Trastornos alimentarios

Salud. Psicología. Anorexia. Bulimia. Síntomas. Efectos. Tratamiento

  • Enviado por: Marta Azpeitia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 12 páginas

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INTRODUCCIÓN

La mayoría de las personas con trastornos alimentarios inician su problema sin prever en absoluto las consecuencias. Muchas de estas personas persiguen un objetivo válido, que es el sentirse mejor con ellas mismas, pero no tienen en cuenta que a menudo los medios no sólo no son adecuados sino que además resultan nocivos. Carecen de información o bien la que tienen es incorrecta.

En los trastornos de alimentación, podemos observar varios aspectos que nos resultan muy familiares sin que los consideremos patológicos: la dieta, la preocupación por la figura, el deseo de agradar, etc. Al lado de estos y a veces derivados de aquellos, aparecen otros comportamientos, que sí son francamente enfermizos: verse gorda sin estarlo, miedo irracional al aumento de peso, al peligro de muerte en el que se incurre, la desaparición de la regla, la falta de control con la comida, atracones, vómitos, etc. El término “trastornos alimentarios” se refiere en general a trastornos psicológicos que comportan graves anormalidades en el comportamiento de ingesta: es decir, la base y fundamento de dichos trastornos se hallan en la alteración psicológica. Entre ellos, los más conocidos son la anorexia y la bulimia nerviosas.

ORIGEN

Su causa es desconocida, pero hay una serie de factores causantes de la anorexia que son una combinación de elementos biológicos (predisposición genética y biológica, psicológicos (influencias familiares y conflictos psíquicos) y sociales (influencias y expectativas sociales). La pérdida de peso conduce a la malnutrición, que a su vez contribuye a los cambios físicos y emocionales del paciente y perpetúa al círculo vicioso que se sintetiza en el modelo psicosocial de la anorexia nerviosa.

La vulnerabilidad biológica de la adolescencia y los problemas familiares y sociales pueden combinarse con un clima social determinado para originar la conducta alimentaria típica de los anoréxicos. La sociedad occidental está muy influenciada por la noción de que la obesidad es insana y poco atractiva mientras que se percibe la delgadez como algo deseable.

La mayoría de los niños prepúberes tiene conciencia de esta actitud social, y se calcula que cerca del 50% de las niñas prepúberes siguen una dieta o adoptan medidas de control de su peso. Cerca del 95% de los enfermos son mujeres. En zonas donde existe escasez de alimentos es prácticamente desconocida.

DEFINICIÓN Y CARACTERES

Consiste en una alteración grave de la percepción de la propia imagen, con un temor morboso a la obesidad lo que condiciona una alteración.

Las principales características de la anorexia nerviosa son el rechazo a mantener un peso corporal mínimo, un miedo intenso a ganar peso y una alteración significativa de la percepción del cuerpo. Las mujeres afectadas por este trastorno sufren, además, amenorrea (falta de regla) aunque hayan pasado la menarquía (primera regla).

Generalmente la pérdida de peso se consigue mediante una disminución de la ingesta total de alimentos. Aunque los anoréxicos empiezan por excluir de su dieta todos los alimentos con alto contenido calórico, la mayoría acaba con una dieta muy restringida, limitada a unos pocos alimentos. Existen otras formas de perder peso, como la utilización de purgas, vómitos provocados o ejercicio físico excesivo.

En la anorexia nerviosa se distinguen dos subtipos:

*El tipo restrictivo

*El compulsivo purgativo

El primero describe cuadros clínicos en los que la pérdida de peso se consigue con dieta o ejercicio intenso, mientras que el segundo se utiliza para identificar al individuo que recurre regularmente a atracones o purgas.

En el tipo restrictivo los pacientes con anorexia nerviosa no recurren a atracones ni purgas, mientras que en el compulsivo purgativo algunos no presentan atracones pero si recurren a purgas incluso después de ingerir pequeñas cantidades de comida.

SÍNTOMAS Y SIGNOS DE ANOREXIA NERVIOSA

¿Cuáles son las consecuencias clínicas?

*Las pulsaciones cardiacas se reducen.

*Se producen arritmias que pueden derivar en un paro cardiaco.

*Baja la presión arterial.

*Desaparece la menstruación en las mujeres (amenorrea.

*Disminuye la masa ósea y, en los casos muy tempranos, se frena la velocidad de crecimiento.

*Disminución de la motilidad intestinal.

*Anemia.

*Aparece un vello fino y largo, llamado lanudo, en la espalda, los antebrazos, los muslos, el cuello y las mejillas.

