Teoría general del empleo, el interés y el dinero; John Maynard Keynes

Demanda efectiva. Producción. Ocupación. Ingreso. Ahorro. Inversión. Consumo. Salarios nominales y precios. Incentivos

  • Enviado por: David
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 39 páginas
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Libro I

Introducción

1. La teoría general

2. Los postulados de la economía clásica

3. El principio de la demanda efectiva

Libro II

Definiciones e ideas

4. La elección de unidades

5. La expectativa como elemento determinante de la producción y la ocupación

6. La definición de ingreso, ahorro e inversión

Apéndice: Sobre el costo de uso

7. El significado de ahorro e inversión mas ampliamente considerado

Libro III

La propensión a consumir

8. La propensión a consumir: I. Los factores objetivos

9. La propensión a consumir: II. Los factores subjetivos

10. La propensión marginal a consumir y el multiplicador

Libro IV

El incentivo para invertir

11. La eficiencia marginal del capital

12. El estado de las expectativas a largo plazo

13. La teoría general de la tasa de interés

14. La teoría clásica de la tasa de interés

Apéndice: Sobre la tasa de interés en los Principles of Economics de Marshall, Principles of Political Economy de Ricardo y en otras obras

15. Los incentivos psicológicos y de negocios para la liquidez

16. Especiales observaciones sobre la naturaleza del capital

17. Las propiedades esenciales del interés y el dinero

18. Nuevo planteamiento de la teoría general de la ocupación

Libro V

Salarios nominales y precios

19. Modificaciones en los salarios nominales

Apéndice: La Teoría de la desocupación del profesor Pigou

20. La función de la ocupación

21. La teoría de los precios

Libro VI

Breves consideraciones sugeridas

por la Teoría General

22. Notas sobre el ciclo económico

23. Notas sobre el mercantilismo, las leyes sobre la usura, el dinero sellado y las teorías del subconsumo

24. Notas finales sobre la filosofía social a que podría conducir la teoría general


Libro I

INTRODUCCIÓN

Capitulo 1

LA TEORÍA GENERAL

Los postulados de la teoría clásica solo son aplicables a un caso especial, y no en general, porque las condiciones que supone son un caso extremo de todas las posiciones posibles de equilibrio. Las características del caso especial supuesto por la teoría clásica no son las de la sociedad económica en que hoy vivimos, razón por la que sus enseñanzas engañan y son desastrosas si intentamos aplicarlas a los hechos reales.

Capitulo 2

LOS POSTULADOS DE LA ECONOMÍA CLÁSICA

La explicación de lo que determina la ocupación real de los recursos disponibles.

I

La teoría clásica de la ocupación descansa en dos postulados fundamentales:

  • El salario es igual al producto marginal del trabajo

  • Esto es, el salario real de una persona ocupada es igual al valor que se perdería si la ocupación se redujera en una unidad. Esta igualdad puede ser perturbada si el mercado es imperfecto.

  • La utilidad del salario, cuando se usa determinado volumen de trabajo, es igual a la desutilidad marginal de ese mismo volumen de ocupación.

  • Esto es, el salario real de una persona ocupada es el que basta para provocar la ocupación del volumen de mano de obra realmente ocupado, quedando esto sujeto a la condición de que la igualdad para cada unidad individual de trabajo puede alterarse por combinaciones entre las unidades disponibles, de modo semejante a como las imperfecciones de la competencia condicional el primer postulado. Por desutilidad debe entenderse cualquier motivo que induzca a un hombre o a un grupo de hombres a abstenerse de trabajar antes que aceptar un salario que represente para ellos una utilidad inferior a cierto limite.

    Este postulado es compatible con lo que podría llamarse desocupación "friccional" (o debida a resistencia). Es también compatible con la desocupación "voluntaria".

    Pero los postulados clásicos no admiten la posibilidad de una tercera clase de desocupación, que definiré como "involuntaria"

    Hechas estas salvedades, el volumen de recursos ocupados esta claramente determinado, conforme a la teoría clásica, por los dos postulados. El primero nos da la curva de demanda de ocupación y el segundo la de oferta; el volumen de ocupación se fija donde la utilidad marginal del producto compensa la desutilidad de la ocupación marginal.

    De esto se deduciría que solo hay cuatro posibilidades de aumentar la ocupación:

    a) mejora en la organización o en la previsión, que disminuya la desocupación "friccional".

    b) reducción de la desutilidad marginal del trabajo, de manera que baje la desocupación "voluntaria".

    c) aumento de la productividad marginal física del trabajo en las industrias que producen artículos para asalariados.

    d) aumento en el precio relativo de los artículos para no-asalariados.

    Esta es la esencia de la Teoría de la desocupación del profesor Pigou.

    II

    Debe reconocerse que, si se solicitara, se contaría con mas mano de obra al nivel existente de salario nominal. La escuela clásica reconcilia este fenómeno con su segundo postulado aduciendo que, mientras la demanda de mano de obra al nivel existente de salario nominal puede satisfacerse antes de que todos los que deseen trabajar con estos salarios estén ocupados, tal situación se debe a un acuerdo entre los trabajadores para no trabajar por menos, y que si todos los trabajadores admitieran una reducción de los salarios nominales aumentaría la ocupación.

    Existen dos objeciones contra el segundo postulado de la teoría clásica:

    La primera hace relación a la conducta real de los obreros; una baja en los salarios reales debida a un alza de los precios, permaneciendo iguales los nominales no produce, por regla general, una disminución de la oferta de mano de obra disponible al nivel del salario corriente, por debajo del volumen de ocupación anterior al alza de los precios. Suponer los contrario equivale a admitir que todos aquellos que por el momento están sin ocupación, aunque deseosos de trabajar al salario corriente, retiraran su oferta de trabajo si el costo de la vida se eleva un poco.

    La segunda y mas importante surge de nuestra inconformidad con el supuesto de que el nivel general de los salarios reales están directamente determinado por el carácter de los convenios sobre salarios, porque los obreros en su conjunto no pueden disponer de un medio que les permita hacer coincidir el equivalente del nivel general de los salarios nominales en artículos para asalariados, con la desutilidad marginal del volumen de ocupación existente. Es posible que no exista un procedimiento para que el trabajador pueda reducir su salario real a una cantidad determinada, revisando los convenios monetarios con los empresarios.

    III

    La lucha en torno a los salarios nominales afecta primordialmente a la distribución del monto total de salarios reales entre los diferentes grupos de trabajadores y no a su promedio por unidad de ocupación, que depende de un conjunto de fuerzas diferentes. El efecto de la unión de un grupo de trabajadores consiste en proteger su salario real relativo. El nivel general de los salarios reales depende de otras fuerzas del sistema económico.

    Todo sindicato opondrá cierta resistencia, pero como ninguno pensaría en declarar una huelga cada vez que aumente el costo de la vida, no presentan obstáculos a un aumento en el volumen total de ocupación, como pretende la escuela clásica.

    IV

    Definición de desocupación "involuntaria"

    No debe ser considerada como la existencia de una capacidad inagotable de trabajo, ni tampoco como el abandono del trabajo por un grupo de obreros porque les parezca mejor no trabajar que admitir menos de cierta remuneración.

    Los hombres se encuentran involuntariamente sin empleo cuando, en el caso de que se produzca unas pequeña alza en el precio de los artículos para asalariados, en relación con el salario nominal, tanto la oferta total de mano de obra dispuesta a trabajar por el salario nominal corriente como la demanda total de la misma a dicho salario son mayores que el volumen de ocupación existente.

    De esto se deduce que la igualdad del segundo postulado, interpretado de modo realista, corresponde a la ausencia de la desocupación "involuntaria". Describiremos este estado de cosas como ocupación "plena", con la que son compatibles tanto la desocupación "debida a resistencias" como la "voluntaria". Esto esta de acuerdo con otras características de la escuela clásica, que mas bien se considera como una teoría de la distribución en condiciones de ocupación plena.

    Evidentemente, sin embargo, si la teoría clásica es aplicable solo al caso de la ocupación plena, es una falacia aplicarla a los problemas de la desocupación involuntaria.

    V

    El primer postulado quiere decir que con una determinada organización, equipo y técnica, los salarios reales y el volumen de producción (y por consiguiente de empleo) están relacionados en una sola forma, de tal manera que, en períodos cortos, un aumento de la ocupación ocasiona al mismo tiempo una reducción del producto marginal de las industrias de artículos para asalariados (que determinan el salario real) y, en consecuencia, una reducción de los salarios.

    Una vez abandonado el segundo postulado, una baja de la ocupación, no se debe necesariamente a que la mano de obra demande mayor cantidad de tales bienes; y el que la mano de obra este dispuesta a aceptar menores salarios nominales no es, por fuerza, un remedio a la desocupación.

    VI

    Los economistas clásicos han enseñado que la oferta crea su propia demanda, queriendo decir que los costos de producción se cubren siempre globalmente con los productos de las ventas derivadas de la demanda. Esta ultima conclusión es muy aceptable, porque va unida a otra proposición semejante, que es indudable: la de que el ingreso global percibido por todos los elementos de la comunidad relacionados con una actividad productiva necesariamente tiene un valor igual al valor de la producción.

    Como corolario, se ha supuesto que cualquier acto individual de abstención de consumir conduce necesariamente a que el trabajo y los bienes retirados así de la provisión del consumo se inviertan en la producción de riqueza en forma de capital.

    Es natural suponer que todo acto de ahorro individual conduce inevitablemente a otro paralelo, de inversión.

    Sin embargo caen en una falacia al suponer que existe un eslabón que liga las decisiones de abstenerse del consumo presente con las que proveen al consumo futuro. Los motivos que determinan las segundas no se relacionan en forma simple con los que determinan las primeras.

    VII

    Hemos supuesto por tanto, en la teoría clásica:

    1) que el salario real es igual a la desutilidad marginal de la ocupación existente;

    2) que no existe eso que se llama desocupación involuntaria en sentido riguroso;

    3) que la oferta crea su propia demanda en el sentido de que el precio de la demanda global es igual al precio de la oferta global para cualquier nivel de producción y de ocupación.

    Cualquiera del estos tres supuestos supone a los otros dos.

    Capítulo 3

    EL PRINCIPIO DE LA DEMANDA EFECTIVA

    I

    Significado de algunos términos:

    Costo de factores: cantidad que paga el empresario a los factores de producción.

    Costo de uso: sumas que paga a otros empresarios por lo que les compra, juntamente con el sacrificio que hace al emplear su equipo en vez de dejarlo inactivo.

    Ganancia o ingreso del empresario: el excedente de valor que da la producción resultante sobre la suma del costo de factores y el costo de uso.

    Ingreso total: costo de factores + ganancia.

    Las ganancias del empresario así definidas, son la cantidad que procura elevar al máximo cuando decide que volumen de empleo ofrecerá.

    El precio de la oferta global de la producción resultante de ese volumen determinado es precisamente la expectativa de los resultados que se espera obtener.

    Por tanto, los empresarios intentarán por fijar el volumen de ocupación al nivel del cual esperan recibir la diferencia máxima entre el importe del producto y el coste de factores.

    Función de la oferta global (Z): relación entre el precio de oferta global y el empleo(N)

    Función de la demanda global (D): relación entre el importe del producto y el empleo.

    Así, el volumen de ocupación esta determinado por la intersección de la Función de la demanda global y la Función de oferta global, porque es en este punto donde las expectativas de ganancia del empresario alcanzan el máximo. El valor de D en este punto se denominará demanda efectiva.

    "La oferta crea su propia demanda" debe querer decir que D y Z son iguales para todos los valores de N, es decir, para cualquier volumen de producción y ocupación. La teoría clásica supone entonces que el precio de la demanda global siempre se ajusta por si mismo al precio de la oferta global, la demanda efectiva es una escala infinita de valores, y el volumen de ocupación es indeterminado.

    De este modo el principio de Say, según el cual el precio de la demanda global es igual al precio de la oferta global para cualquier volumen de producción, equivale a decir que no existe obstáculo para la ocupación plena.

    II

    Breve resumen de la teoría de la ocupación.

    Suponemos inicialmente que el salario nominal y el costo de los otros factores son constantes por unidad de trabajo empleado.

    Cuando aumenta la ocupación aumenta también el ingreso global real de la comunidad: cuando el ingreso real aumenta, el consumo total crece, pero no tanto como el ingreso. De aquí que los empresarios resentirían una perdida si el aumento total de la ocupación se destinara a satisfacer la mayor demanda de artículos de consumo inmediato. En consecuencia, para justificar cualquier cantidad dada de ocupación, debe existir cierto volumen de inversión que baste para absorber el excedente que arroja la producción total sobre lo que la comunidad decide consumir cuando la ocupación se encuentra a dicho nivel.

    Por tanto, que, dado lo que llamaremos la propensión a consumir de la comunidad, el nivel de equilibrio de la ocupación dependerá de la inversión corriente.

