Tríada de Mikerinos

Escultura egipcia. Figura de faraón. Diosas. Imágenes egipcias

  • Enviado por: Tomy 2003
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 2 páginas
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TÍTULO TRÍADA DE MIKERINOS AUTOR ANÓNIMO

ESTILO ESCULTURA EGIPCIA CRONOLOGÍA S. XXVII a. C.

 

(Pizarra, 92,5cm.). Se realizó una serie de ocho grupos semejantes, variándose solamente la divinidad de cada nomos, por lo que podría ser una imagen destinada a utilizar la figura del faraón como nexo de unión entre las distintas provincias en las que la dios Hathor era adorada (de hecho, en el patio del templo funerario de Zoser había capillas dedicadas a los dioses de cada nomos, posiblemente con estatuas de los mismos). Las manos de las divinidades, colocadas con delicadeza sobre los brazos del rey, prometen apoyo divino al gobernante. Sensación de bloque. Las diosas repiten el rostro de la Reina (de todos modos, son estereotipos). En Boston - grupo del nomos de la liebre- se rompe la fórmula, al aparecer Hathor en el centro, sedente. Otro grupo: El Cairo: la divinidad del nomos de Tebas es masculina.

La imagen egipcia busca la INTEMPORALIDAD, de ahí que transmitan una idea transcendente, irreal. La escultura, como la pintura y el relieve, estaba sometida a unas reglas que el artista debía observar: se configuraba a grandes rasgos el bloque de piedra, y la figura se dibujaba al menos sobre dos de sus caras para ofrecer los aspectos delantero y lateral. El resultado es una escultura concebida como la unión de cuatro relieves; el egipcio trata el espacio como una sucesión de cubos, por ello su escultura da esa sensación de bloque, algo rotundo alejado de la naturaleza. En cierto modo podemos afirmar que estamos ante esculturas abstractas, pues buscan más transmitir una idea que una imagen real. La estatuaria solía estar diseñada para ser vista por delante; la figura solía mirar al frente, hacia la eternidad; su aspecto y su frontalidad subrayaban el aspecto hierático, sagrado, que se quería plasmar. En el Imperio Nuevo hay excepciones: emperadores sonrientes (Hapsepshut, Ramsés II)