Texto

Lengua española. Cohesión. Coherencia. Contexto. Intencionalidad. Aceptabilidad. Situacionalidad. Intertextualidad. Unidades textuales. Estructura. Superestructura. Macroestructura

  • Enviado por: Hylia Canaria
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 19 páginas

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APUNTES

Saussure fue un lingüista revolucionario que cambió el estudio de la lingüística para componerla en una nueva materia. Profundizó mucho en ella hasta el punto de convertirse el lingüista con más renombre del s. XX. A partir de su trabajo, se siguió estudiando la lingüística desde sus teorías.

Cuando Saussure se planteó los hechos del lenguaje, llegó a la conclusión de que había que separar entre los hablantes de una misma comunidad lingüística, y las realizaciones de cada uno de ellos por separado. Es preciso distinguir esta dicotomía, que es la base fundamental de su estudio: lengua y habla. Él observa que en todos los hablantes de una comunidad hay unos hechos constantes, que hacen que se puedan entender entre ellos. Por otro lado, se percata de que cada hablante presenta características propias en su realización del lenguaje. No sólo se refiere a fonética o gestualización, sino también de estructuras sintácticas, estilo y formalidad.

Así que establece las diferencias oportunas entre lengua y habla:

La lengua es homogénea, mientras que el habla es heterogénea. La lengua es abstracta e inmaterial; el habla es material y concreta, puede percibirse mediante los sentidos. El concepto de lengua parte de la oración (SN/SUJ + SV/PRED), que es un esquema mental; mientras que el concepto de habla conlleva el texto, que es una oración dentro de un contexto y que aporta información. Un texto no tiene por qué ser más que una palabra.

Anteriormente, se predicaba que la unidad máxima de la lingüística es la oración. Hace unos treinta años empezó a darse un nuevo enfoque del estudio lingüístico, que superó a esa gramática con base en la oración. No centraban su estudio en la lengua como sistema virtual, sino que los lingüistas se empezaron a interesar por el estudio del texto, del habla. La gramática del texto estudia el discurso en sus dos vertientes: oral y escrita.

TEXTO

Todo texto funciona dentro de un contexto. Una sola palabra puede ser texto, por tanto, la extensión no es pertinente en la constitución de un texto. En efecto, dos grandes lingüistas del texto, W. Dressler y R. de Beaugrande, establecieron que producir un texto implica el cumplimiento de siete principios:

  • Dos son de carácter lingüístico (pilares de la textualidad):

  • Cohesión

  • Coherencia

      • Dos son de carácter psicolingüístico:

      • Intencionalidad

      • Aceptabilidad

          • Dos son de carácter sociolingüístico:

          • Situacionalidad

          • Intertextualidad

              • Uno es de carácter computacional:

              • Informatividad

              • El grado de importancia que tienen la cohesión y la coherencia no implica que se obvien los demás principios. Están implicados entre sí. Son propiedades que se requieren mutuamente.

                DEFINICIÓN DE LOS PRINCIPIOS

                1. Cohesión: principio clave que, de alguna forma, regula la disposición de los componentes de un texto. La cohesión de un texto viene dada por el nivel léxico y el nivel morfosintáctico. Estos se manifiestan en la superficie textual. Las unidades lingüísticas están dispuestas de manera que se relacionan entre sí a través de una serie de mecanismos de concordancia. Toda palabra tiene que estar preparada para contribuir a la cohesión textual. Un texto es una sucesión de unidades lingüísticas ordenadas.

                2. Coherencia: continuidad de sentido que deriva de la marcha que el texto produce en su desarrollo. Cuando se trata de significados o sentidos estamos en el campo de la coherencia. Ésta regula que las distintas ideas del texto sean compatibles entre sí, que en su conjunto forme un sentido aceptable. La coherencia afecta a la estructura profunda del texto, que está mediatizada por la semántica y la pragmática.

                Cohesión Léxico Superficie textual

                Morfosintaxis

                Coherencia Semántica Estructura profunda

                Pragmática

                (El léxico, la morfosintaxis, la semántica y la pragmática son los cuatro niveles lingüísticos de la lengua)

                Tanto la coherencia como la cohesión son imprescindibles para la aceptabilidad de un texto. Una sin la otra no tiene razón de ser. Por mucha cohesión que tenga un texto, si carece de coherencia, no es aceptable.