*Estreñimiento crónico.

*La disminución del gasto energético produce una sensación constante de frío.

*La piel se deshidrata, se seca y se agrieta.

*Coloración amarillenta en las palmas de las manos y las plantas de los pies por la acumulación de acórtenos en las glándulas sebáceas.

*Las uñas se quiebran.

*Pérdida de cabello.

*Problemas con los dientes y edemas periféricos. Hinchazones y dolores abdominales.

Es importante anotar que aunque existen numerosas manifestaciones sintomatologiíticas de la anorexia nerviosa, no todos los casos son iguales. El rasgo común de este desorden alimenticio, es intentar mantener el control sobre la cantidad de comida que se ingiere. Periodos de ayuno, conteo obsesivo del contenido calórico de los alimentos, el ejercicio compulsivo, la purgación después de una comida regular, son otros de estos síntomas. En muchos casos estas personas aparentan tener hábitos alimenticios normales con algunos periodos de restricción. Los anoréxicos son conocidos por comer “galguerías”, particularmente dulces, toman grandes cantidades de café y/o fuman. Pueden también utilizar píldoras para hacer dieta con el fin de controlar su apetito, o laxantes para deshacerse de las calorías consumidas lo cual no solo es absolutamente perjudicial para la salud, sino que igualmente resulta ineficaz para aquello que se utilizan. La víctima se niega el sentimiento de hambre, crean excusas para evitar las comidas tales como “ya he comido” o “no me siento bien”; esconden la comida que dicen haber comido, o intentan purgarse autoinduciéndose al vómito o tomando laxantes.

El diagnóstico es clínico y no existen pruebas diagnósticas específicas. Se considera que existe este trastorno, cuando la pérdida de peso disminuye un 15% del peso ideal. Otro criterio diagnóstico es el miedo intenso a ganar peso o engordar, incluso a pesar de tener un peso excesivamente bajo. También presentan un trastorno en la percepción de su propia imagen, junto a amenorrea (ausencia de períodos menstruales regulares) primaria o secundaria al menos durante tres ciclos menstruales consecutivos. Se desconoce la causa de esta enfermedad.

EFECTOS DE LA ANOREXIA

La persona que sufre anorexia puede ser extremadamente sensible sobre su peso, creer estar gorda o sentir pánico de llegar a serlo. El temor de perder control sobre la cantidad de comida que se consume es permanente, lo cual va de la mano con el ansia de controlar igualmente las emociones y reacciones. Con una baja auto-estima seguida en la mayoría de los casos por una necesidad aguda de ser aceptado/a, la persona con anorexia se convierte en un individuo que recurre constantemente a dietas obsesivas y ayunos como formas solo de controlar el peso sino también, sus sentimientos y acciones relacionados con las emociones guardadas y escondidas en el fondo.

Algunas víctimas comúnmente creen no merecer ser felices, asumen no ser dignos de disfrutar la vida y se privan de aquellas situaciones que proveen placer (incluyendo el comer). El ejercicio obsesivo, el conteo de calorías y gramos, la discusión constante sobre temas de salud y dietas, la autoinducción al vómito, el uso indiscriminado de laxantes, diuréticos y/o pastillas para perder el apetito aún después de comer normalmente y una persistente preocupación por la imagen que proyecta su cuerpo, pueden ser indicaciones físicas de que una persona padece anorexia nerviosa. No es extraño que la persona con anorexia alterne su desorden con otros del mismo género, tales como la bulimia (atracón y purgación).

Las pacientes se caracterizan por vómitos que inicialmente se provocan, pero que con el tiempo aprenden a vomitar de una forma refleja. Suelen presentar accesos de gula episódicos. Algunos autores consideran la anorexia nerviosa y la bulimia como enfermedades distintas, mientras que otros consideran la anorexia nerviosa y la bulimia como una variante de la anorexia nerviosa, existen síndromes mixtos y parciales de estos trastornos. La amenorrea suele acompañar o seguir la pérdida de peso, aunque también puede ser la primera manifestación de la enfermedad; son frecuentes el estreñimiento y la intolerancia al frío y en casos avanzados se observa bradicardia (latido cardíaco inusualmente lento), hipotermia (descenso anormal de la temperatura) e hipotensión (tensión arterial baja). Es interesante señalar que el tejido mamario suele estar conservado y las parótidas (un tipo de glándulas salivares) aumentadas, como en cualquier otra forma de inanición. Se asocian también prolapso (descenso de parte del órgano, por relajación de sus medios de fijación) de la válvula mitral y alteraciones endocrinológicas del eje hipotálamo hipofisario y suprarrenal así como una osteoporosis (desmineralización esquelética generalizada) por deficiencia estrogénica.

