Trastornos de la personalidad

Psicopatologías. Neurobiología. Esquizoide. Psicopatías. Síntomas. Epidemiología. Etiología. Factores. Diagnóstico. Tratamiento. Terapia. Antisociales. Psicología

  • Enviado por: Jorge Espinosa
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 39 páginas

publicidad
cursos destacados
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
El curso de Reparación de Telefonía Celular o Móvil está orientado a todas aquellas...
Ver más información

Iníciate en LOGIC PRO 9
Iníciate en LOGIC PRO 9
Vamos a ver de manera muy sencilla y en un breve paseo de poco más de una hora como funciona uno de los...
Ver más información


INTRODUCCION

Desde la perspectiva de la nosología psiquiátrica la afección más prevalente en las personas que han sufrido una lesión cerebral son los cambios en la personalidad. Los familiares son los primeros en reflejarlo: "mi hija ya no es la misma", "mi marido ahora se comporta como si fuera un niño", etc. Aparecen rasgos de personalidad nuevos u otros que sí estaban presentes pero se exageran hasta la caricatura. No está clara la neurobiología de estos trastornos pero sus efectos son con frecuencia devastadores: cambios de rol social y conflictos en su entorno familiar y laboral.

A diferencia de lo episódico de los trastornos neuróticos e incluso de algunos psicóticos, los trastornos de la personalidad duran toda la vida, pues hacen que determinados rasgos de la personalidad del enfermo sean tan rígidos e inadaptados que llegan a causar problemas laborales y sociales, daños a uno mismo, y probablemente a los demás.

La personalidad paranoide se caracteriza por ser suspicaz y desconfiada. La esquizoide ha perdido la capacidad e incluso el deseo de amar o de establecer relaciones personales, mientras que la esquizotípica se caracteriza por el pensamiento, el habla, la percepción y el comportamiento extraños. Las personalidades histriónicas se caracterizan por la teatralidad de su comportamiento y de su expresión, relacionadas en parte con el siguiente tipo, la personalidad narcicista, que demanda la admiración y la atención constante de los demás.

Las personalidades antisociales (antes conocidas como psicopatías), se caracterizan por tener un comportamiento irresponsable y nocivo para los demás. Los límite son inestables en su autoimagen, estado de ánimo y comportamiento para con los demás, y los evitadores son hipersensibles al posible rechazo, la humillación o la vergüenza. La personalidad dependiente es pasiva hasta el punto de ser incapaz de tomar una decisión propia, forzando a los demás a tomar las decisiones. Los compulsivos son perfeccionistas hasta el extremo, e incapaces de manifestar sus afectos. Por último, los pasivos-agresivos se caracterizan por resistirse a las exigencias de los demás a través de maniobras indirectas, como la dilación o la holgazanería.

GENERALIDADES

Antes de hablar de los trastornos de la personalidad primero definiremos lo que es personalidad que no es mas que el total de rasgos emocionales y cualidades del comportamiento que caracterizan a la persona en la vida diaria bajo condiciones normales. Los desordenes de la personalidad son una variante de esas cualidades y rasgos que se salen de los rangos normales, pero solo cuando estas cualidades de la personalidad son inflexibles e inadaptadas, y causan tanto un importante deterioro funcional como un distres subjetivo son considerados desordenes de la personalidad. El paciente muestra patrones inflexibles e inadaptados de cómo perciben y relacionan con el entorno y con ellos mismos.

Clasificación

Se clasifican en tres grupos:

Grupo A: Está constituido por sujetos extraños o extravagantes, los cuales poseen trastornos de personalidad de tipo esquizoide, esquizotípico y paranoide.

Grupo B: Constituido por sujetos inmaduros, los cuales poseen trastornos de tipo hitriónico, narcisista, antisocial y límite.

Grupo C: Constituido por sujetos temerosos, los cuales poseen trastornos de tipo evitadores, dependientes, compulsivos, pasivo-agresivos. En este grupo también se incluyen los llamados “otros trastornos de la personalidad”, entre los cuales podemos mencionar los trastornos pasivo-agresivo y depresivo.

Diagnóstico, Signos y Síntomas

  • Antecedentes de dificultades de larga duración en diversas esferas de la vida.

  • Egosintónico.

  • Rigidez.

  • Ansiedad, como protección subyacente.

  • Falta de empatía con los demás.

  • Fijación en la etapa del desarrollo: inmadurez.

  • Dificultades en las relaciones interpersonales: amor y trabajo.

  • Epidemiología

  • Prevalencia: 6-9%.

  • El trastorno del temperamento es un análogo precoz.

  • El trastorno de la personalidad comienza a manifestarse en la adolescencia tardía o al inicio de la juventud.

  • Afecta por igual a ambos sexos.

  • Antecedentes inespecíficos de trastornos psiquiátricos familiares.

  • 6. Transmisión genética parcial de algunos trastornos de la personalidad.

    Etiología

    En la etiología de esta enfermedad existen varios factores, los cuales presentaremos a continuación.

    Factores genéticos: la evidencia de que el factor genético contribuye a la aparición de estos trastornos, proviene de un estudio de 15000 gemelos. En este estudio se demostró que la coincidencia en trastornos de la personalidad fue mayor en gemelos homocigóticos que en gemelos dicigóticos.

    Por ejemplo en el grupo A se ha encontrado que en personas con esquizofrenia sus parientes tienen una mayor incidencia de trastornos de personalidad del tipo esquizotípico que los grupos controlen.

    El grupo B también tiene base genética, como en el caso de pacientes con trastorno de personalidad limítrofe se encuentran historias familiares de depresión. Por otro lado se ha encontrado una fuerte relación de los trastornos de tipo histriónico con el Síndrome Briquets.

    En los trastornos del grupo C puede que haya algún tipo de relación genética pero no tan marcada como en los grupos anteriores.

    Factores temperamentales: estos factores identificados en la niñez pueden estar asociados a desordenes de personalidad en la edad adulta. Ejemplo de esto es el niño que tiene un temperamento temeroso puede desarrollar trastornos de personalidad del tipo evitador. También niños ansiosos guiados por una madre temerosa son mas vulnerables que un niño guiado por una madre tranquila. Otros factores que influyen son la cultura y el ambiente.

