Tráfico de órganos

Ciencia. Trasplante. Comercio. Circunstancias. Ética. Rumores. Medidas. Leyes Médicas

  • Enviado por: Victor Daniel
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 13 páginas
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Tráfico de órganos

Tráfico de órganos

Trasplante de órganos

El trasplante de órganos en el momento actual es la mejor alternativa de tratamiento y en muchos casos la única, para la falla terminal e irreversible de muchos órganos vitales como el corazón, el hígado o los riñones.

Para que con el trasplante se puedan salvar vidas humanas se necesitan órganos y para tener órganos se necesitan donantes. Sin órganos no hay trasplantes y sin donantes no hay órganos. Actualmente en USA, cada seis minutos fallece una persona en espera de un órgano y cada año un 20% de los pacientes en lista de espera para el trasplante fallece sin haber podido conseguir el órgano requerido. En la mayor parte de los países europeos, en USA y en muchos países de América Latina, la tasa de donantes se mantiene estable a lo largo de los años y sin embargo la cantidad de pacientes en espera de un órgano vital aumenta progresivamente, al igual que el tiempo de permanencia en lista de espera y la mortalidad.

Tradicionalmente, para el trasplante de riñón y actualmente para el trasplante de una parte del hígado, de un pulmón o de un segmento de intestino delgado, se pueden conseguir los órganos a partir de donantes vivos familiarmente relacionados, principalmente hermanos, padres o hijos. Esto sin embargo no siempre es posible y en circunstancias especiales pueden conseguirse de donantes vivos no relacionados familiarmente pero sí afectivamente relacionados, tales como cónyuges, amigos o miembros de la misma comunidad religiosa.

Desde el momento en que se ha reconocido a la muerte encefálica como la muerte de la persona y desde que se iniciaron los programas de trasplante con donantes cadavéricos, se ha insistido en que la donación debe ser anónima, altruista, solidaria, por amor al prójimo y sin que por ella exista ningún tipo de retribución económica. Precisamente en esos principios se sustenta la legislación boliviana en relación a los trasplantes (Ley No 1716 del 11 de noviembre de 1996).

Para lograr la realización de los trasplantes con donantes cadavéricos, se requiere sin embargo, un alto grado de sensibilización y conocimiento por parte de la población de los resultados perseguidos y logrados con el trasplante de órganos y la aceptación de que la muerte encefálica es la muerte de la persona. Esto se consigue únicamente gracias al concurso mancomunado de la sociedad en su conjunto y muy especialmente del estado, de la prensa, de los educadores, de la Iglesia y de las sociedades médicas.

Índice

  • ¿Qué es el comercio de órganos?..............................1
  • Tráfico de órganos…………………2
  • Contra el tráfico de órganos……………3
  • ¿En qué circunstancias ocurre el comercio de órganos?................4
  • ¿Existe realmente el comercio de órganos?..................................4
  • ¿Por qué se considera éticamente inaceptable el comercio de órganos?...........................4
  • ¿Qué se puede hacer para evitarlo?...............................5
  • ¿Podrá existir en la realidad un tráfico de órganos?..........................5
  • ¿Cuáles son las consecuencias derivadas de la propagación de rumores en relación al tráfico de órganos?...................................6
  • ¿Qué medidas se deben tomar para evitar la propagación de rumores relacionados con el tráfico de órganos?.................................6
  • Punto de vista científico……………………………..6
  • Leyes Médicas respecto al tráfico de órganos……………………8
  • Para pensar…………………………….9
  • Conclusión……………………………..10
  • Bibliografía……………………………..11

-Tráfico de órganos

El llamado "Tráfico de Órganos", sería una acción criminal organizada, destinada a proveer de órganos a los ricos consiguiéndolos a partir de personas pobres.

Un negocio de vida o muerte. El tráfico de órganos no tiene fronteras ni límites

Mafias y particulares llegan a ofrecerlos incluso por Internet

La desesperación por seguir viviendo alimenta el aterrador negocio del tráfico clandestino de órganos humanos en el mundo, una actividad que no conoce fronteras ni límites.

Por poner un ejemplo, sólo en México se realizan más de 4,000 trasplantes legales al año; además, más de 8,000 personas están en lista de espera, de las que 15% mueren al no recibir un órgano, informa el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) de México.

Con esta premisa, no es de extrañar que el precio de estos órganos en el mercado negro alcance precios desorbitados: 150,000 dólares por un hígado, 120,000 por un riñón, 60,000 por un corazón ó 45,000 por la córnea, entre otros.

