Trompeta en el clasicismo musical

Música clásica. Instrumento musical de viento metal. Cornetín. Joseph Haydn. Ludwig van Beethoven. Wolfang Amadeus Mozart

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LA TROMPETA DURANTE

EL PERIODO CLÁSICO

1-ÍNDICE

1-Índice Pág.1

2-Introducción Pág.2

3-La música Pág.3

• Características generales del clasicismo general Pág.3

• La música instrumental y sus grandes formas Pág.5

4-La trompeta del siglo XVIII Pág.9

5-Incorporación de los pistones Pág.10

6-El cornetín Pág.11

7-Autores más destacados del clasicismo Pág.12

• Joseph Haydn Pág.12

• Ludwig van Beethoven Pág.13

• Christoph Willibald Gluck Pág.14

• Wolfang Amadeus Mozart Pág.15

8-Bibliografía Pág.19

2-INTRODUCCIÓN

La palabra "clásico" tiene una doble significación. Por una parte, designa una determinada postura ideológica y estilística, y por otra, lo "clásico" comporta un significado valorativo como sinónimo de perfección, de culminación y de ejemplo sin par. El término música clásica se presta a cierta confusión. Generalmente se aplica a la música de arte diferenciándola así de la de origen folklórico o popular. La palabra "clásica" en su definición más amplia, se aplica a una obra de cualquier naturaleza (particularmente de arte), que se considera como modelo digno de imitación: en la música, por ejemplo, por su estructura temática, por la relación de tonalidades, por la alteración de ritmos, por el uso de cambios de dinámica (intensidad del sonido), por el "color" orquestal, todo esto dentro de un marco aparentemente bien definido y con reglas aparentemente claras.

Hacia 1720 comienza a desarrollarse un nuevo estilo que desbancará al dominante hasta ese momento. Es así como a mediados del siglo XVIII se produce una reacción neoclásica frente al barroco (los músicos más jóvenes consideraban al contrapunto de este período demasiado rígido e intelectual). El pensamiento y la estética neoclásicos buscan la sencillez y la pureza, para lo que se toma como ejemplo los ideales del clasicismo grecorromano. El neoclasicismo se extendió por Europa y América desde mediados del siglo XVIII hasta el primer tercio del XIX; y es la mitad del siglo XVIII, la que aparece como momento decisivo en el paso del barroco al clasicismo. Que en el año 1750 se produjera el fallecimiento de Bach es fortuito y al mismo tiempo simbólico. Con su muerte acabó, sin duda alguna, una época.

Para comprender la música de este período, tienen especial importancia algunos aspectos de la vida y el pensamiento del siglo XVIII. Este siglo fue una era cosmopolita. El complejo movimiento conocido como "la Ilustración" se inicia como una rebelión del espíritu; una rebelión contra la religión sobrenatural y la iglesia, a favor de la religión natural y la moralidad práctica; contra la metafísica, a favor del sentido común, la psicología empírica, las ciencias aplicadas y la sociología; contra la formalidad, a favor de la naturalidad; contra la autoridad, a favor de la libertad del individuo; y contra el privilegio, a favor de la igualdad de derechos y la educación universal. Por consiguiente, la índole de la Ilustración fue laica, escéptica, empírica, práctica, liberal, igualitaria y progresista; de una idea natural, es decir, la de que la naturaleza y los instintos o sentimientos naturales del hombre crean la fuente del verdadero conocimiento y de la acción justa. La religión, los sistemas filosóficos, las ciencias, las artes, la educación, el orden social, se juzgaban todos ellos en función de cómo contribuían al bienestar del individuo.

Desde el punto de vista musical, estos cambios sociales tuvieron gran trascendencia. La música de la corte, poco a poco se fue convirtiendo en música de la burguesía, trasladando su sitio de ejecución primero de los palacios a los salones de ricos burgueses y luego a las salas de concierto públicas, lo cual transformó la relación entre el músico, en particular el compositor, y su público. Las implicaciones en la composición propiamente dichas son diversas. Del contrapunto cerebral y estudiado, se pasa a una homofonía más natural y más accesible a un público mayor. En la ópera, de lo artificioso, se pasa a lo natural, siguiendo el patrón ya iniciado en la ópera buffa napolitana. En los espectáculos en general, de la gracia y la elegancia cortesanas, se

pasa al drama humano, con cada vez mayor énfasis en los sentimientos. Y desde el punto de vista del artista, del orden aceptado e inalterable, se pasa al individualismo heroico , capaz de vencer todos los obstáculos.

Lo esencial de la música clásica, era conmover y agradar, a través de la armonía. En consecuencia, es posible describir de la siguiente manera el ideal de mediados y fines del siglo XVIII: su lenguaje debía ser universal, y no estar limitado por fronteras nacionales; debía ser noble y entretenido; debía ser expresivo (dentro de los límites del decoro); debía ser equilibrado, así como natural (despojado de complicaciones técnicas). Los maestros de este período fueron Gluck, Haydn, Mozart y el joven Beethoven.

3-LA MÚSICA

CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL CLASICISMO MUSICAL

En GENERAL, la música clásica es objetiva, contenida en las emociones, cortesana, refinada, elegante; algo superficial, pero no pobre.

FORMAS, perfección de las grandes formas y su estabilización. Estructura formal, clara y transparente.

-Las formas instrumentales que desaparecen gradualmente son: suite, coral orgánico, preludio, concerto grosso, fantasía, antigua cantata, toccata; la fuga sólo se practica esporádicamente.

