Todos los detectives se llaman Flanagan; Andreu Martín y Jaume Ribera

Literatura española contemporánea del siglo XX. Narrativa y novela juvenil detectivesca. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Loiro
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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Todos los detectives se llaman Flanagan

FICHA BIBLIOGRÁFICA

Autores: ANDREU MARTÍN (9 de mayo de 1949)

JAUME RIBERA (Sabadell de 1953)

Editorial: Anaya

Fecha de edición: 1-marzo 1991 2-octubre 1991 3-diciembre 1991 4-septiembre 1992 5-noviembre 1992 6-febrero 1993 7-noviembre 1993 8-abril 1994 9-septiembre 1994 10-diciembre 1994 11-julio 1995 12-septiembre 1996 13-septiembre 1997 14-septiembre 1998 15-septiembre 1999 16-marzo 2000

Género: Novela negra - cómica

Número de páginas: Total = 241 páginas

ARGUMENTO

Juan alías "Flanagan", es el detective más pequeño de la historia. Aunque él siempre cuenta sus grandes hazañas con mucha modestia, en todas acababa metido en un buen lío. En principio él hacia de detective para jugar pero se convirtió en uno auténtico cuando un día le encargaron un caso realmente difícil.

Charcheneguer, un compañero de su clase, que hace dos metros de altura como de anchura, le chantajeó para que le consiguiera ver las partes más íntimas de la chica que estaba más buena del colegio: Sabina. Pero ese no había sido el gran caso para resolver. Ese mismo día había ido a su casa una chica muy hermosa llamada Carmen. Venía de un barrio mucho más marginado del que vivía Juan. Era Gitana y vivía en las barracas que montó el ayuntamiento. Juan no la conocía de nada. Como Carmen vio que estaba demasiado ocupado se fue.

Volviendo a Flanagan, el pobre tuvo que aceptar el caso. Su socia era una chica llamada María Gual, que le prestaba su barraca secreta para ser su despacho. No le dijo nada de este caso, porqué resultaba ser demasiado grosero y machista. En cambio si que le pidió ayuda a su hermana Pili, una niña de confianza. Ese mismo día se pasaron la tarde elaborando un plan. Esa misma tarde también le llamó Charche para decirle que esa noche vieran a Sabrina desnuda. Y Flanagan aceptó. Mientras esa recibía una llamada de Pili, que se hacia pasar por una de la Residencia, y le decía que se quitara la blusa para comprobar si ella también se le había aparecido unos puntos rojos en el pecho por culpa de la comida del Instituto, Charcheneguer, el muy pervertido le hizo un par de fotos. Flanagan le intentó parar porqué no habían quedado con hacerle fotos.

Ahora tenía otro problema; que las fotos que hizo Charche no salgan a la luz. Suerte que tenía a su hermana Pili que le ayuda siempre. Y esa vez confió en que María Gual, le ayudara en su nuevo plan. Ella tenía que mirar que Charche se creyera que a Sabrina le gusta recibir cartas cochinas.

Cambiando de tema, Flanagan se había enterado que aquella chica gitana que le vino a ver había intentado robar un teleobjetivo para dártelo. Ése preocupado, le buscó por todas la calles hasta que la encontró. Estuvieron hablando un rato, resultó que Carmen (así se llamaba), le quería contratar para que resolviera la desaparición de un bebé, de su sobrino. Ese encantado por la belleza de Carmen, y por la barbarie que le había podido pasar al bebé, aceptó. El principal sospechoso era Manolo, su padre. Un hombre muy cruel y cínico. Ella dice que Feli (la madre del bebé) lo había regalado. Seguro que Manolo les maltrataba a las dos.

Lo primero que hizo Flanagan fue ir a investigar la zona a donde iba a mendigar Feli. Preguntó a muchos mendicantes, pero nadie sabía nada, y nadie conoce a nadie, muy sospechoso. Pero un hombre que le había estado mirando en todo momento, finalmente se le acercó. Dijo que era un detective privado, y que también estaba en ese caso. Él tenía otra teoría sobre ese caso. La suya era que una pareja de ricachones se lo habían robado. Y esa pareja eran los señores Rocafort. Angel Vila, era su nombre, fue a prepararlo todo y al cabo de diez minutos ya tenían un coche para desplazarse y con él iba otro hombre. Era gordo y grasiento, y no tenía la pinta de ser un detective. Cuando llegaron a la casa Angel le contó el plan.