    Solo puede existir un nivel de ocupación compatible con el equilibrio, ya que cualquier otro produciría una desigualdad entre el precio de la oferta global y el precio de su demanda global. Este nivel no puede ser mayor que el de la ocupación plena, es decir, el salario real no puede ser menor que la desutilidad marginal del trabajo; pero no existe razón para esperar que sea igual a la ocupación plena. La demanda efectiva que trae consigo la plena ocupación es un caso especial, que corresponde a los supuestos de la teoría clásica.

    Libro II

    DEFINICIONES E IDEAS

    Capitulo 4

    LA ELECCIÓN DE UNIDADES

    I

    Tres confusiones: la elección de las unidades cuantitativas, el papel de las expectativas en el análisis económico y la definición de ingreso.

    II

    Conceptos poco satisfactorios utilizados como unidades:

    1) El dividendo nacional; mide el volumen de la producción corriente o ingreso real y no monetario. Sin embargo la producción de mercancías y servicios realizada por la comunidad no puede medirse, excepto en casos especiales.

    2) La dificultad es mayor a la hora de medir la cantidad del equipo de producción como un todo, porque es preciso encontrar alguna base cuantitativa de comparación entre las nuevas partidas del equipo y las viejas.

    3) En tercer lugar, el conocido elemento de vaguedad que acompaña al concepto del nivel general de precios.

    Sin embargo estos conceptos no solamente carecen de precisión, sino que son innecesarios.

    III

    Al tratar de la teoría de la ocupación me propongo, por tanto, usar solamente dos unidades: cantidades de valor en dinero y cantidades de ocupación.

    Denominaremos unidad de trabajo a la unidad en que se mide el volumen de ocupación, y unidad de salario al salario nominal de una unidad de trabajo.

    Podría evitarse mucha confusión si nos limitáramos estrictamente a las dos unidades, dinero y trabajo, cuando nos ocupamos del comportamiento del sistema económico en conjunto; reservando el uso de unidades de determinadas producciones y equipos para las ocasiones en que analicemos la producción de determinadas empresas o industrias y el uso de conceptos vagos, como el volumen de producción total, la adición neta al equipo de producción y el nivel general de precios, para hacer alguna comparación histórica que sea imprecisa y aproximada.

    Capitulo 5

    LA EXPECTATIVA COMO ELEMENTO DETERMINANTE DE LA PRODUCCIÓN Y LA OCUPACIÓN

    I

    Toda producción tiene, por fin ultimo la satisfacción de algún consumidor.

    El empresario tiene que hacer las mejores previsiones sobre lo que los consumidores podrán pagarle cuando este listo para abastecerlos. Estas expectativas de las que dependen las decisiones de negocios, se dividen en dos grupos:

    El primero se relaciona con el precio que un manufacturero puede esperar obtener de su producción "terminada"- Expectativas a corto plazo

    El segundo se refiere a lo que el empresario puede esperar ganar en forma de rendimiento futuro, en el caso que compre producción "terminada" como adición a su equipo productor.- Expectativas a largo plazo

    Los resultados efectivamente obtenidos de la producción y la venta de la misma solo tendrán influencia sobre la ocupación en la medida en que sean motivo de cambio de las expectativas subsecuentes. Cuando tenga que llegar a una decisión lo hará tomando en cuenta el equipo y existencias que posee, pero a la luz de las expectativas actuales acerca de los costos previstos y productos de las ventas. Cada situación de expectativas tiene su correspondiente nivel de ocupación a largo plazo

    Consideremos el proceso de transición a una posición de período largo, debida a un cambio en las expectativas. Supongamos que la nueva ocupación de largo plazo será mayor que la anterior. Al principio solo se afectara en una medida considerable la tasa de insumo (input), mientras que la producción de artículos de consumo y el volumen de ocupación en las etapas finales seguirán mas o menos lo mismo; a medida que pasen los días, la ocupación crecerá gradualmente.

    Los cambios en las previsiones pueden llevar a un crecimiento gradual en el nivel de ocupación hasta un nivel mas alto que de la nueva ocupación a largo plazo.

    Igualmente, si la nueva ocupación a largo plazo es menor que la inicial, el nivel de ocupación puede descender durante cierto tiempo por debajo del que se alcanzará.

    II

    Es evidente, por lo anterior, que el nivel de ocupación depende, no solo del estado actual de las expectativas sino de las que existieron durante un determinado período anterior. La ocupación presente esta determinada por las expectativas de hoy, consideradas juntamente con el equipo productor actual.

    En la practica, el proceso de revisión de las expectativas de corto plazo es continuo y gradual y se realiza en su mayor parte teniendo a la vista los resultados obtenidos. Es sensato que los productores basen sus expectativas en el supuesto de que los resultados efectivos mas recientes continuaran, excepto en el caso de que haya razones precisas para esperar un cambio.

    No debemos olvidad, sin embargo que, en el caso de los artículos durables, las expectativas a corto plazo del productor se basan en las expectativas corrientes a largo plazo del inversionista, y que las previsiones a largo plazo no pueden ser revisadas a intervalos cortos a la luz de los resultados obtenidos.

    Capitulo 6

    LA DEFINICIÓN DE INGRESO, AHORRO E INVERSIÓN

    I. Ingreso

    A=cantidad vendida por el empresario de productos terminados

    A1=cantidad destinada a comprar artículos acabados a otros empresarios

    G=equipo productor; existencias de artículos no terminados o capital circulante mas los artículos acabados

    A la cantidad A+G-A1 debemos restar cierta suma que represente la parte de su valor que ha sido producida por el equipo heredado del período anterior

    Para calcular esta deducción hay dos procedimientos posibles, uno relacionado con la producción y el otro con el consumo:

    1) Podemos definir el ingreso del empresario como el excedente de valor de su producción terminada y vendida durante el período, sobre su costo primo (suma del costo de factores y del costo de uso U) Es decir, que el ingreso del empresario se considera igual a la cantidad que se esfuerza por llevar al máximo, es decir, su ganancia bruta. Como el ingreso del resto de la comunidad es igual al costo de factores del empresario, el ingreso total es igual a A-U.

    La demanda efectiva es simplemente el ingreso global que los empresarios esperan recibir. La función de demanda global relaciona varias cantidades hipotéticas de ocupación con los rendimientos que se espera obtener de su producto; y la demanda efectiva corresponde al nivel de ocupación que lleva al máximo la expectativa de ganancias del empresario.

    2) Nos hemos ocupado hasta ahora del cambio en el valor del equipo productor al final del período que, comparado con su valor inicial, se debe a las decisiones voluntarias del empresario para procurar obtener las ganancias máximas. Pero puede haber también perdidas involuntarias en el valor de su equipo de producción.

    Llamaremos a la depreciación involuntaria pero no inesperada del equipo, es decir, al excedente de la depreciación prevista sobre el costo de uso, el costo suplementario V.

    El ingreso neto global será igual a A-U-V

    La perdida real debida al cambio en el valor del equipo debido a las variaciones tanto involuntarias como imprevistas puede llamarse perdida imprevista

    El ingreso neto es lo que suponemos que el hombre de tipo medio considera como su ingreso disponible cuando decide cuanto ha de gastar en consumo corriente. Lo que afecta el consumo del empresario es el excedente del rendimiento de la producción corriente sobre la suma del costo primo y el costo suplementario; mientras que las perdidas imprevistas no influyen en la misma escala.

    La línea que separa los costos suplementarios y las perdidas imprevistas es en parte convencional o psicológica.

    El ingreso neto no se ha delimitado perfectamente, por estar basado en un criterio equivoco que diversas autoridades pueden interpretar en forma diferente. El ahorro y la inversión están libres de semejante defecto y pueden definirse objetivamente.

    II. Ahorro e inversión

    Ahorro es el excedente del ingreso sobre los gastos de consumo. Cualquier duda respecto de significado de ahorro tiene que surgir de dudas respecto a los conceptos de ingreso o de consumo. Ya hemos definido el ingreso. Los gastos en consumo son el valor de los artículos vendidos a los consumidores durante un período.

    Si ingreso es igual a A-U y consumo a A-A1 se deduce que el ahorro es igual a A1-U.

    El ahorro neto, o sea el excedente del ingreso neto sobre el consumo será A1-U-V

    Inversión corriente será la adición corriente al valor del equipo de capital que ha resultado de la actividad productiva del período que se considere. Esto equivale claramente a lo que acabamos de definir como ahorro; porque es aquella parte del ingreso del período que no se ha gastado en consumo.

    Como el monto del ahorro es una consecuencia del proceder colectivo de los consumidores individuales, y el monto de la inversión lo es de la conducta colectiva de los empresarios individuales, estas dos cantidades son necesariamente iguales, ya que cada una de ellas es igual al excedente del ingreso sobre el consumo.

    Ingreso=valor de la producción=consumo+inversión

    Ahorro=ingreso consumo

    Por tanto, ahorro=inversión y ahorro neto=inversión neta

    Podría ocurrir que no hubiera nivel de equilibrio de precios en el cual pudieran efectuarse las operaciones. Sin embargo, la experiencia niega que esto se produzca. La existencia de un valor de mercado para la producción es una condición necesaria para que los ingresos monetarios posean un valor definido y, al mismo tiempo, una condición suficiente para que el volumen total que ahorran los individuos que deciden ahorrar sea igual al volumen total que los que invierten deciden invertir.

    Las sumas totales de ingreso global y de ahorro global son resultado de la libre elección de los individuos sobre si consumirán o no y sobre si invertirán o no. De acuerdo con este principio, el concepto de la propensión a consumir tomara en lo sucesivo el lugar de la propensión o disposición a ahorrar.

    Apéndice

    SOBRE EL COSTO DE USO

    El incremento en el valor del equipo del empresario sobre el valor neto que heredo del período anterior representa la inversión corriente que ha hecho en dicho equipo y puede representarse por I. Así, U, el costo de uso de su volumen de ventas A, es igual a A1-I, donde A1 es lo que ha comprado a otros empresarios e I lo que ha invertido en su propio equipo.

    El concepto de costo de uso también nos permite dar una definición para el precio de oferta. El precio de oferta en períodos cortos es, la suma del costo marginal de factores y del costo marginal de uso.

    Los conceptos de costo de uso y de costo suplementario también nos permiten establecer una relación mas clara entre el precio de oferta para períodos largos y el precio de oferta del período corto.

    El costo de producción en períodos largos es igual a la suma prevista para el costo primo mas el costo suplementario; además, para que haya una ganancia, el precio de oferta de los períodos largos debe exceder al costo de los mismos en una suma determinada por la tasa corriente de interés. Por tanto, debemos incluir en el costo a largo plazo un tercer termino que podríamos llamar el costo del riesgo, para cubrir las posibilidades ignoradas que pueden hacer diferir el rendimiento real del previsto. Por tanto, el precio de oferta a largo plazo es igual a la suma del costo primo, el costo suplementario, el costo del riesgo y el costo del interés.

    El precio de la oferta en períodos cortos, por otra parte, es igual al costo primo marginal. Cuando compra o construye su equipo, el empresario debe, por tanto, esperar cubrir su costo suplementario, su costo de riesgo y su costo de interés con el excedente del valor marginal de costo primo sobre el valor promedio del mismo; de manera que en el equilibrio a largo plazo el excedente del costo primo marginal sobre el promedio del costo primo sea igual a la suma de los costos suplementarios, del riesgo y del interés

    II

    Lo que determina la magnitud del costo de uso es el sacrificio previsto de futuras ganancias involucrado en el uso actual.

    Hemos definido el costo de uso como la reducción de valor que el equipo sufre al emplearse, comparada con la que ocurriría si no se usara, después de tener en cuenta el costo de mantenimiento y de las mejoras que convendría realizar y las compras a otros empresarios. Por tanto, para llegar a el debe calcularse el valor descontado del rendimiento adicional venidero que se obtendría en alguna fecha posterior si no se usara en la actualidad. Ahora bien, este valor debe ser por lo menos igual al que actualmente representa la oportunidad de aplazar la reposición del equipo si este se deja inactivo, y puede ser mayor.

    III

    Cuando el equipo no es obsoleto sino solo redundante por el momento, la diferencia entre el costo de uso real y su valor normal (es decir, el valor que tendría si no hubiera equipo sobrante) varia con el intervalo de tiempo que se espera transcurra antes de que el excedente sea absorbido. Por tanto, el costo marginal de uso no decaerá mucho, a menos que lo superfluo sea excepcionalmente grande.

    Capitulo 7

    EL SIGNIFICADO DE AHORRO E INVERSIÓN MAS AMPLIAMENTE CONSIDERADO

    I

    Sabemos que ahorro es el excedente del ingreso sobre el consumo; las diferencias de empleo proceden de la definición de inversión o la de ingreso.

    II

    Ocupémonos en primer lugar de inversión. En sentido vulgar es corriente referirla a la compra de un activo, viejo o nuevo, por un individuo o por una sociedad. Consideramos la venta de una inversión como inversión negativa.

    Tenemos que hacer las correcciones del caso con motivo de la creación y la cancelación de deudas (influyendo los cambios en la cantidad de crédito o dinero).

