Tormento; Benito Pérez Galdós

Literatura española del siglo XIX. Narrativa. Novela realista. Vida y obra. Argumento. Personajes. Tiempo. Espacio. Aspectos formales, críticos

  • Enviado por: Amaranta
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 14 páginas

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TORMENTO de Benito Pérez Galdós

  • Localización

  • Autor

  • Benito Pérez Galdós (1843-1920), novelista y dramaturgo español, uno de los escritores más representativos del siglo XIX. Nació en Las Palmas (Islas Canarias) en 1843. Fue un niño reservado, interesado por la pintura, la música y los libros. La llegada a Las Palmas de una prima le trastornó emocionalmente y sus padres decidieron que fuera a Madrid a estudiar Derecho, en 1862. Se transforma en un madrileño que frecuenta tertulias literarias en los cafés, que asiste puntualmente al Ateneo madrileño, que recorre incesantemente la ciudad y se interesa por los problemas políticos y sociales del momento: se define a sí mismo como progresista y anticlerical.

    En 1868 viaja a París y descubre a los grandes novelistas franceses. A su regreso traduce a Dickens, escribe teatro y, por fin, en 1970 se decide a publicar su primera novela, La Fontana de oro. En estos años comienza a escribir los Episodios nacionales, en la década de 1880, su época de máxima creación. También en estos años se compromete activamente en política. A pesar de la oposición ultra católica que no le perdonó haber escrito Doña Perfecta (1876), un panfleto anticlerical, fue elegido miembro de la Real Academia Española. El paso de los años se entregó a la reforma del teatro nacional. El estreno de Electra (1901) supuso un acontecimiento nacional. En 1907 volvió al Congreso, como republicano, y en 1909 con Pablo Iglesias, fue jefe titular de la "conjunción republicano-socialista". Su izquierdismo fue el causante de que no se le otorgara el Premio Nóbel. En 1920 murió ciego y pobre en Madrid, su ciudad de adopción.

    La obra de Galdós se caracteriza por su marcado realismo. Él es un gran observador con toques geniales de intuición que le permiten reflejar tanto los ambientes y las situaciones que describe como los retratos de lugares y de personajes. Se sirve del lenguaje para identificar a sus personajes y esto ha hecho que muchas veces se le acuse de lo que no es: usa un lenguaje inculto cuando describe o habla un personaje inculto. Galdós dividió su obra en "Episodios nacionales", "Novelas españolas de la primera época" y "Novelas españolas contemporáneas". Además hay que considerar su teatro.

    Novelas españolas de la primera época: Hasta 1880 son unas novelas de tesis u obras simplistas llenas de ardor juvenil. Entre éstas destacan Doña Perfecta (1876), Gloria (1877) y La familia de León Roch (1878). En Doña Perfecta cargó las tintas en el anticlericalismo y en el enfrentamiento entre progreso y tradición; en Gloria repartió por igual la intransigencia religiosa entre judíos y católicos, y en La familia de León Roch entre católicos y liberales.

    Episodios nacionales: Desde 1873 a 1912, Pérez Galdós se propuso el ambicioso proyecto de contar la historia novelada de la España del siglo XIX, es decir, desde 1807 hasta la Restauración, con la intención de analizar el protagonismo de las fuerzas conservadoras y de progreso en España. Son 46 novelas distribuidas en cinco series de diez obras cada una, excepto la última que quedó interrumpida y sólo tiene seis. Obras corales, épicas, que cubren la anécdota del protagonista individual. Muy lejos de la novela histórica del romanticismo, Galdós se documenta con rigor y hasta donde puede de los hechos históricos y los comentarios están narrados con gran objetividad.

    Novelas españolas contemporáneas: A partir de 1881 son más de veinte y casi todas se desarrollan en Madrid. En estas obras el autor ya no utiliza planteamientos religiosos o políticos para valorar las conductas de sus personajes. Lo que surge es un conjunto impresionante de mezquinos, bondadosos, burgueses adinerados, nobles arruinados, desheredados, grandezas y miserias de gentes que viven para aparentar. Galdós consigue captar esta pluralidad social y vital con técnicas narrativas nuevas sirviéndose tanto del monólogo interior, como del estilo indirecto o del personaje narrador.

  • Época Literaria

  • Pérez Galdós es uno de los principales representantes de la literatura realista. Es un movimiento cultural que se da principalmente durante la segunda mitad del s. XIX en toda Europa. Las novelas realistas se escriben desde los años treinta pero el Realismo como escuela no se consolida hasta la década de los cincuenta, en que van tomando cuerpo las posiciones antirrománticas o superadoras del Romanticismo. Asigna como fin a las obras artísticas o literarias la imitación fiel de la naturaleza.

