Tercera vía

Economía. Ideología. Política. Sistemas. Consumo. Capitalismo. Red. Comunismo. Socialismo. Neoliberal

  • Enviado por: Giovanni Ribeiro Silva
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 12 páginas
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CAPITALISMO X SOCIALISMO

En el siglo pasado vimos como el mundo se dividía en dos bloques económicos antagónicamente opuestos: por un lado el capitalismo y, por otro el socialismo. El segundo nace expresamente como una forma de superación del primero.

La propuesta del capitalismo es de una práctica económica basada en el lucro, en la propiedad privada y en la libertad de los individuos, de manera que disponiendo de su capacidad creativa generen más bienes, que mejoren su nivel de vida. Por su lado, el sistema socialista propone la cara opuesta de la moneda: una economía basada en la propiedad pública-estatal y la promoción del bien social en su conjunto.

La consecuencia del proyecto capitalista es la acumulación de los bienes en manos de unos pocos, que son los dueños de los medios de producción y de información y la debilitación progresiva de los pobres a la hora de adquirir los bienes y servicios del sistema. La explotación de los que manipulan los bienes sobre los que no lo pueden hace que el peso de la balanza recaiga todo del mismo lado. La necesidad de mayor lucro no tiene en cuenta el respeto por los más débiles. Además de todo esto, ha generado el grave problema referente a la devastación de los medios naturales. Con todo, el sistema capitalista ha podido sobrevivir a todas las crisis que le han venido encima. De alguna manera ha tenido que reducir su “salvajería” y ha encontrado una forma de que la cantidad de pobres no sea tal que el sistema venga a bajo. Sin embargo, los que no tienen la suerte de estar en este grupo capaz de consumir se hunde en la miseria.

El sistema socialista se puso en este panorama como una respuesta a los abusos del capitalismo. Intentando reverter la lógica del capital, quitando la supremacía del individuo y poniendo el interés colectivo por encima de todo, buscando así acabar con la sociedad de clases. La consecuencia de ello fue la pérdida de las libertades y los abusos que hemos visto a lo largo de gran parte del siglo XX. Y que todavía se encuentran en países como Corea del Norte y Cuba (con sus debidos matices), pero sin relevancia como bloque económico mundial. Es indudable el fracaso histórico del socialismo. Las formas actuales de socialismo existentes en los países desarrollados se han adaptado perfectamente al sistema capitalista y funcionan, más bien, como factor de equilibrio entre las clases, de manera que los pobres no lo sean tanto que no puedan consumir los productos capitalistas.

La primera vía (capitalista), al que parece, ha ganado la batalla, pero solo para algunos. La segunda vía (socialismo) se ve que no es capaz de dar las respuestas que se esperaba. Queda la pregunta: ¿es posible una tercera vía? Pues de eso trata este trabajo.

LA TERCERA VÍA

La llamada tercera vía no puede nacer de la nada, ha de tener en cuenta las dos anteriores y no ser una simple síntesis de ellas, sino que debe ir más allá y descubrir los fallos que han generado los graves problemas tanto en las estructuras capitalistas como socialistas.

Es importante que la pretendida tercera vía sea realmente un factor de cambio, sobre todo, respecto al actual modelo capitalista. Delante del panorama que nos ha regalado este sistema hemos de tener muy claro que desde la lógica que propone no se puede alcanzar el bien común y una globalización real de los bienes de la tierra pero tampoco se puede rechazar la propuesta de desarrollo individual y promoción de la libertad.

