Túnez. Tunicia

África. Población. Lengua. Religión. Cultura. Economía. Comercio

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INTRODUCCIÓN: JUSTIFICACIÓN Y OBJETIVOS DEL TRABAJO

El presente trabajo pretende dar una visión completa sobre la situación y evolución económica, social, política, religiosa, etc. de Tunicia; haciendo mayor hincapié en los aspectos económicos.

Al elegir este país, nos damos cuenta de que, a pesar de su cercanía geográfica con respecto a España, su lejanía a nivel social, económico, cultural y religioso resulta patente.

A diferencia de otras economías del Magreb, como por ejemplo Argelia, donde los conflictos internos están a la orden del día materializados en continuas guerras civiles, Tunicia se nos presenta como un país pacífico, siendo uno de los principales centros de actividad el sector turístico, lo cual supone una similitud con la economía española, en la que el turismo adquiere, cada vez más, un mayor protagonismo, siendo una de las principales partidas compensadoras de nuestra Balanza de Pagos.

En concreto, los objetivos del trabajo se central en el estudio de: Situación y características geográficas, población, idioma, cultura, recursos naturales, principales sectores de actividad, comercio exterior, relaciones con el exterior, así como su situación económica actual.

En definitiva, con este trabajo, nuestro objetivo es tener una visión general y clara de los distintos aspectos que componen la economía tunecina, así como del lugar que ocupa ésta en el marco mundial.

ÍNDICE

1. Introducción: justificación y objetivos del trabajo.

2. Situación y características geográficas principales del país. Algún mapa.

3. Población, idioma, religión y cultura, etc.

4. Algunos hitos históricos importantes.

5. Principales recursos naturales.

6. Estructura económica: los grandes sectores económicos (agrarios, industriales, de servicios).

7. Relaciones con el exterior: comercio exterior.

8. Principales elementos de la política económica del país: influencia del exterior (p. ej. BM y FMI, etc.).

9. Factores que explican su actual situación económica de atraso o de desarrollo.

10. Conclusiones.

Bibliografía.

SITUACIÓN Y CARACTERÍSTICAS GEOGRÁFICAS PRINCIPALES DEL PAÍS. ALGÚN MAPA.

Bandera e himno de Tunicia.

Tunicia o Túnez, república de África septentrional, limita al norte y este con el mar Mediterráneo, al sur con Libia y al oeste con Argelia. Tiene 163.610 km2 de superficie total.

La costa mediterránea de Tunicia se caracteriza por sus numerosas radas y ensenadas, en especial en los golfos de Túnez, Hammamat y Gabés. El golfo de Gabés abarca las islas de Jarbah (Djerba) y Qarqannah (Kerkenna). La longitud costera total es de unos 1.200 km. aproximadamente.

Regiones fisiográficas.

Tunicia puede dividirse de norte a sur en cuatro regiones topográficas bien caracterizadas. De norte a sur, encontramos en primer lugar la cordillera de Atlas, que cruza el país en dirección suroeste-noreste con alturas entre los 610 y los 1.520 m; los fértiles valles y mesetas se entremezclan con las montañas en esta región, donde se encuentra el río más largo del país, el Majardah, que atraviesa la zona de oeste a este para luego desembocar en el golfo de Túnez; hacia el sur, las montañas dan paso a una meseta con una altura de 610 m de promedio. Más al sur, esta meseta desciende poco a poco hasta una zona formada por lagos salados, conocidos como shatts o chotts, que se extienden de este a oeste del país y que, en su mayoría, se encuentran al nivel del mar. Por último, los shatts se unen al desierto del Sahara, que abarca el 40% de la superficie total de Tunicia.POBLACIÓN, IDIOMA, RELIGIÓN Y CULTURA, ETC.

Población.

A lo largo de la historia, un gran número de pueblos entre los que se encontraban los romanos, los vándalos y los árabes han invadido o al menos se asentaron en el espacio que hoy abarca Tunicia. Los tunecinos sin embargo, son esencialmente bereberes, aunque algo menos del 2% habla la lengua bereber. Como resultado de la arabización, el pueblo tunecino se han considerado siempre como parte integrante del mundo árabe.

Características de la población.

En 1.993, la población estimada de Tunicia alcanzaba la cifra de 8.570.868 habitantes, lo que daba una densidad de población de 49 hab/km2. Alrededor de tres cuartas partes de la población vive en la región costera. Las áridas zonas del centro y sur del país representan más del 70% de su superficie aunque sólo acogen al 30% de la población.

Principales ciudades.

La capital y ciudad más grande de Tunicia es Túnez, con un importante puerto; poseía un millón de habitantes en 1.990; otras ciudades importantes son: Sfax, o Safaqis (500.000 habitantes), Sousse o Susah (83.509) y Bizerta o Banzart (94.509).

Lenguas oficiales y habladas, y religión

La lengua oficial es el árabe, aunque el francés también se utiliza en la enseñanza. El Islam es la religión oficial, profesada por más del 95% de la población; prácticamente todos los musulmanes de Tunicia son sunitas. Existe sólo un reducido número de católicos, judíos, griegos ortodoxos y protestantes.

Educación.

La educación es gratuita y prácticamente toda la población infantil está escolarizada en el nivel de primaria. Casi todas las clases se imparten en árabe, aunque también se utiliza francés sobre todo en institutos de secundaria y universidades. A finales de la década de 1980, las escuelas de enseñanza básica contaban con 1,3 millones de alumnos y los institutos de secundaria, escuelas técnicas y de formación profesional con 452.000 estudiantes. En este mismo período algo más de 54.000 estudiantes se matricularon en las instituciones de enseñanza superior, en especial en las tres facultades de la Universidad de Túnez (1958).

Instituciones culturales.

Las tres bibliotecas principales del país se encuentran en Túnez. La Biblioteca Nacional tiene un total de 700.000 volúmenes. El Museo Nacional Bardo, fundado en 1888, alberga importantes muestras de arte púnico, griego, romano y de arte y arquitectura islámica. Túnez cuenta también con tres teatros de propiedad estatal, aunque muchas de las actividades teatrales tienen lugar en el Centro Internacional de Cultura en al-Hammamat. El Festival de Cartago, de carácter internacional, se celebra cada año en el lugar donde se ubicaba la antigua ciudad.