    El autor realista se documenta para ambientar perfectamente la novela, calca el ambiente, la moda, la gente... Utiliza una técnica objetiva frente al subjetivismo romántico. El autor es un cronista aunque puede exponer opiniones personales. Al contrario que muchos otros movimientos, el realismo tiene una intención: el análisis y la crítica de la sociedad, para intentar mejorarla de esta forma.

     

    En lugar de la retórica literaria del romanticismo, el realismo pone el lenguaje a la merced de los personajes, utilizando varios registros, tanto cultos como coloquiales, de esta forma hace una amplia representación de la sociedad en todos sus estratos y ambientes.

    Los temas están inspirados principalmente en la mentalidad burguesa: el poder, el dinero, la influencia social o las cuestiones políticas del momento. Todos estos temas representados por personajes de toda posición social.

  • Género y subgénero

  • Se trata de una obra de género narrativo, evidente es que cuenta una historia y que se sirve de elementos característicos de la narración para ello, como son los personajes y el narrador. Está escrito en prosa.

    Se utiliza mucho la función representativa para contar hechos, aunque en este caso concreto la función expresiva tiene gran importancia al tratarse de un narrador subjetivo que muy a menudo da su propia opinión como si de un espectador más se tratase. La intención del autor con esta novela es, entre otras, la de hacer una crítica a la sociedad de su tiempo.

    El subgénero es el de novela, ya que tiene una extensión relativamente larga, por lo menos lo suficientemente larga como para no tratarse de un cuento. Si deseamos especificar más diremos que es una novela realista, se adapta a las principales características de estas, además de que se escribió en la segunda mitad del siglo XIX, época de auge del realismo, representa perfectamente el ambiente y los problemas de la sociedad de entonces, la intención del autor es la de hacer una crítica de la sociedad, todo esto con un lenguaje variado utilizando diferentes registros.

  • Contenido

  • 2.1. Tema

    La importancia de las apariencias y de la supuesta decencia en la sociedad del siglo XIX y como el amor supera todas esas barreras (esta segunda parte no es más que la excusa para hacer una crítica social).

    2.2. Argumento

    Amparo es una pobre huérfana que vive con su hermana. Cada día va a casa de sus protegidos, Francisco de Bringas y su esposa, donde ayuda con la casa. Todo es rutinario en su pobreza hasta que un día todo cambia. Agustín Caballero, primo de Bringas y sincero enamorado de Amparo, le pide a esta que sea su esposa. El matrimonio con un hombre tan rico y tan bueno le solucionaría la vida, solo existía un problema: un escándalo con un sacerdote hacía tiempo, el cual aun la asediaba. Amparo sabe que debe contarle todo eso a su novio, pero no tiene valor.

    La indecisión de la protagonista, la malicia de las personas de aquella elitista sociedad y los rumores echan abajo no solo el matrimonio, también, en un principio, la vida de Amparo. La hermana del clérigo se entera de lo que pasó, y de lo que está pasando, ahora que Tormento forma parte de una esfera social más alta, y no tarda en contárselo todo a la de Bringas, la cual protege a la joven. La historia va saltando de boca en boca hasta que llega a Caballero, prometido de Amparo.

    La debilidad de su espíritu no puede soportar la vergüenza y el esperado rechazo de su prometido, por ello, entre una red de coincidencias, Amparo va a parar a lo que iba a ser su casa tras el matrimonio, mientras su novio busca evidencias de los rumores. En aquella casa decide darse muerte tomando cianuro, pero antes escribe una breve carta donde reconoce todo lo que sobre ella se dice. Por fortuna, el criado no lleva cianuro a la joven, sino una pócima para el dolor de muelas que la puso enferma, pero no bajo tierra.

    Una vez que la joven recupera su salud y pierde su honor por completo puede hablar con Caballero y contarle todo lo que pasó. Tras la confesión su amado pierde el honor con ella y se la lleva a Burdeos.

    2.3. Personajes

    2.3.1. Principales

    - Tormento

    Amparo, Amparito, Tormento, Emperadora... Su apariencia delicada, dulce y romántica se adapta perfectamente a su carácter débil. Gran cantidad de morenas ondas enmarcan su cara de blanca porcelana, la cual tiene facilidad para volverse rosada, decoran su tez unos dientes perfectos en una hermosa boca que rara vez se abre y un par de ojos que se tornan aun más bellos si se iluminan. Su figura es esbelta, pero no solo huesos, en definitiva, es una bella joven.

    Su expresión refleja el recato y la humildad de su persona. Su apariencia, su pobreza, aunque esto se va remendando a lo largo de la novela hasta terminar enredada en sedas negras. Pero hay muchos otros rasgos que no se ven en su cara o que se confunden, su cobardía es, probablemente el más destacable de sus defectos, también el que más problemas trae. Es una mujer débil que, como bien elle dice, no puede elegir su vida, solo sirve para aceptarla como venga, lo cual no es más que una tonta disculpa. Su comportamiento trágico le aporta a la novela un aire clásico.