    Factores Biológicos:

    Hormonas: Personas que tienen comportamiento impulsivo muchas veces muestran niveles elevados de testosterona, 17-estradiol y estrógeno.

    Monoaminoxidasa de las plaquetas: Niveles de MAO están asociados a pacientes esquizotípicos. También en estudiantes universitarios que pasan mucho tiempo en actividades sociales están asociados a niveles bajos de MAO.

    Neurotransmisores: Niveles altos de endorfinas endógenas están relacionados con personas flemáticos-pasivas. Por otro lado niveles bajos de 5-HIAA está asociado a conductas suicidas y personas que son compulsivas y agresivas. La dopamina produce en el sistema nervioso cierta psicoestimulación.

    Electrofisiología: Pacientes con trastorno limítrofe y antisociales se han visto cambios en las ondas lentas del EEG.

    Factores Psicoanalíticos: Wilhem Reich introdujo el término “character armor” para describir estilos de defensa que la persona usa para protegerse de los impulsos internos y ansiedad interpersonal en relaciones significativas.

    Este aporte ha sido la base de la conceptualizacion de la personalidad y desordenes de la personalidad que se usa actualmente.

    El sello de cada personalidad esta determinado por estos mecanismos de defensa carecteristicas de la persona.

    Mecanismo de defensa:

    • fantasía.

    • Disociación.

    • Aislamiento.

    • Proyección.

    • Agresión pasiva.

    • “Acting out.”

    PERSONALIDAD DEPENDIENTE

    Este trastorno de la personalidad por dependencia se inicia precozmente y, aunque los datos epidemiológicos son dispares, se considera uno de los trastornos de la personalidad más extendidos en ambos sexos. Se cree que la ansiedad de la separación en la infancia, así como padecer una enfermedad crónica, puede predisponer a este trastorno.

    Este trastorno de la personalidad se caracteriza por el doblegarse pasivamente ante los deseos de los mayores y de otros, y de una respuesta débil e inadecuada ante las demandas de la vida cotidiana. La falta de vigor puede manifestarse en las esferas intelectual o emocional; hay poca capacidad para gozar.

    El DSM-IV presenta una serie de criterios diagnósticos de la personalidad dependiente mencionados a continuación:

    Criterios Diagnósticos del DSM-IV

    Necesidad generalizada y excesiva de ser cuidadoso, comportamiento sumiso y dependiente y temor a la separación, desde comienzos de la edad adulta y en diversos contextos. Indicado por 5 o más signos:

  • Incapaz de decidir sobre cuestiones cotidianas, sin recibir de otros una exagerada cantidad de consejos y seguridades.

  • Deja que los otros tomen las decisiones.

  • Dificultad de mostrarse en desacuerdo con los demás.

  • Le cuesta iniciar proyectos.

  • Se ofrece voluntariamente a hacer cosas desagradables, a fin de ganar la aprobación de otros.

  • Incomodidad cuando está solo, debido al temor de ser incapaz de cuidar de sí mismo.

  • Busca con urgencia otra relación como fuente de cuidado y apoyo cuando concluye una relación estrecha.

  • Se inquieta sin fundamento por el miedo a quedar librado a sus propios recursos.

  • Aparte de éstos criterios diagnósticos presentan otras características:

    • Se siente siempre inseguro e incapaz de asumir responsabilidades importantes de su vida.

    • Intenta que los demás las tomen por él.

    • Antes de decidirse por algo, por intrascendente que sea, necesita oír reiteradamente el placer de otras personas, a las que llega a agobiar pidiéndoles consejo.

    • Convencimiento de que todo el mundo es mejor que él.

    • Relaciones de gran dependencia con los demás y angustia por imaginar que éstos puedan abandonarle.

    • Obedientes y nunca se atreven a expresar sus opiniones si no coinciden con las ajenas.

    • Falta de confianza en sí mismos.

    • Pobre autoimagen.

    • Hipersensibles a las críticas.

    • Miedo a la soledad.

    • Tienen tendencia a manipular inconcientemente a las personas de quienes dependen para sostener y reforzar los lazos de dependencia.

    • Viven presas de un sentimiento de insuficiencia, jamás valoran sus propios logros y se angustian ante la idea de tener que actuar por su cuenta. Como consecuencia casi nunca tienen la ocasión de sentirse gratificados. Presentan a menudo trastornos depresivos, de ansiedad y de adaptación. Es frecuente la coexistencia de otros trastornos de la personalidad, especialmente el límite, el evitativo, y el histriónico.

    • Tratamiento: Estos pacientes responden bien a las terapias analíticas. Las terapias conductistas y en especial el entrenamiento asertivo, permiten obtener resultados favorables con relativa rapidez.

    TRASTORNO ANTISOCIAL

    Existen en la sociedad unos individuos cuya conducta es insólita y han intrigado por muchos años a jueces, abogados, criminalistas y psiquiatras.

    Se les han llamado “psicópatas”, “sociópatas” y también “personalidades psicopáticas”, dando un sentido más restringido a esta última denominación que usualmente se aplica a todos los trastornos de personalidad.

    Muchas personas demuestran una conducta antisocial y sin embargo, no reúnen los criterios diagnósticos para ser incluidos en el trastorno de personalidad antisocial.

    Las conductas antisociales son consecuencia de causas complejas de orden psiquiátrico o socio-cultural. En cambio la conducta de los sujetos que sufren un trastorno de personalidad antisocial, no es un síntoma causado por otros problemas psiquiátricos o socio-culturales sino que es la expresión primaria del trastorno. Estos sujetos no tienen una conducta antisocial por tal o cual motivo sino porque ésta es un patrón permanente, inherente a sus rasgos de personalidad.

    Los últimos cálculos dan una prevalencia, en los Estados Unidos de 3% en los hombres y de menos de 1% en las mujeres. Se da principalmente en la clase baja. En las poblaciones carcelarias se ha encontrado una prevalencia de personalidades antisociales que alcanzan hasta el 75%.

