Unión Europea

Política de Cooperación Comunitaria. Política Global Mediterránea. Política Mediterránea Renovada. Conferencia Euromediterránea de Barcelona

  • Enviado por: Fontanon
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 25 páginas
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ÍNDICE.

Páginas.

  • INTRODUCCIÓN..............................................................................................2-3

  • LA POLÍTICA DE COOPERACIÓN COMUNITARIA..................................4-6

  • LA POLÍTICA COMUNITARIA DE COOPERACIÓN EN

  • EL MEDITERRÁNEO........................................................................................7-14

    3.1.LA POLÍTICA GLOBAL MEDITERRÁNEA (PGM).................................7-9

    • 3.2.LA NUEVA POLÍTICA MEDITERRÁNEA (NPM)...................................9-10

    3.3.LA POLÍTICA MEDITERRÁNEA RENOVADA (PRM)...........................10-11

    3.4.LA CONFERENCIA EUROMEDITERRÁNEA DE

    BARCELONA (1.995) Y EL REGLAMENTO MEDA:..............................12-20

    3.4.1.La Conferencia Euromediterránea

    de Barcelona (1.995).............................................................................12-19

    3.4.2. Reglamento MEDA.............................................................................19

    3.5. diálogo intercultural en el mediterráneo:

    euromed civil forum malta (1.997)……………………………19-20

    4. CONCLUSIÓN...................................................................................................21-22

  • GLOSARIO DE SIGLAS...................................................................................23

  • BIBLIOGRAFÍA...............................................................................................24

  • INTRODUCCIÓN:

  • Europa siempre ha considerado el Mediterráneo como una zona de interés estratégico, político y comercial, con la que se han establecido relaciones desde el primer momento de la creación de la Comunidad, unas relaciones basadas en las disposiciones explícitas del Tratado de Roma, que sin referirse de forma directa al Mediterráneo, contempla la posibilidad de firmar acuerdos arancelarios y comerciales (a. 113 TCEE) o acuerdos de asociación (a. 238 TCEE) con terceros Estados.

    Las relaciones de vecindad y los vínculos históricos entre la Unión Europea y los países de la cuenca mediterránea fueron un factor decisivo en el inicio de la Política comunitaria de Cooperación con el Mediterráneo, y que ha permitido trabar relaciones de interdependencia en numerosos sectores: abastecimiento energético, el comercio, el medio ambiente...

    El objetivo perseguido por la Unión Europea ha sido el de contribuir a convertir el Mediterráneo en un espacio de paz, estabilidad y prosperidad, ayudando a eliminar las amenazas de desestabilización política y económica, que se ciernen sobre la región.

    Estas relaciones son fundamentales para los países del Mediterráneo, porque Europa es su principal socio comercial y económico. La Europa comunitaria representa el 50 % de su comercio exterior, en general, y en el área del Magreb, en concreto, representa el 67 %. Por otro lado, cerca de una tercera parte de las importaciones comunitarias totales de abono y de una cuarta parte de sus importaciones de energía, sobre todo, de petróleo y gas, proceden de los países de la cuenca del Mediterráneo.

    La importancia política de estas relaciones radica en que el desarrollo del Mediterráneo es seguridad para Europa.

    Antes de los años setenta no se puede hablar de Política de Cooperación comunitaria con dicha área geográfica, pues tan sólo existían unos acuerdos sobre el otorgamiento de concesiones comerciales. Sin embargo, esto no era suficiente para garantizar la prosperidad en unas economías carentes de infraestructuras, de medios técnicos para permitir una óptima explotación agrícola, de garantías para asegurar la autosuficiencia alimentaria o de un entramado básico de formación de recursos humanos.

    Por todo esto, en los años setenta la CE sitúa a los países mediterráneos en un lugar preferencial, detrás de los ACP, en sus relaciones de cooperación con los países en vías de desarrollo, en el marco de la “Política Global Mediterránea” (PGM).

    Esta política ha ido evolucionando y la Comunidad cambió la “Política Global Mediterránea” (PGM) por la “Nueva Política Mediterránea” (NPM), puesta en marcha en los años ochenta, y sustituida por la “Política Mediterránea Renovada” (PMR) a principios de los noventa. A medida que ha ido transcurriendo el tiempo la PMR ha sido mejorada y, por eso, hablamos de “Asociación Euromediterránea” en el último apartado de nuestro estudio.

    El que las relaciones de cooperación entre ambos continentes hayan variado tanto a lo largo del tiempo se debe a que no sólo han ido cambiando las circunstancias, también ha cambiado la actitud comunitaria. La Política de Cooperación comunitaria ha pasado por muchas etapas, dado que es fruto de un lento caminar. Esta política se inicio con el fin de paliar aquellos inconvenientes que la puesta en marcha de las políticas comunes pudieran causar a terceros y, desde ahí, se ha ido mejorando, se ha ido profundizando en ella.

    Hasta aquí la explicación general de lo que ha sido la Política de Cooperación comunitaria con los países del Mediterráneo. Ahora vamos a estudiar dicha política fase por fase y por orden cronológico, con el fin de descubrir que es lo que ha supuesto ésta para la región, objeto de nuestro estudio, y analizar los cambios y las mejoras que se han producido en estas relaciones a lo largo de sus casi cuarenta años de historia. Sin embargo, no abordaremos el tema de forma directa, porque antes vamos a explicar cómo funciona la política a la que nos estamos refiriendo.

  • POLÍTICA DE COOPERACIÓN COMUNITARIA:

  • La creación de la Política de Cooperación de la Unión Europea se debe a un proceso histórico de incorporación de diversas materias y diferentes áreas geográficas, cuyo motor ha sido el deseo de paliar los grandes desequilibrios económicos existentes entre las naciones del mundo y el evitar, en la medida de lo posible, que las políticas comunitarias agraven estas desigualdades.

    Esta política encuentra sus antecedentes en el Tratado de la Comunidad Económica Europea (TCEE), firmado en el año 1.957. Este tratado no incluía ningún aspecto internacional, pero sí había en él políticas comunitarias, que afectaban a terceros países y, sobre todo, a los países más débiles, a los países del Tercer Mundo. Nos referimos a la Política Agrícola Común (PAC) y la Política Comercial Común (PCC). Esto significa que pese a que no había dimensión externa, la firma del Tratado de Roma tuvo repercusiones internacionales y mostró el gran potencial de la Comunidad frente a los países más pobres.

