Un soñador para un pueblo; Antonio Buero Vallejo

Literatura española contemporánea del Siglo XX. Teatro español de Posguerra. Obra dramática. Dramas históricos. Contexto político, social, histórico. Argumento. Temas. Personajes. Marqués de Esquilache. Fernandina. Marqués de la Ensenada

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Índice:

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Pág. 17 Bibliografía

1. Busca información sobre la época en que se basa la historia (contexto político-social), así como sobre el motín de que se habla y juzga la fidelidad a los acontecimientos. Señala también los hechos reales y los ficticios. Interpreta los posibles cambios que lleva a cabo y por qué.

Contexto político-social:

 El reformismo de Carlos III (1759-1788).

  • En lo referente a España siguió con la línea de sus predecesores, pero endureciendo el control real.

  • 1.   Expulsión de los jesuitas.

  • 2.   Doctrina del Vicariato Regio que otorgaba todo el poder al rey, que sólo era responsable ante Dios.

  • Continuó con el plan de obras públicas.

  • Se llevó a cabo la liberalización del comercio con América para promover el desarrollo peninsular.

Economía.

  • Erosionar la posición de los extranjeros.

  • Destruir la autosuficiencia de los criollos.

  • Hacer que la economía colonial trabajase para la metrópoli.

  • Extraer el excedente retenido en América.

  • Se utilizaron tres mecanismos.

  • Ampliación del monopolio estatal del tabaco.

  • Administración directa de la alcabala. Incremento. Dio lugar a sublevaciones.

  • Liberalización progresiva del comercio.

El Motín de Esquilache (1766):

El nuevo ministro extranjero realiza en la ciudad de Madrid reformas higiénicas y sanitarias, tales comas la obligación de abrir pozos negros en las viviendas, la prohibición de arrojar suciedades a las calles, así como establecer un sistema de limpieza y de iluminación en las mismas. Del mismo modo, y para mayor seguridad, las medidas de Esquilache llegaron a la prohibición de los juegos de azar, la prohibición de usar armas, la prohibición de los sombreros chambergos y de las capas largas. Sí a esto añadimos la coincidencia de un alza en los precios de los alimentos de primera necesidad, tendremos las causas de este levantamiento en 1766. El rey tuvo que ceder y desterrar a Esquilache que a pesar de todo había sido un buen ministro.

Hechos ficticios:

Los más destacados elementos imaginados por el autor son: En primer sitio y con mayor importancia, la figura de Fernandina, que juega un papel decisivo en los sentimientos de Esquilache y entorno de su vida sentimental. Otra invención del autor es la relación que Ensenada tiene en la obra, tanto en relación principal de amistad con Esquilache como en la organización del Motín contra él, aunque que este, al final, será desterrado. Buero tampoco sabe la situación que vive el protagonista con su mujer ni tampoco existen los muchos personajes que forman parte del pueblo, como son: el ciego, Claudia, Doña María, Bernardo, Morón, Relaño, Roque, Crisanto, el mayordomo, Don Antonio Campos, Cesante…

La amistad de Ensenada es un punto clave en la obra, esto aporta un antagonista que se mezcla con el protagonista. Eso hace que la organización del motín por parte de Ensenada sea una traición contra un supuesto amigo. La creación de Fernandina, también es muy importante. Representa al pueblo y además juega un papel importante en la vida sentimental de Esquilache.

2. Busca información sobre la Ilustración y señala en el texto las diversas actitudes de los personajes en referencia a este tema. Selecciona ejemplos significativos.

La Ilustración:

El absolutismo del siglo XVIII recibe el nombre de “Despotismo Ilustrado”, que se puede definir como “la utilización de la ideología ilustrada por parte de las leyes absolutas para mantener su absolutismo”. 

La Ilustración es un pensamiento crítico y reformista. Los reyes absolutos, pues, del siglo XVIII (los llamados “déspotas ilustrados”), toman de la Ilustración lo que les conviene y, apoyándose en ella, introducen en sus estados una serie de reformas y mejoras importantes: suprimen los restos que aún quedaban de feudalismo (es el caso de Federico II de Prusia y María Teresa de Austria); protegen la agricultura con la construcción de canales y pantanos y con la introducción de nuevos cultivos; urbanizan y modernizan las ciudades (Carlos III de España fue el que convirtió a Madrid en ciudad moderna abriendo grandes avenidas, construyendo monumentos y dotándola de alumbrado público).

