Teoría política platónica

Filosofía griega antigua. Platón. Pensamiento platónico. Filósofos. Política. Organización social. Mundo de la ideas

  • Enviado por: Tenaciyas
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LA TEORIA POLITICA PLATONICA.

Platón nació en Atenas en 428 ó 427 a.C. Sus obras tienen cuatro periodos: periodo socrático(Apología de Sócrates, Critón, Laques, Lisis y Protágoras), periodo de transición (Gorgias, Menón y Crátilo), periodo de madurez ( El banquete, Felón, La República y Fedro) y el periodo de vejez (Teeto, Parménides, Político, Timeo y Las Leyes).

La política fue una de las principales preocupaciones de Platón. Deseó participar en la vida pública de Atenas e intento en tres ocasiones implantar su sistema político ideal en Sicilia, pero fracasó en todas ellas.

En su análisis de la Atenas socrática, Platón encuentra dos defectos fundamentales: la incompetencia e ignorancia de los políticos y las luchas entre grupos de tendencias oligárquicas y democráticas que permitían que los intereses de grupo prevalecieran sobre las necesidades del Estado.

Todos sus esfuerzos se dirigen a proyectar una reforma política. Y como considera que la democracia y la tiranía son causa de los males de Atenas, y éstos, resultado del relativismo y escepticismo de los sofistas, la pretensión de Platón será fundamentar la polis y sus instituciones en el “orden eterno del ser”. Es decir, en un orden de principios que hay que descubrir y luego enseñar.

ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA.

En “La República”, Platón expone su concepción de la organización social y política ideal. Partiendo de una definición de justicia que considera insatisfactoria propone un análisis de qué sea “lo justo” en el hombre y en la ciudad, para llegar a una definición satisfactoria de justicia.

Dice que la ciudad surge para dar satisfacción a las complejas necesidades del hombre, ya que nadie puede bastarse a sí mismo. El reparto del trabajo se encuentra, así, en la base de toda ciudad.

Las necesidades humanas básicas son el alimento, la habitación y el vestido, por tanto, se requiere la existencia de labradores y artesanos. Aparece el comercio y el dinero y surgen otras necesidades.

En este contexto el tema central del diálogo de La república: la organización política ideal y la educación de los distintos tipos de ciudadanos. Dos son las tesis principales de la teoría política platónica:

  • El gobierno de la ciudad debe ser un arte basado en un conocimiento verdadero.

  • La sociedad es una mutua satisfacción de necesidades entre sus miembros, cuyas capacidades se complementan.

La división platónica de la sociedad.

Las dos tesis expuestas llevan a Platón al planteamiento de una organización cerrada de la sociedad estructurada en tres grupos:

  • Productores (campesinos, artesanos y comerciantes.)

  • Guardianes-guerreros.

  • Gobernantes-filósofos.

LA FORMACION DE LOS GUARDIANES Y GOBERNANTES.

Para Platón, una ciudad feliz es aquella en la que cada cual cumple su misión conforme al orden ideal. La tarea del gobernante consiste en vigilar que este orden se mantenga, que cada individuo ocupe el puesto que por aptitud natural le corresponde y reciba la educación adecuada a su posición en la sociedad.

LA EDUCACIÓN DE LOS GUARDIANES.

Los guardianes deben tener un régimen especial de vida: se alojarán separados del resto de los ciudadanos; no poseerán riquezas propias, ni tampoco vivienda privada, ni familia, ni mujeres en régimen de matrimonio monogámico permanente. Cuando se unan con mujeres serán de la misma clase para preservar la pureza del grupo.

No teniendo nada propio, la clase de los guardianes estará en mejores condiciones para cumplir su papel de exclusivos servidores de los intereses de la República.

LA EDUCACIÓN DE LOS GOBERNANTES.

Los gobernantes proceden de la clase de los guardianes o guerreros. Se seleccionan entre los mejores guerreros. Su procedencia, selección y educación ocupan el centro de sus preocupaciones. La clase gobernante es una especie de aristocracia basada en la capacidad intelectual y en la preparación científica. El filósofo-gobernante debe practicar la dialéctica, que es el método para alcanzar el grado supremo de saber en la jerarquía del conocimiento. Pero antes de la dialéctica debe estudiar algunas ciencias que Platón considera fundamentales como: gimnasia, música, cálculo, aritmética, geometría y astronomía.

Estas ciencias conducirán al alma hasta la dialéctica, que el filósofo debe alcanzar para el disfrute personal y también con el fin de devolver como gobernante el cuidado y la educación que la ciudad le ha proporcionado.

RELACIONES ENTRE ÉTICA Y POLÍTICA.

La división en clases que Platón establece es rígida y selectiva y los ciudadanos deben ser vigilados para que ocupen el puesto que les corresponde de acuerdo con los intereses del Estado. Por tanto, para Platón, la cuestión política es a la vez una cuestión ética, en cuanto que cada ciudadano debe ocupar el lugar que le corresponde y realizar las tareas y practicar las virtudes del grupo social al que pertenece.