    El preámbulo de este tratado señalaba el interés europeo en reforzar la solidaridad con los países menos desarrollados e incluía en la Parte IV una sección dedicada a los Países y Territorios de Ultramar (PTUM), que no permite hablar de Cooperación al Desarrollo, porque sólo supone aun trato especial respecto de terceros países, pero ya se pone de manifiesto la cuestión. Se firmaron acuerdos que suponían exenciones al arancel aduanero para los PTUM y, en 1.958, se puso en marcha el Fondo Europeo de Desarrollo (FED) con la idea de ayudar a estos países. Además, en los artículos 3 y 131 -136 bis TCEE se fijaron las modalidades y los procedimientos mediante los que los PTUM se iban a asociar con la CEE. El objeto de esta asociación era favorecer el desarrollo económico con aquéllos países que han mantenido relaciones históricas, políticas y económicas especiales con los Estados miembros, incluso, han sido colonias según el a. 131 TCEE. No obstante, esto no permitía la elaboración de una línea de acción muy concreta y los Estados miembro mantenían sus políticas nacionales, pero ya era un primer paso para elaborar una Política de Cooperación al Desarrollo.

    Se van poniendo las bases para un sistema de relaciones asimétricas con terceros países, basado en un criterio de ayuda, que después se van haciendo cada vez más complejas y se añaden los países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP), después se incorporan los países mediterráneos.

    Esta ampliación es debida a que el problema del subdesarrollo comienza a ser un tema de interés general de la Comunidad Internacional desde los años 60.

    La filosofía subyacente en esta etapa es la de que la Comunidad debía avanzar sólo simbólicamente en la cooperación a escala mundial, pero significativamente a escala regional, para evitar que sus intereses económicos fueran dañados. Así fue manifestado por el Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno en una reunión, celebrada en 1.964.

    La Declaración de la Cumbre de París de 1.972 quiso resolver esa disyuntiva entre la tesis regionalista y la tesis globalista, y se estableció una línea doble de actuación: se continuaría y se desarrollaría una línea de acción de cooperación en un marco regional, a la vez que se realizaría progresivamente una política global a escala mundial. De ahí, que la Cooperación al Desarrollo comunitaria sea un conjunto multiforme de instrumentos (Política de Lomé, Política Mediterránea, instrumentos de cooperación para las relaciones de la política común y un sistema de ayudas fijadas unilateralmente establecidas por la Comunidad Europea), lo que justifica los distintos grados de intensidad en la cooperación.

    En 1.976 ya se plantean la cooperación con los países en vías de desarrollo no asociados, que son los países de América Latina y Asia.

    En 1.987 se firmó el Acta Única Europea, pero este tratado no hizo mención expresa a la Cooperación al Desarrollo y ésta no varió en nada.

    En los años 90 se incorporan los países de Europa Central y Oriental (PECOS) y los países de la ex - Unión Soviética (NEI), porque tras los cambios producidos en esos países se firmaron acuerdos de ayuda técnica y financiera, también política.

    Lo más importante esta última década es que en 1.992, con la firma del TUE, se comienza a hablar de Política de Cooperación al Desarrollo, al incorporarse un nuevo título al TCEE, el Título XVII, aunque bien podría haber sido incluida esta política en el segundo pilar referido a la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC).

    Siguieron existiendo acciones de naturaleza multiforme y fragmentada, aunque el TUE aporta ya una forma global de tratar las cuestiones de fondo de esta materia y formalización jurídica de la misma.

    El TUE establece los objetivos, las medidas, los procedimientos, el alcance y la naturaleza de la Cooperación al Desarrollo.

    Los objetivos también son fijados por el a. 130 U y, aunque no es un artículo de catálogo taxativo, son:

    • Desarrollo económico y social duradero de los países en desarrollo y particularmente de los más desfavorecidos.

    • La inserción armoniosa y progresiva de los países en vías de desarrollo en la economía mundial.

    • La lucha contra la pobreza en estos países.

    El segundo apartado del a. 130 U añade algunos objetivos más: el desarrollo y la consolidación de la democracia y del Estado de Derecho, el respeto a los Derechos Humanos y a las Libertades Fundamentales. Son objetivos políticos y flexibles, que se manifiestan a través de la inclusión de cláusulas en los tratados concluidos con los receptores.

    Con todo, la práctica comunitaria en estos temas dista mucho de ser uniforme y muchas veces la acción individual entre Estados receptores y la Comunidad se mueven por intereses económicos y comerciales de la propia UE, prevaleciendo sobre estas exigencias contractuales, es decir, sobre la cláusula democrática. Además, los terceros Estados receptores casi nunca aceptan de buen grado la condicionalidad política.

    Los instrumentos y procedimientos previstos en el TUE son los indicados por el a. 130 W. Serán todas aquellas medidas necesarias para el logro de los objetivos del a. 130 U, otras medidas que adopten la forma de programas plurianuales.

    El Tratado de la Unión Europea quiso dar coherencia y coordinar mejor esta política. Es decir, quiso evitar que las otras políticas comunitarias atentasen contra los objetivos de la cooperación que se llevaba a cabo (ejemplo: PESC y PAC) y procuró que hubiese una mayor coordinación entre los responsables de la cooperación.

    Desde 1.992 hasta la fecha se han elaborado distintas normas reguladores que se refieren a la ejecución de la misma ayuda al desarrollo. Es un intento de homogeneizar los instrumentos (Comités de decisión, mecanismos, etc.) previstos en unas normas para que sean similares a los de otras. Para ello se ha utilizado el sistema construido para los países ACP, ya que su mayor antigüedad y mayor evolución lo consolidan como el sistema más perfecto. Algunos de estos documentos son:

    • Reglamento de Poblaciones Refugiadas y Desplazadas, de 3 de marzo de 1.997.

    • Reglamento de Cofinanciación con ONGs, de 17 de julio de 1.998.

    Existe también otro documento de la Comisión de “Política de Cooperación al Desarrollo en el Horizonte 2.000”, que desarrolla también los objetivos enunciados en el TUE.

    En el año 1.996 se celebró la CIG que se preveía en el TUE y cuyo fin era el de revisarlo. En ella se elaboró la reforma de los Tratados Constitutivos, que dio lugar a la firma del Tratado de Amsterdam. Luego se revisó y perfeccionó el Tratado de Maastricht, pero no varió en nada la Política de Cooperación al Desarrollo.

    La Unión Europea ha sido uno de los principales donantes en materia de cooperación, no sólo por el gran volumen financiero de sus ayudas sino también por la importancia de las actuaciones comunitarias, en general.