    Los familiares de primer grado del paciente antisocial tienen mas riesgo de padecer este trastorno, así como el abuso de sustancias y los trastornos por somatización; estos últimos son mas frecuentes entre los parientes femeninos, mientras que el trastorno antisocial se da mas entre los masculinos.

    En la historia infantil hay figuras maternas demasiado tolerantes y padres excesivamente débiles, pero la emergencia del trastorno es tan temprana que a veces es difícil distinguir entre causas y efectos en la interacción familiar paternofilial. De hecho, la prevalencia familiar del trastorno habla mas a favor de la intervención de factores genéticos que de una alteración exclusiva de los procesos de socialización por prácticas educativas inconvenientes.

    Cleckley da la siguiente enumeración de los síntomas característicos del trastorno:

  • Encanto superficial y buena inteligencia.

  • Ausencia de ideas delirantes y de otros signos de pensamiento irracional.

  • Ausencia de nerviosismo o de manifestaciones psiconeuróticas.

  • Falta de confiabilidad.

  • Falta de veracidad, insinceridad.

  • Falta de remordimiento o de vergüenza.

  • Conducta antisocial inadecuadamente motivada.

  • Juicio pobre e incapacidad de aprender de la experiencia.

  • Egocentrismo patológico e incapacidad de amar.

  • 10.Pobreza general en las relaciones afectivas mayores.

  • Pérdida específica de la introspección.

  • Falta de respuesta a las relaciones interpersonales.

  • Conducta fantástica y repulsiva con la bebida y a veces sin ella.

  • El suicidio es raramente llevado a cabo.

  • Vida sexual impersonal, trivial y pobremente integrada.

  • Robins quién también ha estudiado detenidamente estos trastornos, da los siguientes datos acerca del % con que estos sujetos presentan síntomas o trastornos de la conducta en las distintas áreas vitales.

    Historia Laboral 85%

    Historia Marital 81%

    Irresponsabilidad Financiera 79%

    Arrestos 75%

    Abuso del Alcohol 72%

    Problemas escolares 71%

    Impulsividad 67%

    Conducta sexual 64%

    Adolescencia Salvaje 62%

    Vagabundeo 60%

    Beligerancia 58%

    Aislamiento Social 56%

    Ausencia de Culpabilidad 40%

    Quejas somáticas 31%

    Uso de “alias” 29%

    Mentira Patológica 16%

    Uso de drogas 15%

    Intento de suicidio 11%

    En cuanto a la coexistencia con otros trastornos de la personalidad, los mas frecuentes son los trastornos límite, histriónico y narcisista.

    La psicoterapia analítica clásica no es muy útil en estos casos a causa de la estructura del ego y del super-ego de estos pacientes.

    Criterios Diagnósticos del DSM-IV

  • Patrón generalizado de desprecio y violación de los derechos de los demás desde los 15 años, indicado por 3 o más signos:

  • No acatamiento de las normas sociales de comportamiento lícito.

  • Actos antisociales que exponen al arresto.

  • No valoración de la verdad.

  • Impulsividad, no planificación del futuro.

  • Irritabilidad y agresividad.

  • Desprecio temerario por su seguridad y la de los otros.

  • Irresponsabilidad.

  • Incapacidad para mantener un trabajo.

  • No remordimientos, es indiferente o se encuentra justificado por haber herido, maltratado o robado a otro.

  • El Individuo tiene por lo menos 18 años.

  • Existe evidencia de trastorno de la conducta con inicio antes de los 15 años.

  • No aparece exclusivamente durante el curso de la esquizofrenia o episodio maníaco.

  • TRASTORNO HISTRIÓNICO DE LA PERSONALIDAD

    Este trastorno es más común entre las personas separadas o divorciadas que entre las casadas y se da mas a menudo en las mujeres. Pueden surgir en familiar sobreprotectoras, pero también en condiciones de privación afectiva.

    Criterios Diagnósticos del DSM-IV:

    Según el DSM-IV es un patrón generalizado de excesiva emotividad y búsqueda de atención, desde la edad adulta y en diversos contextos. Indicado en 5 o más signos:

    Incomodidad si no es el centro de atención.

    Comportamiento seductor o provocador sexualmente inapropiado.

    Expresiones emocionales rápidamente cambiantes y superficiales.

    Recurre al aspecto físico para llamar la atención.

    Estilo discursivo excesivamente impresionista y carente de detalles.

    Autodramatización, teatralidad y expresión emocional exagerada.

    Sugestionable.

    Considera que las relaciones son más íntimas de lo que en realidad son.

    O sea, que el individuo con un trastorno histriónico de la personalidad presenta 3 puntos claves:

    > Excesiva emocionalidad.

    > Necesidad de ser siempre el centro de la atención.

    > La sugestionabilidad.

    Buscan constantemente ser admirados por los demás y adoptan conductas inapropiadamente seductoras o provocativas, mostrando además una preocupación exagerada por su atractivo físico. En la biografía existen traumas de naturaleza sexual; al ser extravertidas y al estar insaciablemente necesitadas de afecto, son cálidas y seductoras, establecen con facilidad relaciones poco elaboradas y dan señales equívocas, que dan pie a malos entendimientos. Facilidad para hacer amistades, pero son poco elaboradas y pasa rápidamente de lo que él cree gran intimidad al olvido o desprecio más absoluto.

    Los cambios en las relaciones interpersonales no le afectan tan profundamente como a los que padecen un trastorno límite de la personalidad.

    Egocéntricas y muy subjetivas en sus juicios, manifiestan cambios bruscos de humor y dan muestras de ser suspicaces e hipersensibles. Carecen de estabilidad emocional.

    Todas sus relaciones pecan de superficiales y, con frecuencia, se ven envueltos en conflictos; poco considerados, manipuladores, parecen poco sinceros y actúan de forma aparatosa y teatral. Se inventan fantasías de tipo romántico.

    La escasa tolerancia a la frustración y la necesidad de gratificaciones inmediatas hace que se sientan fácilmente decepcionados y tristes y que abandonen pronto tareas que han emprendido con entusiasmo. La impulsividad los lleva a tomar decisiones demasiado rápidas. Su lenguaje es vehemente y vacuo; emiten opiniones contundentes pero jamás dan razones que las fundamenten.

