Tutoría y orientación

Pedagogía. Educación. Alumnos. Profesores. Personalidad. Adolescencia. Juventud. Modelo clínico. Servicios. Programas. Consulta triádica

  • Enviado por: Juan Carlos Sanchez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
publicidad

Introducción:

A lo largo de la historia, el concepto de orientación y de tutoría ha ido variando considerablemente. En la actualidad, se propone como objetivo el desarrollo de la personalidad integral de todo el alumnado. Desde esta perspectiva, constituye un factor esencial para la calidad del sistema educativo. Más concretamente, el concepto de orientación, según se entiende hoy día, no se refiere a un acto puntual, sino a un proceso continuo a lo largo de la existencia, a través del cual la persona se desarrolla individual y socialmente en todos sus ámbitos de actuación (el familiar, el personal, el social, etc.) y previene el conjunto de circunstancias que pueden afectarle.

El concepto de tutoría, por su parte, añade al de orientación el hecho de que son los tutores y profesores en general quienes llevan a cabo la orientación de los alumnos durante su etapa escolar. La orientación va dirigida a todas las personas aunque puede hacerse especialmente intensa para determinadas personas (cuando el alumno ingresa en un centro educativo, cuando cambia de nivel de estudios, en la transición de la escuela al trabajo, etc.).

Cuando, definiendo orientación, se dice que incluye todos los aspectos, se indica que debe abarcar todos los aspectos, se indica que debe abarcar la dimensión personal, profesional, familiar, social, educativa y de tiempo libre, procurando atender a la diversidad individual. Su objetivo es potenciar la prevención (en el fracaso escolar, en lo profesional, del estrés, de las drogas, de los accidentes, etc.).

Desarrollo histórico:

Muchos autores convienen en fijar el nacimiento de la orientación en E.E.U.U. en 1908 en la publicación de “Choosing a vocation”, obra póstuma de F. Parsons donde aparece por primera ver el término “vocational guidance”, método dividido en tres partes: conocer el sujeto, conocer el mundo del trabajo y ajuste de la persona a la tarea más apropiada.

Se considera que fue G.A.Kelly, quien utilizó por primera ves el término “educational guidance” en 1914, en su Tesis Doctoral en la Universidad de Columbia. En su concepción, la orientación consistía en una actividad educativa, de carácter procesual, dirigida a proporcionar ayuda al alumno y que debe ser integrada en el curriculum académico.

La orientación nació en Europa al mismo tiempo que en E.E.U.U. Especial mención merece A.G.Christiaens quien fundó en 1912, en Bruselas, lo que se considera el primer servicio de orientación profesional de Europa.

A partir de 1920 se inició un debate con dos polos: la atención individualizada por parte de especialistas y la orientación llevada a cabo por tutores y docentes. Ganó la del primer enfoque derivando progresivamente hacia el modelo clínico cada vez más próximo a la psicoterapia. El mejor hecho que define todo este debate quizás sea el nacimiento del Counseling.

A partir de 1950, a parte de surgir multitud de enfoques, básicamente se divulgó la idea básica del moldeado del comportamiento.

Durante la década de 1970 ya se empezó a prestar atención a los grupos especiales como minorías culturales, superdotados, disminuidos físicos y psíquicos, etc. Así, nacía la orientación multicultural que posteriormente recibirá el nombre de atención a la diversidad.

Modelos:

Dado que la orientación y la tutoría asumen un amplio marco de intervención, conviene distinguir los distintos modelos existentes:

Modelo clínico: Centrado en la atención individualizada, el modelo clínico fue preponderante durante los años 1930-70. Las fases del modelo son: la demanda por parte del sujeto, el diagnóstico, la intervención (frecuentemente de carácter terapéutico) y el seguimiento. La historia ha demostrado la insuficiencia de este modelo, aunque en ciertas ocasiones no queda más remedio que recurrir a él como complemento de otras estrategias.

Modelo de servicios: Puede considerarse como una ampliación del modelo clínico, y éste, a su vez, como un caso particular del modelo de servicios.

Se desarrolla en dos fases: la demanda por parte del sujeto y la atención puntual a su solicitud. En este modelo se puede atender a grupos de personas, además de llevar a cabo la atención individualizada.

Modelo de programas: Este modelo supone un cambio cualitativo respecto de los dos anteriores. Si los dos anteriores planteaban la reacción posterior a la demanda, este modelo trata de adelantarse a ella. Por tanto, es una acción proactiva, dirigida a la prevención y el desarrollo. Este modelo sigue las siguientes fases: análisis del contexto, detección de necesidades, formulación de objetivos, planificación de actividades, realización de actividades y evaluación del programa.