Hasta hace un par de décadas los intentos de una respuesta al capitalismo (a parte del socialismo) era el simple rechazo de modo de vida individualista, consumista y antiecológico, que al fin y al cabo resultaban insostenibles o se quedaban en un ámbito muy restringido, incapaces de influir más allá de un reducido grupo de personas. Pero estamos viendo el surgimiento de un movimiento espontáneo que empieza a ganar fuerza en diferentes partes del mundo. No tiene un punto de partida sino que nace paralelamente en diversos lugares y que está dando pie para un nuevo paradigma de economía de carácter mundial. Es la socio-economía solidaria; está basada en la ética de la solidaridad, de la participación y de las libertades. Funciona a través de un sistema de redes que pretende superar la lógica capitalista y también la socialista, es decir, su principal agente no es ni el sector privado ni el estatal sino el público no-estatal. Es público, evidentemente, porque no es privado; pero tampoco estatal, porque no pertenece a la administración ni responsabilidad directa del estado. Es un tercer sector que parte de los excluidos del capital, de los que se solidarizan con ellos y de los no satisfechos con la actual globalización capitalista. No practica una política económica que viene impuesta desde arriba, de la administración de un estado ni es un “sálvese el que pueda”. Pese a todo esto, no es una ONG, ya veremos por que; y los excluidos son los mismos sujetos del mejoramiento de su nivel vida.

El objetivo principal de una red de colaboración solidaria es generar empleo y renta para los trabajadores marginados o que se encuentran en paro, mejorar el nivel de consumo de todos los que en ella participan y proteger el medio ambiente; de manera que se pueda superar el círculo vicioso de la “caridad” poco eficaz a través de un “círculo virtuoso” de trabajo, producción y consumo conscientes, capaz no solo de proporcionar la supervivencia de algunas personas, sino que puede “garantir a todas as pessoas as melhores condições materiais, políticas, educativas e informações para o exercício de sua liberdade, promovendo assim o bem-viver de todos e cada um. (MANCE, E. A Revolução das Redes, ed. Vozes, Petrópolis, 2000, p.179)

En su organización y funcionamiento, una red integra grupos de consumidores, de productores y prestadores de servicios. Todos se proponen a practicar el consumo solidario, es decir, comprar productos y servicios de la propia red para garantizar que los bienes circulen en su interior. Una parte del excedente obtenido por los productores y prestadores de servicios es reinvertido en la propia red para generar más cooperativas, grupos de producción y pequeñas empresas, con el fin de generar otros puestos de trabajo y aumentar la oferta solidaria de productos y servicios, lo que permite aumentar el consumo de todos y, al mismo tiempo, reduce el número de ítems que la red todavía adquiere en el mercado capitalista; además, evita que la riqueza producida en la red realimente la acumulación capitalista. (conf. www.redesolidaria.com.br)

AGENTES DE LA RED

Ya se ha dicho que de la red participan tres tipos de sujetos: consumidores, productores y prestadores de servicios. Estos pueden ser individuos o colectivos, lo importante es que compartan el espíritu de solidaridad, consuman los productos de la red y se organicen dentro de ella.

Entre los sujetos colectivos que actualmente tienen mayor participación se cuentan las ONG's, las cooperativas, organizaciones de comercio équo solidario, de consumo crítico, sistemas locales de cambio y de empleo, asociaciones comunitarias, bancas éticas, etc. Todas ella comprometidas con los marginados del consumo capitalista. (conf. www.redesolidaria.com.br)

Pero es muy importante para el funcionamiento de una red que sus productos finales encuentren salida en el mercado, aunque algunos productos primarios estén destinados a circular simplemente en el interior de la red.

Para que una empresa pueda entrar a formar parte de una red de colaboración solidaria hay que responder a unos criterios básicos, algunos de ellos recogidos por el Foro Social Mundial de Porto Alegre 2001:

  • que nas iniciativas que formem parte da rede não exista nenhum tipo de exploração;

  • que busque preservar o equilíbrio ecológico dos ecossistemas;

  • que estejam dispostas a compartilhar significativas parcelas de seus excedentes para a expansão da rede...” (www.milenio.com.br/mance)

  • calidad de los productos

  • practicar el precio justo

La búsqueda desenfrenada por más lucro lleva a las empresas capitalistas a adquirir tecnologías de producción que no necesita ya la fuerza de trabajo, consiguiendo reducir los gastos con empleados. Estos a su vez, quedan privados del poder de consumo. Los principales agentes productores en el sistema de redes son exactamente estos trabajadores excluidos del mercado capitalista. Ellos mismos ya van desarrollando alternativas de mercado, como son las cooperativas, los vendedores ambulantes, los sistemas de empleo y comercio, los sitios de trueque, etc. Sus actividades pueden ser asumidas en la red y mejoradas a partir de su práxis.

