Un crimen secundario; Marcelo Birmajer

Literatura hispanoamericana del siglo XX. Novela de aventuras. Narrativa. Historietas

  • Enviado por: Nicolás Medei
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 7 páginas
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UN CRIMEN SECUNDARIO

Barbarroja y el Caballero

Este capítulo se trata de dos chicos; Aslamin y Miguel Ángel. Ellos se aburren en la escuela, entonces un juego llamado: “Guerra entre Barbarroja y uno de los caballeros de la Orden de Malta, (descendiente de una historia que dicto el profesor Ulises en la clase de Historia), que consistía en una “guerra “, de una semana cada uno en el territorio del otro; siete días el Caballero de la Orden de Malta (Miguel Ángel) en, por ejemplo, Argel; y siete días Barbarroja en Venecia. Este juego tiene prisioneros, y al que le toque serlo tiene que obedecer, por toda una semana, las órdenes del otro. Mientras que Aslamin sea prisionero de Miguel Ángel, tendría que ayudarlo a resolver el caso del Robo al Banco Restive.

El robo

Se trata de que Miguel Ángel lee en el diario Mañana que habían robado el Banco Restive, dónde él paga todos los meses boletas atrasadas, porque sus padres se olvidan, y no tienen tiempo, y su hermana siempre esta ocupada “estudiando”. Miguel Ángel comparte con su hermana, como con Aslamin; les gusta a los dos cosas distintas coinciden cien por cien en un vicio infantil, les encantan los juegos electrónicos; a ella le gusta el PacMan; y a él el Gálaga. Sólo el diario solo informaba que el robo se produjo por la noche, no hay pistas sobre los autores. Los billetes están marcados.

En sus visitas al Banco conoce a un cajero llamado Antonio. Miguel, al mes siguiente. Va a pagar las boletas atrasadas, y no se encontraba Antonio en su ventanilla. Entonces le pregunta a otro empleado, Rafael, este le dijo que Antonio esta enfermo de gripe.

Miguel Ángel, siempre, todos los meses, cuando va a pagar las boleta atrasadas, le hacen la misma pregunta:” ¿Cómo te trata el secundario?”.

Y pensaba que Antonio tendría más información sobre el robo.

Miguel le cuenta todo a la profesora de Castellano y ella remueve cielo y tierra para conseguirle una entrevista con el gerente del Banco Restive.

La charla con el gerente

La charla con el gerente fue el día 18 de julio, por la noche. El gerente era una persona gordita y simpática. Se llamaba Osvaldo Porta, a quien Miguel Ángel le pregunto si había otro dato del robo, más de lo que decía en el diario, el gerente lee él diario, y dice: “-No, no hay nada más por saber-”.

Miguel le pregunto al gerente: “-¿Y Antonio?-“, y él contesto que a Antonio no le conocía el apellido, y él tenia gastroenteritis, y ahí “cometió” un error; si dijo Rafael había dicho que tenía gripe.

Es así cómo Miguel se va del Banco y piensa que el gerente, o el gerente y Rafael habían mentido. Quizás Antonio no estaba enfermo. De todos modos la conversación entre el gerente y Miguel Ángel no lo lanzó de lleno a la investigación de este crimen secundario.

El detalle que faltaba

Al día siguiente de la charla con el gerente, tenía que escribir la composición. Mientras daba sus diarias vueltas al Parque Centenario no se le ocurrió nada. A eso de las siete de la mañana vuelve a su casa para ducharse, desayunar e irse. Cuándo él esta llegando el papá ya salía y Miguel Ángel le pidió plata, el padre no tenía cambio, entonces le dio cincuenta pesos y le pidió que por favor le trajera el vuelto, lo saludó y se fue. Hizo sus cosas y justo la hermana ya salía, así que saludaron a su mamá y cada uno tomo su autobús. En el recreo, le tocaba a él ser el esclavo de Aslamin, le tuve que ir a comprar una gaseosa, y él tenia que ir al aula a buscar la plata en el saco de Aslamin. Cómo Miguel Ángel no tenía que ir a salón, pagó con plata de él. Fue al buffet, compró la gaseosa, y le pagó con el billete, e Ignacio (el que atiende el kiosco) le dijo que no tenía cambio.

