las líneas de acabado e introduciendo nuevas producciones como los géneros de punto.

    Otro hecho destacado ha sido la constitución de AITEX, que es el Instituto Tecnológico del Textil, que ha permitido grandes avances en investigación y desarrollo en certificaciones de calidad, nuevos materiales y en robótica aplicada al sistema productivo.

    3. El sector del calzado en el eje del Vinalopó y el área metropolitana Alicante-Elche.

    El fuerte desarrollo industrial de este espacio subregional valenciano se ha apoyado en su gran potencial endógeno y en una excelente accesibilidad favorecida por todas las modalidades de transporte: aeropuerto, ferrocarril, A-7 y la N-330 y futuro AVE. En el caso concreto del calzado, también han intervenido otros factores, especialmente a partir del s. XIX.

    Entre estos factores se encuentra el aumento de la demanda, sobre todo en el mercado interno, abundancia de mano de obra, existencia de una fuerza de trabajo con preparación artesanal, poca exigencia en maquinaria y disponibilidad de capitales aportados por la agricultura de exportación.

    Durante las décadas de los '60 y '70, el proceso industrializador se irradió desde los centros pioneros con mayor tradición de Elda y de Elche hacia otros municipios próximos. Uno de los vectores que se empleó para irradiar la industria del calzado fue el trabajo a domicilio.

    De esta forma, otros municipios como Pinoso, Monóvar, Aspe o Villena también conocieron un fuerte desarrollo del sector. A mediados de los '70, el sector padeció una fuerte crisis debido al auge de otras regiones de producción, sobre todo en el sureste asiático y en China. Este mismo factor perdura en la actualidad y es el que ha provocado diferentes coyunturas de ajuste con cierre de empresas, economía sumergida y avances en los procesos de comercialización, de producción y de diseño.

    El sector se caracteriza por un alto minifundismo. Las ¾ partes de las empresas tienen menos de 20 trabajadores. El eje del Vinalopó acapara en estos momentos más del 60% de la producción nacional del calzado y alrededor del 50% del empleo. No obstante, conviene establecer una serie de matices y diferencias entre los municipios.

    Elda destina el 95% de su producción a calzado de señora, de calidad media y alta. Elche ofrece una mayor variedad, especializándose en calzado deportivo, pero también en calzado de señora y de caballero. Villena ha orientado más del 90% de su producción al calzado infantil pero de forma creciente también se ha especializado en calzado deportivo de montaña.

    Los parámetros que definen el sistema de producción, el de organización y las redes entre empresas han llevado a algunos autores a definir el eje del Vinalopó como un distrito industrial, según la teoría de Marshall. Así, el Vinalopó debería de convertirse en un medio innovador capaz de adaptarse con rapidez y flexibilidad a los cambios que operan en los mercados internacionales y, sobre todo, a la creciente competencia de los países asiáticos.

    Un factor clave en el futuro del sector es la capacidad que ofrezca INESCOP (Instituto Tecnológico del Calzado) para lograr avances sustanciales en materia de innovación tecnológica, de diseño industrial y de control de calidad. la importancia que ha tenido en términos económicos y sociales el eje del Vinalopó ha propiciado diferentes intentos por parte de la Administración para elaborar planes de desarrollo territorial para la comarca como fue la redacción por parte de la Universidad de Alicante del Plan Estratégico del Eje de desarrollo económico del Vinalopó.

    Otro intento similar fue la elaboración de un estudio sobre el triángulo Alicante-Elche-Santa Pola a principios de los años '90. En este estudio se proponía la creación de una ciudad lineal de la industria planteada entre Alicante que desempeñaría las funciones de servicios y Elche como ciudad industrial.

    En 1996 se presentó el Plan de Acción Territorial del entorno metropolitano de Alicante y Elche (PATEMAE) elaborado por la COPUT. Este plan pretende desarrollar unas estrategias supramunicipales para ordenar el territorio. Uno de los principales objetivos sería la coordinación de los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU). Por otro lado, debería de cumplir con otros objetivos:

  • Proyectar el área metropolitana en el contexto nacional e internacional.

  • Desarrollo de los equipamientos de transporte y de otras dotaciones en infraestructuras necesarias para los sectores productivos.

