Teletransporte cuántico

Mecánica cuántica. Fallos en Star Trek. Entrelazamiento. Efecto paradoja Einstein-Podolsky-Rosen. Fax. Fotón, fotones, experimento austríaco

  • Enviado por: Jordi Alba
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 14 páginas
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ESTUDIO SOBRE EL TELETRANSPORTE CUÁNTICO

  • Introducción

  • Teletransporte es el nombre dado por los escritores de ciencia-ficción al hecho de que un objeto o persona se desintegre en un lugar, mientras que aparece una réplica perfecta en otro. Como sucede, habitualmente no se explica en detalle, pero la idea parece ser que el objeto original es escaneado de forma que se extrae toda la información que contiene, y entonces esta información se transmite a la nueva localización donde se construye la réplica, no necesariamente del material original, pero si del mismo tipo de átomos, ordenados con el mismo patrón que el original. Una máquina de teletransporte puede ser análoga a una de telecopia (conocidas como fax), excepto que puede trabajar sobre objetos tridimensionales, además de con documentos, produce una copia exacta y puede destrozar el original en el proceso de escaneado. Algunos escritores de ciencia ficción consideran dispositivos que preservan el original, y todo se complica si se aplica a una persona, pues aparece una

    duplicada de la otra, en otro lugar, sin embargo en la mayoría de los casos se supone que el original se destroza, funcionando como un supersistema de transporte, no como un replicador perfecto de cuerpos.

    2. El Teletransporte En Star Trek. Fallos De La Serie

    “El teleportador es uno de los elementos emblemáticos de Star Trek. En efecto, la Enterprise es una nave preciosa... pero su aerodinámica deja bastante que desear. Los mismos elementos que la convierten en una eficaz nave de espacio profundo impiden que pueda posarse sobre una superficie planetaria. Podría pensarse entonces en el empleo de lanzaderas que llevaran a cabo está tarea, lanzaderas que, por cierto, existen en la serie. Pero hay que reconocer que abordar por sorpresa una nave romulana o rescatar a Kirk y a Mc Coy de la superficie de Rurapente utilizando lanzaderas podría convertirse en algo más semejante al famoso rescate fallido que intentaron los americanos durante la crisis de los rehenes en Teherán que a una operación exitosa. Era necesario un procedimiento que permitiera mover a la tripulación a otras naves y a las superficies planetarias sin demasiados problemas. Y la respuesta a este desafío fue el teleportador.

    Todo el mundo ha visto alguna vez a un teleportador en funcionamiento. El sujeto se sitúa dentro de un área en la que existen 6 elementos circulares. A continuación, aparece un campo anular que delimita el volumen de espacio que va a ser teleportado. Una vez establecido ese campo de protección, se procede a la desmaterialización del individuo separando los átomos que lo forman y extrayendo la información de su posición y de su estado. Estos átomos se van introduciendo en un buffer exactamente en la misma posición en la que han sido extraídos o

    desmaterializados del cuerpo. Cuando dicho buffer está completo (es una especie de copia de seguridad, puesto que el proceso requiere de la existencia de varios de estos buffer que se van pasando entre sí la materia extraída), se envía a través de un campo que confina está materia con destino al punto de recepción de la teleportación. Una vez allí, se procede a la restauración del individuo combinando la información contenida en el buffer con los átomos transportados de modo que se recupera a la persona según su estructura original... pero en el punto de destino.