Introducen reformas judiciales, por ejemplo, suprimiendo la tortura que hasta entonces se había utilizado por los jueces como forma corriente de investigación; y crean multitud de centros educativos, como academias y universidades. Sin embargo, estas reformas se llevan a cabo sin contar con el pueblo; el lema del despotismo ilustrado es “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

Además, rechazan lo que es más importante de la Ilustración: la libertad política. Por eso, la burguesía ilustrada, que al principio apoya la reforma de los reyes, cuando ven que estos no conceden lo más importante, la libertad, se vuelve contra el absolutismo y se producen revoluciones.

Es el movimiento representativo del siglo XVIII que provoca una profunda renovación en Europa y somete a una crítica racional de la visión del mundo, la filosofía, la cultura y las creencias religiosas aceptadas hasta el momento.

.  Ideales del Hombre Ilustrado

Los ideales del hombre ilustrado eran:

  • predominio de la razón como pauta de la conducta humana

  • alto concepto de la utilidad

  • comportamiento racional del hombre e ideal de la felicidad humana

Forma de Actuar y de Ser Característica del Hombre Ilustrado

  • espíritu liberal y crítico

  • fe en la ciencia è solución de los problemas humanos

  • disconformidad con toda forma de tradición anclada en la rutina

  • conciencia de la fraternidad universal y se sienten ciudadanos del mundo

  • crítica de la Iglesia como intermediaria entre Dios y el creyente

El personaje de Esquilache tiene toda o gran parte de las características ilustradas. Ya que es un hombre culto, conocedor de las corrientes ilustradas de la época, un gran político. Apoyaba el pueblo, mejoraba su condición social… Su lema era: “Todo por el pueblo pero sin él”.

3. Investiga sobre el concepto de teatro de Buero Vallejo y explica su intención al crear esta obra. Relaciónalo con Historia de una Escalera. Señala también el sentido del título y subtitulo.

El Teatro de Antonio Buero Vallejo:

El tema común que liga toda su producción es la tragedia del individuo, analizada desde un punto de vista social, ético y moral. Los principales problemas que angustian al hombre se apuntan ya en su primera obra, En la ardiente oscuridad, y continúan en obras posteriores.

La crítica ha clasificado su obra en teatro simbolista, teatro de crítica social y dramas históricos.

Teatro simbolista. En la ardiente oscuridad, la obra representa el crudo enfrentamiento con una realidad que no puede escamotearse ni disfrazarse. A través de la tara física de la ceguera, Buero simboliza las limitaciones humanas. Así, es símbolo de la imperfección, de la carencia de libertad para comprender el misterio de nuestro ser y de nuestro destino en el mundo. El hombre no es libre porque no puede conocer el misterio que le rodea.
El tema del misterio predomina en otras obras, también de corte simbolista: La tejedora de sueños, recreación del mito de Ulises y Penélope; Irene, o el tesoro, análisis del desdoblamiento de la realidad.

El criticismo social. Estas obras analizan la sociedad española con todas sus injusticias, mentiras y violencias. Pertenecen a este grupo: Historia de una escalera, Las cartas boca abajo y El tragaluz.
Historia de una escalera, que obtiene en 1949 el premio Lope de Vega, es, posiblemente, una de las obras más importantes del teatro de esta época por su carácter trágico y por la denuncia de las condiciones sociales de vida. La obra causó gran impacto por su realismo y contenido social. En ella plantea la imposibilidad de algunos individuos de mejorar materialmente debido a la situación social y a la falta de voluntad.

