Tecnología

Procesos productivos. Producción textil. Objeto tecnológico. Cremallera de ropa. Cierres de vestimentas

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INTRODUCCIÓN

Creemos que la palabra tecnología posee una enorme trascendencia para nuestras vidas sin duda alguna. A estas alturas de nuestra civilización, la mayoría de nuestros actos son posibles gracias al empleo de todo tipo de artefactos o productos tecnológicos, desde una sencilla taza de café, una sencilla cremallera hasta un complejo ordenador o una patente de automóvil.

También identificamos a la tecnología con gran parte de los procesos productivos que tienen lugar en nuestra sociedad como las actividades industriales, la producción de alimentos, la edificación, las obras publicas, elaboración de minerales y todo tipo de materiales o el desarrollo del transporte o las telecomunicaciones, por mencionar algunos de ellos.

Pero la tecnología es mucho más que artefactos y procesos técnicos; es, ante todo, una manifestación esencial de la naturaleza humana ya que expresa nuestro empeño para acomodar el entorno a nuestras necesidades y aspiraciones.

En el ejercicio de la tecnología el ser humano pone en práctica algunas de sus capacidades más notables: la exploración e investigación sobre su entorno; la invención, construcción y manipulación de nuevos artefactos y sistemas materiales; la planificación y organización de tareas, etc. Es la propia acción tecnológica del ser humano, su actividad práctica para resolver problemas a medida que se van planteando, la que le ha permitido desarrollar y perfeccionar esas mismas facultades, que es exactamente lo que nosotras intentaremos desarrollar a lo largo del análisis de nuestro objeto tecnológico.

FORMA

Nuestro cierre posee una forma alargada de más o menos 10 cm, puesto que es utilizado en prendas como pantalones o chaquetas más pequeñas.

Cremallera con cinta de Polyester 100% y diente de metal, creado con dos colores, uno es dorado, debido al material con el cual está fabricado (el cobre) y uno negro, el que corresponde a la huincha de poliéster que sujeta los dientes de nuestra cierre.

Para poder conocer a fondo nuestro objeto tecnológico, es necesario decir, que tiene un sabor amargo al ser elaborados de metal, donde cada diente en forma individual es de una textura suave, mientras que si uno los acaricia en forma conjunta notaremos que son ásperos y si se rozan con mucha fuerza pueden ocasionar un cierto daño a la yema de nuestros dedos, como por ejemplo un corte, o un rasguño.

El párrafo anterior, podemos justificarlo destacando que cada diente posee una protuberancia en su parte superior (externa) para que puede deslizarse sin problemas el carro que toda cremallera posee y pueda engranarse con los del lado opuesto y al mismo tiempo afirmar el deslizador (o carro).

Las cremalleras están formados por 4 partes específicas:

Cuatro fijas: las cuales corresponden a los dientes de cada lado y la huincha, la cual está cosida a los bordes de la prenda, luego están los dos topes, el de la parte inferior donde se unen las huinchas que poseen en sus dientes, con la finalidad que el carro no se suelte y el otro tope es en la parte superior, donde no está unida la huincha, sólo hay un tope a cada lado, lo que im0pedirá que una vez que se suba el cierre el deslizador pase en banda.

Una movible: el componente movible de nuestro objeto corresponde al carro o deslizador, ya que éste debe tener la facilidad de subir y bajar libremente, puesto que si no, no se cumple el objetivo.

Con el objeto tecnológico que estamos analizando, podemos establecer por el momento dos analogías, las cuales serían:

  • El cierre es muy similar a los rieles de un ferrocarril, puesto que en este caso el carro se desliza de un lado a otro sin dañarse con el roce al igual que en los rieles del ferrocarril, el tren se desliza por ambos al mismo.

  • Por otro, lado los dientes de la cremallera se asemejan a los dientes de una peineta de cabello, aunque los del cierre son un poco más pequeños.

ESTRUCTURA FORMAL

En cuanto a la estructura formal del cierre, podemos decir que es un objeto liviano a pesar de estar elaborado de metal, sin embargo, pesa unos cuantos gramos.

Del mismo modo, está estructurado de tal forma, que permite que tenga hasta un cierto punto flexibilidad, para que su deslizador pueda deslizarse a través de sus dientes sin problemas, siendo el carro un componente desmontable del conjunto del cierre.

Nuestra cremallera tiene un número determinado de dientes, los cuales se encuentran con una separación entre ellos y al mismo tiempo intercalados con respecto al lado opuesto para poder cumplir la función de cerrar (una prenda en el caso de nuestro cierre).

Como podemos darnos cuenta, la cremallera se encuentra en todos sus componentes en un estado sólido, el cual permite gracias a sus materiales ser resistente a los cambios de temperatura.

Por ejemplo, el metal del deslizador y de los dientes permite que al estar a altas temperaturas como el calor de una secadora de ropas el cobre no se funda, ni derrita, sino que por el contrario permanezca en su misma forma; sólo se entibia un poco, pero no cambia ni su composición ni su estructura.

