Tehuelche

Antropología. Sudamérica. Argentina. Aborígenes. Características físicas. Economía. Vivienda. Vestimenta. Organización Social y política. Ergología. División del pueblo: tehuelches septentrionales y meridionales

  • Enviado por: Kikuryukai
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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Introducción:

En un período de la era glaciar, hace unos 13.000 años llegó el hombre a Patagonia. Hay distintas hipótesis con respecto a las rutas que tomó. Las tres hipótesis más trascendentes son: que el hombre llego a América por el estrecho de Bering, la segunda es que llegó navegando desde Europa, bordeando Groenlandia; y la tercera, pero no menos importante es que el hombre llegó bordeando la costa este del continente.

Estos primeros hombres son los denominados: Paleo indios, que se caracterizan por haber vivido con fauna extinta. Es decir, estos grupos cazadores recolectores, que arribaron hace 13000 años a Patagonia son los lejanos antecesores de los Tehuelche.

Ésta es una etnia que se desarrollo desde río Negro y el río Limay, al norte hasta el estrecho de Magallanes, al sur.

Los tehuelches fueron vistos por primera vez por la expedición de Hernando de Magallanes. Eran muchos los aborígenes patagónicos cuando el hombre blanco descubrió las costas santacruceñas.

Durante un largo período de exploraciones, españoles e ingleses tuvieron repetidas y pasajeras relaciones con los indígenas.

Objetivos:

A fin de transmitir y abordar temáticas relacionadas sobre los primeros pueblos que habitaban la Patagonia; se detallarán los aspectos más importantes sobres la cultura Tehuelche: religión, vestimenta, herramientas, costumbres, etc.

Además de informar, tenemos el objetivo de que la sociedad tome razón de la rica cultura que tuvieron los primeros habitantes de la región que hoy habitamos todos.

Desarrollo:

Tehuelche

El vocablo "tehuelche" es de origen mapuche y significa "gente bravía" y corresponde a los pueblos de la ¨raza¨ pámpidos.

Sin embargo, estos indígenas ubicados al norte del río Chubut se denominaban: GUNUNA KUNNE (¨la gente por excelencia ¨) o Tehuelche septentrionales, y los pueblos del sur del río Chubut se hacían llamar AONIKENK o Tehuelche Meridionales.

Los navegantes de la expedición de Magallanes los llamaron "patagones" por las enormes huellas que dejaban sus pies envueltos en cueros de guanaco. De esa denominación derivó el nombre actual de la Patagonia.

Estos pueblos se ubicaban desde el río Limay y río Negro, en el norte, hasta el estrecho de Magallanes, en el sur.

Las características principales de estos indígenas son:

  • Características físicas:

Desde la antigüedad los tehuelche han atraído la atención de los científicos y curiosos debido a las noticias circundantes sobre su gigantesca estatura.

El mito de los ¨gigantes Patagones¨ surgió en el momento mismo del descubrimiento. Fue Antonio Pigaferra, el acompañante de Magallanes, quien al referirse al primer patagón que vio en el puerto San Julián, dijo que: ¨ era tan grande que nuestra cabeza llegaba apenas a su cintura¨.

En la actualidad se dispone de varias series de mediciones antropométricas, y si bien todas ellas coinciden en que estos indígenas representan en un bello tipo de Hombre y unos de los más altos de la Tierra, no por eso se les puede llamar ¨gigantes¨.

El promedio de estatura para los hombres era de 1.80 m y para las mujeres de 1.69 m aproximadamente. Sin embargo debe tenerse enguanta que las mediciones efectuadas se refieren sólo a individuos de raza pura y que han llegado a su completo desarrollo. En los casos en que decrece la altura se debe a la sencilla razón de que los ancianos van desapareciendo y los jóvenes que los reemplazan en la vida son en su mayor parte mestizos, es decir, hijos de blanco y de “india”, siendo estas últimas de menor estatura que los hombres de su propia raza.

El armazón óseo se distingue por sus formas macizas, por la longitud de los fémures, por el desarrollo acentuado de la cavidad torácica y por la curvatura acentuada del húmero, entre otras características.

Entre las características físicas, se observa una bien marcada gradación de color de la piel, según el sexo, según la edad, según la “pureza” de sangre del individuo. En los hombres sin mezcla de sangre domina un tiente facial rojizo oscuro que empalidece en el resto del cuerpo. En las mujeres la coloración es mucho menos acentuada, formando a veces un contraste muy notable entre el tinte normal de la cara y la blancura relativa del pecho y las piernas.

El cabello es netamente negro, lacio, grueso y tupido. Es de rápido crecimiento y tardía la descoloración.

Tienen los ojos negros, aparentemente pequeños, que en la juventud se distinguen por cierta vivacidad y energía; y con los años toma una expresión lánguida y adormilada.

La nariz es, en general de amplia cavidades y rebordes gruesos.

Los pómulos son abultados y salientes; la abertura bucal es grande y los labios son carnosos: tienen redondeado mentón: las orejas son pequeñas e inclinadas hacia delante; el tórax fuerte y saliente, los brazos bien formados y más bien largos que cortos, las manos relativamente pequeñas y los propio con las extremidades inferiores.

"La risa de estos indígenas descubre, por lo general buenos dientes, a los que conservan blancos y limpios mascando Maki, una goma que exuda del arbusto del incienso, y que las mujeres y las criaturas recogen con cuidado. Esta goma tiene sabor agradable y es un excelente dentífrico. "

"Vida entre los Patagones".

George C. Musters.1871.

  • Economía: De tipo extractiva con un patrón de asentamiento nómada.

Los Tehuelche no eran de vida sedentaria, sino nómade. Y de acuerdo con esto, su economía se basaba en la caza y en la recolección de productos agrestes.

Con respecto a la caza, el guanaco y el choique eran los principales animales. Además consumían huevos de avestruz, y también se cazaban otros animales menores, pero ninguno alcanzaba la importancia sustantiva de los Lama y los Pctenonemia Pennata.

