Utensilios prehistóricos

Prehistoria. Paleolítico. Transformaciones del Neolítico. Economía agraria. Cazadores recolectores. Monumentos megalíticos. Cultura

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CONCEPTO DE PREHISTORIA

El término "prehistoria" se aplica a la etapa en la evolución de los pueblos anterior a la historia escrita; por lo tanto, se refiere al desarrollo del pasado del hombre antes de que éste dejara testimonios escritos. Debido a la ausencia de textos, el conocimien­to de ese período se basa esencialmente en la interpretación de los vestigios materiales que han llegado hasta nosotros. El estudio y la interpretación de esos restos, dio lugar al nacimiento de la Prehistoria como disciplina que se propone reconstruir la evolución de la humanidad, desde su aparición sobre la Tierra hasta el surgimiento de los primeros sistemas de escritura.

Para el prehistoriador, la aparición del hombre ha quedado señalada por los utensilios que fabricó. Si tenemos en cuenta que los restos materiales más antiguos que se han encontrado en África, se remontan a los comienzos de la Era Cuaternaria (o sea, hace un millón de años aproximadamente) y que los primeros documentos escritos datan de las postrimerías' del IV milenio AC. , considera­remos la extensión del campo de estudio que debe abordar la Prehistoria y las dificultades que se le presentan al prehistoriador.

Prehistoria
Por otra parte, cuando comenzamos a analizar concretamente el desarrollo de los diversos pueblos y tratamos de compararlos entre sí, podemos apreciar lo relativo del término prehistoria, ya que no todos han creado o adoptado al mismo tiempo el sistema de escritura que les permite relatar por sí mismos los acontecimientos de su vida. Debemos distinguir también, el concepto de prehistoria del de protohistoria. Esta denominación se aplica a aquellos pueblos que, siendo contemporáneos de las civilizaciones históricas, no han dejado ningún texto escrito por ellos mismos; así se dice, que los celtas y los germanos se encuentran en la protohistoria debido a que los datos que se poseen proceden exclusivamente de sus contem­poráneos griegos o manos. Lo mismo podríamos decir de algunas tribus de América del Sur o de África de las que tenemos información a raíz de los relatos que han proporcionado diversas expediciones.

Por todo lo que hemos señalado, los hallazgos arqueológicos se convierten en una primerísima fuente de información y la técnica utilizada por los investigadores en los yacimientos debe ser sumamente cuidadosa ya que la prehistoria se basa muchas veces en detalles aparentemente mínimos.

El documento prehistórico. La importancia del aporte arqueológico ha llevado a al­gunos investigadores a afirmar que la prehistoria es ante todo una historia de las técnicas. Efectivamente, es a través de ellas y de sus pequeñas variantes como podemos hacer deducciones sobre el grado de desarrollo de la mentalidad del hombre y su dominio del medio ambiente. La excavación constituye un hecho fundamental en la búsqueda prehistórica, ya que tiene que suministrar la mayor información posible para el estudio posterior. El objetivo de la excavación no es solamente recoger objetos sino establecer con exactitud su posición estratigráfica. Es sabido, que los utensilios que han sido abandonados por los hombres primitivos en diversos terrenos fueron posteriormente cubiertos por nuevos sedimentos; determinar en qué capa se encuentran ubicados es fundamental para precisar la antigüedad de los mismos.

Por lo tanto, los trabajos en el yacimiento deben realizarse de tal manera, que permitan efectuar todas las observaciones posibles y asegurar el registro cuidadoso de las mismas. Las precauciones deben ser múltiples, pues la excavación tiende, por sí misma, a la Separación de los objetos de su contexto y por lo tanto, a la destrucción del documento que constituye esa relación. Los testimonios tienen que ser cuidadosamente tratados para asegurar continuamente un conocimiento adecuado de la capa estratigráfica en la que se encuentran. Una vez realizadas las observaciones, los objetos serán extraídos del yacimiento no sin antes completar la información con una serie de planos y de fotografías. La diversidad de problemas planteados por una excavación moderna hacen necesaria la presencia al lado del arqueólogo de un conjunto de especialistas tales como el paleontólogo, e1 antropólogo, el sédimentólogo, el botánico, etc. Luego de efectuadas las observaciones y resumiendo a la labor de los investigadores mencionados, se inicia una de las principales etapas en la actividad del arqueólogo que es la de reconstituir a partir de los vestigios materiales, el comportamiento de los hombres y las características de las diversas sociedades prehistóricas. Durante mucho tiempo, se trató de imaginar el funcionamiento de esas sociedades teniendo en cuenta las informaciones que se poseen sobre las poblaciones primitivas actuales. Sin embargo, este procedimiento, salvo para aclararnos el significado de algunas costumbres o la forma en que se utilizaban ciertos utensilios, se ha mostrado como un método sumamente inadecuado pues nos puede conducir a afirmaciones poco prudentes. Por todo lo expuesto, debemos aceptar el hecho de que nada puede superar el aporte realizado por una excavación larga y minuciosa como las que han permitido no sólo encontrar los lugares de habitación sino aun establecer las vías de desplazamiento y la adquisición paulatina de los diversos medios de subsistencia. Las excavaciones arqueológicas constituyen una obra científica cuyo éxito depende de la observación de determinados métodos que implican una formación técnica, adecuada sobre todo en el arqueólogo quien debe en todo momento establecer en el terreno la situación exacta de todo. lo que ha visto y de todo lo que ha extraído. Uno de los primeros objetivos de la prehistoria es el de precisa la antigüedad de los hallazgos; de ahí que sea esencial el estudio de los métodos para determinar la cronología de las primeras etapas de la humanidad.

EL PERIODO PALEOLÍTICO

El origen de las técnicas

Como lo hemos señalado anteriormente, la técnica es el signo que distingue al hombre de los animales y todo estudio de la prehistoria debe otorgar importancia al examen de la forma de los utensilios, principalmente de las piedras talladas ya que gracias a ellos podemos sacar algunas conclusiones sobre la forma de vida de los primeros homínidos.

Varagnac en su Libro "L'homme avant 1'écriture" señala que la técnica no comienza con el acto de fabricar, sino que se inicia con la fabricación de un objeto o utensilio que sirva para fabricar.

En el hombre aparece pues la idea de guardar una herramienta que sabe le servirá para determinada operación; conoce el funciona­miento de la misma y sabe en que circunstancia debe utilizarla.Prehistoria

Los primeros utensilios y armas fueron toscos y a menudo frágiles; para que el hombre pudiera utilizarlos con eficacia tuvo que realizar un gran esfuerzo ya que de ello dependía la supervivencia del grupo. Una vez que el hombre reconoce la utilidad que le brinda el utensilio fabricado, trata de crearlo siguiendo los mismos procedimientos para asegurarse la eficacia del mismo.

Esta mentalidad explicaría según Varagnac la lentitud de la evolución paleolítica; el porqué se han perpetuado durante decenas de miles de años los primeros métodos para el tallado del sílex ,

sin producir grandes variantes en el utillaje. Sin embargo, otros investigadores sostienen que en los primeros hombres el comportamiento, incluyendo la tecnología, se desen­vuelve a la par del organismo.

Ya nos hemos detenido en el análisis de los cambios fundamen­tales que han podido apreciarse en los homínidos y sin pretender firmar que determinado carácter físico ha incidido en la elabo­ración de ciertos tipos de utensilios, al ser el hombre el creador de la cultura, consideramos que tiene que existir alguna relación entre su constitución orgánica y los instrumentos que es capaz de fabricar.

De todas maneras, debemos señalar que resulta muy difícil realizar una clasificación estricta de los utensilios de piedra y mucho más atribuir la fabricación de los mismos a determinado homínido.

Sólo podemos atribuir con certeza, determinada industria a un tipo humano específico cuando encontramos los utensilios en estrecha vinculación con huesos humanos. En combinación con los datos cronológicos, el estudio de los utensilios autoriza una división de la edad de piedra en Paleolítico inferior, Paleolítico medio y Paleolítico superior. Estas subdivisiones establecidas para Europa no se aplican de modo estricto para las industrias de regiones alejadas. El Paleolítico inferior duró en la mayoría de los lugares del mundo desde comienzos del Cuaternario hasta el fin de la tercera glaciación o sea un período aproximado al medio millón de años.

La primera etapa en . el progreso técnico del hombre está representada por utensilios hechos con cantos rodados de roca dura con un filo toscamente marcado por desprendimientos en una de las caras conocidos con el nombre de "choppers" o en las dos caras denominándose entonces "chopping-tools".

Han sido reconocidos en Asia, especialmente en Chou Kou Tien y en Africa en las industrias denominadas "Pebble Culture". A veces, resulta difícil distinguir estos utensilios de los guijarros astillados por causas naturales.

