Vacunación

Biología. Salud. Rubeola. Difteria. Poliomelitis. Rubeola. Sarampión

  • Enviado por: Bernardo Soto
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 5 páginas
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Vacunas

La vacunación constituye el mejor método preventivo en contra de las enfermedades, esta es usada para crear inmunidad adquirida contra enfermedades especificas, si bien no existen enfermedades en contra de una enfermedad, es decir que uno este enfermo y que esta lo alivie de esta, existen algunas que permiten prevenir con éxito las dolencias más comunes y potencialmente mas graves.

Se pude vacunar median la inyección de microorganismos muertos, inactivados o aplacados los cuales ya no pueden producir la enfermedad pero que aun poseen sus antigenos químicos, con ello se pretende que el sistema inmune se active para que produzca anticuerpos especifico para dicho antigeno, a partir de ese momento si el microbio o su antigeno llegan hasta el organismo de una persona vacunada, el sistema inmune lo reconocerá y responderá al antigeno de una manera rápida y lo destruirá antes de que este origine la enfermedad.

Gracias a las vacunas hoy en día en muchos países sé a logrado reducir considerablemente la tasa de mortalidad infantil, además que este es un método barato y además simple y eficaz lo cual deja de manifiesto la posibilidad de administrarla en forma sistemática a los niños caso se realiza hoy en día en Chile, por esto en el mundo se han logrado erradicar enfermedades muy mortales sobre todo para los niños.

A continuación una lista de las vacunas que son aplicadas en forma obligatoria a todos los niños en consultorios, hospitales, clínicas y escuelas, lo cual ha ayudado a contribuir a la salud de los niños y a evitar la cruda realidad de la mortalidad infantil.

Hay que decir que de acuerdo a la realidad epidemiológica, cada país tiene su propio programa y calendario de vacunas. En Chile se comienza con la BCG (antituberculosis) la que es administrada al nacer. El resto del calendario es el siguiente:

Edad

Vacuna

Protege contra

Recién nacido

B.C.G.

Tuberculosis

Dos, Cuatro y Seis meses

D.T.P.

Antipolio

Antihemophilus

Influenzae b

Difteria

Tétanos

Tos convulsiva

Poliomielitis

Infecciones graves producidas por hemophilus influenzae b

1 año

Tresvírica

Sarampión

Rubéola

Paperas

18 meses

Antipolio (primer refuerzo)

D.T.P. (primer refuerzo)

4 años

Antipolio (segundo refuerzo)

D.T.P. (segundo refuerzo)

1° básico (6 años)

B.C.G. (segunda dosis)

Tresvirica (primer refuerzo)

2° básico

Toxoide DT

Difteria

Tétanos

La primera vacuna del niño

La primera vacuna que recibe el niño al nacer es la B.C.G la cual recibe su nombre por el “bacilo de Calmette-Guérin” una cepa de bacterias atenuadas usadas para elaborar el preparado, esta vacuna no ofrece inmunidad efectiva en todos los casos pero es muy útil para prevenir la tuberculosis.

Ya que sabemos el origen de la vacuna analicemos la enfermedad de la cual protege.

La tuberculosis es una enfermedad producida por el bacilo de Koch (en nombre de su descubridor); este se encuentra en los pulmones de los enfermos y se transmite por el aliento o las gotitas de saliva expelidas por la tos o en al conversación. Los bacilos llegan a las vías respiratorias y allí penetran a los ganglios situados entre los pulmones (alrededor de la traquea) desde donde pueden pasar estos a otros órganos en los cuales causan daños de distinta consideración, también el bacilo puede extenderse a las meninges en donde produce meningitis tuberculosa lo cual cuando se diagnostica tarde puede producir ceguera, parálisis, deficiencia mental, epilepsia e incluso la muerte.

La protección real que nos ofrece la B.C.G es de alrededor de 80% y la inmunidad se desarrolla seis semanas después de la inmunización.

La Difteria

La difteria es una enfermedad aguda muy infecciosa que afecta principalmente a la infancia, caracterizada por la formación de falsas membranas en las vías del tracto respiratorio superior. El agente causal de la enfermedad descubierto en 1883 es el bacilo Corynebacterium diphtheriae.

El bacilo diftérico penetra en el organismo a través de la boca o de la nariz y afecta a las membranas mucosas, donde se multiplica y produce una toxina muy potente. La toxina lesiona el corazón y el sistema nervioso central y puede producir la muerte. Cinco días después de la exposición a la difteria, se forma un exudado blancogrisáceo que afecta las superficies de la nariz y de la garganta. Este exudado aumenta de tamaño y espesor convirtiéndose en una falsa membrana grisácea que puede llegar a obstruir el conducto respiratorio. A veces es necesaria la cirugía para evitar la asfixia.