                3. Intencionalidad: junto con la aceptabilidad, conforma el grupo de principios textuales psicolingüísticos. Se corresponde con la actitud que adopta el creador del texto para abordar unos objetivos que se ha propuesto al elaborar una unidad cohesiva y coherente. Todo texto es resultado de una intención deliberada. Estos propósitos hacen, en gran medida, que el texto se acepte. Es decir, la no coherencia o mala cohesión puede ser válida si la intencionalidad la justifica.

                Pero la intencionalidad tiene un límite. No cualquier texto (sin sentido) puede ser aceptable por la intención del productor textual.

                Muchos textos poéticos no tienen sentido o están mal cohesionados, pero este desorden se justifica por la intención del emisor, que no es otra que la de innovar, impactar (crear connotaciones).

                4. Aceptabilidad: se corresponde con la actitud del receptor del texto al aceptar una determinada configuración del texto como coherente y cohesivo. El receptor, al aceptar un texto, observa que es eficaz, efectivo y adecuado (se adopta a unas circunstancias determinadas). Por ejemplo, si este texto formara parte del temario de segundo de primaria, éste no sería adecuado ni, por lo tanto, aceptado.

                El receptor es un ente activo que participa en la comunicación hasta el punto de que si no acepta el discurso, éste no tiene ninguna validez. Constituye, en el mundo de la textualidad, un juez que sanciona lo que lee. Mientras sigamos teniendo la idea de que la creación del texto infiere solamente en el productor textual, seguiremos incurriendo en un gravísimo error. El emisor, por tanto, debe pensar continuamente a quién se dirige el texto para que sea válido.

                5. Informatividad: este principio tiene carácter computacional y tiene que ver con el grado de novedad, imprevisibilidad, que aporta el texto a los receptores. Todos los mensajes no son igual de informativos. Cuanto menos esperada es la información que aporta, más informativo será. Si de antemano sabemos que el mensaje que vamos a trasmitir ya se conoce, no lo emitiremos. La informatividad no atañe solo al contenido sino también a la forma. Además, hace que el texto sea más o menos valioso.

                6. Situacionalidad: este principio sociolingüístico nos explica que la información de un texto, además de ser coherente, aceptable e informativo, debe estar ceñido a unas variables de la realidad extralingüística. Los factores que forman esta situación van desde espacio, tiempo y canal, hasta el tipo de receptor y emisor. Por ejemplo, los textos de la edad media española no podrían ser aceptables en la época actual en China o viceversa. Lo que en España hoy es noticia, no tiene porqué serlo en Sudáfrica.

                Los temas no sólo están motivados por el tiempo y el espacio sino también por los receptores y los emisores. Dependiendo de cómo y quién sea el emisor, se escribirá sobre una cosa u otra, o de una manera u otra. El texto va haciéndose según piense el emisor que el receptor va a reaccionar.

                7. Intertextualidad: este principio también sociolingüístico advierte de que todo texto depende y es resultado de otros textos anteriores. La textualidad depende en gran medida de lo establecido con anterioridad, y no está reñido con la informatividad ni con la creatividad. Es totalmente compatible.

                DEFINICIÓN DE LAS UNIDADES DE UN TEXTO

                Ahora podremos definir los conceptos de oración, enunciado, párrafo e intercambio; que son las unidades en las que de divide un texto.

                1. Oración

                - constructo teórico, entidad abstracta, virtual, no observable y no realizada

                - unidad de lengua

                - unidad máxima de descripción de la gramática oracional

                - combinación de palabras según las reglas sintácticas (sujeto+pred), aplicadas fuera de la situación del discurso

                - unidad con significado no delimitado

                2. Enunciado

                - manifestación particular u ocurrencia de una oración, es lo observable

                - unidad de habla

                - unidad mínima de comunicación entre dos interlocutores y, por tanto, mínimo acto de enunciación que no precisa de todos los componentes oracionales

                - unidad discursiva o textual, porque es manifestada por un emisor a un receptor en un “aquí” y un “ahora”

                - unidad con sentido preciso

                Ejem.: Yo hago el cuarto (¿qué quiere decir? El cuarto en un orden, recoger el dormitorio, construir una habitación... Necesita un contexto para ser entendido. Si tiene contexto y se entiende será un enunciado)

                · Cuando un emisor elabora una oración destinada a un receptor en una situación o contexto, ésta se convierte en enunciado. Es el resultado de usar la unidad oracional, con la diferencia de que un enunciado no necesita todas las partes de la oración.

                · Los enunciados constituyen párrafos.