La industria de guijarros más antigua parece ser la oldowense y todo hace pensar que los Australoantropinos se encuentran estre­chamente vinculados a ella.

En la cañada de Oldoway, se encontraron pruebas de cómo esta cultura humana fue progresando gradualmente, pues los guijarros ubicados en yacimientos superpuestos evidencian un acabado mucho más perfeccionado.

Por lo tanto, esta zona de Africa es de una gran significación ya que en ella los hombres fueron creando paulatinamente la cultura ala que se debe la primera forma típica de utensilio denominada "hacha de mano". Antes de continuar con la evolución de las técnicas, debe señalarse cuáles son los procedimientos que existen para fabricar un instrumento de piedra, en estas primeras etapas de la humanidad. ,

Se puede quitar pedazos a una piedra golpeándola con otra mas dura, método de percusión, hasta dejar un núcleo con bordes mas o menos cortantes o se puede desprender una lasca. o lamina y utilizar solamente a ésta como herramienta. La primera forma indicada dará origen a la llamada "industria de nódulos" cuyo utensilio representativo fue el "hacha de mano". Esta consiste en un grueso trozo de sílex en forma de almendra, toscamente retocado en ambos lados, con dos caras sinuosas que convergen en una punta y una base redondeada adaptable a la mano. Los orígenes de esta "industria de nódulos" debemos situarlos a comienzos del período Cuaternario y, como lo hemos indicado, su incubación parece haberse producido en el Africa.

Hacia la misma época, en el sudeste de Asia no se han hecho descubrimientos que puedan compararse; sólo podemos suponer que los homínidos de esa zona estaban realizando útiles _sumamente

F toscos.

Sin embargo, cuando finaliza la segunda glaciación podemos ubicar algunas industrias importantes.

Para el segundo interglaciar, tenemos la cultura de Chou Kou Tien al norte de China y otras que se desarrollan en Birmania, norte de la India y Java. Todas estas culturas están caracterizadas por útiles hechos con lascas o nódulos en donde vemos aparecer toscos raspadores, utensilio que será típico del Paleolítico medio.

Todas estas culturas parecen haber sido la creación de los Arcantropinos ya que en muchos yacimientos se han encontrado restos de este tipo humano.

Lo que caracteriza culturalmente al este y sudeste del Asia es la gran unidad que se manifiesta debido a la persistencia del método de percusión para la elaboración de los utensilios hasta fines del Cuaternario.

Actualmente se considera, que ha sido una región periférica que ha permanecido alejada de aquellas zonas que daban origen a importantes progresos técnicos engendrando formas culturales superiores.

Hacia el final de la segunda glaciación aparece en el norte de Europa una cultura de lascas. Sus útiles eran en su mayoría lascas desbastadas concebidas como cuchillos y raspadores. Esta cultura será denominada clactoniense, fase industrial que fue descripta por H. Breuil, en 1932, según los materiales encontrados en el yacimiento inglés de Clacton on Sea.

En la técnica clactoniense, el fabricante desprende con un golpe una pequeña lasca que deja preparado un plano de percusión en el nódulo. Después se le da un golpe oblicuo al plano de percusión desprendiéndose una lasca bastante plana y con bordes cortantes que constituye por sí misma la herramienta.

Con el avance de la Glaciación de Riss, el clactoniense dio origen a una nueva cultura de lascas: la "levalloisiense", en la cual se evidencia un perfeccionamiento mayor en el procedimiento de percusión.

Como lo hemos visto, pues, durante el interglaciar Riss-Würm las industrias de nódulos y de lascas vivieron como vecinas en el sudoeste de Europa y dejaron muchas pruebas de su influencia mutua.

El Paleolítico medio

La noción de Paleolítico medio corresponde geológicamente a una parte del último interglaciar y a la primera parte de la última glaciación y se relaciona con el desarrollo masivo de las técnicas musterienses, expresión que deriva de Le Moustier, pequeña cueva de Dordoña, en el sudoeste de Francia en la cual se han encontrado numerosos utensilios pertenecientes a este período.

Muchos prehistoriadores se han preguntado si está justificada la separación del Paleolítico medio del Paleolítico inferior.

Debe señalarse, que si bien los hombres que crearon las técnicas musterienses parecen haber estado en contacto con los creadores de las industrias de nódulos y de lascas del Paleolítico inferior; ellos realizaron una síntesis muy original elaborando así una especie de complejo artesanal ampliamente difundido.

También se le atribuye al Paleolítico medio, una invención pequeña en apariencia pero de considerables consecuencias: la invención del mango que, unido a la herramienta, llevó a la aparición de los primeros utensilios compuestos.

La industria de tipo musteriense está constituida por lascas relativamente gruesas y trabajadas en una sola cara y sus instru­mentos más representativos son la "punta" y el "raspador".

La punta musteriense es una pieza triangular, muchas veces del tamaño de una mano abierta y que ha experimentado una serie de retoques que han agudizado sus bordes.

El "raspador" es un instrumento generalmente de 5 cm de Iargo pero que puede superar los 15 cm y que construido a partir de una lasca gruesa se caracteriza por tener un borde cortante, arqueado y retocado en toda su longitud, aunque puede tener también un doble filo convergente. Prehistoria

Esta herramienta se cree que servía al mismo tiempo como cuchillo, para trabajar los cueros o la madera.

Es posible que en el curso de estas manipulaciones se haya llegado a insertar la punta musteriense en un mango rudimentario o, a fijarla en un venablo, logrando de esta manera que les haya servido para arrojar proyectiles.

Por último, debemos decir que en lo que se refiere a la cultura musteriense que un hecho parece confirmarse: su desarrollo corresponde a la expansión de un tipo humano bien definido: el hombre de Neandertal. Los numerosos esqueletos de este tipo que han sido desenterrados en Europa, Asia y el norte de Africa han estado siempre relacionados con industrias de tipo musteriense.

De todas maneras se hace necesario precisar que si bien los hallazgos demuestran una clara vinculación entre los utensilios musterienses y los restos de hombres neanderthaloides, no podemos afirmar que éstos fabricaron y utilizaron en forma exclusiva, instrumentos de ese tipo.

El Paleolítico superior

Alrededor de 35 000 años antes de nuestra era, se inicia el Paleolítico superior.

Este período terminará 25 000 años más tarde cuando el establecimiento de las condiciones climáticas actuales inicia el Neolítico.

Este período se desarrolla por lo tanto en el último período glaciar y se encuentra dominado por el Homo Sapiens, tipo semejante al hombre actual. ,

Este crea una serie de industrias dc evolución mucho más rápida y que presentan divisiones regionales Prehistoria
muy acentuadas.

Los prehistoriadores han insistido en la relativa continuidad entre el Musteriense y las culturas deI Paleolítico superior basándose para hacerlo en la aparición de nuevos utensilios a fines del Paleolítico medio y por la persistencia de los raspadores en las primeras industrias del período siguiente.

Sin embargo, en el Paleolítico superior se produjeron algunas innovaciones de importancia tales como el desarrollo de la industria de láminas y el trabajo en hueso que reducido hasta esos momentos a algunos objetos, conoce un brillo particular, y fundamentalmente los comienzos de las artes plásticas.

En este período, se desarrolla también una nueva técnica que iba a dar extraordinarios resultados en el trabajo de la piedra y que algunos prehistoriadores creen que se origina en el Paleolítico medio. Este nuevo método consiste en la fragmentación por presión, empleada para el retoque secundario de Láminas. Para ello

, el instrumento de pedernal que se quiere fabricar es presionado hacia arriba contra el lado inferior del borde que debe ser desbastado, utilizando, para hacerlo, un cincel de hueso, madera dura o marfil.

Nuestro conocimiento de las culturas de lámina del Paleolítico superior es mucho mayor respecto. a Europa que con relación a su lugar de origen que muchos investigadores ubican en el occidente de Asia. Mientras en la primera etapa del Paleolítico, no se pudo apreciar en Asia ningún cambio importante, ahora pasa a ser Africa quien se encuentra en esa situación.

Se ha señalado que la cultura de láminas más antigua de Europa, denominada de Chatelperron, probablemente tuvo su origen en el oeste de Asia y pudo ser identificada en toda Eurasia.

La cultura de Aurignac que sucede a la anteriormente mencio­nada,~ también parece tener su origen en Asia e incluye algunos de los instrumentos más peculiares del Paleolítico superior, además de caracterizarse por la primera introducción deI trabajo en hueso.

