Tejidos esqueléticos

Protección y soporte de órganos. Notocorda. Cartílagos. Huesos. Osidificación

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T.17: TEJIDOS ESQUELÉTICOS

Proporciona protección a los órganos blandos y soporte, basándose en ellos la locomoción y el desplazamiento, diferenciando tres tejidos principales; la notocorda, el cartílago y los huesos. Son elementos que dan soporte y poseen diferente cometido en función de los elementos que los componen, destacando diferencias en la naturaleza de la matriz extracelular.

NOTOCORDA

De origen mesodérmico; suele aparecer en procordados (cefalocordados), en humanos a nivel fetal, dando lugar posteriormente a la columna vertebral, también la poseen los ciclóstomos (lamprea).

Está formando por tejido vesicular con células huecas formadas por una gran vacuola central y una vaina exterior que recubre estas células. Podemos observar dos tipos de células, principalmente; cordoblastos y cordocitos.

Cordoblastos: son una hilera de células bajo la vaina, unidas por desmosomas, sin vacuolas, presentando microfilamentos en su estructura.

Cordocitos: acumulan líquido en el interior de una vacuola que da turgencia a la estructura por presión. Poseen citoplasma periférico, con una gran vacuola interna. Son células que dan soporte gracias a su tremenda rigidez. La resistencia se la proporciona los desmosomas.

Vaina notocordal: es una estructura que rodea la notocorda, formada por fibras de colágeno, con una serie de fibroblastos intercalados en la estructura.

CARTÍLAGO

Es un tejido conectivo especializado en dar sostén, acumulando gran cantidad de H2O, con características propias gracias a la matriz extracelular; con fibras de colágeno y sustancia amorfa. Aparecen en pequeños islotes rodeados por matriz extracelular sin vasos ni nervios en su matriz. Depende de la difusión del O2 por capilares, porque son células vivas (lo que implica que la difusión es permitida). Sin embargo, la matriz del hueso no permite la difusión de gases, lo que provoca que tenga que haber riego sanguíneo.

Aparece en diversas zonas concretas, tales como el esqueleto del embrión de vertebrados. También lo podemos encontrar en zonas concretas de adultos, como oído externo, articulaciones, unión costilla-esternón, etc. Además, el hueso se forma a partir de un molde de cartílago.

Sus componentes principales son; los condroblastos y los condrocitos. Los condroblastos son células que poseen capacidad de división, células jóvenes. Los condrocitos jóvenes son células que secretan matriz, de forma que crecen hasta poseer una morfología rugosa. Desarrollan, además el aparato de golgi. Sintetizan fibras de colágeno, poseyendo muchos repliegues en su superficie. Como es lógico, casi no poseen mitocondrias por la falta de O2. Acumulan glucógeno y lípidos y sufren una involución del RER y golgi cuando son viejas.

La matriz extracelular está formada por matriz amorfa, siendo agregados de proteoglicanos con capacidad de almacenar H2O. Poseen condrocitos inmersos en su interior y secreta fibras de colágeno distintas a las sintetizadas por los fibroblastos.

ORIGEN Y DESARROLLO

Se forma a partir de células mesenquimales que se condensan en agregados celulares sin que existan vasos sanguíneos en el interior. Entonces encontramos un centro de condrificación, de forma que las células mesenquimatosas pierden las ramificaciones y se convierten en condroblastos; secretan matriz extracelular diferente a la del mesénquima y se forma el precartílago. En el estadío de precartílago, las células secretan más matriz y se van separando, quedando aisladas en regiones determinadas. Entonces, la matriz se vuelve más rígida, de forma que en este caso no encontramos separación de células, sino que quedan en un hueco denominado grupos isogénicos (nidos de condrocitos sin casi matriz entre ellos). Por último, encontramos ya la formación del cartílago con sus características comunes.

Las células mesenquimales se diferencian como pericondrio, recubriendo tejidos cartilaginosos. Podemos distinguir en el pericondrio: capa fibrosa del pericondrio, con colágeno, fibroblastos y muchos vasos sanguíneos. Luego encontramos la capa condrogénica del pericondrio con condroblastos que poseen la posibilidad de segregar matriz. Además, el pericondrio es lo que facilita la llegada de nutrientes al cartílago, debido a que posee una alta tasa de vascularización.

Por otro lado, la matriz no es homogénea, sino que podemos encontrar: matriz territorial, que es aquella que se encuentra adyacente a los grupos isogénicos y que suele teñirse más fuertemente que la otra, poseyendo poco colágeno y mucha basofilia (con metacromasia). El otro tipo de matriz es la interterritorial que son las zonas de poca basofilia situadas entre los grupos celulares.