ALGUNOS HITOS HISTÓRICOS IMPORTANTES

Historia.

En los primeros años de su historia, la región conocida hoy como Tunicia formó parte del territorio de Cartago (antigua véase Cartago). Según la tradición, los comerciantes fenicios, fundaron aquí la moderna ciudad de Cartago en el 814 a.C. al noroeste de la actual Túnez. Durante los siglos posteriores, Cartago pasó a ser centro de un poderoso imperio que comprendía la mayor parte del norte de África, la parte meridional de la península ibérica, Cerdeña y algunas zonas de Sicilia. A principios del 264 a.C. Cartago entró en guerra con Roma entonces en expansión, dando lugar a las Guerras Púnicas. En la tercera de ellas (149-146 a.C.), Roma venció a los cartagineses y destruyó totalmente su capital. Del siglo II a.C. al V d.C. la mayor parte de la región que hoy constituye Tunicia, fue parte de la provincia romana llamada África.

Durante este último siglo, la tribu germánica de los vándalos cruzó el Mediterráneo después de haber atravesado la península ibérica y se hizo con el control de la provincia. Tras un siglo de gobierno vándalo (desde el 430 hasta el 534), la región fue conquistada por el Imperio bizantino gracias a la labor del general Belisario.

Hegemonía árabe, española y turca.

En el siglo VII, la región fue ocupada por los árabes, que introdujeron el Islam. Su presencia se mantuvo hasta principios del XVI, período durante el que la cultura romano-cristiana se vio reemplazada por un modo de vida musulmán. A lo largo de la era musulmana, se sucedieron distintas dinastías en el poder, entre las que destacaron la de los aglabíes (800-809), los fatimíes (900-973) y los ziríes (siglo X). En la última fase del siglo XII, los normandos dirigidos por el rey siciliano Roger II, ocuparon durante algún tiempo unos cuantos puntos costeros importantes. Los árabes volvieron a ocupar la región en ese mismo siglo, y las dinastías de los almorávides, almohades (siglo XII) y hafsitas (1228-1574) se sucedieron en el poder.

La supremacía política árabe tocó a su fin a principios de siglo XV. En 1534, el pirata mediterráneo Barbarroja (Khayr ad-Din 1483-1546?), ocupó la ciudad de Túnez, pero fue expulsado por las fuerzas del emperador español Carlos Y (V del Sacro Imperio Romano) en el año siguiente. La dominación española de Tunicia, fue breve; en 1574, el imperio otomano se hizo con la hegemonía de la región. Bajo su gobierno, el país conoció un periodo de relativa estabilidad hasta 1881. La administración imperial fue desarrollada por administradores nativos, conocidos desde 1705 como beys. El primero de ellos, al-Husayn ibn Alí (reinado 1705-1740), fundó la dinastía de los Husain, bajo cuyo gobierno el país consiguió un relativo grado de autonomía y una gran prosperidad.

Piratería.

La piratería fue una actividad que consiguió su florecimiento bajo los auspicios de la dinastía de los Husain. A finales del siglo XVII y principios del XVIII, un gran número de estados mediterráneos pagaban tributos de forma regular al gobierno tunecino para proteger de posibles ataques a sus flotas en el Mediterráneo. Esta situación cambió a comienzos del siglo XIX cuando la acción conjunta de varios países occidentales acabó con las bases corsarias de Túnez y de otras situadas a lo largo de la llamada costa de Berbería, al norte de África.

Como resultado de la pérdida de los ingresos procedentes de los actos de piratería, el gobierno de Tunicia envuelto en enormes deudas, a las que contribuyeron las incontroladas extravagancias personales de los beys y los gastos para sofocar las frecuentes revueltas internas. Los principales acreedores de Tunicia fueron Francia y Gran Bretaña quienes tenían ambiciones imperialistas en el norte de África. En 1830, Francia conquistó y anexionó Argelia. En el Congreso de Berlín de 1878, Francia permitió a Gran Bretaña ocupar la isla mediterránea de Chipre a cambio de ver reconocidos sus intereses en Tunicia. En 1881, el ejército francés ocupó el país con el fin de subyugar a las tribus que dificultaban la presencia francesa en Argelia. El 12 de mayo de 1881, el rey regente firmó el Tratado de Kasser Said (conocido como el Tratado de Bardo) por el cual Tunicia pasaba a estar bajo protectorado francés. En 1883 ambos países firmaron la Convención de Marsa.

Protectorado francés.

La presencia francesa en Tunicia trajo una serie de importantes cambios sociales y políticos. Tras 1884, un general francés residente en el país gobernaría en nombre del bey. Numerosos colonos llegaron a la región costera septentrional ocupando los principales cargos administrativos y controlando las más destacadas actividades económicas, al tiempo que ejercían una fuerte influencia cultural.

A principios de la década de 1900, la amplia difusión en Tunicia de los ideales democráticos europeos permitió la aparición de los Jóvenes Tunecinos, un movimiento que demandaba la independencia del país. Durante muchas décadas las autoridades francesas reprimieron este tipo de movimientos patrióticos. No obstante, en 1920 se unieron varios grupos nacionalistas para formar el Partido Constitucional, o Destour, que proclamaba reformas democráticas a gran escala. Este movimiento quedó desmantelado en 1925, aunque revivió durante la depresión económica de la década de 1930. En 1934, el llamado Neodestour o Partido de la Nueva Constitución, quedó organizado gracias al papel que desarrolló el dirigente tunecino Habib Burguiba. En contraste con el Destour, de tendencia más moderada y cuya actividad se desarrollaba sólo dentro del país, el Partido Neodestour recibió la ayuda de grupos izquierdistas franceses y entró en contacto con nacionalistas de Marruecos y Argelia. Ambos partidos fueron ilegalizados en 1938.

Las autoridades coloniales francesas de Túnez cooperaron de forma activa con el gobierno de Vichy, que se estableció en Francia tras la capitulación ante Alemania el 22 de junio de 1940, durante la II Guerra Mundial. Tunicia fue escenario de importantes operaciones militares. En noviembre de 1942 las fuerzas aliadas desembarcaron en las costas de Argelia y Marruecos. Alemania destinó tropas y tanques a las regiones meridionales de Tunicia para intentar frenar el avance aliado. Tras meses de lucha, las fuerzas aliadas inmovilizaron a los alemanes en la península del Cabo Bon, y el 12 de mayo de 1943 capitularon, lo que supuso la derrota de las potencias del Eje en el norte de África. El 15 de mayo, los aliados transfirieron el control de Tunicia a la Francia liberada. Acto seguido, las autoridades francesas detuvieron a cientos de simpatizantes del gobierno de Vichy y depusieron al bey por colaboracionista. Estas acciones provocaron un marcado resentimiento entre los tunecinos, preparándose el camino para una renovada agitación nacionalista durante la posguerra.