FUNCIONAMIENTO DE LA RED

En el sistema capitalista se intenta adquirir los insumos lo más barato posible, explotando los productores primarios, para vender el producto final con un margen de lucro más grande. El lucro pertenece al dueño del capital, el cual decidirá que se ha de hacer con él: invertir en tecnología, en la formación del personal, en expandir la empresa, aumentar los salarios, irse de vacaciones a Hawai, etc. Lo que le venga a la cabeza.

El valor excedente es todo lo que sobra después de que la empresa paga los gastos de la producción, los impuestos y el salario de los trabajadores. En la lógica del paradigma de la solidaridad el valor excedente servirá para invertir en el montaje de otra empresa, que a su vez, ha de responder a la demanda de algún(os) insumo(s) necesario(s) para la primera, generando otros puestos de trabajo. Aquí la relación de compra y venta entre las dos empresas no se rige por la explotación, motivada por el lucro sino por la colaboración solidaria. Una se compromete a adquirir los productos de la otra, formando ya entre las dos una micro-red.

La empresa 2 ha de tener en cuenta el volumen de demanda de la empresa 1 como su primer consumidor; pero ella no será el único, pues a medida que la empresa 2 consigue vender su producto en el comercio fuera de la red adquiere más riqueza para su conjunto.

Es sabido que cualquier empresa para su funcionamiento necesita, además del capital y la mano de obra, materiales de tipo muy diversificado (insumos): un restaurante, por ejemplo, necesita los ingredientes para la comida, productos de higiene y limpieza, uniforme para el personal, etc. Una red de economía solidaria ha de tener muy en cuenta esta relación de empresas.

El inicio de una red de economía solidaria puede ser muy variado: a partir de una cooperativa, asociación de varias cooperativas, de la demanda de una asociación comunitaria o de algún otro tipo de colectivo, asociación de empresas en quiebra, grupos de compra comunitaria, etc. El inicio de una red puede ser tan diverso como lo es el consumo, la producción y la relación entre los actores. Pero cualquier red, sea cual sea su inicio, debe remontar la cadena productiva, si quiere ser autosostenible.

Las empresas que componen una red reciben el nombre de célula; las células son altamente interdependientes, eso es lo que hace circular y distribuir la riqueza en su interior. La red puede empezar por una célula madre, pero, en realidad, todas las células están llamadas a ser células madres porque todas necesitan insumos para llegar al producto final. Cada célula, después de saldar las deudas y pagar a los trabajadores, invertirá el excedente (lucro) en la mejoría del nivel de vida de los trabajadores y de su tecnología y parte importante servirá para el montaje de otra célula que cubrirá la demanda de un insumo que las células generadoras todavía adquieren en el mercado capitalista. Con la nueva célula se crea más puestos de trabajo, se diversifica la producción de la red e impide que parte de su riqueza pase a alimentar la explotación de trabajadores y del medio ambiente.

Pongamos un ejemplo, para entender mejor el proceso de una red de economía solidaria: partimos de una pequeña panadería comunitaria de un barrio marginal, formada por trabajadores(as) que ya no tenían entrada en el mercado laboral capitalista. Para la producción necesitan, sobre todo, harina, huevos y embalajes. El excedente de la panadería será invertido en el montaje de una pequeña fábrica de harina; luego, en una granja y, luego, en una fábrica de embalajes. Cada una de las células debe atender a la demanda de la panadería y, si posible, vender hacia fuera. Aquí el papel de la panadería será comprometerse a adquirir el producto de las otras células sin explotación.

