Tinta roja; Alberto Fuguet

Literatura chilena contemporánea. Narrativa. Novela. Cuento. Autobiografía. Profesión de escritor y periodista

  • Enviado por: Biorka
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 4 páginas
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INFORMACIÓN DE TINTA ROJA PARA DISERTAR EL DÍA JUEVES.

Alberto Fuguet de Goyeneche (Santiago de Chile, 7 de marzo de 1964) es un periodista, escritor y cineasta chileno. Ha destacado, desde principios de la década de 1990, como punta de lanza de la Nueva Narrativa Chilena

Tras el traslado de su familia, Alberto Fuguet, vive en Encino (California) hasta la edad de 13 años, cuando llega a un Chile sitiado por la dictadura de Pinochet sin hablar una pizca de español. Este quiebre lo hará volcarse al mundo de los libros como una forma de conocer su nuevo idioma e incorporarse a un núcleo social radicalmente distinto al que conocía. En varias entrevistas ha comentado que el primer libro que leyó en español fue Papelucho, que más tarde sería una tangencial pero importante influencia para la construcción del protagonista de su primera novela.

Tras estudiar un año de sociología, se titula en periodismo por la Universidad de Chile. Columnista, crítico de rock y cine, novelista y guionista, Fuguet ha influido en muchos escritores contemporáneos gracias a su oposición al realismo mágico latinoamericano y por su apuesta por una literatura más real y urbana. Latinoamérica, para él, no se trata de "tucanes parlantes y abuelitas volando" (imagen que tienen los extranjeros acerca de la literatura del cono sur del continente), sino de una realidad más fuerte que ha tratado de plasmar en sus textos.

Muestra de ello es la recopilación de cuentos de varios autores McOndo, que editó él mismo. Esto, además de sus constantes referencias a la cultura pop norteamericana (cine, rock y televisión), han hecho que sus detractores lo llamen "extranjerizante", cosa que no ha disminuido su influencia. Su prosa ágil, llena de referencias, ha sido creada gracias a su aguda observación del habla urbana, además de su dominio del inglés como lengua que habló durante su infancia.

Su primer libro de cuentos, Sobredosis (1990) fue todo un éxito en su país natal, pero su consagración llegó con su gran novela Mala Onda que trata de un joven santiaguino en la década del 80 para el golpe militar. A esta le siguieron Tinta Roja y Por favor, rebobinar, una novela sorprendente por su estructura y sus personajes, todos pertenecientes al mundo metropolitano de Santiago. En 2003 lanzó su libro semiautobiográfico Las películas de mi vida (editado por Alfaguara, como la mayoría de sus libros) en la que un sismólogo analiza su vida mediante las películas que lo han marcado.

En 1999, Fuguet fue elegido por la revista Time y CNN como uno de los 50 líderes latinoamericanos del nuevo milenio. Su novela Tinta roja fue llevada al cine en 2000 por Francisco Lombardi. Uno de los sueños del escritor siempre fue dirigir su propia película, cosa que logró en el 2005, con Se Arrienda (ya había escrito el guión original de Dos hermanos, cinta dirigida por Martín Rodríguez). La película, con Luciano Cruz-Coke y Francisca Lewin en los roles principales, relata la historia de un joven semiadulto que enfrenta los conflictos propios del abandono del hogar paterno en la edad intermedia, las primeras decisiones profundas y una que otra desilusión. Fue parte de una ola de nuevo cine chileno que incluyó a "Play" de Alicia Scherson, "En La Cama" de Matías Bize y "Fuga" de Pablo Larraín. La banda sonora de "Se Arrienda" fue compuesta por Andrés Valdivia.

En la actualidad se desempeña como profesor de la Universidad Alberto Hurtado y periodista para el diario El Mercurio, mientras desarrolla sus nuevos proyectos: la película Perdido y el libro Missing.

Libros Publicados

Sobredosis, 1990.

Mala Onda, 1991.

Cuentos con Walkman, 1993

Por Favor Rebobinar

Tinta Roja, 1996

Primera Parte

Las películas de mi vida, 2003

Cortos

Apuntes Autistas, 2007

LA OBRA.

