Trastornos de ansiedad

Psicopatologías. Infancia. Miedos evolutivos. Fobias. Trastornos fóbicos. Obsesivo-compulsivo. Etiología. Condicionamiento. Terapias y cuestionario

  • Enviado por: Mari Angeles
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 14 páginas

publicidad
publicidad

Trastornos de ansiedad

Sin embargo, hay ocasiones en que las respuestas de ansiedad no desempeñan una función adaptativa, se disparan de forma totalmente incontrolada y son causa de sufrimiento para los niños que la experimentan.Surgen, en estas circunstancias como un "miedo sin saber de qué".En el caso de los trastornos de ansiedad, las respuestas de temor preparan al niño para llevar a cabo un comportamiento de huida o ataque ante una amenaza inexistente.

EL MIEDO EN LA INFANCIA:

Cuando la ansiedad remite a estímulos específicos, se habla propiamente de miedo. El miedo es un primitivo sistema de alarma, adquirido sin aprendizaje previo, que ayuda al niño a evitar situaciones potencialmente peligrosas.La mayoría de los niños experimentan muchos temores leves, transitorios y asociados con una determinada edad que se superan espontáneamente en el curso del desarrollo (miedo a la separación * miedo a los animales y daños físicos * miedo al dolor).

Los miedos innatos se pueden agrupar en cinco categorías:

  • Miedo a los estímulos intensos.

  • Miedo a los estímulos desconocidos.

  • Miedo a la ausencia de estímulos (e.j.: oscuridad).

  • Miedo a estímulos que han sido potencialmente peligrosos para la especie humana en el transcurso del tiempo (e.j.: a la separación, a las alturas, a las serpientes u otros animales salvajes).

  • Miedo a las interacciones sociales con desconocidos.

  • MIEDOS EVOLUTIVOS NORMALES MÁS FRECUENTES EN LAS FASES DEL DESARROLLO INFANTIL:

    • El niño de 0 a 1 año suele responder con llanto a los estímulos intensos y desconocidos , así como cuando cree encontrarse desamparado.

    • En los niños de 2 a 4 años aparece el temor a los animales.

    • En los niños de 4 a 6 años surge el temor a la oscuridad, a las catástrofes y a los seres imaginarios, así como el contagio emocional del miedo experimentado por otras personas y la preocupación por la desaprobación social.

    • Entre los 6 y los 9 años pueden aparecer temores al daño físico o al ridículo por la ausencia de habilidades escolares y deportivas.

    • Los niños de 9 a 12 años pueden experimentar miedo a la posibilidad de catástrofes, incendios, accidentes, temor a contraer enfermedades graves; y miedos más significativos emocionalmente, como el temor a conflictos graves entre los padres, al mal rendimiento escolar, o en ambientes de violencia familiar, el miedo a palizas o broncas.

    • Entre los adolescentes de 12 a 18 años tienden a surgir temores más relacionados con la autoestima personal (capacidad intelectual, aspecto físico, temor al fracaso,...) y con las relaciones interpersonales.

    Los miedos infantiles expuestos son muy frecuentes y pueden afectar hasta al 40-45% de los niños.Son, por ello, normales, aparecen sin razones aparentes, están sujetos a un ciclo evolutivo y desaparecen con el transcurso del tiempo, a excepción del miedo a los extraños que puede subsistir en la vida adulta en forma de timidez.

    LAS FOBIAS:

    Cuando los miedos infantiles dejan de ser transitorios hablamos de fobias.Las fobias son una forma especial de miedo que responde a las siguientes características:

    • Son desproporcionadas a la situación que desencadena la respuesta de miedo y/o están relacionadas con estímulos que no son objetivamente peligrosos.

    • No se pueden eliminar racionalmente.

    • Están fuera del control voluntario.

    • No son específicas de una edad determinada.

    • Son de larga duración.

    • Interfieren considerablemente en la vida cotidiana del niño en función de las respuestas de evitación.

    Las fobias infantiles suelen aparecer con más frecuencia entre los 4 y 8 años.

    CLASIFICACIÓN DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD EN LA INFANCIA:

    Los trastornos de ansiedad en la infancia pueden clasificarse en tres grandes apartados dentro de los cuales aparecen otros:

  • TRASTORNOS FÓBICOS:

  • Las fobias específicas pueden interferir de una forma considerable en la vida cotidiana del niño.Su pronóstico es que tienden a remitir espontáneamente con el paso del tiempo en periodos que oscilan entre 1 y 4 años.Algunos ejemplos son: la fobia a la oscuridad, la fobia a los perros o la fobia a los médicos.