Antes del descubrimiento de la antitoxina diftérica en 1894 por el bacteriólogo francés Pierre Roux y el médico alemán Emil von Behring, la tasa de mortalidad de la difteria alcanzaba un promedio del 35% y en los casos de afectación diftérica de la laringe era tan elevada que alcanzaba un 90%. El uso generalizado de la antitoxina en el tratamiento ha producido un descenso de la tasa de mortalidad a aproximadamente un 5%. Más eficaz ha sido el desarrollo de las formas inocuas de toxina diftérica, denominadas toxoides. Estos toxoides, que se administran a los lactantes durante el primer año de vida como parte de una inyección mixta, inmunizan al niño contra infecciones graves y han reducido drásticamente la incidencia de la difteria en la mayor parte del mundo.

Tetanos

El Tétano es una enfermedad grave del sistema nervioso causada por la infección de heridas por el bacilo Clostridium tetani. Este germen, al multiplicarse, produce grandes cantidades de una toxina muy potente que origina espasmos musculares graves. El bacilo es ubicuo, abunda en el suelo de las calles y en la tierra de cultivo. Penetra en el organismo por las heridas. Es un germen anaerobio, es decir, se reproduce en ausencia de oxígeno. Prolifera en las heridas sucias, penetrantes, sinuosas o con gran cantidad de tejido muerto o desvitalizado.

El periodo de incubación oscila entre dos semanas y varios meses y es más corto cuanto mayor sea la contaminación de la herida. Los primeros síntomas son la cefalea y la depresión, seguidos por dificultad para tragar y para abrir la mandíbula por completo. Se desarrolla rigidez de forma progresiva en el cuello y un espasmo gradual en los músculos de la mejilla que hacen aparecer la cara con una sonrisa sardónica característica. Los espasmos se extienden después a otros grupos musculares del organismo, y llegan a afectar a los músculos respiratorios causando la muerte.

El tratamiento consiste en: completa limpieza y desbridamiento (separación de los tejidos desvitalizados) de la herida para eliminar los clostridios, uso de antibióticos (penicilina), neutralización de la toxina con antitoxina, reducción de los espasmos musculares y asistencia respiratoria. El 60% de los casos establecidos de tétanos son mortales a pesar del tratamiento. El enfoque actual del tétanos se basa en la profilaxis, muy efectiva: debe vacunarse a todos los niños y a toda la población de riesgo (agricultores, trabajadores de la construcción, soldados, deportistas que practican el montañismo o excursionistas habituales). La vacunación consiste en la administración de tres inyecciones del toxoide tetánico (toxina inactivada por el calor) y dosis de recuerdo cada cinco años. Una dosis de recuerdo también es conveniente cuando existen heridas de riesgo. La vacunación infantil suele asociarse a las vacunas de la tos ferina y difteria (vacuna trivalente DTP —difteria, tétanos y pertussis—) y a la de la polio. En el paciente no inmunizado que presenta una herida, debe iniciarse un ciclo de inmunización estándar y aplicarse una inyección de gammaglobulina antitetánica (anticuerpos contra el bacilo que actúan hasta que el organismo pueda crear sus propias defensas frente a la toxina, lo cual suele tardar veinte días).

 La poliomielitis

Es una enfermedad infecciosa viral del sistema nervioso central que en muchos casos provoca, como secuela, una parálisis. La mayor incidencia se produce entre los 5 y los 10 años, denominándose en este caso parálisis infantil. En climas templados su incidencia es mayor. La enfermedad fue descrita por el ortopeda alemán Jacob von Heine en1840.
El virus penetra en el organismo por vía digestiva y se extiende por los tractos nerviosos afectando a varias partes del sistema nervioso central. El periodo de incubación oscila entre 4 y 35 días. Los primeros síntomas incluyen astenia, cefaleas, fiebre, vómitos, estreñimiento, rigidez cervical y, en menor medida, diarrea y dolor en las extremidades. Como las células nerviosas destruidas no se reparan ni se reemplazan, la lesión de las que controlan los movimientos musculares puede producir una parálisis permanente. Cuando las células nerviosas afectadas son las de los centros respiratorios hay que aplicar al paciente respiración artificial. Sólo 1 de cada 100 casos de infección aguda de poliomielitis acaba en parálisis.No se ha descubierto ningún fármaco eficaz frente a los poliovirus, por lo que el tratamiento debe ser exclusivamente sintomático. Se debe utilizar calor húmedo y fisioterapia para estimular la musculatura, tratamientos iniciados por la enfermera australiana Elizabeth Kenny; además, son necesarios los fármacos antiespasmódicos para conseguir relajación muscular. Durante la convalecencia debe usarse terapia ocupacional.
Se han identificado tres cepas del virus: el Brunhilde (tipo 1), el Lansing (tipo 2) y el Leon (tipo 3). La inmunidad para una cepa no protege frente a las otras dos.