Al igual que en la bulimia se pueden producir muertes por arritmia cardiaca. El tratamiento precoz incluyendo apoyo psicológico para el enfermo y los familiares es fundamentales y obliga a la hospitalización en los casos severos de anorexia nerviosa, por el contrario la hospitalización en la bulimia sólo está indicada si existen complicaciones médicas del tipo de la aspiración.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico no es fácil ya que muchos de los síntomas pueden ser confundidos con los de otras patologías: hiper o hipotiroidismo, diabetes mellitus, tumores cerebrales, problemas gastrointestinales y la enfermedad de Addison.

Los síntomas son tan variados que la primera consulta siempre corresponde al tratamiento de alguno de ellos de forma aislada. Es decir, si se detecta amenorrea se acudirá al ginecólogo. También hay que tener en cuenta que el paciente tiende a ocultar el verdadero problema, lo que dificulta significativamente el diagnóstico.

Por lo tanto, para realizar un diagnóstico correcto será necesaria una exploración física completa y un examen psiquiátrico que aporte información sobre la manera en la que le paciente se relaciona con la comida y con su propio cuerpo: cómo controla su peso, si cree que está gordo o delgado, cada cuanto tiempo se pesa o si tiene vómitos.
Comportamiento

Resulta complicado describir una conducta general, aunque existen rasgos que son comunes en todos los enfermos. Recurren normalmente a cualquier dieta y la realizan sin asesoramiento médico. Como la dieta no es equilibrada aparecen los primero s signos de fatiga y los vómitos. Piensan en no comer aunque tengan hambre y se niegan a reconocer que se encuentran mal o tienen algún problema.
En la mesa intentan disimular y hacen creer a los demás que comen cuando no lo hacen. Normalmente intentan no comer con el resto de la familia. Se sirven muy poca comida y todo lo relacionado con alimentos les crea ansiedad. Ante los consejos sobre su salud se muestran irritables.

Las relaciones sociales también se ven afectadas por esta patología. Los enfermos intentan evitar las situaciones que aumentan su ansiedad y restringen sus contactos sociales para no verse juzgados. Esto lleva a cierta fobia social que merma sus relaciones con los demás. También se registra una disminución de relaciones sexuales y falta de interés por ellas.

Sus pensamientos son muy negativos, se muestran tristes y deprimidos. Su autoestima es baja, ya que la identifican con su propio cuerpo, al que temen porque creen que no pueden mantenerlo bajo control. Sus ideas son repetitivas y giran en torno a la comida y el peso, tienen comportamientos rituales y obsesivos-compulsivos.

Duermen poco, no les gusta permanecer sentados y llegan a comer o a estudiar de pie para quemar calorías. Casi siempre emplean su tiempo en una única actividad, bien los estudios o el deporte, cuya práctica suele ser abusiva y descontrolada.

TRATAMIENTO CONTRA LA ANOREXIA

Los objetivos globales del tratamiento son la corrección de la malnutrición y los trastornos psíquicos del paciente. En primer lugar se intenta conseguir un rápido aumento de peso y la recuperación de los hábitos alimenticios, ya que pueden implicar un mayor riesgo de muerte. Pero una recuperación total del peso corporal no es sinónima de curación. La anorexia es una enfermedad psiquiátrica y debe tratarse como tal. El tratamiento debe basarse en tres aspectos:

*Detección precoz de la enfermedad: conocimiento de los síntomas por parte de los médicos de atención primaria y de los protocolos que fijan los criterios que el médico debe observar.

*Coordinación entre los servicios sanitarios implicados: psiquiatría, endocrinología y pediatría.

*Seguimiento ambulatorio una vez que el paciente ha sido dado de alta, con visitas regulares.

Sólo el 50 por ciento de los enfermos en tratamiento consigue mejorar, mientras que el treinta por ciento la enfermedad sé cronifica y el veinte por ciento restante empeora o muere. Normalmente pasan cuatro o cinco años desde el momento en el que el anoréxico asume su enfermedad hasta que se recupera.

El tratamiento debe ser individualizado porque los factores que influyen en cada paciente son distintos y en algunos prevalece la denominada 'adición al hambre: el propio cuerpo, acostumbrado a la inanición, les pide seguir ayunando. En ocasiones es recomendable el aislamiento del entorno familiar.