                3. Párrafo o parágrafo (lengua escrita)

                - unidad de texto escrito

                - enunciado o conjunto de enunciados que se caracterizan por tener una unidad tópica o por expresar un subtópico del asunto general del texto. Dependen del texto completo pero tienen autonomía semántica.

                - división gráfica, limitada por punto y aparte, que hace el hablante en su texto siguiendo criterios informativos con el fin de indicar al receptor su marcha y articulación

                4. Intercambio (lengua oral en la escritura): diálogos

                - unidad dialogal del discurso que también puede reproducirse por escrito

                - conjunto de actos de habla o escritura formados por las contribuciones o intervenciones de dos o más interlocutores cuando la de uno orienta al otro

                - unidad de contenido que gira en torno a un tópico

                MEDIOS FUNDAMENTALES DE COHESIÓN Y COHERENCIA

                No existe homogeneidad a la hora de establecer diferencias entre coherencia y cohesión, hasta el punto de que hay autores que entienden que la cohesión está incluida en la coherencia; por otro lado, para otros la coherencia está incluida en la cohesión.

                Para aquellos que la cohesión está incluida en la coherencia, distinguen tres tipos de ésta (sólo utilizan la palabra coherencia):

              • Coherencia local: afecta al interior de los enunciados o frases. Son aquellos procedimientos que operan dentro del enunciado, como es el caso de la concordancia.

              • Coherencia lineal: se observa entre los distintos enunciados o frases. Se infiere de la relación que se produce entre los enunciados de un mismo texto. La ponen de manifiesto los pronombres deícticos, conectores, etc.

              • Coherencia global: se observa en la totalidad del texto. La forman la estructura o la organización del texto.

              • Para nosotros, la coherencia local y lineal forman la cohesión, mientras que la global es la coherencia propiamente dicha.

                Distinguimos coherencia y cohesión como dos pilares fundamentales de un fenómeno amplio llamado congruencia. Un texto es congruente cuando está al mismo tiempo cohesionado y es coherente. Según Coseriu la congruencia es una saber elocucional (saber comunicarse verbalmente):

              • Claridad

              • No contradicción

              • No tautología

              • No decir lo obvio

              • No decir lo extravagante

              • No repetición

              • 1.- Al expresarse debemos dejar claras las ideas, de manera que sean inteligibles o comprensibles

                Ejem: Vi una araña bajando por la escalera

                ------ El mensaje no es claro: ¿Quién bajaba la escalera?

                Ejem: Bajando por la escalera, vi una araña

                ------ Mensaje claro

                2.- Ejem: Tengo cinco hijos y no tengo ninguno

                ------ Contradicción. La intencionalidad la puede justificar

                3.- Tautología: afirmación que repite lo previamente presentado, por lo que no aporta ninguna información.

                Ejem: El texto es argumentativo porque argumenta.

                ------ A veces se acepta porque da la evidencia del hecho

                4.- No hay que decir lo que es evidente

                Ejem: He visto un niño con ojos

                5.- No hay que decir lo exagerado, lo extravagante, lo imposible. No debemos excedernos ni violentar el principio de veracidad informativa porque si exageramos mentimos.

                6.- Evitar las repeticiones innecesarias.

                La coherencia viene dada por dos dimensiones: semántica y pragmática. La coherencia tiene que ver con el sentido y debe estar de acuerdo con la situación de comunicación y con lo que se estima que es normal. La coherencia afecta a la estructura profunda del texto.

                La cohesión viene dada por la morfosintaxis y por el léxico, y afecta a la estructura superficial del texto.

                MECANISMOS DE COHERENCIA DE UN TEXTO

                · El primer mecanismo de coherencia de un texto es la “macroestructura global”. Una sucesión de enunciados, aunque posean suficientes marcas de cohesión, no es aceptable si carece de macroestructura global. Coincide con el tema del texto.

                Ejem: Mi tía tiene un bolso de piel de cocodrilo. La piel se divide en dermis y epidermis. Los cocodrilos abundan en el Nilo. Este río pasa por Egipto. Aquí en otros tiempos mandaban los faraones.

                ------ Hay mecanismos de cohesión suficientes, pero no es aceptable porque carece de coherencia. No hay continuidad de sentido. No se desarrolla la macroestructura global, la cual es núcleo informativo fundamental del texto.

                Todo texto debe desarrollar una macroestructura global. Hay que atenerse no sólo a que las ideas estén relacionadas con el asunto (semántica) sino a la pragmática también.