La caza era casi diaria, y constituía la primera y más importante ocupación de los tehuelches. En ella tomaban parte todos los hombres aptos, y a veces, solo quedaban en los toldos los enfermos y los niños pequeños. La elección de los parajes donde se cazaría era siempre anticipada, con frecuencia discutida, o dejada al árbitro del “capitán del campo” o líder, designación que se daba al mejor cazador, al más entusiasta o exigente.

Desde muy temprano, en tiempos hispanos, recogía las caballadas, y luego en parejas o uno detrás del otro iban a reunirse a un sitio dado, que es el punto de partida. De ahí tomaban cada uno la dirección que preferían o la que el capitán de campo indicaba. Formaban un gran círculo que poco a poco iban estrechando. Así conseguían encerrar un gran número de animales, que huían de todos lados hacia el centro del cerco. Finalmente, en muy poco tiempo eran tomados con boleadoras y ayudados por numerosas cuadrillas de perros, siempre escuálidos, pero rápidos.

Solía ser enorme el número de guanacos y avestruces que aprisionaban de esta forma. Luego de matarlos los disponía sobre los recados. A veces el cazador regresaba con un guanaco adulto entero y media docena de avestruces. Cuado esto acontecía, los kaus tomaban un aspecto de fiesta, sus palos delanteros se inclinaban al peso de la carne, chirrían en los fogones las picanas y los buches apetitosos.

Los Tehuelche antiguos no conocían el caballo ni los perros y la caza de los guanacos y avestruces no podía practicarse con su ayuda, como se hizo más tarde, a partir el siglo XVIII. De manera que la caza tenía que practicarse de a pie y con el arco y flecha, que eran sus armas propias. Solían disfrazarse con plumas de avestruz o utilizaban pequeños guanacos amansados como señuelo, para atraer a los compañeros. Sin embargo, los Tehuelche posteriores, en cambio, conocieron el caballo y utilizaron la boleadora para cazar.

En el caso de las mujeres, se encargaban de elaborar quillangos de cuero y toldos y en época de contactos con los Mapuche (Tehuelche Septentrionales), hilar y tejer la lana. No cultivaban la tierra, y tampoco tenían ganado.

Además, no comían pescado, ni tampoco cerdo. A veces consumían hojas y pecíolos de achicoria silvestre, y extraían de los parajes húmedos unas raíces o tubérculos azucarados y blancos que ellos llamaban jaye o péchoro, según fueran cortos o largos, que comían crudos o ligeramente tostados. Además consumían piche, zorro y vizcacha de la sierra.

Gracias a las relaciones comerciales frecuentes que mantenían con los cristianos, introdujeron en su alimentación algunos artículos como la yerba, azúcar y harina.

También hacen uso del café, pero nada prefieren tanto como el alcohol.

  • Vivienda:

Dado que su economía se basaba en la caza y la recolección, es natural que el género de vida de los Tehuelche fuera nómade. No tenían, por tanto, vivienda fija, sino que se iban mudando sus correrías de casa, siguiendo itinerarios determinados dentro de un territorio definido.

El Kau, toldo o choza actual, se armaba enterrando en el suelo algunos palos o piquetes, de una a tres varas de alto, y se los disponía en tres hileras: al frente, los más largos, luego los medianos y en la parte posterior los otros. Sobre esta armazón tendían una especie de manta o cubierta hecha con pellejo de guanacos adultos, cuya lana dejan al exterior o en tiempos hispánicos de caballo y vaca. Estiraban enseguida la cubierta, amarraban su reborde frontal a los palos delanteros, provistos de pequeñas horquetas y finalmente fijaban con estacas los bordes laterales en el suelo.

En zonas altas de montañas conformaban parapetos de piedra, que eran paredes bajas de 50 cm. de altura, de forma semicircular que permitía afirmar el toldo ante los fuertes vientos reinantes.

  • Vestimenta:

El traje de los tehuelche originalmente era un quillango, manto de piel, y cubre sexo de piel y tamangos de cuero en los pies, con pasto adentro. En tiempos hispánicos utilizaban chiripa, que es una prenda inferior que se ata sobre la cintura hecha en poncho, o de un pedazo de tela, o también de piel de guanaco (quillango). Sin embargo, sea cual fuere su material, esa prenda es indispensable y la usaban escrupulosamente, porque su sentimiento de decencia es muy fuerte.

Sobre la ropa utilizaban una manta de piel de guanaco, que era amplia y abrigada. Ésta la usaban puesta con el pelo hacia adentro y el lado hacia fuera era pintado. El dibujo preferido, salvo cuando el dueño de la prenda estaba de luto, era un colorado con crucecitas negras y rayas longitudinales azules y amarillas con ribetes, o con un zigzag de líneas blancas, azules y coloradas. Estos mantos los mantenían secos y abrigados en épocas de lluvias o de mucho frío. Cuando cazaban se sacaban esta vestimenta, pero cuando montaban a caballo se la ajustaban a la cintura con un cinturón de cuero o una correa.

Otra vestimenta que utilizaban en tiempos hispánicos eran las botas o borceguíes de potro hechas con la piel del corvejón de caballo y a veces con la pata de un puma grande, estirada hasta la rodilla y atada alrededor del pie. Esta bota la usaban por un par de días hasta que la piel tomaba la forma del pie, luego se la cortaba justo a los dedos y se la cosía para amoldarla. Cuando se gastaba la suela o cuando el tiempo era muy húmedo o nevoso, usaban, además, chanclos de cuero. Las huellas dejadas con este calzado eran tan grandes que esto explicaría, en parte, el término patagón que aplicaron los descubridores españoles. Cuando estaban en el campamento no utilizaban las botas porque el material es muy delicado. Para cabalgar se las aseguraban con ligas, hechas de fajas tejidas de distintos colores o para los jefes de cuero y con grandes hebillas de plata.

Utilizaban también una vincha de color para ajustar el pelo, a veces en caso de haber ceremonia se engalanaban con sombreros si los podían conseguir.

Otros utensilios que utilizaban eran collares, cinturones, pipas, cuchillos, vainas y arreos adornados con plata que obtenían en su comercio con las colonias, los cuales eran modelados a golpes.