En 1945, Francia obligó a Burguiba a refugiarse en El Cairo y al año siguiente, se establecía en Tunicia un régimen semiautónomo asociado a la Unión Francesa. En agosto de 1947 se permitió que el general francés residente en el país formara un gabinete compuesto principalmente por tunecinos. En septiembre de 1949, Burguiba volvía del exilio y reanudaba su campaña para conseguir la independencia tunecina. En 1951 Francia, en respuesta a este resurgimiento nacionalista, amplió el número de cargos administrativos y servicios civiles para los tunecinos. Al años siguiente, los ministros tunecinos intentaron que sus quejas contra los franceses llegaran al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero no lo consiguieron; mientras tanto, y sobre todo en la región norte, se sucedían continuos tumultos y manifestaciones políticas haciendo que la posición de Francia en Tunicia fuera cada vez más insostenible. Los disturbios se prolongaron hasta la primera mitad de 1954, momento en que los franceses hicieron repetidas ofertas de reformas limitadas, sin resultado alguno.

Resistencia de Tunicia al gobierno francés.

Las revueltas contra los franceses fueron particularmente violentas a finales de julio de 1954. El 31 de julio, el primer ministro francés Pierre Mendés-France, viajó a Tunicia con la intención de llegar a acuerdos para establecer la paz; para ello prometió ampliar la autonomía interna, estableciendo un gobierno compuesto por tunecinos. Esta propuesta fue aceptable para los líderes nacionalistas, en especial para Burguiba, y así se suspendieron las revueltas populares. Tras esto, siguieron largas negociaciones y el 3 de junio de 1955, el primer ministro tunecino Tahar ben Ammar y el primer ministro francés Edgar Faure firmaron una serie de acuerdos que permitieron aumentar el autogobierno tunecino. Francia, no obstante, mantuvo el control de la política exterior y defensa del país; el 17 de septiembre se instauró el primer ministerio compuesto exclusivamente por tunecinos después de 74 años de presencia francesa. Muchos nacionalistas se opusieron de forma activa a este nuevo régimen y presionaron para tener una mayor independencia de Francia. El 30 de marzo de 1956 se firmó un acuerdo en París que revocaba el Tratado de Bardo de 1881, y reconocía la soberanía de Tunicia, permitiendo el establecimiento de una monarquía constitucional bajo el bey de Túnez. El 25 de marzo de ese mismo año se celebraron las primeras elecciones legislativas de la historia del país, en las que el Partido Neodestour obtuvo la victoria. El 8 de abril, Burguiba era elegido presidente de la primera Asamblea Nacional y, unos días después era nombrado primer ministro. La Asamblea adoptó una Constitución que transfería a la misma el poder legislativo ejercido hasta entonces por el bey. El 12 de noviembre de 1956 Tunicia fue admitida como miembro de las Naciones Unidas.

El 5 de mayo de 1957, el Partido Neodestour volvía a demostrar su fuerza política al obtener casi el 90% de los votos escrutados en las elecciones municipales. En estos comicios, las mujeres votaron por primera vez.

La República.

El 25 de julio de 1957, la Asamblea Nacional echó abajo los últimos vestigios de la monarquía deponiendo al bey, proclamando la República y eligiendo a Burguiba como presidente; el 5 de agosto, todas las propiedades y fondos monetarios del bey eran confiscados por el gobierno para sufragar parte de la deuda interna estimada en 3.840.000 dólares. En los meses sucesivos se despidió a un gran número de funcionarios franceses, lo que provocó que casi un tercio de los franceses residentes en Tunicia, bajo la amenaza de represalias posteriores, abandonaran el país llevándose consigo cuantiosos capitales.

Las relaciones con Francia se deterioraron durante el verano siguiente y el otoño de 1957, como resultado de los enfrentamientos que tuvieron lugar entre las tropas tunecinas y francesas, a lo largo de la frontera con Argelia, iniciados cuando las tropas francesas cruzaron la frontera tunecina en persecución de nacionalistas argelinos.

En los primeros meses de 1958, la tensión aumentó cuando las Fuerzas Aéreas francesas sobrevolaron la frontera argelina y bombardearon la ciudad tunecina de Sakiet-Sidi-Youssef (hoy Saqiyta Sidi Yusuf), matando a 68 personas e hiriendo a más de cien.

El 1 de octubre Tunicia pasaba a formar parte de la Liga Árabe, aunque el 15 del mismo mes daría por finalizadas sus relaciones diplomáticas con Egipto (entonces República Arabe Unida). En noviembre, Tunicia renunciaba a su compromiso con la Liga.

En 1959 las relaciones con Francia mejoraron; en abril ambos países firmaron un acuerdo por el que Francia prestaría apoyo técnico a Tunicia que, por su parte, en 1960, accedió a pagar parte del dinero estipulado por las tierras confiscadas a los ciudadanos franceses; Francia pagaría el resto. El 1 de junio de 1959 se promulgó una nueva Constitución y el 8 de noviembre se celebraron las primeras elecciones constitucionales. Burguiba fue reelegido presidente sin contar con oposición alguna y el partido Neodestour obtuvo todos los escaños de la Asamblea Nacional.

La situación empeoró nuevamente cuando Francia rechazó la petición tunecina de evacuar de forma inmediata la base naval de Bizerte, por lo que en julio de 1961 las tropas tunecinas comenzaron a sitiar la base. Durante los dos días posteriores, las fuerzas francesas rompieron el bloqueo, cercaron la ciudad y acabaron con la vida de 1.300 tunecinos. Ambas partes aceptaron el alto el fuego establecido por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 22 de julio; al mes siguiente, la Asamblea General de la ONU solicitaba a Francia que abandonara Bizerte. Poco después ambos países se retiraron a las posiciones tomadas antes de que estallara el conflicto iniciando las negociaciones que concluyeron con la salida de Francia de Bizerte en octubre de 1963.