    La fobia escolar se refiere al rechazo prolongado que un niño experimenta a acudir a la escuela por algún tipo de miedo relacionado con la situación escolar.Es poco frecuente y tiende a darse entre 3-4 años y, sobre todo, entre los 11-12 años.Afecta a un mayor número de niños que de niñas.Su comienzo en niños pequeños es repentino, mientras que en mayores y adolescentes es más gradual, de carácter más intenso y grave y con peor pronóstico.

    Desde una perspectiva clínica, la fobia a la escuela viene precedida o acompañada habitualmente de síntomas físicos de ansiedad (taquicardia, trastornos del sueño, pérdida del apetito, palidez, naúseas, vómitos, dolor de cabeza, ...) y de una anticipación cognitiva de consecuencias negativas asociadas a la escuela así como de una relación muy dependiente con la madre y de la proliferación de temores inespecíficos (a la oscuridad, a ruidos,...).El resultado es la conducta de evitación.La fobia escolar está asociada a otros trastornos clínicos, como la depresión y la baja autoestima.Algunos factores predisponentes de la fobia social son la existencia de trastornos de ansiedad o de depresión entre los padres, factores relacionados con la escolaridad como el temor a un profesor, o sucesos vitales negativos como una enfermedad prolongada o la separación de los padres.

    En resumen, la fobia escolar es un fenómeno complejo que puede denotar la existencia de una fobia específica (temor a ser herido en los juegos de recreo), de un fobia social (temor a ser ridiculizado), de un trastorno obsesivo-compulsivo (temor a ser ensuciado) o de una ansiedad de separación propiamente dicha.

    Es necesario distinguir al niño con fobia escolar del niño vago.El niño fóbico permanece en casa, con el conocimiento de los padres, durante las horas del colegio y en él no está presente la conducta antisocial.

    La asociación entre fobia escolar en la infancia y la agorafobia en la edad adulta es sugerente, pero es una simplificación.

    El trastorno de evitación se caracteriza por la excesiva evitación del contacto con personas desconocidas durante un periodo superior a seis meses e interfiere en las relaciones sociales con los compañeros de juego o de colegio.Todo ello está unido a un claro deseo de afecto y de aceptación de uno mismo ante los demás.Los niños afectados por este trastorno tienden a intensificar las relaciones con personas del entorno próximo.Predomina entre las niñas y tiende a manifestarse en torno a los 12-13 años.Este trastorno sólo se diagnostica a partir de los 2 años y medio, puesto que a una edad más temprana puede tratarse del temor evolutivo normal a las personas extrañas al niño.Estos niños suelen ser inseguros, tímidos, con poca confianza en sí mismos y poco asertivos.Como consecuencia de este trastorno, los niños pueden tener dificultades para adquirir las habilidades sociales necesarias en el proceso de adaptación a un ambiente que les resulta a estas edades enormemente cambiante.El aislamiento social y la depresión pueden ser las consecuencias de este trastorno.Es un trastorno poco frecuente en los niños.

  • TRASTORNOS DE ANSIEDAD SIN EVITACIÓN ESPECÍFICA:

  • La ansiedad de separación es la ansiedad desproporcionada que experimenta un niño cuando se separa real o supuestamente de sus seres queridos, especialmente de la madre.Constituye un sistema de protección en los primeros años de vida del niño.La atenuación posterior de esta ansiedad, a medida que el niño adquiere una mayor movilidad física, es suplida por la aparición de temores específicos, como el miedo a la oscuridad, a las alturas o a los extraños, que reemplazan dicho mecanismo protector.Este trastorno incluye la presencia de miedos irracionales (a estar solo, a irse a la cama con la luz apagada,...) de trastornos del sueño (sobre todo pesadillas) y de ansiedad global, así como la anticipación de consecuencias negativas, como la sensación de que algo malo va a ocurrir o la certeza de que ya no va a volver a ver a los seres queridos.Puede producir un rechazo al colegio, pero debe diferenciarse entre la ansiedad de separación, que es un fenómeno más amplio y más grave, y la fobia escolar.

    Los niños afectados por este trastorno tienen una edad media de 9 años y se distribuyen entre ambos sexos, con cierto predominio en niñas y en los niveles socioeconómicos bajos.Si bien no suele prolongarse más allá de los 14-16 años, puede ser un predictor de la agorafobia/trastorno de pánico o incluso de depresión en la vida adulta.