En las mujeres, por su parte, la vestimenta consistía en una manta similar a la de los hombres, sujetada en la garganta con un gran alfiler de plata provisto de un disco, un clavo o una espina, según sea el grado de riqueza o pobreza de la portadora. Debajo de esto usaban una bata de percal o tela liviana que bajaba desde el hombro hasta el tobillo. Cuando viajaban se ajustaban la manta con un ancho cinturón adornado con cuentas azules y tachones de plata o bronce. Las botas eran semejantes a la de los varones, salvo que al prepararlas se dejaba el pelo. También utilizaban adornos y zarcillos enormes de forma cuadrada, aretes que atravesaban el lóbulo de la oreja y por ultimo collares de plata con cuentas azules.

A los niños se los vestía con mantas chicas, pero lo mas frecuente era que los dejaran desnudos hasta los seis u ocho años. En algunos casos se les hacía botitas con la piel de las patas delanteras de los guanacos, ablandándolas a mano, pero los niños preferían andar descalzos.

Otra costumbre que tienen tanto los hombres como las mujeres es de embadurnarse la cara y a veces el cuerpo con pinturas para protegerse de la acción del viento, del sol, contra la excoriación o paspado de la piel. Esta pintura esta compuesta por acres rojos, negros o blancos, los cuales tienen distintos significados: el primero significa regocijo, el segundo duelo y el ultimo puede haber tenido en alguna época significado guerrero; estos ocres estaban compuestos por componentes minerales como la tierra mezclados con grasa sacada de los huesos medulares de los animales muertos que cazaban, como el guanaco.

También era común, en ambos sexos, el uso de tatuajes denominados Chaine. Éstos eran hechos mediante un procedimiento sencillo pero doloroso: se pinchaba la piel con un punzón y se introducían una mezcla azul con pedazos de vidrio seco en el antebrazo o en el pecho.

  • Organización Social y Política:

La base era como siempre, la familia, la cual es divisible y el hombre, según sea su bienestar o riqueza, puede tomar una o más mujeres.

El matrimonio Tehuelche era una especie de concubinato y se hacía mediante la compra de la mujer. Cuando un Tehuelche deseaba casarse y tenía ¨novia¨, entablaba la petición directamente o por intermediarios, dando tantos caballos, o perros o plata, y el padre, la madre o el pariente mas inmediato respondía si o no.

Si la oferta era aceptada, los valores pasaban a ser de la familia de la novia. Al día siguiente los recién casados se alojaban bajo el mismo toldo.

El adulterio, que nunca va seguido de fuga ni escenas turbulentas, es poco común; y mientras el hombre no falte a sus deberes más importantes, salvo un estado patológico especial o cierta perversión en el sentido moral, la mujer es siempre fiel a su marido.

Cada matrimonio, y con éste los hijos y parientes más inmediatos, habitaban bajo la misma choza, en donde sólo era común el alimento. Toda pareja es en cierto punto independiente de las otras, y lejos de haber promiscuidad, guardan apariencias de pudor y recato, ocupando cada una un sitio distinto, separado de los otros por una especie de cortina o pellejo extendido.

En todas las familias se desarrollaban distintas ceremonias en momentos puntuales. Uno de estos acontecimientos era, en primer lugar la fiesta del recién nacido, que era un momento esperado con interés. Esto se debe a que la maternidad era la preocupación constante y el anhelo de la joven primeriza. El momento del parto se desarrollaba sin gritos ni abluciones, pero con la ayuda de todas las comadronas, e inmediatamente después del nacimiento la noticia se comentaba de toldo en toldo. Al día siguiente se sacrificaban una o dos yeguas y se festejaba con gran alegría.

Cuando el niño llegaba a los cuatro años se repiten las mismas demostraciones de alegría; y según sea su sexo, le perforan con aguja una o las dos orejas. Inmediatamente se introducía en el aguajero o los agujeros algunas cerdas de caballo o diminutas estaquillas de plomo. Éstas es la ¨fiesta de los Aros¨, que comienza a usarse desde el momento en que cicatrizan las pequeñas heridas.

También la primera menstruación motiva importantes acontecimientos: presencia el suceso la madre de la joven; acuden a verla sus amigas, y en un momento se arma el toldo de fiesta en la misma disposición que los otros, pero en lugar de pieles de guanacos se recubre con mantas y ponchos nuevos de confección indígena, a lo que se agregan plumas de avestruz, discos circulares de plata sujetos sobre tiras de cuero pintado; entre otros objetos. Allí se sienta la nueva mujer. Se encendía una hoguera y se danzaba alrededor.

El último regocijo, en orden de tiempo, es el del matrimonio, y a corta diferencia se repiten las misma ceremonias mencionadas anteriormente.

En el caso de la propiedad era individual, se transmitía de padres a hijos y cuando éstos no existían, heredaban los parientes más cercanos, primero las mujeres y luego los hombres. El parentesco fue siempre respetado. La consanguinidad solo era admitida hasta cuarto grado, y era costumbre que los tíos se hagan cargo de sus sobrinos huérfanos. El padre era el jefe absoluto de la familia, pero ejercía una autoridad afectuosa, y casi nunca inflingía castigos a su mujer e hijos.

Por encima de la familia estaban las parcialidades, esto es grupos de 5 a 40 familias, con un cacique a su frente.

Estas parcialidades solían ser inferiores a las 400 personas en total. En cuanto al cacique, era mal obedecido, y una de sus pocas funciones consistía en ordenar rumbo y sentido a las continuas migraciones, y disponer el orden de la caza. Antes de salir a una expedición, este solía dirigirse a su gente con una pequeña reflexión, cuyo texto en dialecto tehuelche meridional aún se conserva.

  • Ergología

La ergología de los Tehuelche comprendía solo elementos relativamente simples, fabricados de piedra, hueso o cuero.

Los que vivían en los primeros tiempos hispánicos tenían el arco y la flecha como arma principal. Era un arco corto y recio, cuya cuerda fabricaban de intestino o tendones de animal, tensados en ramales. Las flechas eran cortas, estaban emplumadas y tenían punta de piedra con apéndice; se guardaban en un carcaj de cuero.

