Una mujer insustancial; Anton Chejov

Literatura universal contemporánea siglo XIX. Narrativa rusa. Cuento ruso. Argumento. Personajes. Estilo literario

  • Enviado por: Arsbrevis
  • Idioma: castellano
  • País: Cuba Cuba
  • 6 páginas
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Una historia sustancial.

Dramaturgia.

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Cuarto Año“Nadie ha superado a Chéjov en la maestría con que logra en breves relatos darnos esa sensación angustiosa del insuperable aislamiento en que viven sus personajes y la imposibilidad de comprenderse unos a otros”

Una mujer insustancial marca sin dudas un precedente en la forma de abordar el recurrido tema del triángulo amoroso. Mientras Tolstoi en su Anna Karenina relata la historia de los remordimientos de la infiel, Chéjov nos conmueve desde el punto de vista contrario, acá Olga es el summun de la irreflexión y la fatuidad, en ella no caben remordimientos previos, y los posteriores sólo llegan ante la muerte del esposo, y el abandono del amante.

La mayor virtud, entre tantas, de este cuento es la precisión con que dibuja los síntomas de la desviación moral del personaje, que va degradándose en una pendiente suave sin retrocesos. Uno de los grandes aportes de este literato a la literatura universal es la curiosidad por conocer y reflejar los mecanismos internos de la mente humana, tendencia que ya tenía precedentes en Dostoievski, aunque éste se centró más en la psicología criminal y aberrada combinándola con la emoción argumental

Para entender la grandeza de Chéjov y su importancia es necesario repasar la situación de la literatura mundial en su momento. En ésta se viven tres grandes movimientos durante el s. XIX en toda Europa: Romanticismo, Realismo y Naturalismo.

El romanticismo (s. VIII- s. XIX) aparece en países como Alemania, Francia e Inglaterra a finales del s. XVIII y se va extendiendo por otros países hasta la primera mitad del s. XIX. Surge como oposición al pensamiento racionalista que se basa en la razón y en las normas (s. XVIII). Se caracteriza por los sentimientos de insatisfacción: amor imposible, obsesión por el paso del tiempo..., la rebeldía: aparecen personajes que conspiran contra la falta de libertad o de igualdad social, la evasión de la realidad y la exaltación del “yo”: proliferan las obras autobiográficas en primera persona

El naturalismo pretende interpretar la vida mediante la descripción del entorno social y descubrir las leyes que rigen la conducta humana. Para ello investiga todas las circunstancias en que se desarrolla la vida de los personajes y su herencia biológica. Es el medio idóneo de expresión para aspirar a dar un testimonio científico del entorno del escritor, con la proliferación de detalles “prosaicos” antes considerados indignos de mención. Son los personajes y la sociedad los ejes de estas novelas

El realismo supuso una ruptura con el Romanticismo, tanto en los aspectos ideológicos como en los formales. En ideas, los escritores dejaron de centrarse en sí mismos y pusieron su interés en la sociedad, observando y describiendo objetivamente los problemas sociales, el autor desaparece prácticamente de la narración. . En cuanto a la forma, intentaron reflejar fielmente la realidad, y para ello se valieron de la novela y el cuento. Para la expresión prefirieron un estilo más sencillo, sobrio y preciso, en el que adquirió relevancia la reproducción del habla coloquial, es decir, niveles de lenguaje según los personajes, especialmente en diálogos.

En la obra de Chéjov se reflejan profundamente los cambios vividos en Rusia. El realismo que caracteriza sus narraciones muestra los aspectos destructivos y negativos de la gris mediocridad burguesa. Los dramas, que poco a poco lo impusieron como uno de los máximos autores de teatro, obtuvieron éxito una vez superado el desconcierto provocado en el público por lo novedoso del montaje.

En estos "dramas líricos", como fueron definidos por la crítica, y en la gran mayoría de los cuentos, los personajes son esclavos de esquemas y mecanismos sociales que no les permite ser espontáneos y que incluso pueden llegar a privarlos de su identidad. Chéjov no sugiere solución, y por esto, algunos críticos lo acusaron de falta de juicio moral. Sin embargo, el optimismo del autor, hombre positivista y humanista, aparece en el valor poético que le atribuye al hombre, en su afirmación constante de la vida y en la desilusionada búsqueda de una renovación.

Precisamente por esto, su obra se presta a múltiples interpretaciones. Muchos críticos han insistido en la importancia de los aspectos sociales en su obra mientras que otros defienden el valor de la forma. En mi opinión, son tan importantes una como otra, porque si bien no es el primero en tratar los temas sociales, sí es uno de los que con mayor originalidad los aborda, por otro lado, la construcción de sus obras con elementos humorísticos para expresar los conflictos es totalmente renovadora.

Para Chéjov, la descripción del carácter, temperamento y conducta de los personajes, así como la búsqueda de sus motivaciones y costumbres son esenciales. En sus cuentos, más que haber un clímax y un desenlace, hay un fuerte énfasis en el arreglo temático de impresiones e ideas. Usa temas cotidianos, como la conversación entre amigos o parientes, y escribe generalmente de personas de clase media, o campesinos. Sus obras proyectan la vida de los rusos antes de la revolución, es decir, el aburrimiento, tedio y falta de comunicación entre las personas.