-Las formas que sobreviven: variación…, escasean los oratorios…

-Formas nuevas:

• Nace la moderna forma de sonata, procedente de la suite antigua, aplicable al trío, cuarteto, sinfonía y sonata para un solo instrumento.

• Incorpora la antigua obertura introductoria de las óperas a la música sinfónica instrumental, dando origen así a la sinfonía moderna que culmina en la Escuela Vienesa.

•El antiguo “concerto grosso” da paso al concierto de un instrumento solista acompañado de orquesta (violín, piano…) en la forma de sonata de tres movimientos.

MELODÍA. Claridad y simplicidad melódicas. Frases melódicas nítidas y más cortas, regulares y cuadradas que en época precedente (es corriente la frase de ocho compases), las cuales se abren y cierran con ciertos reposos

Incorpora en parte los característicos adornos del Barroco. Su contorno melódico deriva del acompañamiento armónico vertical.

ESTILO HOMÓFICO O VERTICAL. El conjunto aparece como acompañamiento armónico de una melodía o tema, al que las restantes voces están subordinadas.

Desaparece el bajo continuo y se abandonan las formas contrapuntísticas que utiliza sólo esporádicamente, especialmente en los desarrollos temáticos.

ARMONÍA transparente, no cromatizante; menos compleja que en Bach; a base de acordes sencillos. Los cambios armónicos relacionan gradualmente temas y secciones en las formas más variadas (=modulaciones). Las disonancias resuelven satisfactoriamente sin dejar sensación de aspereza.

INSTRUMENTACIÓN Y ORQUESTACIÓN. La música instrumental es más importante que la vocal.

Sientan las bases de la moderna orquestación.

Combinación de las diferentes combinaciones musicales.

Atención especial al colorido y sonoridad de cada instrumento y a su individualidad dentro la orquesta.

La extensión de los instrumentos es aún reducida (generalmente evitan registros extremos).

Los instrumentos que aún o son usuales en la orquesta clásica son: trombones, tuba, flautines, corno inglés, clarinete bajo, contrafagot, arpa, celesta, platillos, xilofón…

Empieza a desarrollarse el piano que nació a principios del siglo XVIII.

DINÁMICA (matices y signos expresivos). Atención especial a los contrastes expresivos (nunca bruscos) a base de fuerte y piano y al uso del crescendo y diminuendo, en vez de tratar de obtener ingeniosamente (como sucedió en el barroco) efectos expresivos, contratando grupos de muchos y de pocos instrumentos (por ejemplo, la contraposición del tutti o de toda la orquesta al concertino o pequeño grupo del concerto grosso).

Esta música no tiene aún los arrebatos ni apasionamientos del romanticismo, sino que es mesurada, tranquila, sin bruscos crescendos o diminuendos.

El RITMO es sencillo y regular (cuadratura rítmica), con silencios intercalados, como descansos contratantes entre temas y melodías; por regla general, guarda un movimiento regular a través de una sección. En el acompañamiento del bajo es frecuente el diseño a base de acordes de tres sonidos en forma sucesiva, que se repiten como muestra rítmica (llamando “bajo de Alberti”, por atribuirse a éste su invención)

En ÓPERA triunfa la reforma de Gluck.

La ópera cómica y bufa rivaliza con la ópera seria.

En general la ópera, la misa y la cantata continúan su desarrollo, amoldados al nuevo estilo.

La MÚSICA RELIGIOSA adquiere menos desarrollo o predominio. Está dominada generalmente por el espíritu operístico e instrumental; por lo que parece más bien hecha para el concierto que para el culto.

La MÚSICA DE CÁMARA comprende todas las obras escritas para un reducido número de instrumentos, que llevan generalmente la forma de sonata: trío, cuarteto, quinteto, serenata, divertimiento, casación…

Es MÚSICA PURA (especialmente la instrumental): No describe, imita o significa nada, sino que crea sensaciones.

Las OBRAS SE CLASIFICAN no por nombres, sino por números agregados a la palabra latina “opus”, que significa “obra” (op. en abreviatura). Muchos de los nombres que actualmente llevan han sido puestos por sus cotáneos o por la posterioridad. Así, los nombres de “Heroica” a la 3ª sinfonía, sonata “Claro de luna” y “Aurora”, de Beethoven, y los de sinfonía “Sorpresa” y “Londres”, de Haydn.

Los CONCIERTOS PÚBLICOS de orquesta se implantan en la mayoría de las naciones.

Se produce ya una gran CONSUMICIÓN MUSICAL y expansión de la MÚSICA EDITADA.

LA MÚSICA INTRUMENTAL Y SUS GRANDES FORMAS

En el periodo clásico el desarrollo e importancia de la música instrumental llega a ser mayor que el de la vocal o dramática, siendo en aquélla donde mejor resplandecen las características del clasicismo.

Sonata clásica

La forma sonata constituirá la base estructural de casi toda la música instrumental de este periodo: llevan esta forma la sintonía, el concierto, la música de cámara (trío, cuarteto, quinteto…) y la sonata para instrumento de tecla (clavecín y luego piano).

Todas éstas estarán estructuradas no sobre la sonata antigua o suite, la cual no tuvo validez hasta mediados del siglo XVIII, sino sobre un nuevo “tipo sonata” que se consagrará en la música instrumental de este periodo y que tendrá vigencia hasta muy cerca de nuestros días.

