Turismo: Nuevas tendencias sociales

Sector turístico. Vacaciones pagadas. Reducción de jornada. Pensiones. Mejoras de producción. Globalización. Masificación. Modalidades alternativas

  • Enviado por: Yurena
  • Idioma: castellano
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INTRODUCCIÓN

 

Desde que el Turismo comienza a ser objeto de análisis e investigación, fundamentalmente a comienzos de este siglo, empieza a ser enfocado desde una doble vertiente. Por un lado como un fenómeno social, por su importante trascendencia en la vida de los pueblos y por otro como fenómeno económico dado los efectos que en esta área empiezan a producirse: Ingresos de divisas en los destinos turísticos, distribución de la riqueza nacional, aumento del PIB, cambios en las tendencias del ahorro y el consumo, influencias en las balanzas de pagos, etc

 

No obstante y pese a la existencia inicial de estas dos corrientes, se termina por una especie de fusión de ambas en la que se intenta una clasificación de esta actividad que contemple ambos enfoques y nos lleve en la actualidad a entender el turismo como una realidad socioeconómica.

 

Así, entendemos el turismo como fuente de ingresos y por tanto como un sector de la economía, pero un sector absolutamente determinado por la naturaleza de la demanda (los turistas) de tal forma que actualmente a la hora de definir esta actividad se dice que consiste en “Las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos a su entorno habitual, por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, negocio y otros motivos” quedando por tanto el sector turístico entendido como “el conjunto de bienes y servicios que los turistas consumen durante sus viajes” y así, es el turista el que determina con su consumo que producto es turístico y cual no. La propia Organización Mundial del Turismo y la mayoría de las legislaciones de los países definen a las empresas y a las actividades turísticas en atención a la mayor o menor demanda de los turistas.

 

Y si es la demanda la que determina la actividad turística habrá que concluir que el turismo es ante todo un fenómeno social puesto que es la estructura social la que condiciona la demanda turística y que por tanto el origen del fenómeno turístico así como su evolución consecuencia de la estructura social y de las tendencias que en ésta se vienen produciendo. Así mismo significar también que la actividad turística es en si misma motivadora de cambios sociales y aunque se puede decir que el turismo es un fenómeno social a imagen de la sociedad del siglo XX, que lo ha producido, también es cierto que parte de la estructura social actual esta condicionada por el impacto que el fenómeno de los viajes y desplazamientos turísticos han producido sobre ella.

 

EL TURISMO Y LAS NUEVAS TENDENCIAS SOCIALES DE NUESTRO TIEMPO

 

Partiendo de la idea de que el turismo es un fenómeno típico de nuestra sociedad actual y que no podría comprenderse fuera del contexto socio-estructural donde se produce, será preciso establecer de modo general, que tendencias son las que determinan la estructura social de nuestro tiempo y como el turismo es una consecuencia y a la vez un factor determinante de este proceso de transformación social que se ha venido desarrollando a lo largo del siglo XX.

 

Un factor determinante de los cambios sociales en nuestro siglo han sido los logros socio-laborales que han dado lugar a la “clase media” convirtiéndola en la base de la economía de los países desarrollados. Estos logros pueden concretarse en los siguientes:

 

 Consecución de vacaciones pagadas.

 Reducción de la jornada laboral.

 Derecho a las pensiones de jubilación.

 Mejoras en las condiciones y en las técnicas de producción.

 

Estas mejoras introducen un elemento en la sociedad que la condiciona a partir de entonces, siendo la base de las tendencias sociales más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Se trata del “tiempo libre”. La existencia del tiempo libre y la búsqueda de actividades para realizar durante el mismo, determinan el concepto de “ocio”, factor que, independientemente de la polémica que ha ocasionado enfrentando a diversas corrientes sociológicas en cuanto al grado de libertad que éste introduce en la sociedad, ha influido tan profundamente en la misma, que puede denominársela como “civilización del ocio”.