Resulta que como la pareja ahora no estaba, Flanagan se tenía que hacer pasar como el que lleva la comida del supermercado a la casa, y mientras la criada respondía al teléfono, una llamada oportuna de Angel, él iba a por el niño y se lo llevaba. Y así le contó que así paso, pero cuando se dispuso a subir al coche para huir vio que no había ninguno, y también vio desde lejos a la criada que salía de la casa para perseguirle y a esos dos que resultaban ser ladrones llevándose todo que tenía valor. Flanagan estaba a punto de ser visto y alcanzado cuando de repente a la casa de al lado una chica le dice que se esconda en su casa. Allí sano y salvo, se presentaron: Flanagan -Nines, Nines-Flanagan. Este le contó su gran problema, y en el lío en el que se había metido. Ella le ayudó. Flanagan estaba encantado y además enamorado. Nines llamó a su criada para que diera de comer al bebé y ella puso en una bolsa ropa que no usaba para camuflar al niño. Quedaron a las ocho para que le devolviera la ropa, y Flanagan se fue con un taxi hacia la casa ce Carmen.

Cuando llegó haciéndolo triunfalmente, entregó el bebé a Feli y.. Ése no era el suyo, no se parecía en nada. Flanagan se había equivocado de bebé. Y encima cuando se iba para retornarlo, se le apareció Manolo. Ése haciendo ver que ése era su bebé se lo quedó y encima echó a gritos a Flanagan. Ese Angel Vila resultó engañarle totalmente. A Feli nadie le había quitado el bebé en el metro. Manolo lo vendió.

Flanagan decidió seguir a Manolo. Seguro que iría a venderlo o algo así. Primero fue a la plaza Cataluña a mendigar un poco seguidamente se fue a una clínica. Clínica doctor Arturo Vilena. Allí una enfermera con un vestido muy estrecho le hizo pasar. Flanagan decidió hacer una llamada anónima a los Rocafort, para decirles que su bebé se encontraba en una clínica. Cuando salió olvidando su cita con Nines, decidió entrar por la puerta principal en la clínica. Allí pregunto por Manolo, la enfermera se puso nerviosa y fue a avisar al doctor Villena. Flanagan se fijo en dos detalles de la enfermera. Uno que estudiaba eso de los espíritus, y otro que se había cambiado de bata.

El doctor Villena entró en la sala y me contó que Manolo le quería vender el bebé, i que ese le echó a patadas por la puerta de atrás. Pero se quedó con el niño porqué era secuestrado. Y Flanagan siguió el mismo camino que Manolo pero con el niño entre brazos. Cuando se dirigía a ir a la calle, vio a los Rocafort hablando con el doctor Villena. Seguidamente aprovechó para quitarse un peso de encima. Llamó desde lejos a los Rocafort y les dio el bebé. Esos tan agradecidos le dijeron que el doctor Villena les había contado todo. Le dieron diez mil pesetas por el agradecimiento y le llevaron a su casa en coche.

Por la mañana Nines le llamo para quedar, y que no pudo ser el día pasado, quedaron por la tarde. Además recibió otra buena noticia, Charche se había creído lo de la Sabrina. Y una de importante, habían encontrado el cuerpo de Manolo muerto a navajazos en el basurero, y a Feli le han roto el brazo. Feli les había tenido que contar a los hombres que iban en una furgoneta verde, todo lo que sabía de ti, porqué si no la mataban. Y ahora iban a por Flanagan. Ése quedo con Carmen para que le contara todo sobre lo de Feli y esa pareja de la furgoneta verde. Resulta que se hacían pasar por una pareja que ayudaba a las mujeres con bebés. Flanagan lo comprendió todo. El doctor Villena era el que estaba detrás de todo. Él había matado a Manolo, y cuando habló con los Rocafort les dijo que sobretodo no hablaron con la policía.