CRECIMIENTO DEL CARTÍLAGO

Puede ser: aposicional, que es el crecimiento por deposición de cartílago superficial en la capa condrógena del pericondrio. Por otro lado, tenemos el crecimiento intersticial, que es el que se da en el cartílago joven y que se produce por aumento de mitosis de los condrocitos de la parte interna, lo que da lugar a los grupos isogénicos y a la secrección de matriz.

Tenemos por otro lado los cambios regresivos que se producen por diversos factores, tales como el envejecimiento, donde tenemos menos glucosiaminoglicanos, lo que implica menos cantidad de agua y el reblandecimiento de la matriz. Otro problema es la calcificación de los huesos, que se da en zonas lejanas de los vasos sanguíneos, aunque puede producirse por vejez o conversión del cartílago al hueso en el embrión. También puede deberse al depósito de Ca2+ en la matriz, lo que dificulta la difusión de nutrientes y muerte de los condroblastos. Por último, este cambio regresivo puede deberse al depósito de vesículas de matriz o calcificación mediada por gemación. Estas vesículas contienen Ca2+, lípidos, fosfatasas alcalinas y pirofosfatasas. Suelen colocarse entre las fibras de colágeno, de forma que el calcio forma agujas cristalizadas en esa zona.

TIPOS DE CARTÍLAGO

Hialino: es el más abundante, con aspecto cristalino azul. Posee gran rigidez y aparece tanto en costillas como en la nariz, así como en la tráquea o en superficies articulares.

Elástico: es amarillo y más flexible, poseyendo fibras elásticas y de colágeno en la matriz extracelular. Es frecuente en las orejas. Aunque menos frecuente que el hialino.

Fibroso: este tipo de cartílago posee predominio de fibras colágenas sobre cartílago en sí. Posee zonas de inserción entre los tendones y el hueso.

Existe otro tipo de cartílago algo calcificado que se encuentra en las vértebras de los tiburones, por ejemplo, de forma que el Ca2+ se almacena en el cartílago, aunque no en tanta cantidad como para producir la muerte de los condrocitos.

HUESO

Formado por células y matriz intercelular, la cual a su vez, posee fibras y componente amorfo, que puede ser orgánico o inorgánico (minerales; da diferente resistencia). Las fibras con el componente amorfo orgánico, forman lo que se denomina osteoide (matriz ósea no calcificada).

Las características del hueso, son principalmente; vascularización para nutrir a las células (el calcio anula la permeabilidad de la matriz). Mineralización del tejido, con componentes inorgánicos que dan dureza y resistencia. Remodelación; es un tejido que depende de la edad, y soporta peso, por tanto depende de los cambios de peso, posturas, etc. el hueso responde frente a diferentes situaciones (los astronautas poseen problemas). Es el mayor depósito de calcio que hay en el organismo.

El periostio es el equivalente al pericondrio, siendo la estructura que rodea al hueso. Es tejido conjuntivo especializado, con potencia osteogénica, es decir, que posee la capacidad de formar hueso. Formado por una capa fibrosa con colágeno y fibroblastos. También posee células osteoprogenitoras, diferenciándose en osteoblastos (hay constante diferenciación, existiendo siempre osteoblastos). Luego tenemos la capa de osteoblastos que son células que fabrican matriz ósea por debajo de ellos. Los osteoblastos presentan su superficie hacia las células osteoprogenitoras, siendo redondeadas. En el otro lado, secretan la matriz ósea hacia abajo, encontrando prolongaciones hacia abajo. Por último, tenemos acumulación de matriz alrededor; con osteoblastos enterrados en la matriz, que se convierten en osteocitos. La matriz se calcifica y se quedan en túneles calcificados.

COMPONENTES CELULARES DE LOS HUESOS

Osteoblastos: son células osteoformadoras de los huesos maduros y en fase de desarrollo. Suelen poseer el núcleo en el extremo de la célula ósea, más alejado de la superficie ósea. Su citoplasma es muy basófilo y el aparato de golgi aparece como una zona de tinción más pálida entre el núcleo y la base celular. Son células implicadas en la síntesis de proteínas, con el desarrollo organular que ello implica; esto provoca una diferencia importante con los osteocitos, que es el desarrollo del RER y del aparato de golgi. Son células que no se dividen y poseen una posición periférica respecto de la lámina ósea. Secretan inicialmente osteoide y vesículas de matriz, que provocan la citada calcificación de la matriz.