Entonces Ignacio le da la gaseosa y le devuelve la plata. Y le dice que mañana se la pague.

Le llevó la gaseosa a Aslamin y le dice que mañana se la pague, porque Ignacio no tenía cambio. Y discutieron. Tocó el timbre, frenaron la discusión de quien debía pagar la gaseosa.

Miguel pidió permiso, en la clase de castellano, para escribir la composición y no se le ocurría nada. Sacó el recorte de diario, lo miró y no se le ocurría nada.

Aslamin le dice: “-no te creo lo del cambio”

Entonces, Miguel saco el billete y lo puso arriba del banco. Notó que el billete estaba arrugado, viejo, no era el que le había dado su padre. Ignacio le dio otro. Se obligó a mirar el recorte, pero la vista lo llevaba hacia el billete. Los ojos de Miguel se turnaron llorosos, y pudo ver, en el billete, la numeración de dinero que indicaba en el diario.

Y antes de que la profesora le pregunte si estaba bien él tenía pensado no decir ni una palabra.

Es así como Miguel Ángel escribió una estúpida composición sobre lo mal que estaba robar Bancos con paredes coloniales, sin dejar de pensar en la numeración del billete.

El gran recreo

Terminó el horario escolar, Aslamin y Miguel Ángel, fueron al departamento de Miguel.

Cuando llegaron a la casa de Miguel, no había nadie. Sin decir una palabra, Miguel sacó el billete y el recorte, y le mostró a Guillermo la numeración coincidente.

Aslamin se lo quería dar a la policía. Pero Miguel Ángel lo convenció de que no. Y Aslamin dijo que ese billete les podría traer problemas.

Miguel Ángel le dijo a Aslamin que él ya tenía un problema. Se determinaba la estadía en Venecia.

Ellos sintieron una llave en la cerradura, era la hermana de Miguel, Cristina. En ese instante Miguel Ángel guardo rápidamente en la mochila el billete y el recorte.

Cristina los saludó.

Aslamin preguntó:”-¿Y que vamos a hacer?“

Miguel dijo:”-por ahora esperar“

Cristina le preguntó si querían ir a los juegos electrónicos.

Aslamin dijo que él no iba a ir.

Miguel Ángel que él quería ir. Y le dijo a Aslamin que mañana se veían en la escuela.

Aslamin le pidió a Miguel Ángel que lo acompañara hasta la puerta.

Cuándo bajaban por el ascensor, Aslamin le pregunto de dónde había sacado el billete.

Y Miguel Ángel le contesto que se lo había dado Ignacio. Aslamin se asombro.

Miguel abrió la puerta de la calle, se despidieron.

Miguel Ángel le toco timbre a Cristina, ella tardo cinco minutos más. Bajó con la misma ropa. Ella no se había cambiado, por que eso era una excusa para no bajar con Aslamin.

La casa de juegos electrónicos que van siempre Cristina y Miguel Ángel se llama FlashBack, es la única de su barrio que tiene el PacMan y el Gálaga. La mentablemente esta casa de juegos electrónicos tiene una barra de chicos no tan decentes, que no tienen nada que hacer y se juntan. El menos decente de todos es el Cuervo. Él gusta de Cristina, pero Cristina no tanto del Cuervo.

En el Galaga, Miguel Ángel, analiza cosas. Así cómo en sus vueltas al Parque Centenario, imagina y resuelve.

Él pensaba que Ignacio no era uno de los ladrones, puesto que le había dado la prueba del delito sin inconvenientes.

El billete puede haberle llegado de algún otro lado; de algún distribuidor; de un alumno; miles de lados.

Miguel Ángel pasó a pensar que esa misma noche tendría que darle la plata al padre. Miguel no le iba a dar al padre ese billete.

Y el Galaga no lo estimulaba al aparato resolutivo. De ese problema lo sacó la voz del Cuervo, que le gritaba a Cristina que le aceptara las fichas y ella le decía que no. El Cuervo no le pedía nada a cambio, pero Cristina consideraba un gran trabajo aceptarlas.