    Mantiene diversas relaciones con cada uno de los protagonistas. Tiene una actitud amorosa, pero tímida y acobardada con Agustín Caballero, siente adoración por él y le cree el hombre más bueno del mundo. Se lleva bien con Francisco de Bringas el cual, al contrario que su mujer, la trata como a una hija. Rosalía, siempre atenta a las clases sociales, cambia el trato de criada que le daba en un principio por el de condesa tras el compromiso. La relación con Pedro Polo es la más complicada, ya que a pesar de odiarle a menudo le trata con alegría y familiaridad.

    - Francisco de Bringas

    Era un hombre con la cara tan redonda como su cuerpo, con pelo gris, nariz curvada sobre la que sujetaba unas gafas y frente ancha. Bringas es un hombre sencillo, simpático, muy hábil con las manos y con los números. Le gusta el orden y cualquier desequilibrio en la economía familiar le quita el sueño, incluso la generosidad la adapta a los libros de cuentas.

    Dada su posición de pobre metido a rico por sus contactos se cuida mucho de tratar bien a quien posee más dinero o más poder que él. Si es necesario, al igual que su mujer, antepone los gastos sociales a las necesidades de la familia.

    Muestra simpatía por Amparo, la cual a veces se confunde por la fidelidad a su primo, al cual no se siente capaz de hacer ningún agravio. La actitud ante su mujer es casi de sumisión, se podría aceptar como prototipo de calzonazos del siglo XIX, el cual prefiere mentir a su esposa antes que enfrentarse a ella. Su función en la novela es dar apoyo a la pareja, ya que, a pesar de estar inmerso en esa sociedad corrupta él carece por completo de perversidad.

    - Rosalía

    El autor nos da una imagen muy clara del físico de Rosalía: es una pintura de Rubens, una mujer de blancas carnes curvadas, con facciones pequeñas y graciosas que la hacen muy hermosa, incluso después de los tres partos que ha sufrido y que no la han hecho perder su frescura. Su rasgo más particular es la forma en la que se ensancha su nariz cundo habla con orgullo.

    Rosalía Pipaón de la Barca es la esposa de Francisco de Bringas. Es noble, de la baja nobleza, pero noble, y una habitual del palacio real, eso la llena de orgullo. Lo más importante en su vida son las apariencias, ser una mujer importante y respetada en la sociedad madrileña.

    Es la antagonista de Amparo, trata a esta como su criada, excepto cuando deja de ser una pobre niña muerta de hambre. Es una persona ambiciosa y egoísta, no tiene inconvenientes en mentir y ser hipócrita para conseguir sus propósitos. Se podría decir que es el equivalente a la bruja de los cuentos infantiles.

    Sus relaciones con los demás personajes están sujetas casi exclusivamente a la posición social de estos. Por ejemplo, el trato cariñoso y complaciente que tiene con Agustín, el primo rico de su marido, la ambición de Rosalía la lleva a pensar en tomarle por marido una vez que muera el suyo, ya que su hija es demasiado joven para él.. Ya hemos hablado antes del trato con Tormento y como este cambia radicalmente, a pesar de que sigue sin respetarla lo más mínimo y desea su mal, ante ella se comporta con toda la simpatía del mundo. Rosalía no ve a las personas como tales, sino que ve un título, un vestido, una situación social... Es la representación de la burguesía hipócrita de la época, su función es, no solo la de antagonista, también la de ser el prototipo de aquello que la novela critica.

    - Agustín Caballero

    Agustín es el indio, pasó toda su juventud en el nuevo continente y ahora, cuando su aspecto rudo se ve manchado por algunos pelos blancos en la barba y en las sienes, ha vuelto a Madrid. En la caprichosa sociedad madrileña Agustín no se adapta muy bien, después de tanto tiempo en aquellas tierras sin tanto remilgo donde solo había que trabajar es difícil adaptarse, la única ventaja es que es enormemente respetado gracias a su fortuna.

    Tiene pocos amigos, exactamente tres amigos que van a jugar al billar con él, todos ellos hombres que se dedican al comercio, igual que él. Se relaciona con poca gente además de con sus amigos, solo con su primo y su familia. Había pasado la vida viviendo en el desorden y ahora su única expectativa es tener una vida completamente organizada y sin sorpresas

    Este hombre de piel tostada y de aspecto enfermizo es generoso y amable, y tras sus aires de salvaje se encuentra una buena persona. Lo admirable de este hombre es la forma en que desafía todas las normas sociales enamorándose de quien no debe y, sobre todo, siguiendo adelante con su amor aun cuando es totalmente imposible.