En 1949 el bacteriólogo John Franklin Enders consiguió cultivar los poliovirus en el laboratorio. El médico y epidemiólogo Jonas Salk desarrolló una vacuna de virus inactivados mezclando las tres cepas del virus. En 1954 la vacuna se empezó a utilizar masivamente. Más tarde, el virólogo Albert Sabin desarrolló una vacuna oral de las tres cepas del virus atenuado, la vacuna trivalente oral para la polio (TOPV). Desde 1963, dada su mayor eficacia, sustituyó en todo el mundo a la vacuna Salk. Gracias a la inmunización rutinaria, los casos de polio han disminuido mucho en Occidente, desde cientos de miles de casos anuales en 1952 hasta sólo unos cuantos casos al año en la actualidad.

Sarampión

El Sarampión, enfermedad infecto-contagiosa aguda y febril producida por un virus filtrable que se distingue del virus responsable de la rubéola, una enfermedad menos grave que también produce lesiones cutáneas. El sarampión se caracteriza por la aparición de pequeñas manchas rojas en la superficie de la piel, irritación ocular (sobre todo ante el estímulo luminoso), tos y rinorrea (secreción nasal abundante). A los doce días del contagio, aparecen fiebre, estornudos y rinorrea. Después aparece la tos y la inflamación de los ganglios del cuello. A los cuatro días empiezan a aparecer manchas cutáneas, primero en el cuello y la cara y después en el tronco y las extremidades. En dos o tres días el exantema (o erupción cutánea) va remitiendo, así como la fiebre. Puede haber descamación de la piel afectada por el exantema. También es posible la infección del oído medio.

El sarampión ha sido una de las enfermedades más corrientes de la infancia. Con la puesta a punto de una vacuna eficaz en 1963, la incidencia ha disminuido mucho. Se trata de una enfermedad benigna en la mayoría de los casos. Sólo en ocasiones el virus puede alcanzar el tejido cerebral y producir encefalitis o incluso la muerte.

El sarampión no tiene tratamiento específico. Se debe mantener al paciente aislado para evitar el contagio de otras personas. Se recomienda el reposo en cama, la administración de paracetamol, jarabes antitusígenos y lociones cutáneas para aliviar la fiebre, la tos y el prurito (picor de la piel), respectivamente. En general, el haber padecido la enfermedad confiere inmunidad y las mujeres embarazadas inmunizadas transfieren anticuerpos (contenidos en la fracción de globulinas del suero sanguíneo) al feto a través de la placenta.

La rubéola

Es una enfermedad contagiosa de corta duración, causada por una infección viral. La enfermedad se caracteriza por una erupción de color rosado (se llama también sarampión alemán) que con frecuencia se acompaña de otros síntomas leves, como fiebre poco elevada, dolor de garganta, e inflamación de los ganglios linfáticos retroauriculares. La erupción, que dura de uno a cuatro días, aparece primero en la cara y se extiende después con rapidez al tórax, extremidades y abdomen. La rubéola es más frecuente entre adolescentes y adultos jóvenes, y raramente se produce en lactantes o en adultos por encima de los 40 años de edad. Tiene un periodo de incubación de 14 a 21 días, con más frecuencia de 17 a 18 días. Un episodio de esta enfermedad suele proporcionar inmunidad para toda la vida.

Aunque la rubéola es un proceso mucho menos grave que el sarampión, tiene a veces consecuencias graves en la mujer gestante. El recién nacido puede verse afectado por varias anomalías congénitas, incluyendo defectos cardiacos, retraso mental, sordera y cataratas. La incidencia de estas malformaciones es tan elevada que muchos médicos recomiendan el aborto terapéutico, si no se ha producido un aborto espontáneo como consecuencia de la enfermedad. Es raro que después del cuarto mes de embarazo la rubéola origine anomalías congénitas. A las mujeres embarazadas que han tenido contacto con la rubéola se les administra gammaglobulina (componente de la sangre) en un intento de evitar que contraiga la enfermedad. Se recomienda que las mujeres en edad fértil reciban inmunización con vacunas de virus vivos atenuados varios meses antes de quedar embarazadas.