Tiranía de la comunicación

Medios de comunicación mexicanos. Análisis. Márketing. Mercadotecnia. Información. Comunicación. México. Periódicos

  • Enviado por: Maribel Díaz
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 3 páginas
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02/02/04

La tiranía de la comunicación de IGNACIO RAMONET, director de Le Monde.

En la última década, el concepto de información y de periodista se ha modificado de manera repentina. El internet es una herramienta que lo ha hecho tener que adaptarse a la vanguardia, algo que llego a considerarse solamente para el ocio se ha convertido en una gran red donde numerosos medios se juegan una gran cantidad de clientes.

Las noticias han dejado de tener un carácter que constituya importancia para la ciudadanía, ahora son más morbosas y adaptables para las masas. Los periódicos se dejan llevar en cuanto a la relevancia de una noticia porque todos lo dicen y se vuelve una gran masa de sobreinformación que hace que las personas pierdan la credibilidad en los hechos que se les muestran.

Los medios muestran más el manejo mercadotécnico de la noticia, un presentador de noticiario busca más llamar la atención del espectador que informarle, se busca mover los sentimientos del espectador y que le dan la importancia a las noticias que tal vez no deberían tenerla sino que es tanto el impacto que se les da que le da una atmósfera de importancia un tanto exagerada.

Informarse exige un esfuerzo que las personas ya no están dispuestas a realizar, entre tanta publicidad y ofertas para el ocio prefieren algo que no les cueste mucho trabajo digerir y que los haga mantenerse en la idea de que están informadas.

Como Ignacio Ramonet nos menciona en su obra La tiranía de la comunicación, los medios ya no ocupan un 4to poder debido a que los poderes se clasifican de otra manera, el primero es el económico, esto es porque los objetivos de la mayoría de las personas van enfocados a esto, a conseguir dinero primero y lo demás ya se arreglará.

El segundo es el poder mediático, la mayoría de las personas creen que con ver el noticiario de la noche es verdad todo lo que el presentador dice, cuando no sabe que por detrás está un consultor de imagen, publicidad que lo amenaza sino logra convencer al público, no importando de qué pero hacer que sigan sintonizando la emisión.

Y el tercero es el político. La relación de los medios y la política es estrecha, porque los medios han ganado influencia y posiciones. Recordemos que anteriormente la imagen del periodista era la de un héroe que buscaba la verdad a costa de su vida y ahora ha pasado a tener un peor papel, porque se le considera cómplice de los incumplimientos del poder político.

Aunque el concepto de verdad también es relativo, porque si a un periodista se le toma como héroe por cubrir una guerra en la que observa numerosas masacres, obviamente sus sentimientos serán tocados. ¿Qué informará entonces? ¿Las emociones que pasan por su corazón o lo que en realidad está pasando?

La televisión es el medio que predomina entre todos. Es más común una masa de teleespectadores que una de lectores. Nuestra mente está tan acostumbrada a sólo ver pasar imágenes que leer un periódico nos parece aburrido. Giovanni Sartori en su obra Homo videns habla de la gran influencia de la televisión, vemos pasar más de 80 imágenes por hora, seguramente al día siguiente no recordaremos nada. No se raspa más allá en la mente del ser humano, se le da todo procesado. El hombre ha pasado de ser un Homo sapiens a Homo videns.

El periodista ha transformado su papel, ha pasado a ser un servil colaborador del presentador del telediario. El concepto que la población tiene del periodista, es de un ser que anda con un micrófono persiguiendo la noticia y recibiendo dinero del gobierno para solapar sus mentiras. Suena desesperanzador para los que estamos estudiando esta carrera, pero es la verdad. Cuando tomé la decisión de ser periodista muchas personas que se dieron cuenta, su comentario oportuno era: “vas a salir en la tele”.

En México es muy difícil que una persona reconozca los nombres de los periodistas de prensa escrita y de radio. En cambio los conductores de noticiarios de televisión son vistos como unas estrellas, pero también con poca credibilidad.

La instantaneidad es la medida de tiempo actual en la información, por lo tanto el periodista se ha vuelto un “instanteísta”, un mediador para el público, pero que hace que la información tenga el valor según la cantidad de personas susceptibles a ella.

La era de la globalización comienza cuando Lady Di muere en 1997. Fue el fenómeno mediático más grande de todos los tiempos, debido a que su nota pasó a ser de todas las secciones. Fue un cortocircuito mediático.

El surgimiento de nuevos imperios mediáticos hace que la información vaya siendo monopolizada y manipulada de acuerdo a los criterios de cada imperio. El proceso de dominación de convertirse en el interlocutor único del ciudadano es lo que hace que los criterios vayan imponiéndose.

Es tanta la sobreinformación actual que esto provoca que la censura posea criterios inversos. Considero que en esto el autor tiene razón porque es tanta la información que se nos da, que la censura ha pasado a ser un tema más controversial en cuanto al arte en nuestro país. La censura en los medios se ve lejana a nuestros ojos por la sobreinformación que tenemos. Ahora los censurados son los artistas.

He concluido al finalizar este libro, que conforme a lo que los medios me informan, hacen que mis objetivos se vean más lejanos, pero por el trato que se le da a la información. Hacen de un simple presentador una gran estrella inalcanzable, que en realidad es una persona común.

Como periodista me encuentro un tanto decepcionada, porque aún antes de leer este libro siento a los medios como desesperanzados. Considero que el periodista debe ser objetivo, pero también no concibo reportar una nota sin ponerle pasión, aunque no, necesariamente, se la transmita al auditorio.