Si vemos en cuanto al frío, este metal también permanece intacto, sino de otra forma, personas que viven en zonas de temperaturas bajo cero, no podrían usar prendas con el analizado accesorio, de igual forma es un metal inoxidable, que al ser por ejemplo, lavada (por lo tanto, es lavable) la prenda no sufre alteraciones en sus estructuras básicas.

CONTEXTO

Sus usos más frecuentes son la marroquinería fina y la confección de prenda ligera. El diente está disponible en diversos metales y metalizaciones de los mismos, sin embargo, en esta cremallera corresponde al cobre.

El cobre por su parte es un mineral de color naranja- rojo, que se emplea en muchos casos en construcciones de calles y caminos, en cables telefónicos, enchufes, televisión, etc. Es un material, muy factible de ser mezclados con otros minerales, como por ejemplo con el estaño y se obtiene el bronce. De esto, podemos concluir que la cremallera es construida en base a materiales elaborados.

La función de la cremallera es unirse a una prenda como, por ejemplo, un pantalón, cosido en cada una de los bordes y luego al subir el deslizador, producir un engranaje en los dientes y que estos se cierren, impidiendo de esa forma que la prenda se caiga o se vea la ropa interior. El hecho de que las prendas utilicen cierres es con una finalidad de comodidad para todos los usuarios, que correspondería a hombres y mujeres de todas las edades (todos los seres humanos), para que al tener la cremallera abierta, sea una forma más fácil de colocarse la ropa, sin tener que hacer fuerza, ni ejercer presión, puesto que así la vestimenta queda más suelta y más accesible.

El cierre, posee normas estandarizadas de uso de medida, es decir, una medida para un pantalón, para una chaqueta, mochilas, etc, entonces medidas estandarizadas para todo objeto que requiera de la utilización de una cremallera.

Una de las razones principales por las cuales la gran mayoría de los cierres son de metal, es porque han sido diseñados para soportar trabajos pesados en condiciones severas, puesto que sus dientes están hechos de metal y con diferentes acabados, siendo utilizados en pantalones, uniformes, chaquetas, etc.

Por lo expuesto en el párrafo, se requiere de que los usuarios realicen acciones simples y concretas para cumplir con la funcionalidad del objeto y no estropearlo, esto lo podemos relacionar con el caso de que una persona intente subirse la cremallera de un pantalón que corresponde a tallas más pequeñas que la de ella, lo que ejercerá tal presión que hará que el cierre se abra y se rompa, al igual que el cierre de una mochila con mucho peso, este se abre y luego no cierra.

Por lo que hemos analizado, podemos decir que es fundamental de que para que la cremallera cumpla su función es necesario ser utilizado con una prenda o en un bolso o una cartera, por lo que, nuestro objeto se ha transformado en una necesidad para los seres humanos, ya que en gran medida todo lo que utilizamos como prendas o accesorios de mano poseen cierres del tipo que sean.

Para que pueda tener un manejo adecuado y al mismo tiempo prevenir riesgos, el deslizador posee una manilla alargada que se toma con la punta de los dedos para deslizarlo, y de esa forma evitar el contacto directo con los dientes del cierre, que como mencionamos anteriormente, puede ocasionar daños en las manos y en los dedos, o en el caso del hombre, puede dañar su aparato reproductor si no es utilizado con precaución.

VINCULACIÓN

Nuestro cierre de metal, podemos compararlo con la función que cumplen los otros tipos de cremalleras de diferentes materiales, como por ejemplo.

Cierres de plástico: son producidos con resinas termoplásticas, donde soportan cargas no muy pesadas, como son las ropas de niños, bolsas, carteras, manteniendo así su suavidad.

Cierres de nylon: la resistencia del nylon hace que sean más flexibles que el resto de los cierres, sin embargo, no soporta pesos muy grandes, pero es utilizado mayormente por su suavidad y discreción.

Velcro: el nacimiento del velcro ocurrió en 1957. Un ingeniero suizo, llamado George de Maestral, que gustaba de las excursiones a las montañas, se percató que las semillas de los cardos se le adherían fuertemente a la ropa. Maestral pensó en la posibilidad de dar uso a la curiosa característica de aquellas plantas cuyos "frutos" cubiertos de espinas flexibles se enganchan entre sí y con cualquier tejido.

Experimentó durante mucho tiempo hasta conseguir el adhesivo conocido como velcro, que consiste en dos cintas de nylon que al ser juntadas se adhieren perfectamente.

El uso del velcro se ha extendido a muchos ámbitos, desde la moda hasta la astronáutica. Sirve para hacer sujeciones fuertes, sin dañar elementos, y se suelta fácilmente. Se une y separa tantas veces como uno quiera.

El velcro debe su nombre a la combinación de términos vel de velvet (en inglés terciopelo) y cro de crochet (gancho), he ahí, su utilización como cierre.