    La inversión así definida incluye, por tanto, el aumento en el equipo productor, ya sea que consista en capital fijo, capital en giro o capital liquido, y las diferencias entre definiciones, se deben a la exclusión de una o varias de estas partidas.

    III

    Pasamos ahora a las divergencias entre ahorro e inversión debidas a una definición especial de ingreso.

    El empresario fija el volumen de ocupación para obtener un máximo de ganancias, en tanto que el volumen de ocupación que producirá este máximo de ganancias depende de la función de demanda total que se derive de su expectativa acerca del producto de las ventas resultante del consumo y de la inversión.

    Dado el volumen anterior de ocupación y producción, la expectativa de un aumento en el excedente de la inversión sobre el ahorro inducirá a los empresarios a aumentar la magnitud de aquellas. El volumen de ocupación esta determinado por las previsiones de la demanda efectiva, siendo criterio para un aumento en dicha demanda la expectativa de un incremento relativo de la inversión sobre el ahorro.

    IV

    Un cambio en el volumen de la producción y de la ocupación ocasionara otro en el ingreso y una modificación en la unidad de salarios ocasionara una redistribución del ingreso entre prestatarios y prestamistas, así como una alteración en el ingreso total medido en dinero; y esto hará cambiar el monto de lo ahorrado.

    Por consiguiente, las variaciones en la cantidad de dinero pueden traducirse en cambios en el volumen y la distribución del ingreso, a través de la tasa de interés; tales modificaciones comportaran otras correspondientes en el monto de lo ahorrado.

    V

    Los ingresos, lo mismo que los precios, necesariamente cambian hasta que el monto de las sumas totales de dinero que los individuos deciden guardar en el nuevo nivel de ingresos y precios así logrado, llega a ser igual a la suma de dinero creada por el sistema bancario. Esta es la proposición fundamental de la teoría monetaria.

    No puede haber comprador sin vendedor ni vendedor sin comprador. Aunque un individuo pequeño puede desdeñar el hecho de que la demanda no es una operación unilateral, es una tontería despreciarlo cuando se trata de la demanda total. Esta es la diferencia entre la teoría de la conducta económica del conjunto y la de una unidad individual, para la cual suponemos que los cambios en la demanda del individuo no afectan a su ingreso.

    Libro III

    LA PROPENSIÓN A CONSUMIR

    Capitulo 8

    LA PROPENSIÓN A CONSUMIR:

    I. LOS FACTORES OBJETIVOS

    I

    El objeto final de nuestro análisis es descubrir lo que determina el volumen de ocupación. Ya hemos establecido que el volumen de ocupación esta determinado por el punto de intersección de la función de oferta global con la función de demanda global. La oferta de oferta global, sin embargo, lleva consigo pocas consideraciones que no sean ya familiares.

    La función de demanda global relaciona cualquier nivel dado de ocupación con los "productos" de ventas que se esperan del mismo. Los "productos" se forman de la suma de dos cantidades, la que se gastara en consumir y la que se destinara a la inversión. En este Libro estudiamos los primeros y en el Libro IV los segundos.

    Definiremos la propensión a consumir como la relación entre Ys, un nivel de ingreso dado, medido en unidades de salario, y Cs, el gasto para el consumo:

    Cs = (Ys), ó C = S (Ys)

    La suma que la comunidad gasta en consumo depende de:

    1) el monto de su ingreso

    2) otras circunstancias objetivas que lo acompañan

    3) circunstancias subjetivas

    Supondremos en lo sucesivo que la propensión a consumir depende solamente de los cambios en los factores objetivos.

    II

    Estos factores objetivos son, principalmente:

    1) Un cambio en la unidad de salario. El consumo (C) es mas bien una función del ingreso real que del ingreso monetario. El ingreso real de una persona subirá y bajara con la cantidad de unidades de trabajo de que puede disponer; aunque, cuando el volumen total de producción cambia, su ingreso real subirá menos que proporcionalmente a su ingreso medido en unidades de salario (debido a los rendimientos decrecientes)

    2) Un cambio en la diferencia entre ingreso e ingreso neto. El monto del consumo depende del ingreso neto mas que del ingreso simplemente, ya que es el que el hombre tiene a la vista cuando decide cuanto ha de consumir. Cualquier modificación del ingreso que no se refleje en el ingreso neto, y viceversa, debe desdeñarse.

    3) Cambios imprevistos en el valor de los bienes de capital no considerados al calcular el ingreso neto. Estos tienen importancia mayor para modificar la propensión a consumir, ya que no guardan relación estable con el monto del ingreso.

    4) Cambios en la tasa de descuento del futuro, es decir, en la relación de cambio entre los bienes presentes y los futuros. Esto no es lo mismo que la tasa de interés, ya que tiene en cuenta los cambios futuros en el poder adquisitivo, en la medida en que son previstos, pero como aproximación puede identificarse con ella. Sin embargo su influencia a corto plazo carece relativamente de importancia.

    5) Cambios en la política fiscal. Los impuestos. Si la política fiscal se usa como un instrumento para conseguir la mayor igualdad en la distribución de los ingresos, su efecto sobre el aumento de la propensión a consumir es mayor.

    6) Cambios en las expectativas acerca de la relación entre el nivel presente y el futuro del ingreso. Origina mucha incertidumbre para ejercer influencia considerable.

    La conclusión es que la propensión a consumir puede considerarse una función bastante estable, siempre que eliminemos los cambios en la unidad de salario.

    III

    Los hombres están dispuestos, por regla general, a aumentar su consumo a medida que su ingreso crece, aunque no tanto como el crecimiento de su ingreso. Es decir, dCs/dYs es positivo y menor que la unidad.

    De este modo, un ingreso creciente ira acompañado de un ahorro mayor; y un ingreso en descenso, de un ahorro menor, en mayor escala al principio que después.

    Si la ocupación y, por tanto, el ingreso total aumentan, no toda la ocupación adicional se requerirá para satisfacer las necesidades del consumo adicional.

    La ocupación solamente puede aumentar con un crecimiento de la inversión, a menos que ocurra un cambio en la propensión a consumir.

    Mientras la ocupación es función del consumo y la inversión previstos, el consumo es función del ingreso neto, es decir, la inversión neta.

    Capitulo 9

    LA PROPENSIÓN A CONSUMIR:

    II. LOS FACTORES SUBJETIVOS

    I

    Ocho motivos subjetivos que impulsan a los individuos a abstenerse de gastar, dado el ingreso y los factores objetivos.

    1) formar una reserva para contingencias imprevistas

    2) proveer para una anticipada relación futura entre el ingreso y las necesidades del individuo y su familia

    3) que un consumo real mayor en el futuro se prefiera a consumo presente menor

    4) disfrutar de un gasto gradualmente creciente

    5) disfrutar de una sensación de independencia y del poder de hacer cosas

    6) asegurarse una masse de manceuvre para realizar proyectos especulativos o de negocios

    7) legar una fortuna

    8) satisfacer la pura avaricia

    Podríamos llamar a estos ocho motivos: precaución, previsión, calculo, mejoramiento, independencia, empresa, orgullo y avaricia

    Además, también hay una proporción de ingreso que retienen los gobiernos, las instituciones y sociedades de negocios por motivos semejantes a los que impulsan a los individuos, siendo estos:

    1) el motivo empresa: asegurar recursos para efectuar mayores inversiones de capital sin tener que incurrir en deuda ni obtener mas capital del mercado

    2) el motivo liquidez: asegurar recursos líquidos para enfrentarse a las contingencias

    3) el motivo mejoramiento: asegurar un ingreso en aumento gradual que pueda proteger a la gerencia contra la critica

    4) el motivo prudencia financiera y el afán de sentirse seguro haciendo una reserva financiera que exceda del costo de uso y del suplementario.

    II

    Llegamos a la conclusión de que los cambios a la corta en el consumo dependen en gran parte de las modificaciones del ritmo con que se ganan los ingresos y no de los cambios en la propensión a consumir una parte de los mismos.

    Esto significa que la influencia de los cambios moderados en la tasa de interés sobre la propensión a consumir es generalmente pequeña

    Esto se debe a que el ahorro total esta determinado por la inversión total; un alza en la tasa de interés hará bajar la inversión; de aquí que una elevación de la tasa debe tener el efecto de reducir los ingresos a un nivel tal que los ahorros desciendan en la misma medida que la inversión. Como los ingresos bajaran en una suma absoluta mayor que la inversión, es indudable que, cuando la tasa de interés sube, la de consumo desciende; pero no quiere decir que por ello habrá un margen mayor para el ahorro; al contrario, ambos (ahorro y gastos) decrecerán

    El alza en la tasa de interés podría inducirnos a ahorrar mas si nuestros ingresos permanecieran invariables.

    Por tanto, después de todo, las tasas reales de ahorro y gasto totales no dependerán de los ocho motivos subjetivos, todo depende de hasta que punto sea favorable a la inversión la tasa de interés.

    Capitulo 10

    LA PROPENSIÓN MARGINAL A CONSUMIR

    Y EL MULTIPLICADOR

    En el capitulo 8 vimos que la ocupación solamente puede aumentar con la inversión. En circunstancias dadas puede establecerse una relación, que llamaremos el multiplicador, entre los ingresos y la inversión y, sujeta a ciertas simplificaciones, entre la ocupación total y la ocupación directamente dedicada a inversiones. Antes del multiplicador, introduciremos el concepto de propensión marginal a consumir.

    I

    El ingreso real aumenta o disminuye con el numero de unidades de trabajo empleadas. Si, como suponemos, existe un rendimiento decreciente en el margen a medida que el numero de unidades de trabajo empleadas es mayor (o menor), el ingreso aumentara (o disminuirá) mas que proporcionalmente con relación al volumen de ocupación, y su consumo crecerá o disminuirá, pero no tan de prisa.

    Cs y Ys tienen el mismo signo pero Cs < Ys

    Definamos, por tanto, 0<dCs/dYs<1 como la propensión marginal a consumir.

    Esta cantidad nos dice como se dividirá el siguiente incremento de la producción entre consumo e inversión; porque Ys= Cs+ Is , de manera que podemos escribir Ys = k Is en donde 1 - 1/k es igual a la propensión marginal a consumir.

    Llamaremos a k el multiplicador de inversión. Este nos indica que, cuando existe un incremento en la inversión total, el ingreso aumentara en una cantidad que es k veces el incremento de la inversión.

    II

    El multiplicador de ocupación, designado por k', mide la relación del aumento de ocupación total derivado de un incremento determinado de ocupación primaria en las industrias de inversión: N = k' N2. En general, k k'.

    No puede ocurrir un incremento de la inversión, a menos que el publico este dispuesto a aumentar sus ahorros, computados en las mismas unidades. Hablando llanamente, el público no hará esto a menos que su ingreso total este subiendo. De este modo, cualquier esfuerzo por consumir una parte de sus ingresos acrecentados estimulara la producción hasta que el nuevo nivel (y distribución) de los ingresos proporcione un margen de ahorro suficiente para que corresponda a la inversión acrecida. El multiplicador nos dice cuanto habrá de aumentar la ocupación para provocar un aumento del ingreso real suficiente para inducir al publico a realizar ahorros extraordinarios, y esto es función de sus inclinaciones psicológicas.

    La propensión marginal a consumir parece encontrarse mas cerca de la unidad que de cero; de forma que las fluctuaciones en la ocupación son considerables y, al mismo tiempo, el incremento de la inversión que se precisa para producir ocupación plena es demasiado grande para poderse manejar con facilidad.

    Cuando se alcanza la plena ocupación, cualquier intento de aumentar la inversión supondrá una mayor tendencia de los precios a subir sin limitación, independientemente de la propensión marginal a consumir. En esta situación el crecimiento de los precios ira acompañado de un aumento del ingreso global real.

    III

    La propensión marginal a consumir no es constante para todos los niveles de ocupación, y es probable que ofrezca por regla general, una tendencia a disminuir a medida que la ocupación crece; es decir, que cuando el ingreso real sube, la sociedad deseara consumir una proporción gradualmente descendente del mismo.

    También hay otros factores que pueden influir para modificar la propensión marginal a consumir y, por consiguiente, el multiplicador. En primer lugar, el aumento de la ocupación tendera debido a los efectos de los rendimientos decrecientes a incrementar la proporción del ingreso total que va a dar a manos de los empresarios, cuya propensión marginal individual a consumir es, probablemente, menor que el promedio para la comunidad en conjunto. En segundo lugar, la desocupación probablemente va unida al ahorro negativo en ciertos sectores, con el resultado de que la reocupación disminuirá gradualmente estos actos concretos de ahorro negativo y reducirá, por tanto, la propensión marginal a consumir mas rápidamente de los que hubiera descendido a consecuencia de un crecimiento igual del ingreso real de la comunidad producido en circunstancias diferentes.

    En todo caso, el multiplicador será probablemente mayor para un pequeño incremento neto de la inversión que para uno grande.