    Es sin ninguna duda el personaje más bondadoso de la novela, incluso más que Amparo, la cual aún carga con algunos defectos. Las relaciones que mantiene con el resto de personajes ni siquiera son dignas de mención, si acaso destacar el cierto grado de antipatía que siente por Rosalía; las únicas relaciones interesantes de este hombre son: la que mantiene con la hija de los Bringas, a la cual quiere como si fuera su hija y esta le quiere como si fuera su padre, y, por supuesto, la relación con Amparo, que le convierte en un adolescente enamorado que es capaz de perdonarlo todo.

    - Pedro Polo

    Aquel hombre débil y enfermo tirado sobre un sillón, con el rostro verdoso y los ojos amarillos es la primera imagen que tenemos de Pedro Polo, la imagen de este hombre va cambiando a lo largo de la novela, desde la persona fuerte y violenta que fue años atrás cuando se dedicaba a la enseñanza hasta ese muerto vuelto a nacer en quien se convierte al final de la novela, alguien que ha recuperado la vida de repente y ha perdido los antinaturales colores que decoraban su cara.

    Sin duda el rasgo más característico de su persona es un claro desequilibrio psicológico, lo cual unido a su carácter violento y apasionado da un poco de miedo, sin embargo es el personaje más polifacético de los que hemos visto, ya que combina su dulzura con su violencia continuamente.

    Ha tenido una vida difícil, clérigo sin vocación y profesor con menos, y además, cometió el error de enamorarse u obsesionarse (eso no queda claro) de Amparo, con la que mantiene relaciones, tras esto todo el mundo se le hecha encima y ya no puede ser sacerdote, ni enseñar, ni ver a Amparo por la que se sigue obsesionando. Solo le queda un amigo fiel; una criada, que lejos de ser buena como tal, le hace compañía, y una imaginación intacta con la que puede huir de su tedio. Sin duda los consejos de su amigo, el padre Nones, de alejarse de allí y purificarse le hacen bien, pero él es mucho más fuerte que el aire puro.

    Polo es la mancha de la novela, el nudo, el que lo complica todo, su función principal es poner las cosas más difíciles todavía y hacer sufrir a Tormento, que parece ser que nació para eso. La amistad con el padre Nones tal vez sea la amistad más hermosa de la novela, ya que es incondicional, a pesar de todo lo que ha pasado sigue intacta y el padre Nones hace lo que sea por su amigo. La relación con Amaro es confusa, la puede tratar con todo el cariño de un amigo, con la pasión de un enamorado o bien con la crueldad de un amante abandonado, pues es, en cierto modo, las tres cosas a la vez.

    2.3.2. Secundarios

    Encontramos todas las clases sociales representada entre los personajes secundarios de la novela. Cumplen importantísimas funciones, puesto que son los que conducen la historia, en cierto modo.

    Quizás el más importante de estos personajes sea la hermana de Pedro Polo. Perteneciente a la clase media-baja, se adapta a la idea que se tiene de beata solterona. Es una mujer oscura, tanto en su vestimenta, como en su piel, como en su espíritu, que pasa la vida rezando en la iglesia. Se trata de una persona inmoral que dedica su vida a salvaguardar todas las leyes morales de la iglesia, sigue al poder como un perro faldero. Claro ejemplo de hipocresía y cotilleo.

    En el escalafón más bajo de la escala social encontramos a Refugio, la hermana de Amparo. Esta chica hace vida nocturna entre artistas y actores y se gana la vida posando como modelo para varios pintores. Curiosamente lo que ahora es admirable por lo que tiene de bohemio antes era completamente reprochable.

    En el otro extremo encontramos a la familia Pez, se dice poco de ellos en la novela, solo sabemos que están presentes en cualquier acto importante y que tienen dinero, además de un hijo con un claro futuro político. A la altura de estos los amigos de Agustín, todos ellos hombres de negocios solitarios.

    Un personaje curioso que habita en el mundo de la burguesía madrileña, aunque de clase más humilde, es Torres, se trata de un hombre engreído y mujeriego y, parece ser que como todos, muy dado a los chismes.

    La única representación de la Iglesia es Nones, sin embargo, este hombre aparece desde un punto de vista tan personal, que podemos hacernos una clara idea de él, pero no de los curas de la época.

    Por último Felipe, el criado de Agustín, representante de una baja clase social, agradecido de trabajar para un amo que no le explote ni le trate mal, lo que nos da a entender que era un privilegio. Al margen de lo que pueda representar, es un personaje muy entrañable que se hace querer.