HISTORIA

La historia de acomodar la vestimenta a uno y el hacer cierres para ello, comenzó con los botones, puesto que antiguamente sin ellos no era posible amoldar la ropa al cuerpo y, por tanto, hoy en día no existiría lo que entendemos por moda: en esencia, la adaptación de un modelo básico de vestido a innumerables circunstancias y gustos personales.

Hasta la llegada de este nuevo cierre, la sastrería europea era elemental. Las mujeres vestían camisones de tela fina o basta. Los hombres, si eran ricos, llevaban sacos, con mangas y cinturón, y pantalones ajustados, recogidos con botas o polainas; y si eran pobres, sacos sin mangas y tubos deformes para las piernas, con cintas cruzadas desde la pantorrilla para abajo.

A partir de 1350, todo cambió gracias al botón: la nobleza antigua y la burguesía naciente pudieron variar de estilo de vestir una vez al año cuando menos, y muchas más a medida que el arte sartorial se sofisticaba: los infantes de Aragón vestían, según Jorge Manrique, "unas ropas chapadas" que no se conocían en Castilla, y que a buen seguro pusieron de moda entre los castellanos elegantes.

La moda, tan emperifollada al principio para hombres como para mujeres, comenzó a diferenciarse. Y así, cada vez más distintos hombres y mujeres en el vestir hasta llegar al fenómeno inverso de la actualidad: la moda unisex.

Cuando el cobre, aluminio, etc se empezaron a trabajar nació este tipo de cremalleras en Europa, sin embargo, en nuestro país no llegaron hasta varios años después.

En el año 1920, en Chile, todavía se utilizaban los botones como cierres, ya sea ubicados en el mismo pantalón o inclusive en el cinturón, para que de esa forma se sujetase la prenda; para fines del año 20, empezaron a conocerse los cierres metálicos, pero no fue hasta mediados de 1930 que comenzaron a importarse desde Europa y ya afines de estos años ya estaban más masificados.

Luego, una vez que se empezaron a elaborar los diversos materiales se creó el cierre, que como hemos visto han sido construidos de diversos materiales, sin embargo, el metálico sigue siendo muy utilizado, aunque ha sido reemplazado por el plástico y por el velcro, puesto que son de elaboración y costos más baratos.CONCLUSIÓN

La tecnología y el análisis de un objeto tecnológico representan conocimientos y experiencias acumulada a lo largo de la existencia del ser humano, la tecnología constituye un soporte y una referencia fundamental de nuestra cultura, así como una actividad clave para el desarrollo de capacidades esenciales de la persona.

Sin embargo, tan sólo recientemente, se ha comenzado reconocer el significado y la importancia de la tecnología, forzada, sin duda, por el acelerado ritmo de las innovaciones técnicas contemporáneas.

Afortunadamente, y en sintonía con otros países desarrollados de nuestro entorno, la Reforma Educativa plasmada en la LOCE promovió un giro notable en este asunto al incorporar, con cierta solvencia, los fundamentos de Educación Tecnológica Básica para todos los alumnos y alumnas mediante la modificación de algunos contenidos en la Educación Primaria.

Con el Área de Tecnología se sientan las bases de una formación esencial sobre los aspectos tecnológicos que nos afectan a todos como ciudadanos: conocer e interpretar productos y procesos, valorarlos o elegirlos con criterio nos permite ejercer de usuarios responsables y críticos sobre las soluciones técnicas que se nos ofrecen.

Pero aún siendo esto importante, lo más destacable de esta nueva área de formación es su esencial contribución el desarrollo de capacidades en nuestros alumnos y alumnas, ya que con la realización de proyectos y actividades técnicas se promueve el pensamiento creativo, se integra el pensamiento y la acción, superando la estéril y distorsionada separación entre teoría y práctica, se utilizan y convierten en funcionales muchos de los conocimientos tratados en otras áreas, se aprenden todo tipo de estrategias para la resolución de problemas reales, y se favorece el trabajo solidario en equipo.

Nosotras que estamos estudiando para en un futuro impartir estas enseñanzas no dejamos de sorprendernos de su potencial educativo, el cual no creímos que llegase a ser tan profundo

  Por otro lado, se introdujo la nueva modalidad de Bachillerato de Tecnología, con la que se atiende, por fin, a las aspiraciones e intereses de un amplio sector del alumnado que desea orientar sus pasos hacia la actividad tecnológica, bien sea para acceder a estudios profesionales de carácter técnico, o para afrontar estudios universitarios de Arquitectura, Ingeniería o Ciencias.

Esta opción resulta especialmente importante si se tiene en cuenta que es en este ámbito de formación donde se produce la mayor demanda de profesionales por parte de nuestro sistema económico y productivo.

Finalmente queremos decir que el análisis de un objeto tecnológico es necesario realizarlo, porque queremos una educación que no dé la espalda al desarrollo científico y tecnológico, necesitamos ciudadanos innovadores, críticos y bien formados en las cuestiones tecnológicas, y porque entendemos que la educación tecnológica colabora decididamente en la formación cultural

y el desarrollo de capacidades esenciales de la persona.

BIBLIOGRAFIA

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