    La ansiedad excesiva es un trastorno caracterizado por la presencia de ansiedad persistente y generalizada en situaciones muy diversas, no limitadas a la separación de los seres queridos, y por la aparición de temores anticipatorios ante dichas situaciones.La tensión y el perfeccionismo están siempre presentes en este trastorno.Los niños afectados cuentan con una edad media de 13 años y se distribuyen por igual en ambos sexos, con un cierto predominio en niveles socioeconómicos medios y altos.En general, se trata de niños inseguros e inhibidos y con una preocupación excesiva por los juicios de los demás.Este trastorno aparece con frecuencia en familias reducidas cuyos miembros viven constantemente preocupados por la obtención de éxitos, con una dinámica de sobreexigencia que los niños no son siempre capaces de asimilar.La ansiedad excesiva surge sin un comienzo claro y tiende a cronificarse con el transcurso del tiempo, con un agravamiento adicional ante las situaciones de estrés y con la aparición de síntomas diversos (tics, miedo a hablar en público).

  • OTROS TRASTORNOS DE ANSIEDAD:

  • El trastorno obsesivo-compulsivo se compone de obsesiones (pensamientos ilógicos desagradables que surgen reiteradamente y que sobrevienen contra la voluntad del sujeto) y de compulsiones (conductas repetitivas sin sentido que consiguen suprimir o reducir la ansiedad inducida por las obsesiones).Este trastorno es más propio en la adultez y resulta infrecuente en la infancia.Las conductas rituales y perseveraciones son un rasgo de desarrollo normal entre los 7 y los 8 años.En unos casos tienen un carácter lúdico y en otro sirven para controlar la ansiedad así como para facilitar la socialización.Este tipo de rituales tiende a decrecer conforme el niño se acerca a la adolescencia y comienza a disponer de recursos de afrontamiento más realistas para controlar las situaciones habituales de la vida cotidiana.Por el contrario, los rituales obsesivo-compulsivos propiamente dichos perduran (e incluso se incrementan) más allá de este periodo.En este trastorno existe un cierto predominio masculino.Las compulsiones del niño pueden tenerle ocupado durante más de 2 horas diarias e implican habitualmente a los padres y hermanos en la ejecución de los rituales.Los padres acceden a esta implicación, no exenta en ocasiones de exigencias malhumoradas por parte del niño y de un ambiente de tensión, para reducir momentáneamente el nivel de malestar del hijo.Este trastorno puede estar asociado con tics y fobias, así como con la depresión y la anorexia nerviosa.No es raro el mantenimiento del trastorno en la vida adulta.

    Los niños y adolescentes con trastornos depresivos suelen presentar síntomas de ansiedad, de ahí el llamar al trastorno mixto de ansiedad y depresión.

    ETIOLOGÍA DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD EN LA INFANCIA:

    En el origen de los trastornos de ansiedad desempeñan un papel importante, por un lado, los acontecimientos estresantes como el divorcio de los padres en los periodos críticos de la infancia y, por otro, el estilo educativo de los padres con los hijos.En concreto, hay una estrecha relación entre la ansiedad materna, la sobreprotección de los hijos y las respuestas de ansiedad por parte de estos.El temperamento del niño desempeña asimismo un importante papel y refleja la predisposición hereditaria general.Las dimensiones de personalidad de neuroticismo e introversión pueden predisponer al desarrollo posterior de trastornos de ansiedad.

    Los niños ansiosos tienden a responsabilizarse excesivamente de los fracasos, experimentan dificultades para generar alternativas de actuación y discriminar las que son efectivas de las que no lo son, y por último, suelen ser lentos en la toma de decisiones.Por ello, no es infrecuente la adopción de la evitación como estrategia de afrontamiento.La atención excesiva del niño a sus propias reacciones y a sus propios pensamientos contribuye a desarrollar y mantener la ansiedad.

    Todos estos factores internos y externos son los que influyen en la familia y conforman un determinado grado de vulnerabilidad de cada niño con respecto a los trastornos de ansiedad.

    Muchos de los trastornos de ansiedad en niños no son heredados, sino que son resultado de un aprendizaje que se instala en una fase determinada del desarrollo evolutivo y que puede ser facilitado por una cierta predisposición biológica.Los principales modelos que explican la adquisición y mantenimiento de los trastornos de ansiedad son:

  • EL CONDICIONAMIENTO CLÁSICO:

  • El condicionamiento clásico consiste en un proceso de aprendizaje asociativo en el que si un acontecimiento indiferente se asocia con uno de los estímulos que suscitan automáticamente miedo, el estímulo neutro puede empezar a provocar el temor por sí mismo.Si bien las fobias pueden ser adquiridas de este, la mayoría no lo son.En una minoría de los casos, el comienzo de la fobia está asociado con un suceso traumático.Es una variedad de situaciones lo que es capaz de provocar el malestar del sujeto sin referencia a una situación traumática originaria.Por lo tanto, es más apropiado hablar de fobias adquiridas que no de fobias condicionadas.