  • La adecuación del territorio para permitir la implantación de otras funciones emergentes.

  • Incorporar la sostenibilidad ambiental a la estrategia de desarrollo territorial.

  • De los 100.000 millones de euros que presenta el valor añadido bruto de la industria en España, el 11% corresponde a la Comunidad Valenciana, siendo el sector cerámico el que mayor volumen representa. En España hay 2,900.000 empleados en la industria, con 400.000 en la Comunidad Valenciana, lo que supone el 14% del total. Así, el sector textil y de calzado es el que más demanda mano de obra (95.000 empleados).

    Pasado y presente de la industria del mármol en Alicante. Consolidación de un centro mundial de la piedra natural en el Vinalopó.

    Factores geológicos y geomorfológicos explican la ubicación de los principales yacimientos de rocas ornamentales en España y en la Península Ibérica, destacando las canteras del Vinalopó en la provincia de Alicante, Macael en Almería, Porriño en Galicia, Marquina en el País Vasco, Estremoz y Sintra en Portugal.

    No obstante, como sucede con el sector del mármol alicantino o de Macael, son factores históricos los que explican el origen y posterior desarrollo de una actividad industrial con gran repercusión socioeconómica, que sitúa a estos dos centros de producción españoles en los primeros lugares del mundo, siempre tras Carrara (Italia), por volumen de producción.

    Hasta mediados del siglo XX, esta actividad siempre se había practicado en el seno de una sociedad rural tradicional, mayormente como fuente de ingresos complementarios de actividades agrarias; el oficio de cantero siempre ha sido sinónimo de trabajo duro, penoso, de gran riesgo y poco remunerado, de ahí que en su mayoría eran jornaleros de la tierra los que nutrían las canteras, sobre todo en coyunturas agrarias desfavorables, como la que hubo en la década de los años veinte de este siglo con la ruina del viñedo.

    Una referencia histórica digna de mención, que corrobora la importancia que adquirió la industria del mármol en tierras alicantinas a partir del siglo XVIII, es la de Cavanilles cuando se refiere a las canteras de la sierra del Rollo, un horst de calizas kimeridgienses ubicado entre los municipios de Aspe y La Romana, este último incluido entonces en Novelda.

    "Este monte tiene bastante altura, y sirve de lindero á los términos de Aspe y Novelda. Todo es de mármol en bancos tan estrechamente unidos, que parecen formar una sola pieza en lo interior ............ Sus colores varían en diversas partes: la expuesta al szceste de color sangre con vetas blancas, y la que mira al nordeste amarillenta con vetas por lo común obscuras entrete.ridas con gracia, y otras veces con nubes amoratadas y manchitas negras sumamente vistosas. La solidez de la piedra permite que se corten en el monte piezas de gran tamaño: arrancáronse para Murcia columnas de nueve varas de caña con el correspondiente diámetro; mas no se hallaron medios para conducirlas enteras, y fue preciso dividirlas en trozos. Apénas hay en el reyno obra alguna de mármoles donde no se vea el sanguíneo del Rollo ". (Cavanilles,

    A.J. Observaciones sobre la Historia Natural, Geografia, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia, año 1797).

    Aunque más reciente, reviste también gran valor histórico la espléndida descripción del profesor Figueras Pacheco sobre el estado en que se encontraba la industria del mármol en la provincia de Alicante en los primeros años de la presente centuria, confirmando la importancia creciente que adquiría este sector productivo en la economía del Medio Vinalopó.

    Destacaba el aprovechamiento laborioso, casi artesanal, que se hacía de la piedra natural extraída sin apenas medios técnicos, con la fuerza del ingenio y el trabajo sacrificado de los canteros, de los yacimientos de Aspe (Sierra del Rollo), La Romana (Rambla Fonda) y Novelda (Sierra de Bateig).

    Por tanto, estas ilustradas descripciones avalan que las diferencias que median con la situación descrita por Cavanilles a finales del siglo XVIII, son poco apreciables, tanto en la existencia de nuevos yacimientos como en los destinos comerciales de los mármoles alicantinos, destacando si acaso que .Figueras Pacheco refleja que una cuota importante de la producción de principios del siglo XX "se exporta a muchos puntos de la Península y el extranjero".