    IV

    Hemos de tomar en cuenta el caso de que la iniciativa de un cambio en la inversión total provenga de un aumento de la producción de las industrias de bienes de capital, que no se había previsto por completo.

    Una expansión en las industrias de artículos de capital ocasiona una serie de incrementos en la inversión total, que se presentan en períodos sucesivos en un intervalo de tiempo, y una serie de valores de la propensión marginal a consumir en estos períodos. que difiere tanto de lo que habrían sido los valores si dicha expansión se hubiera previsto, como de lo que serán cuando la comunidad haya llegado a estabilizarse en un nivel nuevo y firme de inversión total. Pero, en cada período, la teoría del multiplicador sigue siendo valida en el sentido de que el incremento de la demanda total es igual al producto del incremento de la inversión total por el multiplicador, ya determinado por la propensión marginal a consumir.

    V

    Hemos visto que cuanto mayor sea la propensión marginal a consumir, mayor será el multiplicador y, en consecuencia, mas grande la perturbación que producirá sobre la ocupación un cambio dado en la inversión. Hay que tener en cuenta que, sin embargo, el efecto absoluto será menor si la propensión a consumir media es También alta. Así, mientras el multiplicador es mas grande en una comunidad pobre, el efecto de las fluctuaciones en la inversión sobre la ocupación será mucho mayor en una comunidad rica, suponiendo que es esta la inversión corriente representa una proporción mucho mas grande de la producción corriente.

    Si es correcto nuestro supuesto de que la propensión marginal a consumir disminuye constantemente según nos vamos aproximando a la ocupación total, se deduce que cada vez ira siendo mas difícil alcanzar un nuevo aumento en la ocupación por medio de otro en la inversión.

    Libro IV

    EL INCENTIVO PARA INVERTIR

    Capitulo 11

    LA EFICIENCIA MARGINAL DEL CAPITAL

    I

    Cuando un individuo compra una inversión, un bien de capital, adquiere derecho a un rendimiento probable, que espera obtener de la venta de los productos.

    En contraste tenemos el precio de oferta del bien de capital, lo que no quiere decir el precio de mercado, sino el precio que bastaría exactamente para inducir a un fabricante a producir una nueva unidad adicional del mismo, es decir, lo que algunas veces se llama costo de reposición.

    Definiremos la eficiencia marginal del capital como si fuera igual a la tasa de descuento que lograría igualar el valor presente los rendimientos esperados del bien de capital a su precio de oferta.

    Si aumenta la inversión en un cierto tipo de capital, la eficiencia marginal de este tipo de capital se reducirá, en parte porque el rendimiento probable bajara según suba la oferta de esa clase de capital, y en parte debido a que, la presión sobre las facilidades para producir ese tipo de capital hará que su precio de oferta sea mayor.

    Podemos obtener una curva que ligue la tasa de inversión global con su correspondiente eficiencia marginal del capital. Denominaremos a esto la curva de la demanda de inversión; o inversamente, la curva de eficacia marginal del capital.

    La tasa de inversión seria empujada hasta aquel punto de la curva de demanda de inversión en que la eficiencia marginal del capital en general sea igual a la tasa de interés de mercado.

    El incentivo para invertir depende en parte de la curva de demanda de inversión y en parte de la tasa de interés.

    II

    Tres ambigüedades a aclarar:

    1º si lo que nos interesa es el incremento en el producto físico por unidad de tiempo, debido al empleo de una unidad física mas de capital o el incremento de valor debido al empleo de una unidad mas de valor de capital.

    2º si la eficiencia marginal del capital es una cantidad absoluta o una proporción

    3º la distinción entre el incremento de valor que puede obtenerse usando una cantidad adicional de capital en la situación existente y la serie de incrementos que se espera obtener a través de la duración completa del bien de capital adicional.

    III

    La eficiencia marginal del capital depende del rendimiento probable del capital y no solamente de su rendimiento corriente. Las ganancias del empresario procedentes del equipo, viejo o nuevo, se reducirán si toda la producción se hace mas barata; en la medida en que tales desarrollos se prevean, disminuye en proporción la eficiencia marginal del capital producido en la actualidad

    Este es el factor a través del cual la expectativa de cambios en el valor del dinero influye sobre el volumen de la producción presente. La expectativa de una baja en el valor del dinero alienta la inversión y, en consecuencia, el empleo en general, porque eleva la curva de la eficiencia marginal del capital, es decir, la curva de la demanda de inversiones.

    El efecto estimulante sobre el deseo de producir nuevos bienes de la expectativa de precios mayores no se debe a que eleven la tasa de interés sino a que eleva la eficiencia marginal del capital.

    La expectativa de una baja futura en la tasa de interés tendrá por efecto hacer bajar la curva de la eficiencia marginal del capital; pues significa que la producción resultante del equipo hecho en la actualidad habrá de competir durante parte de su vida con la proveniente del equipo que se conforma con un rendimiento menor.

    IV

    Dos tipos de riesgos afectan al volumen de la inversión.

    El primero es el del empresario o prestatario, y surge de sus dudas respecto a la posibilidad de obtener en realidad los rendimientos probables que espera.

    El segundo es el del prestamista. Puede deberse a cualquier medio de eludir el cumplimiento de la obligación, o a la posible insuficiencia del margen de seguridad.

    Capitulo 12

    EL ESTADO DE LAS EXPECTATIVAS A LARGO PLAZO

    I

    Hemos visto en el capitulo anterior que la escala de inversión depende de la relación entre la tasa de interés y la curva de eficiencia marginal del capital correspondiente a diversas escalas de inversión corriente, en tanto que la eficiencia marginal del capital depende de la relación entre el precio de oferta de un bien de capital y su rendimiento probable. En este capítulo consideraremos los factores que determinan dicho rendimiento.

    Estos son, por una parte, los hechos que podemos dar por conocidos y, por otra, los acontecimientos futuros que solo pueden preverse con relativa seguridad, cuya situación podemos denominar como el estado de las expectativas a largo plazo.

    II

    El estado de expectativa a largo plazo, depende no solo de los pronósticos mas probables que podamos realizar, sino también de la confianza con que hagamos la previsión. El estado de la confianza, como se le llama, tiene importancia porque es uno de los factores principales que determinan la eficiencia marginal del capital.

    Supondremos que la tasa de interés no se altera; y procederemos como si los cambios en el valor de las inversiones fueran consecuencia solamente de cambios de la expectativa de sus rendimientos probables.

    Capitulo 13

    LA TEORÍA GENERAL DE LA TASA DE INTERÉS

    I

    Puede decirse que la curva de la eficiencia marginal del capital rige los términos en que se demandan fondos disponibles para nuevas inversiones; mientras que la tasa de interés rige las condiciones en que se proveen corrientemente dichos fondos. Necesitamos saber lo que determina la tasa de interés.

    II

    Las preferencias psicológicas de tiempo de un individuo requieren dos clases de decisiones para realizarse por completo. La primera se relaciona con la propensión a consumir. Pero una vez tomada esta decisión, le espera otra, es decir, en que forma conservara el poder adquisitivo de consumo futura que ha reservado. En otras palabras, cual es el grado de su preferencia por la liquidez.

    La tasa de interés es la recompensa por privarse de liquidez durante un período determinado. Es el "precio" que equilibra el deseo de conservar la riqueza en forma de efectivo, con la cantidad disponible de este ultimo (si la tasa fuese menor, el volumen total de efectivo que el público desearía conservar excedería la oferta disponible y que si la tasa de interés se elevara habría un excedente de efectivo que nadie estaría dispuesto a guardar). Si esta explicación es correcta, la cantidad de dinero es el otro factor que, combinado con la preferencia por la liquidez, determina la tasa real de interés.

    Si r es la tasa de interés, M la cantidad de dinero y L la función de preferencia por la liquidez, tendremos M = L (r).

    La existencia de incertidumbre respecto al futuro de la tasa de interés es la condición necesaria sin la cual no podría haber preferencia de liquidez por el dinero como medio de conservar riqueza.

    Distinguiremos tres clases de preferencia por la liquidez, las cuales dependen de:

    1) el motivo transacción; la necesidad de efectivo para las operaciones corrientes

    2) el motivo precaución; el deseo de seguridad respecto al futuro

    3) el motivo especulación; el propósito de conseguir ganancias por saber mejor que el mercado lo que el futuro traerá consigo.

    La curva de preferencia por la liquidez muestra como la tasa de interés va descendiendo a medida que la cantidad de dinero crece.

    III

    Si bien puede esperarse que un aumento en la cantidad de dinero reduzca la tasa de interés, esto no sucedería si las preferencias por la liquidez del publico aumentan mas que la cantidad de dinero; y mientras puede esperarse que un descenso en la tasa de interés aumente el volumen de la inversión, esto no ocurriría si la curva de la eficiencia marginal del capital baja con mayor rapidez que la tasa de interés; y mientras es de suponer que un aumento en el volumen de la inversión haga subir la ocupación esto puede no suceder si la propensión a consumir va en descenso. Finalmente, si el empleo aumenta, los precios subirán, en parte por la forma de las funciones de oferta, y en parte por la propensión de la unidad de salarios a subir en términos de dinero. Y cuando la producción ha aumentado y los precios han subido, el efecto de esto sobre la preferencia por la liquidez será aumentar la cantidad necesaria de dinero para mantener una tasa dada de interés.

    Capitulo 14

    LA TEORÍA CLÁSICA DE LA TASA DE INTERÉS

    Los autores clásicos hacen depender la tasa de interés de la interacción de la curva de la eficiencia marginal del capital y de la propensión a ahorrar. Pero tan pronto como nos damos cuenta de que es imposible deducir cual será la tasa de interés con el solo conocimiento de la demanda y la oferta de ahorros para nuevas inversiones, se derrumba la noción de que la tasa de interés es el factor compensador que iguala la demanda de ahorros, en forma de nuevas inversiones, con la oferta de los mismos, que resulta de la propensión al ahorro.

    I

    La tradición ha considerado que la inversión representa la demanda de recursos invertibles y los ahorros la oferta, en tanto que la tasa de interés es el precio de los recursos invertibles al cual se igualan ambas.

    La escuela clásica considera que el ahorro y la inversión son iguales. Sostenían que a todo acto individual de aumento de los ahorros sigue por necesidad otro correspondiente de crecimiento en la inversión.

    Al llegar a la propensión a consumir y a ahorrar, estamos mas próximos a una diferencia de opinión, debido al énfasis que ellos han puesto en la influencia de la tasa de interés sobre la propensión a ahorrar.

    Todos estos puntos de acuerdo pueden resumirse en una proposición: Si se supone dado el nivel de ingresos, la tasa corriente de interés debe estar en el punto donde la curva de la demanda de capital correspondiente a las diferentes tasas, corte la curva de las cantidades ahorradas de ese ingreso, a diferentes tipos de interés.

    Pero es aquí donde se desliza el error definitivo en la teoría clásica. Si la escuela clásica se limitara a deducir de la proposición anterior que, dada la curva de la demanda de capital y la influencia de los cambios en la tasa de interés sobre la propensión a ahorrar partiendo de ingresos dados, el nivel de ingresos y la tasa deben tener una correlación única, no habría nada sobre que porfiar. Mas aun, esta proposición conduciría, naturalmente, a otra que contiene una verdad importante, a saber, que si se conoce la tasa de interés, lo mismo que la curva de demanda de capital y la influencia de la tasa de interés sobre la propensión a ahorrar partiendo de niveles dados de ingresos, el nivel de estos debe ser el factor que iguala el monto de lo ahorrado con el de lo invertido.

    La teoría clásica supone que se puede proceder inmediatamente a considerar el efecto de un desplazamiento de la curva de demanda de capital sobre la tasa de interés, sin moderar o modificar su hipótesis respecto al monto del ingreso dado que se trate y del cual van a salir los ahorros.

    Las variables independientes de la teoría clásica de la tasa de interés son la curva de demanda de capital y la influencia de la tasa sobre la cantidad ahorrada de un determinado ingreso.

    La teoría clásica de la tasa de interés parece suponer que si la curva de demanda se desplaza o si la que liga la tasa con las cantidades ahorradas de un ingreso dado hace lo propio, o si ambas se desplazan, la nueva tasa estará determinada por el punto de intersección de las nuevas posiciones de las dos curvas. Pero esta es una teoría absurda, por que el supuesto de que el ingreso es constante no es compatible con el de que estas dos curvas pueden desplazarse independientemente una de la otra. Si alguna de ellas se desvía, entonces el ingreso cambiara, con el resultado de que todo el esquema basado en la hipótesis de un ingreso dado se derrumba.

    En realidad, la teoría clásica no se ha dado cuenta de la importancia de los cambios en el nivel de ingresos o de la posibilidad de este sea realmente función de la tasa de inversión.