Habla sobre la vida de un joven llamado Alfonso Fernández, Al principio del libro notamos que él es el narrador, pero a medida que pasamos al segundo capítulo se retrocede el tiempo por decirlo así y vemos la historia de este joven desde una perspectiva narrativa, es decir, él ya no es quien cuenta la historia, está tan bien estructurado este esquema que le da un toque de película haciendo que el lector se introduzca en la lectura y no se detenga, ya que también encontramos presentes los diálogos tan cotidianos de cualquier chileno, porque los personajes utilizan registros informales incluso hasta improperios, algunos de estos con un alto nivel de vulgaridad.

Alfonso Fernández estudió periodismo en la Universidad de Chile, y el escenario que nos presenta la obra es Santiago y Viña del Mar principalmente.

El principio del libro esta en primera persona nos hace creer que el mismo autor cuenta su historia ya que éste igual que el protagonista estudió periodismo.

Alfonso nos comienza hablando su presente donde ya siendo adulto siempre recalca que la mayoría de las cosas que sabe es gracias a Saúl Faúndez.

El libro recibe el nombre de tinta roja ya que él desde pequeño (como lo dice al principio él mismo) lleva en sus venas la tinta roja, que quiere decir esto? Que le gusta lo que estudio y como lo desempeño, a demás de haber marcado su vida como profesional esto también lo hizo en el ámbito personal, en la construcción de su personalidad.

La primera parte del libro, Alfonso la habla en la época de Verano, donde en aquel momento tenía como estudiante a Martín Vergara, que es por supuesto muy contrario a Alfonso, Martín es ingenuo además que es más joven por en de a vivido mucho menos.

Martín prefería quedarse ejecutando su oficio y sumar contactos.

En el cumpleaños de Martín Alfonso pilla a Cecilia besándose en la cocina lo que provocó en él muchísima violencia e impotencia porque le interesa Cecilia que era la directora de Arte.

Aquí se desata una situación muy similar a la que Alfonso vivió cuando joven con Saúl su jefe, Martín a pesar de haber estado ebrio se larga del departamento con Alfonso, donde no paraba de vomitar, Alfonso utilizando las mismas palabras de Saúl declara que nunca nadie le había hablado como este personaje por lo cuál de él aprendió sin lugar a dudas, muchas cosas que le ayudaron a crecer como persona.

Luego de este primer capítulo vemos como rápidamente el autor sabe llevar a cabo la estructura que elabora en el libro, algo así como en muchas películas donde el narrador, siendo la primera persona y el protagonista pasan a un tercer plano, y solo se ejecutan las acciones alrededor de más personajes.

Esto es lo que sucede en los capítulos subsiguientes, pero aún así se centra en la vida de Alfonso.

Alfonso era un pollito como Martín, hizo la práctica en un diario popular así como la Cuarta y su novia era Nadia, novia entre comillas ya que la relación en sí no la llevaban como tal, ni siquiera una vida sexual y peor aun amorosa como se da por lo general en la mayoría de las parejas.

Martín llega a hacer la práctica con tres muchachos más, entre ellos Nadia Solís la cuál lo perjudico con el puesto que el quería desarrollar en el diario que era la sección de espectáculos, Nadia tenía el cabello crespo motudo y su tez era color canela; Juan Enríquez Santos que desarrolla la sección de deportes, era un joven de pelo chuso color paja y parece líder de scout; Alicia Kurth que toma la sección de Crónica, era una chica estupenda delgadísima tanto así que parecía atleta, y sus mejillas tenían apenas un color rosado. Y finalmente Alfonso que le designaron la sección de policía donde se enfrenta a una cantidad de casos sangrientos, y siempre lo encontraremos junto a su jefe Saúl Faundez que tenía un hijo llamado Nelson con retardo mental, y su señora llamada Doña Berta, pero aun siendo casado Saúl no respetaba a su señora para nada, para el lo más importante era el sexo con la mujer que fuera, de echo se refiere a esto en un contexto bien vulgar, en realidad por lo general en el libro vemos los diálogos llenos de improperios. Además de estar junto a Escalona que es el fotógrafo de la sección de policía, él tiene acné en la nariz y en la frente, es una buena persona y con Alfonso se llevan re bien.

Como son periodistas del área policial deben salir a terreno y ganarle a la competencia y quien les maneja la camioneta amarilla A-1 del diario “Clamor” es Emiliano Sanhueza Godoy, alias “el camión”, no recibe este apodo por ser el chofer sino que es por su enorme tamaño, posee una melena blanca y su piel es morena.

A través del libro, se conoce la parte oscura del periodismo, el sexo las drogas y el alcohol.