    Se expresa a veces, en forma de episodios distímicos, de intentos de suicidio instrumentales, de síntomas de conversión y de trastornos de conducta que se inician en la edad juvenil.

    Estos pacientes presentan con frecuencia trastornos depresivos y somatizaciones; también pueden padecer fenómenos de conversión. A veces alcanzan unos grados de ansiedad tan elevados que pueden confundirse con crisis de pánico.

    La coexistencia con otros trastornos de personalidad es frecuente, principalmente los trastornos límite, narcisista, antisocial y dependiente.

    Los intentos de suicidio para llamar la atención son frecuentes; sin embargo, no se conoce con exactitud el riesgo real de suicidio.

    PERSONALIDAD LIMÍTROFE

    El DSM-IV lo clasifica dentro del grupo II, es decir el de personas que parecen teatrales, emotivas o volubles.

    Se diagnostica al principio de la edad adulta y tienes una prevalencia del 2%. En las familias donde uno de los miembros padece este trastorno, el riesgo para los familiares de primer grado es 5 veces mayor que entre la población general. Asimismo el riesgo familiar es mayor para los trastornos por abuso de sustancias y los trastornos afectivos.

    Es un patrón generalizado de inestabilidad de las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos, y notoria impulsividad, desde comienzos de la edad adulta y en diversos contextos y está indicado por 5 o más signos:

    Criterios Diagnósticos del DSM-IV:

    • Esfuerzos frenéticos por evitar el abandono real o imaginario (no incluye los comportamientos suicidas o automutilantes mencionados en el criterio 5).

    • Relaciones interpersonales inestables e intensas, con alternancia entre idealización y desvalorización extremas.

    • Alteración de la identidad; autoimagen de sí mismo marcado e inestable.

    • Impulsividad en no menos de 2 áreas que le puedan causar perjuicios (gastos, abuso de sustancias, sexo, otras).

    • Recurrentes amenazas, gestos o comportamientos suicidas o automutilantes.

    • Inestabilidad afectiva debido a marcada reactividad del estado de ánimo.

    • Sentimientos crónicos de vacuidad.

    • Ira inapropiada, intensa o dificultad para controlarla.

    • Ideación paranoide o síntomas disociativos severos transitorios relacionados con estrés.

    Este trastorno de la personalidad presenta una sintomatología alternante (histriónica, obsesiva, antisocial y psicótica) a una velocidad que hace inoperante los tratamientos; inestabilidad, respecto a la vivencia de la autoimagen, de las relaciones interpersonales y del estado de ánimo e impulsividad.

    Los individuos con este trastorno presentan alteraciones de la imagen de sí mismos y dudan a menudo de sus objetivos o de sus preferencias sexuales. Los sentimientos de vacío les invaden constantemente y son muy sensibles a los cambios en sus relaciones interpersonales que, por otra parte, suelen idealizar o despreciar sin motivos aparentes; se implican tan intensamente que las rupturas acostumbran a ser motivo de descompensaciones, a veces graves. También realizan esfuerzos excesivos para evitar el abandono, ya sea real o imaginado. A menudo amenazan con autolesionarse o con el suicidio y en no pocas ocasiones lo ponen en práctica. En algunos casos llegan a automutilarse y después no recuerdan nada, como si hubiesen pasado por un episodio disociativo. Se calcula en el 8-10 % la tasa de suicidios consumados, más frecuentes entre los adultos jóvenes. También son comunes las conductas temerarias o potencialmente autodestructivas: consumen tóxicos, conducen con peligrosidad, presentan episodios bulímicos, son despilfarradores, se adiccionan al juego y se involucran en relaciones sexuales poco seguras. La evolución de este trastorno es muy variable y va desde el suicidio hasta la recuperación total. Entre los factores de buen pronóstico figuran el nivel alto de inteligencia, el talento artístico y la capacidad de imponerse una autodisciplina.

    PERSONALIDAD PARANOICA

    Paranoia es un desorden de la personalidad caracterizado por desconfianza y sospechas de que un grupo de personas trama algo contra ella. El paciente mantiene un estado continuo de sospecha y de suspicacia, sin motivos aparentes. Tiene la idea de que le van a hacer daño.

    Esta enfermedad tiene mayor incidencia en varones que en mujeres. Es común poder observar su inicio en la vida adulta temprana. Puede estar asociado a otras patologías del sistema neurológico o psiquiátrico; pero no es un requisito. Para poder hacer el diagnóstico de Paranoia, debe cumplirse 4 o más de los criterios que se han plasmado (Ver cuadro 1). Podemos catalogar a estos individuos como extremadamente sensibles emocionalmente. Tienden a anticiparse a cualquier sorpresa posible (podríamos asociarlo a algún cuadro pasional para no ser lastimados; Méndez). A demás, podemos observar una resistencia y dificultad para expresar emociones cálidas o de afecto. Tratan, por lo general, de establecer una independencia física y emocional. En todo momento busca detalles irrelevantes para hacer conjeturas de “el plan contra él”. Podemos describir su comportamiento con esta frase: “ Ve el árbol, pero no ve el bosque”. El juicio es inconsistente en cuanto a sus miedos y temores. Al entablar una conversación, y el paciente abra el compás para conversar de sus miedos, se puede observar claramente el inconsistencia y el juicio irracional típico.

    Etiología

    En esta enfermedad psiquiátrica, no podemos ver ninguna alteración orgánica. Si se ha podido observar una relación entre traumas de infancia con un habiente hostil por el comportamiento de los padres do predecibles. Se cataloga el comportamiento como un estado realístico de la niñez que ha continuado hasta la edad adulta. Se han reportado pocos casos, ya que esta patología es difícil de identificar y no todos los pacientes van voluntariamente a un médico.

    Tratamiento

    El tratamiento se basa en un concepto básico de terapia.

    Aproximación Terapéutica

    Es una psicoterapia de soporte la más recomendada. En ésta, se disminuyen los eventos patológicos o manifestaciones apaciguándolas. Es necesaria que sea continua.