    Este procedimiento de teleportación resulta muy espectacular, pero en cuanto se analiza mínimamente se descubre que está lleno de dificultades. De hecho, es sin duda uno de los elementos más incoherentes dentro del universo de la Star Trek, y el que más problemas ha dado. A lo largo de la serie hemos podido contemplar fallos del teleportador absolutamente espectaculares, como por ejemplo, el de aquel episodio en el que entraba un Kirk en el teleportador y debido a un fallo salían dos, uno de los cuales era bueno y el otro malo. Ya es duro justificar la aparición de dos copias del mismo individuo, pero intentar explicar la dualidad del bien y del mal en las mismas es simplemente excesivo. Otro célebre episodio en el que aparecen problemas con el teletransportador fue aquel en el que Riker desciende a la superficie de un planeta y debido a un malfuncionamiento de la máquina aparecen dos copias del mismo, una de las cuales quedo abandonada sobre la superficie... Lo cual no deja de ser curioso, porque el principio de funcionamiento del teleportador se basa en el transporte de la materia descohesionada. Es decir, si soy transmitido y mí masa corporal está formada, pongamos por mil átomos, si mis mil átomos son escaneados, metidos en un buffer, determinada su posición, y enviados a la superficie del planeta y como resultado del proceso aparecen dos copias mías, no sería descabellado preguntarse «¿y los 1.000 átomos "del otro yo".. ¿De dónde han salido?, ¡Porque a la maquina solo entraron 1000 átomos, pero en la salida hay 2000!.

    Bueno, incoherencias de la serie aparte, la teleportación de por sí es un proceso con muchos problemas. El primero, y uno de los que en principio la serie no ha sido capaz de dar solución sin necesidad de recurrir a un Deus ex Machina absolutamente descarado, es la existencia del principio de incertidumbre de Heisenberg. Heisenberg demostró que es imposible conocer al mismo tiempo la posición y la cantidad de movimiento de una partícula a nivel cuántico: se podría conocer una o la otra, pero nunca las dos. Esto significaba que si se escaneasen todos los átomos que forman parte de nuestro cuerpo existiría una clara imprecisión, y el resultado de dicho escaneo no se correspondería al cuerpo que había sido originalmente explorado. En la serie los guionistas eran perfectamente conscientes de la existencia de este principio de incertidumbre y resolvieron el problema mediante la introducción del llamado Compensador Heisenberg, un mecanismo prodigioso que, una vez activado, hace que el principio de incertidumbre poco menos que desaparezca durante el proceso de escaneo...

    Otra dato curioso del mecanismo de la teleportación es la energía de desmaterialización. Nosotros mantenemos una existencia física tangible porque existe una energía que une nuestros átomos. Evidentemente si queremos desmaterializar algo tendremos que eliminar esa energía, para poder ir recogiendo cada átomo e introducirlo en el buffer. Se han hecho estudios y resulta que la energía de desmaterialización asociada a un cuerpo humano seria la

    asociada a una explosión atómica de un megatón de potencia, con lo cual, resulta que cada operación del teletransportador equivaldría en términos energéticos a la detonación de 6 bombas de hidrógeno dentro del radio de acción de la máquina. Tampoco resulta despreciable el volumen de información asociado a está operación. En efecto, la determinación de la posición, la velocidad, el estado y el tipo de cada uno de los átomos que forman parte de nuestro cuerpo, equivaldría a unos 1028 bits de información, una cantidad de datos astronómica, sin duda. Además, todo este volumen de información habría que compactarlo de algún modo dentro del famoso buffer de transferencia y enviarlo al lugar de destino, para, una vez allí, utilizar esa inmensa cadena de información para la reconstrucción de nuestro cuerpo.

    Por último, resulta relativamente sencillo concebir el proceso de desmaterialización y materialización del buffer desde el origen en la nave hasta el destino. Sin embargo, desde mí punto de vista uno de los grandes problemas del teleportador es que no solamente se utiliza para transportar a alguien desde la nave, sino que es posible recoger remotamente a una persona y enviarla de vuelta a la nave. ¿Qué significa esto? Pues que los escaners de la máquina (el radio de alcance del teleportador es de unos 70.000 kilómetros), ¡tienen la capacidad de discriminar en el espacio la posición de un átomo a 70.000 kilómetros de distancia!. Esto resulta, como mínimo, un punto bastante curioso.

    Dicho todo esto podríamos considerar una vez más que, como tantas otras cosas en la serie, la teleportación es bonita pero imposible. No obstante, los hechos en cierto modo han venido a desmentir una vez más está creencia. Como comentamos más arriba, el principio de la incertidumbre de Heisemberg dice que no se puede conocer a la vez y con absoluta precisión la posición de un objeto y su cantidad de movimiento. Debido a esto, es imposible

    un escaneado perfecto, pues siempre existirían imprecisiones en el proceso. Sin embargo, en 1993 un equipo de investigación echó por tierra está idea asentada utilizando una característica fundamental de la mecánica cuántica: el entrelazamiento.