En este sentido, la Universidad de Murcia, en España, advierte que "uno de los problemas más importantes que promueven el tráfico de órganos es que la oferta legal no ha avanzado al mismo ritmo que la demanda. Ningún país tiene los órganos suficientes para cubrir las necesidades de la población".

Se revivió la polémica en torno al destino de los órganos de muchos prisioneros en cárceles y campos de concentración chinos. Las manifestaciones populares para pedir una mayor atención al problema coparon la portada de muchos noticieros internacionales. Respecto al tema, la organización Humana Rights Watch de Asia informa que en China se extraen ilegalmente más de 3,000 órganos de prisioneros al año (más de ocho diarios).

Los precios de éstos varían en los mercados clandestinos "baratos" de India (Bombay) o Kuwait, entre otros: 1,600 dólares por la piel de las piernas de los prisioneros; 400,000 por los intestinos ó 127,000 dólares por un pulmón.

La sombra de Internet Según el diario español "El Mundo", en la Red se han encontrado numerosos anuncios de venta. Uno de ellos ofrece "cualquiera de los órganos" de un preso chino y destaca que la venta se realizará "a la persona que puje más alto". En otro de los mensajes, aparecido en el portal de subastas chino Netease aparece "córnea de una persona con buena vista. Urge la venta por motivos de pobreza".

Las mafias también se sirven de la pobreza para comprar órganos y revenderlos a mayor precio. El rotativo se hace eco de una red internacional de traficantes de órganos desmantelada en 2004, que poseía negocios en todos los continentes.

La red, como muchas otras, no se servía generalmente del rapto o el asesinato para extraer los órganos y venderlos al mejor postor.

El grupo reclutaba gente dispuesta a vender uno de sus riñones. Para ello, integrantes de la mafia viajaban a las ciudades más pobres de algunos países, entre ellos Brasil o Tailandia, para encontrar "voluntarios", quienes eran enviados a Sudáfrica, donde reciben 10,000 dólares por uno de sus riñones.

Pero, como manifestó el eurodiputado socialista León Schwartezenberg, "el tráfico ilegal de órganos existe como lo hace el tráfico de droga", y puesto que se trata de la vida humana, es difícil pararlo

-Contra el tráfico de órganos

El tráfico de órganos y tejidos humanos es una forma de comerciar con los cuerpos de las personas. Y para las organizaciones de delincuentes constituye un modo de hacer lucrativos negocios transfronterizos. La UE ha declarado resueltamente la guerra a esta grave violación de los derechos humanos y de la dignidad humana. De conformidad con un proyecto de Decisión marco sobre la cuestión, los Estados miembros de la UE deben castigar las actividades relacionadas con el tráfico de órganos y tejidos humanos. En ellas hay que incluir no sólo la extirpación y venta de partes del cuerpo humano, sino también la colaboración en el transporte, la importación o exportación y la conservación.

Un transplante de órgano o tejido humano es ilegal cuando los traficantes profesionales presionan a una persona o la obligan a donar un riñón, por ejemplo, aprovechando sus dificultades económicas, y ofrecen dicho órgano a un precio atractivo. Así es también cuando dichos traficantes profesionales chantajean a una persona o extirpan partes del cuerpo de una persona difunta sin que ésta haya aceptado en vida la donación de sus órganos.

El Parlamento Europeo ha dado unas claras muestras de apoyo al proyecto de Decisión marco relativo al tráfico de órganos y tejidos humanos. Además, los eurodiputados han exigido una modificación esencial del proyecto, al que, por lo demás, apoyan: quieren que se haga una mención expresa al riesgo que el comercio ilegal de órganos y tejidos humanos supone para la salud pública, dado que, en efecto, cuando se extirpan órganos y tejidos a alguien, mediante presión psíquica o económica, o mediante violencia, dicha persona no dará información sobre las posibles enfermedades que pueda tener. El receptor de tales órganos o tejidos corre el enorme riesgo de contraer dichas enfermedades, que pueden incluso causarle la muerte.

¿En qué circunstancias ocurre el comercio de órganos?

El comercio de órganos ocurre sobre todo en países en los que coexisten minorías bien acomodadas con mayorías pobres, con marcadas diferencias entre ambas, con un alto grado de injusticia social, sin leyes que regulen la práctica de los trasplantes y en países en los que no existe la injerencia del estado en el control de la actividad trasplantadora.

¿Existe realmente el comercio de órganos?

Si. Principalmente existía en la India, país al que viajaban numerosos pacientes ricos de Alemania y sobre todo Italia para trasplantarse en condiciones nada seguras y sin las más mínimas garantías, con riñones comprados de personas extremadamente pobres.