Su creador es Felipe Manuel Bach. Éste se dio pronto cuenta de que el oyente, después de escuchar algunos temas, necesita cambiar o variarlos para evitar la monotonía; pero en seguida le agrada escuchar de nuevo lo ya oído al principio. Des este modo se crea la sonata ternaria o en tres partes.

Un segundo paso sería el añadido de un segundo tema o grupos de temas al primero de la exposición para darle contraste y variedad, con lo que surge la sonata clásica de dos temas que se vislumbrarán con toda claridad desde Mozart y sobre todo desde Beethoven. Felipe Manuel Bach escribió unas 70 sonatas para clave en estilo muy armónico y galante, en oposición al estilo fugado de su padre.

Iniciación al arte sinfónico y orquesta moderna

Hasta 1750 la composición de la orquesta varía mucho, aunque es bastante usual la siguiente: Grupo de cuerda (violas y familias del violín), clavecín (bajo continuo), a los que se añadían según las necesidades oboes y fagots y en ciertos casos flautas, timbales y trompetas.

A partir de la citada fecha, la orquesta adquirirá la composición actual, aunque algo más reducida. Se incorporan a ella definitivamente con Stamitz los clarinetes y trompas. Así, la cuerda hasta la actualidad se dividirá en cinco partes: violines primeros y segundos (a veces se doblaban en ciertos pasajes para mayor énfasis), viola, violoncellos, contrabajos (éstos normalmente solían caminar paralelamente, duplicándose).

La composición de los instrumentos de viento solía variar algo más. El esquema más utilizado era el de una flauta, dos oboes, fagots y un poco más tarde clarinetes. A finales de siglo se añadirían los trombones, flautín y contrafagot (excepcionalmente aún).

En cuanto a instrumentos de metal son comunes dos trompas y ocasionalmente trompetas. A los que cabría añadir los dos timbales, hasta entonces asociados a los de viento y a la vida militar. El resto de la percusión es aún rara a mediados de siglo.

El número de componentes, que en Bach era de unos veinte y en Haendel unos 32, aumenta considerablemente con el último cuarto de siglo hasta cerca de 50-60 (tal era el módulo de la orquesta de la Opera de París hacia 1767); aunque dependía mucho de las disponibilidades económicas del señor.

La colocación de los músicos en la orquesta solía ser en forma de dos bandos opuestos, uno a cada lado del escenario, mirándose enfrente el uno al otro, teniendo de medio lado al público.

El director de orquesta hasta esta época solía ser el ejecutante de violín, clave u órgano, el cual a veces daba ciertas indicaciones con la mano, con un rollo de papel o de madera, o con un bastón, con el cual daba el golpe del compás para que todos le oyesen (Lully). Al adquirir gran difusión el violín, sustituyó al clavecinista u organista como director, dando a veces las debidas indicaciones con el mismo arco del violín, que luego se convertía en batuta. Es a principios del siglo XIX cuando se independiza la figura del divo y autoritario director, colocando en e centro y enfrente de la agrupación con batuta. Pondríamos a Hans von Bülow como al primer director profesional, 1830-1894. En la mayoría de los casos el director seguía siendo el mismo compositor.

En cuanto al origen de la sinfonía moderna, es muy difícil determinar con exactitud su creador, si bien sus inicios van estrechamente ligados a los de la sonata. Al fin y al cabo, la sinfonía moderna es como una gran sonata para orquesta.

La palabra “sinfonía” había pasado por muchos cambios de significado, desde el de intervalo musical de los griegos, pasando por el acoplamiento simultáneo de dos voces (sinfonistas medievales) por las “Sinfonías sagradas” de Schütz (siglo XVIII = sonar juntas voces e instrumentos), hasta llegar al significado de introducción e interludio instrumental de una ópera, la llamada obertura. Esta, al independizarse de la ópera, ampliarse y aplicársele la forma de sonata clásica en varios movimientos (el primero de los cuales o Allegro llevó también la forma “tipo sonata”), dio origen a la sinfonía clásica a mediados del siglo XVIII. A ésta Haydin añadió el Minué entre el segundo y el tercer tiempo cuando había tres, que era lo normal. Así la obertura y suite orquestal del barroco tardío se convirtió en el tipo orquestal más importante.

La creación y consagración de la sinfonía moderna se debe, pues, a los esfuerzos simultáneos de muchos cultivadores italianos alemanes y franceses.

Así, en Milan giran varios músicos alrededor de la figura de Sammartini (1701-1775), que rompe la pesadez tradicional con el estilo galante de sus 24 sinfonías. Alrededor del elector Carlos Teodoro de Württemberg surge en Mannheim (Alemania). Entre 1743 y 1777, una magnífica orquesta que consagra el arte sinfónico. Sus principales contribuciones son los nuevos efectos expresivo-dinámicos de forte-piano, crescendo, diminuendo, etc. Su iniciador es Richter (1709-1789), pero su principal propulsor es J. Stamitz (1717-1757), con sus 45 sinfonías en cuatro movimientos (el primero en forma de sonata) y un estilo orquestal dinámico y contraste que prenuncia al de Beethoven.

En el norte de Alemania, aparte del mencionado Felipe Manuel Bach (1714-1788), que también compuso sinfonías en el citado estilo, merecen citarse los nombres de sus hermanos Guillermo Friedman (1710-1784) y Juan Christian Bach (1735- 1782). Este último, discípulo de Sammartini y de su hermano, cultivó dicho estilo en la corte de Londres, donde residió, ejerciendo cierta influencia sobre el mismo Mozart.