Osteocitos: son células que ya no secretan nueva matriz, estando comunicadas por uniones en GAP con osteoblastos por arriba y osteocitos de alrededor; emite prolongaciones delgadas que se extienden por los canalículos de la matriz vecina. Esto les permite la posibilidad de vivir, porque se pasan los nutrientes, aunque también les permite la respuesta a acciones hormonales que sólo deberían actuar sobre las células superficiales. Alrededor de su superficie y sus prolongaciones, encontramos una vaina (osteoide), que nunca va a calcificarse.

Osteoclastos: Son los huesos que llevan a cabo la reabsorción ósea para renovar los huesos. Son células de hasta 150 micras y que pueden presentar hasta 50 núcleos (origen por fusión). Son derivados de los monocitos sanguíneos, una especie de macrófagos del hueso. Muestran una polaridad obvia, y sus núcleos se agrupan en la proximidad de la superficie celular libre de contorno liso, mientras que la superficie adyacente al hueso presenta una estriación radial que inicialmente se interpretó como un borde en cepillo. Pero la M.E ha demostrado que está formada por numerosos pliegues de la membrana que delimitan un gran número de prolongaciones en forma de hoja, separadas por estrechas hendiduras. Presentan una parte propia por donde secretan ácido cítrico y enzimas que disuelven las sales de calcio y luego fagocitan el componente amorfo orgánico. Son, por tanto, muy importantes para la remodelación del hueso pues van haciendo túneles, mientras que las otras células van rellenándolos.

MATRIZ ÓSEA

Formada por un 35% de componentes orgánicos y un 65% de componentes inorgánicos, siendo un elemento acidófilo. Veamos los principales componentes:

Componente orgánico: osteoide o prehueso; rodea a los osteoblastos y osteocitos, poseyendo un color blanquecino. Está formada por glucosiaminglicanos (ácido hialúrico y proteoglicanos) y por fibras colágenas (90%9 de tipo I con estrías.

Componente inorgánico: minerales; formado por cristales de hidroxiapatita sobre fibras de colágeno (fosfato cálcico cristalino). También encontramos calcificación, con un depósito de cristales de hidroxiapatita sobre fibras de colágeno. Presenta un color oscuro debido a la absorción de los electrones por parte de los cristales de apatita.

Como NÚCLEOS DE CALCIFICACIÓN, podemos destacar la osteonectina con proteínas específicas del hueso. Los puentes de unión entre la hidroxiapatita y el colágeno y el centro de anclaje del componente mineral a la matriz orgánica. Por otro lado, tenemos como núcleo, las vesículas de matriz que geman de los osteoblastos y forman los cristales de hidroxiapatita. Secretan calcio y actúan como núcleo.

También existen inhibidores de la calcificación en los tejidos blandos, de forma que encontramos pirofosfatos que son inhibidores de la calcificación, de forma que en vesículas de matriz encontramos pirofosfatasas.

Cabe destacar la presencia de regulación hormonal, como hemos comentado brevemente, gracias a las conexiones entre los osteocitos, formadas por uniones de fisura o nexo y uniones de baja resistencia eléctrica, que permiten el flujo de iones y quizá, también el de moléculas pequeñas. Dentro de este contexto, podemos introducir las implicaciones del hueso en los niveles de Ca2+ en sangre. Niveles que dependen de la parathormona (PTH), que aumenta el nivel de calcio en sangre, estimulando los osteoclastos, en un proceso mediado por los osteoblastos receptores. También existe dependiente de la calcitonina (tiroides) que disminuye el nivel de calcio en sangre, inhibiendo los osteoclastos que pierden su borde plegado que degrada.

TIPODE HUESOS

El hueso puede aparecer bajo dos aspectos microscópicos distintos, con zonas de forma esponjosa y zonas superficiales compactas, pudiendo distinguir entre hueso esponjoso y hueso compacto, constituidos ambos tipos por el mismo tipo de tejido, aunque la organización histológica de ambos presenta diferencias. Las dos formas del hueso se continúan una con otra sin un límite claro que las separe.

Hueso esponjoso o travecular: constituido por un retículo tridimensional de espículas óseas ramificadas o de trabéculas que delimitan un sistema laberíntico de espacios intercomunicados, ocupados por la médula ósea. El hueso está formado por tejido conjuntivo, capilares o médula ósea (en determinados tipos). Las trabéculas forman un entramado tridimesional con huecos en medio, constituyendo cavidades medulares. Las trabéculas están formadas por osteocitos inmersos en la matriz, la cual los recubre, encontrando siempre una lámina de osteoblastos que lo reviste. Aparece en la epífisis de huesos largos y en lámina central de huesos planos, así como en el interior de huesos cortos.