    Lo anteriormente afirmado se puede ilustrar con el diagrama siguiente:

    Teoría general del empleo, el interés y el dinero; John Maynard Keynes

    Si la curva de la demanda de inversión se desplaza de X1X1' a X2X2' en general los ingresos Y1 se desplazarán también. Pero el diagrama no contiene suficientes datos para indicarnos cual será su nuevo valor; y, por tanto, no sabiendo cual es la curva Y apropiada, no sabemos en que punto la cortara la nueva curva de la demanda de inversión. Sin embargo, si consideramos el estado de la preferencia por la liquidez y la cantidad de dinero y estas magnitudes nos indican que la tasa de interés es r2, entonces la posición queda determinada por completo.

    Si no se ha modificado el estado de la preferencia por la liquidez ni la cantidad de dinero, de manera que la tasa de interés permanezca invariable, entonces la curva Y2' será la curva Y que corresponda, e Y2' el nuevo nivel de ingresos.

    De este modo las funciones usadas por la teoría clásica no proporcionan elementos suficientes para una teoría de la tasa de interés, pero conocida la tasa de interés, podrían usarse para indicarnos cual será el nivel de los ingresos. El error surge de considerar el interés como la recompensa por la espera como tal, en vez de lo que se recibe por no atesorar, lo mismo que las tasas de rendimientos de los prestamos o las inversiones se deben considerar como la recompensa de la espera en si, sino de correr el riesgo.

    Así, el análisis tradicional es defectuoso porque no ha podido aislar correctamente las variables independientes del sistema. Ahorro e inversión son las determinadas, no las determinantes. Son producto gemelo de la propensión a consumir, de la curva de eficiencia marginal del capital y de la tasa de interés; y cada una puede estar influida por los cambios probables en las otras. Pero siguen siendo independientes en el sentido de que sus valores no pueden ser deducidos de los de otros.

    Tampoco son mas acertadas las teorías que intentan hacer depender la tasa de interés de la eficiencia marginal del capital. Lo que nos indica la curva de eficiencia marginal del capital no es la tasa de interés, sino como será la escala de inversión corriente, conocida la tasa de interés.

    Apéndice

    SOBRE LA TASA DE INTERÉS EN LOS "PRINCIPLES OF

    ECONOMICS" DE MARSHALL, "PRINCIPLES OF POLITICAL

    ECONOMY" DE RICARDO Y EN OTRAS OBRAS

    Capitulo 15

    LOS INCENTIVOS PSICOLÓGICOS Y DE NEGOCIOS

    PARA LA LIQUIDEZ

    I

    El tema es sustancialmente igual al que se ha estudiado con el nombre de demanda de dinero. Se relaciona también con lo que se ha llamado la velocidad-ingreso del dinero, porque esta mide la proporción de ingresos que el publico aparta para guardar en efectivo, de tal manera que un aumento en la velocidad-ingreso del dinero puede ser síntoma de una reducción en la preferencia por la liquidez. Sin embargo, no es la misma cosa, desde el momento que el individuo puede decidirse entre liquidez e iliquidez en vista de los ahorros que tenga acumulados.

    La demanda total de dinero pero podemos considerarla como una decisión única, aunque resulte formada por una serie de motivos diferentes.

    Al analizar los motivos resulta conveniente clasificarlos bajo ciertos títulos:

    1) El motivo gasto de consumo. Una razón para conservar efectivo es cerrar el intervalo entre la recepción de ingreso y su desembolso.

    2) El motivo negocios. Se conserva efectivo para cerrar el intervalo entre el momento en que se incurre en costos de negocios y aquel en que se reciben los productos de las ventas.

    3) El motivo precaución. Conservar efectivo para atender las contingencias, así como conservar un activo cuyo valor es fijo para responder a una obligación

    4) El motivo especulación. Es particularmente importante para la transmisión de los efectos de un cambio en la cantidad de dinero.

    Los cambios en la cantidad de dinero hacen sentir su efecto en el sistema económico por su influencia sobre el motivo especulación; porque la demanda de dinero para satisfacer los anteriores motivos, por lo general, no responde a cualquier influencia, excepto un cambio en la actividad económica general y en el nivel de ingresos; mientras que la demanda de dinero para satisfacer el motivo especulación suele mostrar una respuesta continua ante los cambios en la tasa de interés.

    Es importante distinguir entre los cambios en la tasa de interés debidos a modificaciones en la oferta de dinero disponible para satisfacer el motivo especulación y los debidos a cambios en las expectativas que afectan dicha función.

    En general, una alteración de las circunstancias o las expectativas ocasionara un reajuste en las tendencias de dinero de los individuos. Así, la nueva tasa de interés de equilibrio ira ligada a una redistribución de la tenencia de dinero.

    En el caso mas sencillo, en el que todos los individuos son semejantes y ocupan una posición parecida, un cambio en las circunstancias o las expectativas no podrá ocasionar el menor desplazamiento de dinero; solamente modificara la tasa de interés.

    II

    Sea el monto de efectivo retenido para satisfacer los motivos transacción y precaución M1, y la cantidad guardada para satisfacer el motivo especulación, M2. Correspondiendo a estos dos compartimientos de efectivo, tenemos dos funciones de liquidez .L1 ,que depende del nivel de ingresos, y L2 , que depende de la relación entre la tasa de interés y de las expectativas. Así:

    M = M1 + M2 = L1 (Y) + L2 (r)

    donde L1 es la función de liquidez correspondiente a un ingreso Y, que determina a M1 ,y L2 es la función de liquidez de la tasa de interés r, que determina a M2. Se sigue de aquí que hay tres cosas por investigar:

    1) la relación de los cambios de M respecto de Y y r. Depende, en primer lugar, de como sobrevienen los cambios en M. Desde el momento que Y depende parcialmente de r, se deduce que un cambio dado en M tiene que ocasionar una modificación suficiente en r para que los cambios resultantes de M1 y M2, sumados, corresponda al efectuado en M.

    2) lo que determina la forma de L1 (relación entre M1 e Y). La velocidad-ingreso del dinero V se define como Y /M1. Así, pues:

    L1 (Y) = Y/V = M1

    Si pensamos en un período corto podemos tratar a V como casi constante.

    3) Lo que determina la forma de L2 (relación entre M2 y r). Ya vimos que la incertidumbre respecto al curso futuro de la tasa de interés es la única explicación inteligible de la preferencia por la liquidez L2, que conduce a la tenencia de efectivo M2. Se deduce que una M2 dada no tendrá relación cuantitativa alguna con una tasa de interés dada r.

    A un nivel que este por encima del que corresponde a la ocupación plena, la tasa de interés a largo plazo del mercado dependerá no solamente de la política actual de la autoridad monetaria, sino también de las previsiones del mercado concernientes a la que seguirá en el futuro (a largo plazo poco útil la política monetaria). La autoridad monetaria controla con facilidad la tasa de interés a corto plazo. Pero tasa de largo plazo puede ser mas recalcitrante cuando ya ha bajado a un nivel que, basándose en la experiencia pasada y las expectativas presentes respecto a la futura política monetaria, se considera "inseguro" por la opinión autorizada (referencia a la trampa de la liquidez "a largo").

    III

    Por tanto, en cualquier situación dada de expectativas hay en la mente del publico cierta inclinación potencial a conservar mas efectivo del necesario para satisfacer el motivo transacción o el motivo precaución, que se traducirá en la tenencia real de dinero en una magnitud que depende de los términos en que la autoridad monetaria este dispuesta a crear efectivo. Esta potencialidad es la que encierra la función de liquidez L2.

    Existen ciertas limitaciones a la habilidad con que la autoridad monetaria controle la tasas de interés, que pueden resumirse como sigue:

    1) Existen limitaciones que surgen de las propias practicas de la autoridad monetaria al restringir sus operaciones a títulos de un tipo particular.

    2) Hay la posibilidad de que, tan pronto como la tasa de interés ha bajado a cierto nivel, casi todos prefieran efectivo a conservar una deuda que da una tasa de interés tan baja.

    4) La dificultad examinada de obligar a la tasa de interés a bajar de cierta cifra, lo que puede ser importante en una época en que las tasas de interés sean bajas.

    IV

    Relación de lo anterior con la teoría cuantitativa del dinero.

    En una sociedad o en que nadie sienta la menor incertidumbre acerca de las futuras tasas de interés, la función de liquidez L2, o la propensión a atesorar (como podríamos llamarla), será siempre cero en equilibrio. De aquí que, en equilibrio, M2 = 0 y M = M1; de manera que cualquier cambio en M hará que la tasa de interés fluctúe hasta que el ingreso alcance un nivel al cual la variación en M1 sea igual a la que supone que ocurre en M. Ahora bien, M1V = Y donde Y es el ingreso global. De manera que si es factible medir la cantidad, O y el precio, P, de la producción corriente, tenemos Y = OP .Por tanto:

    MV = OP

    En el mundo real, es una gran falla en la teoría cuantitativa del dinero el que no distingue entre los cambios en los precios que son función de los ocurridos en la producción y los que dependen de las modificaciones en la unidad de salarios.

    La explicación de esta falla quizá se encuentre en los supuestos de que no hay propensión a atesorar y de que siempre existe ocupación plena; porque en este caso, siendo O constante y M2 cero, se sigue, si podemos tomar también a V como constante, que tanto la unidad de salarios como el nivel de precios serán directamente proporcionales a la cantidad de dinero.

    Ideas principales del capítulo:

    1) Trampa de la liquidez

    2) El mercado no alcanza el pleno empleo porque el tipo de interés se puede mantener por encima del nivel de pleno empleo (unido además a la irracionalidad de los agentes)

    3) La critica a los neoclásicos (teoría cuantitativa) esta mal hecha, ya que los propios neoclásicos no afirmaban todas esas cosas y algunas de ellas ya las decían los neoclásicos.

    Capitulo 16

    ESPECIALES OBSERVACIONES SOBRE

    LA NATURALEZA DEL CAPITAL

    I

    Un acto de ahorro individual no es una sustitución de la demanda de consumo presente por demanda de consumo futuro, sino una disminución neta de la primera. Mas aun, la expectativa de consumo futuro se basa en tal medida en la experiencia actual del consumo presente que una reducción de este probablemente deprima al otro.

    Si el ahorro consistiera no solamente en abstenerse de consumir en el presente, sino en situar simultameamente una orden especifica para consumo posterior, el efecto podría ser distinto; porque en tal caso la expectativa del futuro rendimiento de la inversión mejoraría y los recursos liberados de la preparación del consumo presente podrían trasladarse a la del futuro.

    Desde el momento que la expectativa de consumir es la única razón de ser de la ocupación, no debería haber nada de paradójico en la conclusión de que la baja de la propensión a consumir tenga un efecto deprimente sobre la ocupación.

    El engaño proviene de creer que el propietario de riqueza desea un bien de capital por si mismo, cuando en realidad lo que efectivamente desea es su rendimiento probable. Ahora bien, el rendimiento probable depende enteramente de la expectativa de la futura demanda efectiva que habrá en relación con las futuras condiciones de la oferta. Por tanto, si un acto de ahorro no hace nada por mejorar el rendimiento probable, tampoco lo hará para estimular la inversión.

    Cada acto de ahorro implica una transferencia inevitable de riqueza a quien ahorra, aunque el, a su vez, puede sufrir las consecuencias de ahorro de otros. Sin embargo, la creación de riqueza nueva depende de que su rendimiento probable alcance el nivel establecido por la tasa de interés. El rendimiento probable de la nueva inversión marginal no se aumenta por el hecho de que alguien desee acrecentar su riqueza, ya que el presente rendimiento de la nueva inversión marginal depende de la expectativa de la demanda por un articulo determinado y en fecha determinada.

    II

    Es mucho mejor hablar de que el capital da un rendimiento mientras dura, como excedente sobre su costo original, que decir que es productivo; pues la única razón por la cual un bien ofrece probabilidades de rendimiento mientras dura, teniendo sus servicios un valor total mayor que su precio de oferta inicial, se debe a que es escaso. Por eso simpatizo con la doctrina preclásica de que todo es producido por el trabajo.

    Esto explica, en parte, por que hemos podido tomar la unidad de trabajo como la unidad física que necesitamos en nuestro sistema económico, aparte de las de dinero y de tiempo.

    III

    Hemos visto que el capital debe conservarse lo bastante escaso, a la larga, para que tenga una eficiencia marginal cuando menos de la misma magnitud que la tasa de interés durante un período igual a la duración del capital, de acuerdo con las condiciones psicológicas e institucionales.

    Supongamos una sociedad dispuesta a ahorrar en condiciones de ocupación plena y tan bien dotada de capital que la eficiencia marginal fuera cero, y que con una inversión adicional se volvería negativa, contando con un sistema monetario tal que en la practica el interés no podría ser negativo.

    Así, para una sociedad como la anterior, la posición de equilibrio, en condiciones de laissez faire, será aquella en que el empleo sea lo bastante bajo y el nivel de vida suficientemente miserable para empujar los ahorros hasta cero. Lo mas probable será que haya un movimiento cíclico alrededor de esta posición de equilibrio.