    2.4. Tiempo

    2.4.1. Tiempo Externo

    En 1867 la situación de España es una crisis, el reinado de Isabel II va a caer por diferentes motivos:

    • El reinado de Isabel II intenta implantar una sociedad liberal-capitalista, pero esto se hace en mala hora y, sobre todo, mal hecho, por lo que trae únicamente problemas.

    • Los partidos que están en el gobierno, es decir, el moderado y el unionista, se encuentran completamente separados y no colaboran entre ellos. Además, los dirigentes que pueden saber como llevar la crisis, O'Donnell y Narváez, mueren en 1867 y 1868 respectivamente.

    • La presión que ejercen tanto los carlistas como los demócratas

    • La crisis económica internacional de 1866, que provoca hambre generalizada debida a la falta de reservas, dado que los excedentes que podrían haber constituido reservas son enviados a Gran Bretaña y Cuba, y a la falta de integración de mercados.

    • La economía rural o puede sobrevivir y se hunde, esto, lógicamente, provoca que la comunidad campesina se levante y se radicalice.

    • Las soluciones meramente represivas (Guardia Civil) dadas por los gobiernos a las reivindicaciones sociales.

    A pesar de todo la burguesía vive un periodo de estabilidad y apoya el régimen actual, una revolución social y un cambio en la situación política podrían afectar a su estado en aquel momento. La postura burguesa es algo que queda perfectamente reflejado en el libro entre las conversaciones entre hombres.

    2.4.2. Tiempo Interno

    La novela se desarrolla en 1867, se podría pensar que en invierno, porque siempre que e describe un día es oscuro, nublado y lluvioso. En ese año se saltan grandes periodos de tiempo o, por lo menos, se ven a musa velocidad, mientras que otros pasan extraordinariamente despacio. Muy a menudo el tiempo de la historia se iguala a de la realidad ya que el autor utiliza el diálogo como uno de los recursos más importantes de la novela. La descripción también es importante, como toda novela realista, el ambiente debe de ser conocido perfectamente por el lector, por eso se utiliza esa forma de discurso que paraliza el tiempo. La estructura temporal es básicamente temporal, solo merece la pena destacar la aparición de un flashback importante, la atención a dos espacios en un mismo momento y algunos grandes saltos temporales que se relacionan con la rutina en la vida de los personajes.

    En la primera parte de la novela el tiempo es algo abstracto, ya que se habla de costumbres y generalidades de los personajes. Se usa sobre todo la descripción y existen grandes saltos en el tiempo hacia delante cuya duración no se puede determinar.

    Una vez nos sumergimos en la historia el tiempo empieza a igualarse con el real, sobre todo en los momentos decisivos, donde el diálogo prevalece. En esta parte es donde advertimos el flashback, con motivo de la visita de Amparo a Pedro Polo, el autor introduce la historia de este que aconteció unos años atrás, el flashback interrumpe la línea temporal y da un poco más de movimiento y de variedad a la narración, a diferencia de lo que se puede creer con esta interrupción, no resulta confuso, ya que la historia de Pedro Polo está perfectamente separada, además de muy bien introducida.

    Es en el punto más alto de la acción, es decir cuando estalla el escándalo, cuando el tiempo se condensa. Es más, no-solo no hay saltos de tiempo, sino que el tiempo se vuelve atrás un momento para contar lo que estaba pasando en otra parte en el mismo momento del que hablaba antes, esto sucede cuando Amparo va en busca de Agustín, y este en busca de aquella que tiene las cartas. Este detalle podría entenderse como un flashback, pero, personalmente, me parece más acertado etiquetarlo de desdoblamiento del tiempo.

    Hacia el final de la novela, cuando comienza el desenlace, existe un salto temporal que termina cuatro días después. Este salto es muy lógico, ya que no hay movimiento, Amparo está en cama intoxicada y Agustín demasiado deprimido para levantarse del sillón, de esta forma hasta que uno de los dos no es capaz de ponerse en pie, en este caso es Agustín, no se vuelve a retomar el hilo temporal.

    Es importante destacar que tanto el primer capítulo como el último están escritos en forma de obra dramática, esto hace que el tiempo y real y el de la novela sean exactamente iguales. Lo que en un principio puede parecer caótico tiene una habilidad introducir al lector en la historia como si te introdujera en la vida de cualquiera que conversa al encontrarse con un amigo en la calle.

    2.5. Espacio

    La novela transcurre en el Madrid de la segunda mitad del siglo XIX, podemos contemplar multitud de calles que conocemos (aunque solo sea por el nombre) ya que el casco antiguo de la ciudad no ha cambiado tanto. La novela sucede única y exclusivamente en esta ciudad, aunque se hace alusión a muchos otros lugares.