Acercamiento al mundo árabe.

Durante 1963 y 1964 Tunicia desarrolló una postura de cooperación económica y política con el norte de África. Los enfrentamientos fronterizos con Argelia se dieron por finalizados y se fijó un marco de cooperación técnica; también mejoraron las relaciones con Marruecos. Durante 1965 y 1966 Tunicia apoyó el establecimiento del Comité Consultivo Permanente del Magreb que intentaba conseguir una mayor cooperación regional en la zona.

Mientras tanto, el país tendió a estrechar sus lazos con otros países árabes, especialmente con Egipto. En mayo de 1964, la Asamblea Nacional decretó la expropiación de todas las tierras de propiedad extranjera, en concreto de unas 300.000 hectáreas pertenecientes a familias francesas. La reacción de Francia fue la cancelación inmediata de la ayuda financiera a Tunicia, lo cual dejó sumergido al país en una profunda crisis económica.

Esta nacionalización del suelo vino acompañada de un programa de colectivización socialista. Durante las elecciones de noviembre de 1964 el programa de socialismo tunecino fue adoptado por el partido Neodestour que cambió su nombre por el de Partido Socialista Destour. En esas elecciones el presidente Burguiba, único candidato, obtuvo el 96% de los votos, mientras que el partido obtuvo los 90 escaños de la Asamblea Nacional. En abril de 1965 las fuertes relaciones con el mundo árabe se deterioraron cuando Burguiba propuso un acuerdo entre los estados árabes e Israel sobre la resolución de las Naciones Unidas de 1947, acuerdo que fue rechazado por Israel, como por la mayoría de los estados árabes representados por Egipto. De nuevo empeoraron las relaciones con Egipto y Tunicia empezó a no tomar en consideración las resoluciones de la Liga Árabe.

En 1966 se consiguió un acercamiento entre Tunicia y Arabia Saudí, pero se mantuvieron las diferencias con Egipto. En la guerra del Yemen, Tunicia apoyó las reivindicaciones de Arabia Saudí.

Cuando en junio de 1967 estalló la guerra de los Seis Días, Tunicia prestó ayuda incondicional a la causa árabe, lo que facilitó la restauración de las relaciones con Egipto.

Burguiba fue reelegido por tercera vez en noviembre de 1969. En diciembre, la Asamblea Nacional aprobó una enmienda constitucional, por la que el presidente podría nombrar un primer ministro que asumiera la presidencia en caso de muerte o discapacidad del primero. Esta iniciativa pretendía asegurar la continuación de la política practicada por Burguiba, tanto para asuntos internos como externos. En marzo de 1975, fue nombrado presidente vitalicio “en reconocimiento de los servicios prestados”.

A principios de la década de 1970, Tunicia desarrolló una política exterior pacificadora, sobre todo en todo lo que atañía a sus recursos petrolíferos, para favorecer su desarrollo económico. Las relaciones con Francia y China mejoraron de forma considerable, pero Burguiba expresó su desconfianza ante las intenciones estadounidenses y soviéticas en el Oriente Próximo. En 1982, Tunicia dio refugio al líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Yasir Arafat y a cientos de partidarios que habían sido obligados a abandonar Líbano. Las revueltas internas de principios de 1984 exigieron que Burguiba anulara el aumento de los precios de los productos básicos. Las relaciones con Libia se endurecieron en 1985, después de que este último país expulsara a más de 30.000 trabajadores tunecinos. Un año más tarde, un ataque aéreo israelí destruía por completo la sede de la OLP, cerca de Túnez. En noviembre de 1987 Burguiba dimitió a causa de su precario estado de salud, y el general Zine el-Abidine ben Alí asumió la presidencia permitiendo una liberalización del régimen: se suspendieron las actividades de la policía secreta, legalizaron la mayoría de los partidos políticos, numerosos presos políticos fueron puestos en libertad y se levantaron las restricciones de prensa. Aunque muchos de los partidos participaron en las elecciones de abril de 1989 (las primeras elecciones libres de Tunicia desde 1956), el partido de la Unión Constitucional Democrática (heredero del antiguo Destour) obtuvo los 141 escaños de la Asamblea Nacional y Ben Alí fue elegido presidente sin contar con oposición alguna. A principios de la década de 1990, tomó enérgicas medidas contra los fundamentalistas musulmanes, que también afectaron a otras organizaciones que demandaban una mayor apertura democrática. Sin embargo, la opinión pública, atemorizada por el fundamentalismo argelino, parece apoyar esta política de fuerza; así, en las elecciones locales de 1995 la Unión Constitucional Democrática (el partido gubernamental) obtuvo un claro triunfo.

PRINCIPALES RECURSOS NATURALES

El principal recurso económico de Tunicia es el petróleo, cuyas reservas se encuentran tanto en la costa como en el interior, sobre todo en el sur, donde aparecieron nuevos depósitos a principios de la década de 1980. Otros recursos minerales importantes son gas natural, fosfatos, hierro y plomo.

Pesca.

La industria pesquera está en expansión y se desarrolla sobre todo a lo largo de la costa tunecina. A finales de la década de 198, la captura de pescado fue de casi 100.000 t., destacando la recogida de sardinas, jureles, atún y varias especies de pescado blanco.

Minería.

Tunicia cuenta con numerosos e importantes depósitos de petróleo. La producción anual de crudo a finales de la década de 1980 fue de 38,4 millones de barriles. También es un gran productor de fosfatos (6 millones de t.). Entre otros productos minerales cabe destacar el gas natural (367 millones de m3), hierro (325.200 t.), plomo (3.500 t.) y sal (442.000 t.).

ESTRUCTURA ECONÓMICA: LOS GRANDES SECTORES ECONÓMICOS (AGRARIOS, INDUSTRIALES, DE SERVICIOS)

La economía tunecina está dominada por la agricultura y la minería. El turismo es también una importante fuente de ingresos y la industria está en expansión. A finales de la década de 1980, el presupuesto nacional establecía unos 3.100 millones de dólares en ingresos y 2.400 millones en gastos generales.

Trabajo.

La población activa de Tunicia se reparte así: alrededor del 27% trabaja en la agricultura y la pesca, el 40% en la industria y el 33% en el sector de servicios. El desempleo y subempleo son hoy los problemas más graves con los que se enfrenta el país. La mayor organización sindical es el Sindicato General de Trabajadores, que cuenta con unos 175.000 miembros y 23 organizaciones afiliadas.