Ha sido también frecuente en Filipinas, Hong Kong y la China, países en los que los pobres venden un riñón por solo mil dólares a ricos procedentes principalmente del Japón. En menor grado también existe en muchos países del norte de África y sobre todo en Egipto, en los que con frecuencia en la prensa se leen anuncios de oferta de riñones por parte de personas desesperadas por la pobreza, beneficiando a ricos desesperados por seguir viviendo.

En algunos países de América Latina, como Bolivia, en los que coexiste la extrema pobreza con la injusticia social y la falta de atención por parte del estado para cubrir las necesidades básicas de la población, incluyendo el tratamiento dialítico para sustituir la función renal perdida, los ricos también publican anuncios en la prensa solicitando riñones que son ofertados por personas agobiadas por la pobreza. Y de la misma manera, estas personas desesperadas por satisfacer alguna necesidad básica con dinero, publican anuncios en la prensa bajo el título de "Dono Riñón" tratándose en la realidad de la oferta de un riñón para la venta.

¿Por qué se considera éticamente inaceptable el comercio de órganos?

Por ser una forma abominable de explotación del hombre contra el propio hombre, permitiendo una desigualdad en las oportunidades de seguir viviendo gracias a un trasplante, a favor solo de los ricos que están en posibilidades de comprar el órgano y a desmedro de los pobres que se ven obligados a vender parte de su propio cuerpo para satisfacer sus necesidades básicas de supervivencia.

¿Qué se puede hacer para evitarlo?

El comercio de órganos se puede evitar mejorando las condiciones de vida de la población, dando igualdad de oportunidades a ricos y pobres principalmente en relación a la salud y erradicando la extrema pobreza.

Paralelamente, los países que aún no cuentan con una legislación adecuada, deben promulgar leyes insistiendo en la necesidad de estimular la donación cadavérica, con un sentido altruista y de solidaridad, castigando todo tipo de retribución económica por los órganos donados y con un control estrecho de la actividad de trasplantes por parte del estado.

Precisamente, la Ley boliviana de trasplantes contempla todos estos aspectos y su reglamentación complementaria promulgada en junio de 1997, insiste en la necesidad de estimular la donación cadavérica bajo estos principios. Adicionalmente, la Comisión Coordinadora Nacional de Trasplantes creada por Resolución Ministerial el 19 de abril de 1999, tiene entre sus principales atribuciones, precisamente controlar la práctica de los trasplantes en todo el territorio nacional.

¿Podrá existir en la realidad un tráfico de órganos?

No. En efecto, hasta el momento, nunca se ha podido demostrar en ninguna parte del mundo la existencia de un tráfico de órganos. Es más, en la practica es imposible su ocurrencia ya que el trasplante de cualquier órgano vital, incluyendo el riñón que es el más fácil de ser realizado, implica la participación de un grupo de profesionales muy numeroso tanto en la preparación del receptor como en la selección del donante, en el acto quirúrgico de la extracción del órgano del donante como en su implantación en el receptor, de cuidados postoperatorios muy delicados y de un seguimiento a corto, mediano y largo plazo muy estrecho, con repetidos controles de laboratorio y por imagen, numerosas hospitalizaciones para la realización de biopsias y la necesidad de tomar de por vida una variedad de drogas inmunosupresoras de uso restringido y estrechamente controlado.

Lo que sí existe es el "tráfico de personas". Generalmente se trata de personas pobres que son traficadas por los ricos para someterlas a la explotación laboral o a la explotación sexual y en el caso de los niños para adopciones.

¿Cuáles son las consecuencias derivadas de la propagación de rumores en relación al tráfico de órganos?

Las consecuencias derivadas de este tipo de rumores son sumamente perjudiciales ya que siembran la desconfianza de la población en relación a los trasplantes e indirectamente conducen a un descenso en la tasa de donaciones cadavéricas, aumentando el número de pacientes en lista de espera, prolongando su permanencia y aumentando su mortalidad.

Rumores relacionados con el tráfico de órganos y publicados en la prensa nacional en los primeros años de la pasada década, contribuyeron muy negativamente en el tratamiento de la Ley de Trasplantes y retrasaron considerablemente su promulgación en el Parlamento. De la misma forma, este tipo de rumores en la actualidad perjudican seriamente el desarrollo de trasplantes con órganos procedentes de cadáveres.

¿Qué medidas se deben tomar para evitar la propagación de rumores relacionados con el tráfico de órganos?

En primer lugar se debe asegurar un comportamiento ético por parte de todos los médicos y de los numerosos profesionales que participan en el complejo proceso de un trasplante.

