Televisión y materiales didácticos

Lenguajes audiovisuales. Educación televisiva. Persuasión. Adolescencia. Publicidad. Teleadicción. Telespectador

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LA TELEVISIÓN COMO MATERIAL DIDÁCTICO

Siempre que se habla de la televisión, en nuestra mente aparece la palabra caja tonta, y es que, en vez de valorar las facilidades y oportunidades que nos brinda dicha caja, sólo pensamos en lo perjudicial. De lo que no nos damos cuenta es que tanto los niños y niñas como los y las jóvenes de hoy en día son, desde edades muy tempranas, unos especiales consumidores de los mensajes televisivos, visionando de forma indiscriminada todo tipo de programas -no sólo infantiles-. Vivimos en la cultura de la imagen. Todos y todas hemos realizado un aprendizaje no reglado del lenguaje de las imágenes a través de muchas horas de televisión y cine. Desde los primeros días de vida hemos estado expuestos y expuestas s esta “idioma” peculiar de las imágenes en movimiento. Hemos aprendido a decodificar su significado a un cierto nivel pues como es sabido hay diferentes lecturas de la imagen y algunas de ellas no conscientes, en ello se basan los publicistas, por ejemplo. El problema es que no sabemos todo lo que tenemos que saber a cerca de los lenguajes audiovisuales y las acciones persuasivas que estos medios ponen en marcha cuando parten de la base del analfabetismo audiovisual de las audiencias y, de manera especial, de la población infantil y juvenil que, por sus características psicológicas y madurativas, están menos cualificadas para entender sus códigos y diferenciar la realidad electrónica del mundo real.

Ante esto, no sólo las Administraciones públicas, las asociaciones de consumidores y otras entidades deben preocuparse por los contenidos televisivos, es necesario también la intervención de la familia y de la escuela.

Los padres y las madres tienen, sin duda, la principal obligación de orientar a sus hijos y/o a sus hijas para que sean buenos telespectadores y consumidores activos y buenas telespectadoras y consumidoras activas de la televisión, ya que es en el hogar donde esencialmente se produce el contacto diario con este medio. Sin embargo, hay que partir de la base de que en una sociedad como la nuestra donde el trabajo, las ocupaciones, y especialmente la escasa preparación -y por ello concienciación- de los padres y de las madres ante el hecho televisivo, impiden que estos puedan dedicar el tiempo y esfuerzo necesarios pare enseñar a sus hijos a usar críticamente la televisión. Se hace imprescindible por ello la participación de la escuela y los profesionales de la educación en la formación de ciudadanos capaces de consumir racionalmente los mensajes televisivos, si queremos que la institución escolar sintonice con las necesidades sociales atienda a la formación integral de la persona. Es cierto que hoy se le exige a la educación que atienda a múltiples y variados ámbitos de conocimiento, y también es verdad que los maestros y profesores no están capacitados para hacer frente a tantas demandas. Sin embargo, es necesario priorizar, y al hacerlo, tener en cuenta que la televisión es un medio que educa o deseduca, en función del grado de cualificación y preparación que tengan los telespectadores pare consumirla. Si la escuela ha de tender a la educación armónica de los alumnos y las alumnas para que adquieran tanto plena conciencia de sí mismos y de sí mismas como autonomía en su actuación, ¿cómo ignorar la poderosa influencia del medio televisivo y no ayudar a los chicos y a las chicas a conocer, comprender, interpretar y usar la televisión? Urge por ello, que desde el aula, se aprovechen las indudables potencialidades educativas del medio y que al mismo tiempo se favorezca que los chicos y chicas puedan defenderse del acoso manipulativo que con mucha frecuencia -y no siempre de forma patente- esta implícito en los mensajes audiovisuales.

En definitiva, lo que hay que hacer es enseñarles a entender el lenguaje de la imagen. Pero ¿cuántos docentes saben utilizar y manejar la televisión y su lenguaje? Casi ningún docente ha tenido la oportunidad de aprender a “hablar” este lenguaje, de expresarse son imágenes y desde luego mucho menos de formarse de manera reglada en ello.

Por ello, con frecuencia, las herramientas audiovisuales se utilizan mal por los y las docentes. Sólo los y las profesionales de la imagen y la publicidad dominan el lenguaje visual y lo utilizan habitualmente para influir en las opiniones, actitudes y sentimientos.

Esta falta de formación sobre el lenguaje de la imagen, su sintaxis, su ortografía, las normas técnicas elementales de su producción y de su proyección y el desconocimiento total del diseño gráfico es responsable del “desprestigio” que el empleo de las ayudas didácticas audiovisuales tiene entre la mayoría de los y las docentes pues por su empleo deficiente han encontrado una ayuda escasa. Todo esto junto con las escasas oportunidades que ofrecía el sistema educativo para utilizar este material, creaba “mala fama” a los medios audiovisuales.

Sin embargo la Reforma del Sistema Educativo (LOGSE) ofrece, como nunca, la oportunidad de integrar los medios de comunicación en el aula, no sólo como auxiliares didácticos para el conjunto de todas las asignaturas y niveles educativos, sino también como objeto de estudio y análisis, y como técnica de trabajo y expresión personal.

La televisión puede en este sentido ser utilizada como complemento curricular en las diferentes Areas (Lengua, Matemáticas, Ciencias Sociales, Educación Plástica, etc.) para complementar y enriquecer los contenidos, haciéndolos más atractivos, motivadores y cercanos a la realidad de los alumnos y las alumnas. Pero además, en las aulas pueden y deben ofrecerse espacios para que los chicos y las chicas reflexionen sobre este medio que tanto de negativo como de positivo les puede aportar. Conocer sus códigos y lenguajes, es decir favorecer la alfabetización audiovisual, es un objetivo que debe estar en igualdad de condiciones con otras metas tradicionales de la escuela. Leer y escribir con imágenes es por ello una necesidad.

