Tiempo y mito en la psicoterapia familiar

Psicosociología. Terapeutas. Andolfi y Angelo. Resistencia al cambio. Conflicto. Puntos nodales. Tramas alternativas. Discurso joining

  • Enviado por: Gabriela
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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Practica Profesional 2

Unidad 2 - Bibliografía 7

Tiempo y mito en la psicoterapia familiar - Andolfi y Angelo

Cap.1

LA CONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA TERAPÉUTICA

El terapeuta como nexo de Relaciones

El dilema terapéutico de la familia se expresa específicamente en su incapacidad de tolerar aquellas fases de desorganización que son necesarias para modificar el equilibrio funcional propio de una etapa de desarrollo y adquirir un nuevo, más apropiado a la etapa siguiente; y cómo todo ello se expresa en su exigencia de que "se la ayude a moverse, haciéndola permanecer quieta" (Andolfi, Angelo y otros, 1982). En esa situación contradictoria, la familia trata de que el terapeuta desempeñe las partes y los roles que más congeniales parecen al mantenimiento del status quo. Tal modalidad fue considerada por nosotros como resistencia al cambio y la desaconsejábamos enérgicamente, si es que no la atacábamos de plano por juzgarla improductiva.

En esta dimensión ya sea la aceptación o bien el rechazo, por parte del terapeuta, de las atribuciones funcionales que la familia propone, entran a formar parte del movimiento de construcción del nuevo sistema, el sistema terapéutico, prescindiendo de las intenciones que lo animan.

Resulta oportuno dirigir nuestra atención al hecho de que la validez terapéutica de las intervenciones parece ser más correctamente atribuible a la capacidad del terapeuta para mantener coherencia en su propia actitud y en las propuestas de valores que va haciendo a la familia, trazando límites personales bastantes precisos, que puedan servir de modelo a los componentes individuales del sistema, en la elaboración del proceso de individuación y en la consiguiente modificación de las reglas de la relación.

Es necesario entrar directamente en la corriente del conflicto familiar, de dar fuerza a los procesos de interacción y de influir sobre ellos. Pero al mismo tiempo, existe una necesidad de separarse y de adquirir un yo-observador :"El se retrae para considerar objetivamente la propia experiencia, para observar y evaluar los acontecimientos significativos y luego volver a entrar nuevamente". Este entrar y salir, este "sopesar y equilibrar las fuerzas emotivas, nocivas y útiles", exige de parte del terapeuta "un uso flexible del sí-mismo, abierto y sin prevenciones".

La familia puede tratar de hacer que el terapeuta desempeñe papeles, transfiriéndose exigencias originariamente planteadas a otro miembro del sistema, por la ausencia de "otro actor" capaz de cubrir esa función dentro del seno de la familia.

Si el terapeuta, recogiendo la invitación, acepta el papel y lo interpreta, podrá percibir sobre su propia piel qué espera cada uno del otro, podrá recoger informaciones vitales sobre el significado de esos vacíos para sus interlocutores: vacíos reales y llenos de ideales pasarán entonces a ser parte del juego terapéutico.

El terapeuta se va colocando constantemente en uno de los polos del triángulo, tanto en los momentos en que se sitúa como activador y observador "externo" de los procesos interactivos, como en los momentos en que él mismo hace de espejo o de modelo para los otros en el curso de las interacciones.

El terapeuta puede entrar continuamente en una relación individual con la mayor parte de los integrantes de una familia, e inclusive precisamente en esa operación de recolección de informaciones que parece, por el contrario, reclamar de él una posición neutral. De hecho no sucede que el terapeuta renuncie a utlizarse a sí mismo - en su capacidad de ser pensante y emocional - como nexo principal para la obtención de informaciones, a fin de mantenerse constantemente en un metanivel.

En su posibilidad de ocupar alternativamente una posición de observador de lo que sucede en la relación y de establecer vinculaciones diádicas ora con uno, ora con otro de los participantes, situándose a su vez como tercero en su condición de observador de cuánto se está desarrollando, radica en nuestra opinión uno de los elementos estructurales de la terapia.

Crear continuamente nuevas relaciones triangulares y procurar vincular entre sí los diversos triángulos pasa a ser una de las tareas principales del terapeuta, en el momento en que se sitúa como activador de las diversas relaciones. Identificar los esquemas, seleccionar aquellos cada vez más significativos y proponer otros nuevos mediante la amplificación de los ya conocidos, constituye para nosotros la modalidad clave para entrar en relación con el organismo familiar y para introducir un método de trabajo en la sesión.

El terapeuta deberá captar el mundo de cada miembro de la familia, descubrir las condiciones dentro de lasa cuales cada uno está dispuesto a dejarse implicar y a afrontar riesgos directos para el cambio del grupo familiar.

LA PRIMERA LLAMADA TELEFÓNICA

El momento inicial de este proceso corresponde a la primera llamada telefónica mediante la cual un miembro de la familia se pone en contacto con el terapeuta. El problema le es presentado a una persona "competente" a la que se le pide una solución.

El interlocutor adquiere la función de intermediario de la familia y de garante de sus equilibrios con respecto al terapeuta, a quien se le formula una propuesta de relaciónSe halla en condiciones de intentar, en un plano personal, en su trato con éste, una alianza o una desvinculación que le permitan, respectivamente, adquir una posición ventajosa en las relaciones familiares o una ayuda para mejorarlas, o, por el contrario, mantener determinados equilibrios y ventajas adquiridos.

Por su parte, el terapeuta se halla frente a la decisión de aceptar el pedido y de explorar preliminarmente algunos de sus posibles significados, o de rechazarlo. Comienza a "construir" hipótesis triangulares y a traducirlas en preguntas que procuran ampliar los elementos aportados por el interlocutor o presentarle propuestas de nuevas conexiones.