Gossec (1734-1829), por su parte, será el gran propulsor de la sinfonía y música instrumental en Francia, al reorganizar los conciertos públicos llamados “espirituales” y al fundar en 1770 los llamados “conciertos de amateurs”.

Pero la escuela que se hizo más famosa, eclipsando a las restantes en esta sana competición instrumental quizá sea la Vienesa, en la que florecen Wagensil (1715-1777), Man, Karl Ditters von Diettersdorf (1739-1799), compositor de música de cámara y sinfonías, una de las cuales graciosamente titula “compuesta al gusto de cinco naciones”, porque cada tiempo quiere recordar al estilo de una nación diferente. Así es como quedará preparado el ambiente para los dos grandes de la Escuela Vienesa: Haydn y Mozart.

Concierto clásico

El concierto clásico para solista virtuoso acompañado de orquesta vino a reemplazar a mediados del siglo XVIII al Concerto Grosso de alternancia de un grupo de solistas con el orquestal. El grupo orquestal o ripieno del Concerto Grosso es ahora representado por la orquesta sinfónica completa. Los solistas más frecuentes destinados al concierto clásico son el violín y el piano, aunque en general lo pueden ser todos, especialmente los de viento, como suceden en Haydn y Mozart.

El plan formal viene a ser el mismo de la sonata clásica precedentemente explicada, con la diferencia de que en vez en cuatro movimientos aquí son tres (allegro, lento y rápido). En el primer movimiento utiliza también el “tipo allegro de sonata”, con las modificaciones que requiere el solista y orquesta: doble exposición, una de las cuales es encomendada al solista y la otra a la orquesta, que es la que suele abrir la pieza. Es característica del concierto una cadencia o largo reposo, colocado hacia el final del primer movimiento (a veces también en el tercer movimiento), en donde el solista, sin acompañamiento y muy libremente, resume virtuosísticamente el material temático precedente. Hasta Beethoven esta cadencia solía ser improvisada por el intérprete; los abusos de mal gusto le obligaron a Beethoven a escribirlas.

La transición del concierto barroco al clásico es debida principalmente a los hijos de Bach anteriormente mencionados, Felipe Manuel y Christian. Pero serán Haydn y Mozart, antes de Beethoven, los que darán un gran impulso (Haydn con cerca de un centenar de conciertos, cada uno para diferentes instrumentos.

Música de cámara

Al lado de estas grandes formas orquestales en la segunda mitad de siglo se escribe una música para pequeñas agrupaciones instrumentales, la cual llevará diferentes nombres y formas más libres, como serenata, casación y divertimento, que son como la continuación de la suite orquestal barroca; llevarán muchas danzas y constarán de cuatro hasta cerca de diez breves movimientos. De este género Haydn escribirá cerca de 65 tírulos y Mozart alrededor de 30.

La época clásica continuó practicando una música para diferentes combinaciones instrumentales, que ya no llevarían el bajo continuo o cifrado, y que serían de estilo menos contrapuntístico que las del Barroco. La mayoría de ellas estarían constituidas también sobre la nueva forma de sonata clásica. Entre estas combinaciones las más preferidas serán la sonata para instrumento de teclado y para violón, así como el cuarteto de cuerda. El número más usual de movimientos en estas notas es de tres y en algunos casos de dos. Hasta Beethoven no será usual la sonata de cuatro movimientos.

Al lado de las sonatas para teclado de los hijos de Bach, merecen citarse los nombres italianos Paradisi (1707-1791), que publicó en Londres sus sonatas para clavecín a dos tiempos, aún en forma binaria. También conviene destacar las 100 sonatas de Clementi (1752-1832), italiano también domiciliado en Londres, continuador del estilo de Felipe Manuel Bach y precursor de las de Beethoven (éste prefirió sus sonatas a las de Mozart). Pero el aspecto más popular de este autor quizá resida en haber difundido el piano a través de sus sencillas y cristalinas sonatinas y estudios de mecanismos para este instrumento, así como promoviendo las ediciones para el mismo y dirigiendo una fábrica de pianos.

Así prepararía el camino a los grandes compositores y virtuosos del piano como a Field (1782-1837), Moscheles (1794-1870), Czerny (1791-1857) y sobre todo al alemán Cramer (1771-1859), que se estableció igualmente en Londres, donde fundó la Casa Editora de Música. Escribe 105 sonatas para piano; pero sobre todo sus estudios para ese instrumento han sido el método de mecanismo más utilizado por los aprendices de piano hasta el día de hoy.

Las sonatas para violín fueron menos practicadas que las de clave y piano, sí bien Haydn escribe 12 y Mozart unas 35 para violín y piano.

A caballo entre las dos mitades de siglo está en España la gran figura del P. Soler. De la misma época son las sonatas para clave de Mateo Albéniz (1760?-1831), Mateo Ferrer (1783-1864), Felipe Rodríguez (1759-1814), José Gallés (1781-1836), Blas Serrano (h. 1770), Freixanet (h. 1730), N. Casanovas (1747-1899) y otros, la mayoría de los cuales siguen la línea preclásica de la sonata de Scarlatti, por lo que solamente en cuanto a tiempo podrían ser incuídos en el Clasicismo.

La combinación más usual entre las de cámara quizá sea el cuarteto de cuerda: dos violines, viola y violoncello. Fue este como el sucesor de la sonata-trío del Barroco. Su forma, al igual que la de la sinfonía, es la de la sonata clásica. En esta combinación dejaron obras que inmortalizaron el género Haydn, Mozart y Beethoven.