    Según la Teoría de la preparación (Seligman), las personas tendemos a responder selectivamente con reacciones de temor a los estímulos ambientales que, en un momento u otro de la evolución, han puesto en peligro la supervivencia de la especie (reptiles, alturas, desconocidos,...), independientemente de que en la actualidad tengan un carácter irrelevante para la supervivencia.

    El modelo del condicionamiento clásico proporciona una cierta explicación sobre la adquisición de respuestas fóbicas en algunas ocasiones ante la exposición a determinados estímulos aversivos, pero no explica cómo se adquieren este tipo de respuestas cuando, como en la mayoría de los casos, no hay una exposición previa del niño a los estímulos aversivos.

  • EL CONDICIONAMIENTO OPERANTE:

  • En algunos casos las fobias se pueden adquirir y mantener, en lugar de por una asociación (situación neutra-situación desagradable), por los efectos reforzantes que derivan de dichas conductas.

    Este modelo explica fundamentalmente el mantenimiento e intensificación de las conductas de evitación en los trastornos fóbicos y obsesivo-compulsivos.Las fobias se mantienen a través de dos procesos:

    • Reforzamiento negativo: La evitación o escape del estímulo fóbico reduce la conducta de ansiedad.

    • Reforzamiento positivo: La reacción fóbica puede ser directamente recompensada por otras personas.

    El modelo del condicionamiento operante ofrece una explicación satisfactoria del mantenimiento de las respuestas de evitación, pero no de las respuestas mediacionales cognitivas y fisiológicas de miedo.Ha ofrecido técnicas de intervención, como la práctica reforzada, en el tratamiento de las conductas de evitación de los trastornos fóbicos y obsesivo-compulsivos.

  • LA TEORÍA DE LOS DOS FACTORES (Mowrer):

  • Según este modelo, la conducta fóbica es aprendida en una secuencia de dos partes:

    • El miedo se adquiere por la asociación del mismo a un estímulo nuevo (C.C.).

    • La conducta de evitación o escape queda reforzada negativamente ante la desaparición (o reducción del miedo).Las conductas reforzadas negativamente son muy resistentes a la extinción.

    Esta teoría explica el mantenimiento de las conductas de evitación, pero no la adquisición de la conducta de miedo.Este modelo integra los dos anteriores, pero presenta limitaciones.

  • EL APRENDIZAJE OBSERVACIONAL O VICARIO (Bandura):

  • Este modelo propone la existencia de tres posibles modos de adquisición de las conductas fóbicas:

    • Experiencia directa con acontecimientos aversivos.

    • Observación de otra persona sometida a un suceso traumático.

    • Recepción de información (historias, cuentos,...) entorno a los estímulos fóbicos por parte de personas significativas para el niño.

    Este modelo también presenta inconsistencias en la realidad clínica.

    En resumen, la etiología de los trastornos de ansiedad es en gran medida desconocida.Las eficacia de las técnicas terapéuticas no está en función necesariamente de la etiología de los trastornos.Las hipótesis etiológicas deben ser probadas en su propio ámbito.Interesan los factores que contribuyen a mantener una conducta, que son distintos de los que la hicieron iniciar.Conocer la etiología, sin embargo, puede ser de gran interés para la prevención del mismo y para el diagnóstico precoz.

    EVALUACIÓN DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD EN LA INFANCIA:

    La evaluación psicológica de los niños es más compleja que la de los adultos, ya que no han desarrollado aún las habilidades de autoobservación y autoevaluación adecuadas para expresar las experiencias, sentimientos y emociones, así como la intensidad de los mismos.Se requiere tomar en consideración la información procedente del niño y la de los adultos (padres y/o profesores).El grado de acuerdo entre ambas fuentes suele ser bajo.

    Los principales instrumentos de evaluación de los trastornos de ansiedad en la infancia son:

  • CUESTIONARIOS E INVENTARIOS PARA EL NIÑO:

  • Los cuestionarios son los instrumentos de evaluación más utilizados para determinar la intensidad de los síntomas y cuantificar los cambios producidos tras una intervención terapéutica.Los cuestionarios aportan datos complementarios a las entrevistas realizadas a niños y padres.

    Entre los cuestionarios e inventarios existentes se pueden descacar como instrumentos dotados de buenas propiedades psicométricas y validados con muestras españolas:

    • Cuestionarios generales de personalidad:

    · Cuestionario de personalidad (EPQ-J) de Eysenck y Eysenck, 1975:

    Mide tres dimensiones básicas de la personalidad (neuroticismo, extraversión y psicoticismo).Incluye una escala adicional de sinceridad.Se puede aplicar a niños de 8 a 15 años.El tiempo medio de aplicación oscila entre los 20 y los 30 minutos.