Agricultura.

Los índices de cosechas anuales fluctúan a consecuencia de las frecuentes sequías y a la falta de recursos de regadío extensivo. Los cultivos más importantes en las fértiles llanuras del norte (con datos de 1988 expresados en toneladas métricas) eran trigo (225.000), cebada (63.000), tomates (370.000), verduras y melones (1,3 millones), y uvas (130.000). En la península de Cabo Bon, el cultivo de naranjas (120.000) es particularmente importante. Otros cultivos de interés son: aceitunas (320.000), cultivadas sobre todo en las semiáridas regiones del centro, y dátiles (40.000), en los oasis de la región del Sahara. Más de la mitad del suelo cultivable se utiliza para pasto, aunque la industria ganadera está sujeta a continuas variaciones. En 1988, la cabaña ganadera estaba formada por 5,9 millones de ovejas (borregos), 1,1 millones de cabras (chivos); 612.000 cabezas de ganado vacuno, 184.000 camellos, 56.000 caballos y 17 millones de aves de corral.

La agricultura tunecina es un caso típico de la problemática que afronta el sector agrícola en la región del Magreb. La agricultura tradicional (cereales - trigo blanco, duro y cebada- y ganadería extensiva - ovina y caprina -) muy poco productiva, con una oferta rígida, y prácticamente invariable en su composición, se enfrenta a una demanda rápidamente creciente como fruto de las enormes presiones demográficas en la zona.

Como resultado, se registran situaciones de insuficiencia alimentaria y déficit comercial alimentario, y esto a pesar de tratarse de economías fundamentalmente agrarias. En tales condiciones, los precios de los alimentos tienden a subir, y al tratar de controlar estos para evitar la carestía de la vida, se acaba desalentando aún más la producción agraria.

Ante tal problemática, la política agrícola ha orientado su actuación en dos vertientes: primero, estimulando aquella producción agraria que exige el mercado interior, principalmente a través de subsidios, con el fin de ganar en seguridad alimentaria. Segundo, acentuando al máximo la especialización en los productos de exportación en los que se dispone de alguna ventaja comparativa, lo que permite obtener divisas que financien las necesidades de importación de cereales.

La agricultura en Túnez absorbe medio millón de personas. Los principales proveedores de cereales son EE.UU. y la C.E. La competencia entre estos países permite ciertos beneficios financieros en las compras a gran escala que tiene que realizar Túnez. La política de estímulo y modernización de la producción interior, a través de programas de asistencia financiera, créditos subsidiados y otras medidas, ha permitido un notable incremento de la productividad y de la producción en 1990 (un 27%), especialmente la de aceite de oliva, almendras y dátiles. No obstante se continúan necesitando elevadas importaciones de cereales extranjeros.

Con todo, en 1990, parece haberse logrado una reducción a la mitad del déficit comercial agrario respecto a 1989.

Industria.

El gobierno tunecino ha fomentado el desarrollo de las industrias orientadas a la exportación, entre las que destacan la de refino de azúcar de Bajah (Béja), la refinería de petróleo de Bizerte, la acerería de Menzel Burguiba y las plantas de tratamiento de fosfatos y cemento. Otros productos industriales destacados son ácido sulfúrico, productos textiles, forestales y la transformación de productos agrícolas y pesqueros.

Los principales esfuerzos de la política industrial pretende lograr un mayor nivel general de inversión. El sector textil ha resultado ser el más atractivo, tanto para el capital autóctono como para el capital exterior, principalmente proveniente de Italia. El sector farmacéutico también se ha visto recientemente impulsado, a partir fundamentalmente de capital exterior de origen francés. Finalmente, en el campo de los fertilizantes (fosfatos), Túnez y Siria han firmado un protocolo para montar una planta en Siria, con financiación del Fondo Arabe para Desarrollo Económico y Social; este convenio de cooperación se extiende a los sectores de la química, vidrio y cuero.

Energía.

A finales de esta misma década, las plantas generadoras de electricidad tenían una capacidad instalada de 1,4 millones de KW. y producían 4.500 millones de KWh de electricidad al año. Casi toda la electricidad del país se genera en centrales térmicas.

Túnez dispone de yacimientos de hidrocarburos, que le permiten una producción de petróleo ligeramente superior a su consumo interno. Por lo que se refiere al comercio exterior energético, la exportación de crudos de petróleo es a penas suficiente para facilitar las necesidades de importación de productos petrolíferos elaborados. La puesta en funcionamiento de nuevos campos petrolíferos, así como la cuantía de las reservas petrolíferas descubiertas, permite prever el autoabastecimiento energético del país en los próximos años.

Este esfuerzo productivo ha sido principalmente fruto de los nuevos acuerdos establecidos con compañías petrolíferas extranjeras en el marco de las recientes reformas legislativas e internas de explotación y desarrollo de la industria petrolífera.

El parlamento tunecino ha ratificado el permiso del paso del gas argelino hacia Yugoslavia a través del gasoducto del Mediterráneo que atraviesa Túnez.

Transporte.

Tunicia tiene una red de carreteras de unos 27.370 km. que conectan los centros de mayor importancia comercial; alrededor del 57% de las mismas están asfaltadas. El país está también comunicado por unos 21.115 km. de vías de ferrocarril además de contar con cuatro puertos destacados en Túnez, Bizerte, Sousse y Sfax; el quinto, en as-Sukhayrah, está especializado en el almacenaje de petróleo. Actualmente se está construyendo un moderno puerto en Qabis. Hay también cinco aeropuertos internacionales, dos de los cuales están destinados solamente a salidas y llegadas nacionales.

Medios de comunicación.

La prensa tunecina cuenta con cinco diarios con una tirada total de 230.000 ejemplares y más de una docena de otras publicaciones periódicas. Tanto la radio como la televisión son estatales. A finales de la década de 1980, el número de aparatos de radio ascendía a 1,7 millones y el de televisores rondaba los 500.000. el número de teléfonos en ese mismo período era de 312.000 receptores.

Moneda y banca.

La moneda es el dinar dividido en 100 millimes (0,9931 dinares equivalían en 1993 a un dólar estadounidense). El Banco Central de Tunicia (fundado en 1958) es el responsable de la emisión de moneda.