En la primera llamada telefónica se trata de crear conexiones entre los elementos suministrados o bien en las disonancias emotivas...

El terapeuta procura dar vida y movimiento a la descripción de una sintomatología que es presentada como atributo inmodificable de la paciente; y, paralelamente, poner nuevamente en movimiento una serie de emociones que puedan motivar a las personas a comprometerse en una relación terapéutica con una perspectiva mas amplia de la que se había dado inicialmente al problema.

En la primeras llamada telefónica se esboza así el guión de la futura relación terapéutica, se crean expectativas de alianza y necesidades de dependencia, tanto más fuertes, cuanto más intensos hayan sido los estímulos emotivos ligados a las imágenes evocadas en el diálogo.

PUNTOS NODALES Y TRAMAS ALTERNATIVAS

1- El terapeuta introduce un elemento perceptivo propio y le ha asociado un significado que se origina en su experiencia de la realidad;

2- Sin embargo, también se ha esforzado por captar un aspecto que ya se hallaba presente en la experiencia relacional de la otra persona y le ha atribuido una "etiqueta", es decir, ha recogido un elemento ligado a la experiencia, que aún tal vez carecía de nombre y que de todos modos era relegado "aparte", pero que a su juicio tenía un valor activo relevante también para la persona interesada.

El elemento más importante, que muy a menudo es descuidado, consiste en que lo que es observado debe representar una realidad emotivamente significativa para el sujeto, a través de la cual este "sienta" que el terapeuta ha captado un aspecto afectivo relevante, y que por ende tiene la posibilidad de ser comprometido y de compartir con él parte del propio mundo.

Discurso joining: se identifica con la capacidad e captar la situación psicológica actual de los miembros del sistema y de pasar de esa situación a los problemas y los acondicionamientos ligados a ella.

El terapeuta ,pues, construye la relación con la familia mediante la relación con sus diversos componentes, y , simultáneamente, mediante el modo que vincula las diversas experiencias de éstos, otorgándoles significado en un cuadro más amplio y complejo.

Entrar en le mundo del interlocutor no significa registrar pasivamente sus elementos estructurales: si así fuese resultaría contradicha la afirmación de que "el mapa no es el territorio". Todo hipo de aprendizaje comporta inevitablemente una estructuración activa de la información bajo la forma de esquemas de conexión.

El Joining constituye simultáneamente un medio de unión y un instrumento de cambio. Evocar una imagen o proponer una definición o un significado 3s también operar a través de ellos

Tocar el aspecto concerniente a la identidad del paciente y su posición dentro de la jerarquía familiar no es solo entrar en contacto con uno de los puntos más dolorosos de su problema, sino también invitarlo a definirse, y por ende actuar sobre el y al mismo tiempo estimularlo a actuar. El estimulo surge precisamente del hecho de que se ha introducido información en su "mundo", a fin de cambiar el campo perceptivo. Si el intento tiene éxito la consecuencia de ello es una potenciación del vínculo con el terapeuta, para que sea satisfecha la demanda, implícita en toda terapia, de recibir respuestas diversas de las utilizadas hasta entonces para resolver los propios sistemas existenciales.

LA RELACIÓN TERAPÉUTICA: ENTRE UNO Y EL CONJUNTO.

El terapeuta en su naturaleza de nuevo nexo temporario y sumamente significativo, se convierte en un primer elemento modificador de la trama familiar. Partiendo de estas premisas y de la imposibilidad de entrar "ahora en la historia vivida en el tiempo de la familia", resulta posible construir una historia con la familia en el contexto de la terapia.

En la construcción de esta historia terapéutica el terapeuta se convierte en parte integrante de la familia, así como esta del equipo terapéutico, en la medida en que tanto uno como la otra desaparecen como entidades aisladas parea reencontrarse en un espacio y un tiempo diferentes: es sistema terapéutico, o bien "el tercer planeta".

El cambio y su verificación en cierto sentido salen del contexto terapéutico: conciernen a la familia que lo buscan fuera de este, en la medida en que en la terapia aprende a relacionar en forma diferente las propias conflictualidades individuales.. Así la familia puede aplicar el método aprendida a nuevas exigencias futuras, cuando en su devenir le sean requeridas nuevas adaptaciones personales y una distinta integración entre el ser de cada uno y el pertenecer de muchos a la misma historia evolutiva.

El terapeuta interviene, precisamente, sobre el equilibrio entre el ser y el pertenecer. "Entrar en relación" con cada uno por separado no nos parece que tenga ni el aspecto de un intercambio extemporáneo y ocasional entre dos, ni mucho menos la definición de una relación de confidencialidad garantizada en el tiempo, como en la psicoterapia individual, por ejemplo.

Las observaciones, las intuiciones del terapeuta se convierten entonces en actividades de intercambio y de producción constante de información, en las que la imaginación creativa asume un papel central.

El punto de partida es siempre la persona con sus atribuciones funcionales y sus sentimientos, que no obstante en seguida se van vinculando con el resto del grupo en la búsqueda de un significado colectivo. Este será tanto mas rico cuanto más logre plantearse como elemento de frontera o intermedio entre los integrantes del sistema terapéutico: el individuo, la familia y el terapeuta.

En la terapia se va construyendo una nueva historia, en la que se plantea un mapa distinto de los limites individuales mediante un intento de redefinición de las respectivas funcione y de los espacios personales. El terapeuta representa el nuevo nexo que, a través de sus imágenes, hace de catalizador en la búsqueda de nuevos itinerarios relaiconales, que procuran dar un sentido diferente a la "historia familiar" en su conjunto.

-Gaby-