    3. El Entrelazamiento

    ¿En qué consiste el entrelazamiento? Intuitivamente es bastante fácil de entender. Supongamos que tenemos un dado. Nosotros podemos arrojar ese dado y si el mismo no está cargado, cada vez obtendremos un resultado aleatorio. Imaginemos ahora que tenemos no un dado, sino dos, y que dichos dados han sufrido un proceso de entrelazamiento cuántico. ¿Qué sucedería?. Pues que cada vez que arrojásemos ambos dados, obtendríamos el mismo resultado en los dos. Lo más importante no es esto, sino que el tiempo que tardaría la información en pasar de un dado a otro sería "0", es decir, la información cambia instantáneamente en el átomo que se encuentra entrelazado con respecto al átomo original. Esto resulta sumamente importante y siempre ha despertado una gran expectación puesto que como mínimo, el entrelazamiento cuántico parece estár en la base de la creación de un

    Sistema de Comunicaciones Instantáneo.

    Esta propiedad cuántica fue descubierta por Einstein, Rosen y Poldoski hacia 1935. Normalmente a las partículas que la exhiben se las conoce como pares ERP. ¿Cómo puede utilizarse el entrelazamiento cuántico para producir un mecanismo de teleportación? Imaginemos que tenemos un fotón de luz y cogemos una propiedad del mismo como puede ser su polarización. Supongamos que tenemos en principio solo cuatro polarizaciones posibles; llamémoslas Arriba, Abajo, Izquierda y Derecha. El truco, por así decirlo, de la teleportación cuántica, consiste primero en la creación de un par de fotones ERP. Nosotros sabemos que de acuerdo con la propiedad de entrelazamiento que tienen, lo que le sucede a un fotón le sucederá automáticamente al otro. El problema es que de acuerdo con el principio de incertidumbre nosotros no podemos mirar en qué estádo se encuentra el fotón, porque en el mismo momento en que lo hagamos lo destruiremos.

    ¿Cómo solucionamos esto? Supongamos que queremos transportar un determinado fotón, y que tenemos dos fotones entrelazados que pueden estár tranquilamente situados en extremos diferentes de la galaxia. No existe ningún tipo de limitación en cuanto a la distancia que los separe, sabemos que lo que afecte a uno de ellos va a afectar automáticamente al otro. El truco de la teleportación consiste en que en lugar de intentar medir las propiedades de cada uno de estos fotones, cosa que sabemos que es imposible debido a Heisemberg, los combinamos y medimos la polarización de cada uno de ellos con respecto al otro. ¿Qué significa esto? Nosotros con está estrategia no estámos midiendo en realidad las propiedades del fotón, con lo cual no estámos vulnerando el principio de incertidumbre de Heisenberg. Lo que miramos es la polarización relativa del fotón de referencia respecto del fotón a transportar, sin conocer en ningún momento su valor exacto. Está medida es lo que se conoce como "estado de Bell" y la información de la misma se transmite al punto de destino por métodos convencionales, como pueda ser una señal de radio. ¿Cuál es el paso siguiente?. La alteración derivada de la

    combinación del fotón que queremos transportar con el extremo del par ERP que tenemos en el origen se ha transmitido instantáneamente desde el mismo al punto de destino. Sin embargo, el que está en el punto de destino no sabe lo que ha sucedido, no tiene modo de saber cual es el estádo de Bell asociado a esa alteración. Cuando llega la información de la medida del estádo relativo de ambos fotones por el canal convencional, el señor que está en el punto de destino puede aplicar la transformación correspondiente para obtener un fotón que tenga exactamente las mismas características del que utilizamos en el punto de origen... y la teleportación del fotón ha concluido.

    Llegados a este punto cualquiera se preguntará "¿pero no estamos hablando de teleportación?, ¡y ahora me estamos diciendo que solo hemos averiguado la polarización del fotón de origen y ni siquiera hemos transportado esa información por encima de la velocidad de la luz, sino que necesitamos transmitirla por un canal convencional para recrear al fotón original ...!”.