Flanagan tuvo que irse había quedado en su bar con Nines. Cuando llegó Nines se había hecho pasar por la hija de los Rocafort y les había dicho a los padres de Flanagan que estaba invitado a la fiesta de los Rocafort. La Fiesta de Nochebuena. Flanagan se extrañó mucho, ni Nines ni él nunca celebraban la Nochebuena porqué los padres estaban ocupados. Cuando acabó de vestirse bien vestido, no fueron a casa de los Rocafort, sino que a casa del doctor Villena. Cuando pudieron entrar en la casa se encontraron solamente a la enfermera haciendo espiritismo para hablar con Manolol. Mientras Nines la entretenía haciéndose pasar por Manolo, Flanagan husmeó toda la casa para encontrar alguna cosa útil. Cogió del despacho unas invitaciones, y sé entretuvo mirando unos archivos sobre los nacimientos, Para el plan que tenía pensado, tuvo que copiar el nombre de todas las familias que habían tenido un hijo en aquellos días, para invitarles falsamente a la fiesta que tenía organizada el Dr. Villena.

Seguidamente de darle las instrucciones a Nines, ésa la llevó a una fiesta, donde todo estaba lleno de chicos que no celebraban la Navidad con sus padres. Allí Flanagan, se veía inútil, incómodo, y, hartado de ver como Nines fanfarroneaba con otros, le pidió irse ya. Nines con su Honda le acompañó en su casa. Allí paso la gran desgracia. ¡Estaba Carmen!, Que desastre. Carmen tuvo un ataque de celosía, y Nines se enfadó porqué Carmen llevaba puesto un vestido suyo. Llorando una y la otra con la moto, las dos se fueron enojadas. Pobre Flanagan.

Ahora, dejando las chicas a parte, Flanagan tuvo que resolver unos asuntos, para rematar la faena. El primero era recuperar un collarete que había robado Angel Vila a los Rocafort, y que tenía un valor muy sentimental. El segundo era desmantelar la operación del doctor Villena. Y por acabar el asunto Charcheneguer, y la carta pornográfica.

La tarde siguiente después de la topada de anoche con Carmen y Nines, Flanagan fue a la Plaza Cataluña con intención de encontrar a Angel Vila. Y efectivamente lo encontró. Tenía una propuesta que proponerle. Flanagan sabía de una casa (del doctor Villena), que podían entrar a robar, sin ningún temor. Él a cambio recuperaba aquel collar de los Rocafort. Seguidamente se fue al Instituto parar si María Gual tenía ya la carta de Charche, y efectivamente la tenía. En ése momento se le presentó un hombre, que Flanagan ya sabía que era el de la furgoneta verde, y le preguntó quien era Flanagan. Él señaló a Charcheneguer y se fue.

Cuando Charche se dirigía para su casa la furgoneta apareció de golpe con la intención de atropellarlo, Flanagan atento, le tiro a una alcantarilla, salvándole la vida de una manera heroica, pero desagradecida por parte de la víctima. También por parte del padre, porqué al regresar a casa su aspecto era penoso. Tendría que estar todo el día siguiente castigado ayudando en el bar.

Cuando se le relevó el castigo se fue a comprar sangre y una bata de enfermera. Tenía que chantajear a la enfermera para poder pasar por una ventana de atrás el día de la fiesta. Seguidamente fue a la cita que había concertado con Angel Vila, y le habló de esa enfermera que estaba implicada en la venta de bebés y de un asesinato, y que le haría chantaje con la bata falsa con restas de sangre de Manolo (falsas también). El solo tenía que estar a las once menos cuarto de la noche de la fiesta en la puerta delantera, y ya se encontrarían.

Por la noche le llamó Nines. Ella hablando tan tranquila le dijo que el asunto de las invitaciones ya estaba resuelto pero que los Rocafort no estaban en casa, pero que volverían el día de la fiesta por la noche. Osea antes del año nuevo. También dijo que sabía quien tenía el niño de Feli. La mujer se llamaba Gloria Garbosa. Eran una pareja cuarentena, y que nunca habían podido tener un niño y un día de golpe tuvieron uno. De pasada Nines le invitó a su casa para la tarde del día siguiente para hablar y que se pusiera el smoking que le tenía preparado para la fiesta.