Cristina ignoró al Cuervo, y se fue a oro juego, y él la siguió. Miguel Ángel le dice al Cuervo que deje a su hermana en paz, ella quería jugar sola.

El Cuervo le preguntó a Miguel Ángel si era otro muñequito del PacMan.

Miguel Ángel le dijo al Cuervo: A vos te puedo ganar, al Galaga.

Miguel sabía que el Cuervo no le iba a pegar, por que en ese caso Cristina no le daría más bolilla por el resto de su vida.

Miguel Ángel tenía que darle una posibilidad al Cuervo para que aceptara y deje tranquila a Cristina.

El Cuervo era de la clase de imbéciles como a la que pertenece Miguel Ángel: los que dan mucha importancia a los desafíos.

El Cuervo dijo:”-Al Galaga- Mira que bien.”

Miguel sacó de su mochila el inmenso billete, se lo mostró al Cuervo y le dijo que jugaban por esa plata.

El Cuervo tragó saliva. Cristina iba a intervenir, pero Miguel Ángel la detuvo.

El Cuervo le dijo a Miguel Ángel que esperara, habló con los integrantes de su barra, y aceptaron.

Turno de Miguel Ángel, nuevamente tranquilo, hizo uno de sus mejores puntajes y le mataron la segunda nave.

Era el tercer y último turno del Cuervo. Miguel Ángel no quería mirar al Cuervo, y tampoco que el Cuervo lo mirara.

Jugaron por turno y el Cuervo lo superaba en puntaje.

Él prefirió irse y no mirar. El Cuervo perdió y entre todos sus amigos juntaron el dinero apostado. De esa manera había logrado conseguir el vuelto para se papá sin deshacerse del billete marcado.

El 20 de de julio, Miguel Ángel, habló con Aslamin sobre el caso Restive. Le comentó sobre la enfermedad de Antonio (el cajero) y las mentiras del gerente y del otro empleado. Aslamin no demostró demasiado interés por el tema, según el, era lo mismo estar enfermo de gripe o gastroenteritis, el nombre de la enfermedad no importaba.

Miguel Ángel decide averiguar la dirección de Antonio.

En medio de la clase de geografía se presentó un policía acompañado por la señora directora. Éste preguntó si alguno de los alumnos presentes allí había comprado algo en la cantina y pagado con un billete de $50.

Aslamin y Miguel Ángel permanecieron callados.

Durante el recreo Miguel Ángel le mandó una nota a Ignacio, el cantinero citándolo en la placita.

A la salida del colegio los hicieron salir ordenadamente y muy despacio, así Ignacio y la policía podrían reconocer al niño que había llevado $50.

Llegó el momento de la cita con Ignacio. Trataron de aclararla situación. En conclusión Ignacio tenía en su caja registradora 2 billetes robados y uno bueno, hizo el cambio dándole a Miguel Ángel el billete marcado.

Las posibilidades de los sujetos que pudieran haberle dado un billete eran muchas (distribuidores de gaseosas, fiambres, golosinas, etc.)

Aslamin y Miguel Ángel fueron al Banco Restive, para averiguar el domicilio de Antonio. Aslamin pudo conseguirlo diciendo que era un sobrino marplatense y deseaba comunicarse con su tío.

Llamaron a Antonio pero entró el contestador, eso significa que Antonio no estaba en su casa.

Aslamin encontró la dirección del cajero en la guía. Decidieron ir allí. Esperaron hasta las tres menos cuarto de la mañana hasta que Antonio apareció en su casa. Miguel Ángel habló sobre el robo y Antonio palideció. Los invitó a pasar a su departamento porque era muy tarde y hacía mucho frío.

Conversaron sobre el caso y se pusieron al tanto de lo que cada uno sabía o había averiguado. Aslamin y Tognini, además, se enteraron de que también habían robado el sable corvo de San Martín que estaba guardado en la misma caja que el dinero robado.

El sable corvo de San Martín

Antonio les cuenta a los chicos que en 1816 San Martín empotró el sable en una pared, donde muchos años después se construyó la caja fuerte del Banco Restive. El gerente ocultó este hallazgo a las autoridades nacionales. Es por esto de que trataba de aclarar el robo sin que nadie se enterara de la existencia de aquella reliquia. Esto representaba un peligro para el prestigio del señor Porta.