Los instrumentos característicos de la cultura auriñaciense son: una hoja cortante, levemente astillada provista de lomo sin afilar o sea el cuchillo y una hoja cortante, gruesa que constituye una especie de formón. En general, esta cultura presenta una serie dé instrumentos muy variados entre los que se destacan pequeñas agujas o leznas hechas en marfil o astas de cenado y la punta de hueso con base hendida o sea una sencilla punta de lanza que tenía uno de los extremos partido para que se adaptara un mango. También debemos incluir los llamados "bastones de mando" construidos con los mismos materiales y que poseen uno o más orificios abiertos en ellos. Se cree que fueron utilizados como cetros ceremoniales pero si bien esto parece confirmarse en el caso de' algunos ejemplares cuidado­samente trabajados que pertenecen al magdaleniense, es muy probable que en este período se utilizaran para enderezar mangos o ablandar cueros.

La coherencia que manifiesta esta cultura ha llevado a relacionarla con un tipo humano bien definido que emigró a Europa: el hombre de Cro-Magnon.

De la base auriñaciense proviene la cultura solutrense que se distingue, de las otras culturas de lámina del Paleolítico superior por las puntas de lanza finas, con forma de hoja de laurel y las hojas cortantes que revelan un gran dominio de la talla por compresión.

Los implementos solutrenses cedieron el paso, en ciertas partes de Europa, a los magdalenienses.

Decimos solamente en ciertas partes de Europa, porque mien­tras las culturas auriñaciense y solutrense se encontraron amplia­mente difundidas en dicho continente, en la última etapa del Paleolítico superior hubo en las culturas una tendencia a desarro­llarse localmente y permanecer en el aislamiento.

Los prehistoriadores atribuyen este hecho al tremendo frío que azotó a Europa en la culminación final de la cuarta glaciación, que parece haber contenido la migración de pueblos y la difusión de ideas.

De todas esas culturas la más notable fue la magdaleniense, que floreció extraordinariamente en su tierra de origen, del sudoeste de Francia y el norte de España.

Sus armas fueron muy perfeccionadas y entre ellas debemos destacar el arpón; las hondas, la lanza y el arroja lanza y el arco y la flecha. Dichas armas contribuyeron a aumentar el dominio del hombre sobre su medio ambiente ya que mediante el arroja lanza, los magdalenienses aumentaron sin duda el alcance de la lanza y el arco y la flecha le permitieron obtener una mejor puntería.

Además fueron los cazadores magdalenienses los que llevaron a su culminación la pintura, el grabado y la talla rupestres preemitiéndonos de esta manera, un mayor conocimiento de la forma de vida, mentalidad e imaginación de esos hombres.

Si bien la multiplicidad de armas y utensilios, especialmente los fabricados en hueso y marfil, demuestran una , rápida evolución hacia una ejecución más perfecta, el producto mas notable de. esta cultura es el arte de las cavernas del cual nos ocuparemos especialmente, más adelante.

TRANSFORMACIONES DEL PERIODO NEOLÍTICO

El establecimiento de una economía agraria

Los cambios producidos en el Neolítico fueron de tal magnitud que para algunos autores habrá que esperar al siglo XVIII, para encontrar con la Revolución Industrial, una transformación tan profunda en consecuencias.

Efectivamente, la denominada "revolución neolítica" (expre­sión utilizada por Gordon Childe en su obra Los orígenes de la civilización), creó una forma de vida que permanecería prácti­camente inalterable hasta el advenimiento de la época industrial.

Como hemos visto, el término "neolítico" fue aplicado por primera vez a una nueva técnica de fabricación de utensilios: el pulido.

Actualmente la importancia de esa innovación queda subordi­nada al establecimiento de nuevas relaciones entre el hombre y el medio del cual obtiene su subsistencia:

En el Mesolítico como en el Paleolítico el hombre vivió de lo que la naturaleza le proporcionaba: cazaba los animales, pescaba, recogía los .frutos y las plantas comestibles sin preocuparse por su reproducción.

La economía practicada era esencialmente destructiva; esto lo obligaba a desplazarse a medida que los recursos naturales se agotaban. Por otra parte, la masa disponible de alimentos imponía límites estrictos al desarrollo de la población.

En el Neolítico el hombre cambia su actitud frente al medio natural; ya no va a actuar en el mismo, con un sentido únicamente destructivo sino que se convierte en productor de sus alimentos.

El hombre comienza a seleccionar aquellas especies animales y vegetales favoreciendo la producción de las que le proporcionaban un mejor alimento.

Entran en juego ahora .la preparación de la siembra, la creación de elementos favorables para la labranza, tales como canales de irrigación, abono para los vegetales, y de pasturas y establos para los animales.Prehistoria

El hombre crea por primera vez sus fuentes de alimentos; se ve entonces a la agricultura y la cría de animales reemplazar con más o menos rapidez a la caza, la pesca y la recolección como base de la economía.

El desarrollo tecnológico que marca también la iniciación del Neolítico y al que se le daba hasta hace unos años tanta importancia, no sería, para algunos autores, más que la respuesta a las posibilidades nuevas creadas por la agricultura y la vida sedentaria.

Sin embargo, en ciertas zonas deI sudeste de Asia el proceso no se dio así ya que diversos grupos que se encuentran en la etapa mesolítica, conocen el pulido de la piedra sin haber logrado el dominio de la agricultura y la domesticación de animales.

Algunos prehistoriadores atribuyen como rasgo característico de la primera fase de la nueva economía agrícola, el establecimiento de aldeas fijas.

Por su parte, Gordon Childe en la obra que hemos citado más arriba, sostiene que no debe confundirse la adopción de la agricultura con la adopción de una vida sedentaria. Para ello se basa en el procedimiento de cultivo de muchos campesinos de Asia Africa y América del Sur, quienes aún hoy, despejan una zona dé árboles, remueven la tierra simplemente con una estaca y siembran en ella hasta que las riquezas del suelo se agotan. Cuando toda la tierra cercana al poblado, ha sido cultivada hasta su agotamiento; se trasladan para comenzar el cultivo en otra parte. Esta es la forma mas primitiva de agricultura, llamada cultivo de azada o cultivo hortense.

Consistía en una solución aplicable mientras existiera abun­dancia de tierra y el agricultor se conformara con una vida sencilla incluso con una vivienda endeble que podía sustituirse fácilmente.

Todo lo señalado, no nos impide afirmar que la vida en aldeas fijas debe ser aceptada como el índice de la plena revolución neolítica.

Ciertos elementos de cultura material la acompañan tales como el hacha o azuela pulida y la hoz derecha similar al modelo natufiense. La cerámica y el tejido se iban a agregar a la cultura neolítica pero fueron rasgos secundarios que siguieron a las innovaciones esenciales:

La economía neolítica dependió de una explotación mixta del campo.

Durante mucho tiempo se discutió si la agricultura había precedido a la cría de ganado o viceversa.

Actualmente se sostiene que los más antiguos asentamientos conocidos dependían tanto de los animales domésticos como de los cereales cultivados.

Resulta difícil fijar en el tiempo y en el espacio la cuna de la economía agraria.

Puede afirmarse que los más antiguos centros, tanto de la agricultura como de la ganadería, se encuentran en el sudoeste de Asia; en esa zona, precisamente, donde se ha llegado a la explotación intensiva de algunas especies vegetales y animales en la etapa mesolítica.

Los descubrimientos arqueológicos así como la distribución natural de antiguas especies salvajes de plantas señalan, cada vez más claramente, el sudoeste de Asia como la zona en la que se habría producido la revolución neolítica.

Los antepasados del trigo y de la cebada, los primeros cereales que fueron cultivados, tienen una amplia difusión de Palestina a Persia y Afganistán, en toda la región que constituye la llamada "Creciente Fértil".

Por lo tanto, el centro original se encontró situado en el Cercano Oriente, en las proximidades del VIII y VII milenios a.C. y Palestina parece haber desempeñado un importantísimo papel en esa transformación económica.

Otro centro original, pero posterior, parece haberse desarrollado en América Central en el transcurso del III milenio a.C.

La difusión del nuevo modo de vida se habría realizado a partir de estos dos focos aunque no podemos excluir la posibilidad de que otros centros de invención independientes hayan surgido en el mundo.

Los investigadores se han preguntado por qué se produjeron cambios tan importantes para la evolución de la humanidad , precisamente en esa zona del sudoeste asiático.

Gordon Childe le ha dedicado especial atención a este problema. Señala, en la obra ya citada, que las modificaciones climáticas del período postglaciar provocaron variantes en el régimen de lluvias

determinando la desecación de la zona de países sub-tropicales donde vivían entonces los ancestros silvestres de los cereales y de los animales domésticos.

La vida en el Cercano Oriente se habría hecho cada vez más difícil para la población mesolítica de esas regiones.