4-LA TROMPETA DEL SIGLO XVIII

La trompeta de este siglo es la primera trompeta a la que se puede hacer referencia musicalmente, es la llamada "Trompeta Natural", utilizada durante el periodo Barroco y Clásico y que tenía la forma parecida a las llamadas cornetas militares que todo el mundo conoce, pero con mayor longitud de la tubería.

Con las curvas correspondientes su tubería medía 224 cm. de largo y tenía alrededor de 12 mm. de diámetro. Los trompetistas con este instrumento tuvieron que practicar la forma de afinar los parciales (recordemos que la escala de la época no era la temperada), lo que se conocía como técnica de "corrección labial", puesto que la técnica de agujerear se descubrió con posterioridad, en 1760. Lógicamente, los primeros trompetistas que empezaron a formar parte de la Orquesta tuvieron que estudiar mucho las emisiones y la práctica de tocar piano, encontrando los niveles con los demás instrumentos.

Esta trompeta tenía unos tubos adicionales llamados "Tornillos de recambio", para poder adaptarse a la tonalidad de la obra que tuvieran que tocar, ya que sólo producía una serie armónica partiendo de la nota fundamental del tubo. Esto llevaba a que, para

producir una melodía, tenían que tocar en el registro agudo del instrumento donde las notas o armónicos están más juntos por la física del tubo.

El primer intento importante por hacer de la trompeta un instrumento cromático, lo llevó a cabo, como ya se ha mencionado, el trompetista A. Widingen durante el periodo clásico. Él dotó a la trompeta de unas llaves y agujeros con un sistema parecido al de una flauta o fagot, el cual no tuvo el éxito esperado por no tener una igualdad tímbrica entre todas las notas.
La invención necesaria fue realizada alrededor de 1815 por los músicos Blümel y Stözel, quienes inventaron un sistema de válvulas que conectaban automáticamente el tubo principal con unos tubos secundarios, y se conseguía volver al instrumento cromático.

Durante todo el periodo clásico tan solo se escribieron dos conciertos para trompeta, que además, por aquel entonces, era una trompeta todavía sin válvulas: el de Hummel y el de Haydn.

En la Europa medieval la trompeta larga y recta llamada buisine fue desplazada por una versión más corta hacia el año 1300. En torno al 1400 el instrumento se plegó en forma de S, y, hacia el año 1500 se arrolló en un bucle alargado. Con este aspecto, fabricado con bronce o plata, se convirtió en el instrumento propio de las ceremonias y en la trompeta orquestal hasta el año 1800. Su tubo estrecho y cilíndrico producía un sonido brillante, pero su registro se limitaba a la serie armónica (véase armónicos) de la nota fundamental según su longitud.

5-INCORPORACIÓN DE LOS PISTONES

Los pistones fueron inventados por Stölzel y Blühmel en 1818, pero antes, concretamente en 1775, empezaron las primeras experiencias de la trompeta de llaves.

El experimentador más afortunado, y también un gran virtuoso de este instrumento fue Anton Weidinger. Dedicado a él escribió Haydn en 1796 su magnífico Concierto en Mib Mayor, que ocupa en la actualidad un lugar preferente para los trompetistas. Se calcula que en su interpretación weindinger empleó tres llaves.

En diciembre de 1802 presentó su trompeta de llaves en Leizpig, en varias obras, y tuvo unas magníficas críticas, tanto para el instrumento como para su interpretación con gran musicalidad.

Un año más tarde, Johann Hummel, que acababa de ser nombrado compositor de la corte en el castillo de Esterházy, escribió para Weidinger el otro gran concierto del repertorio clásico. Este concierto fue estrenado el día de año nuevo de 1804. A pesar del éxito de Weidinger y de todo lo que el repertorio de trompetistas le debe, esta trompeta sólo subsistió hasta 1840.

La invención del pistón significó un segundo acontecimiento que transformó radicalmente el arte de la trompeta sobre el año 1818. La facilidad en el cromatismo mejoró mucho el instrumento y así es actualmente. También facilitó que se pudiera emitir toda la serie armónica, ya que al abrir un pistón se prolongaba el tubo y bajaba la afinación de la nota fundamental.


Heinrich Stolzel y Friederich Bluhmel trabajaron en la creación del pistón, aunque después se separaron. François Perinet creó el pistón en 1839 en París y Joseph Riedl, en la Viena de 1832, hizo el pistón de cilindro actualmente en uso.


A partir de entonces la trompeta empieza a tomar la personalidad que ya mantiene hasta hoy. En primer lugar, el instrumento se convertía en completamente cromático. Además, todas las notas mantenían el mismo timbre, consiguiendo mayor dominio y agilidad. Mientras en la trompeta de llaves el tubo se acortaba, la de pistones se alarga, el primer pistón baja un tono, el segundo un semitono y el tercero un tono y medio, independientemente de las combinaciones entre ambos. Igual que las trompetas naturales, las de pistones fueron hechas en principio en Fa, y con tonos de recambio se podían tocar en Mi, Mi b, Re, Do, Si, Si b y a veces la grave.

A pesar de todo, el nuevo sistema tuvo una fuerte oposición, principalmente en los trompetistas de cierta edad, tal vez por conservadurismo o por cierta pereza de trabajar algo nuevo. Ello hizo que determinados grandes compositores de la época no nos legaran conciertos, porque tardaron o incluso no llegaron a conocer las extraordinarias posibilidades de la nueva trompeta, no obstante se fue imponiendo, siendo aceptada en la música sinfónica poco a poco.