    Podemos tener tres tipos de aproximaciones terapéuticas. Uno, que sería la psicoterapia individual, en donde el médico le da seguimiento y vigilancia periódica. La segunda, es la Autoterapia, y la tercera, es la terapia con medicamentos.

    Psicoterapia Individual

    Es frecuente que a estos pacientes le moleste estar en grupo, por eso se prefiere la confidencialidad y la privacidad. Durante la terapia es necesario hacer aclaraciones firmes y cierto tipo de acusaciones; no permitir ni dar rienda suelta al pensamiento irracional. Esto debe ser con sumo cuidado, sin humillar al paciente; en forma gentil. El médico debe tomar el control de la terapia sólo con el consentimiento mutuo de él y el paciente. No desviarce a lo jocoso ni jovial, siempre mantener el aspecto profesional y objetivo. No es recomendable evadir al paciente, es importante escucharlo con paciencia y sus quejas. El abordaje debe ser simple y breve, así se asegura la continuidad de las visitas del paciente a la consulta. Como se mencionó anteriormente, mantener la relación Confianza, objetividad y profesionalismo en todo momento. Otro aspecto de importancia, es el nunca ponerle un reto al paciente que sea extremo. Esto podría llevar al paciente a una depresión, por ver un tipo de incapacidad para mejorar. El uso de “La Razón” no es muy útil con estos pacientes, ya que el pensamiento no está sujeto a lo racional, sino a lo irracional, “lo que ellos quieren ver”. Méndez. El médico debe ser en todo momento honesto, y no indagar al paciente más de lo necesario; es importante para no poner en peligro la coperación del paciente.

    Autoterapia

    Esta terapia no es recomendable en ninguna forma. NO se tiene experiencia en este campo, pero se hacer destacar el peligro que es un paciente no llevado adecuadamente. Tanto para los familiares, la sociedad y para él mismo.

    Medicamentos

    Usualmente están contraindicados en este desorden. Puede inducir a desconfianzas a las personas que lo apoyan y al médico que las prescribe.

    Se pueden utilizar para minimizar los fenómenos de anciedad, intranquilidad, agitación; siempre y cuando interfieran con la actividad diaria. En este caso se puede usar una dosis leve de Diazepam.

    En casos de cuadros psicóticos, agitación severa, pensamiento irracional que pueda causar daño, se puede utilizar Tioridazina o Haloperidol.

    Bibliografía

    ðhttp://www.medical-library.org/journals3/personality_disorders3.htm

    ðhttp://mentalhelp.net/disorders/sx37.htm

    TRASTORNO ESQUIZOIDE DE LA PERSONALIDAD

    El inicio de este trastorno se sitúa al principio de la edad adulta, aunque en la infancia ya se ha detectado la dificultad de relación y la falta de expresividad emocional en los ámbitos familiar y escolar. Prevalencia 0,4-0,9 %. Más frecuente entre los varones.

    No hay pruebas de una relación genética del trastorno con la esquizofrenia.

    En indiferencia por las relaciones sociales. Dificultad para expresar sentimientos de cualquier tipo. Ensimismados, ausentes.

    A primera vista pueden parecer personas simplemente tímidas o introvertidas, aunque suelen tener reacciones emocionales intensas y, a veces, consiguen una adaptación social aceptable. Todo parece indicar que las personas con trastorno esquizoide no manifiestan sus emociones por el mero hecho de que no las tienen. Su mundo interior diríase que está vacío. Como máximo, en situaciones en las que se encuentran especialmente cómodos y relajados, pueden verbalizar estados de malestar en relación con sus dificultades para las relaciones sociales.

    Esta conducta extraña y solitaria es comparable con la del esquizotípico, pero en el esquizoide la alteración parece ser por defecto, mientras que en aquél es de tipo cualitativo, con distorsiones perceptivas y cognitivas. Dificultad o incapacidad para disfrutar de las cosas agradables. Los acontecimientos vitales importantes parecen no inmutarle y tampoco sabe reaccionar con rabia o simplemente enfadarse cuando las circunstancias lo requieren.

    En la esfera social carecen de amigos y de relaciones o,como mucho, sólo llegan a cierto grado de intimidad con algún familiar muy allegado si consiguen depositarle su confianza.

    Estas deficiencias, unidas a su escaso interés por las cuestiones sexuales, contribuye a que estas personas suelan permanecer solteras. Les resulta difícil reconocer las emociones en los demás, se muestran inexpresivos, fríos y distantes y acostumbran a provocar reacciones de indiferencia. Carecen de habilidades sociales.

    En el ámbito laboral se muestran indecisos y ambiguos en sus objetivos. Poco participativos y raramente se les ve integrados en un grupo. En su interior se sienten en desacuerdo con su autoimagen. Tienden a ocuparse en actividades solitarias que no requieran interacción alguna y, en ciertos casos, son capaces de obtener buenos resultados, aunque suelen pecar de fantasiosos. En las tareas de tipo mecánico o abstracto es, al parecer, donde mejor se desenvuelven.

    Las personas con un trastorno esquizoide de la personalidad pueden padecer fobias y vivencias autorreferenciales y, en casos de estrés intenso, presentar episodios psicóticos breves, de minutos u horas. Frecuente el consumo de tóxicos.


    Las depresiones mayores constituyen una posible complicación.
    En cuanto a la asociación con otros trastornos de la personalidad, los más frecuentes son los esquizotípico, paranoide y evitativo.

    Criterios diagnósticos del DSM-IV:

  • Patrón generalizado de indiferencia a las relaciones sociales con limitado espectro de
    expresiones emocionales en relaciones interpersonales, desde comienzos de la edad adulta y en
    diversos contextos. Indicado en 4 o más signos:

  • No desea relaciones estrechas, incluidas las familiares.

  • Elige actividades solitarias.

  • Escaso interés en relaciones sexuales con otra persona.

  • Pocas actividades le resultan placenteras.

  • No tiene amigos, aparte de los familiares directos.

  • Indiferencia a elogios o críticas.

  • Frialdad emocional, desapego.