Estos cambios climáticos obligaron tanto a los hombres como a los animales a congregarse junto a los oasis, ríos y manantiales, para obtener alimentos y agua.

Este contacto habría posibilitado el conocimiento por parte del hombre de los hábitos de los animales, quienes a la vez se acostumbraron a la proximidad del hombre.

Prehistoria
Este proceso que Ilevaría al hombre a la cría deI ganado, también se dio en el plano agrícola. En síntesis, lo que sostiene Gordon Childe es que el hombre se vio obligado a conducirse con mayor previsión en lo que se refiere a sus fuentes de subsistencia, adoptando una actitud más positiva que lo llevó a la producción.

Otros investigadores señalan, por lo contrario, que no se ha producido ninguna variante climática de importancia en el período postglaciar del Cercano Oriente; el medio ha hecho posible por un conjunto de caracteres favorables el pasaje de la recolección a la agricultura y de la caza a la cría de animales.

El hombre sería el factor esencial y una vez llegado a cierta etapa de su evolución, pudo sacar provecho de las condiciones favorables entre las cuales habría que otorgar cierta importancia a las de orden topográfico.

Como ya se ha señalado, es en la Creciente Fértil donde se encuentran los primeros establecimientos de grupos humanos. los cuales hace más de ocho mil años llegaron a realizar la domesticación de la cabra y el cultivo de la cebada y el trigo.

En Farmo (Irak), en Ras-Shamra (Siria), en Hacilar (Turquía) y en Jericó (Palestina), se han encontrado verdaderas aglomeraciones humanas, a veces protegidas por fortificaciones.

El asentamiento de Jericó tiene particular importancia.

Ya señalamos que en Palestina se desarrolló la cultura natu­fiense, típico ejemplo de cultura mesolítica con un pueblo predominantemente cazador pero que comienza a cosechar cereales. En Jericó se puede notar cómo esta cultura evoluciona hasta hacerse totalinente neolítica.

Hace aproximadamente unos nueve mil años, sobre los restos de una serie de chozas derrumbadas y reconstruidas, los habitantes de esta zona levantaron casas redondas mucho más sólidas a las que se protegió con un fuerte muro de mampostería y una torre circular. Jericó tuvo una segunda ocupación, hecho que se comprueba con los vestigios de una arquitectura mucho más avanzada. Las casas eran rectangulares, con un patio y una cuidadosa terminación. Se calcula que esta nueva aldea de la segunda mitad del séptimo milenio, debió tener por lo menos unos tres mil habitantes. Los silos para guardar el grano y los hornos para elaborar el pan, testimonian un empleo intensivo de los cereales en la alimentación.

En lo que se refiere a la industria; se mantienen las formas aparecidas en el Mesolítico, pero los utensilios de piedra pulida comienzan a difundirse. Los recipientes líticos se encuentran sumamente trabajados y acompañados por objetos de madera y de cestería, pero la tierra cocida no ha aparecido todavía. Por esto, esas primeras etapas de Jericó, como la de los asentamientos que hemos mencionado forman parte del denominado Neolítico precerámico.

Alrededor del año 6 000 ~ a.C., en tanto que la densidad de la población se hace mayor en todas partes, la cerámica aparece en una vasta zona que comprende desde Tracia al Irán.

Desde sus orígenes la cerámica muestra una gran diversidad, lo que prueba la existencia de numerosas experiencias locales.

Algunas de estas experiencias no tendrán porvenir; pero otras tradiciones que se remontan a las primeras etapas del Neolítico se convertirán en la expresión artística más importante del periodo.

Esta es la época en la que se destaca particularmente la cultura de Hassuna (Irak).

A partir del Medio Oriente, las nuevas técnicas llegan a los Balcanes y a Europa Central. Desde el V milenio a.C., por el valle del Danubio y por el Mediterráneo, el Neolítico alcanza Europa occidental.

El IV milenio a.C. dará lugar a una gran diversificación de culturas que se pueden apreciar, fundamentalmente, por las variantes en la decoración y que señalaremos más adelante.

Una vez que hemos extraído las características generales del proceso, debemos hacer algunas consideraciones sobre el alcance que tuvieron estas transformaciones económicas.

En primer término, debe destacarse que la producción de alimentos no desalojó de un día para el otro, a la recolección de alimentos.

En los yacimientos de Egipto e Irán, en los cuales se revela por primera vez, la existencia de comunidades neolíticas, puede apreciarse que la supervivencia del régimen de recolección de alimentos es equiparable a la práctica del cultivo de cereales y la cría de animales. Sólo posteriormente fue declinando su importancia económica.

Además, la economía productora de alimentos, saca al hombre de la inseguridad propia de la forma de vida del Paleolítico para darle una mayor tranquilidad con respecto a su futura existencia. La producción de alimentos proporciona la posibilidad de acumular un sobrante; los granos deben conservarse de modo que duren hasta la siguiente cosecha.

El almacenamiento del grano y la conservación del ganado en pie ayudará a la comunidad a superar las dificultades originadas en períodos de sequía o de fracaso en las cosechas.

El desarrollo de la economía y previsión, llevó a la formación de una reserva, que no solamente le dará tranquilidad sino que servirá de apoyo al crecimiento de la población y constituirá una base para el comercio rudimentario.

Otro elemento que debe destacarse, es la autosuficiencia de la economía. La comunidad productora de alimentos no depende, para sus necesidades elementales del intercambio con otro grupo. Produce todo el alimento que necesita y las familias se encargan de la fabricación de las herramientas, utensilios y armas que le son imprescindibles. Esta autosuficiencia económica no significa que la comunidad viva aislada. La práctica simultánea de diversos . métodos para la producción de alimentos por grupos diferentes obligó a las distintas comunidades a entrar en contacto y con ello a romper el aislamiento. Podemos afirmar, entonces que el aislamiento total no fue posible y que, si bien los contactos no fueron regulares y frecuentes, pudo llegarse a una especie de comercio irregular de lo que son testimonio las grandes distancias recorridas por algunos objetos.

LA RELIGIÓN DE LA PREHISTORIA

EN EL PALEOLITICO

Culto a los muertos

Uno de los hechos que parece haber sacudido violentamente la mentalidad del hombre primitivo fue la muerte.

Desde un principio, el hombre del Paleolítico tuvo un concepto claro de lo inevitable y fatal de la misma al ver caer para no volver a levantarse más a uno de sus compañeros.

Nosotros podemos tener una idea acerca de cuáles fueron sus sentimientos ante el fenómeno de la muerte, por su forma de tratar a los cadáveres y su comportamiento para con los muertos.

Resulta imposible afirmar que todos los huesos encontrados en las excavaciones pertenezcan a cadáveres enterrados en forma deliberada.

Pero, Johannes Maringer en su obra Los dioses de la Pre­historia señala como hecho significativo que en los yacimientos europeos se han encontrado solamente cráneos y mandíbulas, lo que le hace suponer que los mismos desempeñaban algún papel en las moradas de los hombres primitivos.

Algo semejante parece deducirse de los hallazgos realizados en la cueva de Chou Kou Tien donde predominan también los cráneos y mandíbulas inferiores.

Todo esto ha hecho pensar a Maringer en la posible existencia de una especie de culto al cráneo, con el que quizás tuviéramos que relacionar los nidos de cráneos de tiempos mesolíticos procedentes de Ofnet, Baviera.

Prehistoria
De Chou Kou Tien, se han extraído a la vez, distintos huesos humanos que presentan la particularidad de encontrarse rotos; esto dio lugar a que muchos investigadores supongan que el hombre de Pekín era adicto al canibalismo.

Se discute entre los investigadores acerca del significado que pudo tener esa práctica. Si bien algunos admiten, como lo hemos señalado antes, que esos restos prueban la existencia de enfrenta­mientos entre grupos humanos diferentes, actualmente las opiniones se inclinan a favor de una especie de canibalismo ritual.

Para fundamentar esta hipótesis, los prehistoriadores se basan en el hecho de que en esa zona existía abundancia de animales y no se daba por lo tanto la escasez de alimentos.

Tampoco debemos olvidar que diversos pueblos primitivos se comían a sus muertos porque consideraban que era la forma más respetuosa de disponer de ellos.

Por su parte, el abate Breuil ha destacado la práctica existente en comunidades primitivas modernas, que consiste en exhumar los cráneos y venerarlos como reliquias familiares.

Más aún, entre los ritos funerarios de los habitantes de la isla de Andamán se observa la costumbre de llevar colgados como si fueran amuletos los cráneos de sus muertos.

Todo parecería indicar que estaban convencidos de que los cráneos y en general todos los huesos, perpetuaban entre los hombres la presencia de los seres queridos; quizás pensaban que la posesión de los cráneos les aseguraba la protección y ayuda de los difuntos.