                La macroestructura global se formula mediante un enunciado breve (una o dos oraciones) que debe contener los elementos más tematizados y las ideas dominantes. Además, se puede inferir a partir de los elementos más repetidos del texto, los más sustituidos, los más aludidos, los más tematizados.

                Ejem: Si en un texto se habla de los malos tratos, en dicho texto la expresión “malos tratos”, “mujer” u “hombre” se repetirán mucho.

                Debemos hacer un cómputo de esas ideas que han tenido mayor número de ocurrencias. Con esas palabras construimos un enunciado que responda a la globalidad del texto.

                · El segundo mecanismo de coherencia es la “estructura del contenido”, que incluye el término de “superestructura”.

                Todo texto tendrá un asunto principal, que tendrá que desarrollarse en forma de ideas secundarias, que remiten a esa idea principal. Si todo texto contiene una macroestructura global, ésta se sustenta de las distintas macroestructuras parciales. Cada una de estas sub-ideas son núcleos informativos del texto.

                La coherencia textual viene dada en gran parte por la sucesión de macroestructuras parciales, que sigue una lógica. No puede haber rupturas, saltos, vacíos. La estructura del contenido es clave en la sucesión de macroestructuras.

                La retórica greco-romana ya proponía los principios necesarios para la producción del discurso: intellectio (entelequia; dónde, cuándo, a quién), dispositio (disposición; orden conveniente de las ideas), elocutio (verbalización) y actio (transmisión concreta del discurso). La sucesión de macroestructuras parciales coincide con la fase aristotélica de dispositio.

                La estructura del contenido es la composición en núcleos informativos siguiendo una estructura lógica. Por lo común, si el texto está bien elaborado, habrá una macroestructura parcial (idea principal) en cada párrafo. Pero no todos los textos están distribuidos en párrafos, así que no podemos decir que cada párrafo es una macroestructura parcial. Debe ser nuestra lógica intelectual lo que nos permita extraer esas ideas del texto.

                La superestructura es una especie de esquema compuesto de una serie de categorías, convenciones, reglas, a las que cada texto se adapta. Por tanto, para elaborar un buen texto es necesario seguir unas pautas.

                Actio

                Elocutio

                Exordio Narratio Dispositio Argumentatio Peroratio

                Intellectio

                Todos los textos argumentativos se disponen según un esquema previo: Introducción / Cuerpo de la argumentación / Conclusión.

                Una noticia tiene que ir introducida por un titular, y el texto debe responder a las preguntas esenciales: quién, qué, cuándo y dónde.

                Esta “arquitectura” textual previa de cada texto es a lo que llamamos superestructura.

                NOTA: no debemos confundir la estructura de contenidos con la superestructura. Ejemplo: 10 textos pueden tener la misma superestructura pero no la misma estructura de contenido. La manera de repartir la información es igual, pero no la información en sí.

                EJEMPLO (Texto: “Hermosa pasividad”)

                En un texto podríamos ver las siguientes estructura de contenido, macroestructura y superestructura:

                Estructura de contenido

                    • Macroestructura parcial 1: a las mujeres se les educa para ser víctimas de violaciones.

                    • Macroestructura parcial 2: el concepto de violación se desliza en la mente de las niñas desde que oyen las primeras historias de cuentos.

                    • Macroestructura parcial 3: en concreto, el cuento de Caperucita Roja es una parábola de la violación.

                    • Macroestructura parcial 4: la indefensión y pasividad de Caperucita es superada por otras protagonistas femeninas de cuentos de hadas.

                    • Macroestructura parcial 5: la sexualidad femenina se define como una hermosa pasividad.

                El conjunto de todas las macroestructuras parciales es el resumen del texto.

                Superestructura

                    • Introducción: MP1

                    • Cuerpo de la argumentación: MP2, MP3, MP4

                    • Conclusión: MP5

                Cada tipo de texto tiene una superestructura determinada; las recetas, por ejemplo, siguen un patrón específico, al igual que las noticias, las sentencias, etc.

                Macroestructura global

                    • La educación recibida por la mujer ha hecho de ella un ser pasivo que la ha conducido a ser víctima de violaciones por parte del hombre.

                Los términos destacados deben estar presentes en la macroestructura global, pues aparecen en el texto con un mayor número de ocurrencias.

                · El tercer mecanismo de coherencia es la dimensión pragmática, tan importante como el resto de mecanismos.

                La comunicación no sólo se lleva a cabo por medio de palabras, sino que también influyen factores extralingüísticos, pragmáticos, ajenos a la lengua. Estos factores son totalmente complementarios a los factores lingüísticos. Si en un texto se violan los factores pragmáticos se rompe la coherencia. Suponen el conocimiento del mundo; es el conocimiento epistemológico.