Las hospitalizaciones suelen ser prolongadas, lo que supone una desconexión del entorno que puede perjudicar el desarrollo normal del adolescente. Por ello son aconsejables, siempre que se pueda, los tratamientos ambulatorios. El ingreso en un centro médico es necesario cuando la desnutrición es muy grave y hay alteraciones en los signos vitales; cuando las relaciones familiares son insostenibles y es mejor aislar al paciente; y cuando se agravan los desórdenes psíquicos. El tratamiento ambulatorio es eficaz cuando se detecta de manera precoz; no hay episodios de bulimia ni vómitos; y existe un compromiso familiar de cooperación. De esta manera se inicia el tratamiento con la realimentación, que en ocasiones puede provocar molestias digestivas, ya que el cuerpo no está acostumbrado a ingerir alimentos. Con el tiempo se restablece la situación biológica y vuelve la menstruación. Después comienza el tratamiento psicológico, que intenta reestructurar las ideas racionales, eliminar la percepción errónea del cuerpo, mejorar la autoestima, y desarrollar las habilidades sociales y comunicativas entre el enfermo y su entorno. La familia debe tomar parte de manera activa en el tratamiento porque en ocasiones el factor desencadenante de la enfermedad se encuentra en su seno.

EVALUACIÓN

La evaluación del paciente anoréxico debe incluir una historia exhaustiva y un examen físico completo.

Las preguntas sobre el comportamiento en relación con el control del peso que pueden ser útiles son de este tipo:

*¿Cómo maneja el/la adolescente el control de su peso?

*¿Cuánto le gustaría pesar?

*¿Cada cuánto tiempo verifica su peso?

*¿Existe algún comportamiento adelgazante del tipo vómitos, abuso de purgantes, uso de diuréticos o empleo de píldoras dietéticas?

*¿Cuál es la imagen que el /la adolescente tiene de sí mismo?

Los signos y síntomas de la anorexia nerviosa, tal como se ha señalado anteriormente, deben investigarse. Al mismo tiempo, también deben buscarse aquellos que puedan sugerir un proceso orgánico. De éstos, los susceptibles de confundirse con la anorexia, como ya hemos citado antes, son el hiper y hipotiroidismo, estados de malabsorción, diabetes mellitus, tumores cerebrales, obstrucciones grastroesofágicas y enfermedad de Addison.

CASOS
*Yo más que para opinar escribo para contar mi caso... Siempre he estado rellenita, poco pero nunca me he gustado, y eso es lo peor que te puede pasar. Tengo 16 años y desde que tenia 12 no e dejado de pensar en adelgazar y me he provocado vómitos y he dejado de comer varias veces, pero siempre me atacaba el hambre y volvía a comer en grandes cantidades. Ahora, hace varios días que no como, sé que no esta bien pero no puedo comer, porque me siento todavía peor. No soporto verme gorda, me doy asco a mi misma. Pero creo que ahora en vez de asco doy pena, me estoy matando lentamente y no quiero llegar a los extremos de las chicas de las fotos, pero tampoco quiero estar gorda. Estoy echa polvo, porque ya no salgo casi de casa porque quiero hacer abdominales para adelgazar y para no ir de bares porque sé que me entrara la tentación de comer y no quiero. Tengo un problema, y aunque me gustaría solucionarlo no puedo. Aunque parezca increíble, no es fácil. Pero yo no soy anoréxica, o eso creo. Da lo mismo todavía tengo unos 5 kilos de más. Mido 1,65 y peso 60 Kg. No es mucho pero no me encuentro a gusto y lo voy remediar. ¡Creo que necesito ayuda!

