Trabajo y globalización

Sociología. Trabajo. Problemas. Natalidad. Familia. Paro. Inseguridades. Sociedad actual

  • Enviado por: Ana
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 13 páginas
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Trabajo de Sociología

'Trabajo y globalización'

Índice

1.-Introducción

2.-La evolución hasta el mundo moderno

3.-Los problemas del trabajo

4.-Las inseguridades de la nueva sociedad

5.-Globalización

6.-Conclusiones

7.-Bibliografía

'Trabajo y globalización'

1.-introducción

Villepin no cede pese a las masivas protestas
'Trabajo y globalización'

Más de un millón de personas se manifestaron ayer en toda Francia contra la precariedad del contrato juvenil propuesto por el Gobierno, en una jornada en la que sucedieron paros masivos en el transporte y el sector público. El primer ministro, Dominique de Villepin, se resiste a retirar el contrato aunque admite la posibilidad de correcciones que no tengan carácter legislativo.

Cincodías.com, 29.03.06”

No hace falta que nos vayamos muy lejos para encontrar problemas en lo que es denominado como “mundo moderno”. Desde que la Sociedad empezó a “evolucionar”, con la llegada de la Industrialización, el mundo ha cambiado mucho, para bien y para mal. Lo bueno es bastante obvio: invención de nuevas maquinas que han facilitado el trabajo y han permitido innovar, el aprovechamiento de fuentes de energía…La sociedad ha avanzado en este sentido más en un siglo que en toda su existencia.

Pero al igual que las cosas positivas son muy importantes, las negativas no lo iban a ser menos: problemas laborales, más inseguridad en la población…

De todo esto voy a tratar en el siguiente trabajo, basándome en lo que opinan algunos autores y en mis propias conclusiones.

2.-La evolución hasta el mundo moderno

La humanidad cambia, se desarrolla, retrocede, crece, decrece... podemos decir que desde la Revolución Industrial cada generación vive una realidad que no es la misma que la anterior. Estamos en una época de cambios acelerados y, de tan rápidos, llegan a producirse revoluciones muy profundas en la forma de vida de la gente.

La industrialización comenzó en Gran Bretaña, en el S. XVIII, como resultado de la Revolución Industrial. En esa época, hasta en los estados tradicionales más avanzados, la mayoría de la población se dedicaba al trabajo de la tierra, pero esto cambia.

Una característica importante de una sociedad ya industrializada es los cambios políticos que esto conlleva. Las sociedades industrializadas fueron los primeros estados-nación. Un ejemplo de esto sería Gran Bretaña.

Pero con la llegada de la industrialización también a causa del colonialismo, surge obviamente una gran diferencia entre los países a las que esta afecta y a los que no. Así surgen los términos de Primer, Segundo y Tercer Mundo.

-Primer Mundo: países industrializados.

-Segundo Mundo: son sociedades comunistas como la URSS, ya desaparecidas.

-Tercer Mundo: (término acuñado por el demógrafo Alfred Sauvy) son las sociedades menos desarrolladas y que suelen vivir en condiciones de extrema pobreza, como por ejemplo la India.

3.-Los problemas del trabajo

Según Ulrich Beck, profesor de sociología en la Universidad de Munich, “Quien asegura tener una receta para garantizar el pleno empleo falta a la verdad” y no podría estar más de acuerdo. Como todos sabemos, uno de los principales problemas laborales de hoy en día es el paro, pero no es el único.

Ya empezaba mi introducción con la noticia sobre uno: el reciente caso “Villepin” en Francia, que ha llevado a la calle a miles de jóvenes, que solo quieren una mejor situación laboral.