El encuentro de un tesoro menor

Este capítulo se trata de que Aslamin y Miguel Ángel habían leído en la potada del diario que un millón de posos había sido encontrado, la noticia decía que se había encontrado el botín del Banco Restive. Un profesor de matemáticas de la escuela N-63 había encontrado la plata.

Según el diario, la misma tarde que Aslamin y Miguel Ángel hicieron contacto con Ignacio y Antonio, Rafaelli había encontrado en el cesto de basura el dinero. La notita decía que solo faltaban dos billetes; uno que poseía la policía y otro con destinatario desconocido.

Rafaelli se había quedado corrigiendo pruebas hasta después del horario escolar. Salió, sacó su último cigarrillo del atado y tiró el atado a la basura.

Cuando va a prender el cigarrillo, no encuentra el encendedor, se acuerda que esta en el atado, fue a buscarlo y se encuentra un millón de pesos en la basura.

Inmediatamente avisó a la comisaría más cercana. El gerente se puso contento e iba a recompensar a Rafaelli con una sustanciosa suma.

Rafaelli dijo a los periodistas que se iba a tomar licencia en Mendoza.

Del billete, culpables o sospechosos no se sabía nada. La única interpretación era el abandono de los billetes.

La noticia fue rumoreada en el primer recreo. En este misterio hubo tres personajes; Historia; Matemática y Geografía.

Más raro que las ideas

En el segundo recreo Ignacio le comentó a Miguel Ángel que sonaba raro que un millón de pesos apareciera en la basura.

Miguel Ángel le explicaba teoría acerca de la manera de fumar del profesor de matemáticas diciendo que era imposible que Rafaelli hubiera tirado el encendedor dentro del paquete de cigarrillo, ya que Miguel Ángel estaba seguro que el profesor antes de arrugar el paquete encendía el cigarrillo. Miguel Ángel estaba seguro de que el profesor mentía.

Miguel Ángel aprovechó que la profesora de Cívica lo echó del salón para hablar con el profesor Rafaelli, quien estaba preparando sus cosas para partir a Mendoza.

Miguel Ángel le hizo algunas preguntas al profesor y finalmente este se puso nervioso. Miguel Ángel no logró sacarle aquí parte de Mendoza, viajaba pero, si se dio cuenta de que algo ocultaba.

Después, Aslamin y Miguel Ángel llamaron a Antonio. Los atendió el contestador y le dejaron un mensaje para encontrarse en un bar a las diez de la noche. Por miedo a que Antonio no fuera, decidieron ir ellos al Banco Restive. Se sorprendieron al ver que Antonio se había reintegrado a su trabajo. Luego se encontraron en el bar para sacar conclusiones de las cosas que tenían averiguadas aunque Antonio dijo que no investigaría más el caso por pedido del gerente. Llegaron a la conclusión de que lo único que tenían en común era el viaje a Mendoza. También dedujeron que en Mendoza están los Andes y por allí San Martín los cruzó.

Miguel Ángel decide viajar a Mendoza, Aslamin no esta dispuesto a acompañarlo. Esa noche durmió plácidamente pero al levantarse y dar las vueltas acostumbradas al parque reflexionó y pensó que era imposible realizar ese viaje.

Tilt

Miguel Ángel decidió dejar el caso. Su vida volvió a ser rutinaria y aburrida.

Una noche lo llamó Antonio para decirle que el señor Porta entregaría el sable al Instituto Sanmartiniano; los invitó para que presenciaran al acto.

En esa reunión Antonio les contó como había logrado recuperar el sable corvo.

Después de una pequeña investigación, Antonio viaja a Mendoza a seguir los movimientos de Rafaelli. Al principio, el profesor se portó como un turista más. Antonio decepcionado por no haber podido averiguar nada, estaba a punto de volverse a Buenos Aires.

Una tarde, ya con el equipaje preparado para volverse, notó algo que le llamó la atención.