Los Tehuelche de la segunda época histórica, al adoptar el caballo, adoptaron también la lanza larga y la boleadora, y el arco y flecha pasaron al olvido.

La lanza era pesada y era utilizada cuando estaban desmontados.

En el caso de las boleadoras, había de distinto tipo:

- Boleadora de dos bolas: llamada Chume. Ésta la utilizaban para la caza del avestruz.

- Boleadora de tres bolas: llamada Yachico, utilizada para cazar al guanaco.

- Bola perdida o sencilla: Se llama así porque se la arrojaba para no volver a recogerla. Esta clase de arma era de fabricación rápida: se tomaba una piedra de punta aguda, se le forraba de cuero, excepto en la punta que se la deja afuera, se le ataba una correa de cuero crudo y se formaba un nudo en el extremo para impedir que se zafe de la mano cuando se arrojaba.

Las bolas estaban hechas principalmente de piedra, pero a veces las hacían de metal blando o cobre que obtenían de las colonias, estas últimas no necesitaban forros. Además abundaban las bolas de hierro fundido o bruto, a las que los tehuelche le daban la forma requerida.

No se conocía o no se practicaba la cestería.

Tampoco era conocida la fabricación de la cerámica, y los pocos vasos de barros que los descubridores pueden haber visto en manos de los antiguos Chónik, procedían del trueque con otro pueblos.

Además de los elementos anteriormente mencionados, cabe mencionar el trabajo más importante que desarrollaban las mujeres:

"La ocupación más importante de las mujeres en el campamento era la fabricación de mantas de piel, trabajo que merece una descripción detallada. Se empieza por secar al sol las pieles, estaquillándolas con espinas de algarrobo. Una vez secas, se las recoge para rasparlas con un pedazo de pedernal, agata, obsidiana, o vidrio a veces, asegurado en una rama encorvada naturalmente de modo que forma un mango. Luego se les unta de grasa e hígado hecho pulpa, y después se les ablanda a mano hasta hacerlas completamente flexible; entonces se las tiende en el suelo, se las corta en pedazos con un cuchillo pequeño muy afilado, haciendo muescas para ensamblarlas unas con otras a fin de dar más fuerza a la costura, y se las distribuye entre cuatro o seis mujeres armadas de las correspondientes agujas y hebras de hilo, que consisten en punzones hechos de clavos aguzados y en tendones secos extraídos del lomo del guanaco adulto.

Cuando la manta es grande no se la cose toda de una vez; así que la mitad esta concluida, se la estaquilla y se le aplica la pintura de la manera siguiente: se humedece un poco la superficie; luego, cada una de las mujeres toma una pastilla, o pedazo de ocre colorado y mojándolo aplican la pintura con gran cuidado. Una vez terminado el fondo, se pinta con la mayor precisión el dibujo de motitas negras y rayas azules y amarillas; en lo que las mujeres trabajan todo el día con la perseverancia más asidua. Concluido esto se pone a secar la piel durante una noche, y se termina debidamente la otra mitad y las alas, que sirven de mangas; después se junta todo, y una vez terminado el trabajo, la piel presenta una superficie compacta. El dibujo preferido, salvo cuando el dueño de la prenda esta de luto, es un colorado con crucecitas negras y rayas longitudinales azules y amarillas con ribetes, o con un zigzag de líneas blancas, azules y coloradas. Es sorprendente la energía infatigable con que trabajan las mujeres y la rapidez con que cosen. "

"Vida entre los Patagones".

George C. Musters.1871.

División del pueblo Tehuelche:

Como se mencionó anteriormente, los Tehuelche corresponden a la misma etnia. Sin embargo se pueden diferenciar dos grupos, de acuerdo a su distribución geográfica. Ellos son:

- Tehuelche septentrionales (gennakenk), distribuidos desde el norte del río Chubut, hasta el río Negro (o según algunos autores incluso más al norte, ocupando todo el territorio pampeano).

- Tehuelche meridionales (aonikenk), al sur del río Chubut, hasta el Estrecho de Magallanes.

Estos grupos no sólo se diferenciaban por su ubicación geográfica, sino que también se distinguían por su lengua y su cosmovisión.

Estas diferencias las vamos a desarrollar a continuación:

Tehuelches septentrionales:

  • Lengua: Günün a'ajech.

  • Cosmovisión:

A partir del siglo XVII los Araucanos cruzaron desde el actual Chile, a su región; situación que culminó con la casi desaparición de la cultura Tehuelche Septentrional como tal en las provincias de Buenos Aires, la Pampa y Neuquén hasta el Río Limay, permaneciendo hacia el oeste algunos grupos Günün-a-küna, que sólo se fusionaron con los araucanos después de la avanzada militar del General Villegas en 1886.

En consecuencia, de su mitología quedan relatos incompletos, donde se destaca la figura del ELEMGASEM (Elel, elelche, Kollón, Walicho), padre o generador de la raza tehuelche, que vive en una cueva. Se lo describe como un gigante con una gran coraza, que la llevaba en la espalda, similar a la de un gliptodonte. Tiene la característica de petrificar a quien lo mira a los ojos o de petrificarse. Posee características benéficas o maléficas, según las circunstancias de las personas. Se le atribuye la autoría de las pinturas rupestres (estilo de grecas).

También es el que provoca los grandes vientos de Patagonia. Rapta a las mujeres y niños. Es el dominador y dueño de los guanacos, de la vizcacha de la sierra.

Los tehuelches septentrionales tenían un canto dedicado al Elemgasem y decían que era el "dueño" de todos los animales vivientes y que sólo podía ser muerto por el rayo. Raspaban los huesos del Elemgasem (cualquier fósil hallado) y se lo daban

de beber a los niños para que sean fuertes y sanos.

Ceremonia del lugarteniente:

Un rito de pasaje femenina, luego de la 1º menstruación de la mujer, a la cual se la dejaba aislada en un toldo, y se le daba por día una determinada ración de agua y comida. Al mismo tiempo se nombraba a un joven para que ocupara el lugar de Elel. Por medio de este poder, podía saldar justicia por mano propia. A veces se llevaba a una mujer a un toldo.