    3. LA POLÍTICA COMUNITARIA DE COOPERACIÓN CON EL MEDITERRÁNEO:

    La Cooperación con los países mediterráneos, como acabamos de señalar, fue iniciada en los años setenta, pero antes de esta década la construcción de la Comunidad despertó recelos en el Este y Sur del Mediterráneo y, más aún, la creación de una Política Agrícola Común (PAC). Con el fin de eliminar ese miedo la Comunidad firmó con estos países acuerdos con concesiones comerciales.

    No eran relaciones de cooperación propiamente dichas, porque no se atendía más que a los aspectos económicos y comerciales, pero el que desde el principio estos países fuesen incluidos en el “Sistema de Preferencias Generalizadas”, indicaba ya el interés comunitario en dicha región y fue un factor decisivo para el desarrollo de las posteriores relaciones entre ambos continentes, aunque hoy tan sólo sea tenido en cuenta como un mero antecedente.

    En este apartado vamos a ver cómo se han ido desarrollando estas relaciones fase por fase, desde la primera política europea para esta zona hasta el momento actual.

    3.1. LA POLÍTICA GLOBAL MEDITERRÁNEA (PGM):

    Las relaciones CE/ países mediterráneos se inician desde el momento de la creación de la Comunidad, mas al principio eran unas relaciones débiles y únicamente comerciales.

    Estas relaciones fueron fructificando a lo largo de los años setenta. Los acuerdos firmados en la década anterior fueron complementados vía cooperación técnica, financiera y social, gracias a la puesta en marcha de la “Política Global Mediterránea”, cuyas bases se sentaron en octubre de 1.972, en la Cumbre celebrada en París, donde se aprobó, entre otras cosas el principio de libre acceso de los productos industriales y otra serie de concesiones limitadas por instrumentos tales como los calendarios de importación, los contingentes tarifarios, las cláusulas de salvaguardia y el respeto a las disposiciones de la PAC para los productos agrícolas.

    Tanto las concesiones comerciales como la cooperación financiera quedaron enmarcadas en una serie de acuerdos firmados entre 1.975-1.979, que se pueden clasificar del siguiente modo:

    • Acuerdos de Asociación.

    • Acuerdos de Cooperación Global.

    Los Acuerdos de Asociación son aquéllos que prevén el establecimiento progresivo de una unión aduanera, así como una cooperación financiera (préstamos del BEI, subvenciones y préstamos especiales financiados por el Presupuesto comunitario) y una cooperación económica.

    Los Acuerdos de Cooperación Global convierten a los países mediterráneos en terceros socios económicos de la Comunidad, tras Estados Unidos y la EFTA. Son acuerdos comerciales, no recíprocos, que pretenden desarrollar una zona de libre comercio y contribuir al desarrollo económico y a la estabilidad política.

    La Comunidad firmó acuerdos de asociación con Malta, Chipre y Turquía, mientras que con los países del Magreb (Argelia, Túnez y Marruecos), los del Mashrek (Egipto, Siria, Jordania y el Líbano), Yugoslavia e Israel firmó acuerdos de cooperación global.

    Estos acuerdos varían de un país a otro, porque no existe ningún modelo concreto, definido y homogéneo. Aunque la “Política Global Mediterránea” establecía unas directrices comunes, para evitar que dicha heterogeneidad restase eficacia a los acuerdos recién citados, no se pudo establecer ningún acuerdo marco, como ocurre en el caso de los países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP). Esto hizo que la cooperación con el Mediterráneo no se pudiese llevar del mismo modo que con los ACP y que se tuviesen que realizar negociaciones bilaterales. Si los países mediterráneos no actuaron como bloque fue debido a la diversidad de intereses existente entre ellos. Así, cabe agruparlos en cuatro secciones diferentes:

    • Los acuerdos constitutivos de una asociación entre la CE y un determinado país (Chipre, Malta y Turquía).

    • Los acuerdos de cooperación entre la CE y la República federativa de Yugoslavia.

    • Los acuerdos de cooperación entre la CE y cada uno de los países del Magreb Central (Marruecos, Argelia y Túnez) y del Masrek (Egipto, Jordania, el Líbano y Siria).

    • Los acuerdos entre la CE y el Estado de Israel.

    Estos a su vez varían en función de las características e intereses del país beneficiario, pero no haremos alusión a dichas diferencias por cuestiones de espacio.

    Mediante estos acuerdos se institucionalizaron unos órganos mixtos de gestión de los acuerdos. Eran Consejos o Comisiones de Cooperación o Asociación según los casos.

    La PGM iba más lejos que el anterior “Sistema de Preferencias Generalizadas”, porque tenía como objetivo genérico la promoción del desarrollo en el área y, específicamente, la creación de una zona de libre comercio con Israel, una unión aduanera con Chipre y Malta, y una eventual adhesión en el caso de Turquía.

    La PGM entró en crisis y tuvo que ser revisada en dos ocasiones:

    • En 1.982 se revisó con el fin de reforzar la cooperación.

    • En 1.984 se revisó, tras recoger las críticas de los países mediterráneos, porque no todos ellos eran tratados del mismo modo y por la actitud proteccionista de la Comunidad en el sector textil y por la acentuación de la PAC.

    No obstante y pese a las revisiones, la CE no logró sus objetivos. Esto no sólo se debía a la inadecuación de los instrumentos aportados a las necesidades de los Estados de la cuenca mediterránea, sino también a la evolución negativa de la economía de estos países en la década de los años ochenta, puesto que éstos pusieron en marcha muchas políticas de ajuste que provocaron revueltas, revoluciones, protestas... y, además, se produjeron grandes contradicciones económicas. Tales acontecimientos arrastraron a dichos países a una crisis aún mayor de la que ya padecían y al contraer un alto déficit con la CE, debido a la caída de los precios del petróleo.

    Por todo esto, la CE estableció una nueva política mediterránea, abriéndose así la segunda fase de estas relaciones.

    3.2. LA NUEVA POLÍTICA MEDITERRÁNEA:

    A medidos de los años ochenta se establece una nueva orientación basada en tres prioridades:

    • Mayor suficiencia alimentaria.

    • Complementariedad industrial y económica Norte-Sur.

    • Integración y cooperación regional.

    Esta nueva orientación es conocida como la “Nueva Política Mediterránea” (PNM).

    Con este cambio se logró reducir el miedo de los países no comunitarios a que se produjeran desviaciones del comercio y de las inversiones comunitarias a favor de los nuevos miembros de la CE, España y Portugal, que entraron a formar parte de la misma el uno de enero de 1.986.