Modelo de consulta triádica: También llamado modelo de consulta colaborativa, se articula en torno a 3 elementos: el orientador que asume el roll de consultor y que interviene con el sujeto de forma indirecta a través del mediador; el segundo, el mediador (tutor, docente, padres, etc.) que interviene de forma directa con el sujeto, a partir de las propuestas del consultor; y el tercero, el sujeto. Además es importante que el orientador de un centro docente sea capaz de establecer un contexto de colaboración para trabajar en una misma dirección.

Este tipo de modelo colaborativo es, probablemente, una de las propuestas con más perspectivas de futuro.

El Plan de Acción Tutorial es el documento que especifica lo que el claustro de profesores se ha propuesto realizar en materia de tutoría. Este plan, que incluye los objetivos generales de la tutoría, las áreas prioritarias de intervención, estrategias más apropiadas, etc. y debe ser consensuado ante todo el profesorado. Como todo plan, está sujeto a las eventualidades que puedan surgir en el proceso de aplicación. La evaluación continua, puede justificar la conveniencia de modificar sobre la marcha algunos aspectos. Al final del curso, lo más probable es que se introduzcan modificaciones para el curso siguiente. El plan de Acción Tutorial debe concebirse como un instrumento premanentemente inacabado y en constante revisión (feedback).

Las características de la Acción Tutorial son:

  • Educación Secundaria Obligatoria:

Al principio de la etapa, los alumnos están en el inicio de la adolescencia, y cuando la finalizan (E.S.O.), están aún inmersos en ella. Esto supone la aparición de características más heterogéneas entre los alumnos en relación a la Educación Primaria (básicamente por su desarrollo físico y psicológico). Empiezan a desarrollar y consolidar su personalidad a través de la búsqueda de su propia identidad. Se amplía así, su mundo afectivo más allá de la propia familia.

En el aspecto cognitivo, van a pasar paulatinamente del pensamiento concreto al inicio del pensamiento formal.

La tutoría en la E.S.O. debe intentar favorecer: formarse su propia imagen y su autoconcepto, el desarrollo de actitudes socializantes, fomentar el diálogo como medio de resolución de conflictos, desarrollar programas de técnicas de estudio y estrategia de aprendizaje, desarrollar programas de orientación escolar y profesional.

  • Educación Secundaria Postobligatoria:

En esta etapa se produce el paso de la adolescencia a la juventud. Los alumnos tienen las siguientes características: aparición de objetivos intelectuales y afectivos, sentimientos de inseguridad para afrontar decisiones importantes, ampliación de intereses culturales, búsqueda de ideales, toma de posición frente a determinados temas, ....

Como consecuencia a todo esto, la Acción Tutorial debe favorecer: la toma de decisiones personales, la responsabilidad y autonomía, el reforzamiento de valores, el empleo enriquecedor del tiempo de ocio, la orientación personal, profesional y laboral.

Los principios sobre los que debería basarse la Acción Tutorial serían:

  • Toda persona es responsable de sus decisiones, en condiciones normales, por lo que la labor tutorial intenta que el alumno alcance la madurez para poder elegir entre diferentes opciones.

  • Hay que exigir al alumno un margen de exigencia y confianza. Si el objetivo último del tutor es capacitar al alumno para que pueda decidir en las mejores condiciones, entonces el alumno tiene que cumplir con el trabajo propuesto; al mismo tiempo hay que darle un margen de confianza suficiente, ya que los modos de vida y opciones personales le pertenecen al individuo que asesoramos y preparamos.

  • Toda persona es única y su evolución es producto de su herencia y experiencia, por tanto, las generalizaciones no son válidas para situaciones concretas y personales.

  • El proceso orientador debe ser global.

  • Es un proceso sistemático, es decir, previsto, previsivo y organizado.

  • Debe ser continuo a lo largo de toda la trayectoria educativa del alumno.

  • La Acción Tutorial ha venido realizándose en los centros, en muchos casos, como una actividad de carácter puntual, sin gran apoyo efectivo de la institución o de los claustros. No obstante, cada vez se tiene más conciencia de que el proceso de enseñanza-aprendizaje necesita para mejorar su realización de la máxima concordancia posible en cada alumno de sus capacidades, sus actitudes y sus valores, de forma que los propios rendimientos escolares se ven afectados cuando alguna de las anteriores dimensiones de la personalidad no sintoniza con el resto.

    El único punto débil, que a mi juicio tiene, reside por completo en los conocimientos, experiencia, actitud y ejemplo que posea el propio tutor. La correcta marcha, o por el contrario, el fracaso de una Acción Tutorial reside en las aptitudes y actitudes del profesor-tutor.

    Cuando las circunstancias o el tema a tratar rebase la preparación del tutor, éste debería solicitar la colaboración del profesor orientador o del Equipo de Orientación Educativa de la zona o sector.