    El truco consiste en que en realidad lo que se están transfiriendo son todas las características del fotón de origen, no solo la polarización, de modo que el fotón que obtenemos como salida en el punto remoto es una copia idéntica del mismo. Esto es debido a que tiene las mismas propiedades y la misma función de estádo: a nivel cuántico, no hay manera de distinguir el fotón que entró del fotón que salió.

    Se ha demostrado que la teleportación cuántica implica automáticamente la destrucción del fotón que se introduce en el teleportador. Es decir, no existe lo que se denomina la clonación cuántica, que nos serviría para vulnerar el principio de incertidumbre. ¿En qué consistiría esto? Muy sencillo, yo no cojo un objeto, lo pongo en un lado, lo envío al otro, y tengo dos objetos idénticos como en el caso de Kirk y Riker. En la teleportación cuántica se ha demostrado que esto es imposible porque el objeto que se transmite resulta destruido por el proceso de transferencia y no puede ser duplicado

    La teleportación cuántica a nivel fotónico es un hecho. A día de hoy, existen muchos laboratorios en el mundo donde han conseguido la teleportación de fotones de un sitio a otro a una distancia arbitrariamente grande, y como curiosidad, para la creación de los pares ERP se utiliza un láser que incide sobre un cristal de Borato de Bario Beta!, con lo cual uno descubre que frases de Star Trek como los Cristales de Dilitio, en el mundo real tampoco están tan separadas de la realidad.

    Existe así mismo un laboratorio francés que ha conseguido entrelazar cuánticamente átomos, con lo cual podemos considerar que la teleportación de los mismos se encuentra ya casi a la vuelta de la esquina. No es descabellado prever que la teleportación de moléculas más o menos complejas pueda tener lugar dentro de los próximos 10 años. Lo que pueda venir después de este hito, es algo que lógicamente no conocemos...

    ¿Pero, cuáles son los problemas asociados a la teleportación cuántica? Uno de los más importantes es lo que se conoce como decoherencia. ¿Qué es la decoherencia? La decoherencia es la perturbación de la fuente de origen debido a cualquier tipo de actuación externa, por ejemplo, la radiación térmica procedente de la cámara en la cual tiene lugar la experiencia. Este fenómeno puede alterar el estado cuántico de los pares ERP y hacer que la

    teleportación no tenga lugar. De hecho, el porcentaje más alto de teleportación que se ha conseguido a día de hoy está en un 80% de los casos. ¡Imaginad si se transmiten tan sólo el 80% de los átomos de vuestro cuerpo cuando este entra por el teleportador, lo que podría salir por el otro lado!. La decoherencia es un problema importante, cuya magnitud crece conforme aumenta el número de átomos que queremos transportar a través de este procedimiento.

    Otro problema que ya hemos comentado es el del volumen de información asociado a este proceso. Transmitir un fotón es relativamente sencillo. Un átomo es bastante más complicado pero tampoco tiene unas limitaciones de información excesivamente complejas . Existen estudios bastante avanzados para intentar la transmisión remota de un virus. Pero para la teleportación del mismo, el más sencillo que podamos concebir, ¡se necesita la friolera de

    108 bits de información! Si nos vamos ya a la teleportación de un gramo de materia, estámos hablando de 1024 bits de datos y eso ya no hay hoy en día ordenador capaz de procesarlo.

    El último gran obstáculo que podríamos plantear con respecto a la teleportación, es un problema más bien de carácter filosófico. Evidentemente si yo transmito una botella de agua a Alfa de Centauro y la botella aparece allí, nadie se va a plantear si la botella tiene mente o no tiene mente: es solo un conjunto de átomos ordenados de una determinada manera. Sin embargo, si soy yo el que entra en el teleportador, afirmar que mí mente es el resultado

    exclusivamente de un proceso cuántico resulta algo, como mínimo, arriesgado, sin entrar ya en consideraciones como la de la existencia del "alma" que preocupan a tantos de los habitantes de este planeta, o al hecho de que técnicamente se ha cometido un asesinato en el origen al desmaterializar al original. El pensar que cuando nosotros nos introduzcamos en un teleportador, la persona que va a salir por el otro lado vamos a ser nosotros mismos, ciertamente invita a la reflexión a la hora de utilizar un sistema de transporte de este tipo.