Turismo.

El turismo es una importante fuente de ingresos; el gobierno ha realizado grandes esfuerzos en el desarrollo y promoción de instalaciones recreativas para fomentarlo. A finales de la década de 1980, los más de 3,4 millones de turistas que visitaron el país generaron algo más de 670 millones de dólares. Entre los puntos de mayor interés turístico están las bonitas playas del país, los museos arqueológicos y la antigua ciudad de Cartago.

Estructura productiva.

La estructura productiva de Túnez está muy diversificada. El sector de la industria manufacturera, que representa el 16,4% del PIB, es el sector con tamaño más significativo. A continuación se situarían los sectores agrícola y pesquero y energético, que representan un 13,7% y un 9,5%, respectivamente. La construcción representa el 5,3%.

Finalmente, la administración pública participa escasamente en la generación del PIB, un 14,1%.

Servicios.

El sector turístico puede verse muy adversamente afectado como consecuencia del conflicto del Golfo, lo que reforzaría la negativa evolución que viene registrando el sector en los últimos años, incluyendo los seis primeros de 1990. Los ingresos por turismo, en 1988, alcanzarán los 1.270 Mn. de $, el 12,7% del PIB; en 1989, descendieron a 1.030 Mn. de $, el 9% del PIB; y en el período enero - agosto de 1990, estos ingresos descendieron aún más en moneda nacional (aunque no en dólares).

Los proyectos turísticos financiados por capital kuwaití han sido abandonados. Otros proyectos importantes en este sector también con financiación exterior parecen están siendo pospuestos.

En el sector de transportes, el gobierno tunecino se está proponiendo la renovación total de las flotas aéreas, marítimas y de carretera, propiedad de empresas públicas. Así, la flota aérea será sustituida en su totalidad; se ha puesto también en marcha un programa de inversiones para mejora de aeropuertos; 1.000 nuevos autobuses han sido adquiridos a fin de mejorar el servicio en las áreas urbanas. Todo ello, se produce dentro de un proceso de privatización y desregulación del sector del transporte, a fin de dar mayor cabida a la iniciativa privada.

RELACIONES CON EL EXTERIOR: COMERCIO EXTERIOR

El comercio exterior de Tunicia es actualmente deficitario; a finales de la década de 1980 las exportaciones fueron de 2.400 millones de dólares mientras que las importaciones ascendían a 3.500 millones. Los productos más exportados son petróleo, vestidos, piensos, aceite de oliva y fosfatos, seguidos de vino, cítricos, hierro, acero y plomo. El análisis de la estructura comercial evidencia la decisiva importancia de los recursos naturales en las exportaciones. En los últimos años las ventas de productos primarios vienen suponiendo casi el 40% del total exportado, destacando tres productos: crudos de petróleo, fosfatos y aceite de oliva. Son importantes también las ventas de frutas mediterráneas. Por lo que respecta a los productos industriales, cabe destacar los textiles, que son la primera partida exportadora.

En 1987 se estableció un Código de Inversiones Industriales muy favorable para las empresas exportadoras. Actualmente, Túnez persigue la diversificación de sus exportaciones, potenciando aquellas que incorporan un mayor valor añadido, sobre todo en mano de obra.

Los principales países destinatarios de esta exportación son Francia (24,6%), Italia (18,7%)) y Alemania (12,9%). A España se destinan un 5% de esta exportación.

Entre las importaciones destacan maquinaria industrial, productos derivados del petróleo, hierro y acero, maquinaria eléctrica y alimentación. Los principales países proveedores son Francia (26,4%), Italia (13,7%), Alemania (11,7%), Bélgica, Argelia, Estados Unidos. España provee un 3,8% del mercado tunecino Unidos.

PRINCIPALES ELEMENTOS DE LA POLÍTICA ECONÓMICA DEL PAÍS: INFLUENCIA DEL EXTERIOR (p: ej. BM y FMI, etc.).

Crisis del Golfo.

La crisis del Golfo ha tenido repercusiones económicas apreciablemente negativas sobre el ritmo de expansión económica de Túnez. Las expectativas de crecimiento económico para 1990 y 1991, 5,2% y 5,1%, respectivamente, han debido de ser sensiblemente revisadas a la baja. Los principales efectos adversos que la Crisis ha tenido sobre la economía tunecina han sido el cierre del mercado iraquí a las exportaciones tunecinas; la reducción drástica de las inversiones directas kuwaitíes en Túnez; y, el descenso del turismo occidental. Las repercusiones registradas en el precio del petróleo durante la segunda mitad de 1990 no ha bastado para compensar estos efectos. Los costes de la Crisis previstos inicialmente para 1990 y 1991 en 410 Mn. de $, van a verse ampliamente superados.

Una parte muy importante de la exportación tunecina se dirige a Irak; los productos exportados principalmente son textiles, fertilizantes, repuestos y maquinaria mecánica. El embarco económico, aprobado por la ONU, a Irak y Kuwait, ha significado para Túnez una pérdida de ventas en el exterior por valor de 150 Mn. de $.

Túnez viene beneficiándose en los últimos años de un importante flujo de inversiones directas extranjeras y, fundamentalmente, kuwaitíes o de instituciones financieras asociadas. Para 1991, la inversión directa exterior prevista era de 3.480 Mn. De $, cifra que, con motivo de la paralización y congelación de las inversiones de Kuwait, no va a poder alcanzarse.

Crecimiento económico.

Los años 70 fueron de fuerte expansión económica para Túnez. En la última década la economía tunecina viene registrando apreciables oscilaciones en su ritmo de crecimiento económico, combinando recesiones con apreciables crecimientos. La favorable coyuntura económica experimentada en 1987 se desalentó en 1988, como consecuencia del esfuerzo de las autoridades en este año por sanear las finanzas interiores y reducir el desequilibrio exterior.

Las expectativas de recuperación de un buen ritmo de crecimiento económico en 1990 y 1991 se han visto apreciablemente frustradas como consecuencia de la Crisis del Golfo. El coste inicialmente estimado de la Crisis, en torno a los 410 Mn. de $, ha significado que las previsiones iniciales de crecimiento para 1990 y 1991, de 5,2% y 5,0% respectivamente, se han debido revisar a la baja, situándoles en 4,9% y 4,5%, también respectivamente. La certeza de que los costes de la Crisis para esta economía van a ser notablemente superiores a los inicialmente estimados, debe obligar a revisar nuevamente a la baja las expectativas de crecimiento económico para 1991.