 

Por otro lado la consecución de logros socio-laborales, anteriormente citados, implicaron a los gobiernos de los países, que los reconocieron como derechos sociales, dando lugar a que el Estado se convirtiera en protector de los mismos y que progresivamente fuera asumiendo un mayor número de responsabilidades sociales en los campos educativo, sanitario, económico, cultural, etc., dando lugar a lo que ha venido en denominarse como “Estado del bienestar”.

 

Lógicamente esta situación hace que la sociedad se enfrente al futuro con unas garantías que le permiten dedicar cada vez mayor parte de su tiempo y de su renta a la realización de actividades de ocio.

 

Asimismo y ya en las últimas décadas del siglo XX se van a dar otras tendencias en la sociedad, como son “La Globalización” y la aplicación de “Nuevas Tecnologías”.

La Globalización hace referencia a la expansión del mercado a escala mundial. Esta tendencia esta causada principalmente por el impacto de la tecnología sobre los sistemas de mercado a dicha escala, a la vez que por la desaparición del Comunismo. No es sólo un concepto económico, se refiere al efecto que tiene en nuestras vidas las acciones que se llevan a cabo en lugares distantes.

Muchos autores creen que la globalización pone en peligro el estado del bienestar, porque su artífice es el sector privado y los métodos de este para producir un incremento de la economía pasan por la competencia extrema, reducción de costes y maximización de beneficios, explotación excesiva de los trabajadores y en general una sociedad presidida por el culto al dinero.

 

El turismo desde su origen hasta el presente esta marcado por dichas tendencias sociales. La consecución de los logros socio-laborales a partir de los años 30 y la introducción del ocio en la sociedad son el detonante del turismo como fenómeno de masas, dado que gran parte de ese ocio se empieza a dedicar a la realización de viajes, dando así origen a la industria turística.

 

Tras la Segunda Guerra Mundial los viajes turísticos se generalizan, el crecimiento económico y la progresión del estado del bienestar junto con el desarrollo de los medios de transporte hacen que el tiempo y el porcentaje de las rentas dedicadas al turismo sea cada vez mayor.

 

También influye de forma poderosa en el “boom” del turismo, un factor como el progresivo tránsito de la población del ámbito rural al urbano, lo que masifica las ciudades y endurece las condiciones de vida en las mismas, esto unido a la rutina del trabajo diario provoca que el turismo se convierta en una necesidad social y que el deseo de evasión pase a considerarse como una de las principales motivaciones del viaje turístico.

 

El tipo de actividad Turística determinado por esta tendencia social, es básicamente un turismo de masas, con unas actividades rígidas condicionados por la acción de los Tour-operadores y dirigida hacia los destinos de sol y playa.

 

Otro fenómeno relacionado con esta tendencia es la aparición del Turismo Social, que también contribuye a la consideración del Turismo como fenómeno de masas, puesto que consiste en la incorporación a esta actividad de las clases sociales menos favorecidas, debido fundamentalmente a la intervención del Estado.

 

Las tendencias de la sociedad actual también determinan el tipo de actividades turísticas que se realizan en nuestros días.

 

La era de la globalización afectará también a la actividad turística. La lucha de las empresas por mejorar su economía lleva en muchos casos a los trabajadores a anteponer la estabilidad laboral a aumentar sus vacaciones, lo que conlleva una pequeña reducción del tiempo de ocio, pero un mayor aprovechamiento del mismo, lo que genera un mayor número de periodos vacacionales aunque más cortos y con más gastos por parte del turista que a su vez exigirá mayores niveles de calidad.

 

Actualmente el turismo se caracteriza por la aparición de nuevos mercados, una mayor selección a la hora de escoger núcleos receptores, una mayor participación en las vacaciones, aumento del interés por el contacto con la naturaleza, partición de las vacaciones y la aplicación de nuevas tecnologías a la industria turística.

 

Por otro lado, el turismo provoca ciertos cambios sociales en los núcleos receptores, destacando:

 

 Aumento del empleo.

 Diversificación de la estructura social.