    La dimensión de neuroticismo está relacionada con la ansiedad.No obstante, la conceptualización de ésta como un rasgo de personalidad estable impide la utilización de este cuestionario en forma de medidas repetidas, por ejemplo, para evaluar un cambio tras la aplicación de un programa terapéutico.

    • Cuestionarios e inventarios específicos de ansiedad:

    · Inventario de Ansiedad Estado/Rasgo para niños (STAIC) de Spielberger, 1973:

    Se aplica a niños de 9 a 15 años (o para menores que tengan una capacidad de lectura y comprensión suficiente).El tiempo de aplicación oscila entre los 15 y los 20 minutos.Permite medir la ansiedad como rasgo estable de la personalidad (tendencia a la ansiedad) y como estado (conductas de ansiedad en la situación actual del niño).Las personas con alta ansiedad como rasgo son más vulnerables al estrés y responden a una más amplia variedad de situaciones peligrosas y amenazantes.Estas personas experimentan estados de ansiedad con más frecuencia e intensidad que las personas con una ansiedad-rasgo más baja.

    En el inventario, los niños tienen que describir cómo se sienten generalmente, en el caso de la escala de Ansiedad Rasgo y cómo se sienten en el momento actual, en el caso de la escala de Ansiedad Estado.Los elementos se refieren a aquellas experiencias vitales en las que los niños suelen mostrar conductas ansiosas, tanto en el contexto familiar/personal como en el escolar.Este cuestionario permite la obtención de las puntuaciones de cada escala por separado.Las puntuaciones altas en ansiedad puede ser indicador de interferencia negativa sobre el rendimiento escolar.Puede existir cierto solapamiento entre la ansiedad y depresión, pudiendo ser más altas las puntuaciones en pacientes deprimidos que en ansiosos.

    · Cuestionario de Ansiedad Infantirl (CAS) de Gillis, 1980:

    Se puede aplicar a niños de entre 6 y 8 años.El tiempo de aplicación oscila entre 20 y 30 minutos.El interés de este cuestionario es doble:

  • Permite explorar el nivel de ansiedad en unas edades para las que los instrumentos más fiables y válidos no están diseñados.

  • Sirve como diagnóstico precoz de la ansiedad infantil.

  • · Escala de Ansiedad Manifiesta Infantil (CMAS) de Castañeda, McCandless y Palermo, 1956:

    Permite detectar la tendencia a experimentar ansiedad habitualmente.Es más una medida de ansiedad-rasgo que de ansiedad-estado, y por lo tanto, es más limitada si se quiere utilizar en forma de medidas repetidas.

  • CUESTIONARIOS PARA ADULTOS (PADRES/PROFESORES) SOBRE LAS CONDUCTAS DEL NIÑO:

  • · Inventario de miedos de Pelechano, 1981:

    Debe ser cumplimentado por padres de niños con edades comprendidas

    entre los 4 y los 9 años, si bien puede ampliarse el límite hasta los 14 años.Los padres tienen que dar una respuesta a cada uno de ellos sobre la presencia y la intensidad del miedo experimentado por el niño.Tiene siete tareas temáticas, que se agrupan en dos grupos de miedos:

  • Miedos sociales.

  • Miedos <<preparados>> filogenéticamente.

  • · Inventario de Comportamiento Infantil (CBCL) de Achenbach y Edelbrock, 1983:

    Recoge la descripción que hacen los padres de las conductas del niño.Se aplica a niños de 4 a 16 años.También hay una versión para profesores (con niños de 6 a 16 años), debiendo estos valorar las conductas referidas a los últimos dos meses.

    Este inventario ayuda en el diagnóstico y planificación del tratamiento, así como en la evaluación del cambio terapéutico.

    En resumen, la utilización de los cuestionarios de niños y adultos, junto con la entrevista con el niño, la historia evolutiva, la observación clínica de padres y niños y la información suministrada por la escuela, posibilitan una exploración psicológica integrada que permite establecer posteriormente un programa de intervención.

    TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD EN LA INFANCIA:

    Las técnicas terapéuticas más utilizadas son las mismas que las que se usan en el tratamiento de los adultos.Las diferencias radican en la adaptación del procedimiento a la edad y a las características del niño.Las técnicas más frecuentes son:

  • TÉCNICAS DE EXPOSICIÓN:

  • Su procedimiento básico es la exposición a estímulos fóbicos hasta que la ansiedad remita de forma significativa, y sin que tenga lugar la conducta de escape.Es el tratamiento psicológico más eficaz para hacer frente a las conductas de evitación en los trastornos fóbicos.