Existían diferentes representaciones de ELEMGASEM, por ejemplo e montañas como en La Figura, en Pilcaniyeu, en el Collon-Cura, En Valle Encantado, etc. También existían árboles de ELEMGASEM, los cuales eran árboles sagrados, y en ellos dejaban ofrendas como pequeñas bolsitas de tabaco, piedras, etc.

Tehuelche Meridionales

  • Lengua: Aonikenk

  • COSMOVISIÓN:

La cosmovisión de los AONIKEK se puede dividir básicamente en cuatro ciclos, ellos son:

CICLO COSMOGONICO: ¨Donde se cuenta de la formación del mundo y los elementos¨

La creación del Tehuelche era atribuida a un ser que siempre existió denominado KOOCH. En un principio vivía rodeado por densas y oscuras neblinas ¨ Allá donde se junta el cielo y el mar¨.

Pensando en la terrible soledad que le rodeaba, comenzó a llorar durante muchísimo tiempo, tanto que es imposible calcularlo.

De las lágrimas que brotaban se formó el Mar primitivo (ARROK). Cuando advirtió que el agua no cesaba de salir de sus ojos, dejó de llorar y dio un profundo suspiro. Este suspiro originó el Viento, que disipando las oscuras neblinas, dio lugar al nacimiento de la claridad ¨ igual que ahora aparece el día después de la noche en el lejano horizonte¨.

Situado en medio del agua y rodeado de penumbras, KOOCH experimentó deseos de contemplar aquel extraño mundo. Para ellos se alejó en el espacio, y como no podía ver con nitidez, alzó la mano rasgando las tinieblas. De esta forma no solo aparto la oscuridad, sino que originó una chispa luminosa muy grande que siguió el giro de la mano que la creo. Tal chispa era el Sol.

El Sol dio origen a las Nubes que flotan sobre el mar, y éstas al ser castigadas y por medio del trueno y amenazaban con resplandecientes relámpagos. KOOCH se vio obligado a ordenar la actividad de los elementos de la naturaleza que actuaban en aquel mundo sin vida.

Creados los tres elementos del espacio, el Viento, la Luz y las Nubes, KOOCH hizo surgir del seno del mar primitivo una isla muy grande, sobre la cual creo la vida perecedera, es decir: las aves, los animales, los insectos y los peces. Al fin de admirar aquella maravillosa obra, el Sol enviaba luz y calor; las Nubes llevaban lluvia bienhechora y el Viento se encargaba de crear los pastos y no se ocupo más de maltratar a las nubes arrastrándolas por el espacio, ocultando al Sol.

Un día KOOCH comprendió que faltaba un elemento capaz de atenuar la oscuridad que envolvía la tierra cuando el Sol se retiraba a descansar. Entonces puso en el cielo a la Luna. En un principio, el Sol y la Luna evitaban verse, pero las nubes que vagaban por el firmamento tanto de día como de noche, contaron al Sol de la existencia de la Luna.

Tanto hablaron los dos por intermedio de las nubes, que ambos astros finalmente no pudieron resistir la tentación de verse. Así, el sol apareció un día mas temprano cuando aún la Luna no se había retirado, y otra vez la Luna apareció antes que el Sol se hundiera en el horizonte. Tanto se acercaron que juntos se ocultaron tras la montaña.

La Noche, en estas ocasiones acudía a envolver la tierra, experimentando deseos amorosos, mientras contemplaba a los amantes del espacio azulado. Cuando aquellos se separaban, la Oscuridad de alejaba de la tierra, de manera que el amante de la noche solo podía en este caso ser el Tiempo. En consecuencia, la Noche parió tres malos espíritus: AXSHEN, (el dolor físico), MAIP (inquietudes espirituales y mala suerte) y KELENKEN (la peste y la desgracia).

Luego la Oscuridad fue también madre de los gigantes (HOL-GOL). Ella, apenas nacían, los depositaba en las montañas de la isla, donde cada uno tenía su caverna. Además, las montañas eran también gigantes mujeres, que nacían muertas o muy enfermas, ya que vomitaban por la noche fuego o se estremecían porque KELENKEN se había metido en ellas y ningún brujo se ocupaba de curarlas.

CICLO DIVINO: ¨Donde se narra el nacimiento y las peripecias de Elal en la Isla¨

Reinaba la armonía en la isla creada por KOOCH, poblada por peces, mamíferos, aves e insectos. El hombre no había sido creado.

Pocos conocían las actividades de los HOL-GOK gigantes hijos que vivían en la montaña.

NOSHTEX, uno de los HOL-GOK, raptó una nube y la tuvo prisionera durante tres días y tres noches en su caverna. En aquel entonces, las nubes al rozar las montañas de la legendaria isla se convertían en mujeres.

Las demás nubes advirtieron su ausencia y en vano buscaron por las montañas y el firmamento.

Seguras de que la nube había desaparecido en algún rincón de la isla, furiosas comenzaron a descargar terribles tormentas; causando gran alarma y temor entre los seres que allí vivían.

Durante tres días duró la furia de las Nubes que castigaban la isla. Al cavo de esos tres días intervino el Sol, para apaciguarlas, preguntándoles el motivo de tanto enojo. Las Nubes respondieron que faltaba una de sus hermanas y que había desaparecido estando en la isla. Sospechaban que alguno de los seres que allí vivían la había raptado y la mantenían prisionera. Como el Sol nada pudo averiguar, esa tarde, luego de ocultarse en el horizonte, puso la novedad en conocimiento de KOOCH, pues las nubes amenazaban con seguir maltratando la tierra y a todos los moradores, hasta tanto no apareciera la ausente.

KOOCH, al ver el penoso estado en el que se hallaba su obra: lo animales aterrados, los ríos desbordados, las aves mojadas y hambrientas, las rocas despeñadas, prometió al Sol que si la nube desaparecida tenia un hijo, ese hijo sería, mas poderoso que su padre. El Sol. Ese mismo amanecer, comunicó la noticia a las Nubes, y éstas, alegres y satisfechas con la promesa, la contaron al Viento.