Felix Mendelsohnn, Robert Schumann, y Johannes Brahms utilizaron la trompeta de pistones según la forma clásica, teniendo preferencia a la serie de parciales. Entre los años 50 y 90 del siglo pasado, los principales compositores para trompeta fueron Richard Wagner, Anton Bruckner y Giuseppe Verdi. En el período 1890-1915 sobresalieron en Austria y Alemania Gustav Mahler y Richard Strauss; en Francia lo hizo Claude Debussy y en Rusia Piotr Tchaikowsky y Nicolai Rimski-Kosakov.

6-EL CORNETÍN

Trompeta en el clasicismo musical
No se sabe con exactitud cuando fue inventado, pero o que si sabemos es que Gustave Auguste Besson, que fue un genio en la ciencia de la acústica, en 1837, a la edad de dieciocho años, fabricó y patentó un nuevo modelo de cornetín que fue universalmente reconocido como un desarrollo revolucionario, reemplazando a todos los anteriores de su clase. El éxito inmediato fue formidable y constituyó el preludio de una vida de trabajo durante la cual más de cincuenta inventos relacionados con instrumentos de viento le fueron reconocidos y patentados. El cornetín tiene casi la misma extensión que el clarín.

Foto del Boquilla del cornetín

cornetín

Actualmente donde más se usa el cornetín es en el plano militar. Aquí tenemos algunos de sus usos en el plano militar.

Variación

Alto

Armas al brazo

Armen y envainen

Atención

Atención general

Cambien armas

Cuelguen armas

Defrente suspendan

Derecha

Descansen armas

Descansen ambos hombros

Descanso

Descanso a Discreción

Entrada Fagina marchando

Entrada Fagina parado

Entrada Himno Nacional

Entrada Marcha de Infantes

Entrada marcha lenta

Entrada paso ligero

Firmes

Izquierda

LLamada Banderines

LLamada paso ligero

Marcha defrente

Media vuelta

Paso maniobra marchando

Paso maniobra parado

Presenten armas

Rindan armas

Sobre hombro derecho

Sobre hombro izquierdo

7-AUTORES MÁS DESTACADOS DEL CLASICISMO

Joseph Haydn (1732-1809)

La vida

Desde pequeño mostró dotes excepcionales para la música. A los 8 años era uno de los niños del coro de la iglesia de Saint-Etienne, en Viena. Conoció años difíciles durante su cambio de voz, hasta que el compositor y maestro de canto italiano, Nicola Porpora, lo toma a su servicio y le enseña además composición. En 1755 era músico de corte del conde de Morzin. En 1761 se lo nombra vicemaestro de capilla de uno de los príncipes de Esterhazy. En 1766 es maestro de capilla del príncipe Nicolás Esterhazy, puesto que conserva hasta 1790. Viaja luego a Inglaterra donde, con gran éxito, dirige sus propias sinfonías. En 1791 es nombrado doctor honoris por la Universidad de Oxford. Regresa a Viena en 1792, época en la que tiene como alumno a Beethoven. Pasa los últimos años de su vida en Viena, colmado de honores, de gloria y estima.

La obra

Ha escrito 104 sinfonías, entre ellas: La sorpresa militar, El Reloj, Londres, La caza, etc.

   

Ha escrito aproximadamente ochenta composiciones de música de cámara, y ha sido llamado el “padre” del cuarteto y también de la sinfonía.

           

Sus sonatas para piano y los conciertos para diversos instrumentos integran también la obra de este compositor austríaco.

La música vocal le interesó en los últimos años de su vida. Escribió el oratorio La creación (1800) y Las estaciones (1801); varias misas, el Stabat Mater y Las siete palabras.

La obra más importante para trompeta es el Concierto para trompeta en Mi bemol mayor.

Ludwig van Beethoven (1770-1827)

La vida

A la edad de doce años, Beethoven ya había iniciado sus estudios musicales. Sus progresos son tan rápidos que el profesor Neefe queda maravillado  con el muchacho y decide tomarlo como alumno.

           

El conde Waldstein -a quien Beethoven dedicara más adelante algunas de sus obras- consigue hacer enviar al joven a Viena, centro del arte musical de ese entonces. Allí estudiaría con Haydn y con excepción de cinco años en los que tuvo que volver a su ciudad natal, permanecerá en Viena hasta su muerte.

           

A partir de 1798 comienza a padecer del oído, dolencia que se va agudizando cada vez más y que soporta en silencio, hasta que, en 1801, cuenta su tragedia a sus amigos Wegeler y Amenda, afirmando ser un desventurado. Al año siguiente escribe el Testamento de Heiligenstadt, en el que maldice al destino y confiesa su deseo de suicidarse.

En 1815 debe hacerse cargo de su sobrino Carlos, por la muerte de su hermano Juan.

           

En los últimos años de su vida, reside en un convento de los dominicos españoles, con falto de medios y enfermo se encuentra al borde de la muerte.

           

En una tarde luego de cuatro meses de sufrimiento, fallece Beethoven, el 26 de Marzo de 1827.

 

La obra

 

           

La música instrumental que nos ha legado Beethoven comprende sinfonías, sonatas, música de cámara y conciertos

Las sinfonías son nueve en total, y lo más significativo de ellas es la orquestación, es decir, la distribución de los instrumentos y la “parte” asignada a cada uno de ellos.

           

Entre los últimos meses de 1803 y los primeros de 1804 escribe la tercera sinfonía, conocida con el hombre de Heroica.