    Es fascinante el descubrir cómo una serie como Star Trek, que en principio no tendría por qué tener un soporte científico excesivo, (ni creo que fuera la intención de los creadores de la misma el que lo tuviera), por determinadas circunstancias parece haber conseguido que la física vaya siguiendo en cierto modo los caminos que ha ido abriendo a lo largo de los años. No creo que ninguno de los aquí presentes lleguemos a ver en nuestra vida un motor de curvatura. Tampoco creo que lo vean nuestros hijos, ni posiblemente los hijos de nuestros hijos. Pero ciertamente la posibilidad de que un motor de este tipo o un teleportador exista es algo que hoy en día ya no puede ser absolutamente descartado. Y eso siempre invita a la esperanza y a la ilusión de que algún día, quizás, consigamos alcanzar esas estrellas que nos miran desde lo alto.

    El texto en cursiva es parte de la conferencia "Factor Warp y Teletransporte: ¿Ciencia ficcion o Realidad?" impartida por D. Cristobal Pérez-Castejon Carpena, en la Espatrek 2000, el Sabado 23 Septiembre 2000 y cuyo contenido puede encontrarse aquí: http://personales.ya.com/ergosfera/articulos/warp.htm

  • Experiencias realizadas sobre el teletransporte

  • Un experimento reciente demuestra que la teletransportación es posible, Anton Zeilinger de la Universidad de Insbruck y sus colaboradores han conseguido trasnmitir el estado cuántico de un fotón. ¿Que significa esto? Lo que han hecho los físicos de la universidad de Innsbruck es hacer una copia exacta de un fotón (son las partículas constituyentes de la luz).Es decir han transmitido todas las características del estado cuántico del fotón, formandose otro fotón en el mismo estado cuántico, es decir una COPIA EXACTA. Además este transporte se hace hacia los lugares más apartados que nos podamos imaginar, sin restricción alguna. Por ejemplo a la hora de teletransportarnos será un proceso análogo, pasar de estar en Madrid y aparecer en Getafe, como teletransportarse dentro de la tienda de un jefe de una tribu del Congo. Para explicar cómo lo han hecho deberíamos entrar en consideraciones de profundo carácter cuántico.

    Este experimeto será explicado más adelante, en el último apartado de este trabajo.

    Hace dos años, un grupo internacional de seis científicos, incluyendo a C.H. Bennet, corfirmaron las intuiciones de la mayoría de los escritores de ciencia ficción, mostrando que el proceso de teletransporte es posible, pero sólo si se destruye el original. Sin embargo otros científicos plantearon experimentos para demostrar el teletransporte en objetos microscópicos, como átomos o fotones. Los defensores de la ciencia ficción deben de comprender que de momento no es posible realizar el proceso con una persona, por una variedad de razones técnicas y también porque no se debe de violar cualquier ley de la física.

    Hasta hace poco tiempo este proceso no era tomado en serio por los científicos, a causa de que había que violar el principio de indeterminación de la Mecánica Cuántica (Esta teoría física supone que todas las partículas se comportan simultáneamente como partículas y como ondas), que prohibe que se extraiga toda la información de un objeto mediante cualquier medida. De

    acuerdo con este principio, cuanto más exactamente se escanea un objeto, más se perturba por el proceso, hasta que se llega a un momento en el que el estado del objeto original ha sido "reventado", sin haber llegado a extraer información suficiente como para hacer una réplica. Este es un sólido argumento contra el teletransporte: si no se puede extraer información suficiente de un objeto para lograr una réplica perfecta, podría parecer que no se puede lograra una copia igual. Pero los seis científicos lograron un método para conseguirlo, usando un hecho paradójico de la Mecánica Cuántica, el efecto Einstein-Podolsky-Rosen. En resumen, consiste en escanear parte de la información de un objeto A, que se desea teletransportar, mientras que el resto de la información no escaneada se lleva a otro objeto C, vía el efecto EPR, que no ha estado previamente en contacto con A. Posteriormente, aplicando a C un tratamiento dependiente de la información obtenida mediante el escaneado, es posible el manipular C para dejarlo en el mismo estado que tenía A antes de ser escaneado. En el

    proceso se efectúa el teletransporte, no la réplica.