El día siguiente estuvo esperando con candela la cita con Nines, y cuando finamente era casi la hora, vio como el hombre de la furgoneta verde estaba tomando una copa al bar de su padre y que sabía que él era Flanagan. Por ocuparse del hombre tuvo que decirle a Pili que le pusiera laxante en la bebida que pidiera, para así cuando fuera al lavabo, el se pudiera marchar tranquilamente. Y así pasó, pero cuando salió por la puerta vio como el hombre le había engañado y que solo lo había hecho para que saliera. Flanagan se puso a andar rápido, pero el hombre lo acorraló en un callejón sin salida. Flanagan sin saber exactamente lo que hacía le chocó su cabeza contra la barriga del hombre. Ëste con un dolor de barriga tremendo se tiró al suelo, gritando de dolor y además se cagó encima.

Seguidamente se dirigió a casa de Nines. Allí le dio el brazalete y hablaron sobre el asunto de los bebés. Además Nines se excusó por el enfado que tuvo el día pasado con él, cuando vio a Carmen con sus vestidos. Comprendía que ella no lo necesitaba tanto como Carmen. También se probó el esmoquin que le había comprado Nines.

El día siguiente, Flanagan llamó a la enfermera. Le dijo, anónimamente, que tenía en su poder una bata, manchada de sangre, de la sangre de Manolo. Y que si no le abría la ventanilla de la habitación de los jarrones el día de año nuevo a las doce menos diez, esa bata iría en poder de la policía. O sea la chantajeó. El resto del día se lo pasó acabando de maquinar el plan.

Y al final llegó la hora. Era año nuevo, y el plan de Flanagan tenía que ir a la perfección. Por la mañana llamó Angel Vila para quedar a una hora, para que juntos se hicieran con el botín, y que si todo estaba todo listo. Ahora solo faltaba que Nines hubiera llamado a los Rocafort.

Cuando Flanagan llegó a la fiesta eran las doce menos cuarto, hora en que habían quedado con Angel Vila. Éste aun desconfiando, le dijo a Flanagan que subiera el primero. Ay, pobre Flanagan, había quedado con Nines a las doce menos diez. Cuando llegaron arriba Flanagan se fue, con la aprobación de Angel porqué así no tendría que repartir el botín con él.

Seguidamente se dirigió a la puerta principal, y se tuvo que esperar unos minutos para que viera llegar a Nines. Finalmente al faltar un minuto para que fueran las doce llego. Pero con malas noticias los Rocafort no habían querido saber nada de ese asunto, y la policía no vendría. Entraron a dentro, ahora ya todo estaba perdido, pero... De golpe se apagaron las luces, todo el mundo celebraba el año nuevo, y llegó la policía. De repente salieron Angel y el gordo grasiento y la policía detrás deteniendo a todo el mundo. El doctor Villena estaba cada vez más nervioso. La pregunta era, ¿quién había avisado a la policía? En ese momento Angel culpó a la enfermera del asesinato y ella le pasó el muerto al doctor. Resultaba que todos se culpaban a la vez. Hasta que el final el doctor se descubrió a él mismo sin querer. Dijo el nombre de la arma sin que ni siquiera los periódicos, ni la policía sabía el nombre de la arma blanca. ¿Si no era él, como lo podía saber? Además la enfermera también les contó lo del contrabando de bebés. Pero Flanagan aún se preguntaba quien avisó a la policía. Pues resulta que fueron Pili y Carmen, que convencieron a Feli, para que convenciera a la policía quien era el verdadero culpable de todo.

Ahora que el asunto se había resuelto solo quedaban dos cosas. Una: Nines o Carmen. Nines era una niña rica que todo lo que tenía era diez veces más caro de lo que Flanagan, y ella pertenecía a otro mundo. Carmen en cambio era una de su mundo. Se despidió de Nines y se fue con Carmen

La otra era recuperar las fotos de Sabina, haciéndole chantaje a Charche con la carta que escribió. Cuando las consiguió lo primero que hizo era romperlas y después se puso a correr que también había quedado con Carmen.