Televisión

Periodismo comunicativo. Comunicación audiovisual. Surgimiento mediático. Vías comunicativas. Nuevas tecnologías. Educación. Plató. Bastidores. Información. Cuotas de mercado. Competencia. Índice de audiencia

  • Enviado por: Ladarovi
  • Idioma: castellano
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SOBRE LA TELEVISIÓN

CAPITULO 1º: El plató y sus bastidores

Es muy importante el uso de la televisión como medio de comunicación puesto que esta ofrece muy buenas condiciones; a la gente le apasiona la idea de salir en la televisión sin importar por qué o para qué, se ha convertido “en un lugar de exhibición narcisista” quizás porque la televisión es una forma de llegar a todos los lugares del mundo.

Una censura invisible:

Pero esta, al igual que otros medios de comunicación, está llena de censuras y tiene falta de autonomía; la forma de comunicarse, el tiempo, los personajes invitados incluso los periodistas están a menudo ejercidos por la censura y ya no solo existen la censura impuesta por la política y la económica también hay otra clase de censura impuesta por nosotros mismos llamada “autocensura”. Todas estas censuras hacen de la televisión un “instrumento de mantenimiento del orden simbólico” las personas manipulan y son manipuladas.

La crónica de sucesos, la prensa sensacionalista, la sangre, el sexo y el drama son los temas que más triunfan en la televisión, lo que pretendía ser una forma de comunicación se ha convertido en una forma de distracción; no tocan temas muy importantes pero hay programación para todos los gustos. Las personas que no leen la prensa están sujetas a las noticias de la televisión que dejan de lado las noticias que deberían ser conocidas por todos para dar otras programaciones.

Ocultar mostrando:

A veces la televisión nos muestra lo que debe pero de tal forma que pase inadvertido, que parece insignificante o le da otro sentido distinto de la realidad.

Para seleccionar su programación incita a lo dramático con imágenes o acontecimientos en los que exagera su importancia; lo que más les interesa es lo extraordinario, siempre están en búsqueda de la primicia informativa.

La televisión pretende ser un instrumento que refleje la realidad pero ha acabado siento un instrumento para crear la realidad.

La circulación circular de la información:

El mundo del periodismo está fragmentado por conflictos y hostilidades y aunque los productos de los periodistas son mucho más homogéneos de lo que la gente cree tienen un efecto de ínter lectura que es una de las tácticas que exige la profesión, hay diferencias que pasan inadvertidas pero que son muy importantes para los productores ya que son una parte para ampliar los índices de audiencia; todo la información de la televisión está programada, decidir que es lo importante y que debe ser transmitido procede en gran parte de otros informadores.

Aunque hay muchos periodistas que luchan por introducir diferencias en el círculo de información, el índice de la audiencia, la medición del número de telespectadores que sintonizan cada cadena, dan un conocimiento exacto de lo que funciona o no funciona; hay una fuerte sumisión por parte de los editores a estos índices.

La urgencia y el fase thinking.

Los índices de audiencia tienen mucha importancia para los distintos medios de información, lo que genera mucha competencia entre los mismos y una rivalidad temporal por la “primicia informativa”.

Muchos de los temas que se tratan son impuestos por la competencia entre los productores; esta presión que los periodistas se ejercen entre ellos da lugar a elecciones ausencias y presencias, por lo tanto la televisión no es un lugar favorable para expresar el pensamiento porque existe un vínculo entre el pensamiento y el tiempo y en la televisión las relaciones son entre el pensamiento y la velocidad, se piensa mediante tópicos. El principal problema que supone este medio para la comunicación es saber si se han cumplido las condiciones de recepción.

Unos debates verdaderamente falsos o falsamente verdaderos.

Hay algunos debates que parecen verdaderos pero que en realidad no es así; son producidos por amigos que en un momento determinado producen una mentira par llamar la atención de todo el mundo.

También hay otra clase de debates en los que es el presentador quien ofrece un problema para discutirlo y luego impone unas normas; a lo largo del debate el presentador interviene haciendo preguntas con una entonación que trata de crear tensión, manipula las señales imperceptibles también manipula el tiempo, pero no todos lo s invitados se comportan igual en el plató por lo que es necesario hacer una composición del panel de invitados para dar una imagen de equilibrio democrático.

Contradicciones y tensiones.

La televisión es un instrumento de comunicación con escasa autonomía, hay muchas “relaciones de competencia” y “relaciones de connivencia” que se basan en unos intereses comunes.

En la actualidad la contradicción entre los intereses económicos y sociales ha llevado a las imposiciones comerciales a través de los índices de audiencia: en el mundo del periodismo las tensiones cada vez son más fuertes, hay más críticos cada vez mejor formados que son utilizados para tareas insignificantes.