           

La quinta sinfonía, la sexta llamada Pastoral, la séptima a la que Wagner llamó Apoteosis de la danza, junto con la tercera, son las que más difusión han adquirido.

           

En la novena sinfonía Beethoven incluye la voz humana, fue por esta razón que se la conoce como Sinfonía Coral. El texto fue tomado de la Oda a la alegría de Schiller.

         

  Ha escrito 32 sonatas para piano, entre ellas: Claro de luna, La tempestad, Appasionatta, Aurora, El adiós (opus 81), etc.

           

La música de cámara comprende sonatas para piano y violín; cinco para violoncello; ocho tríos con piano; tres cuartetos con piano; cinco tríos para cuerdas; dos quintetos, un septimino y la serie de cuartetos para cuerdas.

         

  Los conciertos son siete en total.

 

La música vocal religiosa es escasa. Ha escrito solamente dos misas, una de ellas es la Misa Solemne.

Fidelio es la única ópera escrita por el maestro.

 

 

Christoph Willibald Gluck (1714 - 1787)

 

La vida    

Nacido en Alemania, se carece de noticias acerca de la educación que recibió el joven Gluck. A partir de 1732 se inscribió como alumno en la Universidad de Praga, ciudad en la que se ganó la vida como profesor de violoncello y ejecutante de órgano y violín. En 1736 viaja a Italia y en Milán estudia con Sammartini.

Gluck invoca constantemente la razón y el sentido común para que la ópera deje de ser simplemente “un concierto con vestuario” para convertirse en un verdadero drama. Fue tan importante su papel como reformador de la ópera que, casi un siglo más tarde, Berlioz en Francia y Wagner en Alemania, no titubearon en proclamarse discípulos de Gluck.

           

La obra

 

          Escribió 107 óperas de las que se conocen cerca  de cuarenta en italiano, doce óperas cómicas y seis grandes francesas. Los nombres de algunas de ellas son: Alcestes, Ifigenia en Aúlide, Ifigenia en Taúride, Orfeo y Eurídice y Armida.

 

 

Wolfang Amadeus Mozart (Salzburgo 1756 - Viena 1791)

 

La vida

 

La historia de la música no registra un nombre tan precoz y fecundo como el de Mozart. Cultivó todos los géneros musicales y en todos sobresalió por su espontaneidad, claridad de concepto y belleza melódica. Su genio resplandece como una de las glorias máximas del mundo musical.

         

   Fue hijo de un distinguido violinista y compositor llamado Leopold Mozart. A los 8 años su padre lo lleva a Munich donde lo oye el elector y la Corte Imperial. Al año siguiente realiza una gira por Alemania, Bélgica, Francia e Inglaterra y de esa época data la primera sonata. Durante dos años fija su residencia en Viena y en 1769 estrena en Milán la ópera Mitrídates. En 1776 visita París y aprende en la ciudad francesa lo mucho que puede hacer en materia de teatro lírico. Para entonces ya había escrito varios conciertos para piano, sinfonías, música religiosa y la ópera Lucio Sila. Cuando llega a Mannheim, al año siguiente, advierte las posibilidades de una orquesta sinfónica. Lo prueba con la sinfonía en re menor reveladora de una transformación significativa. En 1781 vuelve a Salzburgo. Escribe Idomeneo y posteriormente El rapto en el serrallo. Su situación económica se resiente por la ruptura de sus relaciones con el arzobispo; sin embargo la producción crece incesantemente. En 1784 dedica una serie de cuartetos a Haydn y aparece la ópera Las bodas de Fígaro. En Praga lo admiran y le rinden pruebas de consideración. Como homenaje a dicha ciudad, Mozart escribe la sinfonía titulada Praga.

          

  Entre 1787, año en que se estrena la ópera Don Juan, y 1790, obtiene en Viena el cargo de compositor de cámara. Aparecen más tarde algunas de sus sinfonías más importantes, las óperas Cossi fan tutte y La flauta mágica. Antes de morir había comenzado su Requiem, pero quedó inconcluso pues la muerte lo sorprendió antes de poder terminarlo. Un alumno del maestro, Susmayer, salvó las lagunas que quedaron y así se lo conoce en la actualidad.

 

La obra

Música dramática y música religiosa

 

          

  Toda la producción mozartiana tiene un sello particular. Ha escrito más de 600 composiciones. Uno de los catálogos más difundidos a través del cual se ordenó cronológicamente toda su obra es el que realizó un botánico austríaco, llamado Ludwig von Koechel.

          

  Puede resultar extraño que no haya sido un músico el que se ocupara de ordenar la obra de Mozart, pero Koechel la emprendió porque, como buen austríaco, amaba entrañablemente todo lo que Mozart había escrito.

         

   Desde las primeras óperas entre las que se cuentan La finta semplice (La simple fingida), Bastien y Bastienne -basada en el antiguo argumento de la conquista del amante por la simulada indiferencia de la enamorada-, Ascanio in Alba y Lucio Sila, hasta las últimas de 1791, como La flauta mágica y La clemencia de Tito, hay una marcada evolución.

           

Los compositores italianos influyen en el joven Mozart, ya que en sus primeros trabajos dramáticos es evidente el material temático italiano.

           

Después de Idomeneo y El rapto de serrallo, las óperas que compone en los últimos cinco años de su vida son casi únicas en su género: Don Juan, Las bodas de Fígaro y La flauta mágica son totalmente mozartianas. Otras de sus óperas fueron la excelente Don Giovanni, El árbol de Diana, Una cosa rara, etc.