Platón añade a la concepción socrática de la virtud una dimensión social. Aparece así la ética subordinada a la política. Pero que la virtud pueda ser descubierta por cada uno supone que la ética es una ciencia. Esto significa que los juicios de valor que regulan la conducta del individuo se fundamentan en verdades objetivas con validez universal y no en opiniones y preferencias subjetivas. Es decir, la teoría ética de Platón, y con ella su teoría política, requiere la existencia de verdades absolutas.

LA TEORÍA DE LAS IDEAS.

Platón afirma que la posibilidad de un conocimiento verdadero apoyado en verdades absolutas hace necesaria la existencia de realidades inmutables ya que un conocimiento que tenga por objeto algo cambiante no es verdadero conocimiento. Su teoría de las Ideas constituirá la basa de toda su filosofía.

EL “MUNDO DE LAS IDEAS”, VERDADERA REALIDAD.

Tras las apariencias cambiantes de la cosas, Platón se esforzó por encontrar una realidad absoluta cuyo conocimiento le parece necesario para dar una base sólida a la moral y a la política y escapar así al relativismo de os sofistas.

Platón situará esta realidad en inmundo de esencias eternas invisibles y dotadas de existencia diferente al de las cosas concretas. Es un mudo de valores y de “modelos ideales”, independientes de la opinión de los hombres, a los que llamará “Ideas” o “Formas”, que se imponen a todo espíritu razonable y constituyen el objeto de conocimiento verdadero.

Antecedentes de la teoría de las Ideas.

Tiene cuatro antecedentes:

  • La investigación de Sócrates sobre la definición, que supone el intento de encontrar lo esencial de lo definido.

  • El Uno de Parménides, que conduce a la noción de la realidad abstracta.

  • La matemática pitagórica, que considera que la realidad esencial de las cosas esta en su proporción

  • El Nous de Anaxágoras.

La teoría de las Ideas es racionalista. Aunque Platón tiene en cuenta un elemento irracional, la Necesidad, vinculada a la existencia de la materia, es en último extremo una Inteligencia o Razón (el demiurgo) la que, como el Nous de Anaxágoras, ordena el mundo en que vivimos, desde fuera del mismo, de acuerdo con las Ideas, y en particular con la Idea del Bien.

CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS DE LAS IDEAS.

En sus escritos, Platón se plantea una serie de interrogantes sobre las ideas.

El concepto de Idea.

Platón parece entender siempre la Idea como forma única de algo múltiple. Cada una es una realidad única, eterna, inmutable, absoluta. No son de naturaleza material, ni puros conceptos mentales, ni tampoco cualidades propias de las cosas.

Esta forma de entender las Ideas le creará dificultades a la hora de explicar cómo se accede a su conocimiento. Platón inicia así un tema que tendrá importancia a lo largo de la historia: el tipo de realidad que corresponde a los conceptos que representan las cosas particulares. Este tema también lo tratará Aristóteles y Ockham en la Edad Media.

Tipos de Ideas y su jerarquización.

Existen tres tipos de Ideas: formas matemáticas (igualdad, unidad, pluralidad), otras que son valores (justicia, bondad, belleza) y otras que son formas de cosas naturales (agua, fuego) aunque a veces duda de la existencia de éstas.

Las ideas están organizadas jerárquicamente, aunque establece diversas jerarquías. Así, en La República, la Idea de “Bien” aparece como la suprema. En cambio, en El Sofista, las Ideas de “Existencia”, “Igualdad” y “Diferencia” son las dominantes.

Las Ideas y el cosmos.

La teoría de las Ideas permite a Platón construir una teoría de los que hoy consideraríamos “valores” y una interpretación del universo (cosmos) como la realización de un orden ideal, que plasma el demiurgo (genio ordenador) de acuerdo con las Ideas.

Para Platón hay dos mundos, el mundo inteligible de la verdadera realidad, el de las Ideas, y el mundo en que vivimos, mundo sensible que es un reflejo del mundo de las Ideas.

A la hora de explicar cómo se manifiesta la relación entre estos dos mundos, Platón duda entre dos modos de relación: la participación y la imitación. En ambos casos encuentra dificultades para inclinarse por una de ellas:

  • Si las cosas “participan” de las Ideas, la Idea estaría en las cosas que participan de ella y, por tanto, separada de sí misma.

  • Si las cosas “imitan” a las Ideas, éstas son modelos que copian las cosas; pero explicar cómo se da esa imitación también le plantea problemas a Platón.

Definición de Cosmos: La palabra griega cosmos significa “orden” y, en una segnda acepción “adorno”, “belleza”.

LA TEORÍA ANTROPOLÓGICA.

Siguiendo las doctrinas del orfismo (religión mistérica de la antigua Grecia), Platón concibe al hombre como un ser dual, compuesto de alma y cuerpo, y da poca importancia al cuerpo, presentándolo siempre como prisión material del alma. La vida que lleve el hombre en este mundo influirá mucho en el destino posterior de su alma.

LA DOCTRINA DEL ALMA.

El alma es anterior al hombre al que constituye. La unión entre el alma y el cuerpo es accidental y sólo por algún tiempo, ya que el cuerpo es mortal y alma no.