La fábrica de harina también necesitará embalajes, que ya puede y debe adquirir dentro de la misma red. Lo mismo ocurre con la granja, que además necesitará comida para las gallinas; así su próxima inversión será en el cultivo del maíz o semejantes, que a su vez, necesitará fertilizantes y así sucesivamente.

Todas las células necesitarán material de higiene y limpieza, además de un sistema de transportes. La red puede continuar extendiéndose, pero a esta altura ya tenemos formada una red local de economía solidaria, que puede establecer contacto con otras redes, que posea otros productos, formando una red de redes.

Ya tenemos en pocas líneas montada una red de colaboración capaz de mejorar el nivel de vida de trabajadores(as) marginados del sistema capitalista. Pero, descrito de esta manera tan rápida da la impresión de una simple gimnástica mental, sin embargo lo que hace posible la generación de nuevas células es lo que en el sistema capitalista sirve para enriquecer a los dueños del capital. Aunque a una célula le cueste cierto tiempo para juntar fondos para montar otra célula - porque su excedente tampoco será una “millonada” - es verdad que luego este proceso de creación se va haciendo más rápido y más ligero debido a que la red contará cada vez más con más excedentes a medida que se van multiplicando las células.

Una red de economía solidaria no es una sociedad caritativa, depende de la venta de su producción para mantenerse; por eso las células han de invertir en calidad, tecnología y competitividad de precios, si quieren que sus productos y servicios agraden al consumidor. De esta manera, antes de invertir en otras células han de preocuparse de que su calidad sea igual o superior al producto del mercado capitalista; cosa que es relativamente fácil en lo que respecta a los productos básicos, sobre todo, en los países del tercer mundo.

La competitividad de los precios es importante porque si los productos y servicios de la red resultan más caros que en el mercado capitalista no será jamás un atractivo para los consumidores y, por consiguiente, de bienes para la red. Como se es de suponer el problema del precio en red se plantea de un modo diferente del proyecto del capital. El objetivo central de la red no es lucro sino la colaboración solidaria, esto lleva implícito el tema del precio justo, que significa no explotar a los abastecedores, comprando insumos por debajo de lo que valen (como las industrias del chocolate y del café, por ejemplo) ni explotar al consumidor final, vendiendo productos y servicios a precios que no corresponden a los gastos ni al debido margen de lucro. Muchos productos de empresas capitalistas podrían ser vendidos a precios muy inferiores a lo que se paga actualmente; algunos inflan sus precios no por mejor calidad ni porque cueste más en la producción sino porque simplemente llevan una marca que les imprime una especie de status social. Puede un perfume Kalvin Clain sea de calidad superior porque posee una fórmula que no es legalmente accesible a otros productores, pero una pieza de ropa interior de la misma marca no es de calidad inigualable, sin embargo, su precio sí.

Es evidente que la inversión en tecnología es básica para baratear los precios de los productos finales de cada célula. La capacidad de reducir costes en la red, sin embargo, no reside en la simple implantación de nuevas tecnologías que quite puestos de trabajo, ni en la explotación del precio de los insumos sino en la práctica del precio justo y, sobre todo, en la colaboración interna en la red.

En caso de que un determinado producto entre en crisis en el mercado, es evidente que eso afecta a toda la red, pero el impacto será mucho más suave en una empresa de la red que en otras empresas independientes debido a la diversidad de producción. “Acordos coletivos no interior das redes permitem ajustar estruturas de custos e de preços sob parâmetros que viabilizem a sua auto-sustentação, como alternativa à lógica da escassez que regula os preços nos mercados” (www.milenio.com.br/mance).

CONSUMO

El consumo es la actividad más generalizada en toda la creación. La compleja telaraña de la vida está formada por una inmensa cadena de consumo. La ética de la colaboración solidaria entiende que el consumo no es malo, al contrario; pero cuando llega a ser excesivo e innecesario puede tener consecuencias irreversibles para el ecosistema y la vida humana individual y social.

Todos necesitamos consumir para vivir, forma parte de la dinámica de la existencia, pero la forma de consumo que promueve el sistema capitalista para obtener más lucro agota los recursos naturales y relega a condiciones de vida indignas a la mayor parte de la población mundial.