Otros aspectos importantes en los problemas laborales de la sociedad moderna son:

-Trabajo y natalidad

En la sociedad española la natalidad es sobre todo matrimonial y la mayor parte de los nacidos proceden de los nuevos matrimonios (son primogénitos). Los efectos del trabajo en la nupcialidad influyen igualmente en la natalidad: al descender una, lo hace también la otra. Pero la relación más conocida entre natalidad y trabajo es la que se produce entre el trabajo de la mujer casada y fecundidad, matizada en función de numerosos condicionamientos de la actividad (niveles ocupacionales y educativos, sectores de actividad...). El trabajo de la mujer acelera procesos de cambio globales. Opera como adelanto de mutaciones sociales en momentos de transición demográfica y repercute en el descenso de la natalidad por los rasgos socioculturales donde se inserta. En el inmediato pasado, en España, el trabajo de la mujer ha retrasado, concentrado y reducido la natalidad, pero de manera atenuada, más a nivel de actitudes que de comportamientos. La natalidad siempre es más elevada en las inactivas que en las activas (la práctica de control natal se ejerce mucho más cuando la mujer casada trabaja fuera del hogar). Una excepción en ese descenso de la natalidad de las activas se produce el los grupos de edad de 30 y más años: cambio de signo la tendencia y, en 1986, es más elevada la fecundidad en las activas, debido al influjo de la natalidad de los segundos matrimonios y/o a la natalidad primeriza de mujeres de altos niveles ocupacionales que retrasaron el momento de tener descendencia.

-Estrategias familiares de empleo

Cabría esperar que en una sociedad moderna los principios del mérito, del libre acceso y competitividad fueran los que dieran acceso al empleo, en función de criterios universales de idoneidad. Pero en la práctica, la estructura de la amistad y los particularismos mediatizan esos criterios. El grupo familiar desempeña un papel básico en las estrategias de inserción concreta del individuo en un puesto de trabajo. Es un hecho que los sistemas particularistas son los que priman para la búsqueda y logro de empleo en la sociedad española. Las encuestas muestran esa tendencia al particularismo (en 1984, un 24 % de los jóvenes declaran que es la familia y el 34 % las amistades, el medio por el que logran el empleo. Son evidentes pues las estrategias familiares de empleo, pero además el individuo termina trabajando con sus propios familiares con una frecuencia muy alta: en 1977, el 35 % y el 1982, el 45 % de los jóvenes). Una tendencia que ilustra el proceso de reforzamiento de las vías particularistas al extenderse la escasez de empleo para los jóvenes. Este particularismo recibe incluso impulso legal, como vemos en el ejemplo de los funcionarios.

- Efectos en la actividad

Antes se aceptaba sólo el trabajo de las mujeres solteras y el matrimonio llevaba, por mandato legal, a la pérdida de empleo. Esto hoy ha desaparecido, pero los efectos del estado civil no son irrelevantes. Si no hace perder el empleo, en ocasiones sí hace lograrlo. Tradicionalmente la mujer se incorporaba al trabajo a edades más tempranas que el varón, con las consiguientes menores calificaciones y oportunidades ocupacionales. Y una de las limitaciones respecto al trabajo de la mujer era en función de su compatibilidad con las obligaciones familiares. Las actitudes de la población muestran reparos ante el trabajo de la mujer si ésta es casada, y rechazo total si tiene hijos menores de 5 años. Estas actitudes han mantenido la tasa de actividad de la mujer muy por debajo de los otros países europeos. Pero como consecuencia de cambios en el nivel de formación de la mujer, el influjo del estado civil en la población joven tiende a disminuir rápidamente.

-La relación paro-familia

Aunque ya suprimido legalmente, en la práctica, el estado civil no es ajeno a la frecuencia del desempleo. El mercado de trabajo prima con el empleo al varón casado y penaliza a los varones solteros y mujeres casadas.

Torregrosa ha sintetizado las consecuencias de la pérdida del empleo remunerado en los siguientes aspectos:

  • Consecuencias económicas: la pérdida de empleo ocasiona descenso en los ingresos, incertidumbres respecto al futuro, reducción del consumo y cambios en los estilos de vida.

  • El paro quiebra la estructura temporal que regula la actividad cotidiana de los individuos, desapareciendo como marco de referencia.

  • Con el paro desaparece el contexto interpersonal y comunicativo del trabajo, y el individuo queda sin las experiencias y contactos compartidos con personas fuera de la familia

  • Con el paro se ve alterado un componente central del estatus social y de la identidad personal del individuo.