    La única posición alternativa de equilibrio estaría determinada por un estado de cosas tal que una existencia de capital lo bastante grande para tener una eficiencia marginal de cero representara también una cantidad de riqueza suficiente para saciar por completo el deseo global del publico de ahorrar, aun con ocupación completa, en circunstancias tales que no pueda obtenerse bonificación en forma de interés. Sin embargo, seria una coincidencia improbable que la propensión a ahorrar en condiciones de ocupación plena se satisficiera justamente en el nivel donde la existencia de capital alcanza el nivel en que su eficiencia marginal fuese cero.

    Ideas centrales del capitulo

    1) la demanda de ahorro no es demanda de nada, sino que demanda

    2) justificando el intervencionismo estatal:

    - controlar la propensión al consumo y la producción

    - futuro deseable: desaparición del rentista

    - acumulación en la pobreza

    3) la confusión para Keynes proviene de que la demanda de dinero no es demanda de nada (el ahorro es atesoramiento) y la inversión es de capital fijo (no existe inversión en dinero)

    Capitulo 17

    LAS PROPIEDADES ESENCIALES DEL

    INTERÉS Y EL DINERO

    I

    Parece ser, pues, que la tasa monetaria de interés juega papel peculiar en la fijación de un limite al volumen de ocupación, desde el momento que marca el nivel que debe alcanzar la eficiencia marginal de un bien de capital durable para que se vuelva a producir.

    Es importante tratar de averiguar en donde reside la peculiaridad del dinero que lo distingue de los otros bienes, si solo el dinero tiene una tasa de interés y que ocurriría en una economía no monetaria.

    No hay razón por la cual las tasas de interés deban ser iguales para bienes diferentes, porque la relación entre los contratos a la "vista" y a "futuro", tal como se cotizan en el mercado, es notoriamente distinta para diferentes bienes.

    Si hubiera alguna mercancía que pudiera tomarse como representativa, podríamos considerar la tasa de interés y la eficiencia marginal del capital, en términos de esa mercancía, como si fueran, en cierto sentido, la tasa de interés única y la eficiencia marginal única del capital. Pero existen los mismos obstáculos para lograr esto que cuando se trata de fijar un patrón de valor único.

    II

    Hay tres atributos que los diversos bienes poseen en distintos grados, a saber:

    1) Un rendimiento o producción q, por contribuir en algún proceso productivo o por procurar servicios a un consumidor.

    2) La mayor parte de los bienes, excepto el dinero, sufre desgaste o supone algún costo por el simple correr del tiempo; entrañan un costo de almacenamiento c

    3) El poder de disponer de un bien durante un tiempo puede ofrecer una seguridad potencial que no es igual para bienes diferentes. La cantidad que se esta dispuesto a pagar por esta seguridad la llamaremos prima de liquidez l.

    El rendimiento total que se espera es igual a q - c + l. Es decir, l es la tasa de interés propia del bien, donde q , c y l se miden en unidades de si mismos.

    Es característico del dinero que su rendimiento es nulo y su costo de almacenamiento desdeñable, pero su prima de liquidez sustancial. En el caso del dinero su prima de liquidez excede con mucho a su costo de almacenamiento, mientras que en otros bienes este ultimo es mucho mayor que la prima de liquidez.

    Se producirán aquellos bienes cuyo precio de oferta normal sea menor que el de demanda, y aquellos bienes serán los que tengan una eficiencia marginal mayor que la tasa de interés. A medida que aumenta la existencia de bienes, esa eficiencia marginal tiende a bajar. De este modo llegara un momento en que ya no sea costeable producirlos, a menos que la tasa de interés baje.

    Resulta patente que nuestra afirmación anterior en el sentido de que la tasa monetaria de interés marca un limite a la tasa de producción, no es estrictamente correcta. Deberíamos haber dicho que la tasa de interés del bien que baja mas lentamente a medida que la existencia de bienes en general aumenta, es la que eventualmente elimina la producción costeable de cada uno de los otros.

    Si por dinero entendemos el patrón de valor, resulta claro que no es necesariamente la tasa de interés monetaria la que ocasiona el trastorno.

    III

    Al atribuir un significado particular a la tasa monetaria de interés, hemos supuesto que la clase de dinero a que estamos acostumbrados tiene características especiales que hacen que su tasa propia de interés sea mas resistente a la baja que las tasas propias de interés de cualquier otro bien cuando la producción aumenta.

    En la medida en que el patrón de valor establecido tenga estas peculiaridades, será valida la proposición de que la importante es la tasa monetaria de interés.

    1) La primera característica es que el dinero tiene una elasticidad de producción de cero (siendo la elasticidad de producción la reacción del volumen de mano de obra ante un aumento en la cantidad de trabajo que se puede comprar con una unidad de la misma), de forma que es imposible dedicar más mano de obra a la producción de dinero cuando su precio en trabajo sube.

    2) La segunda es que tiene una elasticidad de sustitución igual a cero; es decir, que según el valor en cambio del dinero sube, no hay tendencia a sustituirlo por otro factor, ya que no hay para el un valor tal que haga desviar su demanda.

    Hay varias razones por las cuales es muy probable que la tasa monetaria de interés muestre a menudo resistencia a bajar adecuadamente:

    a) Las reacciones que produce una baja en la unidad sobre las eficiencias marginales de los otros bienes en términos de dinero.

    b) El hecho de que los salarios medidos en dinero sean propensos a ser rígidos (debido a las características del dinero que lo hacen líquido), tiende a limitar la propensión de la unidad de salarios a bajar en términos de dinero.

    c) Las características del dinero que satisfacen la preferencia por la liquidez harán que la tasa de interés sea insensible aun ante un aumento sustancial en la cantidad de dinero proporcionalmente a otras formas de riqueza.

    Los bajos costos de almacenamiento del dinero representan un papel esencial a este respecto; porque si fueran sustanciales, contrarrestarían el efecto de las previsiones sobre el valor probable del dinero en fechas futuras

    La importancia de la tasa de interés monetaria surge, por tanto, de las características de que, a través del motivo liquidez, primero, la tasa puede ser insensible a un cambio en la proporción que la cantidad de dinero guarda con otras formas de riqueza medidas en dinero, y segundo, a que este tiene elasticidades nulas de producción y de sustitución. La primera condición significa que la demanda puede dirigirse predominantemente al dinero; la segunda, que cuando esto ocurre, no puede emplearse trabajo en producir mas dinero; y la tercera, que no hay atenuación en ninguna parte debido a la posibilidad de que cualquier otro factor sea capaz, de desempeñar el papel del dinero tan bien como el. El único alivio (fuera de los cambios en la eficiencia marginal del capital) puede venir (en tanto la propensión a la liquidez permanezca invariable) de un aumento en la cantidad de dinero, o (lo que viene a ser lo mismo) un alza en el valor del dinero que permita a una cantidad determinada dar mayores servicios monetarios.

    Nuestra conclusión puede enunciarse (dada la propensión a consumir) como sigue: no es posible un aumento mas en la inversión cuando la tasa mayor entre las tasas propias de interés propio de todos los bienes disponibles es igual a la mayor de entre todas las eficiencias marginales de todos los bienes, usando como medida las unidades del bien cuya tasa propia de interés propio sea mayor.

    IV

    Interesa considerar hasta que punto las características del dinero que hacen de la tasa monetaria de interés la importante, están ligadas con el hecho de que el dinero sea el patrón por el cual se fijan las deudas y los salarios.

    En primer lugar, el hecho de que los contratos sean fijos, y los salarios generalmente estables en términos de dinero, representa sin duda un papel muy importante en el hecho de que el dinero tenga una prima de liquidez tan elevada

    En segundo lugar, la expectativa normal de que el valor de la producción será mas estable en términos de dinero que en términos de cualquier otro bien, no depende de que los salarios se concierten en unidades monetarias, sino de que sean relativamente rígidos en términos de dinero. No parece probable que exista un bien con el cual la medida del valor se suponga mas estable que con el dinero.

    Conclusión: la expectativa de rigidez relativa de los salarios en unidades monetarias es corolario del hecho de que el excedente de la prima de liquidez sobre los costos de almacenamiento sea mayor para el dinero que para cualquier otro bien.

    VI

    En toda sociedad hay una tasa natural de interés (definida como tasa única de interés) diferente para cada nivel de ocupación. Igualmente para cada tasa de interés hay un nivel de ocupación para el cual aquella tasa es la tasa "natural", en el sentido de que el sistema estará en equilibrio con tal tasa de interés y tal nivel de ocupación.

    Ideas principales del capitulo:

    1) Hay dos tipos de interés: monetario y real

    2) En que condiciones un ahorro causa paro, rigideces, etc

    Capitulo 18

    NUEVO PLANTEAMIENTO DE LA

    TEORÍA GENERAL DE LA OCUPACIÓN

    I

    Damos por conocidos la habilidad existente y la cantidad de mano de obra disponible, la calidad y cantidad del equipo, el estado de la técnica, el grado de competencia, los gustos y hábitos de los consumidores, la desutilidad de las diferentes intensidades del trabajo y de las actividades de supervisión y organización, así como la estructura social.

    Nuestras variables independientes son, la propensión a consumir, la curva de la eficiencia marginal del capital y la tasa de interés.

    Nuestras variables dependientes son el volumen de empleo y el ingreso (o dividendo) nacional medidos en unidades de salarios.

    La curva de la eficiencia marginal del capital depende, sin embargo, en parte de los factores dados y en parte del rendimiento probable de los bienes de capital de diferentes clases; mientras que la tasa de interés esta regida parcialmente por el estado de preferencia por la liquidez y en parte por la cantidad de dinero, medida en unidades de salarios.

    II

    Resumen de la teoría general.

    Habrá un incentivo para impulsar la tasa de nuevas inversiones hasta el punto que fuerce al precio de oferta de cada clase de bien de capital a una cifra que, unida a su rendimiento probable, iguale aproximadamente la eficiencia marginal del capital en general con la tasa de interés. Es decir, que las condiciones físicas de oferta en las industrias de bienes de capital, el estado de confianza respecto al rendimiento probable, la actitud psicológica hacia la liquidez o la cantidad de dinero determinan, en conjunto, la tasa de nueva inversión.

    Pero un aumento (o disminución) en la tasa de inversión tendrá que ir acompañado de un aumento (o disminución) en la tasa de consumo; porque el público desea ampliar (o estrechar) la brecha que separa su ingreso y su consumo si el primero va en aumento (o en disminución). Esto quiere decir que los cambios en la tasa de consumo son, por lo general, en la misma dirección (aunque mas pequeños en magnitud) que los cambios en la tasa de ingresos. La proporción del aumento de consumo, que necesariamente acompaña a un alza dada en los ahorros, esta determinada por la propensión marginal a consumir. La proporción, así determinada, entre un incremento en la inversión y el correspondiente en el ingreso global, medidos en unidades de salarios, esta dada por el multiplicador de inversión.

    Finalmente, si suponemos que el multiplicador de ocupación es igual al de inversión, podemos, aplicando el multiplicador al aumento (o descenso) en la tasa de inversión ocasionado por los elementos descritos antes, inferir el crecimiento de la ocupación.

    Un aumento (o disminución) de la ocupación puede, sin embargo, hacer subir (o bajar) la curva de preferencia por la liquidez, y tendera a aumentar la demanda de dinero de tres maneras, pues el valor de la producción sube cuando la ocupación crece aun en el caso de que la unidad de salaros y los precios (en unidades de salarios) permanezcan invariables; y, además, la unidad de salarios misma tendera a subir cuando la ocupación mejore, y el incremento en la producción ira seguido por un alza de precios (en términos de salarios) debida al aumento del costo.

    Así, la posición de equilibrio estará influida por estas repercusiones, que no son las únicas. No obstante, estos parecen ser los elementos que conviene y es útil aislar.

    III

    Las condiciones de estabilidad que el anterior análisis nos sugiere como capaces de explicar los resultados obtenidos son las siguientes:

    1) La propensión marginal a consumir es tal que cuando la producción aumenta (o disminuye) debido a que se este aplicando mas (o menos) mano de obra, el multiplicador que relaciona ambos es mayor que la unidad, pero no muy grande.

    2) La curva de la eficiencia marginal del capital será tal que las alteraciones moderadas en el rendimiento probable del capital o en la tasa de interés no provocaran cambios muy grandes en la tasa de inversión.

    3) Los cambios moderados en la ocupación no van seguidos de grandes alteraciones en los salarios nominales, aunque si en la misma dirección.. Esta es una condición de la estabilidad de los precios mas que de la ocupación.

    4) Una tasa de inversión, más alta (o baja) que la que prevalecía antes, empieza a reaccionar desfavorablemente (o favorablemente) sobre la eficiencia marginal del capital si se prolonga por un período que, medido en años, no sea muy largo.

    Libro V

    SALARIOS NOMINALES Y PRECIOS

    Capitulo 19

    MODIFICACIONES EN LOS SALARIOS NOMINALES

    I

    En determinadas circunstancias una reducción de los salarios nominales puede estimular la producción, tal como lo supone la teoría clásica.