Si realmente los primeros homínidos fueron capaces de tales prácticas, demostrarían estar dotados de una gran sensibilidad que los llevaba a venerar a sus muertos e incluso a tratarlos con cariño. Con el advenimiento del último interglaciar, al mismo tiempo

que comenzaba a difundirse la cultura musteriense, los hallazgos se hacen más variados. De este período, proceden verdaderas sepul­turas, las cuales estaban todas situadas en cavernas o abrigos rupestres,.que prueban la existencia de un culto a los muertos.

Las tumbas más antiguas fueron descubiertas en el año I925 en una cueva de la península de Crimea y en el monte Carmelo, en Palestina. En el oeste de Europa se han encontrado numerosas sepulturas que son algo posteriores pues se remontan al último período glaciar; los más notables son, sin duda, los enterramientos de La Ferrassie, en Dordoña. En este lugar, dos adultos habían sido sepultados junto al muro de una cueva, uno en una cavidad natural y el otro en una expresamente preparada, y los cadáveres habían sido protegidos con amontonamientos de piedras; cerca de ellos, en una pequeña trinchera estaba situado el esqueleto de un niño, con el cráneo sobre un costado y los huesos de los miembros hacia el otro.

La trinchera se encontraba techada por una losa de piedra y cerca de la sepultura del niño había huesos de animales y cenizas que parecerían indicar restos de ofrendas o de banquetes fúnebres.

Estos enterramientos, como las demás sepulturas encontradas en Europa, demuestran que los muertos eran objeto de: múltiples cuidados. Generalmente, los neanderthalenses fueron sepultados en la posición del que duerme, con sus cuerpos levemente flexionados y tendidos sobre un lado y acompañados de restos dc.· alimentos y utensilios tales como hachas de mano y raspadores.

Un hecho muy significativo consiste en que muchos de los cadáveres se encuentran acompañados o pintados con ocre rojo, al que se le atribuye la representación de la sangre, símbolo de la vida.

Todo esto parece indicar, que el hombre primitivo debió dc creer en la supervivencia de los muertos; la característica de que se encuentren enterrados como si estuvieran durmiendo hace pensar que la muerte debió de parecerles una especie de sueño; la presencia de alimentos, de utensilios y del ocre rojo, son pruebas muy importantes a favor de la creencia en una vida de ultratumba.

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La magia de la caza y su vinculación con el totemismo

Los hombres del Paleolítico superior, los denominados "cazado­res-artistas", dejaron muchísimos elementos que nos permiten apreciar sus tendencias religiosas y sus prácticas mágicas.

Quizás el testimonio más importante de los hombres del último período glaciar, lo constituyen sus Prehistoria
creaciones artísticas.

Aunque más adelante, trataremos el arte como un punto separado, nos vemos obligados ahora a efectuar una serie de precisiones porque la expresión artística se ha convertido en la clave de toda la vida religiosa y espiritual.

E1 arte de este período, particularmente el de la región franco-cantábrica, no puede ser considerado desde un punto de vista puramente estético, sino que presenta una serie de rasgos que le confieren un carácter religioso y que demuestran en qué medida estaba al servicio de la magia.

Los cazadores del Paleolítico superior adornaron sus armas y utensilios en general, con grabados de representaciones de los animales a cuya caza se dedicaban.

A ellos también se deben, los grabados y pinturas que cubren las superficies de las cavernas donde encontramos abundantes figura­ciones de animales, representativas de la fauna de la época. En general, esos animales están representados individualmente y mu­chos de ellos aparecen con flechas clavadas en sus cuerpos y con heridas.

En la cueva de Montespan (Francia), se hallaron figuras de osos y leones con numerosos agujeros al parecer producidos por lanzas y flechas como si se tratara de verdaderos animales.

Todo parece indicar que estas obras de arte se encuentran estrechamente vinculadas con la magia de la caza y que los artistas estaban convencidos de que por intermedio de la imagen se ejerce influencia sobre lo que ella reproduce.

De esta manera, al dibujar a la futura presa pretendían embrujarla y creían que si la representaban con flechas que le produjeran la muerte, tenían asegurado el éxito de antemano.

Esto confirma lo que habíamos señalado al comienzo, o sea que en su conjunto el arte estaba al servicio de la magia, sobre todo de una magia de encantamiento por la imagen.

La causa de que la magia tenga tanta importancia en este período, debe buscarse seguramente en el hecho de que los habitantes de esas zonas de Europa, próximas a las zonas recubiertas por el hielo, para poder subsistir dependían casi exclusivamente del producto de la caza.

En el arte, pues, creyeron encontrar el medio de disponer de poderes ocultos que serían ejercidos por los hechiceros de la tribu que dirigían las ceremonias rituales en las cavernas donde grababan o pintaban sus obras.

Otros investigadores, han destacado la vinculación de estas manifestaciones del arte animal con el desarrollo de cultos a determinados animales o sea prácticas afines al moderno totemismo.

Ya hemos señalado la trascendencia que parece haber adquirido et culto a los animales en el último período interglaciar. También hemos destacado la importancia de las ideas totémicas desde el punto de vista social pero ahora se hace necesario precisar su significación religiosa, especialmente en relación con el arte de la región franco-cantábrica.

Se ha destacado que el contenido emocional de las pinturas animales y la prueba que proporciona el arte de que los hombres se disfrazaban de animales como el caso del "hechicero" de la gruta de Les Trois Freres apoyarían la teoría de la existencia de un impulso religioso hacia los animales, buscando incluso la comunión con ellos.

También se ha tomado como testimonio de la importancia del totemismo en las primeras comunidades, la esceria de Raymonden que ya hemos citado donde aparecen figuras humanas alineadas en torno a un bisonte desmembrado en lo que muy bien puede ser un banquete ritual. Otro elemento importante, a' favor de esta teoría, lo constituye la procesión con cabezas inclinadas que se acerca a un gran bisonte encontrada en la cueva de La Madeleine; tal vez se trata de una especie de ceremonia propiciatoria.

Antes de concluir con el análisis de este punto, debemos señalar que se han hecho otras interpretaciones de las figuraciones de hombres disfrazados de animales que aparecen con bastante frecuencia en el arte paleolítico.

Se ha señalado que el disfraz tendría una finalidad práctica, ya que el éxito de la caza exigiría que el cazador se envolviera en la piel del animal para poder imitarlo mejor, seguir con provecho su rastro y de esta manera darle muerte con mayor facilidad.

Por otra parte, la representación tan acabada del llamado "brujo" de la cueva de Les Trois Frères ha dado lugar a otro tipo de especulaciones. El "brujo", mide setenta y cinco centímetros de altura, aparece situado en una pared, a tres metros y medio del suelo, en medio de una variada colección de animales del cuater­nario. El grabado le representa con cabeza de ciervo pero con cara de lechuza, sus brazos terminan en garras de oso y todo indica que ejecuta una danza mágica mientras domina a las fieras con una mirada penetrante.

Si bien se admite que cada uno de los elementos del disfraz, conferían a este personaje la fuerza de los animales aludidos, muchos prehistoriadores piensan que esa imagen no representa a ningún hombre, sino más bien a una divinidad de los cazadores de la región, una especie de "señor de los animales", dotado de todos los poderes mágicos y fuerzas ocultas, todo lo cual indicaría que mantenía en vigencia una creencia que ya hemos encontrado en las primeras etapas del Paleolítico.

EN EL NEOLITICO

de los monumentos megalíticos

No podemos finalizar esta síntesis sobre las creencias religiosas del Neolítico, sin tratar de desentrañar el significado de los llamados monumentos megalíticos entre los que se encuentran compren­didos los dólmenes, los menhires y los cromlechs.

El foco originario de estos monumentos parece haber sido la Península Ibérica desde donde se difundió por el norte de Europa y la cuenca del Mediterráneo.

En general, los megalitos presentan una serie de características comunes, no solamente en Europa sino también en otros conti­nentes donde se les ha encontrado, lo que la llevado a vincularlos a una misma corriente espiritual. Actualmente, se considera que dichos monumentos constituyen la manifestación nueva del antiguo culto de los espíritus de los muertos y de los antepasados.

Los menhires, literalmente piedra larga, son megalitos formados por una piedra larga clavada verticalmente en el suelo.

Estos menhires, pueden aparecer aislados pero muchas veces aparecen en conjuntos, dando lugar entonces a los alineamientos que se componen de menhires dispuestos en hileras paralelas.

Los alineamientos más importantes, son los de Carnac, en el noroeste de Francia donde alcanzan una longitud superïor a los tres kilómetros.

También los menhires pueden agruparse en forma de círculo .

dando lugar entonces a los llamados cromlechs.