    2.5.1. Casas

    En el transcurso de la historia han ido apareciendo distintas casas, desde enormes mansiones como la de Caballero hasta pequeñísimas casas como la de Amparo. Si se lo podían permitir tenían hermosos tapices y moquetas y muebles de patas curvas, sino podían debían conformarse con un sillón roto y lo que un día fueron muebles de moda.

    Una casa muy interesante es la de Agustín Caballero, está recién comprada y algunas habitaciones no han sido decoradas todavía. Es una casa innovadora, muy amplia, las habitaciones dan a la calle, lo que les proporciona aire fresco y posee asombrosas novedades. En lugar de estar decorada como las casas de moda, todo ornamentación, está decorada al estilo inglés, mucho más práctico y habitable.

    Lo primero que impresiona de la casa es la robusta puerta color caoba, ancha y barnizada, cargada de solemnidad. La cocina puede producir agua caliente para toda la casa y está armada con un enorme armatoste de hierro que deja las cocinas conocidas hasta entonces por meras lumbres. El baño puede utilizar esa agua en la ducha, una ducha redonda de mármol. Existe también una sala de billar y otras muchas salas que, por exceso de estas, no sirven más que de decoración. El despacho de Caballero está decorado con muebles al estilo inglés, olvidándose de tapicerías, en una vitrina había una colección de figuritas mejicanas y un par de estanterías con libros de comercio y literarios. El salón con sus sillas y su mesa de nogal de corte antiguo y recargado y las vitrinas mostrando las cuberterías, cristalerías, vajillas... La habitación nupcial tiene un bonito tocador y una salita rosa para la futura esposa. El salón es un lugar hermoso lleno de cuadros y bronces. Pero, si hay una habitación característica es una destinada a la señora, inundada de luz, con un bonito sofá y una jaula de pájaros mecánicos que cantan.

    2.5.2. Calles

    Aunque la novela se desarrolla especialmente en interiores las calles tienen un papel fundamental, ya que al aparecer los personajes en estas para ir de casa en casa convierten cada uno de los espacios de la historia en algo que está conectado con lo demás. Dejan de ser casas independientes para formar parte del todo de una ciudad donde no son más que pequeñas piezas.

    La casa de los Bringas se asienta en una callecita estrecha, hasta tal punto que se puede llegar a coger la mano del vecino de enfrente desde la propia casa, de la apariencia de la calle no sabemos más que eso y los múltiples comercios que instala, una carnicería, un ultramarinos al lado y un poco más alejado de la casa de los Bringas una botica; tiene también cerca varias iglesias, se dan otros importantes datos, por ejemplo la situación, es una calle muy céntrica, cerca del palacio de Oriente y de la Plaza de Santo Domingo. Además es un lugar muy vivo por donde la gente pasea y hace vida, lo cual puede ser incluso escandaloso, porque a todas horas hay alguien.

    2.6. Aspectos Formales

    2.6.1. Narrador

    Se trata de un narrador en tercera persona, por norma general, aunque a veces narra en primera persona. No es completamente omnisciente, ya que sabe lo que piensa cada personaje, sin embargo, no puede escuchar las conversaciones que no se hacen en voz alta.

    Es un narrador subjetivo pero moderado, cuando pierde la moderación es cuando deja de estar en tercera persona, entonces deja también de narrar y se limita a dar una opinión a los lectores, ya que siempre se dirige al público en plural, sobre algún suceso que acaba de acontecer o algún personaje que ha aparecido.

    Esas dos son las principales características del narrador de Tormento, con estas técnicas consiguen varios efectos:

    Al hablar el narrador en primera persona con el propio lector este se siente más cerca de la historia, puede sentir al narrador como una persona más que habla con él, y a los personajes como gente que hace cosas bien y cosas mal y que son criticados y alabados como lo es toda la gente en la vida.

    La omnisciencia relativa cumple un doble cometido. El mostrar los sentimientos de los personajes los humaniza, hace que el lector se identifique con ellos y viva lo que viven (por ello es más fácil llorar con una novela que con una historia real), es una forma de acercar un mundo al otro. Ocultar las conversaciones privadas sirve para guardar un misterio que no es misterio, pues no es difícil adivinar lo que se habla, esto se ve claramente, e incluso diría que exclusivamente, en las conversaciones que tratan sobre lo que paso con Amparo y con Pedro Polo, a cualquiera le resulta fácil llegar a la conclusión de que tuvieron una aventura, es evidente, pero en la novela esto no se reconoce, no se explica, de forma que el lector, pese a tener todas las respuestas, se queda con el ansia de saber lo que realmente pasó, pues lo que sabe no es más que un hipótesis muy bien fundada.

    2.6.2. Estructura

    La estructuración inicial es la esperada, es decir, aquella que posee introducción, nudo y desenlace, todos ellos bien delimitados.