    La explicación generalmente aceptada consiste en que una reducción en los salarios nominales estimulara la demanda al hacer bajar el precio de los productos acabados, y aumentara, por tanto, la producción y la ocupación hasta el punto en que la baja en los salarios nominales quede compensada por el descenso de la eficiencia marginal del trabajo a medida que aumenta la producción. Esto equivale a suponer que la reducción en los salarios nominales, no afectará la demanda. Pero creo mas normal convenir en que la reducción de los salarios nominales puede tener algún efecto sobre la demanda global a través de la baja en el poder de compra de algunos trabajadores; aunque la demanda real de otros factores, cuyos ingresos monetarios no se hayan reducido, se vera estimulada por la baja de precios, y la demanda global de los trabajadores mismos aumentara, como resultado del mayor volumen de ocupación, a menos que la elasticidad de la demanda de trabajo, en respuesta a las modificaciones en los salarios nominales, sea menor que la unidad. De este modo, en el nuevo equilibrio habrá mas ocupación.

    Sin embargo difiero fundamentalmente de este tipo de análisis. El asunto concreto que se discute es si la baja de los salarios nominales ira o no acompañada por la misma demanda global efectiva de antes. Pero si no se permite a la teoría clásica extender sus conclusiones de la industria en particular a la industria en conjunto, es completamente incapaz de decir qué efectos producirá sobre la ocupación una baja de los salarios nominales.

    II

    Apliquemos, pues, nuestro propio método de análisis a resolver el problema.

    El aumento de la ocupación por una baja de los salarios nominales dependerá de sus repercusiones sobre la propensión a consumir, sobre la curva de eficiencia marginal del capital, o sobre la tasa de interés. Las repercusiones mas importantes sobre estos tres factores son las siguientes:

    1) Una baja de los salarios nominales reducirá algo los precios y, por tanto, producirá cierta redistribución de los ingresos reales a) de quienes perciben salarios a otros factores que entren en el costo primo marginal y cuya remuneración no haya sido reducida. Esta transferencia tendera a reducir la propensión a consumir de la comunidad en conjunto. b) de los empresarios a los rentistas, a quienes se ha garantizado cierto ingreso fijo. Aquí, el efecto de la transferencia es mas dudoso.

    2) En un sistema no cerrado, y con de una reducción de los salarios nominales en el exterior cuando ambos se convierten a una unidad común, el cambio será favorable a la inversión, ya que aumentará el saldo de la balanza comercial.

    3) En un sistema no cerrado es probable que una reducción de los salarios nominales, aunque aumente el saldo de la balanza comercial, empeore la relación de intercambio, y por tanto suponga una reducción de los ingresos reales.

    4) Si se espera que la baja de los salarios nominales sea una reducción de los salarios en el futuro, el cambio será favorable a la inversión y al consumo porque aumentará la eficiencia marginal del capital. Si por otra parte, la reducción conduce a la expectativa de una mayor reducción de los salarios posterior, tendrá precisamente el efecto contrario.

    5) La reducción en los salarios nominales, acompañado por cierto descenso en los precios y en los ingresos monetarios en general, contraerá la necesidad de efectivo, y, por tanto, abatirá la curva de preferencia de liquidez de la comunidad. Esto reducirá la tasa de interés y será favorable a la inversión. En este caso el efecto de la expectativa será de tendencia opuesta al del párrafo 4)

    6) Un movimiento de parte de los patronos para rebajar los salarios nominales encontrara una resistencia mayor que un descenso gradual y automático de los salarios reales como resultado del alza de los precios. (ilusión monetaria)

    7) La influencia depresiva que ejerce sobre los empresarios el aumento de la carga de deudas, puede neutralizar parcialmente cualquier reacción optimista que resulte del descenso de los salarios. Mas aun, las consecuencias de un nivel inferior de precios sobre la carga real de la deuda nacional y, por tanto, sobre los impuestos, tienen probabilidades de ser muy contrarias a la confianza en los negocios.

    Si nos limitamos al caso de un sistema cerrado y suponemos que la nueva distribución de los ingresos reales no tiene consecuencias sobre la propensión de la comunidad a gastar, debemos basar los efectos positivos de una baja en los salarios nominales sobre la ocupación, principalmente en una mejoría de la inversión debida a un aumento en la eficiencia marginal del capital según el párrafo 4) o a una tasa menor de interés de acuerdo con el 5).

    III

    Si el trabajo respondiera a la disminución gradual de la ocupación ofreciendo sus servicios por un salario nominal en descenso regular, esto no reduciría los salarios reales y aun podría aumentarlos, a través de su influencia adversa sobre la producción. El resultado de esta política seria una inestabilidad de precios. Suponer que la política de salarios flexibles es correcta y adecuada para un sistema del tipo del laissez faire, es lo opuesto a la verdad. Solamente en una sociedad altamente autoritaria, en la que pudieran decretarse cambios sustanciales y completos, podría funcionar con éxito una política de salarios flexibles.

    Por tanto, el mantenimiento de un nivel estable de salarios nominales es la política mas aconsejable para un sistema cerrado. La misma conclusión será valida para un sistema abierto, a condición de que pueda lograr el equilibrio con el resto del mundo por medio de fluctuaciones en los cambios sobre el exterior. La existencia de cierto grado de flexibilidad de los salarios en industrias particulares puede tener sus ventajas en ciertas condiciones. Pero el nivel de salarios nominales en conjunto debe mantenerse tan estable como sea posible, por lo menos en períodos cortos.

    Apéndice

    LA "TEORÍA DE LA DESOCUPACIÓN"

    DEL PROFESOR PIGOU

    El profesor Pigou parte del supuesto de que cualquier alza en el costo de la vida, por muy moderada que sea, proporcionalmente al salario nominal ocasionara el retiro del mercado de trabajo de un numero de trabajadores mayor que el de todos los que no tienen empleo

    Capitulo 20

    LA FUNCIÓN DE LA OCUPACIÓN

    I

    Dos razones por las que la sustitución de la curva ordinaria de oferta por la función de ocupación es consecuente con los métodos y finalidades de este libro. En primer lugar, expresa los hechos en términos de las unidades a que hemos decidido restringirnos, sin introducir ninguna con carácter cuantitativo dudoso. En segundo lugar, se refiere a la industria y la producción como un todo, reflejando los cambios en el empleo total y distinguiéndolos de los de una industria o firma aislada.

    Supongamos que la propensión a consumir esta determinada, lo mismo que los otros factores que en el 18 dimos por conocidos, y que consideramos las modificaciones en la ocupación que responden a cambios en la tasa de inversión. Según supuesto, para cada nivel de demanda efectiva, en términos de unidades de salarios, habrá una ocupación total correspondiente y esta demanda efectiva se dividirá entre consumo e inversión. A cada nivel de demanda efectiva corresponderá una determinada distribución del ingreso.

    Esto nos permite determinar que cantidad de ocupación corresponderá, en cada industria, a cada nivel dado de ocupación total, o a cada nivel de la demanda efectiva total, medida en unidades de salarios. En estas circunstancias la función de ocupación para la industria en conjunto, correspondiente a un nivel dado de demanda efectiva, es igual a la suma de las funciones de ocupación para cada industria por separado.

    Definimos la elasticidad de ocupación de una industria determinada como la reacción del numero de unidades de trabajo empleadas ante cambios en el numero de unidades de salario

    Si se pudiera medir la producción, definiríamos la elasticidad de producción como el aumento en cualquier industria cuando se dirige hacia ella mas demanda efectiva

    Si podemos suponer que el precio es igual al costo primo marginal, tenemos:

    DELTA D sub sr = 1 OVER {1-e sub \or} DELTA P sub r

    donde Pr es la ganancia esperada

    Si eor=0, se esperará que el alza total de la demanda efectiva ira a dar al empresario como ganancia. Si eor=1, el alza total será absorbida por los elementos que entran en el costo primo marginal.

    De ordinario 0<eor <1.

    Si e'pr es la elasticidad del precio esperado como reacción a los cambios en la demanda efectiva, obtenemos que:

    e'pr + eor = 1

    la demanda efectiva se agota en parte afectando la producción, y en parte influyendo sobre el precio.

    El supuesto de que los cambios en la ocupación solo dependen de modificaciones en la demanda global efectiva, es solo una primera aproximación, si admitimos que hay mas de una manera de gastar un aumento de los ingresos.

    Estas reflexiones son importantes cuando nos ocupamos de los fenómenos de período corto. La obtención de algunos productos toma tiempo, de manera que es prácticamente imposible aumentar su oferta con rapidez. De este modo, si la demanda adicional se dirige a ellos sin previo aviso, mostraran una elasticidad baja de ocupación; aunque puede ser que cuando se sepa que va a aumentar, su elasticidad de ocupación se aproxime a la unidad.

    III

    Cuando la demanda efectiva es deficiente existe subempleo de mano de obra en el sentido de que hay hombres desocupados dispuestos a trabajar por un salario real menor del existente. En consecuencia, a medida que la demanda efectiva aumenta, la ocupación sube, aunque a un salario real igual o menor al existente, hasta el momento en que no haya excedente de mano de obra disponible al salario que rija en ese momento. El siguiente problema es considerar que sucederá si, cuando se llegue a esta situación, sigue aumentando el gasto.

    Hasta este momento, el rendimiento decreciente, ocasionado por aplicar mas trabajo a un equipo dado de producción, ha sido neutralizado por la aquiescencia de la mano de obra a ver reducido su salario real. Pero a partir de este punto, una unidad de trabajo requeriría el estimulo del equivalente de una cantidad mayor de producto, siendo así que el resultado de aplicar una nueva unidad consistiría en una cantidad menor de producto. Las condiciones de equilibrio estricto requieren, por tanto, que los salarios y los precios, suban todos en la misma proporción que el gasto, sin que el volumen de la producción y de la ocupación, sufran el mas pequeño cambio. Es decir, hemos llegado a una situación en la cual la teoría cuantitativa del dinero (interpretando la velocidad como velocidad-ingreso) se satisface por completo; porque la producción no se altera y los precios suben en proporción exacta a MV

    Sin embargo, esta conclusión tiene ciertas limitaciones practicas.

    Capitulo 21

    LA TEORÍA DE LOS PRECIOS

    I

    Nuestro objetivo es poner la teoría de los precios en contacto íntimo con la teoría del valor. La división de la economía en teoría del valor y la distribución por una parte y teoría del dinero por la otra, es en mi opinión, una separación falsa.

    II

    El nivel general de precios depende, en parte, de la tasa de remuneración de los factores productivos que entran en su costo marginal y, en parte, de la escala de producción como un todo, es decir (considerando conocidos el equipo y la técnica), del volumen de ocupación. Es en el lado de la demanda donde tenemos que introducir ideas nuevas cuando nos ocupamos de la demanda en conjunto.

    III

    Suponiendo que los tipos de remuneración de los diferentes factores productivos que entran en el costo marginal cambian en la misma proporción que la unidad de salarios, el nivel general de precios depende de la unidad de salarios y del volumen de ocupación. Supongamos que todos los recursos sin ocupación son homogéneos o intercambiables en su eficacia para producir lo que se requiera y que los factores de la producción que entran en el costo marginal se conforman con el mismo salario nominal en tanto haya un excedente de los mismos sin ocupación.

    Con estos supuestos podemos enunciar la teoría cuantitativa como sigue: "Mientras haya desocupación, la ocupación cambiara proporcionalmente a la cantidad de dinero; y cuando se llegue a la ocupación plena, los precios variarán en la misma proporción que la cantidad de dinero"

    Sin embargo, consideremos las complicaciones que de hecho influirán sobre los acontecimientos

    1) La demanda efectiva no cambiara en proporción exacta a la cantidad de dinero.

    2) Desde el momento que los recursos no son homogéneos, habrá rendimientos decrecientes, y no constantes, a medida que la ocupación aumente.

    3) Como los recursos no son intercambiables, algunos bienes alcanzaran una condición de ineslasticidad en la oferta.

    4) La unidad de salarios subirá antes de que se alcance la ocupación plena

    5) Las remuneraciones de los factores no cambiaran todas en la misma proporción.

    Por consiguiente, debemos considerar en primer lugar el efecto de los cambios en la cantidad de dinero sobre la demanda efectiva; y el crecimiento de esta ira, a aumentar la ocupación y a elevar el nivel de precios. Así, tendremos una situación en que los precios ascienden a medida que la ocupación crece. Es decir, que la teoría de los precios, o sea el análisis de la relación entre los cambios en la cantidad de dinero y los del nivel de precios, debe, por tanto, dirigirse a los cinco factores de complicación mencionados antes.