La mayor parte de las personas no se da cuenta del grave daño que puede causar el simple hecho de consumir según que productos, y si lo hace de manera compulsiva, como quiere el mercado capitalista, es todavía peor.

La colaboración solidaria promueve el consumo crítico, en contra de la alienación capitalista, esto quiere decir que la práctica de consumo en la red tiene en cuenta la ecologicidad y justicia social que está por detrás de los productos, al mismo tiempo que promueve la educación para el consumo crítico y denuncia las empresas que explotan el medio ambiente de manera irresponsable.

“O ato de consumir não é apenas econômico, mas também ético e político. Trata-se de um exercício de poder pelo qual efetivamente podemos apoiar a exploração de seres humanos, a destruição progressiva do planeta, a concentração de riqueza e a exclusão social ou contrapor-nos a esse modo lesivo de produção, promovendo, pela prática do consumo solidário, a ampliação das liberdades públicas e privadas, a desconcentração da riqueza e o desenvolvimento ecológica e socialmente sustentável.” (www.milenio.com.br/mance)

Es enorme el poder de consumo de las personas y entidades comprometidas con las causas sociales, pero muchas veces tienen que aceptar que la mayor parte de sus artículos de consumo provengan del mercado capitalista, aunque no estén de acuerdo con ello. Es probable que millones de euros vayan a alimentar el neoliberalismo en contra de la voluntad de los consumidores. Desde Porto Alegre 2001se empezó una Red Global de Socioeconomía Solidaria, que tiene como función principal dar a conocer los productos de las diversas redes localizarlos y conectar con otros productores y consumidores. A medida que haya mayor diversidad de productos de economía solidaria habrá también mayor consumo en la red y viceversa, en un “círculo virtuoso” capaz de mejorar la calidad de vida de los trabajadores y el consumo de sus clientes, que además estarán seguros de que, a consecuencia de su consumo, nadie será explotado sino beneficiado. En la red no solo la producción sino también el consumo es solidario.

REGIMIENTO DE LA RED

Uno de los objetivos de la red es promover la globalización del bien vivir, es decir, que cada vez más gente pueda participar responsablemente de los bienes de la tierra, una verdadera democratización de los medios. Por tanto el primer ambiente donde hay que haber democracia es en el regimiento de cada célula y de cada red. Como todo en la red está interconectado ninguna de las personas puede estar indiferente respecto a ninguna de las decisiones que se han de tomar. Por ejemplo: a la hora de decidir en que tipo de fábrica o prestadora de servicios han de invertir los próximos excedentes. Cualquiera que sea la decisión tiene influencia directa en la vida de todos los trabajadores. Se parte del presupuesto de que “nadie libera a nadie; nadie se libera solo; los hombres se liberan en comunión” (FREIRE, P. Pedagogía del Oprimido, 1968), por eso los trabajadores participan en la elaboración teórica de la red, dado que la teoría nace de la praxis, a través del diálogo. Los mismos trabajadores son los agentes de su liberación.

Dependiendo de la extensión de la red la participación puede ser más o menos directa, pero nunca las decisiones importantes pueden ser tomadas por un grupo de cabecillas, eso se entendería como enajenación del trabajador.

Ya en lo que se refiere al modo concreto de regimiento y a los cargos que hay que haber depende de la situación concreta de cada red, los miembros, entre todos, han de buscar la mejor manera de desarrollar su proyecto teniendo en cuenta la red que ha de ser a través de una auto-gestión democrática.

INTRODUCCIÓN

El tema de este trabajo es una cuestión bastante desafiadora y, a la vez, apasionante. No puede ser jamás un simple juego mental, porque implica un tema clave para la existencia digna de las personas y el mantenimiento de los ecosistemas. He optado por la cuestión de la posibilidad de una tercera vía en la economía mundial. Que luego se deja notar que ha de ser, ante todo, una alternativa al neoliberalismo del mercado actual. En este sentido he optado también por una propuesta concreta que más que una propuesta es un sistema capaz de integrar las diversas formas alternativas ya existentes y redireccionarlas bajo el paradigma de la solidaridad. Este sistema ha recibido el nombre de red de socioeconomía solidaria y se desarrolla con bastante éxito en varios países (incluso España) y es uno de los temas principales de los Foro Social Mundial.