*La verdad no se cómo comenzar esto. Voy a cumplir 30 años, tengo dos hijas maravillosas, un matrimonio sin grandes problemas y una situación económica que en estos tiempos es difícil tener. Quizás con un poco de vergüenza debo decir que soy bulímica y que es horrible. La sensación de sentir que mi cuerpo va a reventar cuando como y los dolores de estómago que padezco... Son un martirio... Estoy en tratamiento, pero miento, le miento a mi doctora, a mi esposo y mi misma. Yo comencé con esto a los 23 años. No era adolescente... Sin embargo la crueldad de la gente fue más poderosa que mis deseos de no volver a vomitar. Bajé 40 kilos en casi 2 años, y mientras más bajaba más gente se me acercaba, más amigos tenía, y más hombres se fijaban en mi. Pero mi organismo ha pagado muy caro las consecuencias de esta terrible enfermedad. Sufro de esofaguitis y gastritis crónicas, tengo una hernia en el hiato que me provoca reflujos por lo que debo dormir sentada. Ahora que de nuevo estoy con este problema siento que estoy fallando en todo y a todos los que yo amo, incluso a Dios, a quien he prometido mil y una veces "no lo volveré a hacer". Lamento estar segura de que esto no tiene remedio y el mal que yo sufro es distinto al común de las jovencitas. Lo estudio y leo sobre él..., pero cada vez veo más lejana mi mejoría. Si hubiese alguien que pudiera decir "yo te puedo ayudar", lo agradecería. Por último no puedo dejar de decir que el sufrimiento que esto trae es más terrible que cualquier dolor físico. Es difícil explicar lo que siento cuando veo a mis hijas dormir y pienso que ellas también crecerán... Me gustaría estar con ellas, pero sé que mi vida está en serio peligro y cada vez que voy al baño y me deshago de lo que como una parte de mi se va a la alcantarilla y llegará el día en que ya no tenga nada de que deshacerme... Entonces mi dolor acabará... Y MI VIDA TAMBIÉN...

* Un día tuve un sueño, soñé que era perfecta, soñé que tenia todo, soñé que era feliz. Ese sueño era realmente bueno, todo sé veía perfecto, soñé que el canto de los pájaros me levantaba de la cama, después de una noche tranquila, soñé que me levantaba con una sonrisa enorme, con ganas de contagiar a todos de risa, soñé que me veía al espejo y me decía que era la mujer más bella, en ese sueño también estaba toda mi familia unida, no se oía ni un grito, todos no llevábamos bien, soñé que mi padre me amaba tal y como era, soñé que desayunaba unos panecillos con mermelada, realmente ricos, hechos por mi madre. Soñé que mi hermana jugaba conmigo, soñé que éramos las mejores amigas, soñé que todos nos amábamos, que nos llevábamos bien, que cada uno respetaba a todos, que aceptábamos los defectos de los demás, y que mi padre me enseñaba a ser la mujer perfecta. En ese sueño también estaban mis amigas, a quien les confiaba todo y siempre me apoyaban, en donde no había envidias y recibía un gran cariño de ellas, soñé que nunca me dejaban sola, y salía mucho y me divertía en las fiestas. Soñé en la paz del mundo, donde no había guerras ni racismo, donde todo era alegría, soñé en que la sociedad era perfecta y no había ni rencores, ni odios, ni criticas, soñé en que a los demás, en especial al hombre, lo único que veía era el corazón de la mujer. En ese sueño también estaba Dios a mi lado, soñé que él me protegía en las noches y me cuidaba mucho, que me abrazaba cuando me sentía sola, soñé que era una mujer integra, una mujer de corazón, con valores, con tal sencillez y humildad necesaria para ser perfecta, soñé que no me odiaba, soñé que me amaba, soñé que no me preocupaba por mi físico, soñé que podía comer de todo, en ese sueño no existían las dietas ni las calorías ni pastillas, mucho menos los kilos. Soñé que todo era perfecto. Yo despierto de ese sueño. Me dicen que tengo anorexia, este no es un sueño, es mi realidad, despierto todos los días pensando en la comida, en como desaparecer, a menudo cuento calorías, trato de no comer y hacer ayunos, despierto y me miro en el espejo, me desprecio, me odio, veo esa cara pálida, no me importa yo soy así, veo esa bola de grasa y deseo desaparecerla, pienso en cada momento en como engañar a mi madres, soy una mentirosa, llega la comida, no la saboreo, la odio, trato de escaparme de ella, y no puedo, a veces me gana, y como, como y como sin parar. Después me culpo por ser así, no me se controlar, voy al baño y saco todo lo posible, no dejaría esa grasa dentro de mí, debo de quitarla lo más pronto posible, hago ejercicio, mucho, ese es mi deber, tomo agua, me laxo, amo las pastillas, sin ellas no viviría, me veo morir poco a poco, me desespero, mi carácter cambia repentinamente, lloro todas las noches, me culpo a mi misma, a veces creo que muero, que caigo desde lo alto de un edificio, siento esa debilidad en mi cuerpo, me duelen los huesos, creo en el infierno por que a veces pienso que estoy en él, no me gusta, sin embargo, hay que sufrir para ser perfecta, no quiero decepcionar a mis padres, creo en la perfección y lucho por obtenerla…La llamo anorexia.

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