Tú y yo somos cuatro; Joan Elias

Literatura contemporánea. Siglo XXI. Comunicación. Relaciones interpersonales. Argumento

  • Enviado por: Cristina Reigada Cuervo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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Este libro pretende que comprendamos mejor las relaciones personales y no sólo en la empresa. A través de una historia entre un padre y una hija el autor nos irá dando ejemplos de lo que pasa en nuestra comunicación con los demás, en los cuales a menudo nos veremos reflejados.

El libro comienza con unas frases de diferentes personajes en las que hablan de la comunicación.”Quiero más a mi perro que a muchos humanos”-Arturo Pérez Reverte.

Tras esto el autor escribe un prólogo acerca de cómo es la comunicación en la actualidad y nos hace ver que existen numerosos problemas entre las personas para comunicarse entre sí. La mayoría no nos entendemos, no entendemos lo que nos quiere decir el otro o no sabemos expresar bien lo que nosotros mismos queremos decir; y eso genera numerosos problemas, disputas, malentendidos, etc.

Aquí el autor nos recuerda que es imposible no comunicar y que cualquier gesto, mueca, movimiento etc. nuestro cerebro lo interpreta de una manera. Esto conlleva que haya un lenguaje no verbal amplísimo y que casi nunca entendemos lo que realmente se quiso, o no decir con éste. El lenguaje no verbal supone un 97% frente al lenguaje verbal que es un 3%.

A continuación relata una historia entre un padre y una hija para ayudarno a comprender lo que es la buena comunicación y cuales son sus trabas.

Phil es un famoso cirujano al cual visita su hija Helen una noche tras haber pasado 3 años sin verse.

Helen ha acabado su carrera y cuando llega a la casa de su padre le ve refunfuñando y discutiendo por teléfono. Ellos habían estado enfadados porque ella no quiso estudiar medicina, y veía cómo su padre no había cambiado en absoluto. El recuerdo que tenia de él no había cambiado en absoluto y por ello había decidido regalarle un libro que ella misma había escrito y el cual se lo habían publicado.

Mientras ella presentaba la cena el padre fue leyendo y sumergiéndose en la historia de la vida de un perro llamado Aris. Este personaje le contaba a otro can, que había llegado a la casa, cómo son los humanos, especialmente los de la casa donde habitaban. Aris le contó a Teles que una vez había visto una película donde de la cabeza de los humanos salía un” alien” pero que todos estaban dormidos y no la vieron. Este “alien” controlaba los pensamientos de las persona y dificultaba su comunicación por ello los humanos no se entendían. Cuando el padre acabo el relato le preguntó a su hija que qué era aquello del “alien”. Ella le contestó que era una metáfora para explicar porqué nuestra comunicación solía ser bastante mala. Comenzó explicándole que todos tenemos una especie de “alien” en la cabeza que dirige y controla nuestra comunicación en la vida diaria.

Nos cuenta de este personaje ficticio que siempre esta comiendo información y que se alimenta de puntos de referencia (unidades mínimas de información que el “alien” necesita) tales como silencios, palabras sueltas, gestos, muecas, etc.

Cuando éste carece de información se la inventa siempre a favor de sus intereses.

Si alguien que nos importa nos dejara de llamar la angustia que esto nos provocaría haría que nuestro “alien” se pusiera a inventar y suponer, lo cual nos provoca aún mas angustia, lo que el autor denomina “efecto alien”

Cuanta más información le demos a nuestro”alien” mejor será la comunicación entre los seres humanos .Debemos de preguntar, de interesarnos por tener el mayor número de información para que no se den malos entendidos entre nosotros.

Cuando decimos “creía que…” es que no hemos preguntado lo suficiente y nuestro “alien” se pone en funcionamiento.

Cuando un humano dice “también soy persona…” quiere declarar la imposibilidad de controlar su “alien”.

En definitiva este “alien” que tenemos caza todos los puntos de referencia, hasta el más mínimo y lo interpreta a su manera, se inventa información cuando carece de esta o no es suficiente y se suele acordar siempre de lo malo.

Si queremos librarnos de él tendremos que hablar correctamente y ser responsables de las palabras que utilicemos, mirar más y mejor, y hablar más y mejor.

El padre escuchó ensimismado a su hija la cual se sorprendió de su atención. Al finalizar la cena ésta se fue diciéndole que se iría a vivir a Nueva York y que le quería.

El padre contento de haber visto dónde había llegado su hija y de al fin comprender porque no se entendía con su pareja a la cual llamó después de la discusión que habían tenido diciéndole: “ya sé porqué no nos entendemos, es que tu y yo ¡somos cuatro!”

Este libro me ha parecido muy entretenido y enriquecedor, me he sentido identificada con muchas de sus situaciones y llegado a comprender cosas que antes no entendía. Además no es muy pesado de leer debido a los diferentes dibujos y brevedad del libro.

Se lo recomendaré a la gente con la que me comunique habitualmente siguiendo el consejo del autor al final del prólogo.