    Se redujeron los niveles de protección aduanera comunitarios respecto de esta área geográfica, se establecieron nuevas concesiones agrícolas y se amplió la ayuda financiera. También se establecieron nuevas estructuras para la gestión de los acuerdos, buscando una mayor agilidad y eficacia.

    Sin embargo, la “Nueva Política Mediterránea” no sirvió como respuesta a los nuevos desafíos de la escena internacional de los años noventa y, más concretamente, a las reformas iniciadas en Europa Central y Oriental en 1.989.

    La CE puso en marcha un importante dispositivo de ayudas financieras, el programa Phare, para los países de esta zona de Europa, también conocidos como los PECOS. Esto hizo necesario un reequilibrio de forma que el Mediterráneo no quedase en el olvido.

    Por otro lado, dentro de la nueva estrategia de relación con sus vecinos la CE formó con la EFTA un Espacio Económico Europeo, lo que hizo aún más evidente la necesidad de reforzar las relaciones euro- mediterráneas.

    Así, el dispositivo creado a mediados de los ochenta hubo de ser reformado, de forma que pudiese responder a las necesidades de los noventa y esta reformulación se tradujo en la llamada “Política Mediterránea Renovada”(PMR).

    3.3. LA POLÍTICA MEDITERRÁNEA RENOVADA:

    La puesta en marcha de la “Política Mediterránea Renovada” marca el inicio de la tercera fase de los casi cuarenta años de cooperación de la Comunidad Europea con el Mediterráneo.

    La PMR fortaleció los medios de cooperación del momento aumentando los Protocolos Financieros y aportando un fuerte apoyo al proceso de reformas económicas emprendidas por algunos socios mediterráneos. Las concesiones con respecto a los productos agrícolas también fueron ampliadas. Además, incluía propuestas de cooperación horizontal referidas al interés regional medioambiental, pero no cultural. El contenido político era uno de sus puntos fuertes, pues se incluyó la “cláusula democrática” y la obligación de la CE a favorecer el clima democrático y el respeto de los Derechos Humanos en los países a los que va dirigida esta política.

    Las negociaciones de esta nueva política fueron difíciles en el seno de la Comunidad, pues entre sus miembros existían posturas muy distintas.

    Los países mediterráneos de la Comunidad (Francia, Italia, Grecia, España y Portugal) querían que se incrementasen las ayudas financieras a los otros países Mediterráneos.

    El resto, sin embargo, proponía una mejora de las condiciones de acceso de los productos comerciales de los terceros países del Mediterráneo (PTM), a excepción del Reino Unido, que deseaba frenar las propuestas financieras de la Comisión, porque estos países sólo habían sido capaces de absorber la mitad de los préstamos comunitarios.

    Finalmente se pusieron de acuerdo y esta política estuvo lista y entró en vigor en 1.992.

    La PMR ha permitido que los recursos financieros destinados a la región se triplicasen y la apertura de nuevos sectores de cooperación, dándose un alto apoyo al ajuste estructural para lo que se concedieron 300 millones de Ecus.

    De esta manera, la Comunidad ha podido complementar el proceso de reformas económicas contribuyendo a la financiación de los sectores sociales (sanidad, educación, vivienda...).

    Por otra parte, es la primera vez que se ha dedicado un capítulo a la cooperación regional, con una dotación de 1.800 millones de Ecus, 500 de los cuales iban destinados a la puesta en marcha de toda una serie de programas descentralizados, denominados programas MED, que tienden a fomentar los contactos, la comprensión y los intercambios de conocimientos especializados y de experiencia entre personas, grupos y organizaciones e instituciones de la Unión y sus socios mediterráneos, y que atienden a los sectores de la educación, el medio ambiente, la formación, la juventud, las pequeñas y medianas empresas (PYMES) y los medios de comunicación. Hasta ahora se han puesto en marcha los siguientes programas:

    • MED-MEDIA (referido a los medios de comunicación).

    • MED-URBS (para la mejora de la calidad de la vida en las ciudades y para reforzar la democracia local).

    • MED-CAMPUS (dedicado al ámbito universitario).

    • MED-INVEST (se implementó con el fin de estimular el desarrollo de las PYMES en estos países).

    • MED-TECHNO (su objetivo es mejorar la aplicación de las tecnologías punta en estos países y el intercambio conocimientos)

    • MED-MIGRATION (busca promover la cooperación y el desarrollo de acuerdos entre las colectividades locales de la Unión Europea, las de sus socios mediterráneos así como las organizaciones concernientes a los emigrantes y las migraciones).

  • LA CONFERENCIA EUROMEDITERRÁNEA DE BARCELONA DE 1.995

  • Y EL REGLAMENTO MEDA:

    En los últimos años y partiendo de este nuevo enfoque, se ha dado una visión más dinámica a estas relaciones y se han tenido en cuenta las particularidades de cada uno de los socios mediterráneos.

    Dos elementos fundamentales para que se produjera este cambio son:

    • La Conferencia Euromediterránea celebrada en Barcelona los días 27 y 28 de noviembre de 1.995.

    • La aprobación del Reglamento MEDA.

  • La Conferencia Euromediterránea de Barcelona de 27 y 28 noviembre de

  • 1.995:

    Partiendo de la PMR, en abril de 1.992 y en septiembre de 1.993 se adoptaron sucesivamente propuestas para el futuro de las relaciones con los países del Magreb y del Mashrek.

    La “Asociación Euromediterránea“ fue apoyada por el Parlamento Europeo, fue esbozada por la Comisión Europea de octubre de 1.994 y precisa en otras comunicaciones de marzo. Las conclusiones del Consejo Europeo de Cannes de junio de 1.995 le confirió la dimensión financiera y la Conferencia de Barcelona de contenido. De ahí, la importancia de dicha conferencia y, por eso, le dedicamos este subapartado.

    La Conferencia Euromediterránea celebrada en Barcelona del año 1.995 desembocó en un acuerdo unánime sobre el contenido de la “Asociación Euromediterránea”, cuyos ejes eran :

    • Un diálogo político periódico encaminado a la edificación de una zona de paz y de estabilidad.

    • Una cooperación financiera mayor.

    • El establecimiento progresivo de una zona de libre comercio.

    • Una cooperación económica y social más amplia, es decir, extendida a una gama mayor de sectores.

    A su vez, estos ejes se plasman en tres formas de colaboración:

    • Colaboración Política y de Seguridad.

    • Colaboración Económica y Financiera.

    • Colaboración en los ámbitos social, cultural y humano.