  • No se produce exclusivamente durante el curso de la esquizofrenia, un trastorno del estado de
    ánimo con características psicóticas, otro trastorno psicótico o un trastorno generalizado del
    desarrollo, y no obedece a los efectos directos de una enfermedad médica.

  • NARCICISMO

    Descripción :

    Como lo indica el nombre, las personas narcisistas se preocupan en exceso de sí mismas. Manifiestan un patrón de grandiosidad a través de la fantasía o de la conducta. Sus conocidos los describen como personas arrogantes y jactanciosas. Menos del 1% de la población sufre de este trastorno.

    • Grandiosidad
      Las personas con este trastorno no sólo creen que son superiores a las demás sino que también se sienten especiales y excepcionalmente únicas. Piensan que tienen derecho a ser tratados de manera especial por ser quiénes son. Pueden envidiar a otras personas al tiempo que creen que otros los envidian a ellos. Pueden exagerar sus logros y talentos.

    • Necesidad de admiración
      Las personas con este trastorno buscan constantemente la admiración, adulación y refuerzo de parte de los demás. Pueden ser ambiciosos, pero no ambicionan el éxito, sino la admiración y la fama.

    • Falta de empatía
      Las personas con este trastorno tienen buenas destrezas sociales al comenzar las relaciones sociales. Pueden ser muy encantadoras con el fin de ganar la admiración de otras personas. Sin embargo, se concentran tanto en sí mismas que no logran sentir empatía por los demás.

    • Preocupación por lo fantástico
      Las personas narcisistas sueñan frecuentemente con la fama y la fortuna.

    • Expectativas excesivamente altas
      Cuando estas personas no logran alcanzar las metas que se han fijado a sí mismas, se sienten intensamente fracasadas, lo cual les produce a su vez sentimientos de vergüenza e inutilidad. En general, responden furiosamente a las críticas.

    Clínicamente se presenta en toda psicopatología y normalidad, pero es detectado más claramente en las que Freud llamó en un primer momento "neurosis narcisísticas", fundamentalmente en las parafrenias (esquizofrenias) y en la melancolía. Alteraciones marcadas por un déficit en relación al Alter (Otro) simbólico, que es manifestada por lo que se denomina regresión, o sea una vuelta torsionada sobre lo anterior en estados que aparentemente fueran superados por el recorrido libidinal.

    1. En las esquizofrenias: se destaca la pérdida del interés por el mundo circundante, y en forma más evidente en los estados catatónicos, donde se dan en el marco de un mutismo: negativismo y abolición de la función de la palabra, generalmente acompañada de inhibición motora. Al acto regresivo, el sujeto torna todo su ser hacia una indefensión tal que le impide alimentarse por sus propios medios.

    También pueden observarse ideas delirantes místicas o megalómanas, o bien eróticas, en donde los objetos ya no son recreados en la fantasía, sino "alucinados" en lo real. La posibilidad de anexar palabras en su discurso está notoriamente alterada. Representación y afecto se disocian y toman caminos diferentes, apareciendo el fenómeno alucinatorio (manifestación clara del narcicismo secundario), que recrea el momento mítico, primario de satisfacción.

    2. En el caso de las melancolías: lo regresivo depende a su vez de una elección narcisística anterior de objeto, en donde él mismo y el sujeto ya aparecen como fusionados. Desaparecido el objeto, la enfermedad se muestra. Manifiestamente, tenemos entonces a un Objeto que ahora lo vemos formando parte claramente de un Sujeto, podríamos decir "materializado". El suicido aparece entonces como el triunfo de la Pulsión de Muerte, al igual que en el mito: se mata al objeto, pero el que realmente muere es el sujeto. Es decir que de alguna manera siempre ambos estuvieron muertos (jamás pudieron acceder a una diferencia que les abriera camino). Los autoreproches y la futilidad de la vida remiten a la decepción del narcicismo, que estaría mostrando la imposibilidad del goce pleno.

    Narcicismo es negación, defensa originaria ante el desamparo, ante la menesterosidad. Es reclamo de completud, de autosuficiencia, de algo que colme la fisura por la cual el ser (el Deseo) se escapa y fluye sin tener en cuenta que este fluencia, este re-correr huellas en camino es lo que define al ser y al desear. Por un recogimiento, por un modo peculiar de encierro, el narcicismo se presenta como la posibilidad imposible de evitar el desvalimiento en que el otro nos deja, por la no coincidencia puntual entre lo que se reclama de ese otro, y lo que éste en realidad otorga.

    El Narcicismo se toma a sí mismo como objeto de deseo; pues bien, la palabra Deseo, proviene del latín de-siderare, término de la lengua oracular que remite a su complementario con-siderare que significa: indagar auguralmente a una estrella; de-siderare por el contrario alude a una ausencia, una lamentación y una búsqueda.Narciso no busca en el afuera un complemento de su Deseo (sea este homo o heterosexual) porque hay una sub-versión patológica del Deseo, que deja de ser aquí búsqueda, motor de sustituciones, para convertirse en cristalización inmóvil que lleva (y en cierto modo ya es) a la muerte. Aquí la muerte triunfa en vida negando la ausencia y haciendo presente una forma de quietud de lo estático no perturbado por carencia alguna reconocida como tal sino, por el contrario, negada en la ficción cerrada y completante de un ser casi cósico, indicador de una totalización enmascaradora, último recurso al que se pide engaño, velando así a una muerte que nunca se quita los velos.

    Tratamiento

    En el caso de otros trastornos de la personalidad, la terapia breve puede producir cambios permanentes. Sin embargo, la terapia breve no ha producido tales resultados en el caso del narcisismo. Por lo general, el primer tratamiento que se da es psicoterapia orientada a la comprensión interna; estas dos terapias tardan varios años en producir efectos visibles. La psicoterapia orientada a la comprensión interna, también conocida como terapia psicodinámica, intenta darle a la persona una mejor comprensión de sus problemas con la intención de que esto le permita modificar el comportamiento. La psicoterapia orientada a la comprensión interna analiza los aspectos de la personalidad e intenta relacionarlos con conflictos ocurridos durante la niñez. Al igual que con otros trastornos de la personalidad, la buena relación entre paciente y terapeuta es crucial para su funcionamiento efectivo. Los terapeutas tratan de empatizar con los sentimientos y decepciones de sus pacientes, lo cual motiva al paciente a desarrollar las mismas destrezas.