 Aumento de la educación y los ingresos.

 Promoción social.

 Modernización de la familia.

 Desarrollo de las actitudes de tolerancia.

 Ampliación de los horizontes de pensamiento.

 Desarrollo de la cultura regional.

 Tendencia a la protección del medio natural y cultural.

 Cambios de horarios.

 Cambios en los hábitos alimenticios.

 

 

NUEVAS TENDENCIAS DEL TURISMO

 

Los cambios producidos en la actividad turística, van a dar lugar a la aparición de nuevas tendencias que tendrán como consecuencia la sustitución de los destinos y actividades propias del turismo de masas por otras que se adapten mejor a las nuevas características de los turistas. A esta tendencia se le conoce como “Turismo Alternativo”.

 

La mayor parte de las actividades que se encuentran dentro del Turismo alternativo van a estar por tanto dirigidas a la satisfacción de esta nueva demanda turística, que va a exigir nuevas formas de hacer turismo en las que básicamente se ponga de manifiesto una mayor calidad de los servicios, una mayor participación del turista en el diseño y en las actividades que realiza y una mayor sensibilidad por las cuestiones medioambientales. Por lo que el turismo alternativo está especialmente relacionado con el concepto de “Sostenibilidad” que aplicándolo al turismo consistiría en desarrollar aquellas formas de turismo que no sean agresivas con el medio, ni que transformen los espacios singulares que utilizan, los cuales tienen que ser transferidos como herencia cultural de la humanidad a las posteriores generaciones.

 

Las modalidades de turismo que forman el Turismo Alternativo son:

 

 Turismo Social.

 Turismo Rural.

 Turismo Natural.

 Turismo de Salud.

 Turismo Sexual.

 Turismo Cultural.

 Turismo Activo.

 Turismo de Parques Temáticos.

 Turismo Religioso.

TURISMO SOCIAL

 

Se entiende por turismo social a las acciones que emprenden las administraciones públicas para promover a la actividad turística en las clases sociales con menor poder adquisitivo, fundamentalmente unidades familiares con bajos niveles de renta, jóvenes y pensionistas, jubilados o mayores de 60.

 

Nace con la idea de dar la posibilidad a cualquier persona de viajar, subvencionando aquellos sectores de la sociedad con unas posibilidades más limitadas. Gracias a la evolución de la sociedad en su entorno laboral se comienza a ver el viaje como una forma para utilizar nuestro tiempo de ocio.

 

En base a la necesidad actual de la sociedad por conocer lugares nuevos y dado que con ello se aumenta bastante la calidad de vida de las personas, en España al igual que en el resto de Europa, es el Estado el que ayuda a potenciar este tipo de turismo con ayuda de cada una de las Comunidades Autónomas, algunos Ayuntamientos, la Administración Central ( en el caso de la tercera edad), ...

 

 

CARACTERÍSTICAS DE LA DEMANDA

 

Las unidades familiares con rentas muy bajas, dependiendo del número de hijos o personas a su cargo. Organismos Públicos como La Consejería de Trabajo de las Comunidades Autónomas en colaboración con Sindicatos Obreros proporcionan ayudas para poder realizar estas actividades, en lugares dónde existan Residencias de Tiempo Libre.

 

Los jóvenes deben comprender personas de hasta 26 años que laboralmente hablando no se encuentren aún en activo. Suelen utilizar a la hora de realizar dichos años meses muy demandados en los lugares receptores, dado que coincide con sus periodos vacacionales. Se distinguen tres etapas en los jóvenes, caracterizadas por:

- Infancia, que incluye a niños hasta 12 años, para los que en verano se preparan campamentos de verano, granjas escuelas, colonias, aulas de naturaleza, ...

- Adolescentes, que se encuentran entre 12 y 18 años, que buscan viajes escolares, cursos de idiomas, estancias en albergues, cursos deportivos, ...