    El primer tipo de colaboración, la colaboración política y de seguridad, va dirigida al fomento de unos mecanismos tendentes a la definición de un espacio común de paz y estabilidad (diálogo político, compromiso de defensa de la democracia...)

    En el ámbito económico y financiero se colabora con la intención de fundar progresivamente un espacio económico euromediterráneo de libre comercio, intensificar la cooperación financiera y el apoyo a la modernización económica.

    La finalidad de la colaboración socio-cultural y humana es el favorecer el desarrollo de los recursos humanos, el fomentar la comprensión entre culturas y los intercambios entre la sociedad civil. También se prevé que, dentro de este apartado, sean incluidos los ámbitos de Justicia y los asuntos de Interior para luchar contra el tráfico de estupefacientes, la inmigración clandestina, etc.

    Tales relaciones se llevan a cabo mediante la firma de acuerdos de asociación con Argelia, Egipto, Israel, Jordania, el Líbano, Marruecos, Siria, Túnez y la Autoridad Palestina.

    En cuanto a las relaciones con Chipre y Malta giran en torno a una estrategia de preadhesión.

    Turquía, por su parte, ingresó en 1.996 en una unión aduanera con la Europa de los Quince.

    Además, a comienzos de 1.996, se puso en marcha un proceso de diálogo euromediterráneo, que se ha traducido en reuniones a nivel ministerial o a otros niveles y en proyectos conjuntos de interés común en los tres ámbitos de colaboración recién nombrados.

    El Diálogo Euro-Árabe, dimensión política de la acción comunitaria en el Mediterráneo, es por fin relanzado, ya que en décadas anteriores el DEA se caracterizó por ser un fracaso.

    El DEA fue interrumpido, desde su puesta en marcha en 1.976, en tres ocasiones:

    • En 1.979, y tras la expulsión de Egipto de la Liga Árabe como consecuencia de la firma de los Acuerdos Camp Davis, porque la parte árabe así lo solicitó.

    • En 1.983 hubo otro intento frustrado de reanudar el Diálogo.

    • En junio de 1.990, en París, se convocó la sexta reunión de la Comisión General del DEA desde su creación. Sin embargo, un nuevo conflicto, la invasión de Kuwait, abortó este proceso.

    La conflictividad política ha impedido hasta la fecha la solidificación de esta forma de cooperación política y económica, que hubiera posibilitado la consecución de esa dimensión global y colectiva para el área mediterráneo y árabe en general, a la manera de los acuerdos logrados con los países ACP. Hoy se ha conseguido que el DEA no sea identificado con la palabra “fracaso”, sino con el término “avance”.

    Esta ambiciosa política de asociación está fundada en el fortalecimiento de la Democracia y del respeto a los Derechos Humanos, que constituye un elemento esencial en estas relaciones (a. 130 U TUE).

    Dentro de los diversos temas tratados en la Conferencia de Barcelona del 27-28 de Noviembre de 1995 hemos querido destacar los siguientes:

    A- DIALOGO CULTURAL Y EL PAPEL DE LA MUJER

    B- MIGRACIONES

    C- COMERCIO Y AGRICULTURA

    D- INVERSIONES

    E.- EMPRESA Y FORMACIÓN

    A- DIÁLOGO CULTURAL Y EL PAPEL DE LA MUJER

    • DIÁLOGO CULTURAL

    El objetivo buscado era la mejora de la comprensión entre las principales religiones presentes en la región euromediterranea, con lo que se favorecerá la tolerancia mutua y la cooperación.

    Para conseguir este objetivo, se propone la necesidad de establecer el diálogo interreligioso y reelaborar las políticas educativas, el establecimiento de un marco institucional en colaboración con la UE, y la celebración en 1996 de la Conferencia Mediterránea.

    Aparte del fomento del diálogo interreligioso, también se tratará de mejorar la comprensión mutua mediante el fomento de los intercambios culturales y el conocimiento de lenguas. Para el logro de este objetivo se celebrarán reuniones de funcionarios expertos para presentar propuestas concretas de acción en los siguientes ámbitos, en particular:

    • Patrimonio cultural.

    • Manifestaciones culturales y artísticas (Favorecer la movilidad de artistas, obras, producciones, público…).

    • Coproducciones (teatro y cine, traducciones y otros medios de difusión cultural)

    • Formación.

    EL PAPEL DE LA MUJER

    El papel de la mujer ha sido considerado una cuestión fundamental dentro del conjunto de los temas del Fórum Civil Euromed. No fue tratado explícitamente en la Declaración de Barcelona teniendose en cuenta los resultados de la Conferencia de Beijing.

    Se observa que, a pesar de los diversos esfuerzos de grupos y ONGs para desarrollar actividades de cooperación euromediterranea sobre el tema de las mujeres, especialmente en el ámbito de los derechos de las mujeres, de los intercambio culturales y del desarrollo de una cultura de la paz, existen, en la actualidad, pocos ejemplos de cooperación. Esta insuficiencia se debe a ciertos obstáculos directamente relacionados con la situación de crisis presente en la región. Sobre todo, a la prioridad que se otorga a las cuestiones de seguridad a expensas de los derechos humanos, y también a que el tema de las mujeres es un asunto sensible en ciertas sociedades y culturas. Además, en ciertos contextos las asociaciones y los grupos de los derechos de las mujeres se mueven de forma clandestina y a veces incluso en el exilio. A todo ello debe añadirse las dificultades de acceso a la información sobre los mecanismos de cooperación.

    A pesar de estas dificultades existen ya vínculos de solidaridad y ayuda mutua entre las diferentes ONGs y asociaciones del norte y el sur mediterraneos. Este dinamismo es la garantía de una cooperación futura, concreta y fructífera.

    Ante la situación expuesta anteriormente, en la Conferencia de Barcelona se proponen los siguientes objetivos para los próximos años:

    • RECONOCIMIENTO Y APLICACIÓN DE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES, mediante la educación en materia de derechos humanos, el aprendizaje jurídico por parte de éstas, con informes periódicos referentes al respeto de los derechos del sexo femenino y el refuerzo de las asociaciones de mujeres, que trabajan por el reconocimiento del derecho a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

    • REFUERZO DE LA CAPACIDAD Y LA AUTONOMÍA ECONÓMICA DE LAS MUJERES, mediante el establecimiento de un banco de proyectos que favorezca el empleo femenino y valorice su capacidad y competencias profesionales.