La nueva constelación en la que el parado se desenvuelve produce el incremento de dependencia con su red familiar. De ahí que sea una situación proclive tanto al desarrollo de la solidaridad y apoyo, como a la de tensiones y conflictos familiares.

En España, en la década de los 80, existe un elevado de parados hijos que viven con sus familias (60.4 %), una baja proporción de casadas en paro (8.0 %) y una alta proporción de hombres parados que son cabeza de familia (26.8 %). Otra encuesta señala que el 69 % de las familias no tenían problemas de empleo, el 18 % tenía al cabeza de familia trabajando pero no así otros miembros, y el 13 % tenía al cabeza de familia en paro.

La conclusión es que la familia ha constituido el mecanismo más difundido para la integración social del paro.

4.-Las inseguridades de la nueva sociedad

La realidad social que vivimos hoy es distinta a la que vivieron nuestros padres. Hoy las preocupaciones y problemas a resolver, si bien siempre tienen la misma base, son diferentes y tienen una óptica que nunca antes han tenido. Por ello es que decimos que cada generación tiene preguntas al pasado muy distintas a la generación precedente. Cada generación busca cosas dife­rentes en el pasado y por ello debe construir “su” historia buscando respuestas a los interrogan­tes que se realicen; tales interrogantes surgen de los problemas y vivencias del momento.

Las inseguridades más comunes de la sociedad actual son las siguientes:

-Terrorismo: tras ataques como los del 11-S y el del 11-M, es uno de los temores más extendidos, y además es un problema de muy difícil solución.

-Paro: como hemos visto antes, no es fácil encontrar trabajo, y menos el deseado.

-Salud: en un mundo cada vez más contaminado y más expuesto, es un miedo lógico, aunque los avances de la medicina son rápidos, aunque no tanto como se desearía.

5.-Globalización

Nosotros entendemos como globalización de la economía la integración de diversos países a estos grupos o tratados económicos de cualquier índole o área comercial al que este sujeto. Además de un abrimiento de los mercados una diversificación de los productos a comercializar y también a los países a los cuales se vaya a exportar o importar dada la necesidad.

Como aspectos positivos podemos señalar una amplitud de los mercados y países con los cuales establecer el comercio aparte de los beneficios que esto trae a al economía.

En lo negativo se puede sacar como conclusión una depresión o decaimiento de lo mercados pequeños o microempresas al no poder competir de igual a igual con sus pares más grandes.

La única forma de abordar este problema de la globalización y del desarrollo local, es diciendo que probablemente, porque estamos en un proceso de globalización creciente en el mundo contemporáneo, más que nunca es importante la afirmación de los referentes locales y regionales.

Hay quienes piensan que las actividades locales no tienen actores suficientemente fuertes como para contrarrestar los intereses de la globalización. Es decir, que no hay nadie que pueda defender los intereses locales frente a la fuerza, a la penetración, a la dinámica de los procesos globales.

También hay quienes sostienen todo lo contrario.

Dicen que la globalización es mala y que lo local es bueno. La globalización reproduce las lógicas de dominación y de poder en el mundo. Solamente acentuando las autarquías locales vamos a poder generar estructuras locales capaces de defenderse de esas lógicas que vienen de los procesos de globalización. Con esta última posición se intenta construir una sociedad ideal que tendrá todo lo que la globalización no deja tener. Habrá entonces una oposición a la globalización, como si fuera una especie de antagonismo fundamental.

Si el problema central es la articulación entre lo global y lo local, entre la lógica de la globalización y la lógica de la referencia local; podemos hablar de identidades locales, de identidades regionales. Esto quiere decir también que estamos pensando en términos alternativos, es decir, que no nos estamos contentando con reproducir el desarrollo del que venimos, estamos intentando vislumbrar en esta nueva situación cuáles son las características de una posible alternativa a los modelos de desarrollo. Es absolutamente imposible responder cuál es la alternativa, pero sí se puede visualizar signos de esta transición, lo que nos está mostrando que el camino va por la articulación entre lo global y lo local.