    'Teletransporte cu�ntico'
    Como se muestra en la figura, la parte no escaneada de la información se lleva de A a C, a través de un objeto intermedio B, que interactúa primero con C y luego con A. El efecto EPR, se estableció hacia el año 1930, cuando apareció un artículo de Albert Einstein, Boris Podolsky y Nathan Rosen. Hacia 1960, John Bell mostró que un par de partículas mezcladas, que han estado en contacto, pero que posteriormente se apartan de forma que no interactúan directamente, pueden exhibir individualmente un corportamiento aleatorio con una gran correlación, que no se puede explicar mediante la estadística clásica.

    Experimentos con fotones y otras partículas han confirmado estas correlaciones, proporcionando una fuerte evidencia de la validez de la Mecánica Cuántica. Otro hecho bien conocido acerca de la correlación EPR es que nos e puede enviar un mensaje controlable y con significado completo. En el fenómeno de teletransporte cuántico permite enviar exactamente la parte de información de un objeto que es demasiado delicada para ser escaneada y enviada por métodos convencionales.

    Comparación teletransporte-fax

    La siguiente figura compara la transmisión convencional mediante fax, con el teletransporte cuántico. En un fax, se procede al escaneado, extrayendo información parcial y quedando intacto después del proceso. La información escaneada se envía a la estación receptora, donde se imprime, por ejemplo, enpapel, para producir una copia del original. En el teletransporte cuántico dos objetos B y C se ponen primeramente en contacto y entonces se separan.

    El objeto B es recibido por la estación de envío, mientras que el C lo es por la receptora. En la estación de envío el objeto B es escaneado a la vez que el objeto original A que se ha de teletransportar. La información escaneada se envía a la estación receptora, y se usa para aplicar un tratamiento al objeto C, llevando a C a ser una réplica exacta del estado original A.

    El grupo de investigadores de la Universidad de Innsbruck en Austria, ha dado cuenta, el 11 de Diciembre de 1997 del primer experimento que verifica el teletransporte cuántico. Otro equipo, en Roma, encabezado por Franceso De Martini, ha publicado otro experimento análogo. Ninguno de los dos grupos ha logrado mandar un coche a la Luna o a un compañero a Ruanda. Estos investigadores han demostrado que es posible transferir las propiedades de una partícula cuántica como un fotón) a otra, aunque se encuentren en lugares opuestos de la galaxia.

    ¿Qué falta para que se pueda hacer con seres humanos? Sabemos que todas las cosas que nos podamos imaginar están formadas por partículas cuánticas, incluyendo al hombre. El principal problema con el que se encuentra el teletransporte de seres humanos es que una persona está formado por un número enorme de partículas elementales diferentes, por tanto se necesitaría gran cantidad de datos para codificar toda la información que se va a teletransportar, con los avances tecnológicos de hoy en día esto se antoja muy difícil, sin embargo, es un sueño que cada vez se acerca más a la realidad.

    Sin embargo, todavía nos encontramos con diversas preguntas, que seguramente coincidirán con alguna de tus dudas... Si teletransportamos el cuerpo de una persona, ¿nos dejaremos atrás su mente? ¿Qué ocurre con la materia en este proceso? ¿A partir de que materia prima se forma la copia exacta en el segundo estado?

    4. El experimento austríaco

    El número de enero de 1998 de la revista Nature informaba que un grupo de científicos austríacos ha conseguido teletransportar un fotón.

    Los fisicos de la Universidad de Innsbruck han teletransportado un fotón, la más sencilla de las partículas subatómicas, consiguiendo pasarlo del punto A al punto B sin desplazarlo por el espacio y de forma instantánea. Han demostrado de forma experimental lo que hasta ahora era una consecuencia de la mecánica cuántica postulada teóricamente hace cinco años.