    • REFUERZO DE LAS CAPACIDADES DE ORGANIZACIÓN Y COOPERACIÓN TRANSMEDITERRANEA de las ONGs y de las instituciones que trabajan por la igualdad de oportunidades y, en particular, por el desarrollo de nuevas técnicas de comunicación y la creación de una red euromediterránea de mujeres.

    • DESARROLLO DE UNA POLÍTICA DE AYUDA Y COOPERACIÓN para el desarrollo de la investigación, de la cultura, y de los medios (Subvenciones, becas, prácticas, etc.)

    La realización de estos objetivos debe concebirse desde una perspectiva mediterránea global y por medio de acciones específicas locales.

    B-MIGRACIONES:

    En la actualidad más de 6 millones de personas procedentes de Países Terceros Mediterráneos (PTM), están instalados en países de la UE, la mayoría de forma permanente. Estas migraciones se caracterizan por un mayor número de mujeres o el aumento en el nivel de formación de los candidatos a la emigración, lo que pone de manifiesto la incapacidad del mercado laboral para la convalidación de los títulos técnicos y diplomados universitarios surgidos a raíz de sistemas educativos en continuo cambio.

    Las migraciones no consisten en las diferencias norte-sur, sino en el impacto que provocan las transferencias financieras en la economía de los países de origen de los emigrantes. La Comisión Europea en la Conferencia de Barcelona reconoce el importante papel de las migraciones internacionales, destacando la premisa de aumentar la cooperación para reducir las presiones migratorias a través, entre otros, de programas de formación profesional de asistencia a la creación de puestos de trabajo. Esto tiene como objetivo observar y mejorar las condiciones de vida de los emigrantes instalados en el territorio de la UE. Así mismo en la declaración de Barcelona se pretende también analizar el tema de la migración desde el punto de vista ilegal, lo que lleva a tratar temas de seguridad como el terrorismo, el tráfico de drogas o el crimen organizado.

    Dicho todo esto, la Comisión decide tratar el tema de la migración en base a tres ejes de discusión:

    • En primer lugar, el mercado laboral, en el que destaca el papel que han jugado los emigrantes en el ámbito de la empresa, para el crecimiento económico de los países de Europa.

    • En segundo lugar, se decide tratar al emigrante como agente de codesarrollo económico y cooperación, para lo que se propone:

    - Ayudar a las asociaciones que los impliquen en acciones de cooperación con los PTM y que trabajen con las asociaciones homologas.

    - Constatación de cargos surgidos de la inmigración, en programas de cooperación descentralizada dentro de las colectividades territoriales europeas.

    Esta consideración de los emigrantes como agentes de codesarrollo entre el país de acogida y el de origen, resulta una noción nueva en Europa, lo que provoca a menudo una visión muy negativa de la inmigración.

    • A raíz de esta problemática se plantea el tercer y ultimo eje de discusión que es:

    - La integración socio-cultural. Para promover esta, se están llevando a cabo diversas iniciativas para la integración del emigrante, con lo que se pretende demostrar las importantes aportaciones que puede realizar una cultura foránea en el interior de toda sociedad dinámica.

    C- COMERCIO Y AGRICULTURA

    COMERCIO SIN FRONTERAS

    El establecimiento de una zona de libre comercio con arreglo a los principios que contiene la Declaración de Barcelona es un elemento esencial de la colaboración euromediterránea.

    La cooperación se centrará en medidas prácticas que faciliten el establecimiento del libre comercio, entre ellas:

    • Armonización de normas y procedimientos en el ámbito aduanero, en concreto con el objetivo de introducir progresivamente la acumulación de origen; se estudiará entre tanto con una actitud positiva soluciones para casos concretos.

    • Eliminación de las barreras técnicas injustificadas al comercio de productos agrarios, y adopción de medidas adecuadas relativas a las normas fitosanitarias y veterinarias, así como otras normativas sobre productos alimenticios.

    • Cooperación entre organismos estadísticos para proporcionar datos fiables con arreglo a métodos organizados.

    • Posibilidades de cooperación regional y subrregional (sin perjuicio de las iniciativas adoptadas en otras estancias).

    AGRICULTURA

    La cooperación en este sector estará centrada en:

    - El apoyo a las políticas que apliquen las partes para diversificar la producción.

    • La reducción de la dependencia alimentaria.

    • El fomento a la agricultura respetuosa con el medio ambiente.

    - Relaciones más estrechas entre empresas, grupos y organizaciones sectoriales y profesionales de los países asociados, con carácter voluntario.

    • El apoyo a la privatización.

    • La asistencia técnica y la formación.

    • La armonización de las normas fitosanitarias.

    - El desarrollo rural integrado, que incluya la mejora de los servicio básicos y el desarrollo de actividades económicas afines.

    - La cooperación entre regiones rurales y el intercambio de experiencias y conocimientos en materia de desarrollo rural.

    - El desarrollo de las regiones afectadas por la erradicación de cultivos ilegales.

    D-LAS INVERSIONES:

    La dinámica actual de las inversiones europeas en el área mediterránea, ha provocado un espectacular aumento en la ayuda financiera que se espera que pueda contribuir favorablemente al vínculo entre países del Mediterráneo Sur y la UE. Pese a estas expectativas que plantean un futuro solidario, existen una serie de obstáculos importantes.

    El principal problema radica en el escaso nivel que presentan las inversiones privadas en los países mediterráneos, pese a la disponibilidad de capital en la UE y la existencia de proyectos de interés. En consecuencia, el objetivo de aumentar los fondos para estimular las inversiones en estos países, debería conseguir la cooperación de las financiaciones publicas y privadas. Por tanto no se trata tanto de promocionar la inversión privada con fondos públicos, sino utilizar el apoyo financiero para mejorar la función de los mercados locales e intentar superar así, la contradicción que se produce a veces entre una insuficiencia de inversiones frente a un relativo exceso de capital.

    E-EMPRESA Y FORMACION:

    El crecimiento económico de la empresa de un país se basa en un proceso de dirección dinámica, capaz de adaptarse a las nuevas necesidades de la demanda. Para esto se necesita contar con un personal debidamente preparado.

    El problema radica en la practica nulidad de la vinculación y participación del sector privado como prestador de servicios de enseñanza y gestor de escuelas, imprescindibles para la formación de un buen equipo de profesionales. Por el contrario en la UE, el desarrollo de estructuras de enlace entre los centros formativos y las empresas, ha permitido generar una formación cada vez más adaptada a las necesidades de la unidad productiva. A partir de esta evidencia se establecen las siguientes recomendaciones:

    • Establecer acuerdos de cooperación que armonicen en parte la disparidad estructural y permitan cubrir la demanda de necesidades formativas.

