Teorías Kantianas

Kant. Racionalismo. Teorías del conocimiento. Pensamiento kantiano. Razón crítica y razón pura. Analítica trascendental. Metafísica. Moralidad

  • Enviado por: Tombeya
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
publicidad

ÍNDICE PÁG.

  • 1. Introducción. 1

  • 2. Desarrollo. 2

  • 3. Conclusiones. 4

  • INTRODUCCIÓN.

  • Son muchas las teorías que a lo largo de la Historia han intentado desentrañar el misterio que supone la procedencia del conocimiento, la capacidad del Hombre para alcanzarlo y la existencia de una verdad absoluta.

    En dichas teorías se especula sobre las fuentes del conocimiento y su fiabilidad, sobre el papel de la razón frente a los sentidos, el del innatismo frente a la experiencia, y otros puntos relacionados.

    Lo que se pretende con éste trabajo es aclarar los conceptos de conocimiento y verdad, en torno a los cuales giran estas teorías, y analizar éstas, buscando sus limitaciones, sus puntos débiles y sus puntos fuertes, que nos permitan avanzar en nuestra búsqueda.

    Prestaremos especial atención a la teoría de la Analítica Trascendental formulada por Kant, que se presenta como una combinación coherente de lo mejor de las principales teorías acerca del conocimiento.

    2. DESARROLLO.

    No todas las teorías del conocimiento son igualmente válidas. La finalidad de las diferentes teorías es establecer las pautas según las cuales los seres humanos alcanzan el conocimiento. Para poder abordar este tema debemos aclarar antes dos conceptos claves: conocimiento y verdad.

    Conocimiento: Es la relación entre sujeto y objeto, a través de la cual el sujeto capta la realidad del objeto

    Verdad: Es la concordancia entre lo que creemos y lo que realmente se da en la realidad de la que somos parte integrante. En principio, la verdad tiene carácter universal, es decir, es igual para todos.

    La teoría del conocimiento que me parece más acertada es la propuesta por Kant, la Analítica Trascendental, la cual combina el innatismo y la experiencia, el racionalismo y el empirismo.

    Para Kant el conocimiento es la combinación de lo que aporta la realidad, pudiendo ser percibido por nuestros sentidos, y las categorías de nuestro entendimiento. Así, captamos las cosas condicionados por nuestros sentidos e inteligencia, conociendo lo que es real para nosotros, de este modo, nuestro conocimiento sigue siendo verdadero, pero sólo llega hasta donde permiten nuestras limitaciones. De lo que no sea captado por nuestros sentidos no sabremos realmente nada, a pesar de que la razón intente especular.

    El que nuestro conocimiento empiece con la experiencia no quiere decir que todo él proceda de ella. El entendimiento piensa mediante conceptos que forman juicios. Existen dos clases de conceptos: los empíricos, que son síntesis de nuestros datos sensoriales y los conceptos puros, a los que Kant llamó categorías del conocimiento, que no provienen de la experiencia y a través de los cuales pensamos sobre los conceptos intuidos, que son posibles gracias a las categorías.

    Kant hizo lo que llamó deducción metafísica de las categorías, que consistió en la deducción y explicación de las categorías de doce clases de juicios, y que fueron clasificadas en cuatro grupos: cantidad, cualidad, relación y moralidad. Si no pensamos según estas categorías la experiencia carecerá de sentido o no será posible. Kant llamó a ésto deducción trascendental de las categorías. Sin ellas no es posible la síntesis y no se alcanzará el conocimiento objetivo, ya que éste es objetivo, precisamente, porque las categorías lo son y sólo pueden formular realidades objetivas.

    En estas ideas se basa nuestra mente, son condiciones a priori universales y necesarias para el conocimiento, innatas. Las formas de sensibilidad permiten intuír el objeto y los conceptos puros pensarlo.

    Kant también sostiene que algo no es objeto hasta que no se enfrenta con una conciencia que actúa como sujeto. Este sujeto es anterior al objeto (kant comparte aquí la óptica racionalista) y recibe el nombre de unidad trascendental de la conciencia. En ese yo trascendental convergen las diversas experiencias, tras síntesis sucesivas, por lo que es origen del conocimiento objetivo. Esta forma de argumentación es válida tanto por inducción como por deducción, combinando así racionalismo y empirismo.

    Según la teoría de Kant, el entendimiento dicta las leyes a las que se somete la experiencia. Así, la experiencia se constituye conforme a los conocimientos que proporcionan las categorías, pero éstos no pueden aplicarse más allá de la propia

    Experiencia, es decir, la actuación de la razón nunca debe sobrepasar los límites de la experiencia. Éste es un error propio de los racionalistas.

    La razón sería un conjunto de hábitos deductivos, a la vez dictados por la experiencia y basados en pautas de carácter lógico. Lo que hacemos al utilizar el procedimiento racional es buscar, sopesar y contrastar argumentos antes de dar validez a aquello que creemos saber. Con la razón se intenta armonizar el punto de vista particular y subjetivo con otro más objetivo, de forma que este razonamiento pueda ser seguido por todos, de ahí el carácter de universalidad de la razón.