Con respecto a la misión de los menhires en estas comunidades se acepta hoy, cada vez más, que estaban destinados a fijar el alma de los muertos. Todavía en Madagascar, la piedra erguida conserva ese uso y debe servir de albergue a las almas errantes de los muertos que no han podido ser sepultados.

Sin embargo; ésta no sería la única finalidad religiosa atribuida a los menhires. Son numerosas en el sur de Francia, las llamadas . estatuas menhires en las que figuran personajes masculinos y femeninos en los que aparecen ornamentos y atributos enigmáticos.

El rostro de estas figuras está inscripto en la parte superior de la lasa y apenas si aparece marcado, el cuerpo se dibuja mediante las salientes que se destacan en la superficie, y las manos y pies se encuentran tan estilizados que durante mucho tiempo se confun­dieron los miembros inferiores con los extremos colgantes de la estela que sirve como cinturón.

Casi todas las estatuas masculinas llevan una serie de elementos destinados a encender el fuego. Basándose en ese detalle; se ha sostenido que la estatua sería la representación de un dios o quizás de un sacerdote con poderes mágicos capaz de crear el fuego y de imitar al rayo.

En cuanto a los dólmenes (término que significa literalmente "mesa de piedra") se componían de una o más piedras colocadas horizontalmente sobre otras piedras verticales formando una "me­sa", la que originariamente estaba recubierta de un túmulo de tierra que la protegía.

Todo parece indicar que los dólmenes constituían especie de sepulturas colectivas, donde al mismo tiempo se oraba a los muertos y se les hacía ofrendas para pedir su ayuda y protección.

Junto al dolmen sencillo aparecen otras formas más complica­das; aquellas en las que se llega a la cámara central de la tumba por un corredor de entrada, configurando el llamado sepulcro de corredor. Cuando las paredes de la cámara se confunden con las del corredor aparece la denominada galería cubierta:

La construcción de tales monumentos, a menudo de enormes dimensiones como el dolmen de El Soto, cerca de Huelva, que llega a tener veintiún metros de altura, demandaba sin duda un trabajo largo y pesado que suponía, a la vez, una capacidad técnica considerable.

Ha sorprendido a los investigadores el que los hombres del Neolítico, derrocharan tantos esfuerzos en construcciones de este tipo para los muertos, al mismo tiempo que los vivos carecían de ellas.

Este hecho no tendría una explicación valedera, si no aceptamos la idea de que para los hombres de este período, los muertos ejercían alguna influencia sobre los vivos.

También al analizar la significación de los dólmenes, tenemos que precisar que no estaban dedicados exclusivamente al culto de los antepasados.

Señala Johannes, Maringer que en muchos dólmenes aparecen grabados .del sol radiante, aislado o acompañado por una serie de puntos que parecen estrellas.

Las abundantes figuraciones del sol, hacen pensar en la trascendencia de un culto solar que se mezclaría con un culto a los antepasados.

De la importancia que tiene ese culto, parecen dar testimonio los cromlechs cuya sola planta circular ya estaría indicando una vinculación con el culto al sol.

El cromlech más monumental es el de Stonehenge "piedra suspendida" en Inglaterra, cuya porción central, por lo menos, pertenece a la época neolítica.

El monumento central está formado por un círculo exterior de treinta metros de diámetro compuesto de treinta monolitos de cuatro metros de altura que sostienen lo que antiguamente era un arquitrabe continuo. Dentro de este círculo hay otro más pequeño compuesto por monolitos más bajos, el cual a la vez, rodea a cinco trilitos (especie de dólmenes que alcanzan unos seis metros de altura dispuestos en forma de herradura) En él centro se halla la "piedra del altar". Resulta evidente que un monumento megalítico de esta naturaleza fue el auto no sólo de varias generaciones sino también de distintas civilizaciones.

Es importante señalar que el cromlech de Stonehenge se encuentra en una zona de túmulos y seguramente los cultos que allí se practicaban estaban relacionados con los muertos.

También es muy significativo el hecho de que este cromlech se encuentra orientado hacia el punto del horizonte donde sale el sol en el solsticio de invierno, lo que permite establecer al mismo tiempo una profunda relación entre el sol y los ritos practicados en Stonehenge.

Según Maringer esta relación debe buscarse en el marco de un culto a la vegetación y de los ritos campesinos de la fertilidad, debida a que en las comunidades agrarias, el año agrícola se encuentra ligado al ritmo de las estaciones, siendo natural para dicho autor que un elemento solar interviniera en los ritos de la fecundidad.

EL ARTE DE LA PREHISTORIA

EN EL PALEOLITICO

El arte rupestre franco-cantábrico

En tanto que los objetos de arte mobiliario han sido encon­trados en yacimientos repartidos por toda Europa, lo fundamental del llamado arte rupestre se encuentra agrupado en la zona del sudoeste de Francia y el noroeste de España. ­

Por está razón, el arte paleolítico sé ha definido a menudo como "franco-cantábrico".

En esta zona se han explorado más de ciento veinte grutas o abrigos naturales, pero solamente unas diez se han destacado por la abundancia y calidad de sus obras. Entre ellas debemos destacar a las grutas de Combarelles, Font de Gaume y Lascaux en Dordoña, las grutas de Niaux y Les Trois Frères en 1'Ariège y el grupo de las cuevas del Castillo y Altamira en España.

Las técnicas empleadas en dichas cuevas por los artistas paleolíticos son muy variadas y van desde los simples trazos digitales pasando por los grabados y las esculturas en bajorrelieve, hasta el modelado en arcilla y fundamentalmente la pintura.

Antes de analizar la pintura que fue sin duda la manifestación más importante del arte rupestre, debemos hacer algunas considera­ciones sobre el grabado y la escultura.

Las primeras manifestaciones del grabado se remontan al auriñaciense. Esta forma de expresión pudo haber sido al comienzo accidental, es decir, no deliberada. Es probable, que el hombre al hundir sus dedos en la masa arcillosa de las cavernas haya dejado una serie de huellas o de surcos más o menos profundos. Esto no constituía una expresión artística, pero rápidamente los hombres observaron el efecto producido y trataron de reiterarlo, ahora teniendo en cuenta una serie de detalles como la curva de los surcos y el ritmo de las líneas paralelas; en una palabra, trataron de acrecentar su valor decorativo.

De los meandros y los surcos paralelos, grabados muchas veces con la ayuda de útiles puntiagudos; surgen muchas veces por azar grabados naturalistas; así tenemos los denominados "macarrones" de Altamira, España, en los que entre una serie de meandros parece destacarse la cabeza de un buey.

Posteriormente irán apareciendo los grabados sobre piedra calcárea, al principio ligeramente incisos, luego más profundos y por último verdaderos bajorrelieves como la llamada "Venus de Causal", figura femenina sosteniendo un cuerno, perteneciente a la cueva de Les Eyzies (Dordoña).

Cuando llegamos al magdaleniense el grabado alcanza un mayor perfeccionamiento, pero es en el modelado donde los hombres de esta época parecen haber logrado un pleno dominio tal como parece desprenderse de los bisontes de Tuc d'Audoubert. Prehistoria

En esta escultura, se amontonaron grandes masas de arcilla húmeda sobre roca desprendida y se las modeló, conformando dos animales, cada uno de unos sesenta centímetros de altura y en un relieve muy alto, logrando el artista captar de manera precisa las formas del animal.

El grabado se combinaba muchas veces con la pintura en el arte rupestre paleolítico; en Font de Gaume, para dar más relieve a la pintura, las figuras animales están profundamente incisas, mientras que en Altamira el dibujo preparado para recibir el color parece grabado con un buril.

Ya hemos dicho que donde los artistas del Paleolítico demos­traron su técnica más perfecta fue en materia de pintura.

Las primeras manifestaciones de la pintura aparecen al mismo tiempo que los grabados y consistieron en manos figuradas en las paredes de las cavernas. Estas formas se lograban, colocando la mano plana, con los dedos abiertos sobre la roca y poniendo color en torno. Estas manos eran delimitadas al principio con rojo y luego con negro y están a menudo acompañadas de manchas y discos cuyo sentido es difícil explicar.

A pesar de eso, muchos prehistoriadotes se inclinan a aceptar el papel mágico de la mano como símbolo del poder del hombre sobre las cosas.

El siguiente paso en materia de pintura se encuentra represen­tado en ciertas cavernas de España donde los hombres utilizando sus dedos manchados con ocre, los dejaban resbalar sobre la superficie de la roca, dejando en ella cuatro líneas paralelas.

Es el punto de partida de las decoraciones con formas de meandros equivalentes a los "macarrones" que hemos ya mencio­nado.