    Se trata de suprimir el reforzamiento negativo de las conductas de evitación y de escape y habituar al niño a los estímulos fóbicos inofensivos y de proceder a un cambio de las expectativas temerosas del niño.

    Puede hacerse en vivo o en imaginación.Esta última es menos efectiva que la técnica de exposición en vivo y no es practicable en niños menores de 10-11 años.Aunque puede servir para inducir a los sujetos a exponerse en vivo a las situaciones fóbicas.

    Es más efectiva la autoexposición, es decir, cuando el niño no se encuentra acompañado (o se produce un distanciamiento gradual) de sus familiares.La colaboración del coterapeuta (habitualmente padres o hermanos mayores) y la utilización de registros tienden a potenciar el éxito de esta técnica.El coterapeuta estimula una mayor independencia por parte del niño y ayuda a motivar y estruturar las sesiones de exposición.El registro de las tareas proporciona un feedback inmediato, refuerza la motivación del paciente y permite identificar rápidamente los nuevos problemas planteados.Se exigen ciertos requisitos: las metas que se establezcan deben ser realistas, se deben identificar las conductas problema, práctica regular de autoexposición con cada una de ellas, planificación del manejo de contratiempos.Puede ser más apropiado comenzar con tareas más bien fáciles y proseguir con las más dificultosas.

    Es importante que exista una implicación atencional (no estar distraido), que se lleve a cabo regularmente (actividades diarias) y en forma de tareas prolongadas (hasta 1 hora), que no deben concluir hasta que la ansiedad se haya reducido considerablemente .

    Las autoinstrucciones y las respiraciones lentas pueden ser técnicas adicionales que contribuyen a potenciar la exposición a los estímulos ansiógenos.

    La terapia de exposición actúa con mayor eficacia en los casos de ansiedad caracterizados por las conductas de evitación.Sin embargo, la eficacia es considerablemente menor en casos como la ansiedad excesiva o en la ansiedad por separación.

    - Exposición en vivo y prevención:

    Es el tratamiento que se aplica en la terapia del tratorno obsesivo-compulsivo.Se trata de exponer al paciente a los estímulos temidos y de impedir, a continuación, las conductas rituales.La comprobación de que no ocurre nada nocivo respecto a la no ejecución de los rituales tras la exposición a los estímulos temidos suele llevar a la extinción de tales rituales.Los estímulos que desencadenan estos rituales se disocian de éstos, y los rituales tienden a extinguirse.

    La aplicación de esta técnica tiene lugar en el medio natural del niño.

    La prevención de respuesta prolonga la exposición a los estímulos contaminantes, lo cual reduce la ansiedad y permite al paciente establecer unas técnicas de afrontamiento distintas de los rituales ante los acontecimientos estresantes diarios.El objetivo de la prevención de respuesta es hacer desaparecer la conducta ritualista.

    Esta técnica requiere la colaboración de los padres, aumentando en estos la tolerancia hacia la irritabilidad y el malestar del paciente y obtener su colaboración para evitar la implicación en los rituales e impedir al niño la ejecución de los mismos, así como para reforzar las conductas incompatibles y por los progresos experimentados.

  • RELAJACIÓN:

  • La relajación es un medio para aprender a reducir la ansiedad inespecífica y obtener control de la mente.Es una técnica terapéutica útil en la ansiedad excesiva y la ansiedad por separación.El método más utilizado es la Relajación progresiva de Jacobson consistente en tensar y relajar los principales grupos musculares del cuerpo al tiempo que el sujeto se concentra en las sensaciones relacionadas con la tensión y relajación.A pesar de no ser adecuado por debajo de los 8 años, se ha establecido un programa de adaptación para niños menores de estas edades.

  • TÉCNICAS DE MODELADO:

  • Estas técnicas están fundamentadas en el papel tan importante que desempeña en el aprendizaje, facilitación y modificación de conductas, la observación en un modelo de comportamientos adecuados por parte de un observador.

    Existen cuatro variantes de esta técnica:

    - Modelado sin modelos en vivo:

    Los modelos utilizados en la terapia de los trastornos de ansiedad en la infancia tienden a ser niños de una edad similar a la de los sujetos sometidos a tratamiento.

    · Modelado simbólico:

    El niño ansioso o fóbico observa en vídeos o películas a otros niños que interactúan con los estímulos a los que él teme y que disfrutan con las interacciones presentadas en la pantalla.Puede también presentarse mediante cuentos o narraciones, pero tienen una influencia menor que las imágenes visuales.