    • Potenciar mecanismos para la armonización de los modelos de formación, respetando la singularidad de cada país.

    • Incorporar el sector privado al desarrollo de un sistema de formación profesional y formación continua.

    • Promover el análisis y anticipación de los requerimientos del mercado de trabajo, así como la evaluación de los programas y acciones de formación desarrollados en el crecimiento.

    • Estimular la cooperación entre los agentes económicos, sociales e institucionales, a nivel nacional y supranacional, para planificar, elaborar y aplicar programas formativos, tanto a nivel horizontal, como bilateral y regional.

    3.4.2. Reglamento MEDA:

    El Reglamento MEDA ha cambiado Política de Cooperación de la Comunidad Europea con los terceros países mediterráneos, pues es el instrumento jurídico para la ejecución de la nueva Política de Cooperación, que articula los principios fundamentales de la Declaración de Barcelona.

    Su objetivo fundamental es apoyar los esfuerzos que los países mediterráneos asumen al reforzar sus estructuras económicas y sociales, atenuando aquéllos efectos negativos que puedan afectar a la sociedad y al medio ambiente como consecuencias del desarrollo económico.

    Entró en vigor el uno de enero de 1.997, sustituyendo a los Reglamentos anteriores, aunque el Reglamento 1.762/92 se ha mantenido en vigor para Protocolos Financieros de dicha fecha y los compromisos de gastos de Protocolos anteriores.

    3.5. DIÁLOGO INTERCULTURAL EN EL MEDITERRÁNEO: EUROMED CIVIL FORUM, MALTA 11-13 DE ABRIL 1997.

    A un año y medio de la Conferencia Ministerial Euromediterranea y del Forum Civil EUROMED de Barcelona el balance del desarrollo en el campo bilateral tanto en el ámbito político como en el financiero ha sido positivo en algunos aspectos. No obstante, no ha sido así en otros temas. Por ejemplo el retraso del funcionamiento del PROGRAMA MEDA, ha obstaculizado las iniciativas interculturales propuestas en Barcelona, y de esta manera ha debilitado el espíritu de la propuesta del Forum.

    Además, los fondos agregados a la Cooperación descentralizada esta limitados al 10% de los desembolsos totales.

    El Euromed Civil Forum de Malta manifiesta que, desde Barcelona, los programas MED han sido inoperantes. Los participantes piden a la UE que se relancen los programas MED. Así mismo recomiendan la creación de un programa EUROMED GENERAL dedicado a la juventud centrado en el establecimiento de un Consejo Euromediterraneo para la juventud junto con un programa educativo.

    Por lo que se refiere al tercer eje de la Declaración de Barcelona (Aspectos sociales, culturales y humanos) el desarrollo ha sido más lento y laborioso de lo que se esperaba.

    Para lograr credibilidad y legitimidad en la región Euromediterránea, el dialogo intercultural implica adaptar una postura firme contra la exclusión social el racismo y la xenofobia. Los participantes están de acuerdo en que, con el obstáculo serio de las tensiones sociales a una paz duradera de la región, la movilidad, la promoción y el respeto a los derechos humanos y el fortalecimiento de la libertad de expresión son requisitos esenciales para el desarrollo económico, político y social de la región Euromediterranea.

    Todos los participantes concluyen que la fuerza de la sociedad civil radica en su diversidad. Consideran que se ha hecho necesario crear mecanismos destinados a reforzar el Forum Civil para que pueda interactuar mas estrechamente con la UE y sus socios euromediterraneos. Este mecanismo debería permitir el desarrollo de un contacto regular entre las diferentes dimensiones establecidas por la declaración de Barcelona.

    4. CONCLUSIONES:

    A modo de conclusión cabe decir que la Política de Cooperación de la Unión Europea con los países del Mediterráneo no miembros de la misma está en pleno proceso de desarrollo, profundización y perfeccionamiento con respecto a esta zona geográfica y que los mayores avances se han producido en los últimos años.

    Los mayores avances se han logrado en materia de cooperación financiera, puesto que éste es el instrumento más importante y mejor consolidado de las relaciones euro-mediterráneas.

    La cooperación financiera ha sabido orientarse y ajustarse, cada vez, mejor a las necesidades de estos países. Así, los Protocolos Financieros han pasado por sucesivas generaciones, que hasta ahora han servido para ir incrementando progresivamente los recursos que la CE destina a esta región. Además, aunque las prioridades comunitarias no han sido homogéneas, sí cabe hacer un estudio de las mismas utilizando los Programas Indicativos de cada país, lo que nos permite descubrir que se ha pasado de una cooperación orientada a los sectores industrial y agrícola (Primeros y Segundos Protocolos Financieros) a una cooperación que supo atender a los problemas por los que atraviesan estos países (gran dependencia alimentaria, deterioro de la tierra, escasez de recursos hidráulicos) y centrarse en el sector agrícola para ayudar a solventar dichas cuestiones (Terceros Protocolos Financieros). En la cuarta y última etapa de estos protocolos no se ha cambiado de idea, pero se ha prestado atención a otros sectores que estaban totalmente desatendidos y que son fundamentales para el desarrollo de un país (apoyo a la creación de las PYMES, refuerzo de las instituciones financieras relacionadas con el sector privado, protección medioambiental...).

    Un aspecto fundamental de estas relaciones de cooperación es que se ha complementado con el diálogo político, que no siempre ha sido un éxito, pero que significa que tanto la Comunidad como sus socios desean seguir fortaleciéndolas.

    Por otro lado, desde la caída de los precios del petróleo, en los años ochenta, estos Estados registran un alto déficit comercial con la Comunidad, que aumentó espectacularmente en 1.995, ascendiendo a la cifra de 17.300 millones de Ecus.

    En estas relaciones existe un desequilibrio comercial que se explica, al menos en parte, por la elevada concentración de las exportaciones de los socios mediterráneos en un número muy limitado de sectores y productos por el fracaso de la diversificación de los productos agrícolas.

    El gran reto actual de los países mediterráneos no comunitarios es que el eje de interés de la UE no se escore decididamente hacia el Este/Centro de Europa, puesto que las transformaciones de los países del Este y su progresiva integración en el orden europeo pueden contribuir a arraigar, cada vez más, la concepción gaullista de una Europa del Atlántico hasta los Urales, lo que supondría que la distancia que hoy separa ambas orillas del Mediterráneo, sería aún mayor.