La transición de estas formas decorativas hacia las primeras figuras naturalistas parece haberse realizado con mucha rapidez.

Los dedos del hombre transformaron lo que en un principio eran simples trazos en líneas onduladas, espirales y meandros que se mezclan hasta que de repente aparece una forma que tiene el aspecto de un animal.

Una vez que el hombre ha captado la idea de semejanza comienza la fase creadora; ésta surge cuando el hombre trata de poner en orden aquel laberinto de líneas, poniéndose a dibujar no ya al azar, sino deliberadamente, toda clase de animales, llenando la superficie dibujada, con capas primero de un solo color que más tarde van a ser policromas.

En la región franco-cantábrica, la pintura está casi totalmente limitada a formas animales aunque en la escultura y en el grabado las representaciones humanas sean más frecuentes.

Los artistas del Paleolítico superior cubrieron prácticamente las superficies de las cavernas con figuraciones de la fauna de la época sobre todo mamuts, bisontes, renos y caballos salvajes. En general, estos animales están representados individualmente pues los grupos y escenas de animales escasean.

El rasgo más notable de todas estas figuraciones es su sorprendente realismo.

Generalmente, los animales aparecen de pie, andando o corrien­do, es decir, dotados de un gran movimiento aunque se dan variaciones de una cueva a otra.

EI estilo de Lascaux, por ejemplo, se va a caracterizar por su policromía, el movimiento dado a los animales y su realismo. Aparecen también algunos animales captados en actitudes

desusadas entre los que deben citarse la vaca que salta y el caballo que cae en Lascaux.

Se manifiestan también algunas excepciones a la regla de que no hay escenas en el estilo franco-cantábrico, destacándose entre ellas la "tragedia de caza" de Lascaux.

En esta escena, aparece un bisonte herido figurado con extraordinario -realismo ya que tiene el vientre desgarrado y por la herida abierta se escapan sus intestinos. Vuelve la cabeza hacia atrás como para observarse la herida y a sus pies aparece el cazador, que yace muerto. El arma del cazador está todavía apoyada contra la herida, apareciendo a la izquierda un rinoceronte que se aleja pesadamente.

El hombre muerto de Lascaux está dibujado en una forma sumamente esquemática advirtiéndose en este período que el artista no trata de expresar el carácter esencial del cuerpo humano en la forma en que expresaría el del bisonte o el del reno.

Se han hecho diversas interpretaciones de esta escena; evidente­mente no podemos saber con seguridad qué acontecimiento trató de representarse allí, pero parece indudable que fue compuesto para ilustrar un determinado suceso.

Ha llamado la atención de los arqueólogos, la extraordinaria maestría demostrada por los artistas para captar las formas y el movimiento de los animales: Esta capacidad notable, tendría' su base en las impresiones visuales acumuladas en su actividad de cazadores.

No olvidemos que el cazador tiene que pasar mucho tiempo en el acecho de su presa, lo que le permite observar todos sus movimientos; esta experiencia al traducirse en expresión artística llegaría a dar asombrosos resultados.

Sin embargo, debemos señalar que ese dominio técnico se afirmará en los comienzos del magdaleniense ya que al principio los artistas aparecen dominados por ciertas convenciones, tales como la cornamenta de frente sobre un cuerpo de perfil y la representación de las patas de un solo lado considerando que ocultan el otro par.

Rápidamente se van a ir realizando los progresos y ya las siluetas pintadas de Lascaux en las que el artista maneja una seme de manchas rojas, negras o pardas puestas con un tubo de soplar y delimitadas con negro constituyen una realización asombrosa.

En la cueva de Niaux, puede apreciarse como la línea se va aligerando y se logra indicar la tercera dimensión mediante un sombreado negro sumamente hábil.

EI período culminante de la pintura paleolítica se encuentra representado en la cueva de Altamira, donde los artistas crearon una serie de figuras policromas, utilizando amarillos, rojos, castaños y negros para obtener un efecto tridimensional.

Los toros de la gran sala de Altamira, aparecen delimitados con negro y aquí las cornamentas de estos animales están siempre de completo perfil.

A partir de este momento el estilo naturalista comenzaría a decaer.

Estas cavernas pintadas no han sido el producto del capricho individual, sino que han sido la expresión del interés colectivo. Hemos destacado, al tratar la religión del Paleolítico, que no

existen dudas con respectó a la función mágico-religiosa del arte rupestre.

Esto no significa que descartemos totalmente la posibilidad de que el hombre paleolítico haya pintado por placer. Seguramente debe haberlo hecho, porque si lo negáramos, estaríamos descono­ciendo su sensibilidad, de la que tenemos pruebas importantes.

Sin embargo, una serie de características comunes a las diversas pinturas, permiten confirmar la finalidad religiosa del arte.

Muchas de las obras de arte se encuentran en lugares de difícil acceso pues para llegar a ellos había que sortear muchas veces abismos y estrechas grietas. Las pinturas han sido ejecutadas muchas veces en lugares altos que exigían al artista incómodas posiciones.

Además la oscuridad del lugar obligaría a utilizar antorchas y lámparas de grasa.

Todo esto muestra la intención del artista de reproducir las figuras de los animales en lugares alejados del mundo exterior y de la vida doméstica.

Muchos investigadores, basándose en los elementos citados han señalado que esas cuevas podían constituir una especie de recinto sagrado y el acceso a las mismas no estaría abierto a todos los hombres sino solamente a los iniciados en los ritos.

Incluso la ejecución de las obras del arte paleolítico estuvo reservada a un núcleo de especialistas, tal vez un clan de artistas que debido a los poderes mágicos que ponen en práctica son al mismo tiempo los magos o hechiceros de la tribu.

Ya hemos tratado la magia simpática que se empleó para obtener éxito en la caza; en este período surge también otra forma de magia destinada a provocar un aumento de la vida.

Muchas de las bestias representadas aparecen en estado de gravidez lo que indica claramente una magia de la fecundidad. Luego del rápido análisis realizado, podemos extraer algunas conclusiones interesantes.

Es evidente, que el arte rupestre y en menor grado, el arte mobiliario estuvieron al servicio deI culto de los animales, ya que la vida de la tribu dependía de la multiplicación de las manadas y del éxito en la caza. Esta finalidad fundamental no es obstáculo para que conside­remos a los creadores de las obras de este período, como verdaderos artistas. Desde ese momento, se han desarrollado muchas culturas de cazadores pero ninguna ha tenido un arte representativo que se le compare; ya que no han logrado ni el realismo ni la habilidad técnica del período Paleolítico.

EN EL NEOLÍTICO

La cerámica

Dentro de las realizaciones del Neolítico, la única que ha alcanzado el rango de expresión artística es la cerámica.

Parece que se debe a la mujer, el invento de las formas de moldear, cocer la arcilla y decorar los objetos fabricados, hecho que es muy factible y acorde con el importante papel que estaba llamada a desempeñar en las comunidades neolíticas.

El arte de la alfarería, aun en su forma más tosca es muy complicado ya que implica la apreciación de procesos distintos y la aplicación de una serie de descubrimientos.

En primer término, la arcilla debe ser cuidadosamente selec­cionada y preparada pues si bien tiene que contener arenisca para poder modelar la vasija, si la arenisca es muy grande no podrá fabricarse un recipiente de buena calidad.

Prehistoria

Una vez preparada la arcilla, los alfareros pueden optar entre varios procedimientos para fabricar los recipientes.

El torno del alfarero no fue utilizado en las primeras fases del Neolítico.

El método más simple consistía en tomar la arcilla, introducir los pulgares en el centro y luego ir levantando las paredes de la vasija ayudándose con el resto de los dedos.

El hombre tuvo que aprender a controlar ese proceso, para determinar las variantes que podían producirse en el color y realzar de esta manera la belleza del objeto.

Desde un principio, las superficies de las vasijas .atrajeron al artesano para efectuar en ellas la decoración ya sea mediante el grabado o el empleo del color.

Como puede apreciarse, el alfarero que se disponía a fabricar una vasija podía optar entre diversas formas, usar distintos procedimientos, modificar las condiciones de cocción y realizar la decoración de la manera que le pareciera más adecuada.

De esta manera, los tipos de cerámica se han ido diversificando y cada grupo, en una época determinada, haciendo una combina­ción particular de las soluciones técnicas, elaboró su propio estilo.

Para la distinción de los estilos, si bien se tienen en cuenta todos los elementos mencionados, se considera especialmente la forma de la vasija y su decoración.

Según las tradiciones culturales, los recipientes pueden estar decorados con motivos pintados, incisos, aplicados o impresos sobre la arcilla cruda y aun grabados después de la cocción.

A menudo los mismos temas, han sido tratados empleando técnicas diferentes.