El Viento corrió veloz hacia la isla y contó la novedad a los animales, a fin de disipar sus temores. Como el Viento sabía de la existencia de los gigantes, bramó en medio de prolongados silbidos la noticia en la entrada de las cavernas en que los monstruos se habían refugiado, Así fue como NOSHTEX se entero de que el hijo que la Nube sería mas poderoso que él. La Nube escucho la noticia y le anuncio que el tal hijo que había de vengarla, según la promesa de KOOCH, ya latía en su vientre. Esta revelación aterrorizo al gigante. No sabía como alejar el peligro. Sentado en la puerta de la cueva meditaba mientras la Nube dormía. Hacia el anochecer, llegó Maip, el viento helado, que se arrastraba entre los matorrales y sopló su aliento helado sobre un pajarito posado en una rama. El ave cayó muerto, y NOSHTEX pensó que podía asesinar a la nube. Pero antes de morir el ave puso un huevo, y el gigante reflexionó que aun cuando matara a la madre, bien podría seguir viviendo el hijo. Ya a la luz de la Luna, pasó un zorro y al ver al pajarito muerto se lo comió, y luego husmeando entre las matas, encontró el huevo y lo comió también.

Fue así como NOSHTEX pensó que podía abrir el vientre de la nube y devorar al hijo. Previendo el amanecer; antes era de color lechoso; y temeroso de que la sangre de la nube fuese vista por alguien, NOSHTEX se apresuró a abrir su vientre y viendo el manantial de sangre que brotaba, revoleó los despojos del cuerpo de la nube; la sangre que brotaba de las heridas manchó el firmamento y fue así que al salir el sol, el cielo se mostró por primera vez de color rojizo.

Sin embargo NOSHTEX no logró su cometido, porque TERR-WERR (el Tuco-Tuco) salvó a la divina criatura y la llevó a su cueva.

Cuando el escondite de TERR-WERR resultó inadecuado para el niño, el Tuco-Tuco organizó una reunión planeando la huida de la nube, para la que era necesaria la colaboración de todos los animales.

El zorrino, el piche, el chingolo, el zorro, el pecho colorado, el chorlo y la lechuza estaban presentes en la reunión. Allí se decidió que el niño sería llevado a una tierra que hoy se conoce con el nombre de Patagonia en el extremo sur de Argentina, situada al oeste de la isla, lugar elegido por el chorlo que conocía estas tierras, y el cisne sería el encargado de llevarlo volando hasta allí.

Todos los animales se reunieron a la orilla del mar para proteger su huida, para esto, el zorrino le avisaría a la avutarda, al piche, al flamenco, al chingolo, al cisne, al zorro y al ñandú. El pecho colorado debía cantar para entretener a los gigantes. La lechuza no se mostró de acuerdo con lo decidido y voló de la reunión. Sin embargo, solo el chingolo, que le avisaría al cisne, cumplió con su cometido.

En el caso del ñandú, que según los relatos tehuelche antiguamente podía volar, perdió el privilegio de surcar los aires, porque en vez de remontar vuelo, cuando el zorro le anuncia que el niño le aguardaba en la orilla de la laguna, decidió ir en ayuda de la criatura utilizando sus piernas en lugar de las alas. Esta actitud se debió a que tuvo miedo de un gigante que le observaba. Irritado el niño, al enterarse de los motivos de su tardanza, desde ese mismo instante le quinto para siempre el privilegio de volar. A su vez, el zorro, que sorteó peligros y obstáculos para acercarse al ñandú, enterado del fracaso de su misión, se convirtió en su mortal enemigo.

El zorrino debía informar a la Avutarda que el niño estaba en condiciones de emprender el viaje y alejarse de isla donde había nacido. Tan alegre partió, que un gigante, intrigado al verlo tan contento, lo detuvo para preguntarle los motivos de su alegría, Asustado el zorrino, tras algunas vacilaciones, al cerrarse la noche sintió miedo y confesó al monstruo los móviles de su viaje y la misión encomendada, Mientras contaba los detalles de la proyectada fuga, fue oído por la Lechuza, que acababa de retirarse de la asamblea. Como la Lechuza tenía el privilegio de ver en la oscuridad, al acercarse distinguió al zorrino mientras temblando de miedo delataba la conspiración.

De inmediato voló de nuevo a la reunión, y comunicó a los demás animales los pormenores de la traición del Zorrino. La indignación de todos los seres fue unánime y la condenación terminante. Apenas el hijo de la Nube fue enterado de este episodio, el pequeño traidor fue rodeado por ese insoportable olor que delata su presencia a grandes distancias, Todos huyen de él, y por esa causa no tiene ni un solo amigo, Arrepentido de su falta, desde entonces el Zorrino trata de rehabilitarse, y por ellos, a pesar de su insignificancia, es el único animal que enfrenta al hombre y le ataca tratando de hacerle llegar su nauseabunda rociada, convencido de que vuelve a encontrarse con un gigante que le intercepte el paso.

El flamenco llegó tarde a la cita con el niño debido a que el Piche, que era el que tenía que avisarle, lo hizo tarde. Esto sucedió porque el pequeño animal, al ver a un gigante sintió miedo creyendo que el monstruo le observaba. Para despistar, el piche fingió husmear la tierra, y se ocultó entre las ramas para alejarse de tan peligroso observador. Apenas pudo comunicarse con el flamenco, éste de inmediato remontó vuelo, pero cuando arribó a la laguna, ya el cisne le había precedido y el niño estaba ya en la espalda del ave. En consecuencia, gran tristeza embargo al flamenco, y el niño, compadecido de su pena hizo que las blancas plumas, que hasta entonces lucía el ave, adquirieran el color del cielo a la hora del amanecer. Mas este privilegio no fue suficiente para el ave, y desde entonces sigue viviendo triste oculto en las lejanas lagunas de la Patagonia.