    La introducción es clara y se presentan perfectamente a los personajes (excepto Pedro Polo que aparecerá más tarde), las relaciones entre ellos y todos los demás datos generales para ambientar la historia.

    El nudo comienza en el mismo momento en que Agustín insinúa a Amparo su amor, cuando esta está cuidando de los niños de Rosalía en el capítulo ocho. El nudo se va complicando progresivamente, aparecen nuevos personajes que arrastran viejas historias comprometedoras. La casualidad juega un papel importante en esta parte, siendo ella la que hace que todo explote cuando Amparo llega a casa de Agustín y al no verle allí decide suicidarse de una vez por todas.

    El desenlace está claramente marcado por un periodo de tiempo en el que no sucede nada tras el cual se da fin a la novela. Es una forma de concebir el final muy común, tras finalizar el nudo con un suceso importante, se dejan reposar las cosas y se retoma la historia cuando todo está más tranquilo. Especificando el desenlace empieza en el capítulo treinta y siete, una vez que Amparo está en casa reponiéndose de su intoxicación, de esta forma podemos concebir un final feliz, ya que el ofendido ha tenido tiempo de perdonar y olvidar.

    Podemos encontrar dentro de esta estructura a su vez estructuras más pequeñas, el ejemplo más claro el capítulo catorce, en el que se cuenta la dramática vida de Pedro Polo, que en un punto anterior hemos bautizado como flashback, ahora decimos que es una historia a parte y, por lo tanto, otra estructura que nada tiene que ver con la principal. Esta pequeña historia la podemos cortar de la misma forma que la anterior, en tres partes, sin embargo serán menos claras al no tratarse de una historia tan detallada y mucho menos narrativa, ya que se centra en las descripciones de las situaciones por las que pasó Pedro Polo.

    Otra variación curiosa dentro de la estructura es una ramificación del nudo al final de este, en lugar de contar lo que pasa en un solo lugar, nos habla de dos espacios, de dos personajes y de dos situaciones diferentes pero que suceden exactamente en el mismo momento.

    2.7. Aspectos críticos

    2.7.1. Hipocresía

    No importa lo que hagas, lo que seas o lo que quieras, lo importante es que seas como debes ser. El que se porten bien con uno no es garantía de que no puedan apuñalarte por la espalda. El que se condenen determinadas conductas no quiere decir que no puedan seguirse.

    Un personaje que nos puede ilustrar esta tendencia a la mentira es el de la hermana de Polo. Una mujer beata y moralista que afirma no ir contando nada de nadie, ni perjudicar a nadie, sin embargo, en cuanto confirma lo que pasa entre Amparo y Polo corre a contárselo a Rosalía, después, en lo que parece ser un acto de sentido del deber quema las cartas delante de Agustín, una vez que el daño está hecho, ¿De qué sirve esa farsa pirotécnica?

    ¿Y Rosalía? De ella mejor no hablar. Es incluso divertido comprobar lo simpática, zalamera y agradable que es con la que pronto será más poderosa que ella, Amparo, mientras en la intimidad de su casa echa pestes sobre ella. El mayor alarde de crueldad que hace sucede cuando se entera de lo que fue el pasado de Tormento, entonces se esmera en mimarla y consolarla. Pero a sus espaldas está saboteando el insalvable matrimonio, un dato a destacar en ese episodio es que Rosalía vuelve a dar órdenes a su protegida.

    2.7.2. Valor de las apariencias

    Bailes de Palacio, idas y venidas al teatro, paseos en coche... Todas estas acciones pueden convertir a cualquier persona en un noble. El dinero es importante, pero no indispensable, con buenos amigos, buena ropa y adecuación, se puede ser un miembro respetado de la sociedad de la ciudad.

    Todo esto no es tan malo, al menos de momento, el problema aparece cuando se puede dejar de comer como antes o uno se ve obligado a desprenderse de viejos placeres para poder pagar el baile y arreglar un buen vestido.

    En la sociedad de la novela se ha olvidado por completo el concepto de persona, solo existe el de imagen. Todas estas ideas son, al fin y al cabo, consecuencias de una idea superior que ya hemos comentado, la hipocresía.

    2.7.3. Valor del dinero

    Tomemos a Caballero para analizar su situación; él es un hombre rudo; sin modales; que no se adapta bien a la sociedad de Madrid y a quien le irrita la gente; asiste poco a los actos públicos y cuando lo hace no participa en ellos de forma activa; desprecia a las niñas ricas madrileñas y, aunque no suele reconocerlo, tampoco lo oculta. A pesar de todos estos rasgos que le hacen tan poco apto para aquel lugar, Caballero es una de las personas más respetadas, solo tiene que salir a la calle para encontrar esposa, y no cualquier esposa, las hijas de las mejores familias estarían dispuestas a casarse con él. Si Caballero no tuviera tanto dinero haría tiempo que ya no estaría ahí.