Hueso compacto o laminar: aparece como una masa sólida continua, en la que sólo se ven espacios con ayuda del microscopio. Formado por una repetición de partículas de osteocitos formando osteonas. Con una zona central donde hay vasos sanguíneos, apareciendo alrededor osteocitos formando láminas concéntricas alrededor del vaso sanguíneo. Esta estructura se denomina osteona, con vasos sanguíneos rodeados de láminas concéntricas, constituyendo una estructura columnar. Además, la capa adyacente al vaso, es el equivalente al periostio, de forma que en este contexto, lo denominamos endostio. Aparece en la diáfisis o parte periférica de los huesos largos, así como en la epífisis periférica de estos. También aparece en la periferia de los huesos cortos y planos.

TRANSFORMACIÓN DE HUESO ESPONJOSO EN COMPACTO

El hueso esponjoso está formado por trabéculas óseas, dejando en su interior cavidades medulares primarias. En el interior hemos dicho que encontramos tejido conjuntivo y vasos sanguíneos.

El hueso esponjoso, en ocasiones, tendrá que convertirse en hueso compacto, formando osteonas que darán lugar a este tipo de hueso. Los osteoblastos que depositan matriz, la van dejando por debajo de ellos, de forma que ellos mismos van enterrándose en esta matriz hacia el conducto del vaso sanguíneo. Se crea una osteona primaria, rellenándose la cavidad medular. Rodeando las trabéculas, existen células formadoras de huesos, osteoblastos y osteoclasto. Los puntos negros de las transparencias son osteocitos que han quedado enterrados en la trabécula, de forma que alrededor tenemos células que la delimitan, aunque siempre queda una capa de células por arriba de la matriz ósea, formándose osteonas constantemente.

El hueso compacto formado posee la morfología laminar característica: podemos observar una diáfisis en sección transversal y longitudinal.

En corte transversal, observamos por la parte de fuera el periostio, que es una capa externa de hueso constituida por una capa fibrosa y otra interna de osteoblastos, de forma que en medio, encontramos células osteoprogenitoras. En este contexto, encontramos numerosas fibras de colágeno que permite el anclaje del periostio al hueso (fibras de Sharpey). El periostio recubre la parte exterior del hueso, observando en la parte interna hueco. En esta cavidad, se aloja la médula ósea, existiendo un revestimiento endóstico con naturaleza igual al periostio, aunque no existen fibras de colágeno, pero sí osteoblastos y células osteoprogenitoras. Por debajo del periostio, las células de la parte periférica forman una lámina protectora, depositándose matriz por este perímetro y apareciendo laminillas circunferenciales internas debidas a la creación de hueso por el endostio, llegando a estabilizarse. Más en el interior, tenemos osteonas, y en el canal central, un vaso sanguíneo.

En corte longitudinal, observamos osteocitos paralelos al vaso sanguíneo. El conducto interno de la osteona es el canal de Havers que corresponde a un conducto por osteona. Además, tenemos conductos transversales que conectan las osteonas, denominándose canales de Volkmann, existiendo vascularización en ambos tipos de conductos. Ambos conductos están revestidos por una capa de endostio con células osteoprogenitoras; en realidad, todas las superficies del hueso, están revestidas por una capa de endostio con células osteoprogenitoras que rellenan cavidades.

En el hueso compacto, podemos encontrar además laminillas intersticiales que son osteonas viejas en medio que se remodelan, destruyéndose y generándose constantemente.

OSIFICACIÓN DIRECTA

Es la histogénesis a partir del mesénquima del embrión, constituyendo la osificación intermembranosa. El mesénquima se condensa en una capa ricamente vascularizada de tejido conjuntivo, en la que las células se unen unas con otras por largas y delgadas prolongaciones, depositándose en los espacios intercelulares delicados haces de colágeno orientados al azar, que quedan incluidos en una matriz extracelular semejante a un gen poco denso. En este momento se producen cambios tanto de tamaño como de forma, haciéndose las células más basófilas, designándose desde entonces osteoblastos, que por medio de su actividad secretora de matriz, van haciendo las trabéculas cada vez más grandes y más gruesas. Esta matriz, en un principio es orgánico, calcificándose posteriormente, generándose posteriormente el osteoide.