    Bouwmeester y sus colegas de universidad colocaron un fotón en la plataforma de lanzamiento de su sistema. Apretaron el botón correspondiente y, en el mismo instante; apareció en la plataforma de llegada un fotón con las mismas própiedades qué el original. En la plataforma de lanzamiento ya no quedaba nada. En apariencia, el fotón ha viajado -sin desplazarse, porque el tiempo de viaje es nulo- de un punto a otro. En realidad, el fotón original ha desaparecido y otro fotón situado lejos ha adquirido exactamente sus mismas propiedades: se ha convertido en el original. Que el fotón original debe desaparecer es una consecuencia inmediata de la teoría cuántica.

    Cuando Max Planck propuso su primera formulación de la ecuación fundamental de la mecánca cuántica, en el año 1900, no era, sin duda, capaz de comprender la revolución a la que acababa de someter a la ciencia fisica. Pero la fórmula de Planck era de aplicación inmediata para comprender la entonces naciente física del átomo. Al mismo tiempo que se desarrollaban los experimentos de la fisica nuclear y atómica, se fueron perfilando las fórmulas teóricas --el proceso continúa tódavía, como demuestran los trábajos de teletransporte de los austriacos -- y, ya en 1927, el joven alemán Werner Heisenberg

    demostró el concepto que lleva su nombre: principio de indeterminación de Heisenberg.

    Según este, en el mundo de la cuántica, la realización de cualquier medida modifica el estado fisico del objeto sometido a la medición. Por lo tanto, no queda más remedio que resignarse a no conocer nunca todos los parámetros del sistema estudiado si pretendemos conservar éste.

    En su formulación más clásica, el principio de indeterminación de Heisenberg establece que nunca podrán conocerse, al mismo tiempo, la posición de un electrón y la velocidad a la

    que viaja. O se sabe dónde está o se sabe cómo de deprisa se mueve; o una cosa o la otra, nunca las dos a la vez.

    Pero para teletransportar un fotón resulta imprescindible conocer todas sus caracterlsticas. Así, según Heisenberg, el mismo proceso de medida supone la destrucción de ese fotón: Lo que los austriacos han conseguido es transferir a distancia estas características a otro fotón, que se convierte en una réplica exacta del original. Esta demostración del grupo de físicos abre un nuevo campo experimental. Su aplicación más inmediata está dentro de la propia mecánica cuántica: el teletransporte cuántico puede ser un ingrediente crítico de los nuevos sistemas de

    medida en esta rarna capital de la fisica.

    Pero entre el teletransporte de partlculas súbatómicas y el de atomos -incluso el del más séncillo, el hidrógeno- media un abismo. Quizá, de todas las maneras, en no mucho tiempo se

    consiga también este viaje sin desplazamiento para los átomos. Pero el viaje a través de la nada de los cuerpos complejos -una persona, por ejemplo- continúa todavía, y seguro que por mucho tiempo, como juego de la imaginación en la ciencia-ficción.

    Además, una curiosa paradoja se presenta cuando se imagina desde estos presupuestos cientificos el salto de los seres humanos en tiempo cero de un punto a otro. El experimento

    austriaco demuestra que el fotón original desaparece y que se transfieren sus cualidades a otro fotón preexistente.

    Para teletransportar a una persona habría que conocer absolutamente todos los estados cuánticos de todas y cada una de sus partículas. El mero hecho de medirlas supondría su

    desaparición y, con ellas, la desaparición del individuo: se transferiría la información a la materia existente en otro lugar y, en consecuencia, la nueva persona sería exactamente la misma que la original.

    Para finalizar este estudio, adjunto un recorte de prensa que recogía el experimento austríaco.

    ÍNDICE:

  • INTRODUCCIÓN

  • EL TELETRANSPORTE EN STAR TREK. FALLOS DE LA SERIE

  • EL ENTRELAZAMIENTO

  • EXPERIENCIAS REALIZADAS SOBRE EL TELETRANSPORTE

  • - Comparación teletransporte-fax

  • EL EXPERIMENTO AUSTRÍACO

  • 'Teletransporte cu�ntico'

    'Teletransporte cu�ntico'