El desempleo es un problema muy acusado en este país. El 15% de la población activa 316.000 personas, están en paro. A este respecto la presión demográfica continúa siendo notable, situando el crecimiento de la población en el 2,5%, lo que justifica en parte la emigración al extranjero que ha sido una tradicional válvula de escape; 270.000 tunecinos trabajan actualmente en el extranjero.

Precios.

En 1988 se emprendió una reforma tributaria de envergadura. Se introdujo un nuevo impuesto directo, más simple, con tipos más bajos y menores exenciones, de difícil evasión y que ha supuesto un importante aumento de los tipos ingresos fiscales. Asimismo, en 1989 se ha introducido el IVA. La inflación se ha mantenido en los últimos años a unos niveles moderados, dentro de una banda del 5 al 8%. No obstante, las fuertes presiones expansionistas que va a tener que afrontar el sector público en 1991, consecuencia tanto del mayor coste de las importaciones como de las elevadas demandas salariales de los funcionarios, pueden disparar la inflación situándola por encima del 10%.

En estos momentos el coste laboral de un trabajador tunecino es dos veces superior al de un trabajador marroquí.

Déficit Público.

Con el objetivo de crear condiciones que favorezcan el crecimiento económico, las autoridades están tratando de aplicar una política fiscal restrictiva, tratando al tiempo de incrementar la capacidad recaudatoria del Estado y de mejorar la progresividad del sistema fiscal. Las medidas de ajuste fiscal han reducido el déficit presupuestario global del 7,1% al 2,0% del PIB entre 1986 y 1990.

Los principales factores del abultado déficit público tunecino son los elevados subsidios concedidos a fin de garantizar una serie de precios, principalmente de alimentos básicos (pan, leche, sémola, ...), y las crecientes demandas salariales de los funcionarios. En 1991, el déficit puede resultar superior al de 1990, por lo que su funcionamiento contribuirá a exacerbar las tensiones inflacionistas.

Balanza de Pagos.

La balanza comercial tunecina es tradicionalmente deficitaria, si bien con sensibles oscilaciones dependiendo fundamentalmente de las condiciones climatológicas y sus efectos sobre las cosechas. Por el contrario las balanzas de servicios y transferencias son continuamente positivas, aunque insuficientes para compensar el déficit comercial.

En 1986 se puso en marcha un Plan de Ajuste con el objeto de reducir el déficit de la balanza por cuenta corriente, siendo instrumento básico, junto a la política de austeridad, la devaluación del dinar. Los sectores de exportación y turismo reaccionaron muy favorablemente a este nuevo estímulo. La política de austeridad y la mejora de los ingresos por turismo han permitido, a partir de 1987, equilibrar el sector exterior.

En 1989, el sector exterior vuelve a estar en dificultades. Ello se refleja en el fuerte déficit exterior registrado en 1989, cifrado en 1130 Mn. de $, lo que equivale al 12,5% del PIB. Sin embargo, se ha observado una mejora del déficit comercial de productos alimenticios y un incremento de las importaciones de bienes de capital, lo que, es signo positivo en la valoración a la evolución de la composición del déficit.

La Crisis del Golfo ha agravado el desequilibrio exterior, provocando un descenso de las exportaciones y de las inversiones directas, así como, del turismo. Con ello, el saldo de la balanza por cuenta corriente ha experimentado un fuerte deterioro, alcanzando el déficit un valor dos veces el valor registrado en 1989.

Reformas Estructurales.

A partir de 1986, el objetivo prioritario de las autoridades ha sido la reducción el continuo desequilibrio en las finanzas internas y externas, potenciado éste último por una importante insuficiencia alimentaria. Frente a estas dificultades, las autoridades han estimulado la transición hacia una economía más libre y un mercado menos protegido, poniéndose en marcha una política de profunda liberalización económica (precios, importaciones, sector financiero, reforma del sistema tributario) y de reestructuración y privatización de empresas, a pesar del coste social que estas medidas traen consigo.

Túnez aspira a convertirse en el centro financiero y comercial del área. Para ello, además de importantes esfuerzos de liberalización de las estructuras económicas, se ha procedido a un importante programa de reforma del sector financiero con medidas tales como: la eliminación de controles en las operaciones bancarias; la liberalización de los tipos de interés; y la creación de un mercado monetario activo.

También se han iniciado reformas en el mercado laboral con el objeto de incrementar la productividad de los trabajadores, contener los fuertes crecimientos salariales y frenar el crecimiento del desempleo. Un primer contenido va a ser el cambio en las regulaciones laborales que hasta ahora garantizaban una protección prácticamente total de los trabajadores contra el despido. El Banco Mundial ha destinado 12 Mn. de $ a un programa dirigido a la adecuación de la mano de obra a los nuevos requerimientos de empleo.

Deuda Exterior.

La Deuda Exterior tunecina no es elevada, aunque su ritmo de crecimiento si lo es, sobre todo en lo que al servicio de la deuda se refiere. Los porcentajes deuda/PIB y deuda/exportaciones son 65% y 138%; los porcentajes servicio de la deuda/PIB y servicio de la deuda/exportaciones son 11% y 25%. Túnez ha cumplido siempre sus obligaciones de pago, y esto a pesar de que sus ingresos por exportación se redujeran sin cesar en 1981-86. Esto último se trató de contrarrestar mediante una política de ajuste duro, iniciada a partir de 1986, con el apoyo financiero del FMI. Recientemente, Qatar ha cancelado 6 Mn. de $ de deuda tunecina.

Financiación Exterior.

La financiación del vigente Plan Cuadrienal (1987-91) procede mayoritariamente de capital exterior. Se requieren 7.500 Mn. De $, la mayor parte de ellos son capitales a medio y largo plazo. Además de la ayuda del FMI disponible por haber cumplido satisfactoriamente acuerdos anteriores, Italia, Francia y la CE son los principales proveedores de estos fondos. Los sectores donde se concentran las inversiones son el de los hidrocarburos, textil, eléctrico y mecánico. El objetivo es captar inversiones en el marco del fenómeno de deslocalización de determinadas actividades industriales de los países desarrollados.