Una mujer insustancial narra la historia de un triángulo amoroso, pero más allá de la infidelidad, es un análisis preciso del carácter de los personajes protagónicos, sus veleidades y presunciones. La historia se cuenta a partir de los pensamientos, la conducta y las actitudes de la protagonista.

Olga Ivanova pertenece a un círculo de personas “poco comunes”, o son promesas del arte o poseen grandes talentos, al menos eso creen. Ella misma, adulada por los virtuosos que las rodean, cree tener grandes potencialidades artísticas. Sorprendentemente para todos se casó con un “insignificante médico” que trabaja con gran éxito y poco lucro en dos hospitales, sus amigos nunca entenderán por qué eligió a Dimov por esposo, tan lejano de las sutilezas y alturas del círculo de “genios”.

Olga, implícitamente avergonzada de la ordinariez de su marido insiste en presentarle a sus amigos como un objeto exótico. Éste, por su parte, vive concentrado en su vida profesional auque no se queja del matrimonio.

En una comunidad de veraneo, donde pasa las vacaciones- sin Dimov, por supuesto- la traición no tarda en suceder, el mismo pintor que la acompañaba se convierte en su amante y ella no “atina” a pensar en el marido porque considera que ya a él le ha tocado bastante con la dicha de tenerla.

El aburrimiento no se hace esperar, el pintor ya no la desea y ella se siente desconsolada, sola, embargada por una leve nostalgia del cónyuge que le escribe tiernas cartas y le envía dinero. Los amantes deciden separarse temporalmente y ella vuelva al esposo, al verle la tienta el deseo de confesarse que solo dura unos instantes. Con el tiempo, él se percata de que es engañado y se refugia en las conversaciones laborales con un colega.

Con infinita paciencia disimula Dimov los amoríos de Olga, llega incluso a tolerar que el amante los visite diariamente, lo que acaba por abrumar al pintor que se siente “agobiado con su generosidad” y concluye buscando otra compañera.

Dimov se contagia de difteria en el hospital, pero ni aún en su agonía consigue Olga separarse del recuerdo del pintor desleal, aunque tiene algunos remordimientos. Ante la muerte inminente del sabio, sus colegas recriminan duramente a Olga por el infame papel de ella en la historia, sólo entonces comenzará ella a comprender la grandeza del hombre que ha perdido.

Como historia es creíble en cada uno de sus párrafos y en igual medida conmovedora. A pesar de nuestra experiencia con este tipo de historias, que nos permite anticipar en cierta medida el final, el cuento no pierde un ápice de interés, todos estamos saturados con tramas de telenovelas que tratan del mismo tema, pero ninguna refleja ni por asomo, la interioridad de sus personajes con la exactitud que logra Chéjov.

En este caso, el tema está enfocado desde el conflicto entre el individuo inadaptado que se enfrenta a una colectividad y es derrotado por el mundo que lo rodea, los matices pintorescos están dados por las representaciones objetivas de los ambientes, lugares, paisajes y caracteres que se entrelazan en la descripción de estas vidas privadas.

El conflicto está dado de forma novedosa, no se trata de dos personajes contraponiéndose mutuamente, sino de los propósitos inseguros de uno, la callada resignación de otro y la villanía del tercero, que en conjunto hacen la de la trama una narración pausada, sin grandilocuencias pero muy intensa. La exclusividad está en el tratamiento al conflicto interno de Olga, la ligereza con que se presentan sus pocas compunciones es una herramienta para mostrar la falsedad y la inconsistencia de sus valores morales, no trató el autor de escribir un mamotreto psicológico, sino de presentar con pinceladas, que a la postre resultaron más eficaces, rasgos del personaje que nos hacen verle en toda su monstruosidad.

El centro del cuento es el personaje, que reúne y expresa los rasgos generales de su grupo social, en este caso, una seudo intelectualidad aburrida y poco talentosa, autodenominada sociedad de los pintores, que a pesar de las distancias no ha desaparecido en nuestros días. Se consigue un retrato casi perfecto del personaje, no solo físico sino también moral; utilizando las técnicas de exploración del alma humana como el estilo indirecto libre que se manifiesta en la trascripción de los pensamientos “populares” de los personajes por medio del narrador, cuyo discurso incorpora las formas expresivas de aquel.

Para este viaje al interior de sus criaturas, Chéjov utiliza un narrador omnisciente en tercera persona que también incluye la perspectiva interna de los personajes para expresar sus mundos internos. El narrador interviene de forma constante: comenta, enjuicia los seres y los hechos con intención satírica, irónica, educativa o analítica.

El elemento motor del conflicto se ve desde las primeras líneas, presentado en forma de descripción de las características tan dispares de los personajes que contraen matrimonio, a medida que avanza la narración, aumentan las tensiones entre caracteres tan diferentes, sin embargo, el desenlace no es consecuencia directa de la acción de ellos, se trata de un resultado último de la indiferencia y traición de la esposa que hace al marido refugiarse en su trabajo con menos concentración que antes, lo que deriva en el descuido ante la posibilidad de contagio. De cualquier forma, es un elemento fortuito, una “complicación” que termina en la muerte de uno de los protagonistas y la alienación de otro.