    "Las canteras de calizas y mármoles abundan en toda la Provincia, mereciéndose citarse especialmente los mármoles rojos de Aspe y La Romana ................ Los mármoles de Aspe se usan para hacer tinas, pilas, bancos, losetas y otros objetos parecidos; y con tan fin funcionan en el pueblo varias fábricas de sierra mecánica. Además de estas canteras, hay entre Novelda y Elda, otra riquísima de piedra de construcción, que suele conocerse con el nombre de la primera de las dos villas mencionadas. En el país se la llama cantera del Bateig.......... .... La piedra de Novelda es objeto de una seria explotación, y se exporta a muchos puntos de la Península y el extranjero, siendo bastantes los edificios de la Corte en que ha sido utilizada. Igualmente ha servido para la construcción de los edificios recientemente levantados en el nuevo puerto de Alicante"

    (Figueras Pacheco. Gª del Reino de Valencia, tomo de la provincia de Alicante, Principios del siglo XX).

    De aquella situación a la actual son muchas las variaciones producidas.

    Nuevos yacimientos, métodos sofisticados de extracción, de corte, de pulido, cuotas de mercado exterior en permanente expansión y, sobre todo, niveles de empleo muy superiores. Son cambios que sitúan al Medio Vinalopó y, en particular a Novelda, entre los principales centros mundiales en la producción de mármoles y piedra natural.

    De aquellas primeras fases de desarrollo industrial, con fuertes contenidos artesanales, a la situación actual que atraviesa el sector ha habido importantes mutaciones pero sigue vigente un modelo de desarrollo basado en el aprovechamiento de los recursos naturales propios, al igual que ha sucedido con otros sectores productivos como el calzado, el envasado de condimentos y especias, o la agricultura de regadío.

    En lo que atañe al mármol, son esenciales los factores de localización debidos a la geomorfología, ya que el Vinalopó constituye un sector donde confluyen relieves prebéticos con otros del dominio subbético.

    Esa encrucijada geológica ha motivado que al oeste de la gran fosa tectónica que recorre el Río Vinalopó, abunden las calizas marmóreas, sobre todo las del Eoceno (Monte Coto de Pinoso) y las Jurásicas (Cavarrasa en La Romana-Monóvar) con una estructura micrítica y capas de gran espesor que posibilitan su extracción en cantera y la transformación en los talleres.

    Otro de los factores que ha resultado determinante en el desarrollo económico de este espacio geográfico ha sido su excelente accesibilidad, al estar integrado de lleno en el Corredor Mediterráneo que se beneficia del papel estructurante que realiza la A-7 (E-15) con los mercados europeos.

    De esta forma, cualquier mercancía producida en el Vinalopó puede ser emplazada en el Puerto de Valencia en menos de dos horas y en cualquier mercado de Alemania o Francia en menos de 24 horas, si la modalidad de transporte elegida es la carretera.

    Esta situación de privilegio es disfrutada desde 1858 con la apertura de la línea férrea M.Z.A. (Madrid-Zaragoza­Alicante), lo que ha permitido la circulación de flujos de capital, innovaciones, mercancías, materias primas, etc, y el desarrollo de sectores productivos de gran vocación exportadora (calzado, mármol, uva de mesa embolsada) con un incalculable valor para la economía de la región valenciana por la gran cantidad de divisas que generan.

    A1 igual que en otros sectores industriales como el calzado, el juguete o el de condimentos y especias, el desarrollo de la industria del mármol debe ponerse en relacíón con un modelo de desarrollo espontáneo y endógeno.

    Concretamente la industria de extracción y elaboración de calizas, granitos y mármoles que se ha desarrollado en los valles occidentales del Vinalopó y, con mayor importancia en los municipios de Novelda, Monforte del Cid, La Romana, Monóvar, Pinoso y Algueña, configura uno de los primeros espacios industriales a escala mundial dentro de este sector de actividad.

    De todos estos municipios destaca el de Novelda, ya que su condición de núcleo pionero en los orígenes históricos de la industria del mármol en la provincia de Alicante, 1e ha valido ocupar en la actualidad el rango de centro mundial de la piedra con importancia equiparable incluso a Santa María de Carrara.