Así las espirales se encuentran en diversas fases del Neolítico en Europa Central y Oriental, a veces pintadas y otras veces hechas con trazos paralelos e incisos.

Este último tipo de decoración, va a caracterizar a los grupos neolíticos de la zona danubiana, y recibirá el nombre de cerámica en bandas o de cintas. La ornamentación por impresión ha sido muy empleada.

En el Neolítico danubiano, se ha hecho esa impresión, utilizan­do un peine o un punzón.

Debe mencionarse aquí la denominada cerámica corduda decorada mediante la impresión de cuerdas en la arcilla fresca aunque aparece un poco más tarde, cuando comienza a difundirse el cobre.

También de la fase final del Neolítico en Italia y Francia, se conoce una cerámica muy fina, decorada con líneas incisas que forman dameros y rombos.

De comienzos del período calcolítico procede la llamada cerámica campaniforme caracterizada por su forma de campana volcada y que siendo originaria de España alcanza una gran difusión en Francia, Italia y el norte de Europa.

Por último, debe mencionarse la cerámica pintada del sudeste de Europa, que deriva de la cerámica danubiana. Se caracteriza por su decoración con espirales a veces negras, otras negras realzadas con rojo sobre fondo blanco y será muy singular por su belleza.

El análisis de los estilos de cerámica, nos permite confirmar que los pueblos neolíticos, lograron un gran dominio del arte decorativo lo que revela sin duda una gran habilidad, pero no fueron capacidad de crear un arte imaginativo donde se percibiera el aporte del genio individual.

EL BRONCE FINAL

El periodo conocido como “ Edad de los Metales ”, revolucionó el dominio sobre el entorno conocido por el hombre. Los primeros metales, que se utilizaron fueron el cobre y el oro; debido a que es posible martillearlos (sus pepitas son lo suficientemente blandas), hasta conseguir allanarlos y cortarlos con piedras. Este proceso no requería conocimientos previos sobre química metalúrgica ”, sin embargo la distribución de los depósitos puros de metales es limitada, por ello el descubrimiento de que mediante el calor podían producirse cambios químicos en los minerales metálicos y podía llegar a separarse el metal puro del mismo significó un avance importante. Esta técnica fue descubierta seguramente por artesanos que utilizaban variedades atractivas de minerales de cobre ( Malaquita, azurita ), para fabricar joyas o decoraciones para cerámica.

El calor también permitía moldear los metales una vez fundidos, éste fue el principio de la verdadera metalurgia. Parece que el descubrimiento tuvo lugar de forma separada en Asia Occidental ( antes del 2000 a. C. ) y en el Sudoeste de Europa ( 7000-6000 a. C. ); este conocimiento se extendió hasta el resto de Europa, Asia y Africa del Norte a partir de estos centros entre los años 4000-2000 a. C. El trabajo realizado con los primeros metales se utilizó principalmente para fabricar ornamentos, puesto que las herramientas y armas de cobre tenían un uso limitado.

Esto cambió con el descubrimiento del bronce, una aleación, o la combinación de cobre y estaño del cual podía obtenerse un filo cortante mucho más duro y unos moldeados mejores, y que al igual que el cobre podía ser reciclado.Prehistoria

El Bronce fue descubierto en Asia Occidental entre los años 4000 y 3000 a. C., y el conocimiento se extendió por Europa entre los años 3000 y 2000 a. C. Un factor que contribuyó a su propagación fue el desarrollo de las rutas de comercio de metales a larga distancia, en concreto debido a la escasez de depósitos de estaño y oro. La habilidad de los forjadores de bronce de cada continente aumentó progresivamente a partir del 3000 a. C., y en los lugares donde el suministro de metales era abundante, el bronce empezó a utilizarse para fabricar gran cantidad de artículos utilitarios, como por ejemplo herramientas de labranza, que aumentaron en gran mediada el potencial de la agricultura. Los útiles de metal pueden dividirse en aquellos que requieren filos duros y afilados ( principalmente herramientas y armas ), y aquellos hechos para ser exhibidos ( con propósitos religiosos y como moneda ), en los que no se requieren. Para armas y herramientas afiladas, el bronce y el hierro son los metales más apropiados, aunque fue a partir del descubrimiento del hierro que este tipo de armas y herramientas se hicieron comunes. Los artefactos no afilados normalmente estaban hechos de oro, plata, cobre y bronce, que se convirtió en el metal preferido cuando se descubrió la técnica de la cera perdida, en la que se utilizaba un modelo de cera para formar un molde de arcilla y a continuación se fundía y se extraía.

El descubrimiento más destacado fue el de la forja del hierro, puesto que se trata del metal más común añadiéndole carbono se transforma en acero y presenta el filo más cortante de todos. Fue descubierto posteriormente a los demás metales, la evidencia más antigua proviene de Asia Occidental, donde se fundían y forjaban utensilios y armas con él entre los años 2000 y 1500 a.C. A partir de entonces la utilización del cobre se fue limitando cada vez más a los ornamentos; entre los años 1500 y 600 a. C., el conocimiento del hierro se propagó en todas las direcciones desde Asia Occidental hasta Europa, Africa Septentrional y Central y Asia Meridional. En Europa, tenemos evidencias de un uso corriente del hierro, a partir del año 500 a. C, es ahora cuando se utiliza de forma extensa en la tala de bosques, lo cual cambió la cara del paisaje europeo. La introducción del hierro conllevó la aparición de unas herramientas de artesanía mejores y de unas armas más eficaces y resistentes..

En Europa Occidental, la forma de trabajar el hierro se basaba en la forja ( martilleando y forjando ). En esta zona, no empezó a moldearse el hierro hasta la Edad Media, y la producción en gran escala de hierro moldeado posteriormente fue un factor importante en la revolución industrial de los siglos XVIII y XIX.

La aparición de objetos de bronce en tumbas y yacimientos anuncia el principio de la Edad del Bronce europea alrededor del 2300 a. C. Se introdujo una aleación de cobre con aproximadamente un 10% de estaño, el bronce que se utilizaba era considerablemente más duro que el cobre puro, y un material mucho más útil para fabricar herramientas y armas. Una de las etapas en las que se divide la Edad del Bronce, es el Bronce Final que se desarrolla a lo largo de un período que abarca entre el 1250 y el 750 a. C. Esta etapa corresponde a los últimos momentos del clima Sub-Boreal ( 3000-2500 a.C. ), produciéndose una subida térmica, mayor aridez y una mayor deforestación ( que favoreció el aumento de los cultivos cerealísticos ).

Nuevas regiones se incorporan a las actividades metalúrgicas ( Europa Nórdica ), y es en esta época cuando aumenta la producción de objetos metálicos ( comercio (excedentes ), depósitos ), documentándose un gran número de realizaciones: útiles cotidianos, herramientas, instrumentos musicales...

El espectacular aumento de la producción origina, a su vez, el desarrollo de un comercio a larga distancia, que sirvió para el desarrollo de Europa durante esta época. El cobre estaba extendido, pero el estaño estaba limitado a zonas de Gran Bretaña Occidental y Francia, Noroeste de España y Norte de Italia, donde se extraía de los ríos y arroyos, mediante el proceso de lavado y era transportado hasta Europa Occidental y Central a través de unas vías de comercio extensas. Dinamarca obtenía cobre y estaño a cambio de una serie de exportaciones entre las que se incluía el ámbar. Ámbar procedente del Báltico puede encontrarse en los sepulcros de fosas de Micenas que datan del siglo XVI a.C. Evidentemente las rutas marítimas tenían una importancia vital, como testifican dos naufragios descubiertos pertenecientes a la Edad del Bronce en el Canal de la Mancha. El aumento de los contactos contribuyó a la uniformidad cultural; empiezan a construir herramientas similares a lo largo de las costas de la Península Ibérica, Francia e Islas Británicas, a la vez que los cementerios de urnas se convirtieron en el rito predominante desde el Norte de España hasta los límites de las estepas.Prehistoria

Debido a esta intensa producción de elementos de bronce, surge una gran popularización y generalización de dichos elementos, lo que se relaciona con el comercio ( necesidad de adquirir materias primas ), a larga distancia. En cuanto al mundo funerario se caracteriza por la extensión de los campos de urnas ( cementerios de sepulturas con individuos cremados, donde las cenizas de los muertos son depositadas en urnas de cerámica ), que se generalizará por toda Europa ( influyendo a casi todos los grupos culturales ) durante esta etapa.

BIBLIOGRAFÍA

Titulo: Prehistoria

Autora: Herminia Feo

Clasificación: Cuadernos de Estudios 1

Materia: Serie : Historia Universal

Editorial: Editorial Cincel, S.A.

Año: 1979

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