Los puntos de giro de la acción son la materialización del adulterio, que provoca la desmoralización de Olga y la decadencia de Dimov, y la muerte de este último que, aunque situada al final del cuento, sugiere un cambio total en el modo de vida y sistema de valores de la infiel.

La historia se centra en los tres personajes mencionados, el amante, Olga y Dimov, como pretexto para dejar un retrato de personajes de la burguesía y clase media rusas. Aquí no se exhiben las personalidades individuales complejas que luchan y se revelan, a diferencia de lo que hacían otros autores, sino que cada personaje hace gala de la cotidianidad y espontaneidad de las cosas comunes. Cuando leemos, sentimos que personas de ese tipo nos rodean constantemente y llegamos a creer en la posibilidad de que historias semejantes estén pasando en cualquier esquina.

Olga es la clásica esnobista, quiere a toda costa ser una artista, y se vale de poses intelectualoides, ademanes estudiados, lenguaje artificioso. Persigue denodadamente todos los conciertos, exposiciones, funciones teatrales y tertulias de la ciudad, se rodea de un séquito de semejantes que en conjunto representan el estamento más banal de las bellas artes de entonces.

Es frívola hasta el absurdo, hoy diríamos kitsch, tonta y superflua. El único gesto de humanidad que muestra en toda la obra concierne a la salud de su marido y es de dudosas intenciones, parecía que el miedo de quedarse sola, desprotegida y sin manutención la hacía preocuparse por su enfermedad.

Tanta trivialidad para, indefectiblemente, en el engaño. Con tal de escapar de un mundo apacible pero habitual, se refugia en los afectos de un galán que tiene las virtudes de ser un bello pintor aunque sin éxito artístico.

Para esta protagonista está en juego la felicidad, partiendo de la desdicha de haberse casado con un hombre vulgar, intenta complacer su “temperamento refinado” con las caricias de un verdadero genio para satisfacer dos necesidades, la sexual - con un joven ardiente y apasionado- y la intelectual.

El joven, por su parte, es todo un arquetipo, bohemio, irreverente, galante y al mismo tiempo, poco talentoso, aprovechado, indolente y muy desvergonzado. Cree tener la salvación del arte ruso entre sus manos en un acto de profunda egolatría. Utiliza a la mujer para satisfacer sus apetitos sexuales y cuando comienza a interponerse en sus planes la aparta de sí asqueado. Es el típico vividor ambicioso y falso.

Dimov es quizás el personaje más llamativo del cuento. A pesar de no ser tan mencionado como su esposa, retrata la mansedumbre y el verdadero talento cubierto de modestia, en un carácter diseñado para provocar ira y conmiseración en los lectores.

Considerado en su justa magnitud solo por aquellos capacitados para entender su trabajo, Dimov se rindió a los encantos aparentes de su mujer solo para descubrir con el tiempo que ella no merecía su estima. Tranquilo, apacible, tolerante, sufrido, es la antítesis de los Otelos medievales.

La caracterización de estos personajes está muy bien lograda a partir del lenguaje, donde aparecen expresiones de variedades geográficas, sociales y de situación, la descripción de los ambientes, en la que se entrelazan lugares urbanos y rurales que ofrecen una visión detallada de la realidad observada.

Los diálogos son abundantes, en ellos prima el modo teatral y el empleo de humor e ironía que llevan implícitos una parodia a toda la belle epoque rusa y a la clase media burguesa. Los parlamentos son prueba de los contrastes que oponen situaciones, personajes y las distintas filosofías de cada estamento social representado. Están perfectamente ajustados a la época y características del que habla.

De forma general, tanto en el estilo como en el tratamiento del tema prevalece el modo sobrio y preciso de Chéjov. Hay una variada pintura de ambientes, principalmente costumbristas; tertulias, recepciones, paseos callejeros, fiestas populares, tradiciones, etc. Es una representación total de la vida, eliminando lo fantástico. Son palpables las miserias e intereses humanos de la época, convirtiéndose el autor en crítico y juez, en un intento mejorar la sociedad haciéndola consciente de sus males.

La narración suele respetar la temporalidad cronológica, sigue en todo sentido la estructura clásica aristotélica, no tiene juegos espaciales ni temporales sino que sigue una estructura lineal. Manifiesta una actitud crítica y analítica ante la sociedad. Denuncia de situaciones de injusticia y vicios de la clase burguesa.

Una mujer insustancial horroriza, enfurece y asombra, pero deja sin dudas la impresión de un magnífico cuento, cuya esencia no caducará nunca. La maestría chejoviana está en eso: en hacernos disfrutar absolutamente de una historia a pesar de nuestras experiencias anteriores con el tema.

José Rodríguez-Feo.

Ejemplos de estos dramas: La gaviota (1896), Tío Vania (1897), Las tres hermanas (1901), El jardín de los cerezos (1904).