En segundo lugar, se debe comprometer la participación activa del estado y muy especialmente de las autoridades sanitarias en el control de la actividad de trasplantes, asegurando la acreditación de los centros hospitalarios y de los equipos de trasplante, reportando con todo detalle todos los trasplantes realizados y especificando claramente el tipo de donantes utilizados y los resultados obtenidos. Con la creación de la Comisión Coordinadora Nacional de Trasplantes y con la reciente implementación de los Formularios de Reporte, nuestro país actualmente está en condiciones de atender todos los aspectos mencionados.

Finalmente se requiere la participación activa de otros componentes de la sociedad civil en la investigación de los hechos denunciados, en la elaboración de los informes y en la divulgación de los mismos. En este aspecto es fundamental la participación responsable de la Iglesia, de la prensa y de las sociedades médicas.

Punto de vista científico

Técnicamente, la creación de una red de trasplantes eficaz escapa a los recursos de cualquier mafia tercermundista. La donación y recepción de riñones es un proceso demasiado complejo como para que tenga lugar en el garaje de una casa de Bombay. Para empezar, el valor de mercado de un órgano libre es cero. De nada sirve un riñón al que no se han realizado, previamente a su extracción, complicadísimos análisis de histocompatibilidad.

Un tejido humano no es como el motor de un coche, no puede comprarse libremente y probar luego si funciona. Así que sólo hay dos causas que justifiquen la presencia de supuestos clientes buscando órganos en las plazas de Turquía (como mostraba el programa de televisión). O han sido engañados por una red de estafadores que se aprovechan de su desesperación, o son falsos. La extracción de un órgano tampoco es moco de pavo. La operación puede durar entre seis y ocho horas y requiere un equipo mínimo de diez personas muy especializadas.

Es imposible reunir masivamente este tipo de personal cualificado sin dejar rastro. Aun así, si se consiguiera la extracción, el riñón robado ha de ser sometido a un proceso químico de crío preservación que requiere materiales muy difíciles de obtener. El seguimiento de los compuestos utilizados para la conservación de órganos es exhaustivo, casi tanto como el de la dinamita. Sólo especialistas autorizados tienen acceso a ellos, por lo que la pista del supuesto crimen sería muy fácil de trazar.

Para colmo, estos órganos tienen que ser implantados en un plazo no superior a dos días y el paciente receptor ha de ser sometido a un control médico tremendamente especializado tras la intervención. En muchos casos, incluso necesita seguimiento médico de por vida. ¿Quién va a hacer este seguimiento una vez regresado a su país? ¿Creen que le sería fácil al comprador ilegal de órganos encontrar un doctor que aceptara cuidar su nuevo tejido de por vida sin preguntar siquiera "y este riñón dónde se lo ha encontrado"?

Los detalles técnicos son muy esclarecedores, pero todavía lo es más la simple invocación al sentido común. ¿No es extraño que sólo se trafique con riñones y otros tejidos no imprescindibles para la vida? Parece que las malvadas mafias del trapicheo de vísceras, una vez tienen un cuerpo abierto en canal en la mesa de operaciones, se encargan de sacar sólo lo prescindible sin pensar en el "negocio" que podrían hacer con corazones, hígados o pulmones. Es más, tienen cuidado de dejar viva a su víctima con una gran cicatriz en el costado para que sirva de prueba incriminatoria andante.

No es extraño, también, que un padre desesperado recorra medio mundo para encontrar un órgano con que salvar a su hijo y, una vez hallado, se preste a que el crío sea operado quién sabe en qué infecto cuchitril a manos de quién sabe qué curandero ¿No sería más fácil adoptar al donante, llevárselo a su país y realizar la operación en condiciones?

Leyes Médicas respecto al tráfico de órganos

Título V. De Los Trasplantes de Órganos y la Disposición de Material Genético,

Partes de Células, Células, Tejidos y Órganos de Seres Humanos Vivos y Muertos

Art. 38. Independientemente de lo establecido en el Código Penal, constituye falta contra la ética, todo incumplimiento de las normas de salud sobre el tema de este Título, siempre que dichas normas sean acordes con el presente Código. Por tanto, los médicos no están obligados a cumplir las normas de salud que no respeten los preceptos del Código de Ética y Deontología del Colegio Médico del Perú y si se le obligara deberá denunciarlo por escrito al Consejo Regional respectivo.