    Rosalía es, como en casi todos os casos, clara muestra de esto, dado que es una mujer muy lista o con muy poco orgullo, depende de cómo se quiera ver, sabe rodearse de gente que tiene dinero, trata a esta gente como si fueran dioses a pesar de que pueda producirle nauseas una de esas personas.

    2.7.4. Religiosidad

    Concepto muy unido al de la hipocresía, que, al fin y al cabo, es el centro de la novela. La religiosidad que se nos muestra no es real, no es más que una forma más de aparentar, se va a la iglesia para dejarse ver, de esta forma todo el mundo sabe lo moral y lo cristiana que es tu familia. El pecar no está mal mientras que no se descubra, el problema es que un pecado descubierto puede ser el fin de una vida.

    Pedro Polo es uno de los grandes representantes del conflicto con la iglesia en la novela, el mismo afirma que mientras fue religioso no tuvo fe, que vendió a Cristo, pero que ahora, cuando ya lo ha perdido todo y solo le queda el remordimiento la ha recobrado. Si un cura es lo suficientemente hipócrita como para seguir sin fe, como son los demás.

    Tal vez solo la criada de Pedro Polo muestra verdadera religiosidad, los demás solo toman el cristianismo como beneficio. Amparo, por ejemplo, solo recurre a la religión cuando se siente atrapada y cree que será la única salida. Marcelina, la hermana de Polo, usa la iglesia como forma de vida, se refugia en sus ideas para ser tan inmoral y cotilla como siempre, se pueden decir muchas maldades vistiendo santos. La clase más alta convierte a la iglesia en una verdadera aberración, ya que la disfraza de la fiesta en sociedad de los Domingos.

    2.8. Comentario

    “Ya no me llamo Tormento, ya recobro mi nombre -decía para sí, andando muy aprisa-. No volveré más aunque se hunda el mundo. Procuraré no volver a ser débil; si, débil, porque esa es mi culpa mayor: ser buena y tener mucho miedo... Esto se acabó. Suceda lo que quiera, no le veré más... Pero si se irrita y me escribe cartas, y me persigue y descubre... ¡Señor, Señor, déjalo ir a esa isla de los antípodas, o llévame a mi de este mundo!”

    Se trata de un fragmento de la obra que podemos encontrar en el último párrafo del capítulo dieciséis. Amparo acaba de salir de casa de Pedro Polo, con el cual tuvo un romance, ella va a casarse, pero como eso se sepa será imposible que lo haga, pero tiene la esperanza de que Polo se vaya a alguna lejana isla en las Filipinas.

    El tema principal es la promesa que Amparo se hace a sí misma de dejar eso atrás y de, a partir de entonces, volver a empezar siendo alguien más fuerte, su único miedo es que se descubra aquella historia.

    Amparo, en este monólogo interior, tiene una actitud firme y decidida, pero a la vez triste, por lo que pasó, y asustada, por lo pueda pasar, además el uso abusivo de puntos suspensivos significa que las frases no están acabadas y por lo tanto, que continúan dando vueltas en su cabeza. En la última frase el monólogo se convierte en un diálogo con Dios, al cual le hace un ruego, es en esta parte donde se percibe su tremenda desesperación.

    Podemos dividir el párrafo en dos partes sin atender a la intervención del narrador, ya que esa intervención se da por hecho que es una parte totalmente independiente que solo sirve para ayudarnos a comprender la situación dándonos datos descriptivos de la actitud de Amparo. Estas dos partes son: el monólogo como tal, en el que habla consigo misma y parece determinada y segura, pero que poco a poco cambia de actitud al vislumbrar la posibilidad de que todo se descubra. La segunda parte comienza con esas exclamaciones, aquí comienza el diálogo con Dios, donde muestra sus miedos y su desesperación y pierde por completo la calma que había mostrado antes.

    Se trata de un texto dialogado con la intervención de un narrador en tercera persona que introduce una pequeña parte descriptiva. El tiempo se iguala al tiempo real y sobre el espacio tenemos una pequeña idea, podemos imaginar que está en la calle, ya que, al ir caminando nos da a entender que es un espacio abierto y los únicos espacios abiertos de la novela son las calles de Madrid.

    Como recursos estilísticos destacar el apóstrofe dirigido a Dios, que da fuerza al párrafo. La utilización de los puntos suspensivos le da una apariencia desmembrada y poco organizada con demasiadas ideas a medias, para apoyar esta sensación aparecen también repetición de conjunciones, frases que comienzan por una misma palabra...

    Es un párrafo especialmente significativo en la novela, en el cual se marca la frontera entre Tormento y Amparo, entre el antes y el después. Además la pasión con la que está escrito lo carga sentimentalmente.