No se trata simplemente de una teoría sino que es una realidad presente, y alternativa al modelo capitalista. Es muy clara la necesidad en nuestros días de alguna alternativa al modelo neoliberal. Y eso no por capricho, es que podemos permanecer inmóviles ante la devastación ecológica y humana que se genera con ello.

Las redes de economía solidaria dan pie para una serie de tema de reflexión porque esconde detrás de sí una realidad polifacética, como ocurre en cualquier sistema económico, porque la economía no gira solamente entorno a sí misma sino que influye e todo el ambiente por donde se extiende. De modo que se podría hablar (como hacen ya grandes autores) de las relaciones personales, de la ética, de la política, de la educación, la cultura, del humanismo, ecología, etc. Todo eso desde la perspectiva del paradigma de la solidaridad; pero aquí, debido a la exigencia de este trabajo, solo he tratado con más detenimiento del aspecto económico de las redes de economía solidaria, aunque se hace referencias a otros ámbitos, sobre todo social y ético, a lo largo del texto.

CONCLUSIÓN

La fuerte expansión del capitalismo neoliberal, que ha suplantado hasta hoy casi la totalidad de los sistemas de distribución de las diversas sociedades primitivas o modernas, no es el último escalón, no es la cumbre ni el estadio definitivo de las relaciones económicas. Su lógica no es insuperable; es más, no sólo es superable sino que hay que ser superada y cada día con más urgencia.

La estrategia de las redes de socioeconomía solidaria no tiene porque sustituir el capitalismo, como hemos visto, surge más bien como una alternativa capaz de desarrollarse (y que de hecho lo hace) en medio de él con una lógica diferente, integrando a los individuos y colectivos marginados del consumo y estableciendo otra visión en las relaciones entre productor y consumidor y revolucionando el funcionamiento de las empresas cooperativas.

En realidad, la gran virtud y es lo único que pretende una alternativa al neoliberalismo es que la economía esté al servicio de todos los hombres y mujeres, que la distribución de la renta sea más justa, una verdadera globalización de la economía. Pero, para llevar a cabo su proyecto es evidente que hace falta una educación crítica desde las clases populares, dado que ellos son los protagonistas de las redes. Y, claro, la integración en una red se hace a través de una opción personal libre; y eso solamente es posible por medio de la educación crítica. También las clases bien posicionadas tienen el derecho y el deber de acceder a dicha educación crítica, principalmente respecto al consumo, dado que los recursos naturales no son ilimitados y que si no se promueve un consumo más austero corremos el peligro de agotar la capacidad del planeta. La necesidad de una tercera vía económica exige un cambio profundo en todo lo que dice respecto a la existencia humana. Por tanto, cuando hablamos de tercera vía“não se trata apenas de uma proposta econômica para gerar empregos e distribuir renda. Mais do que isso, trata-se de uma compreenssão filosófica da existência humana segundo a qual o exercício da liberdade privada só é legítimo quando deseja a liberdade pública, quando deseja que cada outro possa viver eticamente a sua singularidade dispondo das mediações que lhe sejam necessárias para realizar - nas melhores condições possíveis- a sua humanidade, exercendo a sua própria liberdade. Igualmente, sob esta mesma compreenssão, a liberdade pública somente é exercida de modo ético quando promove a ética a realização da liberdade privada.” (MANCE, E. A Revolução das Redes, ed. Vozes, Petrópolis, 2000, p.179)

BIBLIOGRAFÍA

MANCE, E. A Revolução das Redes, ed. Vozes, Petrópolis, 2000.

CAPRA, F. A Teia da Vida.

www.milenio.com.br/mance

www.redesolidaria.com.br