Tuberculosis

Enfermedad infecciosa. Sintomatología. Bacilo mycobacterium. Contagio. Tratamiento. Bacterias

  • Enviado por: Aintzane
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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A principios del siglo XIX los trabajos de los médicos franceses Gaspart Laurent Bayle y René Laënec establecieron las formas y estadios de la tuberculosis como enfermedad; ambos fallecieron por su causa. El microbiólogo alemán Robert Koch descubrió el agente causal, el bacilo tuberculoso, en 1882. En 1890, desarrolló la prueba de la tuberculina para el diagnóstico de la enfermedad. En 1924, los bacteriólogos franceses Albert León Calmette y Alphonse F. M. Guérin desarrollaron una vacuna denominada BCG (Bacilo de Calmete-Guérin).

El primer agente quimioterápico específico para la tuberculosis fue la estreptomicina, descubierta por el microbiólogo norteaméricano Selman Abraham Waksman en 1944. Este descubrimiento fue seguido en 1948 por el del PAS (ácido paraamino salicílico) y más tarde por la insoniacida y otros fármacos que revolucionaron el tratamiento de la tuberculosis. Un número importante de personas con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) desarrollan tuberculosis y han aparecido algunos bacilos resistentes al tratamiento farmatológico.

En las fases tempranas no suelen existir síntomas. Los síntomas comunes a todas las formas de tuberculosis en fase avanzada incluyen fiebre, fatiga, sudoración nocturna, pérdida de apetito y pérdida de peso. En la tuberculosis pulmonar estos síntomas se acompañan de trastornos respiratorias como tos, dolor forático y espulos sanguinolentos. Con frecuencia es necesaria la hospitalización durante la primera fase del tratamiento pero una vez que la enfermedad está bajo control, el paciente puede volver a su actividad normal. El tratamiento completo dura entre seis meses y dos años.

Tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa aguda o crónica producida por el bacilo Mycobacterium tuberculosis, que puede afectar a cualquier tejido del organismo pero que se suele localizar en los pulmones. El nombre de tuberculosis deriva de la formación de unas estructuras celulares caracerísticas denominadas tuberculomas, donde los bacilos quedan encerrados. La enfermedad no suele aparecer en animales en su habitat natural pero si puede afectar al ganado vacuno, porcino y avícola.

Los bacilos tuberculosos son transmitidos por el esputo, bien en gotitas suspendidas en el aire o por partículas de polvo y rara vez por excrementos o alimentos. A diferencia de otras enfermedades infecciosas, la tuberculosis no tiene un periodo de incubación específico. Un episodio único no confiere inmunidad duradera. El bacilo puede permanecer latente en el organismo durante un largo periodo, hasta que una disminución de las defensas le da la oportunidad de multiplicarse y producir los síntomas de la enfermedad. Aunque más de un cuarto de la población es portadora de bacilos tuberculosos la enfermedad se desarrolla en un porcentaje pequeño de personas. Es más común en zonas superpobladas y pobres. En algunos países de Asia, África, Sudamérica y Europa, la frecuencia de la tuberculosis es de varios cientos de casos por cada 100.000 habitantes, 10 veces superior a la de Estados Unidos.

La radiografía simple del tórax es un método de exploración selectiva de la población para evidenciar la tuberculosis pulmonar en fases iniciales. Aunque la radiografia suele demostrar la presencia de una lesión pulmonar, la confirmación de su etiología requiere otras pruebas. Las pruebas de la tuberculina consiste en inyectar en la piel una proteína obtenida de cultivos de bacilos tuberculosos. Una reacción cutánea positiva indica la presencia de tuberculosis, bien activa o inactiva. El diagnóstico de enfermedad activa se realiza mediante el aislamiento de bacilos tuberculosos en el esputo.

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