Dramas históricos. En estos dramas, Buero toma los materiales del pasado histórico (...) como trampolín o espejo y como mina de significaciones cara al presente y como "modelos" en el sentido que la sociología da al vocablo (Ruiz Ramón). Recuérdese que esto mismo ocurría en Francisco Ayala. Pertenecen a este grupo Un soñador para un pueblo, Las Meninas, El concierto de San Ovidio y El sueño de la razón.
Un soñador para un pueblo relata el fracaso de un hombre empeñado en mejorar la vida de un pueblo. El protagonista, Esquilache, ha de enfrentarse a todo el sistema, pues la política que pretende imponer no cuenta con el apoyo popular. Pero en realidad, la oposición a su política no procede del mismo pueblo, sino de un tercer poder, que, oculto, mina las mejoras de vida. Al final, Esquilache se sacrifica: renuncia a su cargo y marcha al exilio.
El concierto de San Ovidio, Parábola en tres actos se estrena en 1962. A partir de un grabado que representa el espectáculo de la orquestina de ciegos del Hospicio de los Quince Veintes, realizado en septiembre de 1771, Buero reconstruye un drama en el que aflora lo grotesco, la injusticia y la falta de ética. Los temas son la explotación del hombre por el hombre y la lucha del hombre por su libertad.
El sueño de la razón. La obra se sitúa en el Madrid de 1823, durante la ola de terror desencadenada por Fernando VII en su lucha contra los liberales. El protagonista es Francisco de Goya. A través de la sordera de este personaje -de nuevo una tara física-, Buero simboliza la incapacidad de algunos para oír el sentido de la realidad.

La transición de B. Vallejo hacia un predominio de la intención social estará representada por dos obras: “Hoy es fiesta” (1956) y “Las cartas boca abajo” (1957).

El predominio del enfoque social en Buero lo vemos en cierto tipo de drama histórico: “Un soñador para un pueblo” (1958), sobre Esquilache, ministro de Carlos III; “Las Meninas” (1960), sobre Velásquez; “El concierto de San Ovidio” (1962), situada en Francia en vísperas de la Revolución; o “El sueño de la razón” (1970), sobre Goya. En estas obras, la anécdota histórica es un pretexto para plantear candentes problemas sociales, sorteando a la censura.

En cuando a la técnica teatral, esta etapa supone un giro en el arte dramático de Buero; supone el paso de la “construcción cerrada” a la “construcción abierta”; sustitución del espacio escénico realista por un espacio múltiple; construcción más compleja de la acción; rupturas temporales, recursos de participación…

La historia de una escalera (1949) se puede calificar como el drama de la frustración social visto a través de tres generaciones de la clase media baja.

Esta obra marcó un hito en nuestro teatro de la posguerra.

Un soñador para un pueblo (1958) es, en cierto sentido, un «drama histórico» (sobre Esquilache, ministro de Carlos III). Esquilache, en nombre de la razón, pretende sacar al país de la decadencia tradicional en que se encuentra, pero termina derrotado por el mismo pueblo.

En este drama, Buero toma los acontecimientos del pasado histórico, el tema común que liga toda la obra es la tragedia del individuo, analizada desde un punto de vista social, ético y moral, a demás de los principales problemas que angustian al hombre.

Con estas características podemos determinar que tienen un parecido temático, es decir, los dos son unos dramas (histórico en caso de Un soñador para un pueblo), y los dos tienen un trasfondo social, moral y ético; producido, en mi opinión, por la guerra y posguerra en que se vio envuelto el autor.

Un soñador para un pueblo, eso es lo que era Esquilache. El quería casi una utopía en el que el pueblo era el más beneficiado mediante las ideas de la ilustración.

4. Explica el argumento

La obra un soñador para un pueblo enmarcada dentro del género del drama histórico que sucede en el siglo XVIII, bajo el reinado del Rey Don Carlos III y sus ministros y gobernantes, relata en detalle el impulso decisivo y el programa de reformas que los Borbones que habían implantado en España. De la ascensión al trono del Rey Don Carlos III, de la conflictiva sociedad española de la época y sobre todo, de la denuncia que el autor hace sobre el uso interesado y partidista del poder y para propugnar que todo político debe ser honesto por encima de todo, dejarse guiar por los ideales.

Esquilache es un gran reformista, y entre sus amigos esta el Marqués de la Ensenada que comparte las mismas ideas, Esquilache tiene un encuentro con Ensenada donde hablan sobre el pueblo, y Ensenada le pide a Esquilache que le ayude con el rey para ponerlo en un buen bienestar social.

Esquilache tiene a sus hijos en buena posición de trabajo y Doña pastora, su esposa, se aprovecha del cargo político que ejerce su marido. El rey y Esquilache tienen una buena amistad, y gracias a esta, el rey siempre lo protege. Esquilache había hecho muchas obras en Madrid, había hecho poner farolas para evitar los atracos nocturnos, había transformado la ciudad en un sitio más higiénico… Aunque todos sus esfuerzos y reformas, el pueblo no lo quería como ministro, ya era por su origen extranjero o por la prohibición de las capas en el Motín.