    E1 silencio de las fuentes históricas no permite valorar la importancia del sector durante el siglo XIX, pero sí a principios del XX. Las técnicas de extracción, elaboración y transporte eran muy rudimentarias y, además, se continuaban explotando las canteras descritas por Cavanilles a finales del siglo XVIII, es decir, las calizas jurásicas del Kimmeridgiense - "Rojo Alicante"- en los parajes de la Rambla Fonda y Sierra Pelada (La Romana), y la calcoarenita serravalliense de la Sierra de Bateig.

    El análisis del Libro de Matrículas de Actividades Comerciales e Industriales del Excmo. Ayuntamiento de Novelda durante el período 1916-1950, revela que en el primer año del citado período tan sólo existían tres industrias de elaboración de piedra natural existentes en este municipio, dos de ellas en el Barrio de La Estación (proximidad al ferrocaml) y otra en el Paseo de los Molinos (fuerza hidráulica del Río Vinalopó).

    Ya entonces era usual el empleo de las producciones autóctonas de Piedra Batel- y el prestigioso "Rojo Alicante" en un gran número de edificios públicos civiles y religiosos de toda España.

    Resulta imposible evaluar las cantidades de material extraído, pero hay que considerar que todas las tareas eran manuales y el contacto del cantero con la piedra se realizaba exclusivamente con picos de considerable peso -alrededor de tres kilos- y mazas de acero, que eran hábilmente manejadas, en operaciones artesanales hasta acabar unas "rozas" o canales excavados en la piedra con los que lograban arrancar los preciados bloques de mármol, siendo después transportados en "cureñas" (carros tirados por bueyes) que tardaban varios días en llegar desde las canteras a las fábricas.

    Tras la Guerra Civil, a medida que se activaba la demanda de materiales de construcción, el mármol, por su escasez se tornó muy apetecido en los nuevos mercados peninsulares, lanzando fuertes estímulos a la producción, esenciales para entender el fortalecimiento de la estructura empresarial y la incoporación de nuevos bienes de equipo aplicados tanto en cantera como en taller.

    Fue sobre todo a partir de la década de los cincuenta cuando la "la revolución del gas-óil" permitió la introducción masiva de maquinaria en las canteras. La creciente tecnificación de los métodos de extracción y elaboración en fábrica permitió incorporar maquinaria accionada por hidroelectricidad o carburante.

    En las décadas siguientes que siguen a la Guerra Civil, el origen de muchos de los empresarios del mármol se vincula con fortunas locales generadas con actividades diversas como el cultivo del viñedo, tomate de invierno, azafrán, constructores y alguno de los antiguos empresarios de principios de siglo.

    Tras el Plan de Estabilización, a principios de los años sesenta unos comerciantes de Novelda, los hermanos Beresaluce Galbis, tras un viaje a Alemania realizaron algunas ventas de mármol en este mercado tan necesitado de materiales de construcción. Los primeros envíos tuvieron un gran éxito.

    A1 mismo tiempo, todo ese proceso se iba desbordando de su prístino hogar, el municipio de Novelda, e iba absorbiendo otros municipios como Monforte del Cid y La Romana; posteriormente, con el inicio de la explotación de las calizas nummulíticas del Eoceno -años setenta- del Monte Coto, la industrialización del mármol acabaría por dominar sobre otros sectores productivos, integrando funcionalmente a Pinoso, Algueña y a algunas poblaciones de la vecina Murcia.

    La expansión . de los mercados exteriores, unido a la mejora de los transportes y de las técnicas de explotación permitió establecer flujos de intercambio con otras regiones españolas con yacimientos de mármoles y granitos.

    Entre las producciones locales destacan: "Rojo Alicante" (Cavarrasa-La Romana), "Koralito" (Cantón de Abanilla), "Marrón Imperial" (Yecla), "Lumaquela" (Albatana), "Nlorata" (Sierra de Horna, Aspe), "Piedra de Bateig" (Elda-Novelda), y de manera singular el denominado "Crema Marfil" (Coto de Pinoso). A esas variedades se sumaron otras, procedentes de otros yacimientos y espacios fabriles como: "Blanco Macael ", uno de los escasos mármoles en sentido estricto producidos en España -provincia de Almería-; "Emperador" de Buñol -Valencia-; "Neo o Mczrquina" del País Vasco; granitos del Macizo Meseteño y del Galaico (Porriño).