Art. 39. Comete falta grave contra la ética profesional, el médico que, con propósito de lucro o sin él, propicia o ejecuta tráfico o comercio de material genético, partes de células, células, tejidos u órganos de origen humano, sin perjuicio de las responsabilidades civil y penal que puedan corresponderle.

Art. 40. El respeto a la vida humana incluye el respeto al genoma y al embrión humano desde el momento de la fecundación, por su naturaleza humana e identidad. Son contrarias a la ética las intervenciones o manipulaciones en el embrión o en el feto humano, o en su generación, que lo expongan a riesgos o que no respeten su vida, integridad y desarrollo físico o psíquico, o que lo priven de su libertad, o que no sean hechas para mejoría de su salud o de su sobrevivencia.

Art. 41. Es falta grave a la ética ocasionar directa o indirectamente la muerte del embrión o del feto humanos, especialmente cuando es con la finalidad de obtener material genético, partes de células, células, tejidos u órganos.

Art. 42. Por lo expuesto en el artículo anterior, y por no respetar la dignidad humana, son contrarios a la ética los experimentos dirigidos a la obtención de un ser humano mediante partenogénesis, fisión embrionaria, clonación o quimeras y otros procedimientos actuales o que la tecnología halle y que no respeten la vida, la dignidad humana y las normas que cautelen los Derechos del Niño.

Art. 43. El médico debe conocer y cumplir las disposiciones legales en relación con la obtención, donación, transfusión y suministro de sangre humana.

Art. 44. Cuando, por razones de cualquier índole, el paciente rechace en forma absoluta la indicación médica de transfusión de sangre o derivados, dicho rechazo debe constar fehacientemente en la historia clínica con la firma del paciente y de testigos.

Art. 45. Para la extracción de órganos o tejidos de cadáveres, es necesaria la comprobación del fallecimiento, con los datos científicos más recientes por dos médicos, que no sean del equipo responsable del trasplante. Los responsables del trasplante deberán comprobar también, de la mejor manera posible, que el donante no expresó, por escrito o verbalmente, su rechazo a la donación.

Art. 46. Para el trasplante de órganos procedentes de personas vivas, es necesaria la certificación de que no afectará sustancialmente el estado general del donante, por dos médicos que no sean del equipo responsable del trasplante. Los responsables del trasplante, se asegurarán, además, del libre consentimiento del donante sin que haya mediado violencia o presión emocional y/o económica.

Para pensar

Si bien es cierto en nuestro país está prohibida la oferta y/o venta de personas, cuerpos humanos, cadáveres, miembros o residuos humanos, esto se puede apreciar en políticas de mercado libre, bajo ninguna forma de ofrecimiento.

Más allá de que sea una leyenda o no, es importante entender la trascendencia de este " Nuevo comercio de seres humanos", este viola todas las disposiciones legales y atentas contra la dignidad humana.

A su vez podemos decir que la creciente necesidad de satisfacer las demandas y mejorar la calidad de vida de aquellas personas que padecen pobreza extrema, puede resultar esta actividad una opción tentadora, por recibir a cambio fuertes sumas de dinero. Donde entrara a tallar los fuertes patrones de ética y moral que posea cada persona.

Este tráfico ilegal solo se podrá extinguir cuando la gente perciba la donación y el trasplante como una buena prestación sanitaria, realizada en un marco de absoluto control y legalidad con igualdad entre sus semejantes.

Por lo tanto las cifras de donación crecerán y aquellas personas que padecen la necesidad de un órgano para poder salvaguardar su vida verán terminada su angustiosa espera.

Conclusiones

El tráfico de órganos es un problema que afecta a todo el mundo y que mucha gente todavía no acepta que existe o no le dan mucha importancia porque es un problema no muy dado a conocer por las autoridades, pero la realidad es muy distinta pues mucha gente ha sido asesinada y/o secuestrada solo para robarles sus órganos sin importar si son niños, adultos o ancianos y sin investigar si la persona tiene alguna enfermedad pues la gente que hace esto solo lo hace por avaricia para vender los órganos al mejor postor sin importarles el daño que le hacen a los demás y lo peor de todo es que en algunos lugares las mismas autoridades son los que se encargan de hacer el comercio de los órganos para obtener más dinero a espaldas de los demás y sin consecuencia alguna. Pero también está el otro lado de la moneda debido a que muchas personas venden sus órganos por la necesidad o por la flojera de no trabajar y por eso recurren al modo más fácil de obtener dinero aprovechando que existe mucha gente enferma que puede morir por falta de un órgano.

Bibliografía

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BEST & TAYLOR BASES FISIOLOGICAS DE LA PRACTICA MEDICA

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González López Victor Daniel 30/09/2009