Este hueso inicial intramembranoso, por el que corren fibras colágenas al azar, suele denominarse hueso reticular, para distinguirlo del laminar, formado en la remodelación posterior, y que presenta el colágeno en una disposición paralela.

A medida que las trabéculas se engrosan por aposición de nuevo material osteoide, algunos osteoblastos quedan emparedados en la matriz recién formada, quedando atrapados en la matriz y convirtiéndose en osteocitos atrapados en lagunas, aunque estos osteocitos mantienen comunicación con los osteoblastos superficiales que quedan por encima. Los canalículos óseos se forman al depositarse matriz alrededor de estas prolongaciones. La mineralización, en este estadio promueve la formación de espículas, que son modeladas constantemente por los osteoclastos. Posteriormente encontramos remodelado y fusión de las espículas, formando la espongiosa primitiva. Se forman trabéculas, dejando tejido conjuntivo en medio. El grosor viene determinado por la longitud del vaso sanguíneo que queda en el interior. Posteriormente, el periostio se forma por condensación del tejido conjuntivo que persiste, mientras que el osteoide posee las fibras de colágeno al azar. No se forma verdadero hueso laminar, pues aunque se forman como sistemas de Havers, no lo son, debido a esta disposición al azar del colágeno.

OSIFICACIÓN INDIRECTA

Es el proceso que se da en los embriones de los vertebrados, constituyéndose un esqueleto osificado a partir del cartílago hialino, obteniendo hueso, lo que implica que el hueso crece. Este proceso se denomina endocondral y produce huesos cartilaginosos.

La primera señal de que se ha establecido un centro de osificación es el llamativo agrandamiento de los condrocitos en la porción media del tallo del modelo del cartílago hialino. Las células de esta región se hipertrofian, acumulan glucógeno y su citoplasma se hace muy vacuolado. A medida que los condrocitos se hipertrofian, se ensanchan sus lagunas a costa de la matriz cartilaginosa interpuesta, la cual se va reduciendo poco a poco hasta convertirse en finos tabiques agujereados y a espículas de forma irregular. La matriz hialina entonces se hace calcificable y en ella se van depositando nidos de cristales de fosfato cálcico. En este momento, las células terminan muriendo.

A la vez, se activan las capacidades osteogénicas de las células del pericondrio, depositándose una fina capa de hueso, denominada banda perióstica, alrededor de la porción media del tallo. En este momento, los vasos sanguíneos invaden las cavidades irregulares, ramificándose y creciendo hacia cualquier extremo del centro de osificación. Las células osteoprogenitoras (que se diferenciarán en osteoblastos) y las pluripotenciales hematopoyéticas (de la médula ósea) son transportadas al interior del cartílago junto con el tejido conjuntivo perivascular que acompaña a los vasos infiltrantes. Estas células llegan gracias a macrófagos. Además, las células comentadas, provienen del mesénquima.

Las células osteoprogenitoras se diferenciarán en osteoblastos que se agrupan sobre las superficies irregulares de las espículas del cartílago calcificado y comienzan a depositar matriz ósea sobre las mismas (hueso subperióstico). En esta fase del desarrollo, el hueso está formado por epífisis del cartílago hialino y diáfisis constituida por una región de osificación endocondral rodeada por un collar de hueso de origen perióstico. A todos estos cambios morfológicos descritos se les suele denominar centro de osificación primario (formación del brote perióstico).

Por último, también podemos destacar la generación de un centro de osificación secundario, con la formación de la epífisis y de la placa epifisaria.

CRECIMIENTO EN LONGITUD DE LOS HUESOS LARGOS

Mientras el cartílago es sustituido por hueso en el centro diafisario de osificación, continúa el crecimiento del cartílago hialino de las epífisis. Los condrocitos próximos a la diáfisis se disponen en columnas longitudinales (dirigidas por las fibras de colágeno) en cuyo interior, las células están separadas por finos tabiques, mientras que las columnas adyacentes están separadas por tabiques longitudinales más anchos formados por matriz cartilaginosa. A medida que la osificación endocondral progresa desde la diáfisis a la epífisis, los condrocitos de las columnas longitudinales sufren transformaciones similares a las descritas en el centro primario de osificación, los tabiques horizontales van desapareciendo. A lo largo de las columnas, podemos destacar cuatro regiones principales que representan las fases sucesivas en la morfogénesis de las células cartilaginosas.

