Tectónica de placas

Movimientos oceánicos. Deriva continental. Dorsales oceánicas. Placas tectónicas. Fosa oceánica

  • Enviado por: Ester
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas

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ÍNDICE


  • Introducción

  • Definición

  • Origen

  • Dorsales oceánicas

  • Zonas de subducción

  • Fallas de transformación

  • Fosa Oceánica

  • ¿Por qué se mueven las placas?

  • Consecuencias geológicas

  • Bibliografía

  • COLEGIO SAN VICENTE DE PAÚL

    ¿Por qué se mueven las placas?

    Este movimiento se produce porque el interior del planeta está caliente. El calor de la Tierra crea una lenta y continua circulación de los materiales en el manto. Son las corrientes de convección. El magma más caliente y menos denso asciende por las dorsales y se solidifica dando lugar a la litosfera oceánica. Continúa por debajo de las placas alejándose de la dorsal y, después de enfriarse y hacerse más denso, desciende, reintegrándose de nuevo al manto en las zonas de subducción. En su descenso, el magma arrastra la placa oceánica, que se hunde y destruye lentamente.

    Consecuencias geológicas.

    Como consecuencia del continuo movimientodel manto superior, la litosferaes arrastrada y obligada a moverse, y en su movimiento cambia de rostro y, a veces, hasta se enfurece.

    Los continentes, como grandes y viejos pasajeros sobre las placas, se desplazan para colisionar unas veces y separarse otras (deriva continental). Pero no sólo los continentes se mueven; también cambia el aspecto de los océanos, pues el crecimiento del fondo oceánico a ambos lados de la dorsal hace que los oceános sean cada vez más grandes (expansión oceánica). En las zonas donde chocan dos placas litosféricas los sedimentos se pliegan y fracturan, luego se elevan y surgen grandes cordilleras montañosas (orogénesis). Durante años, la energía de choque se va acumulandoy, de forma inesperada, se libera: se ha producido un terremoto que hace vibrar la tierra. La corteza agrietada deja escapar violentamente gases y magma del interior hasta la superficie: así se forma un volcán.

    Fosa Oceánica

    Depresión larga y muy profunda abierta en el fondo oceánico. Lejos de la corteza y el talud continental, la profundidad común del fondo marino oscila entre 4.000 y 6.000 m. Las regiones centrales de los océanos suelen estar cubiertas por el gran sistema de dorsales oceánicas, de modo que las mayores profundidades no se encuentran a la máxima distancia de la costa, como cabría esperar, sino más cerca de tierra firme.

    Las fosas son valles estrechos de lados pendientes que llaman la atención por su longitud y su continuidad y por su enorme profundidad. Son accidentes largos, estrechos, de pendientes muy acusadas con fondos estrechos, planos, ricos en sedimentos, próximos y más o menos paralelos al borde de algunos continentes. A veces reciben el nombre de fosas marginales y casi todos se encuentran en el borde occidental del océano Pacífico.

    El agua de las fosas es fría, con una temperatura por lo general comprendida entre 0 ºC y 2 ºC, aunque aumenta lentamente con la profundidad a consecuencia de la presión. Pese a la escasez de oxígeno, las fosas son hábitats de vida marina en los que viven holoturias, anémonas, gusanos poliquetos y algunos moluscos y crustáceos. Aunque las fosas y los arcos de islas cubren sólo cerca del 1% de la superficie terrestre, son esenciales para comprender la tectónica de placas, al igual que las dorsales oceánicas. Así como éstas se forman cuando se separan dos placas de corteza, las fosas marcan los lugares en que dos placas chocan y una se sumerge por debajo de la otra.

    Cuando una placa oceánica choca con una continental, la primera, más densa, se sumerge o subduce por debajo de la segunda y forma una fosa en el mar a la vez que una cadena montañosa volcánica en tierra. Cuando chocan dos placas oceánicas, la que se sumerge se funde en el manto y da lugar a una fosa y un arco de islas volcánicas más o menos concéntricos.

    Dorsales oceánicas

    Término que designa las extensas cadenas montañosas submarinas, normalmente muy alejadas de los continentes. El sistema de dorsales oceánicas agrupa las mayores cadenas montañosas de la Tierra.

    Una exploración con sonar característica de una cuenca oceánica, como la del Atlántico norte, revela una cadena más o menos central que se alza hasta unos 3.000 m por encima del nivel medio del fondo oceánico a una profundidad de 4.000 a 5.000 m. La cadena presenta un relieve muy accidentado, con laderas amplias y crestas marcadas a menudo por una profunda hendidura longitudinal, llamada valle de hundimiento o rift, a lo largo de la cual se producen numerosos sismos superficiales y erupciones volcánicas que vierten lavas de basalto. A los lados de la dorsal va aumentando poco a poco el grosor de la corteza volcánica y el espesor de los sedimentos; la actividad sísmica se atenúa más rápidamente. Fuera de las crestas no hay sino volcanes dispersos que forman montañas aisladas. Las crestas de la dorsal pueden estar desplazadas lateralmente a lo largo de tramos extensos que corresponden a zonas de fractura.