En su casa Esquilache conoce a Fernandina sirvienta de su esposa, después de conocerla la pone a su servicio, porque se siente atraído por su belleza. Doña Pastora se da cuenta de que a Esquilache le gusta Fernandina, lo discuten, pero el matrimonio entre Esquilache y Doña Pastora ya hacia unos cuantos años que no era el mismo, el matrimonio estaba en crisis. Aunque Fernandina dice que esta enamorada de Julián. Pero no es cierto, porque ella lo hace para olvidar a Bernardo, que era demasiado violento, estaba casado tenía hijos y era mujeriego.

Mientras tanto en la calle se comenta que habrá un motín contra Esquilache. Las personas deben obedecer unas órdenes, que son llevar la capa corta. Los alguaciles abusaban de las personas, les ponían multas y les cortaban las capas e incluso levaban sastres para empequeñecerlas. Esto provoca que el ambiente social se ponga peor, por la calle hay papeles sobre le motín contra Esquilache.

Esquilache se fue a un gabinete. Estando allí Fernandina ya se había dado cuenta que Julián el mozo de mulas había muerto. Esquilache hablo con el rey sobre la situación, él le aconsejo a Esquilache que no saliese del gabinete por su seguridad, el rey también le dijo que su familia estaba bien.

El rey le dice que lo mantendrá informado, Esquilache queda en el gabinete. Cree que el propio Rey le ha engañado, el rey vuelve y le dice que tiene que decidir entre la guerra o complacer lo que piden las personas, Esquilache prefiere complacer la petición del pueblo que el destierro de el y lo acepta, después se da cuenta que el que había provocado la revuelta había sido su amigo, el Marqués de Ensenada, que también será desterrado.

5. Estudio de los personajes

Marqués de Esquilache

El Marqués de Esquilache es un político de origen italiano como bien nos muestra, el autor, con gran cantidad de frases y/o palabras italianas. “Esquilache: (…) avise en la cocina que me lo traigan. ¡Subito!” (Pág.24).

Es un hombre rápido de pensamientos, hábil y de notable inteligencia. Como hombre publico, Esquilache es ministro de hacienda y de guerra, tiene grandes ideales ilustrados y pretende cambiar el país, mejorar la forma de vida del pueblo y renovar la sociedad con sus ideales. Desde el punto de vista de su persona, Esquilache es un hombre que fracasa sentimentalmente, en especial con su esposa.

Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache (personaje histórico): (1741-1785), político español de origen italiano, ministro de Carlos III. Nació en Sicilia e inició su afortunada carrera en Nápoles, como contable de la casa comercial de Berretta. En 1746 el rey de Nápoles Carlos VII (más tarde rey español como Carlos III) le encargó la administración general de la Aduana de Nápoles y en 1753 le promovió a secretario de Hacienda. En 1755 se le concedió el título de marqués de Esquilache y acumuló también las secretarías de Guerra, Marina y Comercio. Cuando Carlos pasó a ocupar el trono español en 1759, también le acompañó Esquilache que fue nombrado secretario de Hacienda. En 1763 se encargó también de la Secretaría de Guerra e interinamente de la de Gracia y Justicia. El 24 de marzo de 1766 el rey Carlos III se vio obligado a cesarle ante la presión del motín que había estallado en Madrid el día anterior (y que de hecho se conoce como motín de Esquilache). Unos días después, Esquilache se dirigió al puerto de Cartagena, donde embarcó para Nápoles. Allí residió hasta que fue nombrado embajador en Venecia, donde el 15 de octubre de 1785 murió.

Fernandina

Fernandina es un personaje que surge de la imaginación de Buero.

Sicológicamente la más trabajada e interesante de la obra, es la representante de una gran parte del pueblo español, ya que ella es un símbolo del pueblo y a demás es una víctima del retraso de este como refleja su difícil vida personal; su padre asesinado y su madre que murió de una enfermedad. El símbolo del atraso que vive España, en ese tiempo, y que solo los ideales ilustrados podrían hacer progresar esa decadencia.

Empieza siendo la criada de doña Pastora, pero luego pasa a manos de Esquilache.

Tiene una personalidad delicada, buena y sentimental. La lucha interior de Fernandina es la contraposición del amor hacia Bernardo y el odio que al mismo tiempo le tiene. Él representa la torpeza y la brutalidad que ella tanto odia.