En los extremos epifisarios, existe una zona de proliferación en la que la división frecuente de los condrocitos aplanados permite el alargamiento continuo del modelo cartilaginoso. La siguiente zona en dirección a la diáfisis es la zona de maduración, en la que las células presentan un notable alargamiento que alcanza su punto máximo en la zona de hipertrofia y calcificación provisional, en la que las células presentan un tamaño muy grande y aparecen vacuoladas. Dado que en esta zona, la matriz es un punto de depósito de sales de calcio, también se denomina zona de calcificación provisional. Finalmente, en el extremo diafisario, encontramos la zona de degeneración, en la que los condrocitos hipertróficos degeneran y los extremos abiertos de sus lagunas vacías, son invadidos por asas capilares y células osteoprogenitoras procedentes de los espacios medulares de la diáfisis. Las células osteoprogenitoras se congregan en las espículas irregulares del cartílago calcificado que queda entre las columnas y depositan una fina capa de matriz ósea que empieza a calcificarse tan rápidamente como se forma. Pero siempre hay presente una fina capa de osteoide superficial no calcificado.

En la zona transicional denominada metáfisis y en la que el cartílago de la epífisis es sustituido por hueso, las trabéculas son erosionadas constantemente por los osteoclastos en sus extremos diafisarios, a un ritmo igual al presenta el proceso de agregamiento en el extremo epifisario. El resultado es que la espongiosa primaria de la metáfisis mantiene una longitud constante, mientras que la cavidad medular se va alargando.

Los centros primarios de osificación se han desarrollado en la diáfisis de los huesos largos principales hacia el tercer mes de vida fetal. Al nacimiento, los condrocitos de la epífisis ya empiezan a hipertrofiarse anunciando el comienzo de la osificación. Los espacios que quedan vacíos tras la degeneración, son invadidos por vasos sanguíneos y células osteoprogenitoras del pericondrio, estableciéndose los centros de osificación secundaria en las epífisis de ambos extremos de los huesos en fase de desarrollo. Estos difieren de los primarios en que no poseen depósito de hueso en la zona subyacente al pericondrio. En su expansión, todo el cartílago epifisario es sustituido por hueso, salvo el cartílago articular y un delgado disco transversal llamado placa epifisaria, que queda entre cada epífisis y diáfisis y que va desplazándose hacia arriba, generando osteoblastos por debajo. Este disco no varía de espesor, observando dos en cada hueso. Todo el crecimiento posterior de los huesos en sentido longitudinal es atribuible a la proliferación de los condrocitos en la placa epifisaria y a su sustitución por hueso. Cabe destacar que por la proporción de generación y degradación en la zona adyacente de la placa, sólo se produce crecimiento de la diáfisis con pocas modificaciones en el grosor de la placa epifisaria durante todo el proceso de crecimiento.

Al final del proceso, se generan osteonas primitivas alrededor del capilar, generando los osteoblastos matriz por debajo de ellos, obteniendo una capa de hueso a partir de un eje central de matriz de cartílago. Entre las diferentes osteonas tendremos matriz calcificada. Posteriormente se da el cierre de la epífisis, eliminándose la placa epifisaria. Se forman pilas de monedas, calcificándose por debajo la matriz y degenerando ya los condrocitos. Se añade hueso por el periostio y se va degenerando por el endostio, aumentando de tamaño

CRECIMIENTO EN GROSOR DEL HUESO

Las paredes son aproximadamente constantes, de forma que no suelen variar excesivamente de grosor, pero el diámetro interno del hueso sí que va aumentando por crecimiento en grosor. A la vez que se genera hueso hacia el exterior, se va reabsorbiendo en el interior. Se produce la generación de osteonas en superficie.

Los jóvenes poseen asociado al periostio vasos longitudinales que recorren la superficie del hueso. Los osteoblastos depositan matriz por debajo suyo, formándose unos labios que van redondeado al capilar y los cuales terminarán tocándose, de forma que lo que era periostio, ahora se convierte en endostio porque recubre la parte interna de la osteona, adyacente al capilar. Serán células osteoprogenitoras en el interior, generando el sistema de Havers que terminará cerrando la cavidad inicial (el generar matriz por debajo implica hacia el hueso y no hacia el vaso sanguíneo). Se generan osteonas primarias, constituyendo un tejido óseo inmaduro, que continuamente será remodelado. Las osteonas primarias se reabsorberán por osteoclastos desde el vaso sanguíneo al exterior, quedando células osteoprogenitoras que recubren el túnel que deja el osteoclasto, se forma una osteona cerca de la anterior superpuesta, que será una osteona secundaria y así sucesivamente.