    En realidad, Narciso y el Narcicismo en sí, no mueren nunca, y si es cierto que Eco perseguía a Narciso por valles y montañas incansablemente, así también, todo amor objetal posterior guardará algo así como el reflejo, la letanía, o el Eco de Narciso.

    PERSONALIDAD ESQUIZOTIPICA

    Las personas con personalidad esquizotípica son consideradas excéntricas y raras. Aproximadamente el 3% de la población tiene personalidad esquistoípica, y esto parece ser más común en los hombres que en las mujeres; este trastorno se desarrolla típicamente al principio de la edad adulta. Las personas corren el riesgo de desarrollar problemas de ansiedad, depresión y otros estados de ánimo angustiosos. Hasta un 40 ó 50% de las personas que sufren de este trastorno también padecen de un trastorno depresivo y, ocasionalmente, desarrollan y presentan tendencias suicidas.

    La personalidad esquizotípica no se considera un trastorno de la personalidad en la CIE-10, sino como una variante de la esquizofrenia y es tratada como tal con fármacos antipsicóticos. Sin embargo, en el DSM-IV, el sistema americano de clasificación, se le considera un trastorno de la personalidad caracterizado por excentricidad, lenguaje extravagante y manierismos que provocan dificultades al relacionarse con los demás, incluso simplemente durante las conversaciones.

    Los rasgos principales de la personalidad esquizotípica son:

    • Incomodidad extrema en las relaciones sociales

    Las personas con personalidad esquizotípica se sienten muy incómodas en las relaciones interpersonales íntimas, hasta con personas conocidas. No tienen interés en formar amistades o en establecer relaciones sexuales. Su incomodidad se percibe en la medida en que se muestran fríos e indiferentes cuando interactúan con otras personas.

    • Apariencia y pensamientos extraños

    Se dice que su apariencia y comportamiento son raros. Es posible que se quejen de síntomas extraños tales como dolor en la sangre y en los huesos. Muchos creen ser clarividentes o telepáticos, o poseer un sexto sentido.

    • Ideas sospechosas o paranoides

    Las personas con personalidad esquizotípica sospechan de todo y piensan que los demás hablan de ellos.

    No es raro que el trastorno esquizotípico se dé con otros trastornos de la personalidad, especialmente el esquizoide, el paranoide, el evitativo y el límite.

    TRASTORNO POR EVITACION

    La evitación tiene tres características principales:

    Inhibición social
    Las personas con este trastorno evitan participar en ambientes sociales aunque deseen establecer relaciones sociales. Aún cuando logran establecer una relación, se aferran mucho a ella y temen que se rompa. Por lo general se convierten en introvertidos debido a la incomodidad que sienten en situaciones sociales. Debido a su inhibición social, evitan ocupaciones que requieran mantener contacto significativo con otras personas.

    Sentimiento de incompetencia
    Las personas que sufren de este trastorno se consideran a sí mismas socialmente indeseables. Desean desesperadamente agradar a los demás pero su falta de autoestima, su hipersensibilidad y su temor a ser rechazados los aleja de participar en relaciones sociales hasta saber con seguridad que serán aceptados.

    Hipersensibilidad a las evaluaciones negativas
    Dado que temen pasar vergüenza en situaciones sociales, es posible que eviten las actividades ocupacionales porque temen ser víctimas de criticismo, desaprobación y rechazo. Las personas con este trastorno sienten una desconfianza básica hacia los demás y piensan que son observados y criticados continuamente.

    Menos de 1% de la población padece de este trastorno.

    Criterios diagnósticos del DSM-IV:

    Patrón generalizado de evitación social, sentimientos de inadecuación e hipersensibilidad
    a la valoración negativa, desde la edad adulta y en diversos contextos. Indicado por 4 o más signos:

  • Evita las ocupaciones que impliquen relaciones interpersonales por miedo a la crítica.

  • No desea relaciones con otros, a menos que está seguro de agradar.

  • Limitación en las relaciones íntimas por temor a ser avergonzado o ridiculizado.

  • Inquietud a ser rechazado en situaciones sociales.

  • Se inhibe en situaciones personales nuevas.

  • Se considera a sí mismo socialmente inepto, sin atractivo personal o inferior a los demás.

  • Reticente a correr riesgos personales o participar en cualquier actividad nueva,
    porque puede resultar embarazoso.

  • Trastornos de la personalidad

    El miedo a ser juzgados negativamente.

    Trastornos de la personalidad

     Intenso malestar en el contexto social.

    Trastornos de la personalidad

     Viven preocupadas por sí mismas y en constante tensión emocional.

    Trastornos de la personalidad

     La pobre autoimagen.

    Trastornos de la personalidad

     Actitudes de hipervigilancia y reacciones inapropiadas debido a las lecturas equívocas que hace de las reacciones ajenas.

    Cualquier situación en la que pueda cuestionarse su imagen les genera una gran ansiedad: no sólo temen ser desaprobados, sino también su propio descontrol ante la mínima señal de ello.
    Mecanismos utilizados: negación y proyección.
    Los otros lo ven como un individuo tímido, retraído y callado; en realidad, lo que está intentando es pasar inadvertido por el temor que tiene a no saber qué hacer o qué decir.
    Gran retraimiento social.
    Aunque ellos desean afecto y aceptación, tienen gran dificultad para establecer relaciones íntimas, ya que sólo son capaces de acercarse a aquellos de cuya aprobación están completamente seguros.
    Les angustia encuentros con personas nuevas.
    Poco soporte social, muy a menudo, se refugian en conductas de dependencia de la familia.
    Profesionalmente, la falta de seguridad les impide aceptar nuevas responsabilidades o trabajos que impliquen relacionarse con gente nueva, aunque sea en detrimento de una posible promoción laboral. Si se ven obligados a ello, son proclives a poner excusas o incluso pueden presentar quejas somáticas erráticas.
    Estos pacientes suelen desarrollar trastornos afectivos y de ansiedad, especialmente fobia social y ansiedad generalizada. También un trastorno de personalidad por dependencia y pueden tener rasgos del trastorno límite y de los trastornos del grupo I.