    E1 Vinalopó quedó de esta forma convertido en uno de los grandes centros nacionales de producción y elaboración de calizas, mármoles y granitos y, desde luego, en uno de los principales distritos industriales del sector de la piedra natural.

    En grandes cifras, el sector del mármol del Vinalopó tiene un potencial de producción que supera los 60.000 millones de pesetas y cuotas de exportación crecientes durante los últimos años, que han elevado el valor de la producción expedida a otros países de 13.604 millones de pesetas del año 1994, a 22.931 millones en 1996 y a 37.000 millones en 1999. En este último año, los mármoles de Alicante acapararon más del 70 % del vaior exportado a escala nacional.

    Por su parte, los niveles de ocupación de mano de obra superan en canteras y talleres los 4.000 empleos directos, a los que cabría añadir los más otros 16.000 puestos de trabajo que indirectamente reciben alguna fuente de ingresos económicos generados por el sector, bien como empleados en industrias auxiliares, transportes, servicios financieros o comerciales.

    De los yacimientos de mármoles y piedra natural del Medio Vinalopó merece la pena destacar:

    l.-Las históricas canteras de Bateig, ya descritas por Cavanilles en el siglo XVIII, que explotan la calcoarenita serravalliense, de gran valor comercial para uso en revestimientos de pavimentos y fachadas, y como piedra de cantería artesanal.

    2.-Las canteras del "Rojo Alicante" en Cavarrasa, de las cuales hay 15 dadas de alta en el Impuesto de Actividades Económicas. Estas obtienen productividades muy elevadas en la medida que introducen las últimas innovaciones técnicas en maquinaria y bienes de equipo como los "hilos continuos de diamante", "serruchos de vidria", "baterías de martillos accionados por aire comprimido", "bulldozers giJantes", entre otros, que son capaces de arrojar rendimientos brutos de 10-20 m3 diarios de piedra, en una explotación de tamaño medio con siete u ocho trabajadores, esto es, en un día se produce lo que a principios de siglo se tardaba meses.

    3.-Y destaca sobre los anteriores el yacimiento del "Monte Coto" de Pinoso ("crema marfil'), cuyas calizas sostienen como materia prima, más del 60 % de los mármoles exportados desde la provincia de Alicante.

    Las canteras de este yacimiento, que suman unas 20 unidades de explotación, han sido habilitadas con fluido eléctrico, agua potable, asfaltado de caminos de acceso, naves auxiliares industriales y de servicios para los trabajadores, cortabloques a pie de cantera y maquinaria de aserrado y transporte de gran potencia y sofisticación. Con estos medios de producción hay canteras que arrojan productividades muy elevadas, superando con frecuencia un volumen 400 m3 semanales en explotaciones que, por término medio emplean tinos 40 canteros.

    Las mayores empresas de corte, pulido y transformación del mármol una vez extraído en cantera, se hallan en Novelda y Monforte del Cid, aunque en el Impuesto de Actividades Económicas de las 176 empresas dadas de alta en todo el Vinalopó hay también un gran número que se hallan en La Romana, Monóvar, Algueña y Pinoso (Vid. cuadros n° 1 y r.° 2).

    DISTRIBUCIÓN MUNICIPAL EN EL VINALOPÓ DE LAS EMPRESAS DE ELABORACIÓN Y TRANSFORMACIÓN DEL MÁRMOL.

    A

    B

    C

    Monóvar

    11

    165

    4

    La Romana

    11

    350

    -

    Novelda

    92

    2.044

    74

    Petrer

    5

    3

    -

    Pinoso

    3

    65

    9

    Sax

    2

    -

    1

    Villena

    4

    1

    5

    Algueña

    8

    127

    8

    Aspe

    4

    8

    -

    Elda

    7

    91

    -

    Monforte

    29

    375

    31

    TOTAL

    176

    3.229

    _

    133

    A: N° de empresas; B: N° de trabajadores; C: N° de licencias de transporte. Fuente: Impuesto de Actividades Económicas, encuestas y trabajos de campo.