Platón distingue en el alma tres partes: concupiscible, irascible y racional, que en cierto modo luchan entre sí y representan distintos aspectos de la actividades psicológicas del hombre: los apetitos, las pasiones nobles y la razón.

El alma propiamente humana, el alma racional, es inmortal y su atadura al cuerpo le impide vivir una vida feliz. Sufre encarnaciones sucesivas y sólo dejará de reencarnarse cuando su contemplación del mundo de as Ideas, de la “verdadera realidad”, la libere de la materia y la equipare a los dioses.

En el diálogo Fedro, Platón explica la división del alma en racional, irascible y concupiscible a través del mito del carro alado: el alma humana es como un carro con alas tirado por dos caballos de los cuales uno es dócil y otro difícil de conducir.

El auriga que conduce el carro representa el alma racional; el caballo bueno el alma irascible vinculada a los elementos pasionales superiores (valor, desdén); y el otro, el alma concupiscible unida a los instintos más bajos (afición a los placeres). El carro recorre el cielo pero al auriga le resulta difícil conducirlo por el predominio del caballo rebelde, lo que causaría la pérdida de las alas del carro, y a su vez, la caída del alma y su aprisionamiento en el cuerpo.

El alma se encarnará en distintos tipos de cuerpo, según el conocimiento que haya obtenido en el mundo de las Ideas o realidad verdadera, es decir, el cuerpo que corresponde a cada alma en cada una de las reencarnaciones depende de su nivel de conocimiento.

LA TEORÍA DEL CONOCIMIENTO.

La teoría del conocimiento está estrechamente ligada con la concepción de los dos órdenes de realidad que afirma Platón. En consecuencia establece, pues, dos tipos de conocimiento. Platón consideraba que las impresiones sensibles, al ser cambiantes, no nos pueden proporcionar un objeto cierto de conocimiento.

Además, contra el subjetivismo de los sofistas, quiere demostrar que la ciencia no se reduce a sensación, que frente a las apariencias sensibles que son cambiantes y subjetivas se encuentran los objetos que capta la inteligencia cuya significación es invariable y objetiva.

El conocimiento de estas realidades se obtiene a partir del pensamiento. Eso es lo que significa cuando dice que son inteligibles. Esta afirmación significa también que son conceptos o realidades ideales que existen independientemente del pensamiento y a las que sólo se accede por contemplación.

EL CONOCIMIENTO COMO RECUERDO.

En el mito del carro alado, Platón afirma que el alma antes de encarnarse ha contemplad el mundo de la Ideas. Por alguna causa el alma ha caído de ese mundo ha llegado a su estado actual, encarnada en un cuerpo.

Este cambio violento de situación, y el quedar encerrada en un cuerpo, ha logrado que olvide todo lo referente a esa primera y decisiva experiencia. Sin embargo, el olvido no es tal ni definitivo. Al contacto y mediante el conocimiento de las cosas las diferentes sensaciones le recuerdan aspectos de lo que contempló antes de las reencarnaciones: la verdadera realidad.

Platón utiliza esta teoría de la reminiscencia, también como argumento a favor de la inmortalidad del alma, en su diálogo Felón, uniendo de esta forma tres elementos fundamentales de su sistema: naturaleza humana, inmortalidad y conocimiento.

EL CONOCIMIENTO COMO ASCENSO HACIA EL BIEN.

Las ideas acerca de la condición humana las encontramos sintetizadas en el “mito de la caverna”. En este mito, Platón resume de forma intuitiva su teoría del hombre, la situación de este en relación con el conocimiento y el problema de la doble realidad.

El propio Platón da las claves para entender el mito. La caverna es este mundo; lo que hay fuera de ella, el mundo de las Ideas; y el Sol, la Idea de Bien, de la que todo procede. Los hombres encadenados somos nosotros mismos que vivimos, lejos de conocer la verdadera realidad, en un mundo de sombras, que son reflejo de las Ideas. La salida a la luz es un camino difícil de recorrer y reservado sólo a unos pocos, pero premiado a la adquisición de la ciencia.

LOS GRADOS DEL CONOCIMIENTO.

En el libro VI de La República, Platón desarrolla detenidamente el tema el tema del conocimiento. Distingue dos tipos de conocimiento: el sensible y el intelectual, cada uno de los cuales posee diversos grados.

El conocimiento sensible tiene como objeto el mundo sensible, que es cambiante. No lo considera un conocimiento en sentido pleno y recibe el nombre de opinión.

El conocimiento intelectual tiene como objeto el mundo inteligible, que es inmutable, y al cual da el nombre de inteligencia.

La opinión la divide en:

  • Imaginación, opinión que se refiere a “las sombras y los reflejos de cosas”.

  • Creencia, opinión que no se justifica por un razonamiento riguroso y que se refiere los objetos del mundo sensible.

En la inteligencia, Platón distingue entre:

  • Pensamiento (conocimiento discursivo), propio de las matemáticas y de otras ciencias exactas (música, astronomía) que emplean un método hipotético.

  • Conocimiento (conocimiento dialéctico), un saber riguroso que es frito de la contemplación directa de las Ideas.