Alfonso vivía en Viña del Mar en chorrillos junto a su madre y a su hermana Gina, pero se tuvo que ir a Santiago por el motivo de la practica, ahí vivió con la abuela y su tía Esperanza, pero durante el verano quedo solo porque la tía se fue al sur y la abuela vacacionar por unos días a Viña donde Eugenia la madre de Alfonso y luego a un paseo de abuelitos.

En el libro aparece Roxana Aceituna una reportera policial de la Capital, era una mujer de edad indefinida, y se nota que está sobrepeso, es bronceada y pecosa. Es una mujer muy pecosa y es como la versión femenina de Saúl Sanhueza, ya que a ella también solo le importa el sexo. Con Saúl son amantes, ella también se intromete con otros.

Saúl Faundez sufría de la próstata por ende un día se dirigió a un yerbatero junto con Alfonso, el yerbatero recibí el nombre de Belisario Peralta y su local se encontraba en el centro de Santiago, siendo éste uno de los mejores locales de la Capital.

Quien es el editor nocturno del diario es Celso Cabrera, un hombre de pelo azabache y lacio, tenía malas relaciones con los trabajadores ya que a pesar de ser galán e inteligente poseía un pésimo carácter.

También nos encontramos con un viejo periodista llamado Florencio López Suárez y tenía muy buenas relaciones con Alfonso Fernández ya que siempre le pedía la opinión con respecto a lo que escribía decía que le gustaba oír la opinión de un periodista joven, y Alfonso se tomaba el tiempo de revisar sus textos y con tinta roja subrayarle lo que podría cambiar. El dueño del diario “el clamor” era Omar Ortega, siendo su sobrenombre “El chacal”, puesto por los trabajadores del el clamor, debido a su forma de ser con las personas, le gustaba intrometerse en la vida de las personas del diario tanto así que lo que sabía lo ponía en el diario mural, de echo a Florencio siempre lo vinculaba con Guillermina Izzo de la Sota, una mujer romántica y glamorosa colaboradora del clamor, ella publicaba poesía a pesar de ser poco lo que escribiera era fantástico el toque que le daba.

El jefe de Nadia era Francisco Olea, quien tenía menos de treinta años y tenía una apariencia atractiva de un galán de telenovela. Alfonso se ponía celoso de él porque llevó a Nadia a Viña del Mar por el asunto del festival donde ella debía hacerse cargo por estar en la sección de espectáculos.

A Francisco Olea no le faltaban las pretendientes siempre recibía llamados de mujeres, un día llegaron al diario dos tipas pertenecientes al Cabaret Monte Carlo una llamada Dense De La Rougge pedían una entrevista con Francisco.

El jefe de Alfonso, Saúl era un hombre muy dado a la vida a pesar de ser tan experimentado eso era bueno porque habían quienes aprendían de él, como Alfonso. Entregaba confianza, y a su vez respeto, se comunicaba con un léxico informal casi vulgar, salía a beber con sus trabajadores, y por lo general al terminar un capitulo siempre le deja una enseñanza a Alfonso.

Un día, en un bar de Santiago se hallan con Aliro Caballero Reinoso, alias “todo un caballero” donde todos los que compartían con Saúl Faundez lo quedan mirando y se preguntan quien es, algunos decían no es más que cualquiera, pero no era así , entonces así fue como se contó la historia de este hombre, él era traficante y en ese tiempo fue su época de oro, él tenía de todo, mujeres drogas, sexo, alcohol, fama, dinero, todos lo envidiaban además por su apariencia tan peculiar y llamativa, de él se enamoro la mujer más codiciada de la época Amanda San Román que era una famosa actriz de radio-teatro.

Así fue como un día, Caballero Reinoso atrapado por la ebriedad cometió un crimen que acabo con su época de oro. Él vivía cerca de Ludovico Del Carmen Pizarro Leiva una viuda de casi 91 años, así fue como éste hombre ingreso a la casa de la abuelita y le roba lo poco y nada que poseía, luego la viola. Estuvo años en la cárcel pero al salir quedo como temeroso de las personas, Saúl le invita un trago y lo invita a sentarse con los demás el hombre acepta algo cohibido, y recuerda a Saúl como casi un héroe tanto así que aun en su billetera toda malgastada guarda la hoja del diario el clamor donde el aparece como noticia, y se refieren a él de una manera diferente, no como los demás diarios.