Rafaelli saludó a dos hombres amistosamente, Antonio se dio cuenta de que algo extraño sucedía y decidió ir a una excursión al cerro “Los Penitentes” para observar el profesor.

Durante la excursión rafaelli fingió un dolor de cintura y se quedó solo en un bar. El resto de los turistas siguieron al guía.

Cuando todos se fueron Rafaelli pagó y se dirigió hacia el cierro “Los Penitentes”, un lugar desierto blanco y gris.

Allí, en medio de la nada, lo aguardaban los hombres que él había saludado anteriormente.

Ellos eran Feuer y Barrales, los profesores de historia y geografía.

Feuer eleva un estuche de lona bajo el brazo y Barrales una pala.

Barrales cavó un pozo y enterraron el sable. Los tres hombres volvieron al lugar civilizado.

Antonio se mantuvo a cierta distancia y vio lo ocurrido.

Barrales dejo la plata en una roca.

Antonio recogió la pala para recuperar el sable pero no encontraba el lugar exacto donde lo habían enterrado. Pero Rafaelli había perdido su paquete de cigarrillos con su encendedor adentro, esto orientó a Antonio. Recuperó el sable. Pensó que sería peligroso volver a la civilización con el sable en la mano y que los profesores lo vieran. Debía esperar hasta después de la cinco. Su ropa estaba húmeda, el paisaje era hermoso y muy frío. Además fue atacado por un puma.

Estaba en la sima del cerro, era imposible bajar a pie. Esperó un momento y vio pasar en la aerosilla a Rafaelli y la mujer madura. No vio ni a Barrales ni a Feuer. Antonio se subió en la última aerosilla pero anteriormente había puesto el sable en otra aerosilla. Antonio provocó el movimiento del cable que trasladaba la aerosilla. Los otros pasajeros gritaron por creer que estaban en peligro.

Antonio se bajo de la aerosilla antes de llegar para evitar de ser acusado de loco y que le quitaran el sable.

Llegó a la carretera e hizo dedo, lo levantó un camionero.

Esa noche viajó en avión hasta Buenos Aires con el sable histórico.

Los chicos le agradecieron a Antonio que les haya contado lo sucedido en Mendoza.

Game Over

Era el día del gran desafío con el Cuervo. Esa mañana Miguel Ángel no fue a correr como de costumbre.

Rispió los titulares de los diarios y leyó la noticia del hallazgo del sable corvo de San Martín.

En la escuela se encontró que los tres profesores habían regresado a sus tareas.

Tuvieron clase de Historia con Feuer, el dio su clase con total normalidad hasta que un alumno preguntó sobre el sable. Esto puso nervioso al profesor que intentaba eludir las preguntas.

Miguel Ángel preguntó que era lo incorrecto, que el sable estuviera en la caja fuerte de un banco o en “Los Andes” enterrado.

Feuer se puso nervioso y ofreció un discurso al alumnado.

Dijo que hipotéticamente un sujeto que se había propuesto vivir de determinada manera y trabaja correctamente hace un descubrimiento muy importante para su carrera, por ejemplo encontrar el sable histórico que se hallaba dentro de una caja fuerte era necesario que hiciera algo. Ese sable no debía permanecer allí, tampoco a dar a conocer este echo a las autoridades porque lo rescatarían y lo colocarían en un almohadón, en algún museo para su exposición. Rafaelli creyó que el sable estaría mejor si estuviera enterrado en la montaña, cubierto de nieve. Pero para realizar esta tarea debía contar con la ayuda de hombres que pensaran igual que él, que lo ayudaran a robar el sable y llevarlo al lugar correcto. Pero además del sable roban el dinero de la caja fuerte para que parezca un robo realizado por profesionales.

Insert coin (la última ficha)

A las tres de la tarde Miguel Ángel fue al Parque Centenario. Allí lo esperaba el Cuervo para la puesta.

Empezaron a correr y como siempre Miguel Ángel empezó a pensar que no valía la pena correr contra el Cuervo ya que Cristina había aceptado sus fichas. Entonces Miguel Ángel abandonó la carrera, buscó a Aslamin que estaba en la otra cuadra y fueron a estudiar la teoría de la relatividad porque al otro día tenían física.

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