La gente descubre las terribles exigencias de la profesión, la televisión es un universo donde las personas son títeres de las exigencias de los demás.

CAPITULO 2º: La estructura invisible y sus efectos

El mundo del periodismo tiene sus leyes propias y define su posición en el mundo global por atracciones y repulsiones, tiene una leyes propias y no puede comprenderse a partir de factores externos.

Cuotas de mercado y competencia

Para comprender lo que sucede en una cadena de televisión hay que tener en cuenta que las diferentes cadenas compiten por un mercado.

Para comprender lo que puede hacer un periodista hay que tener presente la posición del medio en que trabaja y su posición en ese medio.

La competencia económica entre cadenas o periódicos por los lectores o los oyentes forma competencia entre los periodistas.

En los años cincuenta la televisión casi no contaba en el campo periodístico y la gente que trabajaba en ella estaba doblemente dominada: por sospecha de depender de los poderes públicos y por las subvenciones del estado.

Una fuerza de banalización.

El poder de difusión de la televisión plantea un problema al periodismo escrito y a la cultura en general, capta mucha más atención que los periódicos o los diarios, produce unos efectos inéditos.

Cuanto más amplio es un medio de comunicación más ha de intentar no escandalizar a nadie y no plantear problemas y si lo hace sin trascendencia; la televisión ha de ser para todos sin confrontaciones que le convenga a todo el mundo y deje intactas las estructuras mentales. Los encargados de dirigir los

programas de televisión se han convertido en portavoces de la moral, son dueños de los medios de expresarse públicamente y gozan de gran consideración.

La televisión en los años cincuenta pretendía ser de uso cultural y formar los gustos del gran público; en los noventa se propone únicamente explotar y halagar esos gustos para alcanzar la máxima audiencia posible.

Unas luchas arbitrarias por el índice de audiencia.

Hay que ir más allá de lo que se ve para llegar a la relación de fuerza entre los diferentes órganos periodísticos, las representaciones de los debates son a menudo estrategias de lucha donde se dejan ver las relaciones de fuerza y se pretender transformar o conservar; estas estrategias pueden transformar la posición.

Los periodistas más importantes son hora los de televisión, ha habido un progresivo retroceso con los de prensa escrita, lo más importante de esto es el peso simbólico de la televisión y que ahora la información de deporte y de sucesos tiende a imponerse al conjunto de campo periodístico y como consecuencia se contratan a periodistas para someterse a las expectativas del público menos exigente.

Los sucesos tienen el efecto de crear un vacío político y reducir el mundo a la anécdota o al cotilleo.

Los periodistas de prensa escrita tienen ahora que decidir entre hacer un periódico de la televisión o tomar una línea diferente arriesgándose a perder a sus lectores; los responsables de esto que son “víctimas de la mentalidad de los índices de audiencia” no escogen verdaderamente, a veces las exigencias de los índices de audiencia conduce a acumular compromisos de programas y relegar el esoterismo a altas horas de la noche.

El único punto de crítica a todo esto son los programas satíricos.

La influencia de la televisión.

El periodismo está sometido al campo económico a través de los índices de audiencia y mientras este está dominado por las imposiciones comerciales, domina a todos los demás campos.

Las críticas que se hacen sobre este tema se dirigen a las personas sin tener en cuenta las estructuras en las que están colocados y su posición.

Dentro del periodismo se hacen alianzas entre periódicos que neutralizan a la competencia, si estos mecanismos se vuelven más evidentes pueden desembocar en una concertación.

El antiintelectualismo, lleva a las periodistas a plantear periódicamente la cuestión de los errores de los intelectuales.

La colaboración.

Las fuerzas periodísticas pueden recibir fuerzas del exterior, cuanto más reconocimiento y apoyo económico recibe más inclinada está a resistir, cuanto más lo atrae lo comercial más inclinada se siente a colaborar.

Por otra parte según la ley de Jdanov cuanto más autónomo y más rico en capital específico sea un producto cultural y más orientado al mercado restringido más inclinado se sentirá a la resistencia.

Derecho de entrada y deber de salida

La televisión produce dos efectos, rebaja el derecho de entrada en un número determinado de campos y puede consagrar como escritores a otros que no lo son y por otro lado dispone de medios para llegar a un mayor número de personas.

Se debería luchar contra los programas que solo buscan los índices de audiencia par lograr una democracia.

Opinión personal

Por una parte estoy de acuerdo en lo que dice el libro, porque ahora hay muchos programas que solo buscan la audiencia sin preocuparse de las personas que los están viendo o de la influencia que pueda ejercer en ellas; además de no cuidar la temática tampoco cuidan la forma de hablar ni el horario en que se emite el programa.

Por otra parte, en contra a lo que dice el libro, hay muchas personas que aunque puedan de vez en cuando ver la televisión siguen informándose por periódicos, radios u otros medios distintos.

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