                Un texto que tenga defectos de cohesión, puede ser aceptable si, desde un punto de vista pragmático, le infundimos aceptabilidad. Por tanto, en la pragmática entra también la intencionalidad del hablante.

                La pragmática es un conjunto abigarrado de datos. Es el conjunto de conocimientos, opiniones, sentimientos, creencias, supuestos, que un hablante muestra en una situación comunicativa determinada. La pragmática es una disciplina muy compleja. Para estudiarla, la dividiremos en tres tipos:

              • General: incluye el conocimiento enciclopédico. Es el conocimiento en general que abarca todas las disciplinas. Además cuanta más experiencia se tiene del mundo, lógicamente, tendrá mayor conocimiento epistemológico.

              • Situacional o contextual: depende de las circunstancias y del contexto en el que se produce la comunicación. (¿sabes que hora es?) También se incluye la información que ambos interlocutores tienen de ellos mismos. Así, se puede jugar con lo que pensamos que el otro sabe, y lo que no.

              • Co-textual: el significado de las palabras depende del resto del texto. Se justifican algunos usos de las palabras por el co-texto que lo acompaña. También son importantes los significados que evocan las palabras del texto.

              • En todos los textos hay palabras que adquieren nuevas connotaciones, esto es, no evocan al significado real de la palabra, sino que se infieren otros significados. Esto se debe a la relación que una palabra adquiere con otras en el mismo texto. Todos los tropos literarios (la metáfora, la hipérbole, la sinécdoque), pueden servir para ejemplificar lo que es la pragmática cotextual.

                Para entender un texto, no sólo tenemos que leer las palabras del texto, sino que también tenemos que asociar las ideas con el previo conocimiento que tenemos del mundo. La pragmática obra al margen del sistema lingüístico.

                Para que la información pragmática pueda entenderse es imprescindible que ambos interlocutores cumplan el principio de cooperación: mutua colaboración que deben prestarse los locutores cuando se comunican. Esto es, prestar atención, descodificar el mensaje, hacerse entender, etc. Para que este principio se cumpla, deben observarse cuatro estrategias: las máximas de cantidad, de calidad, de relación y de manera.

                Cantidad: la conversación debe ser tan informativa como sea necesario, pero no más informativa de lo requerido, sin excederse. Si el emisor es demasiado redundante, el receptor se aburrirá y cortará la comunicación (deja de prestar atención).

                Calidad: debemos procurar mantener la veracidad, sin decir nada que se crea falso. En los casos de novela ficticia, el receptor sabe que el mensaje es ficticio, así que no se le miente.

                Relación: se debe producir información relevante, que guarde relación con el tema de la conversación y que sea útil para el entendimiento de la conversación.

                Manera: expresar el mensaje con claridad, brevedad y orden. Evitando ser ambiguo.

                Mediante estas estrategias, si se tienen en cuenta, cumpliremos el principio de cooperación. Pero por lo común, en el habla tendemos a no respetar todas las normas; y otras veces nos las saltamos deliberadamente (mentir intencionadamente, ser ambiguo, etc) porque perseguimos fines específicos que queremos lograr (engañar a alguien, no resultar ofensivo o demasiado sincero, etc).

                Cuando los agonistas (locutores) hacen caso omiso de ellas, surgen las llamadas implicaciones y presuposiciones. Hay más información en el mensaje de la explícita. Creamos mensajes mutilados para que el receptor coopere y restituya la información que nosotros no hemos querido expresar. Esto ocurre por el principio de economía lingüística, por ejemplo. El receptor restituye la información gracias al cálculo inferencial: capacidad intelectual para deducir, inferir, información implícita. El cálculo inferencial se desarrolla con la persona: a más madurez, conocimientos y experiencia, más capacidad de cálculo inferencial. Cooperar es activar el cálculo inferencial que cada uno posee, entendiendo lo que se dice y también lo que no se dice, porque cuando nos comunicamos, solemos dejar sueltos muchos sobreentendidos.

                Ejemplos: - ¿Vas a ir de vacaciones a Santander?

                - En el norte llueve mucho.

                De este discurso se puede deducir que Santander está en el norte, y que la lluvia no es favorable para ir de vacaciones. En este ejemplo se burla la máxima de cantidad.

                    • ¿Adónde irás de vacaciones este año?

                    • Este año mi hermano no puede viajar.