    Dado que muchas de estas empresas tienen un origen familiar, la estructura empresarial se caracteriza por el predominio de pequeñas unidades fabriles; más del 50 % de empresas tiene plantillas de menos de 10 trabajadores y tan sólo cinco de ellas superan los 100 trabajadores, predominando (un 35 %) las fábricas con plantillas entre 10 y 50 obreros, y otro 9 % de empresas entre 50 y 100 trabajadores.

    Estas últimas, las que superan el medio centenar de empleados suelen disponer de canteras propias, en ocasiones en otras regiones peninsulares, y orientan su oferta sobre todo a los mercados extranjeros, lo que motiva que permanentemente estén introduciendo innovaciones tecnológicas en cantera y fábrica, casi siempre de procedencia italiana.

    Una empresa tipo de estas dimensiones suele desarrollar jornadas intensivas de 24 horas diarias con tres turnos de 8 horas cada uno, y valores de producto final elaborado y preparado para su colocación en obra que pueden oscilar entre los 1.000 y los 1.300 M2/día según el tipo y la calidad del mármol trabajado, alcanzando valores económicos que, en el caso del crema marfil cortado en plaqueta, puede alcanzar las cuatro o cinco mil pesetas por metro cuadrado.

    Las estimaciones de la Asociación Provincial de "Mármoles de Alicante" ha valorado en más de 370.000 m3/año el volumen de producción extraído de canteras, que una vez elaborado y preparado en tablas o plaquetas acabadas de 2 centímetros de grosor puede convertirse en más de 14 millones de metros cuadrados.

    En la actualidad, la maquinaria empleada en canteras y en talleres es principalmente de diseño italiano; esta dependencia tecnológica lo es también en el plano comercial por el control de los mercados internacionales, ya que Italia es, por delante de España, la primera productora mundial de mármoles.

    Para hacer frente a esa competencia, el sector de mármoles del Vinalopó debe aprovechar y optimizar al máximo sus recursos marmóreos, a lo que también deben acompañar otras medidas tendentes a aumentar los recursos tecnológicos propios; mayores dotaciones en suelo industrial y comunicaciones; aprovechamiento integral de materias primas; cualificación de mano de obra y empresarios; mayor ponderación de los beneficios derivados del sector frente a presiones de colectivos ecologistas; desarrollo de líneas de producción artesanales, por citar algunas medidas que ayudarán a solucionar los problemas del sector.

    DISTRIBUCIÓN MUNICIPAL EN EL VINALOPÓ DE LAS EMPRESAS DEDICADAS A LA EXTRACCIÓN DE MÁRMOL

    MUNICIPIOS

    A

    B

    C

    D

    Monóvar

    9

    62

    3 Romana

    4 Novelda

    14 Romana

    39 Novelda

    Novelda

    6

    27

    -

    -

    La Romana

    4

    65

    -

    -

    Petrer

    1

    20

    1 Elda

    20

    Pinoso

    20

    501

    20

    501

    Villena

    2

    54

    1 Monforte

    54

    [ TOTAL

    381

    729

    29

    628

    A: N° de Empresas; B: N° de trabajadores; C: N° de empresas en otros municipios

    D: N° de trabajadores de empresas ubicadas en otros municipios

    Fuente: Hernández Hernández, G. (1995): "Plan Estratégico del Eje Económico del Vinalopó".

    Lo cierto es que los beneficios derivados de la fuerte actividad económica de la comarca no se encuentran, en modo alguno, en correspondencia con la dotación existente en equipamientos, servicios, infraestructuras, o medios de formación específica debido a un déficit histórico de inversiones públicas en el Vinalopó.

    Resulta llamativo, entre otros ejemplos de agravios comparativos, que uno de los principales centros mundiales de la piedra natural no cuente todavía con un Instituto Tecnológico del Mármol, con un Parque Logístico de apoyo a la producción y comercialización, o con los medios de formación e investigación que se precisan para seguir competiendo en los mercados internacionales.