    V

    Cuando un nuevo crecimiento en el volumen de demanda efectiva no produce ya un aumento mas en la producción y se traduce solo en un alza de la unidad de costos, hemos alcanzado un estado de inflación autentica

    Tenemos cierta clase de asimetría a ambos lados del nivel critico en que se presenta la inflación, porque una contracción de la demanda efectiva por debajo de ese nivel reducirá la magnitud de esta, medida en unidades de costo; mientras que una expansión de la demanda efectiva por encima de el no tendrá el efecto de aumentarla. Este resultado es consecuencia del supuesto de que los trabajadores están dispuestos a resistirse a una reducción en sus remuneraciones monetarias y no se oponen a un aumento de estas.

    La opinión de que cualquier aumento en la cantidad de dinero es inflacionista esta ligado con el supuesto básico de la teoría clásica de que siempre nos encontramos en circunstancias tales que una baja en las restricciones reales de los factores productivos conducirá a una contracción de su oferta

    VII

    Hasta ahora nos hemos ocupado de cómo los cambios en la cantidad de dinero afectan a los precios a la corta. Pero ¿no hay a la larga una relación mas sencilla?

    Si la cantidad de dinero que sobrepasa la requerida para la circulación activa excede determinada proporción del ingreso nacional, habrá una tendencia de la tasa de interés a bajar hasta dicho mínimo. La tasa de interés descendente aumentara la demanda efectiva hasta alcanzar un nivel en el cual la unidad de salarios tendera a mostrar un alza discontinua, con el efecto correspondiente sobre los precios. Entraran en juego las tendencias opuestas si la cantidad de dinero excedente es una proporción anormalmente baja del ingreso nacional.

    La dirección que han seguido los movimientos de precios en períodos muy largos ha sido casi siempre ascendente; porque cuando el dinero es relativamente abundante, la unidad de salarios sube; y cuando es relativamente escaso, se encuentra algún medio de aumentar la cantidad efectiva del mismo

    La relación a largo plazo entre el ingreso nacional y la cantidad de dinero dependerá de las preferencias por la liquidez (lo que importa en la demanda de dinero es la de motivo especulación, por lo inestable que es). Y la estabilidad de los precios en períodos largos dependerá de la fuerza de la tendencia ascendente de la unidad de salarios.

    Libro VI

    BREVES CONSIDERACIONES SUGERIDAS POR

    LA TEORÍA GENERAL

    Capitulo 22

    NOTAS SOBRE EL CICLO ECONÓMICO

    Lo mejor es considerar que el ciclo económico se debe a un cambio cíclico en la eficiencia marginal del capital, aunque complicado por cambios en las otras variables.

    I

    Por movimiento cíclico queremos decir que, al progresar el sistema, las fuerzas que lo empujan hacia arriba pierden gradualmente su potencia hasta que son reemplazadas por las de sentido opuesto, es decir, esas tendencias ascendentes y descendentes terminan por invertirse con un cierto grado de regularidad en la secuencia y duración de los movimientos.

    Otra característica del ciclo económico es el fenómeno de la crisis, el hecho de que la substitución de un impulso descendente por otro ascendente ocurre con frecuencia de modo repentino y violento.

    Cualquier fluctuación en las inversiones que no este equilibrada por un cambio en la propensión a consumir, se traducirá en una fluctuación de la ocupación. Por tanto, desde el momento que el volumen de inversión esta expuesto a influencias muy complejas, es muy improbable que todas las fluctuaciones sean de carácter cíclico.

    II

    La explicación mas típica de la crisis, no es principalmente un alza en la tasa de interés, sino un colapso repentino de la eficiencia marginal del capital. La preferencia por la liquidez, excepto en sus manifestaciones asociadas con un aumento en el comercio y la especulación, no sube hasta después del derrumbamiento en la eficiencia marginal del capital. La explicación de que generalmente ha de transcurrir un intervalo de tiempo antes de que empiece la recuperación, debe buscarse en las influencias que gobiernan la recuperación de la eficiencia marginal del capital.

    Mientras el auge continua, la mayor parte de las nuevas inversiones muestran un rendimiento satisfactorio. La desilusión viene porque de repente surgen dudas en relación con la confianza que puede tenerse en el rendimiento probable. Si se piensa que los costos corrientes de producción son mas altos de lo que serán posteriormente, habrá una razón mas para la baja en la eficiencia marginal del capital.

    El segundo de los factores de tiempo es que los costos de almacenamiento de las existencias excedentes hace que estas sean absorbidas dentro de cierto período. El cese de las nuevas inversiones después de la crisis conducirá a una acumulación de existencias; así, la baja de su precio necesita ser suficiente para provocar una restricción de las mismas que obligue a absorberlas en un período ni largo ni corto.

    Una baja importante en la eficiencia marginal del capital también tiende a afectar en forma adversa la propensión a consumir; porque entraña una disminución en el valor del mercado de los valores de rendimiento variable en la bolsa. Un mercado de valores al alza puede ser condición casi esencial de una propensión a consumir satisfactoria. Por tanto, en condiciones de laissez faire, quizá sea imposible evitar las fluctuaciones amplias en la ocupación sin un cambio trascendental en la psicología de los mercados de inversión. En conclusión, el volumen actual de inversión no puede dejarse con garantías de seguridad en manos de los particulares

    III

    Puede parecer que el análisis precedente esta de acuerdo con el punto de vista de quienes sostienen que la sobreinversión es la característica del auge, que el único remedio para la siguiente depresión es el evadir esta sobreinversión y que, si bien esta no puede impedirse por medio de una baja tasa de interés, sin embargo, el auge puede evitarse por una tasa alta de interés. Pero estas conclusiones llevarían a una mala interpretación de mi análisis porque el termino sobreinversión es ambiguo.

    El remedio del auge no es una tasa mas alta de interés, sino una mas baja; porque esta puede hacer que perdure el llamado auge. El remedio para el ciclo económico no es evitar los auges y conservarnos en semidepresiones permanentes, sino evitar las depresiones y conservarnos en un cuasi-auge continuo.

    El remedio estaría en fortalecer la propensión a consumir, redistribuyendo los ingresos; o de otro modo, de manera que un nivel dado de ocupación requiera un volumen menor de inversión corriente para sustentarlo.

    IV

    Alguna escuela de pensamiento sostiene que la tendencia de las sociedades contemporáneas al subempleo debe buscarse en el subconsumo, es decir, en las practicas sociales y en la distribución de riqueza que se resuelve en una propensión a consumir indebidamente baja.

    En mi opinión, procuraría conseguir una tasa de inversión con vistas a la baja de la eficiencia marginal del capital (promover el consumo)y abogaría por toda clase de medidas para aumentar la propensión a consumir(promover el consumo); porque es improbable que pueda sostenerse la ocupación plena, con la propensión a consumir existente, sea lo que fuera lo que hiciéramos respecto a la inversión.

    V

    Otra escuela de pensamiento encuentra la solución del ciclo económico en disminuir la oferta de mano de obra que busca empleo; es decir, redistribuyendo el volumen existente del mismo sin aumentar este ni la producción.

    VI

    Existe una escuela de pensamiento que encuentra la solución en frenar el auge por medio de una elevada tasa de interés. Surge por la creencia de que, en un auge, la inversión sobrepasará al ahorro, y que una mayor tasa de interés restablecerá el equilibrio impidiendo la inversión y estimulando los ahorros.

    Capitulo 23

    NOTAS SOBRE EL MERCANTILISMO, LAS LEYES SOBRE

    LA USURA, EL DINERO SELLADO Y

    LAS TEORÍAS DEL SUBCONSUMO

    I

    Por espacio de unos doscientos años se consideró que una balanza de comercio favorable tiene particulares ventajas para un país y graves peligros la adversa, especialmente si se traduce en eflujo de los metales preciosos; pero durante los últimos cien años se ha presentado una notable divergencia de opinión. Los economistas modernos han sostenido que con la división internacional del trabajo se obtienen, en general, mayores ventajas que las que pretende la practica mercantilista.

    II

    Exponer, en primer lugar, que hay de verdad en la doctrina mercantilista.

    Cuando un país esta aumentando su riqueza, el progreso que sigue a este estado puede interrumpirse, en condiciones de laissez-faire, por insuficiencia de estímulos para nuevas inversiones.

    Cuando el volumen de inversión total esta determinado solo por el deseo de ganancia, las oportunidades de inversión interior estarán regidas, a la larga, por la tasa de interés nacional, mientras que la inversión exterior esta determinada por el volumen de la balanza favorable de comercio.

    Ahora bien, si la unidad de salarios es relativamente estable y el estado de la preferencia por la liquidez es bastante fijo, la tasa de interés tendera a estar regida por la cantidad de metales preciosos, medida en unidades de salarios, disponible para satisfacer el deseo de liquidez. Al mismo tiempo, en una era en que los prestamos sustanciales al exterior y la propiedad directa de riqueza situada en el exterior son escasamente practicables, las alzas y bajas en la cantidad de metales preciosos dependerán de si la balanza comercial es favorable o desfavorable.

    De este modo ocurre que la preocupación de las autoridades por una balanza comercial favorable sirvió a ambos propósitos. En una época en que las autoridades no tenían control directo sobre la tasa de interés interior o los otros estímulos a la inversión nacional, las medidas para aumentar la balanza comercial favorable eran el único medio directo de que disponían para reforzar la inversión extranjera; y, al mismo tiempo, el efecto de una balanza de comercio favorable sobre la entrada de los metales preciosos era su único medio indirecto de reducir la tasa de interés doméstica y aumentar así el aliciente para invertir dentro del país.

    El hecho de que las ventajas de una balanza favorable para nuestro propio país puedan suponer desventajas para algún otro significa que una política inmoderada puede llevar a una competencia internacional que dañe a todos por igual.

    De este modo, dirijo el peso de mi critica contra lo inadecuado de los fundamentos teóricos de la doctrina del laissez-faire.

    III

    Examinaremos las bases teóricas del mercantilismo a través del trabajo del profesor Heckscher La época mercantilista

    1) El pensamiento mercantilista nunca se imaginó que había una tendencia al ajuste automático de la tasa de interés. Al contrario, recalco que una tasa indebidamente alta era el mayor obstáculo para el crecimiento de la riqueza; y se daban cuenta de que para rebajar la tasa de interés debían ocuparse de disminuir la preferencia por la liquidez y de aumentar la cantidad de dinero.

    Locke fue el primero en expresar, en términos abstractos, la relación entre la tasa de interés y la cantidad de dinero. Locke explica que el dinero tiene dos valores: su valor en uso, determinado por la tasa de interés, y su valor en cambio, que depende de la abundancia o escasez de dinero. En primer lugar sostuvo que la tasa de interés depende de la proporción entre la cantidad de dinero (teniendo en cuenta la velocidad de circulación) y el valor total del comercio. En segundo lugar afirmo que el valor en cambio del dinero dependía de la proporción entre la cantidad de dinero y el volumen total de bienes en el mercado.

    Cabe destacar la facilidad con que la mente mercantilista distinguía entre la tasa de interés y la eficiencia marginal del capital.

    2) Los mercantilistas advirtieron la falacia de la baratura y el peligro de que una competencia excesiva pudiera hacer que la relación de intercambio se volviera en contra de un país.

    3) Los mercantilistas fueron los creadores del "miedo a los bienes" y la escasez de dinero, como causas de la desocupación que los clásicos habían de denunciar mas tarde como un absurdo. De una parte, se desembarazaba el país de un indeseado sobrante de mercancías, en el que, según se creía, radicaba la causa de la desocupación forzosa y, de otra parte, aumentaba la cantidad de dinero existente en el país, con las ventajas resultantes de una baja en la tasa de interés.

    En una economía sujeta a contratos monetarios y costumbres mas o menos fijos, en la que el volumen de circulación y la tasa de interés internos están determinados por la balanza de pagos, las autoridades no disponen de medios para combatir la desocupación en casa, excepto por un exceso de exportación y una importación del metal monetario a expensas de sus vecinos. Es la política de una tasa de interés autónoma y de un programa de inversión nacional dirigido al nivel óptimo de ocupación doméstica, lo que beneficia a nosotros y a nuestros vecinos al mismo tiempo.

    Los mercantilistas se dieron cuenta del problema sin ser capaces de resolverlo. Pero la escuela clásica no atendió el problema por haber supuesto su inexistencia.

    V

    Una doctrina que la escuela clásica ha repudiado, pero que merece rehabilitación y honores es la de que la tasa de interés no se ajusta por si misma al nivel adecuado, sino que constantemente tiende a subir demasiado alto, de manera que un gobierno sensato se preocupa por doblegarla por la ley y por costumbre. Las disposiciones contra la usura se encuentran entre las practicas económicas mas viejas. En un mundo que nadie consideraba seguro, era casi inevitable que si no se reducía la tasa de interés, subiría demasiado para que hubiera un aliciente adecuado para invertir.

    Adam Smith era extraordinariamente parco en su actitud hacia las leyes sobre la usura; porque comprendía que los ahorros individuales pueden ser absorbidos, bien por la inversión o por las deudas, y que no hay seguridad de que encuentre salida en la primera. Favoreció una baja tasa de interés para ampliar las oportunidades de que los ahorros encontraran salida en nuevas inversiones mas bien que en deudas.