                De aquí se infiere que la persona que habla siempre va de vacaciones con su hermano, y que no viaja si él no va. El primer interlocutor, además, sabe que su receptor va a a menudo de vacaciones, porque da por supuesto que se irá. En este diálogo, hemos dado más información de la requerida y, por tanto, necesitamos un cálculo inferencial más amplio.

                Las implicaciones tienen que ver con el significado de las palabras, de manera que el ámbito significativo se proyecta hacia otras. Por ejemplo, “tierna” puede implicar “carne”, pero no “manzana”.

                Podemos considerar las implicaciones y las presuposiciones sinónimas. No obstante, las implicaciones tienen que ver sobre todo con la información que se infiere de los significados que las propias palabras poseen. Así, por ejemplo, en nuestra lengua existen verbos propiamente implicativos de dos tipos, que suelen ser núcleos predicativos de las proposiciones principales. Los del tipo A (como lograr, conseguir) implican que la subordinada que de ellos depende es verdadera si tales verbos están en afirmativo. Por el contrario, si la proposición principal es negativa, la información de la subordinada será falsa, irreal, negativa también. Los verbos del tipo B (como, evitar, impedir) se comportan de la manera opuesta: cuando se afirman, la información de la subordinada será falsa, y viceversa.

                Ejemplo: Le impedí que robara el bolso. (no robó)

                No pude evitar soltar una carcajada (la solté)

                Logré llegar a tiempo (llegué a tiempo)

                No conseguí ganar la carrera (no gané)

                También tenemos otro tipo de verbos que implican información implícita. Son los verbos factivos (como darse cuenta, lamentar, saber, percatarse, es triste), que no cambian la oposición realidad-irrealidad de la información de la subordinada. Se niegue o se afirme la proposición principal, la información de la subordinada siempre será real.

                Ejemplo: Antonio lamenta que eso haya ocurrido.

                Antonio no lamenta que eso haya ocurrido.

                Las implicaciones están relacionadas con un fenómeno lingüístico llamado reciprocidad. Esto quiere decir que, por ejemplo, la palabra “comprar” implica “vender”; solicitar, obtener; dar, ofrecer; ir, venir. Y esto no solo ocurre con verbos, sino también con sustantivos, como nieto - abuelo, hijo - padre, etc. Son palabras recíprocas.

                La implicatura también se relaciona con la gramaticalidad y, por consiguiente, con la compatibilidad de las palabras (un texto es gramatical cuando sus elementos son compatibles entre sí semánticamente). La gramaticalidad se produce cuando se cumplen los requisitos necesarios para la comprensión del mensaje. Por el contrario, si los elementos son incompatibles, el mensaje será agramatical.

                Ejemplo: La silla piensa mal de la alfombra.

                El verbo “pensar” implica un sujeto animado y racional, como ocurre con hablar o decir.

                Pero esta incompatibilidad de los elementos del texto sí son factibles en el mundo de la fantasía, según la intención del autor.

                Ejemplo: Las pistas llenas de nieve sueñan con los esquiadores.

                Los esquiadores sueñan con pistas llenas de nieve.

                Cuando entramos en el ámbito del sentido figurado, de las metáforas, de la poesía, sí podemos aceptar una incongruencia semántica de este tipo.

                Todas las palabras tienen cargas semánticas que constituyen su límite de significado, que hace que se puedan combinar con ciertas palabras, y no con otras. Siempre hay que tener en cuenta la carga de implicatura de cada palabra.

                Las presuposiciones son aseveraciones no expresadas, subyacentes al enunciado; es la información implícita, y que contribuye a la aceptabilidad del texto. Tienen que ver con el almacén de datos sobre el conocimiento del mundo que cada hablante tiene. Y, de acuerdo con éste, actuará el cálculo inferencial de cada uno, entendiendo la información implícita del mensaje.

                Cuando nos comunicamos, no expresamos todo lo que trasmitimos. Esta información implícita la dejamos presupuesta, para que el receptor la infiera con su cálculo inferencial. No todo el mundo inferirá toda la información implícita. Esto dependerá del conocimiento epistemológico de cada uno.

                Salvador Gutiérrez Ordóñez compara el mensaje con un iceberg, ya que una parte de la información está a la vista, y otra gran parte no.