El Pecho Colorado debía distraer a los gigantes con su canto, mientras el niño aguardaba el momento de la partida. En consecuencia, el monstruo ordenó callar a la tímida ave, pero ésta siguió cantando. Finalmente el gigante, irritado con el canto del ave, le arrojo una astilla que fue a herir al pájaro en medio del pecho. Su grito de dolor fue oído por el niño, y cuando el ave llego a la laguna con el pecho ensangrentado, la criatura no solo cura la terrible herida, sino que también hizo que las plumas del pecho, manchadas de sangre conservaran para siempre ese hermoso color. Desde entonces, el Pecho Colorado luce orgulloso tan característica insignia.

Finalmente, el niño emprendió su viaje y fue bautizado con el nombre de ELAL, por el sonido que emite el cisne en vuelo.

CICLO HEROICO: ¨ Cuando se cuenta la llegada de Elal a la Patagonia, la creación de los hombres, cacerías y proezas¨

Elal llegó a la Patagonia volando sobre la espalda de un cisne. Éste detuvo su vuelo sobre la cúspide del hermoso Chanten, y Elal; siendo un niño muy pequeño aún, descendió del ave y admiró el fantástico panorama que se ofrecía ante su vista, Rodeado de las aves que le acompañaron en la fuga, estuvo tres días y tres noches contemplando la tierra cubierta de nieve y hielo. Durante ese tiempo las aves le proporcionaron el calor de sus plumas y le trajeron alimento en sus picos, Finalmente, el niño descendió de la cumbre del Chanten, y fue interceptado por el Frío y la Nieve, a quienes ahuyentó golpeando unas piedras que dieron origen al fuego. En un principio el frío y la nieve junto con el hielo, ayudados por el perverso Maip, pretendieron resistir y aniquilar a Elal. Finalmente, temerosos de que éste le enseñara a las aves a encender el fuego, formalizaron un pacto y se alejaron, dejando el campo libre a la vida que llegaba junto a Elal.

Sin embargo NOSHTEX, el gigante padre de Elal, había sido enterado por el cóndor de la nueva residencia de su hijo, y se trasladó a la Patagonia para ganar su confianza.

Para defenderse del gigante, Elal creó el bosque y los hombres. En consecuencia GOSHTEX tuvo que regresar a la isla.

Elal enseñaba a los hombres el arte de hacer fuego y les enseñó a cazar con arco y flecha. El mismo los acompañaba en sus cacerías aconsejándoles sobre la importancia de ser valientes para poder sobrevivir.

Mientras tanto, NOSHTEX, de regreso en la isla, mando a GOSYE, su hermano, a matar a Elal. Sin embargo, este gigante no conocía a Elal, en consecuencia mataba y devoraba a todos los cazadores y criaturas que se le cruzaban. Trataron de matar al monstruo con cuchillos de piedra y flechas, pero no le hacían ningún efecto. Finalmente Elal tuvo que intervenir, sometiendo al gigante a un terrible castigo. Fue así como GOSYE tuvo que volver a la isla.

NOSTEX furioso, emprendió un nuevo viaje a la Patagonia. Esta vez desarrollo un plan muy minucioso: Todo comenzó cuando un cazador, denomina Wenke, perseguía un chulengo herido y se internó en la selva tras la presa que ya creía segura. Allí se extravió y, al salir, en el deslinde del bosque fue atacado por un puma, que de un zarpazo le desgarró la garganta. Antes de caer, Wenke logró tender el arco y atravesar el cuello del puma con una flecha, dándole muerte. A continuación apareció un anciano misterioso, que alzándolo lo llevó a su caverna, mientras marchaba con el herido, el viejo le decía: ¨ El puma te temerá; tu eres fuerte y valiente como Elal, y los Chónek - los Hombres- gritarán tu nombre¨. Luego el cazador quedó inconciente en la caverna, y al amanecer despertó como de un sueño, completamente sano. Asombrado y temeroso regresó junto a los suyos, a quienes narró la extraordinaria aventura que había vivido, sin embargo nadie le creyó. Acontecimientos posteriores ratificaron las palabras de Wenke, y el anciano brujo resulto ser el propio padre de Elal. Sin embargo el plan del gigante no funcionó, ya que Wenke, en lugar de competir con Elal se convirtió en su íntimo amigo.

No obstante, NOSHTEX decidió intentar nuevamente derrotar a Elal, para esto llevó consigo, en su regreso a la isla, a SHINTAUKEL, un joven cazador humano, En la isla fue adiestrado, y volvió a la Patagonia custodiado por un gigante para desafiar a Elal. Como la pelea no terminaba de concretarse nunca, comenzó a correr el rumor de que Elal temía a aquel personaje que tanto se le parecía. Finalmente, SHINTAUKEL y Elal se encontraron en la meseta del Lago Sechlas (Candiel), que tomó su sabor amargo ya que en sus aguas cayó el sudor de los contrincantes. En medio del encuentro, una manada de hambrientos pumas apareció y todos los cazadores, creyendo que su héroe sería abatido, gritaron el nombre de SHINTAUKEL. El sol se oscureció, SHINTAUKEL hirió a Léala mientras este luchaba con los pumas y el combate se suspendió para poder controlar a la manadas. Después de la pelea, Elal desapareció.

La tribu tomó a SHINTAUKEL como nuevo héroe, sin embargo, poco tiempo después, éste se enfrento nuevamente con Elal, que lo derrotó fácilmente. Durante la pelea, Elal vio gigantes y pensó que su contrincante podría ser un monstruo amigo de ellos, así fue como luego de vencerlo ante la tribu, lo maniató y lo llevó a su caverna; allí lo asesinó y comió su corazón. En ese momento, el Tuco Tuco había despertado de un largo tiempo, víctima de un soplo de Maip, al confundirlo con un pájaro. El roedor le dijo a Elal que no se comiera el corazón, ya que los gigantes lo tenían de piedra, sin embargo el héroe exasperado no escucho los consejos.

Elal era nuevamente el héroe de los Chónek, pero para él nada era lo mismo, su creación lo había defraudado.