    PERSONALIDAD PASIVO-AGRESIVA

    Esta estructura de personalidad se aplica a los individuos que buscan suplir sus necesidades controlando y manipulando a los demás a través de una conducta pasiva. Hay agresividad porque el individuo la expresa presionando y maniobrando a los demás pero esta agresividad no es manifestada ya que emplea para ello métodos pasivo como la obstrucción, el aplazamiento, la testarudez y la ineficacia.

    Criterios Diagnósticos de Personalidad Pasivo-Agresiva

    DSM-III

    Los siguientes son característicos del funcionamiento habitual y a largo plazo del individuo y no están limitado a períodos de enfermedad.

  • Resistencia a las demandas de realizaciones adecuadas en el funcionamiento ocupacional y social.

  • Resistencia expresada indirectamente a través de por lo menos dos de los siguientes:

  • Aplazamiento

  • Ocio

  • Testarudez

  • Ineficiencia intencional

  • “olvidar”

  • Como consecuencia de A y B, ineficiencia social y ocupacional, contundentes y duraderas (incluyendo los papeles de mujer de hogar y de estudiante) por ejemplo: ineficiencia intencional que impidió un ascenso en el trabajo.

  • Persistencia del patrón de conducta incluso en circunstancias en que es posible una conducta más autoafirmativa y afectiva.

  • No reúne los criterios para cualquier tipo de Trastornos de Personalidad, y por debajo de los 18 años no reúne los criterios de Trastornos de Oposición.

  • PERSONALIDAD MULTIPLE

    Consiste en la existencia en un mismo individuo de dos o más personalidades distintas. Generalmente la personalidad original no tiene conciencia de la existencia de las otras personalidades. Las distintas personalidades son muy diferentes y aveces opuestas.

    La transición de una personalidad a otra es muy repentina y muchas veces se hace en forma dramática. La transición puede ser inducida por el estrés psicosocial y también por hipnosis.

    Es más frecuente en la mujer que en el hombre. Se admiten como factores predisponentes los traumas emocionales severos en la infancia. El inicio puede darse en la temprana infancia o más tarde. Raramente se diagnostica antes de la adolescencia.

    Criterios Diagnósticos de Personalidad Múltiple

    DSM-III

  • La existencia dentro del individuo de dos o más personalidades distintas, cada una de las cuales es dominante en un tiempo particular.

  • La personalidad que es dominante en un tiempo particular determina la conducta del individuo.

  • Cada personalidad individual es compleja e integrada con sus propios patrones de conducta y relaciones sociales.

  • Tratamiento

    El estudio científico del tratamiento del Trastorno de Personalidad Múltiple está todavía en desarrollo.

    Se han preconizado muy variadas técnicas: psicoanálisis, hipnosis, conductismo, intervención familiar, narcoanálisis. En todo caso los distintos procedimientos están encaminados a obtener la fusión, integración, unificación de la personalidad.

    OBSESIVO COMPULSIVO

    La personalidad obsesiva compulsiva se caracteriza por perfeccionismo e inflexibilidad. La persona se vuelve preocupada por patrones incontrolables de pensamientos y acciones. Los síntomas pueden causar una angustia extrema e interfieren con el adecuado funcionamiento ocupacional y social de la persona.

    Algo importante de señalar es que éste trastorno no se debe confundir con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo que se caracteriza por obsesiones y compulsiones ya que éstas personas no las tienen. Sus preocupaciones no son lo suficientemente intensas como para ser consideradas obsesiones por lo que la palabra que mejor describiría a la personalidad obsesivo-compulsiva sería perfeccionismo.

    Las personas que lo sufren están predispuestas a la depresión, sobre todo a medida que envejecen y al ir reflexionando sobre sus vidas se dan cuenta de que no han hecho o no son todo lo que en un principio deseaban ser o hacer.

    Este trastorno de la personalidad afecta aproximadamente al 1% de la población y se presenta en una relación de 2 hombres por cada mujer.

    Los tres rasgos predominantes de este trastorno son:

    • Perfeccionismo: las personas tienen normas éticas muy firmes e inflexibles que, según ellos todos debemos seguir. Tienen temor a delegar responsabilidades por temor a que las tareas no se hagan de acuerdo con sus especificaciones exactas. Al no estar dispuestos a aceptar la imperfección, el trastorno los obliga a tener mucha disciplina y organización.

    • Preocupación por el orden: prestan demasiada atención a los detalles, listas, reglas y horarios hasta el unto en que el objetivo general se pierde. Se pueden preocupar tanto con el proceso que lleva a una meta que nunca la alcanzan.

    • Control personal e interpersonal: tienen dificultad en expresar emociones reconfortantes ya que sería un signo de debilidad emocional y mental que es lo que ellos desprecian. En lugar de eso, valoran el control mental y emocional. Muchos de sus pensamientos empiezan con la palabra “debería”. En vez de sentir, piensan lo que se conoce como intelectualización (analizar las cosas en exceso con el propósito de distanciarse de la emoción asociada).

    Criterios Diagnósticos (DSM-IV)

  • Marcada inflexibilidad y preocupación con seguimiento del orden, perfeccionismo y control mental e interpersonal como se indica en al menos cuatro de lo siguiente:

  • Marcada preocupación con detalles, listas, orden, organización, reglas y horarios.

  • Marcado perfeccionismo que interfiere con la finalización de la tarea.

  • Devoción excesiva hacia el trabajo.

  • Devoción excesiva e inflexible cuando se refiere a ética, moral o valores.

  • No puede deshacerse de objetos que no usa, de un valor bajo y que no tienen valor sentimental.

  • Insiste en que otro trabajen y realicen las tareas exactamente como deberían hacerlo.

  • Ve el dinero como algo para acumular, como un tesoro.

  • Testaduro e inflexible.