    Las dorsales oceánicas son centros de formación de fondo marino, el fenómeno mediante el cual se crea la corteza oceánica. Tiene lugar en los límites entre dos placas de corteza oceánica, donde la lava ardiente fundida asciende hasta la superficie, se enfría y se solidifica al tiempo que la corteza más antigua se va separando a ambos lados de la dorsal. En algunos puntos del Atlántico medio la dorsal se desplaza unos 2 cm al año, mientras que en el Pacífico oriental se mueve más deprisa, a razón de unos 14 cm anuales. El cambio gradual del volumen sumergido de las dorsales oceánicas provoca modificaciones muy ligeras del nivel del mar a una escala geológica de tiempos.

    En las crestas de las dorsales hay también fumarolas o grietas hidrotermales de las que brota vapor rico en minerales a una temperatura de hasta 350 ºC a través de las grietas del fondo marino. Estas fuentes de agua depositan estructuras columnares de sulfuros metálicos que mantienen colonias de animales poco comunes. Los compuestos que emiten estos manantiales de agua caliente desempeñan una importante función en el mantenimiento de la composición del agua marina.

    El principal sistema de dorsales oceánicas es fundamental para nuestro conocimiento de la tectónica de placas. Pero no todas las cordilleras oceánicas tienen actividad sísmica.

    Origen

    Aunque la revolución de la tectónica de placas en el pensamiento geológico ha ocurrido hace poco (en las décadas de 1960 y de 1970), las raíces de la teoría fueron establecidas por observaciones y deducciones anteriores. En uno de estos descubrimientos, James Hall, geólogo neoyorquino, observó que los sedimentos acumulados en cordilleras montañosas son al menos diez veces más gruesos que los del interior continental de la Tierra. Este hecho estableció las bases de la teoría geosinclinal posterior que afirma que la corteza continental crece por acumulaciones progresivas originadas como geosinclinales antiguos y plegados, endurecidos y consolidados en placas. Esta teoría quedó bien establecida en el siglo XX. Otro descubrimiento del siglo XIX fue la existencia de una dorsal en medio del océano Atlántico; hacia la década de 1920, los científicos llegaron a la conclusión que esta dorsal se extendía dando casi una vuelta completa a la Tierra.

    En el periodo entre 1908 y 1912, las teorías de la deriva continental fueron propuestas por el geólogo y meteorólogo alemán Alfred Wegener y otros, que descubrieron que las placas continentales se rompen, se separan y chocan unas con otras. Estas colisiones deforman los sedimentos geosinclinales creando las cordilleras de montañas futuras. Los trabajos geofísicos sobre la densidad de la Tierra y las observaciones de los petrólogos habían mostrado con anterioridad que la corteza terrestre se compone de dos materiales bien distintos: el sima, formado por silicio y magnesio, por lo general basáltica y característica de la corteza oceánica; y el sial, de silicio y aluminio, por lo general granítica y característica de la corteza continental. Wegener creía que las placas continentales siálicas se deslizaban sobre la corteza oceánica simática como hacen los icebergs en el océano. Este razonamiento era falaz, porque la temperatura de fusión del sima es mayor que la del sial. Después los geólogos descubrieron la llamada astenosfera, capa semisólida, situada en el manto terrestre debajo de la corteza, a profundidades entre 50 y 150 km. Primero se conjeturó y luego se demostró sísmicamente que era un material plástico que podía fluir despacio.

    Uno de los argumentos más fuertes de Wegener para justificar la deriva continental era que los bordes de los continentes tenían formas que encajaban. Para defender su teoría, indicó que las formaciones rocosas de ambos lados del océano Atlántico —en Brasil y en África occidental— coinciden en edad, tipo y estructura. Además, con frecuencia contienen fósiles de criaturas terrestres que no podrían haber nadado de un continente al otro. Estos argumentos paleontológicos estaban entre los más convincentes para muchos especialistas, pero no impresionaban a otros (en su mayor parte geofísicos).