                En el campo de la traducción, las implicaturas y las presuposiciones hay que tenerlas muy en cuenta, pues se traduce de una cultura a otra, de manera que el autor de un texto escribe para un lector que es comúnmente de su misma lengua. En la comprensión de una obra por parte de os hablantes de otras lenguas, tiene que mediar el traductor indispensablemente. El receptor 1 podrá entender más cantidad de inferencias que el receptor 2, aunque el texto esté traducido. Esto ocurre porque hay una diferencia inferencial entre ambos. Por temor a esto - dice Vázquez-Ayora - el traductor a veces traduce demasiado. Hay que dejar de explicitar la información que el receptor 2 puede inferir por sí mismo. Y también ocurre muchas veces que no se traduce lo suficiente. Por esta descompensación, el autor recurre a las notas del pie de página, para que el lector quede totalmente informado de lo que el autor quiere decir. Las notas al pie de página son aceptables cuando son imprescindibles. El traductor siempre debe buscar otras estrategias para no tener que acudir a ellas.

                · El marco.

                Hay que decir que un conjunto de enunciados inconexos puede constituir texto gracias a que el llamado marco textual infunde aceptabilidad a ese conjunto. Por tanto, decimos que uno de los mecanismos que infunde coherencia y da aceptabilidad al texto es el marco, es decir, el tipo al que pertenece el texto. Cada tipo de discurso adopta unas formas, unos contenidos, un funcionamiento social, unos ritos de puesta en función, que son peculiares. El marco sitúa el texto en una tipología implícita concreta o un tipo de discurso característico, según los moldes establecidos en las prácticas sociales de comunicación dentro de una cultura determinada, y hace que sea coherente lo que en un marco distinto no lo sería o resultaría inaceptable.

                Ejemplo: Anuncio de Caja de Madrid

                Cuando la bolsa sube, nosotros también.

                Y cuando la bolsa baja, nosotros tampoco.

                Aquí tenemos una antítesis, no tiene sentido. Se viola el principio de cohesión. Gramaticalmente es inaceptable pero, aún así, buscamos la solución para aceptarlo, entenderlo, encontrarle el sentido. Así que lo situamos en el marco de la publicidad y automáticamente pasa a ser aceptable. El marco es capaz de hacer aceptable un texto aunque se hayan violado los otros principios.

                Estos marcadores de la tipología del texto permiten que el receptor sea capaz de situar el texto dentro de un marco. El receptor cuando lee u oye el mensaje sabe donde encuadrar el texto y por eso decimos también que el marco entra en la dimensión pragmática.

                El marco hace que distingamos un texto argumentativo de otro que no lo es, aun tratándose de la misma materia comunicativa, porque el texto argumentativo tiene unas características propias y reconocibles que lo diferencian. Es un patrón, un molde al que se somete el texto, y que convencionalmente se ha establecido con esas características.

                Ejemplo: Momentos apacibles en pareja y en familia. Los viajes pueden favorecer los romances. Cuidado con el frío. Época de inversiones.

                Este ejemplo no tiene macroestructura global clara pero el marco hace aceptable el mensaje. Se trata del horóscopo.

                Ejemplo: - Ha sido beatificado Monseñor Escrivá de Balaguer

                - Los sindicatos aseguran un éxito rotundo para la huelga del28 de mayo.

                - Murió el “Ángel Azul”.

                - Esta noche, gran acto musical esperado por todos.

                Son enunciados sin relación aparente pero podemos intuir que se trata de un sumario de un periódico. Entonces lo aceptaremos sin vacilaciones.

                Cada texto tiene sus propias marcas mediante las cuales podemos identificar el tipo textual. Las noticias, por ejemplo, siempre responden a preguntas como quién, cómo, dónde, cuándo, qué, etc. Todos los textos están tipificados y, por tanto, debe poseer las características propias de su marco. Nosotros, como usuarios de la lengua, debemos conocer estas características.

                A la hora de hacer una clasificación textual nos resulta casi imposible la tarea. Hay una gran variedad de textos y, por tanto, la clasificación tipológica vigente es bastante amplia (ver hoja).

                Hay que distinguir entre contexto y marco. El marco es el conjunto de características que definen un tipo textual. Estas propiedades nos permiten situar el texto dentro de unas coordenadas específicas. Mientras que el contexto es el conjunto de variables o circunstancias que dan sentido a la situacionalidad; circunstancias como espacio, tiempo, emisor, receptor, etc. Cotidianamente marco y contexto son sinónimos, pero no en lingüística. Dos textos con el mismo marco pueden no tener un mismo contexto y, por ello, ser diferentes.

                · Intertextualidad.