Como ejemplos de estos signos podemos señalar que hoy estamos hablando de la viabilidad de los grandes aparatos industriales. Fueron pertinentes en cierta fase -segunda mitad del siglo XIX y primera del XX- pero hoy no lo son, por la revolución tecnológica, ya que ésta no permite una adaptación rápida a la incorporación de nuevas tecnologías en los grandes aparatos industriales. Las grandes firmas multinacionales están desconcentrando sus aparatos industriales. El fenómeno de lo pequeño y lo mediano en términos de estructura productiva, es un fenómeno muy característico de nuestra época.

Las nuevas tecnologías de información, evidentemente no son inocuas. La globalización supone opciones pero no tiene caminos puntualmente predeterminados. En el campo de las comunicaciones los medios más modernos, inclusive los de índole cibernética, transmiten mensajes que representan intereses, tanto de quienes los emiten como, incluso, de las empresas y los gobiernos que hacen posible esa propagación. Pero sería erróneo considerar, como a menudo ha hecho la crítica más contestataria de estos recursos tecnológicos, que solamente los intereses del poder político dominante en las metrópolis, o del capital trasnacional, son los que se expresan en virtud de las nuevas capacidades informáticas. En la globalización llega a ocurrir que los signos ideológicos y políticos se entremezclan, se confunden, de la misma manera que no sólo desde el poder es factible que las organizaciones y los individuos tengan conexiones en las redes.

En el campo cultural hay una compleja simultaneidad de interrelaciones, con efectos de dos tipos. Por un lado, lo más frecuente es que la visión del mundo de quienes (empresas, gobiernos, instituciones o individuos) tienen mayor acceso a los medios de propagación de mensajes, al ser la más difundida gane mayor hegemonía. Pero al mismo tiempo existen influencias mutuas de una cultura (aunque sea tecnológicamente subordinada) sobre otra. No hay una mecánica relación de predominio-y-aculturación, igual que las culturas más débiles en su presencia en los modernos medios de difusión informativa no están, al menos sólo por esa circunstancia, condenadas a la extinción.

Una de las singularidades de estos nuevos sistemas de comunicación es la facilidad para que grupos muy diversos cuenten con acceso no sólo a la recepción de mensajes, sino también a la propagación de ellos.

El término es afortunado. La sociedad actual se enlaza gracias a los recursos tecnológicos más sofisticados (que a menudo son, precisamente, los más sencillos de utilizar), ha ganado una significativa presencia en el debate y las decisiones políticas en numerosas naciones, de la misma forma que se ha diversificado y cobrado presencia también en el plano internacional. Desde luego, las grandes corporaciones tienen mayores posibilidades para difundir sus mensajes, que un pequeño grupo local. Pero hay mucho de novedad en la presencia de posiciones de lo más diversas en las redes electrónicas. El ciberespacio, al menos hasta ahora, manifiesta una pluralidad mayor que la del mundo real.

Sin que juzguemos aquí sobre los contenidos de sus propuestas (o la ausencia de ellas) pero reconociendo que en esa sociedad civil se encuentran grupos, corrientes y asociaciones de lo más diversas, de todos los signos ideológicos y políticos, puede advertirse que la capacidad para propagar sus puntos de vista es otro de los nuevos rasgos de la globalización contemporánea. Los mismos esposos Toffler, ubicando a esa diversificación de expresiones heterogéneas y/o autónomas en el marco de su conocida concepción sobre la emergencia de varias olas en el desarrollo de la humanidad, escriben al respecto: "También aquí se opera una trisección del sistema global. Las organizaciones multinacionales son débiles o inexistentes en las sociedades de la primera ola; resultan más numerosas en las de la segunda ola, y se reproducen a una velocidad extraordinaria en las sociedades de la tercera. En suma, el sistema global construido en torno de unos cuantos chips de naciones-Estado está siendo reemplazado por un ordenador global del siglo XXI, un 'cuadro de distribución' de tres niveles, por así decirlo, al que se hallan conectados miles y miles de chips extremadamente variados".