    · Modelado encubierto:

    El niño debe imaginar primero una serie de escenas generadoras de ansiedad.A continuación, el niño se representa mentalmente a un modelo poderoso para él (e.j.: héroe) llevando a cabo conductas temidas por el niño.Por último, en la imaginación del niño aparecen el modelo y el niño mismo realizando conjuntamente las tareas ansiógenas.Es una mezcla de modelado encubierto y ensayo de conducta encubierto.

    No es muy efectiva y no se recomienda a niños menores de 11 años.

    - Modelado con modelos en vivo:

    · Modelado no participante:

    El niño observa en vivo a un adulto o a otro niño que se enfrenta gradualmente a los estímulos temidos por el mismo sin experimentar consecuencias negativas.

    Resulta poco eficaz.

    · Modelado participante:

    El modelo (habitualmente el terapeuta), que interactúa en todo momento con el observador, realiza tareas progresivamente más ansiógenas para el observador e incita a este para que las repita, con la guía física y el refuerzo social del modelo en las acciones de aproximación a la conducta-objetivo.

    Las técnicas de modelado no participante o sin modelos en vivo pueden ser de utilidad en la eliminación de los miedos infantiles comunes.Sin embargo, en las fobias sólo es interesante el modelado participante.

  • PRÁCTICA REFORZADA:

  • La práctica reforzada está enfocada en la adquisición de conductas nuevas adaptativas más que en la eliminación de las respuestas de ansiedad.La terapia tiende a hacer perder al estímulo su valor ansiógeno enseñando a la perosna una nueva conducta que le permita hacer frente a la situación lo más eficaz posible.Está indicada en el tratamiento de la fobia escolar y el trastorno de evitación.

  • ESCENIFICACIONES EMOTIVAS:

  • Las escenificaciones emotivas son la combinación de la exposición en vivo, el modelado participante y la práctica reforzada.Con esta aplicación conjunta se trata de potenciar los resultados terapéuticos que se pueden obtener con cada uno de ellos por separado.Muy útil para tratar fobias específicas en niños muy pequeños.

    Consisten en la aplicación en un escenario de juego de la exposición gradual en vivo a los estímulos temidos -potenciada por las instrucciones del terapeuta, la representación mental de imágenes emotivas inhibidoras de la ansiedad (e.j.: héroes) y la observación de un modelo-, así como por el reforzamiento social y material de las conductas correctas de aproximación a la conducta-objetivo.Los fracasos parciales en la consecución de objetivos intermedios vienen acompañados de ayudas diversas (instrucciones verbales, modelado, guía física,...).

    Los resultados obtenidos a través de esta técnica son muy positivos.

  • TÉCNICAS COGNITIVAS COMO LA TERAPIA RACIONAL EMOTIVA:

  • Las preocupaciones de un niño pueden derivar del modo, no siempre correcto, en que percibe la realidad y de los recursos que cree disponibles para afrontarla.Los pensamientos generados pueden guiar la conducta e incluso las emociones del niño.Si están distorsionados, pueden dar lugar a pensamientos negativos muy a menudo presentes en los niños con trastornos de ansiedad.De ahí la utilización de las técnicas cognitivas para su tratamiento, puesto que con ellas podemos conseguir modificar dichos pensamientos y sustituirlos por otros más adecuados o adaptativos.Su utilidad, sin embargo, está limitada a los niños mayores.

    · Autoinstrucciones:

    Es la técnica cognitiva más utilizada en los trastornos de ansiedad infantiles.El objetivo es modificar el diálogo interno del niño para facilitar el afrontamiento de una determinada tarea o situación.Esta técnica es de interés cuando se anticipan consecuencias negativas, predomina una atención selectiva a estímulos internos de ansiedad y a estímulos aversivos externos, facilitándose de este modo las respuestas de evitación o de escape.

    Se enseña a los niños a hablarse a sí mismos de otra manera: se anticipan consecuencias agradables conformando un plan para conseguir un objetivo.El resultado es el refuerzo positivo (en el caso de comportarse adecuadamente) o una rectificación de la estrategia utilizada, en el caso de que haya afrontado la situación sin escaparse de ella y la conducta haya sido parcialmente inadecuada.

    Se requiere de una atención activa (no repetición mecánica) y las autoinstrucciones deben estar referidas más al inicio de conductas positivas que a la inhibición de conductas negativas.

    No son un instrumento de utilidad en sí mismo, pero parecen un método adecuado como guía para la conducta adecuada.Tiende a utilizarse conjuntamente con la exposición o la práctica reforzada en el tratamiento de las conductas de evitación.