    Los mejores ejemplos dados por Wegener de las fronteras continentales hendidas, como se ha mencionado, estaban en ambos lados del océano Atlántico. De hecho, Sir Edward Bullard probó el encaje preciso mediante una computadora y presentó sus resultados a la Sociedad Real de Londres: el ajuste era perfecto. El error medio de estos límites es menor de un grado. Sin embargo, a lo largo de otras márgenes oceánicas, no se encuentra una complementariedad similar: por ejemplo, en el cinturón que circunvala el Pacífico o en el sector de Myanmar (Birmania) e Indonesia del océano Índico. Estos puntos de discrepancia subrayan una característica de los bordes continentales señalada por el famoso geólogo vienés Eduard Suess, hacia 1880. Reconoció un `tipo atlántico' de margen, identificado por el truncado abrupto de antiguas cadenas montañosas y por estructuras hendidas, y un `tipo pacífico', marcado por montañas dispuestas en cordilleras paralelas, por líneas de volcanes y por terremotos frecuentes. Para muchos geólogos, las costas de tipo pacífico parecen estar localizadas donde los geosinclinales se deforman y se elevan para formar montañas.

    INTRODUCCIÓN

    Parece increíble, pero no existe en la superficie de la Tierra ningún lugar que sea inmóvil.

    Este trabajo estudia más ampliamente que en el libro acerca de la tectónica de placas. En este trabajo se reflejan algunos puntos como:

    - El origen

    - Las partes (3 partes)

    - Consecuencias

    - Las causas del movimiento

    - Fosas Oceánicas

    Fallas de Transformación

    La falla es una línea de fractura a lo largo de la cual una sección de la corteza terrestre se ha desplazado con respecto a otra. El movimiento responsable de la dislocación puede tener dirección vertical, horizontal o una combinación de ambas. En las masas montañosas que se han alzado por movimiento de fallas, el desplazamiento puede ser de miles de metros que representan el efecto, acumulado a largo plazo, de desplazamientos pequeños e imperceptibles en vez de un gran levantamiento único. Sin embargo, cuando la actividad en una falla es repentina y abrupta, se puede producir un fuerte terremoto e incluso una ruptura de la superficie formando una forma topográfica llamada escarpe de falla. Tras millones de años, el movimiento horizontal a lo largo de la falla de San Andrés ha desplazado una sección de las zonas costeras del estado de California (EEUU) hacia el noroeste y ha producido poderosos terremotos. Las fallas más grandes, como esta última, que forman las fronteras entre las distintas placas de la corteza terrestre, se activan por las fuerzas que causan la deriva continental. El movimiento en fallas locales menores puede ser debido a tensiones, como en las fallas que definen algunas cordilleras montañosas (por ejemplo, en el océano Pacífico), o a compresión, como en fallas donde se apilan estratos sedimentarios para formar también cordilleras de montañas.

    A veces, se desplazan los bloques horizontalmente, es el caso de las fallas de desgarre o en cizalla. Si pasa tiempo suficiente, la erosión puede allanar las dos paredes destruyendo cualquier traza de ruptura de la superficie del terreno; pero si el movimiento de la falla es reciente o muy grande, puede dejar una cicatriz visible o un escarpe de falla con forma de precipicio.

    Zonas de subducción

    El fondo de los océanos desaparece en las zonas de subducción a la misma velocidad que se forma en las dorsales: la litosfera oceánica se enfría paulatinamente conforme se aleja del eje de la dorsal, se hace más densa y se carga de sedimentos, por lo que acaba hundiéndose debajo de otra placa, siendo "engullida" en la astenosfera. Por esta razón, las zonas de subducción se denominan bordes destructivos o convergentes, ya que son zonas en las que la litosfera oceánica se está destruyendo continuamente y la dos placas convergen y colisionan al desplazarse en sentidos contrarios. En el proceso de subducción se pueden dar tres situaciones:

    - Subducción de litosfera oceánica bajo litosfera oceánica.

    - Subducción de litosfera oceánica bajo litosfera continental.

    - Colisión intercontinental.

    Definición

    En geología, modelo dinámico de la corteza terrestre (llamado también tectónica de zócalo) que encuadra en una única teoría la expansión de los fondos oceánicos y la hipótesis de la deriva de los continentes esbozada en el siglo XIX por A. Sneider Pellegrini y O. Fisher y más orgánicamente formulada en el 1915 por el geólogo alemán A. Wegener, según la observación de la correspondencia entre los perfiles de la costa occidental africana y la oriental de América meridional. En realidad, Wegener extendió la analogía de la forma a consideraciones de carácter geológico, como, por ejemplo, la continuidad de numerosas fajas de rocas plegadas de diversas edades sobre los continentes actualmente separados por el océano Atlántico. Por otra parte, se adoptaron argumentos de tipo paleontológico, que se apoyaban en la identidad o en la afinidad de ejemplares de la flora y la fauna de los diversos continentes, ya que, dada la carencia de puentes emergidos continentales, este hecho hace pensar en su pasada unión.

    Bibliografía

    - Biología y Geología 3º ESO Ed. Bruño

    - Biología y Geología 4º ESO Ed. Bruño

    - Enciclopedia Multimedia Encarta 99

    - Enciclopedia Multimedia La Aventura de la Ciencia.