                Se trata de un mecanismo que también entra en la dimensión pragmática. La teoría de la intertextualidad parte de la base de que todo texto se sitúa en un conjunto diacrónico y sincrónico de textos. Sincrónico con respecto a los escritos del mismo tiempo y época, y diacrónico con respecto a los que le preceden, afirmándolos o negándolos, es decir, asumiéndolos positiva o negativamente (como la refutación en los textos argumentativos). Donde más se aprecia la intertextualidad es en el ámbito literario.

                El lenguaje es multívoco porque siempre hacemos referencia a otros autores o escritos. Pero sí hay originalidad. Esta consiste en la transformación que se hace del tema. Hay un mismo mensaje de fondo, pero las palabras, el estilo y la intención del hablante son diferentes.

                La intertextualidad no siempre se produce de la misma manera. Hay dos tipos: general o externa, y restringida o interna. La intertextualidad general es aquella que se produce en textos de autores diferentes. La restringida es la que se produce en los textos de un mismo autor. Cada autor deja su huella. En el mundo de la literatura se dice que hay distintas formas de asumir una voz: parodia, pastiche, travestismo, etc. La parodia, por ejemplo, es una imitación con un fin burlesco. El travestismo es la transformación estilística con función degradante. Y el pastiche es la simple imitación servil de un texto sin función satírica.

                También en el ámbito de la Crítica Literaria se habla de grados de intertextualidad. Cuando un texto presenta las construcciones o las propiedades de otros textos se habla de grado mínimo. Cuando se dan alusiones próximas, reminiscencias, reflejos de un texto en otro hablamos de grado medio. Y cuando tenemos ante nosotros un texto que reproduce “ad peden literae” la voz de otro autor, casi como el pastiche, tenemos intertextualidad de grado máximo, como ocurre cuando se copia en un examen.

                Todo texto representa una voz, la de su autor, que es lo que constituye el hipertexto. Pero, a su vez, todo texto reproduce otras voces, los hipotextos, de aquí que la intertextualidad es la relación que se da entre un hipertexto y su o sus hipotextos. Por lo tanto, todo texto es polifónico. Hablar de intertextualidad es hablar de polifonía textual.

                Las voces de los hipotextos, de acuerdo con la forma en que son introducidas en el hipertexto, pueden ser explícitas, implícitas o aludidas. Las primeras son las introducidas en el hipertexto en estilo directo, es decir, reproducidas literalmente. Las segundas son las voces de otros, pero implícitas en el enunciado de quien las reproduce, es decir, en estilo indirecto. Son introducidas mediante los llamados verbos dicendi (verbos declarativos). Las voces aludidas son las voces desvanecidas, que se oyen como un eco, pero no son reproducidas ni directa ni indirectamente.

                También se puede hablar de voces colectivas o individuales según el número de autores a los que pertenecen las voces. También se habla de voces creadas (ficción) y recreadas (realidad) según la calidad o autenticidad de estas. Las voces recreadas corresponden a una persona real, que existe o ha existido en la realidad. Las creadas son las voces que provienen de seres ficticios, como ocurre en el teatro o la narrativa infantil. Además, los hipotextos pueden sufrir una transcodificación desde el momento en que pasan de un código a otro. El código es un conjunto de normas, creencias, usos; es un patrón que, dependiendo de su naturaleza, se utiliza comunitariamente. Los usos de la lengua escrita son distintos a los de la lengua oral, así que tienen distintos códigos. Pero también nos referimos al código cuando hablamos de las formas de pensar o la cultura de una época. Cuando surge el proceso de transcodificación, el hipotexto sufrirá cambios que pueden ir desde cambio en el canal (escrita - oral) a cambio de tema dentro de un campo determinado, como ocurría en el siglo XVI al tomar la letrilla de un villancico como base de una glosa (este texto sufría una transmutación a lo divino).

                Ahora bien, las relaciones intertextuales no se producen siempre en una misma dirección puesto que, en un hipertexto, el tratamiento que se da a los hipotextos puede variar, es decir, lo que llamamos asunción puede ser positiva o negativa. Cuando un hipotexto se asume positivamente es que el autor del hipertexto lo acepta y se lo apropia, pero, si se asume negativamente, es que el autor del hipertexto lo rechaza por algún motivo.

                También hay que recordar que el proceso de la traducción es también una operación intertextual, puesto que el traductor (voz de la lengua meta) reproduce la voz del autor o voz de la lengua fuente (mirar ejemplos de las páginas 10 y 12 del -->cuadernillo[Author:A]).

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