CICLO HUMANO: ¨ Donde se cuenta la decepción de Elal, su partida, su existencia en la isla y su emanación benéfica de la tierra¨

Defraudado por la falta de confianza de lo Chonek, Elal considera que ya les ha dado las herramientas para vivir y ah removido los obstáculos de la naturaleza. Queda así cumplida su misión.

Amargado por la traición recibida desciende de la montaña y con gran amor aconseja a los Chonek sobre el valor y el sentido de la vida.

Anuncia su retirada y les prohíbe que le rindan homenaje.

Les deja un espíritu protector, WENDEUK, para que sin ser visto los cuidará desde que nacían hasta que llegaba el momento de su muerte. WENDEUK siempre estaría alerta para ayudar a los hombres a sortear los malos trances de la vida, pero los Chonek debían ayudarlo, ya que este genio bondadoso por sí solo no podía contra los espíritus malos.

WENDEUK acompañaría a los muertos al lugar donde los esperaba Elal y una vez allí, contaría todo lo bueno y todo lo malo que hicieran en vida; si habían matado pumas, si habían guerreado con valor, si habían tenido hijos y especialmente si habían hablado a sus descendientes de la gloria de Elal en la tierra.

Los Chonek no se preocupaban de llevar cuenta de sus actos, porque WENDEUK lo sabía, Después de la vida y estando al lado de Elal, podían pedirle permiso ara contemplar a sus parientes subiendo al cielo convertido en estrellas o conversar con él sobre sus actos y cacerías frente a una hoguera que nunca se apagaba.

Después de entregarles estos consejos y consuelos, Elal se despidió y convirtiéndose en una avecilla se posó sobre un cisne, como cuando llegó a la Patagonia.

Se fue hacia el Este escoltado por una rumorosa bandada de cisnes, descansando en islas que surgían de las aguas heridas por sus flechas.

  • Conclusión

Como conclusión, en primer lugar, hay que destacar la importancia de estos indígenas en la historia de la región que hoy habitamos. Esta trascendencia va desde el origen del vocablo Patagonia, hasta el simple hecho de ser uno de los primeros pueblos originarios del país.

También hay que destacar la influencia que tuvo el pueblo Mapuche en la vida de los Tehuelche, principalmente en la de los Septentrionales, derivando en un proceso denominado ¨ araucanización¨. Esto se puede observar en la adopción de distintos objetos típicos de pueblo chileno como pipas, piezas cerámicas, hachas, técnicas textiles y de platería, entre otras.

Por último, pero no menos importante, este trabajo nos deja un claro mensaje: que los pueblos originarios tuvieron una interesante cultura, costumbres y por ende hay que valorarlos.

Como sociedad debeos aceptar al otro, a lo distinto, a su cultura, sus pensamientos, creencias.

El hecho de que sea diferente a nosotros o que no compartamos las misas ideas, no implica que sea superior o inferior.

Como siempre decía mi profesora de historia en la secundaria: la historia sirve para ver lo errores cometidos en el pasado y de ahí tomar el ejemplo para no volver a repetirlos.

Entonces, ya que teneos un evidente caso, que es la llamada ¨Campaña del Desierto¨, en donde la discriminación y la falta de respeto por otro aniquilaron y lastimaron un pueblo; ¿por qué lo seguimos haciendo nosotros?

Ya sabemos los resultados, entonces tomemos conciencia y tratemos de respetar y salvar lo poco que queda de las culturas indígenas, antes de que sea tarde.

  • Ficha

Podemos aplicar los conocimientos del Tehuelche en distintos momentos de una excursión:

Con respecto a la subsistencia, si estamos recorriendo la estepa y vemos algún Choique o Guanaco podemos contar que eran la base de la economía de estos aborígenes.

Con respecto a la Cosmovisión de los Tehuelche Septentrionales, podemos contar de la existencia de ELENGASEM cuando pasemos por:

  • Valle Encantado; ya que vemos variadas formas en las rocas y podemos contar que son personas petrificadas.

  • También podemos lo podemos contar en Pilcaniyeu, donde vemos claramente una roca que tiene extraña figura y una interesante historia.

  • Además. Podemos contarlo cuando vemos algún árbol aislado, que hacen referencia a un Walicho y donde es común dejar algún tributo.

  • Otro lugar puede ser Collón Cura, ya que se relaciona íntimamente con la historia, ya que otro nombre dado a Elengasem fue Collón.

Con respecto a la Cosmovisión de los Tehuelche Meridionales podemos aplicar el ciclo mítico de Elal en variadas situaciones, ejemplo:

  • Cuando salimos muy temprano y vemos el amanecer con sus hermosos colores, podemos contar cuando NOSHTEX mató a la nube.

  • Cuando realizamos una excursión y ya esta oscuro y vemos las estrellas, podemos contar que allí están los Chónek que mueren. Ellos viven con Elal y también pueden ver desde allí a su familia. Además podemos nombrar en esta situación a Wendeuk.

  • En otra situación donde podemos contar esta historia es cuando vemos algún animal o ave. Por ejemplo: del flamenco podemos contar porqué tiene esos hermosos colores y siempre los vemos tan solitario. Del pecho colorado podemos contar porqué tiene esa vistosa mancha en el pecho. Del Choique podemos contar que antes volaba y la razón de porqué ahora no lo hace. Del zorrino podemos contar porqué posee ese horrible olor, etc.

  • Podemos aplicar esta historia si pasamos cerca del Cerro Chanten, ya que allí fue donde estuvo 3 días y 3 noches Elal, y desde allí admiró la hermosa Patagonia.

  • También podemos contar cómo cazaba el tehuelche y que se lo había enseñado Elal.

Bibliografía

  • ¨ Vida entre los Patagones¨: George Chaworth Musters.

  • Los aborígenes de la Argentina: de Salvador Canals Frau.

  • Los Indios Tehuelches, una raza que desaparece: Ramón Lisa

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Trabajo Práctico Nº 2

"Tehuelche"

Antropología

Alumnos: Arriagada Cristian

Callaba Cintia

González Mariana

Kram Marcelo

Pannunzio Martin