Bernardo

El personaje de Bernardo es un hombre violento, vasto y hasta cierto punto molesto, a pesar de esto, logra enamorar a Fernandina, pero sus mentiras la decepcionan, este la mintió acerca de su vida sentimental (tenían dos hijos y estaba casado).

Fernandina: (Desgarrada) ¡No jures más!... (Levísima pausa.)

Tu mujer, tus dos hijos, nunca te ven…” (Pág.50)

Todo esto conduce a que al final de la obra Fernandina lo rechace. Bernardo participa en el motín junto a otros. Este personaje representa la parte violenta y mala del pueblo la cual el autor intenta concienciar a la sociedad para que a partir del ejemplo extraigan sus propias conclusiones.

Carlos III

Rey de España en el siglo XVIII, con sus ideales ilustrados intenta cambiar la mentalidad del pueblo, comparte esta posición con Esquilache. Al producirse la revuelta este es aclamado por el pueblo, mientras que Esquilache, que era uno de sus ministros, era abucheado. El rey no comprende esta situación ya que los ministros hacían lo que él les mandaba, por este motivo envía a Esquilache al exilio. Esto demuestra el afecto y aprecio que le tenía este personaje a Esquilache y sus ideas.

Carlos III (personaje histórico): (1716-1788), rey de las Dos Sicilias (1734-1759) y rey de España (1759-1788), el representante más genuino del despotismo ilustrado español.

Hijo del rey español Felipe V y de Isabel de Farnesio, nació el 20 de enero de 1716 en Madrid. Heredó de su madre en 1731 el ducado italiano de Parma, el cual ejerció hasta 1735, junto al de Plasencia (Piacenza), bajo la tutela de su abuela materna (Dorotea Sofía de Neoburgo). Después de que su padre invadiera en 1734 Nápoles y Sicilia, al año siguiente, y por medio de la firma del Tratado de Viena —que ponía fin a la guerra de Sucesión polaca—, fue reconocido como rey de las Dos Sicilias (título que recogía los dos reinos italianos de Nápoles y de Sicilia, que ya ejercía desde un año antes) con el nombre de Carlos VII. Como tal, adoptó reformas administrativas considerables y llevó a cabo una política de obras públicas que embellecieron la capital napolitana. En 1738, contrajo matrimonio con María Amalia de Sajonia.

'Un soñador para un pueblo; Antonio Buero Vallejo'
En 1759, accedió al trono español, tras producirse el fallecimiento de su hermanastro, Fernando VI. Hombre de carácter sencillo y austero, estuvo bien informado de los asuntos públicos. Fue consciente de su papel político y ejerció como un auténtico jefe de Estado. Su reinado español puede dividirse en dos etapas; el motín contra Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache (1766), es la línea divisoria entre ambas.

El Marqués de la Ensenada

El Marqués de la Ensenada es un hombre pesimista, agotado ante los problemas de los españoles y del pueblo. Para él, el pueblo español, está desequilibrado. El Marqués se mantiene en contra de los ideales ilustrados, y por consiguiente también de Esquilache, por eso fomenta el motín, no toleraba que un extranjero le hubiera sacado el puesto en el gobierno. Para Ensenada, Esquilache soñaba con un pueblo ideal y utópico y a demás afirmaba que Esquilache deliraba, su visión era inútil.

Personaje histórico:

El Marqués de la Ensenada fue uno de los ministros favoritos de Fernando VI, quien le confió los Ministerios de Hacienda, de Guerra, de Marina e Indias y de Estado. Como Ministro de Hacienda realizó una extraordinaria labor, sacó a España de un sistema económico medieval, reformando el sistema fiscal creó una contribución única, para la cual realizó el famoso Catastro de la Ensenada, que fue visto por el estado llano como un instrumento de cambio social y gozó de una gran fiabilidad, siendo actualmente una fuente de referencia de España. El 10 de octubre de 1749, Fernando VI firmó el decreto que daba carácter público y fecha de comienzo a la gran reforma fiscal ensenadista. El Catastro de la Ensenada fue un escrutinio de la riqueza pública que se realizó en las provincias castellanas durante el período (1750 - 1756). Aunque el objetivo era de orden fiscal, tratando de averiguar las riquezas de las provincias y de las gentes para asentar un sistema impositivo más racional, obligando a contribuir a nobles y clérigos, el resultado fue 'una instantánea total de la corona de Castilla'. Las averiguaciones catastrales incluían las propiedades de la nobleza y del clero. Una de las obsesiones del Catrasto fue averiguar la riqueza del clero, lo que Ensenada llevó también al Concordato que estaba negociando con el Vaticano. Abordando un amplío programas de reformas, Ensenada favoreció el Comercio de las Indias y el fortalecimiento del Ejército como base para el mantenimiento de la paz desde una postura neutral. Emprendió muchas obras públicas, ente otras, la del Canal de Castilla, la del camino del puerto de Guadarrama. Se encargó de proteger a los sabios, reformar las universidades y creó el colegio de medicina de Cádiz. Fue nombrado Notario de los Reinos de España, lugarteniente General del Almirantazgo y Superintendente General de las Rentas Generales de Millones del Reino. Durante el reinado de Fernando VI, Zenón de Somodevilla, principal defensor de las reformas, tuvo que abandonar el poder el 20 de julio de 1754 tras la "crisis portuguesa" (una cesión ante este país que fue considerada lesiva para los intereses de la Monarquía). En 1759, con el advenimiento de Carlos III, se levantó el destierro y la confiscación de bienes del Marqués de la Ensenada El largo reinado de Carlos III (1759 - 1788) debe de ser considerado como la 'plenitud' de la Monarquía ilustrada. El monarca había reinado ya durante un cuarto de siglo en Nápoles, adquiriendo una experiencia de gobierno que le permitió incrementar el peso de una Monarquía reformista e ilustrada frente a la sociedad del Antiguo Régimen. En la primera etapa del reinado de Carlos III se prosiguió la obra reformista del Marqués de la Ensenada, con la colaboración de consejeros italianos como Esquilache y el arquitecto Sabatini, autores de la transformación urbana de Madrid. A consecuencia del motín de Esquilache, el 23 de marzo de 1766, el Marqués de la Ensenada fue confinado en Medina del Campo, donde murió a la edad de ochenta años. El Marqués de la Ensenada en su testamento dejó grandes cantidades de dinero a los pobres.

Doña Pastora Paternó

Doña Pastora es la esposa del Marqués de Esquilache, con el cual no tiene una buena relación. Es una mujer arrogante, mas joven que Esquilache y psicológicamente ésta representa su antagónico ya que tenía una visión contraria, pesimista del progreso del pueblo y de las ideas ilustradas.

Dos Antagonistas secundarios

Antonio Campos es el secretario personal del Marqués de Esquilache, el cual lo critica por su incompetencia y su incapacidad para cumplir órdenes.

El Duque de Villasanta es un personaje conservador y muy religioso. Esta en contra del idealismo ilustrado de Esquilache. Villasanta representa la parte más tradicional y sin ánimo de cambios del pueblo español. Se puede ver como ejemplo de esta tradicionalidad como no acepta el tuteo de Esquilache.

Otros personajes

Morón, Bernardo y Relaño, son tres personajes que participan en los motines y que a demás se implican directamente en él y están en contra de lo que hace Esquilache, estos personajes son mandados por Ensenada para que provocaran la revuelta.

Roque y Crisanto son dos alguaciles quienes tienen que mantener el orden en el pueblo, aunque no es así. Ya que el poder de las masas puede mas que su autoridad, al producirse el motín, se unen a él, aunque Roque lo hace rápidamente y comienza a abuchear a Esquilache y a aclamar al rey, Crisanto se resiste.

El ciego de los romances es un personaje cuya función principal es marcar el tiempo de la obra, además de dar las fechas, es también un personaje que ayuda a seguir sin interferencias ni dobles intenciones. Al mismo tiempo este personaje tiene un gran valor psicológico y simbólico: representa la ceguera de la sociedad, que tiene que abrir los ojos y darse cuenta que en esa oscuridad , haciendo referencia al egoísmo, los fallos históricos, la injusticia, estos valores no podían seguir, debemos contribuir a mejorar el pueblo. Este es el mensaje principal de la obra y que encierra este personaje.

6. Analiza los siguientes temas:

a) Ambición de poder:

En las obras de Buero suele haber un debate constante entre el egoísmo, que en este caso seria la ambición de poder y la generosidad que seria representada por la forma de gobernar que tenia Esquilache.