He aquí una propuesta curricular diseñada por “Grupo Comunicar” para los últimos cursos de primaria

1. Objetivos

· Reflexionar en el aula sobre el medio televisivo y sus mensajes, para familiarizar a los alumnos y a las alumnas con el mundo audiovisual, ofreciéndoles una plataforma reflexiva que les permita el ser capaces de verbalizar su experiencia televisiva

· Favorecer el conocimiento de los códigos y recursos del lenguaje audiovisual empleados por la televisión para posibilitar la lectura critica de sus mensajes y el descubrimiento de los mecanismos de manipulación utilizados.

· Diferenciar en los programas televisivos el universo electrónico del mundo real, descubriendo los valores y contravalores que la televisión ofrece, y contrastándolos con la realidad cotidiana.

· Enseñar y aprender a autoprogramarse el consumo televisivo, superando el hábito mecánico del visionado inconsciente e incitando a los alumnos a planificarse en un uso racional y productivo de la televisión.

· Descubrir otras alternativas en la familia, los amigos, el deporte... al visionado televisivo, superando la adicción a este medio como único y excluyente recurso pare el ocio.

· Aprender a utilizar el medio no como receptores pasivos, sino como creadores activos, usándolo como recurso creativo y como técnica de expresión personal

2. Contenidos

2.1. Conceptuales

· La televisión como comunicación audiovisual.

· Contenidos de la programación televisiva (programas, personajes, ambientes...).

· El discurso televisivo (lenguajes, códigos, géneros, etc.).

· Valores y contravalores de la televisión (estereotipos, clichés...).

. La Realidad electrónicas y mundo real

· Posibilidades educativas de la televisión (la tele en la escuela, la escuela en la tele).

· Alternativas al visionado televisivo (familia, juegos, amigos, ocio activo, etc.).

2.2. Procedimentales

· Análisis de los mensajes de la televisión.

· Discusión y debate sobre la programación televisiva.

· Búsqueda de alternativas a la "teleadicción".

· Manipulación y uso de recursos audiovisuales (cámara, magnetoscopio, monitor...).

2.3. Actitudinales

· Enjuiciar y valorar críticamente los programas y personajes televisivos por un lado, y por otro, los hábitos de los teleconsumidores y de las teleconsumidoras.

· Reconocer los aspectos positivos y negativos de la televisión como medio de comunicación.

· Descubrir los mecanismos de defensa que los telespectadores y las telespectadoras tienen ante los abusos manipulativos y tergiversadores del medio.

· Adoptar actitudes críticas ante los valores y contravalores que la televisión ofrece.

· Preocuparse por aprender a ver, y a usar racional y conscientemente la televisión.

· Descubrir las posibilidades comunicativas que la televisión tiene como lenguaje expresivo y como medio de comunicación personal.

· Valorar la competencia televisiva que los alumnos/as pueden adquirir como usuarios activos del medio.

A continuación, una metodología flexible y contextualizada como se sugiere en esta propuesta demanda una batería múltiple de actividades que favorezcan la consecución de los objetivos propuestos. Por ello, se aporta a continuación una serie de actividades para esta propuesta didáctica:

a) Con informativos: Comparar las informaciones dadas por las distintas cadenas y otros medios de comunicación sobre un mismo hecho; hacer simulaciones de informativos; organizar un archivo de noticias; hacer el seguimiento de una noticia para comprobar el desenlace de la misma en el tiempo...

b) Con películas: Jugar a cambiar los roles y el sexo de los personajes; diseñar argumentos y finales distintos a los presentados; buscar la continuidad de la acción; cambiar el genero (de drama a cómico, por ejemplo); hacer doblaje de escenas...

c) Con publicidad: Grabar anuncios y visionarios en grupo haciendo un análisis critico de los mismos; hacer anuncios y contraanuncios; inventar argumentos atractivos para anuncios...

d) De producción: Ejercicios sobre toma de imágenes, sonido, iluminación y escenografía; diseño de guiones y escenificación practica de los mismos; producir efectos especiales; hacer programaciones para la televisión...

e) Para conocer el medio televisivo: Visita a unos estudios de televisión; montaje simulado de un estudio; planificar la retransmisión de un programa en directo; organizar una charla o entrevistar a personas que trabajen en televisión...

f) Con relación a otros medios: Contrastando los mensajes, est los, estrategias de la televisión con las producciones de la prensa, radio, cine, cómic, vídeo, fotografía...

Muchas veces el problema no es no saber utilizar los medios audiovisuales, sino la escasez de recursos.

Aunque parezca increíble, el trabajo con los medios de comunicación audiovisuales no siempre exige sofisticados aparatos. Con pocos recursos, un profesor o una profesora puede poner en funcionamiento múltiples estrategias pare el conocimiento de los medios. Con ello no queremos decir que los centros deban estar infradotados o que los y las docentes no deban demandar una buena dotación audiovisual que puede ser necesaria pare ciertas actividades que requieran una infraestructura tecnológica mínima. De todas formas, en las aulas lo esencial, como indican los objetivos de la propuesta, no es tanto formar profesionales de los medios, sino más bien hacer activos y activas consumidores y consumidoras y telespectadores y telespectadoras críticos y críticas.

Referencias

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