          

  La contribución del genial salzburgués en el género de la música dramática es fundamental, pues preanuncia la ópera de Karl Maria von Weber, precursor de Wagner, quien crea la gran ópera nacional alemana.

 

La música instrumental

En las primeras sinfonías de Mozart, lo mismo que en las óperas, es evidente la influencia italiana. Las que escribió de 1775 en adelante muestran un Mozart más evolucionado y poseen intensa y profunda emoción, características de las tres últimas (sinfonías números 39, 40 y 41, llamada Júpiter).

           

Los conciertos para piano suman 23 y aquí se revela Mozart como el verdadero creador del concierto moderno. Los más importantes son los doce grandes conciertos que escribe entre 1784 y 1786. Es autor también de cinco conciertos para violín.

           

Entre 1774 y 1789 escribe las sonatas para piano. No se muestra en ella como un maestro incomparable, lo que no impide que en algunas haya alcanzado logros de consideración.

         

   Las obras escritas para música de cámara rebasan el centenar: sonatas para piano y violín, tríos para piano y cuerdas, cuartetos -en los que se nota la influencia de Haydn-, quintetos, sextetos, divertimentos, serenatas -la muy conocida Pequeña serenata nocturna- y otras escritas para los más diversos conjuntos.

 

 

Catálogo de las obras completas de Mozart

De 1876 a 1886, por Breitkopf y Haertel

 

Música religiosa

 

15 misas, 4 letanías, Dixit y Maguifleat, 2 vísperas, 4 Kyrie, Miserere y antífonas, 3 Regina coeli y Tedéum, 2 Tantum ergo, 2 cantos religiosos alemanes, 9 ofertorios, De profundis, un aria de iglesia, un motete para soprano, un motete a cuatro voces, un gradual, las cantatas Grabmusik y David de penitente, y otras dos cantatas para las ceremonias masónicas, Maurerfrende y Kleine Freirmaurerkantate.

 

Música dramática

 Die Schuldigkeit desersten Gebots (drama bíblico en colaboración con Haydn y Adlgasser), Apollo et Hyacintus, Bastien und Bastienne, La finta semplice, Mitridate, re di Ponto; Ascanio in Alba, Il saquo di Scipione, Lucio Silla, La finta giardiniera, Il re pastore, Zaïde, Thamos, König in Aegyten, Idomeneo, re di Creta; Die Entfüheung aus dem Serail, Der Schauspiie livektor, Le nozze di Figaro, Don Giovanni, Cosi fan tutte, La clemenza di Tito, Die hanberflöte.

 

Música vocal de concierto

27 arias y un rondó para soprano, con acompañamiento de orquesta, un aria para tiple, 8 para tenor, 5 arias y una arieta para bajo, un canto de guerra alemán, un dúo para sopranos, un dúo cómico para soprano y bajo, 6 tríos y un cuarteto.

 

Lieder y otras composiciones vocales

45 lieder para una voz con acompañamiento de piano, un lieder para coro y órgano, un coro a tres voces y acompañamiento de órgano, un trío cómico con acompañamiento de piano y 20 cánones a dos ó más voces.

 

Música de orquesta

41 sinfonías, 31 fragmentos orquestales, 9 marchas, 2 bosquejos sinfónicos, varios fragmentos de música fúnebre para la logia masónica, juguete musical para dos violines, viola, violoncelo y dos cornos, una sonata para violoncelo y contrabajo, adagio para dos cornos y bajo, otro para dos clarinetes y tres cornos, otro para harmónica, adagio y allegretto para harmónica, flauta, oboe, viola y violoncelo; adagio y allegretto y una fantasía para un reloj de música, Andante para órgano de Berbería.

 

Música de concierto

6 conciertos para violín, 6 fragmentos para violín solo, un concierto para dos violines, concertante para violín y viola, un concierto para flauta y arpa, 2 conciertos para flauta, un andante para flauta, 4 conciertos para corno, otro para clarinete, 25 para piano, rondó para piano, doble concierto para dos pianos y otro para tres.

 

Música de cámara

 

7 quintetos para instrumentos de cuerda, un quinteto para violín, viola y corno, un quinteto para clarinete e instrumentos de cuerda, 26 cuartetos para cuerda. Nachtmusik para quinteto de cuerda, adagio y fuga para cuarteto de cuerda, cuarteto para oboe y trío de cuerda, capricho para trío de cuerda, 2 dúos para violín y viola, dúo para violines, quinteto para piano, oboe, clarinete, corno y bajo; 2 cuartetos para piano e instrumentos de cuerda, 7 tríos para piano y cuerda, un trío para piano, clarinete y viola, 42 sonatas para violín, un allegro y dos temas variados para piano y violín.

 

Música para piano

A cuatro manos: 5 sonatas, un andante, una fuga y una sonata. A dos manos: 17 sonatas, fantasía y fuga, 3 fantasías, 15 temas variados, 35 cadencias para conciertos de piano, gran número de minuetos, 3 rondós, una suite, una fuga, 2 allegro, allegro y andante, andantino, adagio y giga.

 

Música para órgano

17 sonatas. El suplemento contiene las obras que dejó sin acabar y las dudosas, que han aumentado después de la publicación del catálogo debido a recientes investigaciones.

9-BIBLIOGRAFÍA

EL UNIVERSO DE LA MÚSICA. Mariano Pérez. Editorial MUSICALIS.

Impreso en España en 1998. 2ª edición.

ENCICLOPEDIA MICROSOFT ENCARTA 2000. Ramiro Sánchez Sanz.