La ambición de poder se ve personificada con Ensenada que ha dañado al pueblo por su ambición. Y al final acaba desterrado igual que Esquilache, pero por distintos motivos.

Esquilache va al exilio por culpa de Ensenada que convence al pueblo que todos sus problemas son fruto del ministro extranjero.

b) La libertad:

La libertad del pueblo es inexistente. La forma de gobierno que tiene el Despotismo ilustrado, todo por el pueblo pero si el pueblo, hace que la capacidad de elección de este, sea nula. Esto provoca revueltas. Además hay que acentuar la actitud de Esquilache para mejorar la seguridad, esto todo y ser por una buena causa, el cortar las capas y sobreros provoca una presión social y cultural alta que acaba siendo la gota que colma el vaso y provoca el motín contra Esquilache.

c) La luz y la oscuridad:

El autor representa la oscuridad como el egoísmo, el mal camino, lo equivocado. El mundo en el que vivimos esta lleno de oscuridad que nos impide ver más allá. En la obra, la actitud emprendedora i de mejora, que nos presenta en el personaje de Esquilache, es la luz. Es una nueva forma de ver el mundo en que vivimos, un mudo equívoco.

7. La obra fue estrenada en 1958, teniendo en cuenta la situación que vive España en ese momento. ¿Cómo piensas que pudo recibir el público la obra? ¿Qué pudo interpretar de aquellos acontecimientos?

Un soñador para un pueblo no sólo nos representa una historia de amor, soledad, poder y traiciones, sino que el autor también introduce varios temas que de manera directa o indirecta opina. La soledad del ser humano frente a un mundo de oscuridad, la corrupción de poder y los senderos del amor. Pero de todos estos los principales son España y la Ilustración.

Los personajes viven en la España del siglo XVIII pero sus reflexiones sobre el país son perfectamente aplicables en la España de medianos del siglo XX con la dictadura de Franco.

En Un soñador para un pueblo aparecen dos de los miedos más representativos de la sociedad española: las nuevas ideas y lo extranjero, personificados (en la obra) por Esquilache. Son muchas las frases relacionadas con este tema:

Campos. Es fabulosa la cantidad de locos que da este país” (Pág. 23).

Poco después Ensenada apunta:

Ensenada. (…) Nuestro país olvida siempre los favores: sólo recuerda los odios…” (Pág. 23.)

Más adelante será el rey el que defina el carácter de sus súbditos ante los cambios:

El Rey. Los españoles son como niños… Se quejan cuando se les lava la basura. (…)” (Pág. 76).

Algunos de esos temas son presentes en la España contemporánea al estreno de la obra.

La corrupción del poder con Franco es la mayor de sus críticas. Los entendidos en el teatro captaron bien el mensaje que quería transmitir Buero. Tal fue así que dos años después. En 1960 le dieron el premio de la crítica de Barcelona. Treinta años después se hizo una adaptación cinematográfica con el titulo de Esquilache.

8. Valoración personal:

Un soñador para un pueblo es una obra teatral que podríamos definir como histórica dentro de un concepto amplio. Esto hace que parezca más verosímil y le da un carácter real además de próximo a la sociedad española. Los personajes históricos se mezclan en un perfecto equilibrio con los imaginados por el autor, aunque eso altera un poco la realidad histórica. (Un buen ejemplo es Fernandina, ella tiene una fuerte influencia sobre el personaje de Esquilache.)

El ser un drama histórico, en mi opinión, implica que sea más difícil de escribir, ya que el autor no puede cambiar la historia y se ha de adaptar a ella.

El vocabulario está basado en le castellano de la ilustración, esto hace que sea un poco más difícil su comprensión, a pesar de las numerosas notas a pie de página. (Ejemplo: espejuelos: anteojos, gafas.)

Otro punto que remarco y que no ha sido de mi agrado es la forma de cómo está escrito.

El teatro es un género literario que al ser plasmado en papel no resplandece tanto como la novela y/o sus semejantes. Una historia contada íntegramente mediante diálogos, con el nombre del personaje al comienzo de cada intervención se hace agotador al cabo de un buen rato de lectura. Pero en cambio es ideal para ser representado.

El libro, en general, no me ha gustado demasiado. Eso lo hacen las distintas causas que ya he explicado. El teatro no es mi fuerte, ni mi principal afición. Pero, al fin i al cabo ha sido una lectura más o menos entretenida.