    · Terapia racional emotiva:

    Es una alternativa terapéutica en el tratamiento de los rituales compulsivos en la infancia.

    Primeramente, se trata de alentar al niño a que explique los detalles del ritual, a que distinga los componentes necesarios de los componentes agradables (pero no tan necesarios) del mismo e incluso a que practique el ritual delante del terapeuta.Después, se introducen modificaciones graduales en el ritual.

    Se le debe hacer ver al niño el sinsentido del ritual y la disponibilidad de otras conductas alternativas placenteras o de control de la ansiedad que no generan ese nivel de malestar.

    Es una técnica pobre en sí misma para controlar los rituales compulsivos.Puede usarse como complemento de la técnica de exposición con prevención de respuesta.

  • TRATAMIENTOS PSICOFARMACOLÓGICOS:

  • Los psicofármacos son una ayuda complementaria al tratamiento psicológico y no deben utilizarse en niños menores de 6 años.El tratamiento psicofarmacológico es de poco interés por sí mismo, pero puede ser de utilidad junto con la terapia de exposición en el tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo y de los trastornos de ansiedad cuando el estado de ánimo es disfórico.

    CONCLUSIONES:

    "Trastornos de ansiedad en la infancia" de Enrique Echeburúa Odriozola es un libro breve y a la vez ampliamente documentado, donde se nos ofrece una amplia visión de uno de los trastornos más invalidantes en la infancia.

    Los trastornos de ansiedad en la edad adulta han recibido una gran atención, pero no ha sido así en lo que se refiere a la infancia.Sin embargo, la tasa de incidencia de estos trastornos es cada vez más alta y se hace necesario el atender a los signos de ansiedad visibles de los niños y tratarlos con ayuda de un psicólogo infantil para mejorar la calidad de vida de los infantes.De no ser así, y aunque el tema de la continuidad entre el trastorno infantil y el adulto es controvertido, puede que este tipo de trastorno tenga consecuencias en la edad adulta, por lo que paliar este tipo de trastornos podría ser una forma de conducirl a los niños hacia una vida adulta más satisfactoria.

    Además, la importancia de atender los trastornos de ansiedad infantil reside también en el hecho de que existe una alta tasa de comorbilidad (68%), lo cual signica que esta ansiedad puede degenerar en neurosis, alteraciones sexuales,...

    Este libro hace una distinción entre la ansiedad que se considera como "normal" de la "anormal o patológica".Se hace un recorrido por la evolución de los miedos normales más frecuentes que aparecen durante el desarrollo infantil, para posteriormente describir los miedos patológicos o fobias.

    Se incluye una descripción minuciosa de cada una de las patologías de la ansiedad, las distintas teorías que explican su aparición, los factores predisponentes y de aprendizaje implicados en su origen, los instrumentos de evaluación útiles para su diagnóstico.

    Se hace un exhaustivo análisis sobre las técnicas de tratamiento más efectivas y adecuadas para cada uno de los trastornos de ansiedad teniendo encuenta además la edad del niño que se va a trata.Así, se destaca la terapia de exposición como mejor técnica para el control de los trastornos fóbicos, aunque ciertas conductas de evitación requieren además el aprendizaje de habilidades (modelado participante y entrenamiento en habilidades sociales) para que el niño sea capaz de entrar en una interacción eficaz con ellas. La edad del niño también es un factor muy importante a tener en cuenta a la hora de elegir la técnica terapéutica, ya que existen diferencias notables en cuanto al modo que perciben los problemas, el grado de comprensión de lo que les ocurre, la utilización del lenguaje, la capacidad de comunicar a los otros sus experiencias,...Respecto a esto, se destaca la técnica de escenificaciones emotivas como eficaz para tratar trastornos de ansiedad en niños menores de 8 años.Las técnicas cognitivas y de autocontrol son menos efectivas, ya que requieren la adquisición previa de habilidades intelectuales, por lo que se aplican en niños más bien mayores y con cierta capacidad intelectual.

    14

    Trastornos de ansiedad en la infancia:

    INTRODUCCIÓN:

    La ansiedad es una emoción que surge cuando la persona se siente en peligro, sea real o no la amenaza.Es una respuesta normal y adaptativa ante amenazas reales o imaginarias más o menos difusas que prepara el organismo para reaccionar ante una situación de peligro.

    Cuando el niño comienza a alejarse de la madre y a explorar el mundo por sí solo, se suele generar ansiedad provocada por estímulos o situaciones como los animales, la oscuridad, las tormentas, el daño físico y la separación, suponen la existencia de mecanismos biológicos de adaptación que actúan desde la infancia con la finalidad de proteger y preservar al niño de posibles daños.