    El objetivo es llegar a una verdad universalista y objetiva, aunque la razón no alcanza el mismo grado de fiabilidad en todos los campos del conocimiento.

    La postura de los racionalistas llega a ser en exceso optimista, piensan que a través de la razón el hombre es capaz de todo.

    La razón también tiene enemigos, como los escépticos y los relativistas, pero sus teorías no se sustentan sobre bases sólidas y son fáciles de rebatir.

    El escepticismo, por su parte, niega la capacidad de la razón para establecer verdades objetivas y universales, absolutas, sobre nada. Duda de cualquier conocimiento humano.

    Resumiendo: los escépticos se liberan de toda inquietud eliminando el juicio.

    Pero el escepticismo se contradice a sí mismo en varios puntos, ya que si niegan la capacidad de conocer la verdad están reconociendo la verdad de la incapacidad para conocer la verdad, luego sí se conoce una verdad. También argumentan contra el pensamiento racional, pero para ello lo utilizan. Por último, no sólo niegan la posibilidad de verdadero, sino también la de falso, pero... si esta afirmación no es verdadera ha de ser falsa.

    El relativismo sostiene que no hay verdades absolutas, sólo relativas, lo que implica que no hay una forma universal de la razón. Duda de llegar a la verdad a través de la razón, ya que los condicionamientos subjetivos de cada uno impiden alcanzar la verdad universal. Ésta verdad no se conoce porque no es una perspectiva, y toda verdad alcanzada mediante el uso de la razón responde a una perspectiva.

    Esta teoría también se contradice, porque ¿no es una verdad racional, universal y objetiva que no haya verdades racionales, universales y objetivas?

    Otras teorías rechazan la validez de la razón, pero no así la existencia de una verdad absoluta, la existencia de la Verdad. Esta Verdad no es alcanzada mediante la razón, sino a través de una revelación de seres sobrehumanos. El problema que presenta esta teoría es que el conocimiento de la Verdad es un privilegio reservado a uno pocos, y además no puede ser cuestionada. En cambio, la razón está al alcance de todos. Cualquiera está capacitado para seguir un conocimiento racional. No se puede fingir un razonamiento, ya que éste puede ser compartido, pero si es posible fingir una revelación.

    El procedimiento racional se caracteriza por semejarse a una conversación entre iguales, en la que todos pueden argumentar. En esta capacidad universal de razonamiento va implícita la de ser razonable, pudiendo mientras se desarrolla la argumentación, dar validez a otros argumentos mejores que los nuestros, desechando éstos. En ello se basan los racionalistas, que buscan una verdad objetiva a través de muchas subjetivas, mediante el razonamiento y el debate. Aunque ya hemos dicho que el racionalismo peca de optimista en el valor que da a la razón.

    Por su parte el dogmatismo considera que la razón es el único medio de alcanzar la verdad, pero los principios en que se fundamenta son irrebatibles, de manera que no razona la validez de sus principios, sino que trata de imponerlos.

    Por último, el realismo sostiene que las cosas son como se perciben por los sentidos, sin dobleces. Para ellos la realidad es la base de la verdad y nunca la cuestionan. El conocimiento se adquiriría como imagen de la realidad. El problema que presenta es que es fácilmente criticable por el escepticismo, además de no justificar con claridad sus creencias.

    3. CONCLUSIONES.

    Tras el análisis de las diferentes teorías sobre el conocimiento y sus orígenes, es la teoría de la Analítica Trascendental propuesta por Kant, una síntesis de las principales teorías sobre el tema, la que ofrece respuestas más satisfactorias y coherentes.

    Para Kant nuestro conocimiento llega hasta donde lo permiten nuestras propias limitaciones. El papel de los sentidos es esencial en la búsqueda del conocimiento, ya que sin sus aportaciones la razón se perdería en divagaciones imposibles. A su vez, aquello que recogen los sentidos debe ser sintetizado según las categorías, que por su naturaleza objetiva nos permiten alcanzar el conocimiento objetivo, origen del cual es el yo trascendental, en el que convergen las diversas experiencias.

    Kant aclara que los conocimientos proporcionados por las categorías no son aplicables más allá de la experiencia.

    La razón es una presencia importante en todas las teorías relativas al conocimiento, bien porque se basen en ella bien porque la rechacen y caigan en contradicciones.

    Existen teorías, como el escepticismo y el relativismo, que rechazan tanto la capacidad de la razón para llegar al conocimiento objetivo como la posibilidad de la existencia de la verdad universal. Ambas teorías terminan por contradecirse: los escépticos argumentan para rechazar la razón y los relativistas establecen una verdad absoluta para negar la existencia de las verdades absolutas, entre otras cosas.

    Otras teorías se sostienen en principios incuestionables, tratando de imponerlos, es el caso del dogmatismo, o no justifican de forma convincente sus creencias, como hacen los realistas.

    Por todo ello, resulta evidente que la mayor parte de las teorías sobre el conocimiento presentan carencias importantes que las hacen poco fiables, siendo la teoría de Kant con su carácter sintético, la que constituye la versión más convincente y persuasiva de las hasta ahora dadas.

    4