Esa descripción es tan útil como, evidentemente, provocadora. Si nos conformásemos con entender a la globalización como un asunto de ingeniería cibernética, podría pensarse que basta con cambiar algunos microprocesadores, o ampliar la memoria-RAM, para que el sistema global diera oportunidades de acceso y desarrollo a todos. Las cosas no son tan sencillas e, incluso en el ejemplo anterior, podría pensarse que esa computadora (u ordenador) global que dicen los autores mencionados, no tiene un solo operador. Lo mismo que en la globalización económica no hay una sola fuerza que lo decida todo (ninguna corporación, ningún gobierno, parecen tener los recursos suficientes para imponer drástica y uniformemente su voluntad) en la otra cara de ese proceso, que es la tendencia a la globalización informática, tampoco hay un solo centro de control, por mucho que algunas empresas e instituciones, especialmente de Estados Unidos, sean quienes hayan impulsado a la superautopista de la información.

En el mundo de hoy observamos con sorpresa cómo se enfrentan grupos de personas que están en contra de la globalización con otras que se reúnen justamente para fomentarla. En años pasados, en Seattle, Quebec o Génova, estos enfrentamientos han dejado muertos y cientos de contusos, lo que corre el riesgo de crecer y de convertirse en un problema de gran magnitud (quizá también en nuestro país). Lo importante de esta situación es que ambos bandos están enfrentados porque cada uno defiende una posición basada fundamentalmente en su propia capacidad de enfrentarse a la nueva situación más que a una visión filosófica sobre ella.

Para los globalófilos, la globalización es la apertura de las oportunidades para que los países, chicos o grandes, superen las limitaciones de sus mercados y de sus medios de producción y recurran, cuando es necesario, a la mano de obra y los mercados de otros países. La globalización es así la ruptura del chauvinismo tradicional, que logra que todos, chicos y grandes, aumenten sus posibilidades de desarrollo.

Los globalifóbicos, por su parte, ven que la globalización es una amenaza para los países, sus empresas y sus trabajadores, pues de alguna manera ello implica repartir su poca riqueza y sus pocas opciones actuales entre varios países. Por ello se oponen, pues globalizarse conllevaría la pérdida de una cierta seguridad actual.

Quien tenga la razón depende de las características de quién está observando.

6.-Conclusiones

Este trabajo ha sido muy interesante de realizar, y dentro de todos los temas que he tocado, del que he sacado más conclusiones es de la globalización.

La globalización es un tema que hoy en día esta impactando mucho, pensamos que la globalización podría beneficiar a muchos países, pero también perjudicaría a otros que no tienen los suficientes recursos.

Según lo que investigamos lo que la globalización quiere es que todos los países tengan el mismo nivel de vida, pero creemos que un país, siendo una súper potencia, como por ejemplo Estados Unidos nunca estaría a la altura de otro como África... porque nunca ha sufrido esas condiciones y son culturas extremadamente diferentes por lo cual, siguiendo con este ejemplo, África tampoco llegaría a tener la fuerza o la economía suficiente con la que cuenta Estados Unidos.

Aunque la globalización tenga muchos lados positivos, con respecto a la economía, a las comunicaciones, etc. Y que estaría bien para no andar peleando por cosas como “ser mejor que otro” o “tener mas que los demás” sentimos que un lado muy negativo de este movimiento seria que desaparecería la diversidad cultural, que es algo que hace que el planeta tierra sea fascinante.

Por ejemplo, en algunas culturas o religiones no es “correcto” tener mas de lo necesario porque se considera absurdo y por otro lado, la gente trabajadora que se ha ganado lo que tiene con todo su esfuerzo no querría que los que no trabajan tuvieran las mismas cosas o las mismas ventajas y facilidades que tienen ellos.

Así que en conclusión creemos que la globalización es un tema de debate como lo es el aborto, o sea, que nunca se podrá llegar a un acuerdo puesto que todos, gracias a la diversidad de culturas, valores y normas, pensamos de una manera muy diferente.

7.-Bibliografía

“Libertad o capitalismo: El incierto futuro del trabajo” Ulrich Beck

“¿Qué es la globalización?” A. Giddens

“La irresponsabilidad organizada” Ulrich Beck