  • GLOSARIO DE ABREVIATURAS:

  • ACP Países de África, el Caribe y el Pacífico.

    BEI Banco Europeo de Inversión.

    CE Comunidad Europea.

    CEE Comunidad Económica Europea.

    EFTA Espacio Europeo de libre comercio (European Free Trade

    Association)

    NPM Nueva Política Mediterránea.

    PAC Política Agrícola Común.

    PECOS Países de Europa Central y Oriental.

    PGM Política Global Mediterránea.

    PRM Política Renovada Mediterránea.

    PTUM Países y Territorios de Ultramar.

    PVD Países en vías de desarrollo.

    PYMES Pequeñas y medianas empresas.

    TCEE Tratado de la Comunidad Económica Europea o Tratado

    de Roma.

    TUE Tratado de la Unión Europea o Tratado de Maastricht.

    UE Unión Europea.

    6. BIBLIOGRAFÍA:

    A.A.V.V., El Magreb: Concertación, cooperación y desafíos, Marquina A. (Ed.), 1.993, Madrid.

    A.A.V.V., La Cooperación Internacional, Ed. Universidad el País Vasco, 1.993, Bilbao.

    A.A.V.V., La Cooperación Internacional para el desarrollo: ámbito y configuración, Ed. CIDEAL, 1.994, Madrid.

    ¿Cuáles son las relaciones de la Unión Europea con el resto del mundo?, Europa... preguntas y respuestas, Europa en movimiento, 1.998, Luxemburgo.

    El Diálogo Euro-Árabe: La Unión Europea frente al sistema regional árabe, Historia, Economía y Derecho, Ed. Mundo Árabe e Islam, 1.995, Madrid.

    Europa en un mundo cambiante. Relaciones Exteriores de la Comunidad Europea, Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas, Europa en movimiento, 1.998, Luxemburgo.

    Khader B., Europa y el mundo árabe primos y vecinos, ed. Mundo Árabe e Islam, 1.995, Madrid.

    La Unión Europea y sus socios mediterráneos, Europa en movimiento, Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas, 1.997, Madrid.

    Países árabes y Comunidad Europea. Relaciones institucionales y comerciales, Historia, Economía y Derecho, Ed. Mundo Árabe, 1.995, Madrid.

    Tratado de la Unión Europea y los Tratados Constitutivos de las Comunidades europeas, Ed. Tecnos, 1.996, Madrid.

    Hacia un nuevo escenario de asociación euromediterrránea (Forum Civil Euromed),Ed. Institut Catalá de la Mediterránea, 1996, Barcelona

    www.euromed.net

    www.europa.eu.int

    El Preámbulo del Tratado de Roma y su Parte IV, manifiestan el deseo de la CEE de reforzar su solidaridad con terceros países y, en especial, con los PTUM, Tratado de la Unión Europea y los Tratados Constitutivos de las Comunidades Europeas, Ed. Tecnos, 1.996, Madrid.

    En el Tratado de Roma se contemplan estos dos tipos de acuerdos. La diferencia entre ambos cada vez es más nítida, pero aún no son iguales, ya que mientras los primeros tienen un fin meramente comercial, los segundos pretenden la participación de los asociados en los objetivos del tratado.

    Estos artículos se pueden encontrar en El Tratado de la Unión Europea y los Tratados Constitutivos de las Comunidades Europeas, Ed. Tecnos, 1.996, Madrid.

    A.A.V.V., La Cooperación Internacional, Ed. Universidad del País Vasco, 1.993, Bilbao.

    Título XVII TCEE, Cooperación al Desarrollo, Tratado de la Unión Europea y los Tratados Constitutivos de Las Comunidades Europeas, Tecnos, 1.996, Madrid, pp.263-265.

    En los acuerdos de cooperación global sólo se incluye la “cláusula de la nación más favorecida”.

    Cuando hablamos de los países del Magreb nos estamos refiriendo a un “Magreb a tres” o, lo que es lo mismo, al Magreb Central, puesto que Libia y Mauritania no están incluidos aquí.

    Mauritania no se incluyó porque este Estado está incluido dentro del grupo ACP, en el año 63 se vinculó a la CE firmando la Convención de Yaunde I y, más tarde, suscribió la Conveción de Yaunde II y las distintas generaciones de los Convenios de Lomé.

    Libia, por su lado, mantiene posturas contrarias a la Política de Cooperación, al considerar la alianza afro-europea una tentativa colonialista.

    España, Grecia e Israel disfrutaban ya de las ventajas de la nueva política comunitaria de Cooperación.

    Era la primera vez que la Política de Cooperación comunitaria hacia los países de la cuenca mediterránea incluía este tipo de cooperación.

    La inclusión de este tipo de cláusulas puede ser entendida de dos formas:

    • En sentido positivo, sólo se concederán ayudas a aquellos PVD que respeten los principios democráticos y los Derechos Humanos.

    • En sentido negativo, aquellos PVD que no respeten estos aspectos podrán ser objeto de sanción económica por parte de la Comunidad e, incluso, esta última podrá reducir, variar o retirar las ayudas de las que estos sean beneficiarios.

    Pasaron de ser 4.236,5 millones de Ecus para el período 1.978-1.991 a ser 2.375 mill./Ecus en el cuatrieño comprendido entre 1.992-1.996 y 4.685 mill./Ecus en la etapa 1.995-1.999. (La Unión Europea y sus socios mediterráneos, Europa en movimiento, Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comuniades Europeas, 1.997, Luxemburgo).

    Los Acuerdos de Asociación a la CE siempre han sido un paso previo a la posterior adhesión. No obstante, estos países no serán admitidos mientras no se solucione su problema interno.

    El caso turco es distinto a los dos anteriores, pues este país también firmó un Acuerdo de Asociación con la CE, lo que sigue suponiendo un paso previo a la adhesión, pero en este caso el proceso se dilatará más debido a la mala situación económica de este país.

    Tratado de la Unión Europea y Tratados constitutivos de las Comunidades Europeas, Ed. Tecnos, 1.996, Madrid.

    Son planes inspirados en la cooperación ACP/CEE, que precisan la cooperación financiera con cada país y que, normalmente, se adaptan a los planes de desarrollo de cada uno de los beneficiarios.

    La Unión Europea y sus socios mediterráneos, Europa en movimiento, Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas, 1.997, Luxemburgo.

    Citado por José Luis de Castro Ruano en el “ Pasado, presente e incierto futuro de la acción comunitaria en el Mediterráneo”, La Cooperación Internacional, Ed. Universidad del País Vasco,1.993, Bilbao.