Kuwait ha invertido capital de forma muy considerable a Túnez. Las instituciones a través de las cuales se han realizado estas inversiones son el Banco Tunecino - kuwaití de Desarrollo y el Fondo kuwaití para el Desarrollo Económico árabe.

Las necesidades financieras están mediatizadas por el comportamiento de las remesas de emigrantes, que durante el año 1989 fueron de casi 500 Mn. de $, y en 1990 todavía algo superiores.

El Banco Mundial ha realizado un préstamo a Túnez de 12 Mn. de $ a fin de facilitar las reformas del mercado laboral y la especialización de la mano de obra de acuerdo a las nuevas necesidades.

Cooperación.

Las inversiones extranjeras han tenido un papel importante, especialmente en la forma de inversión directa en el sector hidrocarburos. Dentro de los esfuerzos para desarrollar una mayor cooperación entre los países del Norte de África, los ministros de la UMA acordaron en octubre (1990), la creación de un banco de inversión y una zona de libre comercio en 1992, así como la consecución de un Mercado Común en 1995. Esta unión facilitará además el establecimiento en el futuro de una forma de Preferencia Económica con la CE, lo que supondría una amplia liberación de los intercambios comerciales.

La constitución de la deseada Comunidad Económica Magrebí beneficiaría a Túnez sustancialmente, al ser su mercado interior pequeño y su economía muy dependiente del comercio y del turismo.

La posibilidad de creación de un banco de desarrollo bajo los auspicios de la CE, el Banco de Inversión del Mediterráneo, no parece previsible en un futuro próximo, aunque la postguerra podría acelerar su aparición.

FACTORES QUE EXPLICAN SU ACTUAL SITUACIÓN ECONÓMICA DE ATRASO O DE DESARROLLO

Marruecos es un país elevadamente dependiente del petróleo y sus suministros provenían de Iraq y Kuwait en un 60%. El aumento en el precio del petróleo durante los meses pasados ha afectado muy adversamente a la economía marroquí. Se han reactivado las tensiones inflacionistas y sus consiguientes efectos expansivos sobre el déficit público, lo que dificulta enormemente el control monetario. El dinamismo de la demanda interna (sobre todo de la inversión) y la devaluación del dirham en un 9% en mayo pasado, han contribuido también a acrecentar estas tensiones.

La aplicación congruente de una política restrictiva en los planos fiscal y monetario, así como la puesta en marcha de un amplio programa de reformas estructurales, permite prever un crecimiento económico de este país muy limitado. El objetivo pretendido por el gobierno de reducir el déficit público al 3% del PIB para 1991, condición necesaria para garantizar la continuidad de la ayuda financiera del FMI, parece muy difícil de cumplir. Unicamente, una decisión de las autoridades de aumentar la imposición indirecta podría permitirle alcanzarlo pero esta medida resulta socialmente muy arriesgada. El fuerte desequilibrio exterior, situado en 1989 en un 3% del PIB y cuyo principal factor explicativo fue el creciente dinamismo de la demanda interna, se ha visto en 1990 agravado por el sustancial aumento de la factura petrolífera; sin embargo, la recuperación de las exportaciones de fosfatos y de cítricos ha permitido frenar el crecimiento del déficit.

Para 1991, a la elevada factura petrolífera se va a unir el presumible descenso del turismo, lo que permite aventurar un deterioro apreciable del déficit exterior. Unicamente, una evolución muy favorable del precio del petróleo, que reduciría la inflación y el déficit exterior e incrementaría el Fondo Compensatorio de Petróleo, y a través de él los ingresos públicos, puede abrir un horizonte optimista para esta economía.

CONCLUSIONES

La situación económica de Túnez al inicio de la década de los años 90 es sólida. Se trata de una economía muy diversificada, con una base industrial en creciente desarrollo y un elevado nivel de exportaciones. Esta consolidación se ha producido gracias a la aplicación continuada y firme, desde 1986, de medidas de ajuste, contando para ello con el apoyo financiero del FMI. Así, se han logrado reducir sustancialmente los graves desequilibrios internos y externos existentes al inicio de los años 80: el crecimiento del endeudamiento exterior se ha contenido; y se ha avanzado notablemente en el progreso de reformas económicas, cuyo objetivo es crear las condiciones que garantizan un crecimiento económico más dinámico y generador de empleo. Los resultados de crecimiento económico, déficit exterior, inflación, etc., alcanzados en estos últimos dos años son una clara muestra del éxito de estos esfuerzos y reformas.

No obstante, es necesario que esta economía no ceda en sus objetivos. En este sentido se prosiguen los esfuerzos por reducir los subsidios que permiten garantizar precios, pues ello impone un elevado coste sobre el presupuesto público y, de esta forma, acaba generando inflación. Además, se está avanzando en la liberalización del mercado laboral, única forma de contener las elevadas demandas salariales y sus consiguientes presiones inflacionistas. Unicamente de esta forma, controlando la inflación, la economía tunecina logrará un nivel de competitividad exterior que garantice un crecimiento dinámico de su sector exportador y, de esta forma, del conjunto de la economía.

Recientemente, las exportaciones, que vienen creciendo a muy buen ritmo en los últimos años, han desacelerado apreciablemente su ritmo de crecimiento. La inflación está erosionando la ventaja comparativa de que disfrutan los productos tunecinos. La depreciación continuada del dinar a fin de corregir la pérdida de competitividad precio de sus productos, tiene el riesgo de desestabilizar el valor de la moneda, generando mayor inflación. En este contexto, Túnez necesita una política activa antiinflacionista. Esto es, de contención del crecimiento de la demanda interior y de racionalización y estímulo de la actividad económica.

La Crisis del Golfo ha agravado los problemas de la economía tunecina. La pérdida que para la exportación significa el cierre del mercado iraquí, la reducción de las inversiones directas del exterior (principalmente kuwaitíes) y el descenso del turismo, han determinado la aparición de un sustancial déficit exterior, difícilmente financiable, y la agudización del desequilibrio ya existente en las finanzas públicas. En este panorama, la búsqueda de un crecimiento hacia afuera, mediante el mantenimiento de la competitividad exterior, va a requerir una política de ajuste muy dura, cuyo coste social puede resultar difícilmente aceptable para un país donde el 15% de la población activa se encuentra actualmente desempleada.

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