Hugo Morambuena es un detective de la Brigada de Homicidios, él es provinciano y se hace muy amigo de Alfonso, tanto así que comparten juntos vivencias, en el departamento de Alfonso jalan cocaína que de un caso brutal Morambuena encuentra, quedan en otro estado, lógicamente uno de locura, se dirigen a un “motel” donde ambos tienen relaciones sexuales con mujeres, Alfonso tuvo con la llamada “Drácula”.

Alfonso participa de un concurso de cuento, y un día por la noche se lo escribe, este estaba escrito en primera persona y se trataba de la vida de Saúl su jefe, ya que para Alfonso la vida de este era muy entretenida e interesante a comparación de la de él que la consideraba aburrida, el premio constaba de una gran suma de dinero. Así fue como Alfonso gana este premio pero los jurados le dicen que debe editarlo, es decir corregirlo porque estaba estructurado por demasiados improperios, entonces Alfonso habla con Saúl para que lo oriente y Saúl al leerlo quedo anonadado solo que lo aconsejo diciéndole que no era bueno escribir de las demás personas sino que de las propias experiencias personales, aquí fue donde reiteradamente Alfonso aprende algo nuevo, en este concurso conoce a Candelaria una chica, pero el padre de ella no dejó que se juntaran le reprimía las llamadas, etc. entonces esta situación no obtuvo relevancia en la vida de Alfonso.

Llegando casi al final del libro Nelson el hijo de Saúl Faundez fue atropellado por un auto, ya que al pobre niño unos traficantes cerca de donde vivía lo drogaron y así fue como al cruzar la calle las luces de éste lo encandilaron concluyendo con su macabra muerte, ante esta situación Saúl se dirige donde el que encabezaba la banda de traficantes y lo golpea hasta el punto de dejarlos sin ojos, por esta razón a Saúl se lo llevan preso. Al poco tiempo sale de la cárcel, y se separa de su esposa Berta ya que el había prometido solamente estar con ella por el niño pero ahora que no existía se marcharía del hogar, se va a una residencial.

Un día Alfonso hace una nota inédita, la cuál la competencia no la tendría, a la mañana siguiente Alfonso juraba de guata que aparecería la noticia como portada, pero no fue así, dentro del diario venía una nota escrita por Saúl donde le dice que titulares buenos hay todos los días pero padre por culeados que sean solo habrá uno, (la noticia se refería a un caso padre e hijo, donde al hijo se le da la muerte, siendo cómplices personas como médicos e instituciones respetadas) y también le envía la dirección. Así fue como Alfonso fue a ver a Saúl, beben y conversan de la vida. Al estar ya borrachos Alfonso le da las gracias y se pone un poquito mamón se pone a llorar y vomita, y le dice unas palabras Saúl que a Alfonso le quedaron grabadas, “ya, sácalo para afuera de una ves…” las mismas palabras que Alfonso dijo a Martín al estar ebrio.

Al finalizar el libro vemos como nuevamente se entabla la relación de la narración en primera persona y la época en que lo narra es otoño (al principio fue en verano) Aquí Alfonso habla de su actualidad donde va en avión junto a su esposa Cecilia Méndez (ya que su primera esposa fue Maria Teresa) a visitar a su hijo Benjamín que vivía en el extranjero.

Cuenta de que Nadia la que había sido su polola no tuvo mucho éxito como el se lo imaginaba, lo único que logró ella fue hacer una revistilla de circulación gratuita para dueñas de casas.

Con Escalona tuvo contacto cuando este le pidió que redactara el catalogo para la muestra de sus fotos.

Nunca más vió a Roxana, pero si conoció a su cantante favorita Paquita donde cada vez que con ella salían a reportear ponía su casete y se ponía cantar. Conoció a paquita en México, y recordó a Roxana y sobre todo las letras de las canciones se las sabía casi todas.

Al camión lo vió manejando su propio taxi y seguía muy igual, hombre de pocas palabras y que recordaba su vida de marino.

Faundez, por otro lado siguió con su enfermedad de la próstata y debido a tanto operación perdió el apetito sexual. Seguía viviendo en la residencial hasta que de pronto se fue a vivir al norte y recibió respeto como intelectual por parte de jubilados y literatos.

Su hermana Gina, que trabajaba en la farmacia (pálida, sin maquillaje y con evidente sobrepeso) paso una época muy mala, esto se revirtió ella se fue a vivir a Argentina se casó y tuvo dos hijos universitarios.

Así termina el libro, él esperaba que su hijo Benjamín le diese una buena bienvenida. fin.