- Jóvenes, que son aquellos que se encuentran en edades comprendidas entre 18 y 26 años. Suelen ser universitarios que buscan diversidad de actividades, como: cursos de iniciación, perfeccionamiento y práctica de deportes, viajes de aventura, campos de trabajo, intercambios culturales, ...

 

Los mayores de 60 años, jubilados o pensionistas, que no reciben ninguna remuneración por actividad laboral, son los beneficiarios de subvenciones destinadas a estos para la realización de viajes. Este colectivo posee mayores posibilidades, dado que los jóvenes deben adaptarse a los periodos vacacionales, sin embargo estos pueden optar por cualquier época del año.

 

CARACTERÍSTICAS DE LA OFERTA

 

El alojamiento en el turismo social es muy variado y abarca prácticamente de cualquier tipo. Comprende alojamientos que van desde los más sencillos como: albergues, granjas, campamento; que prestan un mínimo de servicios, pensado más bien en turistas juveniles. Hasta otros alojamientos de superior categoría como: hoteles y balnearios; destinados normalmente a acoger a la llamada tercera edad, que exige y necesita mejores servicios.

 

La creación del turismo social a sido de mucha importancia para todos los empresarios del sector, dado que suelen realizar los viajes en de baja temporada para el lugar receptor. Esto lo que hace es que los empresarios aprovechen a estos sectores de la sociedad para esas malas épocas dónde de no ser por la aparición de este tipo de turismo el empresario se vería obligado a cerrar su establecimiento en época de temporada baja.

 

LOCALIZACIÓN DEL TURISMO SOCIAL.

 

Los lugares receptores de este tipo de turismo, por la complejidad y diversidad de los turistas que realizan este tipo de viajes, se encuentran bastante dispersos. Aunque Canarias no se caracteriza por ser núcleo receptor de este producto turístico, dado que posee una estacionalidad más o menos homogénea, es decir que durante casi todas las épocas del año posee un alto nivel de ocupación. Encontramos un ejemplo en Tenerife, entre los meses de marzo y mayo o de octubre y noviembre, en el norte de la isla, concretamente el núcleo receptor del Puerto de la Cruz, suele recibir bastantes pensionistas, jubilados o personas mayores de 60 que no están en activo aprovechando la temporada baja del lugar. También entre los meses de marzo a mayo se recibe en la zona bastante clientela juvenil realizando viajes escolares.

 

Las comunidades autónomas suelen preparar campamentos, intercambios culturales, campos de trabajo, aulas de naturaleza, cursos de idiomas y viajes lúdico-educativos, para los jóvenes.

 

En España existen numerosos programas de ayudas al Turismo Social, a través de las Comunidades Autónomas, Diputaciones, Ayuntamientos o Fundaciones como la ONCE. El programa Estatal desarrollado a través de la Administración Central por medio del INSERSO que depende directamente del Ministerio de Asuntos Sociales. Este destina sus subvenciones en exclusividad para la tercera edad, que canaliza más del 80% de los fondos dedicados a ayudas al Turismo Social en España, con un programa cuyos objetivos son el ayudar al bienestar de la tercera edad, posibilitándoles el conocimiento de nuevos lugares dentro de la geografía española y mejorando su tiempo de ocio. Además de la ayuda a la creación de empleo dentro del sector turístico, dado que potencian el aumento del nivel de ocupación en temporada baja.

 

 

 

 

Los puntos fuertes de los programas del INCERSO son:

 Concentración de esfuerzos en un colectivo que queda bien cubierto.

 Mantenimiento de puestos de trabajo en temporada baja.

 Disminución de la estacionalidad de los destinos.

 Elevación de la calidad de vida de la tercera edad.

 La planificación del programa.

 

De los puntos débiles destacan:

 El echo de estar centrados en un único colectivo.

 La presión a la baja de los precios turísticos.

 La distorsión del libre mercado de oferta y demanda.

 La necesidad de un intermediario que actúa como un Tour Operador más.

 La falta de difusión y conocimiento de los programas que tienen los beneficiarios potenciales.

 Un bajo nivel de control.